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lunes, 20 de enero de 2020

Un Fin de Semana en Oviedo: Alma de Asturias

Por tierra, mar y aire. No importa la puerta de entrada. La visión orgullosa de la escarpada Cordillera Cantábrica, del perfil ondulante de sus verdes valles y del abrupto perfil de su costa que cae al Cantábrico, un mar de intenso azul, cautiva antes incluso de poner un pie en Asturias. 

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Santa María del Naranco

Es solo un aperitivo de una experiencia para la que se necesitan los cinco sentidos. Sin ellos no se puede saborear su gastronomía, deslumbrarse con la arquitectura, respirar su naturaleza, escuchar el latido de su corazón urbano o disfrutar la hospitalidad.


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Indice:

  1. Como llegar a Oviedo
  2. Algo sobre la Historia de Asturias
  3. Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo
  4. Iglesia de San Tirso El Real
  5. Iglesia de San Julián de los Prados o Santullano
  6. Fuente de la Foncalada
  7. Catedral de San Salvador de Oviedo
  8. Cámara Santa, Oviedo
  9. Plaza del Fontán , Oviedo
  10. El Oviedo Antiguo
  11. Teatro Campoamor
  12. El Campo de San Francisco
  13. Museo de Bellas Artes de Asturias
  14. Museo Arqueológico
  15. Un Dulce Momento en sus cafés y pastelerías
  16. Una tarde de Compras por la Calle Uría
  17. Fiestas en Oviedo
  18. Una sidra en la calle Gascona o un vino en la Ruta de los Vinos
  19. Donde Comer en Oviedo

1. Como llegar a Oviedo

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Las comunicaciones con el Principado de Asturias han mejorado mucho en los últimos años, pudiendo acceder por varias vías

A pesar de que Oviedo se encuentra en el extremo norte de España y con una Cordillera que la separa de la Meseta, las comunicaciones con el Principado de Asturias han mejorado mucho en los últimos años, pudiendo acceder por varias vías:

EN AVIÓN

El Aeropuerto de Asturias está situado en Santiago del Monte, en el concejo de Castrillón, a 47 kilómetros de Oviedo. Actualmente tiene 14 destinos: Madrid, Barcelona, Menorca, Ibiza, Alicante-Elche, Valencia, Lanzarote, Lisboa, Londres, Málaga, Palma de Mallorca, París, Sevilla y Tenerife.

 Una vez llegado al aeropuerto, existen varios buses-lanzadera que te llevarán a las ciudades principales asturianas: Oviedo, Gijón o Avilés. También puede optarse por coger un taxi, que podrás encontrar a la puerta del aeropuerto.

EN COCHE

Si vienes desde Madrid, tan sólo se tiene que coger la A-6 dirección La Coruña. A la altura de León, hay que continuar por la AP-66, autopista de peaje que te llevará hasta la capital asturiana.

Si por el contrario vienes desde otras partes del Norte, la A-8 comunica el Cantábrico, facilitando las comunicaciones con Galicia, Cantabria y País Vasco.

EN TREN

Desde Madrid, existe un tren Alvia con una duración de tan sólo cuatro horas de viaje. Además, el AVE llega hasta la ciudad de León, desde donde se puede hacer transbordo para que el viaje sea aún más corto. También existen conexiones ferroviarias con Barcelona (y todas las provincias que se sitúan entre medias).

EN AUTOBÚS

Debido al hecho de que ALSA es una empresa asturiana, existen multitud de conexiones entre Oviedo y la inmensa mayoría de capitales de provincia del norte de España. En muchas ocasiones, los precios son asequibles si adquieres los billetes con la suficiente antelación.

2. Algo sobre la Historia de Asturias

Antiguo reino español situado en la parte septentrional de la Península Ibérica y que actualmente coincide con la provincia de Oviedo.

Resultado de imagen de asturesLa región asturiana ha sido poblada desde tiempos remotos, los restos prehistóricos de Peña Tu lo prueban sobradamente. 

