martes, 24 de noviembre de 2020

Una Escapada a la Capital del Pisuerga, Valladolid

Plaza Mayor de Valladolid


Academia de Caballería, Valladolid

Santa Maria de la Antigua, Valladolid

Plaza de San Pablo, Valladolid

Museo Nacional de Escultura, Valladolid

Como suelen decir en Pucela:

" aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid ..."

El río Pisuerga es el mas importante de la ciudad, tanto pos su caudal y todos los beneficios que el conlleva, como por haber sido durante muchos años el límite de la ciudad. Hasta los años 70 no se empezó a construir al otro lado del río.

Si bien ha dado muchos beneficios a la ciudad, también ha dado mas de un susto con sus famosas inundaciones

Las inundaciones del río se han ido sucediendo periódicamente a lo largo de los años: febrero de 1636, diciembre de 1739, febrero de 1788, febrero de 1855, y ya en el siglo XX y XXI, las de : 1914, 1924, 1936, 1947, 1962 y la última de 2001.

En 6 de marzo de 2001 Valladolid sufre la mayor inundación de los últimos cuarenta años. Durante 48 horas las aguas entraron en calles y viviendas del barrio de Arturo Eyries, La Huerta del Rey, etc, además de dejar un rastro de suciedad y de daños materiales. El río transportaba 2.800 m³/s, cuando la media no pasa de 100³/s


Indice:

  1. Como Llegar a Valladolid
  2. Algo de Historia
  3. Plaza de San Pablo
  4. Museo Nacional de Escultura
  5. La Antigua
  6. Plaza Mayor
  7. Catedral de Nuestra Señora de la Asunción
  8. Universidad y Palacio de Santa Cruz
  9. El Campo Grande
  10. Casa Cervantes
  11. San Benito
  12. El Museo Oriental
  13. Academia de Caballería
  14. Pasaje Gutiérrez
  15. De Vinos y Tapas por Valladolid
  16. Donde Comer en Valladolid
  17. otras rutas en los alrededores

1. Como Llegar a Valladolid

Hay varios medios de transporte para llegar a Valladolid desde otras ciudades de España, en avión, tren, autobús o transporte particular.Estación Norte, hasta se puede llegar a Valladolid en tren

Dependiendo del lugar de origen y el tiempo disponible varía el medio de transporte más recomendado.
Los precios aquí mostrados están actualizados a fecha septiembre del 2019.

Avión a Valladolid

Aunque no es un aeropuerto muy transitado, hay vuelos con conexión directa a Barcelona.

El Aeropuerto de Valladolid se ubica en Villanubla, a poco más de 10 kilómetros del casco histórico.

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Para llegar del aeropuerto al centro hay varias opciones, la más barata es el autobús urbano que tarda unos 25 minutos.

El billete sencillo cuesta 3€ y el de ida y vuelta 5€.

También está la alternativa de los taxis, hay un precio cerrado de 22€ por el día y 24€ por la noche.

Por último los traslados privados, un turismo hasta 4 plazas cuesta 26€. 

Tren a Valladolid

La forma más rápida de llegar a Valladolid en transporte público es el tren, más concretamente el AVE.

Salen de la estación de Chamartín, en Madrid, pasan por Segovia y después siguen hacia Palencia y León.

El viaje desde la capital dura escasamente una hora, los billetes rondan entre 30 y 40€.

También está la opción de los trenes Alvia, estos continúan su recorrido hacia Oviedo y Gijón, hacia Burgos y Vitoria o hacia Cantabria.

Y los trenes Avant, que parten desde Madrid y terminan su ruta en Valladolid.

Consulta todos los trayectos disponibles, horarios y precios en la web de Renfe.

Todos llegan a la Estación de Valladolid-Campo Grande, también llamada Estación Norte.

Está situada muy cerca del Campo Grande, por lo que es un punto de inicio ideal para una ruta turística.

Autobús a Valladolid

Muy buen alternativa son también los autobuses, pudiendo conectar no sólo con las grandes ciudades sino también con pueblos de la región.

Tres compañías de autobuses llegan a Valladolid desde casi cualquier punto de España: Alsa, Linecar y AvanzaBus.

Como ejemplo, con Alsa desde Madrid se tardan unas dos horas y media y los billetes empiezan en 8,55€.

Con Linecar se puede llegar desde Segovia y con AvanzaBus desde Salamanca.

La Estación de Autobús de Valladolid está situada a medio kilómetro de la Estación de Trenes, concretamente en la calle del Puente Colgante.Acceso al aparcamiento de la Plaza Mayor de Valladolid

Transporte particular

Por último, siempre está la alternativa de llegar a Valladolid en transporte particular.

Por la ciudad pasa la A-62 que conecta la A-6, a la altura de Tordesillas, con Palencia y Burgos.

Además llega la A-601 o Autovía de Pinares, conectando con Segovia.

Y finalmente la A-11 o Autovía del Duero, que en un futuro conectará las diferentes localidades de la Ribera del Duero.

Alrededor de Valladolid se extiende la autovía VA-30, una circunvalación para enlazar con las localidades aledañas.

Hay aparcamientos públicos bajo la Plaza Mayor, la Plaza de España, la Plaza de Zorrilla o la Catedral

Se puede aparcar gratis en la otra orilla del río Pisuerga, sobre todo en los alrededores de la Plaza del Milenio.

Si necesitas alquilar un coche, con Rentalcars encontrarás los precios más baratos entre cientos de webs de reservas.

2. Algo de Historia

Hay indicios de asentamientos humanos desde el Paleolítico Inferior, pero no es hasta la Edad Media cuando comienza su historia oficial.

También se han hallado numerosos vestigios de la ocupación romana, sobre todo en forma de antiguos mosaicos.

Repoblación cristiana

Alfonso III de Asturias anexionó la zona en el siglo X al Reino de Asturias, formando parte del por entonces llamado Condado de Castilla.

De la repoblación cristiana se encargó en el siglo XI el conde Pedro Ansúrez, por encargo del Alfonso VI de León.

El propio monarca le concedió el señorío de Valladolid a Pedro Ansúrez, pocos años más tarde obtuvo el rango de villa.

