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miércoles, 12 de febrero de 2020

Viaje a la Leyenda: Las Hurdes, Caceres

Las Hurdes, un viaje de leyenda a todo color

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Meandro del Melero, Las Hurdes

Decía Don Miguel de Unamuno sobre la leyenda negra de Las Hurdes, en la que nunca creyó, que quienes llegan a la comarca «lo hacen para corroborar o para desmentir la leyenda».

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Sin duda existen dos posibilidades a la hora de visitar Las Hurdes, seguir con la venda puesta en los ojos y salir a buscar Las Hurdes míseras y extremadamente pobres del documental de Buñuel «Tierra sin pan» de 1932 o caminar con una mirada nueva y sin prejuicios para abandonar definitivamente el blanco y negro y ponerle color a una visita que siempre deja una profunda huella.

El sentido mágico y absolutamente legendario de esta comarca del norte de Cáceres se encuentra en su mar de sierras, en perseguir las curvas pronunciadas de sus cinco ríos, en acariciar la pizarra de su peculiarísima arquitectura negra superviviente en pueblos y alquerías o en olfatear brezo y flor de jara para después encontrar la miel en los platos bien generosos que sirven en las tabernas típicas.

Indice:

  1. ¿Dónde están Las Hurdes?
  2. Algo de Historia
  3. Fauna y Flora de las Hurdes
  4. ¿Por qué viajar a Las Hurdes? 
  5. Refrescarse en las Piscinas Naturales de Las Hurdes
  6. Las Casas de Pizarra de Las Hurdes
  7. Mirador del Chorro de los Ángeles
  8. Convento de Los Ángeles y Puente de Los Machos
  9. Comer en Ovejuela
  10. Meandro del Melero
  11. El Campanario Sin Iglesia
  12. Centros de Interpretación
  13. Cascada del Chorrituelo
  14. Comer en Las Hurdes
  15. Senderismo en Las Hurdes

1. ¿Dónde están Las Hurdes?

La comarca de Las Hurdes se encuentra en el extremo norte de la provincia de Cáceres.

        

Abrazada al oeste por Sierra de Gata y al oriente por Tierras de Granadilla, deja al norte la provincia de Salamanca.

De hecho Las Hurdes estuvieron durante siglos integradas en La Alberca hasta que con el desmantelamiento de los regímenes señoriales a principios del siglo XIX los hurdanos se convirtieron en dueños y señores de su propia tierra.


Desde Madrid hay poco más de tres horas hasta Pinofranqueado desviándose por la EX-A1 desde Navalmoral de la Mata y tomando la EX-370 y EX-204 a mitad de camino entre Coria y Plasencia pasando por Pozuelo de Zarzón.

De las tres horas de viaje en coche, se va por comarcal apenas cuarenta minutos. 

Las Hurdes ocupan una extensión montañosa de aproximadamente 500 km² ocupada por algo más de 6200 habitantes.

De sus cuarenta y cuatro pueblos sólo seis encabezan la mancomunidad: Pinofranqueado (el más grande), Casar de Palomero, Casares de Hurdes, Caminomorisco, Nuñomoral y Ladrillar.

Éstos son cabeza de más de una treintena de pequeñas aldeas, aquí referidas con la denominación árabe de alquerías, caracterizadas por su escasa población, su arquitectura negra de pizarra y por ser auténticos reinos olvidados que definían a la perfección ese concepto la lejanía e inaccesibilidad de Las Hurdes que tanto se empeñaron en narrar los literatos de antaño.

2. Algo de Historia

Los primeros datos sobre la actividad humana en la comarca se remontan al Calcolítico. A esta época pertenecen los grabados rupestres —o petroglifos— más antiguos de un conjunto de arte prehistórico que abarca un arco temporal comprendido entre el 4000 a. C. y la Época Romana. 

Si, en cambio, se tienen en cuenta las representaciones de pintura esquemática de las Batuecas, en las proximidades de Las Mestas, los primeros vestigios de poblamiento pueden retrotraerse al 8.000 a. C. 

La ocupación de Las Hurdes debió de ser, sin embargo, intermitente y no dio lugar a núcleos habitados relevantes, que tampoco han conocido un desarrollo en épocas más recientes. El ídolo-estela de El Cerezal, actualmente en el Museo Provincial de Cáceres, es el testimonio más destacado de la Prehistoria hurdana.

Época romana y árabe

La romanización se engloba dentro de la provincia de Lusitania, si bien las evidencias arqueológicas de este periodo son meramente testimoniales. Con la invasión árabe, probablemente Las Hurdes se vieron despobladas, si bien la leyenda recogida por Lope de Vega en una de sus obras, Las Batuecas del duque de Alba, habla de grupos humanos aislados descendientes de los godos a finales del siglo XVII. 

Más allá de las elucubraciones del escritor, los primeros testimonios escritos sobre algunas alquerías se remontan a finales del siglo XII, citándose los nombres de "Riomalo", Batuecas, "Mestas" y "Ovejuela". El pastoreo de cabras introduciría nuevamente al hombre en estas tierras y la estabilización de algunas majadas daría lugar a las primeras alquerías estables.

Integración en La Alberca

En 1289 "la dehesa de Jurde" es cedida por la villa de Granadilla a La Alberca, la dependencia a la villa salmantina que se prolongaría durante siglos para más de la mitad de la comarca, la dependiente del concejo de Nuñomoral. 

En el siglo XVI se estableció un censo enfiteútico sobre los habitantes de Las Hurdes. Es también en esta época cuando la leyenda negra empieza a cobrar fuerza y cuando Lope de Vega, basándose en las noticias del licenciado Alonso Sánchez, escribe su obra de teatro. 