La tribu de los astures, la primera conocida en esta zona, resistió estoicamente a la dominación romana. 

Pero eso fue hasta que llegó el propio César Augusto en persona y con un poderosísimo ejército; no obstante, los asturianos se sirvieron de las montañas a modo de refugio para evitar a toda costa el sometimiento, lo que no impidió que el emperador romano lograra su propósito.

Astures

Asturias fue albergue del primer núcleo de resistencia contra la invasión musulmana. Así, en el año 718, decididos los árabes a someter a los astures rebeldes se lanzaron contra ellos, pero el pueblo astur estaba mandado por Pelayo, un joven visigodo, hijo del Conde Favila y espartario del rey Don Rodrigo. 

Las cosas no le fueron muy bien al español y tuvieron que refugiarse en las Cuevas de Covadonga con sus maltrechas tropas, mejor dicho, con lo que le quedaba: 30 hombres y 10 mujeres. 

Allí resistieron varios meses de asedio musulmán, alimentándose de miel silvestre y agua que se desprendía de las paredes de la cueva. 

Al llegar el invierno el enemigo, poco acostumbrado a aquellas temperaturas y al no haber conseguido ningún avance, decidió la retirada. 

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Batalla de Covadonga

Posiblemente fuera éste el paso en falso que necesitaban los de Pelayo para perseguirlos y hostigarlos ya que los moros, por su desconocimiento del terreno, recorrieron la zona por los sitios más difíciles. 

Hecho que facilitó enormemente la labor de limpieza de los astures que contaron con la colaboración extra de los aludes y desprendimientos de tierra y nieve, consiguiendo así desbaratar al ejército enemigo.

Resultado de imagen de reyes asturiasLas leyendas de la época cuentan por cientos de miles las bajas de los musulmanes, cuando en realidad fue una pequeña escaramuza victoriosa de los visigodos seguida de un desgaste de la tropa enemiga en un medio que le era totalmente hostil. 

Todo esto ocurría a orillas del río Sella, primitiva corte de los reyes de Asturias, que fue reino independiente durante más de dos siglos (718 - 924).

Durante los diecinueve años de reinado del Pelayo, el territorio aumentó considerablemente sus fronteras.

Posteriormente, Alfonso I emprendió el camino de la reconquista consiguiendo recuperar para su reino las tierras de Navarra, Galicia, todas las tierras del Cantábrico y el norte de las del Duero.

La Corte pudo trasladarse, por fin, desde Cangas de Onís a Oviedo. 

Eso fue en tiempos de Alfonso II el Casto, quedando asegurada esa capitalidad, más aún, cuando los moros fueros derrotados en Lutos, cerca de Oviedo.

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Con el progreso de las armas cristianas, el centro político de la Reconquista se desplazó hacia el sur, quedando reducido el territorio a una dependencia del Reino de León, con el nombre de Asturias de Oviedo. 

Esto ocurría mientras el reino era engrandecido por el rey Ramiro, que luchó durante su reinado en la famosa batalla de Clavijo.

Alfonso III el Magno continuó ampliando los territorios por tierras leonesas y, Ramiro II, fundió el reino de Asturias al de León.

En el año 1.388, Juan I de Castilla la constituyó en Principado, concediendo a su primogénito Enrique el título de Príncipe de Asturias que, desde entonces, llevarán todos los herederos del trono de España.

En el siglo xvi el territorio alcanzó por primera vez los 100 000 habitantes, número que se duplicó con la llegada del maíz americano en el siglo siguiente.

El 8 de mayo de 1808, la Junta General del Principado de Asturias (Antiguo Régimen) declaró la guerra a Francia y se proclamó soberana, creando ejército propio y enviando embajadores al extranjero, siendo el primer organismo oficial de España en dar ese paso. 

En ese momento se formaron cuerpos militares propios como el Regimiento de Candás y Luanco. El 1 de enero de 1820 el oficial Rafael de Riego, oriundo de la parroquia asturiana de Tuña, se sublevó en Cádiz proclamando el retorno a la Constitución de 1812.