Estatua del Conde Pedro Ansúrez en la Plaza Mayor

Su relevancia histórica para el desarrollo y crecimiento de Valladolid se puede descubrir con un tour teatralizado

En 1208 consiguieron el título de ciudad cortesana y en 1255 el Fuero Real.


Residencia real

A partir de entonces el crecimiento fue imparable, llegando a marcar para siempre la historia de España.

Aquí nació Enrique I de Castilla y fue proclamado rey de Fernando III el Santo.

Además fue escenario de la boda de los Reyes Católicos y vio morir a Juan II de Castilla.

Las reinas también fueron grandes protagonistas de la historia de Valladolid, desde María de Molina hasta Ana de Austria

Palacio Real de Valladolid

Valladolid capital de España

Tras el descubrimiento de América el crecimiento de Valladolid siguió imparable, estableciéndose aquí la Real Audiencia y Chancillería.

De hecho, en 1550 en el Colegio de San Gregorio tuvo lugar la Junta de Valladolid, un debate que se considera sentó las bases de los derechos humanos.

Tras la Guerra de las Comunidades se convirtió en una de las capitales del Imperio Español, bajo el reinado de Carlos I.

Su propio hijo, Felipe II, nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527, siendo uno de sus grandes impulsores y quien le concedió el título de ciudad.

Fue entre 1601 y 1606 cuando oficialmente Valladolid fue capital de España, a instancias del rey Felipe III.

A lo largo del tiempo varios personajes históricos establecieron aquí su residencia, incluyendo religiosos, escritores o navegantes. 

Entre ellos se encuentran San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila, fray Luis de León, Cristóbal Colón o Miguel de Cervantes.Palacio de Pimentel, lugar de nacimiento de Felipe II

Reformismo Ilustrado

A pesar del decaimiento provocado por la pérdida de la capitalidad, la Ilustración trajo nuevos aires a la ciudad.

En esa época comenzó el proceso de saneamiento urbano, se crearon academias de arte y de historia y se construyó el Canal de Castilla.

Guerra de Independencia

Las primeras tropas francesas llegaron a Valladolid en 1808, por aquel entonces España y Francia eran aliados.

Cuando estalló el motín de Aranjuez la ciudad también se amotinó, pero tras la derrota en la Batalla de Cabezón permanecieron bajo dominio francés hasta 1812.

Cinco años más tarde nacería en Valladolid José Zorrilla, poeta y dramaturgo autor de Don Juan Tenorio.Plaza de Zorrilla, una de las más visitadas de Valladolid

Segunda mitad del siglo XIX

Tras la guerra el progreso se fue recuperando poco a poco, impulsado por la Desamortización de Mendizábal y la llegada del ferrocarril.

A partir de entonces hay grandes cambios urbanísticos, se construyen nuevas calles y plazas, se inaugura el alumbrado público y se abren los primeros bancos y diarios.

Que ver en Valladolid ?

         

Si vienes a Valladolid y no andas muy sobrado de tiempo tal vez te venga bien saber cuáles son, los lugares que yo no dejaría de ver. 

3. Plaza de San Pablo

En torno a esta plaza se fueron configurando, a lo largo de los siglos, los espacios más nobles de la ciudad. Así llegó convertida, en torno al siglo XVI, en el espacio público por excelencia del Valladolid cortesano. 

Iglesia de San Pablo. Valladolid.

Hoy es un auténtico punto neurálgico de visita imprescindible para cuantos viajeros quieren disfrutar de los rincones más singulares de la ciudad. A ella se asoman dos de sus más notables palacios, el Real, frente a la iglesia, y el de Pimentel, a un costado. 

Su elemento arquitectónico más notable es, sin duda, la maravillosa fachada de la iglesia. Su construcción da comienzo en 1497 y a esa fase corresponde íntegramente la mitad inferior de este auténtico retablo al aire libre pensado para ensalzar la genealogía de la orden dominica, realizado por el arquitecto y escultor del foco burgalés Simón de Colonia en el llamado estilo hispano flamenco.

4. Museo Nacional de Escultura

Fachada del Colegio de San Gregorio. Valladolid.

Es, sin duda, la estrella de los museos vallisoletanos. De hecho, se proclama con orgullo como el más importante de los museos de escultura policromada de Europa. Y es cierto que su visita se disfruta con mucho goce sea cual sea la sensibilidad de cada cual. 

La gran recomendación es que, para aprovechar la visita, hay que dedicarle su tiempo. Es decir, al menos un par de horas que, por otro lado, pasan volando.

El colegio de San Gregorio, donde reside la mayor parte del fondo, fue una importante fundación impulsada directamente por el obispo fray Alonso de Burgos en el año 1487, notable personaje de su tiempo cuya proximidad con los Reyes Católicos -llegó a ser confesor de Isabel la Católica-, le facilitó el desarrollo de muchos de sus proyectos.

Patio del Colegio de San Gregorio Valladolid

El núcleo principal del museo corresponde a un magnífico conjunto de escultura religiosa española de los siglos XIII al XVIII, fundamentalmente realizada en madera. En él se recogen algunas de las obras maestras que salieron de los talleres vallisoletanos del Renacimiento y el Barroco, especialmente representados por las figuras de Alonso Berruguete, Juan de Juni y Gregorio Fernández. 

En el recorrido por los diferentes espacios destacan por su envergadura y la capacidad de despertar emoción obras como el Entierro de Cristo, de Juan de Juni, o el Cristo yacente y La Piedad, de Gregorio Fernández. 

Sin embargo, el interés de la visita va mucho allá de este periodo y estos artistas, ofreciendo la impagable contemplación de conjuntos como el del retablo mayor y sillería del coro de San Benito el Real, Calvarios, Vírgenes y un sin fin de obras de autores como Felipe Vigarny, Diego de Siloé, Pedro de Mena, Pedro de Sierra, Alonso Cano o Juan Alonso Villabrille.

Y todo ello sin olvidarse de Tres Colecciones Excepcionales:

Toros y toreros
una singular colección de pequeñas figuras de madera probablemente encargadas por el monarca Carlos IV. Estas veintisiete figuras se agrupan en diferentes escenas relacionadas con los festejos taurinos que tenían lugar a finales del siglo XVIII.