La fascinación suscitada por dicha obra hace que, de ahí en adelante, sean muchos los que escriban sobre la comarca, acrecentando así el bulo.

Siglos XIX y XX

Tipo de las Jurdes, fotografiado por Venancio Gombau.

Ya en el siglo XIX, tras separarse administrativamente de La Alberca, con la división provincial de Javier de Burgos, en 1833, los visitantes ilustres de la comarca, que es también un lugar para desterrados, empiezan a crecer. 

El doctor Bide, en 1892, tras viajar por Las Hurdes, presenta un informe en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, en el que denuncia las difíciles condiciones de vida de los hurdanos. 

La Sociedad "Esperanza de Las Hurdes", dirigida por Francisco Jarrín, obispo de Plasencia, inicia obras caritativas en la comarca, que tienen su punto álgido con el I Congreso Nacional de Hurdanos y hurdanófilos, celebrado en 1908. 

En 1904, el poeta José María Gabriel y Galán compone "La Jurdana" y "A Su Majestad el Rey" subrayando la miseria existente. En 1913, Unamuno dedica un capítulo de Andanzas y visiones españolas a Las Hurdes, denunciando aún más las condiciones sanitarias de sus habitantes. 

Posteriores informes de los doctores Gregorio Marañón, Goyales y Bardají, que más tarde será subsecretario de Sanidad, hacen que Alfonso XIII se decida a conocer la comarca en 1922. Tras la visita real surgen iniciativas para promocionar el desarrollo hurdano, primando el factor asistencial. 

Las Hurdes, no obstante, pasan a convertirse en el paradigma del atraso del medio rural en España, a raíz de la película Las Hurdes, tierra sin pan, que Luis Buñuel realizó en 1932 y en la que se denunciaba la dura situación de la comarca.

Las Hurdes son un viaje de leyenda a todo color, un elogio a una comarca con sabores de antaño que resurge en un entorno natural prodigioso. Su aire a lugar remoto, aunque ahora de fácil acceso, está latente en el empeño de muchos que entramos siendo ignorantes del mundo hurdano y salimos orgullosos de haber encontrado otro paraíso en tierras extremeñas.

         

Sabedores de que hay mucho que ver en Las Hurdes y de que que no hay escapadas suficientes para abarcar este pequeño y particular universo.

De la leyenda negra de Las Hurdes a un viaje a todo color

Durante siglos, aunque de manera más pronunciada en los albores del siglo XX, Las Hurdes se convirtieron en un exótico escaparate patrio donde las leyendas y los tópicos hicieron correr tinta en la literatura, en la versión más amarillista de los periódicos de la época e incluso en el cine.

El vídeo del viaje del Rey Alfonso XIII de 1922, quien recorrió estas tierras durante cinco días, pero sobre todo el documental de Luis Buñuel Tierra sin pan, ahondaron en una situación de miseria que no era exclusiva del territorio hurdano, pero sí agudizada quizás por el aislacionismo de pueblos y alquerías convertidas en auténticos reinos de pizarra casi independientes entre sí.

            

Aparecieron los hurdanófilos como Unamuno o Legendre, pero también los hurdanófobos que todavía creían que los habitantes de esta comarca cacereña ladraban, atraían a los fantasmas en sus estrechas y embarradas callejuelas y poco menos que se comían a sus propios hijos.

Por supuesto antes de viajar a Las Hurdes y dedicarle unos días conviene saber esas particularidades por las que la comarca cacereña se volvió toda una celebridad y así gozar de una visión más amplia de la misma.

Pero una vez, como fue nuestro caso, se entra a Las Hurdes Bajas por el puente de Pinofranqueado que atraviesa el río de los Ángeles desde 1911, es momento de descubrir los pormenores de una tierra verde y frondosa que se pierde en profundos valles y senderos que van hacia ninguna parte.

 3. Fauna y Flora de las Hurdes

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La palabra naturaleza toma todo su sentido en Las Hurdes, un lugar donde se ofrece generosa a los sorprendidos ojos de todo aquel que decide embriagarse de virginales paisajes, torrentes de jóvenes aguas, cielos azules y limpios, y una singular arquitectura elaborada para convivir en armonía con el medio.


La fauna que predomina en la zona, principalmente son zorros, cabras monteses, jabalíes, conejos, salamandras, etc. 

Pero sobre todo destacar algunas especies protegidas como son la cigüeña negra, gato montés y nutrias, que conviven libremente en la majestuosidad y libertad de estas tierras de Las Hurdes.

 Así mismo Las Hurdes cuenta con una zona ZEPA y una zona LIC.

La Zona ZEPA (zona especial de protección de aves) de Las Hurdes ocupa 26.982 hectáreas.

 Este terreno se encuentra, principalmente, en los términos municipales de Ladrillar, Casares de Las Hurdes, Nuñomoral, Caminomorisco y Pinofranqueado.

La Zona LIC (lugar de interés comunitario) coincide, casi en su totalidad, con el territorio de la zona ZEPA. 

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Nutria ibérica

Se trata de una superficie que alberga una diversidad biológica de gran valor; en la que se pueden ver especies tan representativas como el Águila Real, el Buitre Negro o la Nutria.

En la comarca y entre una sucesión de sierras y picachos agrestes y ásperos, en un abigarrado paisaje entrelazado de escarpadas montañas, podemos encontrar una variada flora autóctona dentro de la cual vamos a destacar en primer lugar los árboles declarados como singulares: 

Los Tejos del Cerezal, La Madroñera Centenaria de Castillo y el curioso Enebro de Las Mestas. 

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Tejos del Cerezal

Por supuesto, no podemos restar importancia al gran surtido de especies arbóreas que crecen en nuestras sierras como son: acebos, fresnos, encinas, castaños, madroños, robles, pinos, etc. 