A partir de 1830 comenzó la explotación sistemática del carbón y se inició la revolución industrial en la comunidad especialmente en la zona centro del Principado. 

Resultado de imagen de Revolución de Asturias de 1934.
Más tarde se establecieron potentes industrias siderúrgicas en La Felguera, Mieres y Gijón en el siglo xix, y en Avilés en la segunda mitad del XX, además la industria naval desde el xix.


El 6 de octubre de 1934 comenzó un alzamiento revolucionario en la cuenca minera provocado por la negativa de los revolucionarios a permitir la entrada de la CEDA en el gobierno, algo que suponía un avance del fascismo en España. 

La Revolución de 1934 tuvo a Asturias por escenario principal, quedando Oviedo asolada en buena parte. 

Sufrieron graves daños edificios como el la Universidad que fue atacada por los revolucionarios y en cuya biblioteca se guardaba fondos bibliográficos que no se pudieron recuperar; o el teatro Campoamor, en este caso incendiado por las fuerzas gubernamentales. 

La Cámara Santa en la catedral fue dinamitada aunque se salvaron milagrosamente sus joyas.

El 25 de agosto de 1937 se proclamó en Gijón el Consejo Soberano de Asturias y León presidido por el dirigente sindical y socialista Belarmino Tomás, terminando el conflicto el 20 de octubre de 1937 con la victoria de las tropas Nacionaldes en el frente norte.

Se puede decir que, a partir de este momento finaliza la tan particular historia de esta hermosa tierra.


       

la capital del Principado de Asturias, es una ciudad acogedora y amable en el más amplio sentido del término. Tal parece que hubiera sido pensada hace muchos siglos para un estilo de vida cálido y sencillo.


En realidad parece concebida para la dimensión humana, donde los ritmos cotidianos y los detalles están al servicio de las personas y no al revés. Por eso todo en Oviedo es alcanzable, asequible, sin estrés y siempre con la sonrisa puesta. Por eso en Oviedo todo es fácil…

Y para que lo compruebes por ti mismo te sugerimos las 10 mejores cosas que ver y hacer en Oviedo.

El Monte Naranco y el Prerrománico Asturiano 

Oviedo, como ciudad regia que fue, conserva vestigios de la corte y el reino que acogió en su seno. Dichos vestigios han llegado hasta nuestros días y se han convertido en Patrimonio de la Humanidad por su importancia en la historia y la cultura europea.

Hablamos del Arte Asturiano, también conocido como Prerrománico Asturiano.


Oviedo podría denominarse como la ciudad del Prerrománico, porque de toda Asturias es la que más monumentos de esta época tiene, tanto en el centro de la ciudad como en el entorno.

 Si estamos por el corazón urbano, magníficos ejemplos son algunos detalles de la antigua Iglesia de San Tirso El Real, la iglesia de San Julián de los Prados – también conocida como Santullano – o la Fuente de la Foncalada, cuyas piedras impregnadas de musgos y aguas rezuman antigüedad.

Mención especialísima requiere la Cámara Santa, creada por el gran monarca asturiano Alfonso II.

Además, en los alrededores más verdes y panorámicos de Oviedo, es decir, en la falda del afamado Monte Naranco, nos encontraremos dos joyas increíbles:

3. Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.

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Santa Maria del Naranco.


Santa María del Naranco es un antiguo palacio situado a cuatro kilómetros de Oviedo, sobre la ladera sur del monte Naranco. Originalmente no se proyectó como iglesia, sino que fue el Aula Regia del conjunto palacial que el rey Ramiro I mandó construir en las afueras de la capital del reino de Asturias, y que se terminó en el año 842. Su estilo artístico es el denominado arte asturiano o "ramirense", dentro del prerrománico.

El complejo arquitectónico al que pertenecía este edificio también comprendía la cercana iglesia de San Miguel de Lillo, erigida a tan solo cien metros de distancia. Sin embargo, a causa del derrumbamiento de la cabecera y de parte de las naves de San Miguel, el Aula Regia fue transformada en iglesia, probablemente durante el siglo XII, pues la crónica silense de 1150 ya lo registra como templo de Santa María.