Belén Napolitano
La tradición belenística napolitana, que alcanza su momento cumbre en el siglo XVIII, ofrece un bellísimo ejemplo el museo a través de un Nacimiento compuesto por 620 figuras reunidas a lo largo de los años por la familia García de Castro. 

Belén Napolitano en el Museo Nacional de Escultura, Valladolid

La verosimilitud de las escenas, ambientación y virtuosismo que componen este conjunto de pequeñas piezas es digna de todo el asombro y atención.

Los Pasos del Museo
En un espacio aparte, en la zona posterior de la Casa del Sol y San Benito el Viejo, el museo custodia y exhibe durante todo el año un grupo importante de los pasos procesionales que desfilan durante la Semana Santa vallisoletana. 

 Pasos del Museo en el Museo Nacional de Escultura, Valladolid

Con muchas de sus figuras realizadas por los grandes imagineros castellanos del siglo XVII, especialmente Gregorio Fernández, ofrecen una oportunidad inmejorable para una contemplación detallada.

Datos prácticos

Cadenas de San Gregorio / Tel. 983 25 03 75/ museoescultura.mcu.es / HORARIO: martes a sabado, de 10 a 14 h. y de 16 a 19.30 h., domingos y festivos: de 10 a 14 h .

     

5. La Antigua

Santa Maria de la Antigua, Valladolid

Iglesia de La Antigua. Valladolid. 

La iglesia de Santa María de la Antigua es, además de una auténtica joya del Valladolid más antiguo, uno de sus principales y más reconocibles iconos. Explicar sus orígenes es remontarse al propio fundador de la ciudad, el conde Don Pedro Ansúrez.

UNA JOYA DE LA EDAD MEDIA EN EL CENTRO DE LA CIUDAD 

Jaleada por la abundante bulla que se forma en su entorno durante las noches del verano y los fines de semana, la iglesia de Santa María de la Antigua es, además de una auténtica joya del Valladolid más antiguo, uno de sus principales y más reconocibles iconos.

 No en vano explicar sus orígenes es remontarse al propio fundador de la ciudad, el conde Don Pedro Ansúrez que aquí mismo, en la cuesta que une la calle de las Angustias con la plaza de la Universidad, tendría su casa-palacio. Un lugar noble y algo elevado sobre el resto de la población que en aquel entonces extendería su trazado más hacia las riberas del Pisuerga.

 
De la casa del fundador debió formar parte una capilla, a la postre el origen remoto de la actual iglesia, cuya documentación más antigua nos remite al año 1177.

Pero hoy nada queda de aquel templo. 

Iglesia de La Antigua. Valladolid. 

La esbelta torre y el claustro románico adosado a su pared norte y nacido como mirador sobre las intranquilas aguas de uno los ramales de la Esgueva que durante siglos pasó lamiendo sus cimientos son los restos más antiguos de toda la construcción.

 Sin embargo estos fueron añadidos a aquella iglesia-capilla de trazas románicas ya en el primer cuarto del siglo XIII y por tanto casi dos siglos después de su primera fundación. 

Es este el arranque de una larga historia repleta de construcciones, reconstrucciones y reformas que, afortunadamente, no han conseguido terminar con su indiscutible encanto.

La primera de las grandes transformaciones que sufre el templo tiene lugar durante el reinado de Alfonso XI. Es entonces, entrado el siglo XIV, cuando la primitiva iglesia, la románica, se ve sustituida por otra de aires góticos y resonancias francesas que, aunque sucesivamente restaurada, es la que, a grandes rasgos, ha llegado hasta nuestros días.

El irregular trazado de su planta, en un plano inclinado y desigual, se convirtió desde el primer momento en la causa de la inestabilidad que provocó a lo largo del tiempo las sucesivas y numerosas obras de reforma para tratar de mantenerla en pie. 

Así, a la estructura original se le fueron añadiendo, amén de un sin número de pequeños arreglos, operaciones de mayor embergadura como el adosado de diferentes contrafuertes de apoyo, un arco-tirante trazado sobre la nave central o los distintos refuerzos que procurasen el afianzamiento del primer cuerpo de la torre. Todo ello salpicado de otras reformas estructurales en un vano intento por corregir una serie de defectos que terminaron finalmente por amenazar de ruina absoluta la estabilidad de la iglesia. 

La declaración del edificio como Monumento Nacional hecha en 1897 llegó providencialmente para salvar al conjunto de su demolición propiciando al mismo tiempo un complejo estudio arquitectónico que culminaría en 1916 con el desmantelamiento prácticamente total del edificio para su posterior reconstrucción, piedra a piedra, salvándose de ésta únicamente la torre, el claustro y cabecera.

En cuanto a su torre, de un románico ya tardío, y modelo de otras varias en toda la provincia de Valladolid –la de la iglesia de San Martín es su replica más cercana-, se sabe que fue a su vez inspirada en otra que a pocos metros de ella se levantaba todavía hoy casi a escondidas entre los restos amontonados de la de la Colegiata de Santa María la Mayor, fundación también del Conde y lógicamente anterior a la Antigua.

 Entre las teorías que se manejan en cuanto a la construcción de ésta hay alguna que señala la posibilidad de que la Antigua fuera utilizada como sede provisional del Cabildo mientras se acometían las obras de ampliación de la Colegiata de Santa María situada enfrente de ella y donde fue fundado por el Conde.

Producto del dominio constructivo de una época que abandonaba la solidez pesada del románico tratando de encontrar la forma de elevar sus edificios con “ánimo de tocar el cielo”, la torre de la Antigua ganó a su modelo en altura y estilización conformándose en cuatro cuerpos. Tres de ellos dotados de estiradas arquerías a su vez se apoyadas en ligeras y alargadas columnas con las que se pretendía subrayar la expresa intención de querer ganar altura. 