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Enebro de Las Mestas

En cuanto a plantas encontraremos jaras, carquesas, escobas, cantuesos y brezos.

4. ¿Por qué viajar a Las Hurdes? 


Son muchas las razones que justifican un viaje (o las escapadas que se quieran) a Las Hurdes. Y que van más allá de mitificar o desmontar a Buñuel y muchos otros ilustres visitantes.

La comarca cacereña, por ejemplo, es parte de lo que se conoce como «España húmeda» y que rompe por completo los esquemas preconcebidos de sequedad y llanura.

Estando en Las Hurdes uno cree encontrarse con los extensos pinares gallegos o situarse en la fértil comarca leonesa de El Bierzo.

A veces es fácil toparse con las pallozas de Los Ancares lucenses o con la inmensidad de unos valles regados por las curvas y una constante sensación de vértigo propia de un lugar geográficamente accidentado.

No se viaja a Las Hurdes para salir en busca de grandes monumentos, catedrales góticas o castillos regios de la España medieval. Porque sencillamente no los hay.

Se viaja a Las Hurdes para zambullirse en el frescor de sus piscinas naturales, en la sucesión de paisajes estruendosos de meandros, cascadas, bancales estilo surasiático o misteriosos cráteres.

Para perderse en las alquerías con diminutas casas de pizarra o refrescar el gaznate con una deliciosa ensalada de limones y un trago al vino de pitarra de las bodegas familiares de la comarca (El Ciripolen hurdano, supuestamente afrodisíaco, lo dejamos para otras ocasiones más oportunas).

Tanto en Las Hurdes bajas (Pinofranqueado, Caminomorisco, Cambroncino o Casar de Palomero) como, sobre todo, en las altas (Casares de Las Hurdes, Las Mestas, Ladrillar, Aceinutilla, El Gasco, Riomalo de Abajo y de Arriba o Vegas de Coria) en las que las carreteras tienen su propio punto y final, el paisaje natural y rural son los protagonistas de un viaje ideal para hacer en coche (aunque para salirse de pista e ir más allá lo mejor es contratar excursiones en 4×4 con expertos de la zona como Ramajal Rural, Tras la huella hurdana o Sabores hurdanos).

Orientarse en Las Hurdes no es sencillo, a priori, y viene bien algo de ayuda (hay una oficina de turismo en Caminomorisco y otra en Casares de Hurdes), dado que su ruta es de todo menos lineal.

A continuación veréis razones, así como lugares, que merecen la pena en una escapada a Las Hurdes.

En un territorio de montaña y de profundos valles los ríos hurdanos se vuelven algo traviesos.

 Entre el río Malo o Ladrillar, el Batuecas, el río Hurdano, el mítico Malvellido, el Esperabán, el Ovejuela y el río de Los Ángeles que cruza por Pinofranqueado, así como la frontera de agua que forma el río Alagón con Castilla y León, se pueden comprender los porqués que llevan a Las Hurdes a ser parte de «la España húmeda».

Hablamos de un lugar caracterizado por enrevesados meandros, siendo el más destacado el de Melero, próximo a Riomalo de Abajo, y donde el Alagón da una vuelta de tuerca que permite disfrutar desde el mirador de La Antigua de una de las panorámicas de naturaleza más impresionantes de toda la península ibérica.

El Meandro del Melero (también dicho Meandro de Melero) sería uno de esos paisajes que nos hartaríamos de ver en la televisión si estuviera en los Estados Unidos.

Pero este paisaje, que oficialmente forma parte de Salamanca pero cuyo palco de honor se encuentra en territorio hurdano, se ha convertido en un imán de inmensa belleza para todos los que visiten Las Hurdes (y las combinen con la salmantina Sierra de Francia-Valle de las Batuecas).

Motivo más que suficiente para conocer esta zona verde del norte de Cáceres-sur de Salamanca en cualquier época del año (en septiembre, durante la berrea, los ciervos se dejan ver en el propio meandro con cierta facilidad).


Pero el de Melero no es el único meandro visible en Las Hurdes.

Son muchos más los que a base de vueltas y cambios de rumbo dejan ojipláticos a los visitantes.

Especialmente prolífico es el valle de Malvellido a la altura de El Gasco o estando próximos a Martilandrán y Cerezal donde no habría miradores suficientes para disfrutar de semejantes parajes naturales.

La furia de los ríos Malvellido y Hurdano, aunque el Ladrillar no se anda quieto precisamente, han horadado aquellos valles que las gentes de Las Hurdes aprovecharon para inundar de bancales y cultivos superlativos que justifican el apelativo de Unamuno de que aquella tierra «es hija de los hombres» y no al revés.


Caminar en busca de saltos de agua

Resulta lógico pensar que un lugar con tanto desnivel como agua la presencia de cascadas, chorros y gargantas sea dominante en un paisaje reverdecido por los estáticos pinos resinosos (con los que se reforestó la comarca en los años cincuenta y sesenta) y las hojas caducas de madroñeras, castaños y cerezos.

Hay más saltos de agua de los que nos podamos imaginar, algunos de ellos dignos de una ruta a pie como sucede en el Chorro de la Meancera desde El Gasco (también llamado de la Miacera), el chorrituelo de Ovejuela, el Salto de los Ángeles y otros muchos como la chorrera de Arrobatuequilla .


Las Hurdes son idóneas para los amantes del trekking que van en busca de parajes naturales auténticos, rincones poco trillados y ganas de sentirse solos en la naturaleza más radiante que se encuentra en Las Hurdes.

5. Refrescarse en las Piscinas Naturales de Las Hurdes

Algo que aprendí en Sierra de Gata es que en la provincia de Cáceres cuando llega el buen tiempo no te puedes dejar en casa la toalla y el bañador. Porque toda la provincia es como una gran playa de piscinas naturales y gargantas de agua fresca y pura.