El edificio se ubica en la ladera meridional del Monte Naranco donde existía un bosque en el que abundaba la caza. La ausencia de un ábside destinado a contener el trono del rey hace pensar que el edificio hubo de tener carácter de palacio de campo o residencia real dedicada al ocio.

El templo fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 1985.

Tiene una planta rectangular de 21 metros de largo por 6 de ancho, y está dividida en dos pisos, con una altura total de unos 9 m, resultando una planta bastante alargada. En sus lados mayores existen dos salientes de los cuales el del lado norte corresponde a una escalera de dos tiros por la que se accede a la planta superior.

La planta baja consta de un amplio cuerpo central cubierto de bóveda de cañón recorrido por arcos fajones que descansan directamente sobre el muro, por lo que presenta grandes similitudes con la capilla inferior de la Cámara Santa de Oviedo, en la catedral ovetense. 

Fue posiblemente utilizado como oratorio palatino, aunque se especula con que se tratase de una cámara regia donde se recibiese audiencia, esta teoría se apoya en el bancada que recorre las paredes, y está flanqueado por dos cámaras laterales con cubierta de madera. 

De estas cámaras laterales la del lado este comunica con el cuerpo central y tuvo funciones de sala de baño (interpretación controvertida) o aljibe, conservando su pila. La del lado oeste solo es accesible desde el exterior, desconociéndose su función, pudiendo haber acogido una garita.

La planta superior fue planta noble, presentando una distribución similar a la de la planta baja. La gran sala central, rectangular y cubierta por bóveda de cañón peraltada atravesada por seis arcos fajones que se apoyan en ménsulas. 

Está recorrida en sus lados mayores por una arquería ciega que se apoya en dobles columnas de fustes sogueados de origen celta. Se encuentra flanqueada en este caso por dos miradores o tribunas también cubiertos con bóveda.

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San Miguel de Lillo

La iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo (en asturiano, Samiguel de Lliño), dedicada a San Miguel Arcángel, construida por el rey Ramiro I en el monte Naranco, en los alrededores de Oviedo. Se encuentra a escasos metros de Santa María del Naranco.

Posiblemente es la que, según la crónica Albeldense, este monarca mandó a construir junto a sus palacios, con función de iglesia palatina. En principio pudo estar dedicada a Santa María y San Miguel.

Resultado de imagen de san miguel de lilloDeclarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1985

En enero de 2009, se advirtió de un inminente derrumbe de la estructura y de un casi irreparable deterioro en general y por parte de las pinturas debido a la gran humedad que la asuela.​ 

En el año 2011 se llevaron a cabo unas obras de restauración.

Originalmente tuvo planta basilical de tres naves, pero sólo se conserva una tercera parte de su longitud, porque durante el siglo XIII o principios del XIV se arruinó posiblemente a causa de las malas condiciones del suelo.

Se conserva únicamente el vestíbulo y el arranque de sus tres naves. Sobre el primero se encuentra la tribuna real, flanqueada a ambos lados por dos pequeñas estancias.

La cubierta es abovedada, mediante un sistema complejo de bóvedas de medio cañón. Las naves están separadas por arcos que descansan en columnas, hecho inusitado por cuanto lo habitual en el arte asturiano es el uso del pilar como soporte. 

Resultado de imagen de jambas de la puerta san miguel de lilloEstas columnas se apoyan en altas basas cuadradas que albergan decoración escultórica de arquillos que encuadran figuras.

Está realizada en su mayor parte a base de sillarejo, aunque las esquinas de los muros y los contrafuertes son de sillería. Las ventanas presentan bellas celosías talladas en piedra.