Conserva además la torre su remate, su particular cubierta piramidal con tejado en forma de escamas que tan bien armoniza con el resto de pináculos y balaustradas que, a diferentes alturas, salpican la parte superior del templo dotando al conjunto de un ritmo constructivo propio. Las trazas del claustro, austero y en una ubicación septentrional poco frecuente en este tipo de pórticos pero que aquí viene motivada por su función de mirador, se halla en relación con el de Valbuena o el de las Huelgas de Burgos.

Al templo, oscuro y fresco en las tardes de verano, se entra por la fachada sur del edificio. Varios grados de diferencia con el exterior que separan dos mundos muy distintos: fuera, en el que surgen con el declinar del día las primeras terrazas de la noche hasta ahogar prácticamente el paso por su lado este; dentro, el silencio y una semioscuridad piadosa que invita al recogimiento y al reposo.

La iglesia está formada por tres naves separadas con pilares fasciculados y rematadas en lo alto con cubiertas de crucería que manifiestan con claridad su vocación gótica. La ausencia de luz natural viene provocada por sus ventanales rasgados, alargados y estrechos que se abren en cada uno de los ábsides, estando además cubiertos con vidrieras de color. A los pies, el coro, en alto, es aguantado por una bóveda de crucería estrellada.

Nada en el interior revela riqueza ni brillantez en la que fue una de las parroquias más importantes y ricas de la ciudad. Y es que las espectaculares obras de restauración dieron al traste también con toda su riqueza ornamental. 

El retablo mayor, dedicado a Nuestra Señora, es una obra que Juan de Juni contrató para la Antigua en 1546 pero que no terminó hasta 1562. Cuidadosamente tapiado durante la reconstrucción del edificio pasó posteriormente, en 1922, a la Catedral donde hoy es posible visitarlo.

6. Plaza Mayor

En sus orígenes, no era más que un espacio caótico dedicado al mercado en las afueras de la ciudad. 

Plaza Mayor  del Ayuntamiento. Valladolid.

Pero en 1561 todo el centro de la ciudad sufrió un devastador incendio y Felipe II decidió aprovechar la ocasión para empezar de cero: de aquella remodelación urbanística ejemplar surgió una plaza Mayor que sirvió de modelo para otras como las de Salamanca y Madrid y varias más en América.

A ella se asoma el edificio del Ayuntamiento, inaugurado en 1908. En el interior destaca la decoración de su zona noble, en especial su gran escalera principal y el Salón de Recepciones, cuya decoración se mantiene intacta desde el momento de su inauguración. 

Frente a él, la desaparición del convento de San Francisco dejó hueco para otra construcción de ese siglo: el Teatro de Zorrilla, inaugurado en 1884. Y en el centro, la estatua del conde Ansúrez fue realizada en 1903 por el escultor Aurelio Rodríguez Carretero.

En su entorno -calle Correos, Campanas, plaza de Martí y Monsó…- se localizan los principales lugares de tapeo de la ciudad.

7. Catedral de Nuestra Señora de la Asunción

Catedral de Valladolid

La historia de la Catedral de Valladolid se entrecruza con el desarrollo de la ciudad de Valladolid, hasta el punto de que este condicionó fuertemente su construcción. Su historia es la sucesión de proyectos y frustraciones en la que la ambición trato de superponerse inútilmente a la realidad. El resultado fue una catedral a medio construir y una colegiala que aspiraba a más de lo que llegó a ser.

El origen de la actual Catedral de Valladolid fue la Colegiata nacida en la época de la repoblación bajo medieval, cuando Alfonso VI de Castilla concede el señorío de Castilla al conde Pedro Ansúrez.

El primer señor de la villa decidió dedicar una iglesia a Santa María, cabeza religiosa de su feudo. Para su construcción se apoyó en la reformada orden de los Cluniacenses. En el año 1100 el conde Ansúrez hizo donación de la colegiata a su primer Abad. Ya estaba construido el primer edificio de estilo románico.

No obstante este primer templo debió resultar insuficiente pues se derribó para levantar la segunda colegiata entre 1219 y 1230. Sólo se salvó la torre románica, aunque en realidad esto no se sabe con certeza. En el siglo XIV se construirían una serie de capillas de carácter funerario que rodeaban al edificio por sus lados norte, oeste y sur.

El Cabildo, queriendo compararse con el de Salamanca o Segovia, decidió construir una tercera colegiala aún más grande. El proyecto de está nueva colegiata corrió a cargo de los cinco maestros, arquitectos tan prestigiosos como Juan y Rodrigo Gil de Hontañón, Diego de Riaño, Juan de Álava y Francisco de Colonia. La primera piedra se colocaría hacia 1527, no se conocen los motivos pero el proyecto quedó inconcluso.

Las obras fueron retomadas por Juan de Herrera y su construcción se reinició en 1589 a cargo de su discípulo Diego de Praves, aprovechando o reutilizando lo ya construido de la tercera colegiata. El templo originalmente previsto hubiera sido uno de los mayores de la cristiandad.

A petición del rey Felipe II, el papa Clemente VIII creó en 1595 la Diócesis de Valladolid y el 21 de mayo de 1595 elevó la iglesia mayor a la categoría de Catedral. La consagración del edificio como catedral tuvo lugar mucho más tarde, el 26 de agosto de 1668.

Interior Catedral de Valladolid

La construcción de la catedral puso en peligro el edificio de la colegiata. El propio Juan Herrera contempló la destrucción del conjunto en sus planes. 

Esto no sucedió hasta el siglo XVII, hacia 1634 la vieja colegiata fue derribada, quedando tan sólo en pie las dependencias que aún resultaban útiles, se salvaron algunas capillas que eran utilizadas como sala capitular, biblioteca, archivo y sacristía originarias de la segunda colegiata gótica.

Desde 1965 estas salas albergan los fondos del Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid. Hoy se conservan algunos elementos arquitectónicos del edificio gótico como la Capilla de San Llorente y de Santo Tomás o la Puerta Norte.

as obras de la catedral continuarían durante los siglos XVII y XVIII pero sin respetar fielmente lo planificado por Herrera. En el siglo XVIII Alberto de Churriguera terminaría el cuerpo alto de la fachada principal en claro estilo barroco.