La comarca de Las Hurdes cuenta con nada menos que veintiséis piscinas naturales perfectamente preparadas para el baño aprovechando el cauce de los ríos que atraviesan su territorio. Así que cuando llegan los rigores del verano, el que no se refresca es porque no quiere.


Una de las puertas hurdanas, Pinofranqueado, tiene en el río Los Ángeles a la altura del puente de 1911 uno de sus máximos baluartes. Al ser la piscina natural más accesible es fácil que en verano se llene, por lo que si se buscan baños menos transitados basta con moverse un poco más por la comarca y encontrar un lugar tranquilo.

Piscinas como la del puente que cruza el río Alavea en Caminomorisco (de 100 metros de largo), Vegas de Coria, Casar de Palomero, Sauceda, Ovejuela o Riomalo de Abajo (también en la alquería de Riomalo de Arriba hay otra) son idóneas para darse un chapuzón sin tantas aglomeraciones.

Quizás la piscina natural que más me llamó la atención cuando viajé a Las Hurdes fue Charco de la Olla, en el pueblo de Las Mestas (al cual se accede desde las Batuecas salmantinas), donde se juntan los ríos Batuecas y Ladrillar. Su extensión permite evitar cualquier aglomeración y por su excepcional emplazamiento se trata, probablemente, de una de las más bonitas de la comarca.


Salirse de las carreteras convencionales

Todavía queda mucho de esas Hurdes inaccesibles donde las carreteras inventadas son meros caminos o pistas forestales que se pueden hacer tan sólo a pie o en todoterreno.

Un ejemplo es la ruta que lleva a la Cascada de Los Ángeles (también conocida como Chorro de Los Ángeles) persiguiendo el río del mismo nombre .


Este trayecto en 4×4 nos lleva hasta los viejos senderos utilizados en la Edad Media, teniendo que cruzar un vetusto y fotogénico puente de piedra, el conocido como puente de los machos, y contemplar las ruinas del convento de Los Ángeles (Siglo XIII), mandado construir por San Francisco de Asís, quien atravesó Las Hurdes para ir a Portugal.

La vegetación se comió hace ya siglos el sendero, el puente y el convento.

Representan la postal típica de Las Hurdes en los tiempos en que por estos parajes merodeaban osos y lobos.

Un pedacito del medievo en un auténtico vergel de plantas aromáticas y enredaderas abrazadas a la piedra.

El Chorro de los Ángeles, que tuve la suerte de hacer en su momento desde Sierra de Gata, es un auténtico paraíso de las aves.

Es fácil contemplar a corta distancia del vuelo de buitres leonados, alimoches e incluso de la escurridiza cigüeña negra, que anida en estos pedregales. Eso sí, si se llevan unos prismáticos o un telescopio terrestre, mucho mejor.

No muy lejos, aunque continuando por pista forestal y subiendo por grandes pendientes, alcanzamos el Puerto de La Bolla para estar a más de 1500 metros de altura y observar ese mar de sierras que es Las Hurdes, o la vecina Sierra de Gata con Robledillo de Gata y Descargamaría como auténticos pueblos en miniatura. 

También las llanuras salmantinas donde se llega a apreciar incluso Ciudad Rodrigo.

Tuvimos la suerte de hacer esta ruta en pleno mes de mayo y todo el campo estaba bien florido.

Cuando las jaras y los brezos se sueltan la melena, Las Hurdes se vuelven unas auténticas coquetas. Como el título de este artículo dice, todo acaba siendo un viaje legendario a todo color. 


Con Tras la huella hurdana y Sabores hurdanos, en rutas temáticas diferentes, también utilizamos de lo lindo las pistas forestales y algunos caminos nada trillados con miradores anónimos desde los cuales comprender la magnitud del territorio hurdano.

Probar la mejor gastronomía típica de Las Hurdes

Las Hurdes saben desplegar igualmente sus encantos sobre la mesa. Esta comarca es la tierra del cabrito en todas sus formas (en caldereta, a la brasa, incluso con polen), de la ensalada de limones y naranjas a la que se pone un huevo frito encima y se adereza con chorizo (pocos platos hurdanos más típicos que éste) o de postres contundentes como los matajambres (llevan pan rebozado en huevo y se cubren de leche, canela y miel) o los flanes de castañas.

Las Hurdes es sinónimo de buen turismo rural. De hecho existen cada vez más y mejores propuestas para pernoctar en alojamientos rurales en los distintos pueblos y alquerías hurdanas.

Bonus track: Ser apicultor por un día

No se puede hablar de Las Hurdes sin mencionar su larga y dulce relación con el mundo de la miel. En esta comarca hay más colmenas y colmeneros de lo que nos podamos imaginar, muchos de ellos trashumantes. Con razón la miel y el polen hurdanos tienen un gran reconocimiento a nivel nacional e internacional.

Y la nueva moda en la comarca es el apiturismo, consistente en que los visitantes se vistan con trajes de apicultor y acudan a un colmenar para comprender el mundo de las abejas y saber al detalle cómo se produce la miel que después llega a nuestras casas.

Tuve la ocasión de ser apicultor por un día con secretosdemaestroapicultor.com y no sólo visitar un colmenar en una dehesa no muy lejos de Pinofranqueado o identificar a la abeja reina en su panal, sino también hacer una cata de diversas mieles (de azahar, tomillo, castaño, etc.) aprendiendo a diferenciar las unas de las otras por el color, el sabor y el olfato.

Una experiencia que a priori me imponía (eso de tener abejas revoloteando a tu alrededor no es algo que suceda todos los días) pero que terminé disfrutando muchísimo.

¡Volver a Las Hurdes!