 La construcción resulta esbelta y muestra cierto interés de su autor por las proporciones, puesto que su altura es el triple de la anchura de sus naves.

uy destacable es la decoración escultórica en relieve; especialmente la de las jambas de la puerta de entrada, posiblemente inspirada en un díptico consular bizantino del siglo VI, perteneciente al cónsul Areobindo, que se conserva en el Museo de San Petersburgo.

 Presenta escenas circenses con un saltimbanqui haciendo acrobacias y un domador de leones.

Toda la decoración escultórica en jambas, basas y capiteles denota una fuerte influencia bizantina, oriental e incluso lombarda, presentando un cierto encanto primitivista y antinaturalista.

Y también, en esta zona, se encuentra el Centro de Recepción e Interpretación del Prerrománico Asturiano que, ubicado en unas antiguas escuelas, sirve para poner en situación a los viajeros acerca de la importancia y contexto histórico de estos monumentos.

De manera que en el Monte Naranco, entre impresionantes vistas aéreas de la ciudad y de buena parte de toda la montaña central de Asturias, se puede sentir el Arte Prerrománico en toda su plenitud.

4. Iglesia de San Tirso El Real

Fundada en el siglo IX, sufrió sucesivas remodelaciones en los siglos XII, XVI, XVIII y XX.

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Iglesia de San Tirso el real, Oviedo

De su antigua fábrica prerrománica únicamente conserva la parte superior del muro testero, de sillarejo, con medallones en los extremos de su alero y cubierta a dos aguas. 

Resultado de imagen de iglesia de san tirso el real oviedoTiene un ventanal ajimezado de tres huecos formados por tres arquillos semicirculares de ladrillo sobre cuatro pequeñas columnas de mármol con capiteles de tipo romano, enmarcado por un alfiz formado por una moldura.

A cada lado de la parte superior de éste, sobresalen dos piedras con un agujero en el centro. Probablemente servirían de goznes para las puertas que cerraban la ventana.

La iglesia consta de tres naves separadas por pilares de sección cuadrada sobre los que apoyan arcos de medio punto y apuntados. La nave central se cubre con bóveda de arista nervada y de cañón con lunetos las laterales.

La capilla lateral del Evangelio, con bóveda de crucería, es de finales del siglo XVI y la de la Epístola, del siglo XVIII.

5. Iglesia de San Julián de los Prados o Santullano

Fue donada a la catedral a finales del siglo IX por Alfonso III el Magno.

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San Julián de los Prados, Oviedo

La iglesia prerrománica de San Julián de los Prados es el más antiguo y mayor de los edificios prerrománicos que aún se conservan. Construida durante el reinado de Alfonso II el Casto (791-842), fue dedicada a San Julián y su esposa Santa Basilisa. 

En el año 896 fue donada a la catedral de Oviedo junto ''con sus palacios, baños y triclinios'' por Alfonso III el Magno.

Consta de planta basilical latina de tres naves, crucero formado por una gran nave transversal, cabecera tripartita con tres capillas cuadradas cubiertas con bóvedas de cañón, pórtico a los pies y cuartos laterales.

Resultado de imagen de iglesia de san julián de los prados - santullanoEn el interior, las naves están separadas por arcos de medio punto sobre pilares cuadrados. La nave central está separada de la transversal por un arco toral a cuyos lados hay dos huecos con arco de piedra.

Las naves y el crucero se cubren con armadura de madera, mientras que en las capillas se emplea bóveda de cañón. .

Sobre la capilla central se encuentra un recinto con acceso desde el exterior a través de una ventana ajimezada con tres arquillos de ladrillo sobre dos pequeñas columnas de mármol.

Destacan las pinturas que decoran el estuco que revocaba todo el interior de los muros y de las bóvedas, que derivan de motivos ornamentales romanos, así como la arquería ciega que recorre el ábside central, y las celosías que cierran los huecos (solamente una es original).

6. Fuente de la Foncalada

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La fuente de Foncalada data del siglo IX y fue construida durante el reinado de Alfonso III el Magno (866-910). 

Constituye el único ejemplo de construcción de carácter civil con fines de utilidad pública de la Alta Edad Media.