Por falta de recursos económicos, lo construido es menos de la mitad de lo originalmente proyectado. Además, los fallos de cimentación y los efectos del terremoto de Lisboa de 1755 ayudaron a que, tras una gran tormenta, la torre de la nave del Evangelio se desplomara en 1841.

La actual torre octogonal, de la nave de la Epístola, también está en desacuerdo con los planos de Juan de Herrera, se construyó entre 1880 y 1885, siendo coronada en 1923 por el Corazón de Jesús.

A todo ello, la Catedral de Valladolid es un edificio de estilo herreriano con añadidos barrocos. 

Una catedral purista, desnuda con rasgos clasicistas basados en las construcciones de la antigua Roma, no sólo en su arquitectura, sino también en la decoración.

Interior Catedral de Valladolid

Consta de tres naves con capillas laterales y tres ábsides. 

El interior se articula mediante gigantescos arcos de medio punto que apoyan sobre fortísimos pilares cuadrados con pilastras adosadas que llevan capiteles compuestos a lo romano.

Aunque la Catedral de Valladolid no es rica en obras de arte, en sus tiempos fue dueña de alguna obra del Greco, una fabulosa reja del Coro, actualmente expuesta en el Metropolitan Museum de Nueva York, y otros objetos, perdidos o vendidos a principios del siglo XIX. Leer más»

VISITAS CATEDRAL DE VALLADOLID

La visita a la Catedral es gratuita. La entrada al Museo Diocesano y Catedralicio incluye la visita a los restos de la Colegiata del siglo XIII. Horarios y Tarifas»

El entorno catedralicio conforma el otro cogollo monumental de Valladolid. El origen de la catedral está en una anterior colegiata ligada a la propia fundación de la ciudad. 

Sobre las piedras de esta, y a lo largo de muchos siglos, se fue levantando la seo al tiempo que se desmontaba lo anterior. El resultado es un edificio incompleto que lleva en sus trazas la impronta de Juan de Herrera. 

Merece mucho la pena el Museo Diocesano ubicado en su interior, ocupando los pocos restos que quedan de la anterior colegiata. También las espectaculares vistas que se disfrutan desde lo alto de la torre, a 70 metros de altura. Se llega por un ascensor interior. Las entradas se sacan en el Museo 

Diocesano o la Oficina de Turismo. Cierra los lunes.

Restos de la Colegiata de Santa María donde la princesa Cristina de Noruega contrajo matrimonio con el infante Felipe. Actualmente se ubica el Museo Diocesano de Valladolid. 

8. Universidad y Palacio de Santa Cruz

Universidad de Valladolid

En torno a la catedral se alzan monumentos de talla como la iglesia de La Antigua, ligada al fundador de la ciudad, el conde Ansúrez, o, por el otro lado, la Universidad. 

Su fachada es un excelente ejemplo de arquitectura civil barroca. 

Fachada del Palacio de Santa Cruz, Valladolid

La calle de la Librería conduce hasta el palacio de Santa Cruz. 

Patio Palacio Santa Cruz, Valladolid

Está considerado el primer edificio renacentista levantado en España y su patio es un hermoso claustro de tres alturas. 

En el primero piso alberga una valiosa biblioteca histórica a la que es posible asomarse en cualquier momento gracias a una instalación de metacrilato que deja ver el interior.

Biblioteca histórica. Palacio de Santa Cruz. Valladolid. 

9. El Campo Grande

El gran espacio verde de Valladolid, auténtica seña de identidad, ocupa una superficie de 115.000 m2. 

Campo Grande, Valladolid

El parque más antiguo y más emblemático de la ciudad es el Campo Grande; se trata de un gran jardín romántico, ubicado en pleno centro de Valladolid, ideado en su actual fisonomía por Miguel Íscar, alcalde de Valladolid entre 1877 y 1880. 

Acoge una gran variedad de árboles que constituyen un verdadero jardín botánico. Habitan diferentes aves y son famosos los pavos reales y, recientemente, las ardillas.

Tiene a sus espaldas una dilatada historia que ha corrido pareja a los avatares urbanísticos de la ciudad casi desde su fundación, aunque es en 1879 cuando este espacio comienza a cobrar el aire de jardín romántico que perdura hasta nuestros días. 

De esa época datan muchos de los árboles que conforman hoy su fronda, una de cuyas características principales es la gran variedad de especies.

En su entorno se localizan lugares destacados de la ciudad, como la acera de Recoletos, con algunas de las mejores fachadas modernistas de la ciudad o la plaza de Zorrilla, con una estatua del poeta y el monumental edificio de la Academia de Caballería.

10. Casa Cervantes

El traslado de la Corte de Madrid a Valladolid en 1601 provocó la instalación aquí de todo el aparato administrativo del Estado. Al rebufo de aquella marea, don Miguel de Cervantes aterrizó en Valladolid en febrero de 1603 para quedarse a vivir en ella el tiempo que hiciera falta. 

Seguía la estela de una Corte recién instalada en la ciudad con el propósito de resolver en la Chancillería la acusación que se le hacía de haberse quedado con fondos públicos procedentes de su oficio como recaudador.

Museo Casa Cervantes. Valladolid

La visita a este museo permite el recorrido por el edificio en el que habitaron Cervantes y su familia. 

Aunque ha sufrido reformas desde entonces, conserva elementos originales, como la escalera, por ejemplo. 

Pero sobre todo, lo que conserva es el sabor de un momento y una época, la del escritor, muy lograda gracias a la presencia de muebles y enseres que, aunque no pertenecieron a don Miguel, son un fiel reflejo de cómo estuvo organizada la casa y la vida en aquel momento. MÁS INFORMACIÓN.

Datos prácticos
C/Rastro s/n. Tel. 983 30 88 10. WEB: museocasacervantes.mcu.es.

11. San Benito

Junto a San Pablo, la colegiata y la Universidad, éste es uno los edificios fundamentales en la historia de Valladolid.

 Se levanta sobre los restos del primer alcázar con que contó la ciudad, erigido por Juan I, y del que se descubren sus únicos restos visibles asomando en la acera que bordea el monasterio por la plaza del Poniente. 

Iglesia y monasterio de San Benito. Valladolid. 