Al igual que me sucedió con Sierra de Gata, de la que me declaro un absoluto apasionado, tengo la sensación de que quiero regresar a Las Hurdes.

Y no una vez sino todas las que sean necesarias. Es un destino que reclama volver, que te deja algo clavado.

Será que la leyenda negra de Las Hurdes, ahora una filmación a todo color mucho más alegre y realista, tiene que ver con el hechizo al que someten los hurdanos y hurdanas a sus visitantes. Porque desde que me fui de allí, ya estoy planificando el regreso…

«Sí, es hondamente humano el que estos pobres hurdanos se aquerencien y apeguen a aquella tierra que es, más que su madre, su hija.» Miguel de Unamuno.

Cosas que ver en la Tierra de la Miel 

Esta puede ser nuestra propuesta de itinerario

      

En Las Hurdes no se vive en pueblos, la gente habita alquerías. En Las Hurdes no se instalan colmenas, pero es el mayor exportador de polen del mundo. Curiosidades aparte, razones para visitar las Hurdes hay muchas.

En Las Hurdes hay paisajes espectaculares con meandros casi imposibles, cascadas que embelesan y pocos visitantes. Las Hurdes es un destino poco conocido y gracias a eso, muy atractivo.

Además, las gentes de Las Hurdes son de carácter amable ante el visitante, por mucho que hace casi 100 años se obtuviera otra impresión visionando la película, que no documental, “Las Hurdes, Tierra sin Pan”, de Buñuel, que contrasta con lo que es hoy Las Hurdes.

Esas gentes de Las Hurdes son cada vez menos, pues poco más de 6.000 habitantes se reparten entre 6 pueblos y 44 alquerías (una denominación para minúsculos núcleos habitados).

Con casi 500 kilómetros cuadrados de extensión, esa baja densidad de población asegura la casi certeza de que el visitante podrá disfrutar en solitario, sin masificaciones, de una comarca donde aproximadamente el 64% del territorio cuenta con algún tipo de protección legal.

Una red de senderos y rutas, señalizados, atraviesa terrenos casi vírgenes de monte bajo y montaña,
con cascadas y meandros fácilmente accesibles.

Los paisajes montañosos de Las Hurdes son una tentación para el conductor, pues se hace difícil no girar constantemente la cabeza para contemplarlos.
Afortunadamente, hay senderos, rutas, miradores y visitas imprescindibles en Las Hurdes que lo hacen mucho más fácil.

Aquí os dejamos cosas que ver en Las Hurdes, aunque hay muchas más oportunidades para descubrir mejor esta comarca.

6. Las Casas de Pizarra de Las Hurdes

No se entiende un paisaje sin el paisanaje que lo habita. Arrancadas al terreno para construir casas, las lascas de pizarra, delgadas, largas y pesadas, fueron el ladrillo local de los hurdanos para edificar pequeñas las pequeñas y negras viviendas.típicas de Las Hurdes.

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Casas de pizarra de las Hurdes

Las podéis encontrar en Ovejuela, Avellanar, Fragosa, El Gasco, Martilandrán, Asegur, Aceitunilla, Riomalo de Arriba Ladrillar. Tenéis más información en este artículo sobre Las Casas de Pizarra de Las Hurdes.

En El Gasco (Nuñomoral) existe un Centro de Interpretación de La Casa Hurdana, donde podéis acceder al interior de una de ellas (cuidado con la cabeza, los techos son muy bajos) para ver cómo vivía una familia.

Si os tropezáis con alguno de los 70 habitantes de El Gasco, tal vez sea uno de los nietos, ahora ya con más de medio siglo a sus espaldas, del propietario original del edificio.

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O con gente como Jacinto, viniendo de recoger lechugas de su huerto y que aún recuerdan cómo en la parte baja del Centro en su día se albergó un bar.

7. Mirador del Chorro de los Ángeles

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Mirador del Chorro de los Ángeles, Ovejuela

El Chorro de los Ángeles es una espectacular cascada de más de 200 metros de altura, en la comarca cacereña de Las Hurdes. Pertenece al municipio de Ovejuela, aunque se encuentra a varios kilómetros de distancia, en el extremo más occidental de la comarca.

Con vistas al auténtico “Mar de Sierras” con que se apoda a los paisajes de Las Hurdes, en este mirador podréis disfrutar del espectáculo, elegante y lento, de ver planear a buitres leonados. Os quedaréis un buen rato.

8. Convento de Los Ángeles y Puente de Los Machos

En España comparamos cualquier conjunto monumental de edificios con El Escorial, ya sea la Universidad Laboral de Gijón (en Asturias) o un convento en mitad de los montes de Extremadura.

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Puente de Los Machos, Ovejuela

Y precisamente es en Ovejuela, Las Hurdes donde se encuentran los restos del Convento de Los Ángeles (siglo XIII), un día una magnífica obra, “El Escorial de Las Hurdes”, y hoy poco más que extensos muros de piedra mimetizados con la vegetación que les rodea.

Daos un paseo hasta el cercano Puente de Los Machos para redondear esta visita a un punto donde la Naturaleza viste de verde la abandonada obra del hombre,

9. Comer en Ovejuela

Mesón Joselo
C/Ovejuela Nº121, 
10639 Pinofranqueado, España 
+34 686 70 76 01

Mirador del Gasco

De camino al Centro de Interpretación de La Casa Hurdana en El Gasco (Nuñomoral) que os comenté antes, existe una parada imprescindible.

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Mirador del Gasco

Esa parada está en el lado izquierdo de la carretera y es la terraza y Mirador del Gasco. Desde él se aprecian desde la altura, no uno sino varios de los meandros con los que el Río Malvellido se retuerce entre el paisaje.