Protege el alumbramiento de un manantial de agua potable que brota del mismo suelo que se recoge en una piscina cubierta por un cuerpo de sillería, de planta rectangular con arco y bóveda de cañón peraltada, cuya parte superior se remata en doble vertiente, a norte y a sur, y termina lateralmente en imposta lisa en nacela.

La fachada principal mira al este y en su frontón está esculpida en relieve la Cruz de la Victoria con el alfa y la omega pendiente de sus brazos. El arco semicircular está peraltado y despiezado en grandes dovelas de piedra.

Hacia 1848 la Comisión de Monumentos reparó la fuente y seguramente se tapió el arco posterior.

7. Catedral de San Salvador de Oviedo

La catedral ovetense es referencia universal y primigenia del Camino de Santiago, así que no resulta extraña la presencia continuada e incesante de peregrinos, como un eterno goteo. 

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Catedral de San Salvador, Oviedo

Como tampoco resulta extraña la curiosidad que suscita la Cámara Santa - Patrimonio de la Humanidad -, que aún conserva la esencia de capilla palatina, tal como la concibió el propio Alfonso II, y que hoy alberga las reliquias y joyas de la antigua monarquía asturiana, pionera de la cristiandad occidental europea

La Catedral de Oviedo tiene sus orígenes en la basílica mandada construir por el rey Alfonso II el Casto (791-842) bajo la advocación de San Salvador. Fue edificada sobre las ruinas de una iglesia anterior levantada por su padre Fruela I, en el año 765 y destruida treinta años después por los árabes. Este mismo monarca propició la construcción de la Iglesia de Santa María y el palacio regio, situados al Norte y Sur, respectivamente, de la primitiva basílica de San Salvador.

Durante el siglo XIV comienza la construcción de la Catedral Gótica, demoliéndose la anterior basílica románica y prerrománica. Siendo Obispo Gutierre de Toledo (1377-1389), la obra recibe un impulso definitivo.

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La construcción se finaliza a mediados del siglo XVI, con el remate de la torre, ya en un gótico tardío. Es decir, casi tres siglos dura la construcción del templo. Y todavía fue necesario trabajar durante otros cien años en la construcción de las capillas y panteones que hoy vemos adosados a las naves laterales.

 Por lo tanto, la construcción de la actual catedral dura unos cuatrocientos años, con especial intensidad durante el siglo XV, época en que domina el estilo conocido como gótico florido o flamígero, en el que puede incluirse nuestra catedral.

Resultado de imagen de Catedral de San Salvador de Oviedo interiorEl edificio se distribuye en tres naves, la central mayor y las laterales con capillas entre los contrafuertes, precedidas por un pórtico. 

El destacado crucero imprime forma de cruz latina a la planta, coronada por una cabecera poligonal en la que se inserta la girola.

Las sucesivas ampliaciones de la catedral acabaron por absorber ambas construcciones, integrando en la nueva arquitectura la antigua capilla palatina, La Cámara Santa.

Etapa Románica

Alfonso III el Magno, en la segunda mitad del siglo IX, enriqueció considerablemente el tesoro catedralicio con la donación de la Cruz de la Victoria, aunque no realizó ampliaciones de la basílica de San Salvador.

Trasladada la corte a León en el siglo X, los sucesivos monarcas siguieron enriqueciendo la basílica con sus donaciones. Alcanzó gran prestigio durante la Edad Media, mereciendo el calificativo de Santa Ovetensis, siendo cita obligada de peregrinos y devotos.

A esta época pertenecen el apostolado de la Cámara Santa y la Torre Vieja, ambas de estilo románico.
La llamada Torre Vieja ha de verse desde el exterior. Construida a comienzos del siglo XII, en estilo románico, fue campanario de San Salvador hasta la construcción de la torre gótica. 

Se trata de una torre sobria, compacta, construida en sillarejo en la parte baja y sillares regulares en la parte superior, donde se abren ventanas con arcos de medio punto, flanqueadas por columnas rematadas con espléndidos capiteles.