Las dimensiones del complejo monacal son fiel reflejo de su poderío e influencia y hoy mismo continúan ocupando una gigantesca manzana en el centro histórico de la ciudad, si bien sus dependencias están dedicadas a muy distintos propósitos.

12. El Museo Oriental

Otro tan sobresaliente en su género como el Museo Nacional de Escultura. Su colección es la más importante muestra de arte oriental de toda la península Ibérica. Lo encontramos ubicado en el interior del Real Colegio Agustinos-Filipinos.

El origen más remoto del museo, abierto en 1874, está en la necesidad de familiarizar a los jóvenes misioneros que se preparaban para realizar tareas de apostolado en tan lejanos horizontes. 

 Museo Oriental. Valladolid. 

La gran distancia cultural con aquellas tierras o el desconocimiento de costumbres y lengua, hicieron pensar que un primer acercamiento podía venir del contacto con los diferentes objetos y piezas de arte traídas de allí por otros misioneros. 

Así, la recopilación de la gran cantidad de piezas que se exhiben, cerca del millar, es el fruto del continuo intercambio cultural establecido entre las poblaciones autóctonas y los misioneros que, a su vez, también intercambiaban regalos y objetos llevados desde aquí.

 La muestra está organizada en un largo recorrido por 18 salas dedicadas a China, Filipinas y Japón.

 A lo largo de sus numerosas vitrinas se entra en contacto con armas ancestrales, espadas, estatuillas de bronce, bellos esmaltes, muestras de cerámica popular funeraria, bellísimos ejemplos de porcelanas ornamentales, piezas lacadas -pintadas y talladas-, esculturas realizadas en jade o marfil, lanzas, armaduras, adornos, bordados de Manila y una destacable selección de marfiles hispano-filipinos. 

Datos prácticos

Paseo Filipinos, 7. La iglesia de San Agustín se visita en horario de culto. Museo Oriental: tel. 983 30 68 00. Horario: lunes-sábado, 16.00- 19.00 horas; domingo y festivo, 10.00-14.00 horas. www.museo-oriental.es.

Catedral de Valladolid
13. Academia de Caballería

Academia de Caballeria, Valladolid

La Academia del Arma de Caballería de Valladolid se instaló en 1852 en el edificio que unos años antes se había pretendido utilizar como presidio. 

El actual edificio fue construido en los años de 1920, es de gran valor, legado de la arquitectura historicista y monumental de las primeras décadas del siglo XX. Se ubica frente al Parque del Campo Grande, en la actual Plaza Zorrilla.

Está inspirado en las formas del Palacio de Monterrey de Salamanca (motivo por el cual se usó la piedra arenisca, propia de la ciudad de Salamanca) y en el edificio de la Diputación de Palencia, de Jerónimo Arroyo

Con planta en U, las torres organizan la fachada y su relación con las calles que llegan a la plaza. 

Academia de Caballeria, Valladolid

El granito de su zócalo proporciona un contraste de color con la arenisca empleada en el resto del edificio y resalta la fortaleza del basamento, dando una adecuada formalización al asentamiento del edificio sobre el suelo. 

La fachada, de gran belleza, es longitidinal y enfática, articulada gracias a las tres torres, que jerarquizan el edificio. La composición de la fachada se va haciendo, conforme se va subiendo, menos maciza, acabando con una galería de arcos y una graciosa balaustrada. 

La construcción en piedra es impecable y los despieces de los elementos constructivos están muy bien ejecutados y valorados plásticamente. En varias panoplias se encuentran las cruces de las órdenes militares de Alcántara, Santiago, Calatrava y Montesa. Es de notar la simetría en esquina, propia del Renacimiento, que observa el edificio.

Frente a la puerta principal se encuentra el Monumento a los Cazadores de Alcántara, obra de Mariano Benlliure, inaugurada el 25 de junio de 1931.

En 1930 el Museo de Caballería se establece, otra vez, en el nuevo edificio de la Academia del Arma en Valladolid, donde permanecerá hasta 1933, año en que se crea el Museo del Ejército y desaparecen los museos de las Armas. De esta manera, gran parte de los fondos de ese museo proceden del antiguo museo de Valladolid.

14. Pasaje Gutiérrez

A muy pocos metros de la Catedral de Valladolid se encuentra el majestuoso Pasaje Gutiérrez, el único pasaje comercial de la ciudad y uno de los pocos que se construyeron en España.

Pasaje Gutiérrez, Valldolid

El Pasaje Gutiérrez se inauguró en 1886 por iniciativa del comerciante Eusebio Gutiérrez, del que recibe su nombre. 

El arquitecto fue Jerónimo Ortiz de Urbina, quien dotó a este pasaje comercial de Valladolid de una exquisita belleza y singularidad. Comunica las calles Fray Luis de León y Castelar.

La construcción del Pasaje Gutiérrez fue muy rápida - poco más de un año - y en ella se emplearon las tecnologías más modernas de la época, como son las cubiertas de hierro, las tejas de vidrio y la iluminación a gas.

 El pasaje cuenta con dos tramos articulados por una rotonda central, donde está la estatua de Mercurio, dios del comercio.

Si bien el pasaje cayó en desuso y abandono a los pocos años de su finalización, actualmente el Pasaje Gutiérrez está completamente restaurado y se ha convertido en una de las atracciones turísticas más importantes de Valladolid. En la galería encontraréis diversos bares y cafeterías donde rememorar una tertulia.

15. De Vinos y Tapas por Valladolid

Hay dos zonas para ir de tapas por Valladolid que destacan por encima del resto: los alrededores de la Plaza Mayor y los de La Antigua.

La mejor forma de conocer las zonas de tapas de Valladolid y degustar los mejores pinchos es en compañía de un guía que os desvelará los secretos gastronómicos más interesantes de la ciudad, podéis ver toda la información y reservar el tour de tapas en este enlace:


Locales de tapas y raciones recomendados

Ya la han bautizado como la capital de la tapa. De hecho, Valladolid acoge desde hace trece años el Concurso Nacional de Tapas y es también sede del Certamen Mundial. Entre lechazos y cochinillos, nos acodamos en las barras de los locales que rodean la Plaza Mayor para que nos hagan felices con apenas dos bocados.