10. Meandro del Melero

El Meandro del Melero es probablemente el más conocido de Extremadura. Situado cerca de Riomalo de Abajo (Cáceres), en el límite con Castilla y León, es, de hecho, límite entre ambas comunidades.

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Meandro del Melero

Una de las peculiaridades de este meandro, y que lo convierten en tan fotogénico, es que su “isla” principal es muy extensa y se encuentra rodedado de monte bajo, por lo que visualmente es todo un espectáculo.

11. El Campanario Sin Iglesia

Si quieres visitar una obra que no te dejará indiferente, ese es el campanario sin iglesia en Casar de las Hurdes, aunque el pueblo sí tenga una iglesia a pocos metros de él.

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Llamado “El Balcón de las Hurdes” por la cantidad de miradores que te encuentras en la ruta de llegada al pueblo, cuando en él entras en una minúscula plazuela te sorprende encontrarte con un campanario sin iglesia.

Subid los nueve escalones y contemplad frente a frente las dos decoradas campanas. Cuando se hacen sonar, se escucha su tañido en varios kilómetros a la redonda.

12. Centros de Interpretación

En Las Hurdes existen varios Centros de Interpretación para aprender más sobre la vida en esta aislada comarca extremeña.

Dado el pequeño tamaño de las poblaciones, es conveniente contactar con anterioridad con el Ayuntamiento para confirmar las fechas y horarios de apertura de los mismos.


Centros de Interpretación de Las Hurdes (Extremadura)

Existe un Centro de Interpretación de la Casa Hurdana (El Gasco), un Centro de Interpretación del Agua y Medioambiente (Ovejuela), un Centro de Interpretación de La Artesanía (La Huetre), un Centro de Interpretación e Información de Las Hurdes (Riomao de Arriba) y un Centro de Interpretación de la Miel (Ovejuela).

13. Cascada del Chorrituelo

Es sólo una sencilla caminata desde Ovejuela, pero en algo menos de una hora se llega a la Cascada del Chorrituelo.

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Cascada del Chorrituelo

A través de una ruta bien señalizada, salvando el río con puentes de madera o yendo paralelos a viejos muros de piedra, llegamos a la Cascada del Chorrituelo.

Unos 50m de caída vertical, con un respiro en forma de poza, son uno de esos inesperados tesoros naturales con los que nos sorprende Las Hurdes.

Aquí tenéis la ruta desde Ovejuela a la Cascada del Chorrituelo en Wikiloc.

Las Hurdes es hoy uno de esos destinos recomendados de España para quien busque naturaleza, paisajes, senderismo, arquitectura tradicional y huya de las multitudes.

14. Comer en Las Hurdes

Restaurante Alfonso XIII
C/ Factoría s/n | Las Mestas Ladrillar, 10624 Ladrillar, España
+34 927 43 41 39

Restaurante Casa Cirilo
Calle Cardenal Segura, 
10624 Las Mestas, España
+34 927 43 40 62

Restaurante Riomalo
Calle Mayor | Carretera Caminomorisco-Riomalo de Abajo, 
Riomalo de Abajo, España
+34 927 43 40 20

15. Senderismo en Las Hurdes


Ruta Senderista de Alfonso XIII

Recorrido: Las Mestas-Casares de Hurdes

Longitud: 21,1 Km
Duración: 7 horas
Dificultad: media
Tipo de recorrido: lineal
Descripción de la ruta :

Tramo 1: Las Mestas-Cabezo-Ladrillar

A lo largo de este tramo podemos disfrutar de espectaculares vistas de los roquedos que marcan la divisoria entre las provincias de Cáceres y Salamanca. En estos riscos anidan especies carroñeras como el buitre negro y el buitre leonado y otras especies de rapaces. Entre otros atractivos de la ruta se encuentran:

-Las Mestas: en esta localidad se encuentran los restos de la “Factoría” que mandó construir Alfonso XIII tras su visita a Las Hurdes para fomentar el desarrollo de la comarca, actualmente convertida en Hospedería. También tiene como atractivo “El Enebro de las Mestas”, impresionante ejemplar de enebro (Juniperus oxycedrus) de unos 14 metros de altura y 8 metros de diámetro de copa localizado en el casco urbano de esta alquería y declarado por la Junta de Extremadura como “Arbol Singular” en el año 2001.

-Cabezo: Con sus apenas 80 habitantes, la alquería de Cabezo ofrece excelentes ejemplos de arquitectura popular hurdana. Merece la pena refrescarse en las aguas de su piscina natural, junto a la cual pueden observarse las ruinas de un antiguo molino. En la “Portilla de Cabezo” o “Risco Gordo”, pueden contemplarse ruinas espectaculares.

-Ladrillar: Antiguamente se le conoció como “El ladrial”. Sus calles se mantienen de forma escalonada, y ofrece construcciones muy características de la arquitectura popular hurdana.

Tramo 2: Ladrillar-Riomalo de Arriba-Casares de Hurdes

En este tramo podemos encontrar los que probablemente sean los mejores conjuntos de la arquitectura de pizarra tradicional de la comarca. A lo largo de esa ruta pueden observarse sencillos puentes de pizarra que los hurdanos han ido construyendo a lo largo del tiempo.Pese a la sencillez de su aspecto, constituyen obras de gran solidez, que soportan el paso del tiempo sin perder su funcionalidad, y se integran perfectamente en el paisaje gracias al empleo en su construcción de la pizarra del lugar. Entre otros atractivos de la ruta se encuentran:

-Riomalo de Arriba : en esta localidad se encuentra uno de los conjuntos mejor conservados de la arquitectura tradicional hurdanaEn Riomalo de Arriba se encuentra el Centro de Interpretación e Información de las Hurdes, donde podemos obtener toda la información necesaria para comprender la historia y los usos de la comarca.