La Capilla de San Miguel (Cámara Santa), fue reformada en el siglo XII, sustituyendo la antigua cubierta por una bóveda de cañón, sustentada sobre arcos fajones que se apoyan sobre dobles columnas.

La labor escultórica que se despliega en esta capilla ha sido considerada como uno de los mejores trabajos románicos en este campo. En el muro de los pies, sobre la puerta de ingreso, se dispone un Calvario con la Virgen María y San Juan, donde tan sólo se tallaron las cabezas, ejecutándose el resto en pintura. En los muros largos se talla el Apostolado. 

Los doce apóstoles, con sus símbolos, están tallados sobre el fuste monolítico de seis pares de columnas, con rica decoración animal y vegetal, así como alusiones a temas y leyendas medievales realizadas en los capiteles y bajo los pies de los mismos.

El Salvador es una talla románica, probablemente realizada para presidir el altar mayor de la catedral, antes de que se construyese el retablo. Esta figura policromada, de rasgos bastante arcaicos y postura hierático, representa al Salvador de pie, sujetando la esfera en la mano izquierda, mientras que con la derecha imparte bendiciones. Fue muy venerada por los peregrinos, que le atribuyeron numerosos milagros.

Etapa Gótica

La Sala Capitular (finales del siglo XIII) tiene forma cuadrada y está cubierta por una bóveda sobre trompas. Un gran rosetón, al exterior, y otro pequeño, sobre la puerta que da al claustro, iluminan la estancia. En esta sala se expone la espléndida sillería gótica del antiguo coro, mandada construir por el Obispo D. Juan Arias del Villar hacia 1498 y es obra de artistas flamencos. En esta sala también se encuentra el Retablo de las Lamentaciones, obra en piedra del siglo XV.

El Claustro gótico (siglos XIV y XV) sustituyó a uno anterior (románico, siglo XII). Destacan las ménsulas y los capiteles, con rica y variadísima iconografía que abarca temas profanos y religiosos, leyendas medievales e incluso motivos específicamente asturianos, como la lucha de Favila con el oso. Sobre la arquería gótica se alzó un balconaje a principios del siglo XVIII, obra del arquitecto Francisco de la Riva, que no desentona del conjunto.

En el muro sur del Claustro se abre la Puerta de la Limosna, realizada a finales del mismo siglo.
La Cabecera (1382-1412) es pentagonal, precedida de tramo recto.

Tiene triforio, y sobre éste cinco grandes ventanales apuntados, de diseño interior calado por tracerías. Se cubre con bóveda nervada, contrarrestada al exterior por cinco grandes contrafuertes rematados en pináculos.

 Hasta 1444 no se inicia el Transepto, en cuyo brazo norte se abre la portada flamenca del Rey Casto, con tímpano calado por ondulante tracería flamígera. Las molduras de las arquivoltas descienden sin interrupción hasta la base, y entre ellas se acomodan, sentados y cobijados por doseletes, apóstoles, reyes y profetas.

En las jambas aparecen las figuras en pie de Santiago, San Pedro, San Pablo y San Andrés. En el tímpano, la figura del Salvador, y en el pilar central, la de la Virgen de la Leche. Junto a esta portada se sitúa la llamada Capilla de la Hidria, donde, según la tradición, se custodia una hidria de las Bodas de Caná, uno de los milagrosos vestigios visitados por los peregrinos. El brazo sur del Transepto es obra de Juan de Candamo; la portada de este lado se estructura de manera similar a la opuesta.

El Pórtico está formado por tres arcos, de diferente tamaño, que tiene su correspondencia en las naves del templo. El muro y las arquivoltas, así como el parteluz del arco central, aparecen decorados con nichos o peanas para colocar unas esculturas que nunca se realizaron.

Bóveda de crucería y arcos de ojiva tendente ya al semicírculo. Todo dentro del más puro estilo gótico florido. Sobre la puerta central las seis figuras de la Transfiguración, realizadas en el siglo XVII. Posteriores, aunque del mismo siglo, son las puertas, obra del escultor asturiano José Bernardo de la Meana. 