'Los Zagales'

Este restaurante es un laboratorio de tapas trampantojo. Los hermanos Antonio y Javier González García llevan desde hace 21 años jugando con sus creaciones en miniatura. "Nosotros nos tomamos muy en serio el mundo de la tapa", asegura Antonio, mientras destapa la cúpula de la Casa Blanca donde habita Obama. 

El pincho, una crema de champiñones, huevo de corral trufado a baja temperatura y patatas teñidas con tinta de calamar deshidratada, se presenta en una réplica de cerámica de la residencia del presidente norteamericano, creación del reconocido artista de vajillas José Miguel Piñero.

'Obama en la Casa Blanca', 'Copa y Puro' y 'Aroma', tres tapas-trampantojos.

 "Un día vino James Costos, entonces embajador de Estados Unidos, y le mandó delante de mí un mensaje a Obama diciéndole que se lo estaba comiendo en Valladolid".

La sonrisa vuelve al comensal cuando llega el 'Tigretostón', un pan negro con tostón (cochinillo frito), cebolla roja confitada, crema de queso y morcilla.

 "Se me ocurrió un día que paramos en una estación de servicio y me antojé de un Tigretón. Después de hacerlo se lo di a probar a mi hija y le encantó". 

El pincho se hizo ganador del Concurso Nacional de 2010, "y desde entonces es una auténtica revolución: producimos unos 30.000 al año, hacemos el envoltorio y el éxito nos hizo pasar de cuatro empleados los sábados a los 21 actuales".

El éxito del 'Tigretostón' llevó a los hermanos a barajar la compra de una máquina que los hiciera por el volumen de demanda.

Javier estuvo 7 años trabajando con Pedro Subijana y Antonio, 3 con Ferrán Adrià. 

Hijos de un hostelero con éxito en el mundo de las cervecerías, otra de sus tapas, la 'Bread bag', es un homenaje al bocata de calamares que tanto vendía el progenitor. 

En este caso, la baguetina de calamares rebozados en harina de garbanzos con salsa de ajo picante se presenta en un envoltorio transparente que se come, al estar hecho de obulato –fécula de arroz y patata–. 

Igual que se come la ceniza del 'Copa y Puro', un tartar de sardina ahumada y sardina marinada, con cebollita dulce, tomate y albahaca, donde los restos del cigarro son de sésamo negro.LOS ZAGALES - Calle Pasión, 13. Valladolid. Tel. 983 38 08 92.

Del 'Bread bag' se come hasta el envoltorio.

'Villa Paramesa'

Uno de los clásicos del tapeo vallisoletano actual, que combina producto de la tierra con toques creativos y sabores exóticos, bajo la premisa de que "quien olvida su origen, pierde su identidad". 

Su concurrida barra y mesas de madera dan fe del éxito de las creaciones de los hermanos Castrodeza, que acumulan desde hace nueve años varios reconocimientos locales y nacionales, como el Pincho de Oro o el Subcampeón del Concurso 

Nacional.

El 'rosco churro', Pincho de Bronce 2017, es de las últimas incorporaciones.

José Ignacio, el responsable de cocina en el 'Villa Paramesa' –bar heredero del restaurante medieval del mismo nombre que la familia tenía en Villanubla–, admite que le gusta cambiar la carta y evolucionar. 

En su carta se combinan a la perfección una cremosa croqueta de cocido castellano –"lo preparamos completo y con él, no con las sobras, hacemos nuestras croquetas sin leche"– y un camarón mexicano de pan de ajo, tartar de carabinero, lima, guacamole, camarones fritos y chile.

Los vinos, como los quesos, comparten protagonismo con las tapas.

También son muy reclamadas entre los feligreses la carrillera de ibérico con regaliz y pera, el rabo de toro con cebolleta y compota de calabaza, el socarrat de gambas, las empanadillas de morcilla leonesa –"con su toque picantito"– con praliné de piñones o los premiados rosco churro (pan de jengibre, lechazo, manzana y albahaca) y el ceviche de sardina, alga kombu y ajo negro.

Mientras que de la barra se encarga el hermano pequeño (Javier) y de la gestión el mayor (Jesús Ángel), la chica, Alicia, es la reina de los vinos. 

El socarrat de gamba.

"Desde el principio apostó por los formatos magnum, a pesar de las reticencias de la clientela; ahora son los clientes habituales los que nos los demandan por su sabor", apunta José. 

Riberas, Toros, Ruedas, Cigales, Verdejos de la zona... y entre las 30-40 referencias de alta gama tienen cabida los Albariños, vinos de Alicante o Monterrei. 

VILLA PARAMESA - Calle Calixto Fernández de la Torre, 5. Tel. 983 35 79 36.

'Alarcón'

Bienvenidos al templo del torrezno. En la casa de Carlos Misiego, que acaba de cumplir 28 años en el negocio, se fríen todos los días los filetitos de papada de ibérico que le sirve un matadero de la sierra de Ávila. Hasta una tonelada al mes.

 "Los freímos en la propia grasa que suelta el tocino. Son más carnosos que los de barriga, con la corteza no tan achicharrada, sino más esponjosa", explica Carlos.

El torrezno es la gran estrella de esta casa.

Otro de los clásicos es la oreja, en sus dos versiones: rebozada y preparada en cocción lenta, donde la ternilla ni se nota; o a la gallega, con pimentón de la Vera. 

El mejor acompañante, un buen vino de alguna de las cinco DO con las que cuenta la provincia y un trozo de pan de aceite de Valladolid, la pareja de baile ideal para cualquiera de las tapas que ofrecen gratis con la consumición, como la sopa de ajo, la cazuelita de patatas revolconas –cuyo toque secreto guarda con celo Betania, la mujer de Carlos– o el pincho de tortilla.

La oreja se presenta en dos versiones: rebozada y cocida o a la plancha con pimentón de la Vera.