-Casares de las Hurdes: El campanario de Casares de Hurdes es conocido por la peculiaridad de encontrarse separado del cuerpo de la iglesia. Esta ruta conecta en Casares de Hurdes con otra ruta denominada “Majá Robledo” de 8 km de longitudque comienza junto al puente que cruza el Río Hurdano cerca de la piscina municipal.

Ruta del Pico de Altamira

Recorrido: Casar de Palomero – Pico de Altamira

Longitud: 3,14 km
Duración: 1 hora (ida)
Dificultad: media
Tipo de recorrido: Lineal

Descripción de la ruta:

La ruta tiene su inicio en la carretera de Casar de Palomero en dirección a Mohedas de Granadilla a unos 700 metros del casco urbano de Casar de Palomero.

La ruta asciende hasta en Pico de Altamira, punto más elevado de la Sierra de Santa Bárbara, donde podremos observar unas vistas excepcionales tanto de las sierras hurdanas, el Valle del Ambroz, las Tierras de Granadilla y el embalse de Gabriel y Galán, y hasta las sierras del macizo occidental de la Sierra de Gredos.

En Casar de Palomero, habitada desde el Neolítico, confluyeron las tres grandes culturas, lo cual tiene su reflejo en su arquitectura al ofrecer una excelente judería, y restos de arquitectura musulmana y cristiana.

En esta localidad se hospedó en Rey Alfonso XIII en su visita a las Hurdes en 1922, acompañado por el doctor Gregorio Marañón y otros intelectuales..

Ruta La Antigüa

La Antigua
Recorrido: Ladrillar-Aceitunilla
Longitud: 7 km
Duración: 2 horas 30 minutos
Dificultad: media
Tipo de recorrido: Lineal

Descripción de la ruta:

Esta ruta une las localidades de Ladrillar y Aceitunilla comunicando el valle del Río Hurdano con el valle del Río Ladrillar. Esta ruta enlaza en la Ladrillar con la senda de Alfonso XIII, que une Las Mestas con Casares de Hurdes. A Ladrillar se le conoció antiguamente como “El Ladrial”. Sus calles se mantienen de forma escalonada, y ofrece construcciones muy características de la arquitectura popular hurdana. 

Por otra parte, Aceitunilla es conocida por la artesanía del barro, donde se producen trabajos de alfarería de excelente calidad



Ruta Lombo de las Viñas

Lombo de las Viñas

Recorrido: Horcajo- El Gasco
Longitud: 9,6 km
Duración: 2 horas 30 minutos
Tipo de recorrido: Lineal

Descripción de la ruta :

Esta ruta comunica los valles del río Esperabán y el valle del Río Malvellido ascendiendo hasta la zona conocida como “El Pimpollar” por un antiguo camino de herradura. Entre los atractivos de la ruta se encuentran:

- Horcajo: En Horcajo podemos visitar su Aula de la Naturaleza, y también tomar un espléndido baño rodeado de bellos paisajes en la Garganta de Horcajo y en el Arroyo de Alpuerco.

- Despoblado de “El Moral”: antiguo poblado hurdano hoy en día abandonado localizado en las cercanías de Horcajo cuya obligatoria visita nos evoca a costumbres y vivencias de la comarca de épocas pasadas. Fue refugio de pastores y rebaños, y constituye hoy en día un excepcional vestigio de la arquitectura popular hurdana.

- Volcán de “El Gasco”: Declarado “Lugar de interés científico” en 2003 por la Junta de Extremadura por ser el único afloramiento de estas características en la Península Ibérica. Actualmente, se cree que se formó por el impacto de un meteorito hace un millón de años que creó un cráter de unos 50 metros de diámetro.


Durante muchos años se pensó que se trataba de un volcán extinto, pero la presencia de ringwoodita (Rw), material que se produce por el choque de meteoritos con la atmósfera terrestre a grandes velocidades ha hecho reconsiderar esta teoría. Cabe destacar en esta zona la abundancia de piedra pómez, la cuál ha sido aprovechada durante años para el lavado de pantalones vaqueros y para diversos artículos de artesanía, como las pipas de fumar.


-El Gasco: La alquería de “El Gasco”, localizada junto al río Malvellido, es conocida aparte de por su “volcán” por su famoso “Chorro de la Miancera”, cascada de unos 100 metros de altura. Se encuentra también en el Gasco el Centro de Interpretación de la Casa Hurdana, situado en una casa típica de la comarca, que ha sido reabilitada conservando perfectamente los rasgos de la arquitectura tradicional.


Ruta Madroña de Guijarroblanco

Recorrido: Senda de la Madroña de Guijarroblanco

Longitud: 1,9 Km
Duración: 1hora
Dificultad: media
Tipo de recorrido: lineal

Descripción de la ruta:

La ruta tiene su inicio a unos 2,7 kilómetros de la alquería de Castillo desde una pista forestal, tal como se indica en la siguiente imagen.

Nos adentramos en el valle del arroyo Guijarroblanco un rincón único en Las Hurdes por su belleza y singularidad, en el que caminando por un bosque natural de encinas y madroños tendremos la sensación de habernos transportado a otra época y a otro lugar propio de un escenario de cuentos y de un mundo de fantasía. 

Este enclave es un pequeño reducto de los antiguos bosques subhúmedos de encinas y madroños que probablemente se extendieron por amplias zonas de Las Hurdes. 

La senda nos conduce hasta la Madroña de Guijarroblanco, un madroño monumental (Arbutus unedo ) de 10 metros de altura que es el ejemplar de mayor tamaño de su especie en Extremadura. Por ello, fue declarada en 2003 como “Árbol Singular” por la Junta de Extremadura.

Ruta Majá Robledo

Recorrido: Casares de Hurdes-Presa de Majá Robledo
Longitud: 8,14km
Duración: 3 horas 15 minutos
Tipo de recorrido: Lineal

Descripción de la ruta :

La senda de Majá Robledo nos conduce a través de uno de los paisajes más espectaculares de Las Hurdes desde un punto de vista geológico, por lo escarpado del terreno, por sus grandes desniveles y por sus extraordinarias panorámicas. 

El titánico esfuerzo de los Hurdanos a lo largo del tiempo consiguió modelar este abrupto paisaje para formar terrazas escalonadas en las laderas de los valles para cultivar huertos y frutales. La ruta tiene su inicio junto al puente que cruza el Río Hurdano cerca de la piscina municipal de Casares de Hurdes. Entre los atractivos de la ruta se encuentran las localidades de Casares de Hurdes, Las Heras, La Huetre y Carabusino donde podemos encontrar excelentes ejemplos de artesanía hurdana y algunos de los exponentes de la arquitectura tradicional hurdana.

 El campanario de Casares de Hurdes es conocido por la peculiaridad de encontrarse separado del cuerpo de la iglesia. Es de destacar también los bancales de cultivo que se asoman en desniveles de vértigo sobre el río Hurdano construidos por los Hurdanos para suavizar la elevada pendiente del terreno.

Ruta Martilandrán – El Gasco

Longitud: 4 km
Duración: 1 horas 30 minutos
Tipo de recorrido: Lineal

Descripción de la ruta :

Esta ruta transcurre por el margen del río Malvellido y comunica las alquerías de El Gasco con Martilandrán pasando por La Fragosa. Entre los atractivos que se pueden contemplar a lo largo de esta senda se encuentran:

-El Gasco: La alquería de “El Gasco”, localizada junto al río Malvellido, es conocida aparte de por su “volcán” por su famoso “Chorro de la Miancera”, cascada de unos 100 metros de altura. Se encuentra también en el Gasco el Centro de Interpretación de la Casa Hurdana, situado en una casa típica de la comarca, que ha sido reabilitada conservando perfectamente los rasgos de la arquitectura tradicional.

-Volcán de “El Gasco”: Declarado “Lugar de interés científico” en 2003 por la Junta de Extremadura por ser el único afloramiento de estas características en la Península Ibérica. Actualmente, se cree que se formó por el impacto de un meteorito hace un millón de años que creó un cráter de unos 50 metros de diámetro. 

Durante muchos años se pensó que se trataba de un volcán extinto, pero la presencia de ringwoodita (Rw), material que se produce por el choque de meteoritos con la atmósfera terrestre a grandes velocidades ha hecho reconsiderar esta teoría. Cabe destacar en esta zona la abundancia de piedra pómez, la cuál ha sido aprovechada durante años para el lavado de pantalones vaqueros y para diversos artículos de artesanía, como las pipas de fumar.

-Meandro del Río Malvellido: paraje de gran belleza donde se observa el recorrido sinuoso del Río Malvellido bajo los bancales de cultivo construidos con gran esfuerzo por los hurdanos en paredes casi verticales.

-Chorro de la Miancera: cascada de unos 100 metros de altura que lo convierten en un espectáculo natural de gran interés. Es accesible a través de un sendero señalizado que parte de esta ruta

Senda de los Tejos del Cerezal

Recorrido: Verea del Correo-Tejos del Cerezal

Longitud: 1,275 Km.
Duración: 45 minutos
Dificultad: media
Tipo de recorrido: Lineal

Descripción de la ruta :

Para llegar al punto de inicio de la ruta hay que tomar la senda “Verea del Correo” en la presa de Arrocerezal , y a unos 500 metros de distancia nos encontraremos con un desvío señalizado a la izquierda indicando el inicio de esta senda que nos conducirá durante más de un kilómetro de longitud hasta un mirador donde podemos observar un grupo de 56 ejemplares de tejos (Taxus bacatta) de más de 3 metros de altura. Esta formación constituye la mejor población de tejos de Extremadura, y por ello fueron declarados en 2001 por la Junta de Extremadura como “Árboles Singulares”.

Verea de los Pescadores

Recorrido: Riomalo de Abajo-Riomalo de Abajo

Longitud: 7,12 Km.
Duración: 2 horas 30 minutos
Dificultad: media

Descripción de la ruta :

Esta ruta circular tiene su origen y finalización en Riomalo de Abajo, localidad donde confluyen los ríos Ladrillar y Alagón. De su antigüedad da constancia la presencia de asentamientos romanos. A lo largo de la senda, podemos encontrar preciosas vistas del río Alagón, cuyas aguas circulan formando grandes meandros.

Verea del Correo

Recorrido: Caminomorisco – Presa de Arrocerezal
Longitud: 10,5 km.
Duración: 3 horas 30 minutos
Dificultad: media
Tipo de recorrido: lineal

Descripción de la ruta:

Esta senda que une la localidad de Caminomorisco con la Presa de Arrocerezal (Nuñomoral) recupera un tramo del antiguo recorrido que hacían antiguamente los carteros repartiendo el correo a pie por caminos de herradura desde Casar de Palomero hasta Nuñomoral. 

Se atraviesan distintas alquerías como Dehesilla, Huerta y Cambrón, donde podemos visitar el Centro de Interpretación del Agua en una antigua almazara de aceite. A unos 500 metros de la Presa de Arrocerezal enlaza esta ruta con la Senda de Los Tejos, que nos conducirá durante más de un kilómetro de longitud hasta un mirador donde podemos observar un grupo de 56 ejemplares de tejos (Taxus bacatta) de más de 3 metros de altura. 

Esta formación constituye la mejor población de tejos de Extremadura, y por ello fueron declarados en 2001 por la Junta de Extremadura como “Árboles Singulares”.

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