Precisamente en un rincón del local, donde son protagonistas su barra larga y su cocina vista, cuelga un recorte de prensa enmarcado en el que se da cuenta de la hazaña de 2007 en la que Carlos elaboró, junto a su madre Dori, 123 tortillas de patata con cebolla (75 kg de patata y 25 de cebolla tuvieron que pelar), en ocho horas.

 Seguro que no tardaron tanto en comérselas.ALARCÓN - Calle Alarcón, 3. Tel. 983 33 50 17.

Una concurrida barra donde se ofrecen tapas gratis con la consumición

'La Tasquita'

"Nuestra apuesta es hacer tapas muy sencillas, en las que la gente sepa lo que come y disfrute un producto de calidad". 

Con este mandamiento trabaja Vidal Oliveros, el encargado del local desde 1990, en el que es difícil hacerse un hueco las noches de jueves a sábado. 

Entre las tapas estrella, servidas sobre pizarra, las gambas al ajillo montadas sobre una tosta de pan, el crep de rape con salsa de carabineros, el tartar de solomillo a la pimienta y el triángulo de pan mollete con solomillo al roquefort.

La tosta de gambas al ajillo y mollete con solomillo son dos de los 'must' de 'La Tasquita'.

Las carnes proceden de ganado castellanoleonés (Valladolid, Zamora y Segovia) y el pan, tan importante en el tapeo, se lo elaboran en un obrador del pueblo vallisoletano de Valdestillas. 

"También hacemos en la casa las distintas salsas de carabineros, pimienta o roquefort", confiesa Vidal tras la amplia barra en la que se exhiben en vitrina los diferentes pinchos.

Un buen escenario para que los clientes se hagan la foto.

El establecimiento, propiedad de la familia Martínez, se divide en dos grandes zonas: la de barra, con suelos de madera y azulejo y paredes de ladrillo visto, madera y un rincón de cristal esmerilado –"el favorito para los selfies"–; y un pequeño comedor, de mesas de mármol y alicatado con azulejos, donde también se sirven menús diarios a 15 euros y una reducida carta donde las tapas se convierten en raciones.LA TASQUITA - Calle Caridad, 2. Tel. 983 35 13 51.

'Jero'

Jero Rodríguez lleva quince años en el número 11 de la calle Correos, "aunque antes estuve trabajando 23 en 'La Mina' de Francisco Martínez". 

Autodidacta, le gusta combinar en su nutrida barra las tapas saladas con algún toque dulce, como el 'angelillo', de mouse de foie, pistacho y confitura de limón.

El 'morcón', un clásico con 30 años de historia.

Muchas de sus más de 30 variedades de tapas están bautizadas por el dueño.

 Algunas con nombres de películas, como 'Matrix' (queso, anchoa e higos -a veces nísperos o kiwi-) o 'Misión Imposible' (bacalao con boletus); otros con el nombre de personajes famosos, como la 'Zapatero' (salmón, gamba y ventresca con gelatina de manzana) o 'Messi' (aguacate y gamba).

 "Les pongo nombres por la fiebre de los concursos que hay en esta ciudad con los pinchos", apunta Jero, mientras trocea unas pocas setas, que este otoño escasean por todo el país.

Todos los pinchos se sirven calientes en el momento

Uno de los clásicos, con 30 años de historia, es el 'moncón': lomo ibérico, pimientos asados y setas de chopo. Y entre los que triunfan, según el cocinero, está el de yema de huevo, mouse de morcilla, cebolla crujiente, bacón y queso de cabra. "Nuestro gran atractivo es que todos los pinchos se calientan en rotogrill, lo que hace que el pan quede tostado y la parte de arriba, gratinada". JERO - Calle Correos, 11. Tel. 983 35 35 08.

'El Corcho'

En este local antiguo, con una decoración ecléctica en la que se combinan aperos de labranza, utensilios de cocina antiguos, cuadros de Botero y unas customizadas Meninas de Velázquez, la parroquia entra a degustar sus famosas y cremosas croquetas de jamón (en Semana Santa también de bacalao).

La cremosa croqueta de jamón de 'El Corcho'.

Hasta 1.500 voltean al día durante las fiestas de la Virgen de San Lorenzo (a principios de septiembre). 

En su recatada carta -la pequeña y abarrotada barra de madera no da para exhibir mucho pincho-, también destacan las tajadas de bacalao rebozado y los montaditos de solomillo y de morcilla de Cigales casera. 

Además de vinos, la concurrencia también pide mucho su vermut de grifo. 

Las tajadas de bacalao frito también son otro de los reclamos gastros de este bar.

La Sepia, C/Jesús 1.

Si os gusta la sepia, pedid una ración en este local y os costará volver a probar un sabor similar en España. El secreto está en la salsa.

La Mejillonera, C/Héroes de Alcántara, 8.

Las especialidades de este restaurante son los mejillones y los calamares bravos. Os recomendamos no abandonar Valladolid sin probar un bocadillo de calamares de La Mejillonera. Si tenemos que poner un punto negativo a este local, tan solo sería lo repleto que está de gente casi a cualquier hora.

    

16. Donde Comer en Valladolid

La Parrilla De San Lorenzo
Calle Pedro Nino,1 BAJO(CONVENTO SAN LORENZO ),
47001 Valladolid España
+34 983 33 50 88

Eh Voilà!
Calle Marqués del Duero nº 7, 
47003 Valladolid España
+34 983 25 93 69

Niza
padilla 10, 
47003 Valladolid España
+34 983 14 03 96

Martin Quiroga
Calle San Ignacio 17 junto Plaza Sta. Brigida, 
47003 Valladolid España
+34 605 78 71 17

Alquimia Laboratorio
Calle Antigua 6 junto a la Iglesia de Santa María de la Antigua, 
47002 Valladolid España

El Cafe de Amable
Calle Paraiso 8, 47003 Valladolid España
+34 983 13 59 96

y algo mas económicos:

Gastrobar Pasion
Calle Pasion 6,
 47001 Valladolid España
+34 983 33 94 09

Restaurante El Gallo
Calle Democracia 4, 
47011 Valladolid España
+34 654 61 90 72

Piru's tasting
Calle Claudio Moyano 18,
 47001 Valladolid España
+34 983 07 26 88

17. y otras rutas en los alrededores






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