En ellas aparecen labrados los relieves del Salvador y de Santa Eulalia. La Torre gótica (1508-mediados del siglo XVI) se estructura en sucesivos volúmenes decrecientes, aligerados los muros por huecos de tracería flamígera, que junto con los contrafuertes coronados por pináculos, le dan esa característica esbeltez y sentido ascensional.

Está coronada por la aguja, de piedra calada, en el más puro estilo flamígero. Su altura total es de sesenta metros.

El Retablo Mayor (1512-1531) se sitúa en el ábside de la catedral, adaptándose a la forma poligonal de su planta. Su estilo oscila entre el gótico flamígero y el Renacimiento. Obra monumental de madera policromada, se divide en cinco calles separadas mediante columnas y doseletes dorados de filigrana, de cuatro pisos cada una, excepto la central que tiene tres pisos.

En la calle central se representan las escenas principales: la Crucifixión, la Asunción y Coronación de la Virgen y el Salvador. En esta obra intervinieron escultores como Giralte de Bruselas y Juan de Valmaseda, y pintores de la talla de Alonso Berruguete. Se considera uno de los mejores retablos góticos españoles junto a los de Sevilla y Toledo.

Etapa Barroca 

La obra de la catedral prosigue a lo largo de los siglos del barroco. La primera ampliación emprendida cambiará la configuración de la cabecera, al añadirse la girola o deambulatorio. Se levantó hacia la mitad del siglo XVII, encargándose la obra a Juan de Naveda.

Tiene forma heptagonal formándose entre los primitivos contrafuertes pequeñas capillas de testero plano que nos ofrecen un grupo de retablos barrocos de acusada influencia italiana. Los retablos de San Pablo y del Descendimiento contienen abundantes elementos rococós. Los siguientes están dedicados a San Pedro, San Andrés y San Bartolomé.

Sobre los machones que separan los altares, en barrocas hornacinas, están las imágenes de La Magdalena, San Antonio Abad, San Blas, Santa Lucrecia, Santa Eulalia, Santa Leocadia, San Emeterio y San Jerónimo. La imaginería de la Girola se ha atribuido generalmente a Meana, excepto la imagen de Santa Eulalia, obra del salmantino Carnicero.

La Sacristía Nueva se añadió en 1733, y su constructor fue Francisco de la Riba Ladrón de Guevara, que también levantó el recrecido del piso alto del claustro y la fachada de éste hacia la Corrada del Obispo.

Capillas 

• Capilla de Santa Bárbara.

Mandada construir por el obispo D. Bernardo Caballero de Paredes en 1658, con la doble finalidad de recoger las reliquias de la Cámara Santa y servirle de Panteón Funerario, voluntad del obispo que no fue cumplida en ninguno de los dos casos. 

• Capilla de Velarde.

Esta capilla fue fundada por el abad de Tuñón D. Andrés Vázquez de Prada y encomendada a la Casa de Velarde, Condes de Nava. En ella figuran las inscripciones funerarias de D. Joaquín M. F. Velarde, doña Ramona Velarde y su hija, de mediados del siglo XIX. El retablo, barroco tardío, nos presenta una única imagen de Cristo crucificado, de gran belleza. La estilización y alargamiento de todas sus partes y el tratamiento minucioso de la anatomía, entran dentro del canon manierista. Es una de las mejores obras de Alonso de Berruguete, que la talló a su vuelta de Italia, entre 1540 y 1550.

• Capilla de Covadonga.

Fue originariamente construida para albergar los restos del Obispo D. Gutierre de Toledo y dedicada a San Ildefonso. Hubo de ser destruida al levantar la girola. En la actualidad se venera en ella a la Virgen de Covadonga.

• Capilla del Rey Casto.

Accedemos a la misma a través de una hermosa portada gótica, del siglo XV. La capilla se estructura en tres naves, siendo muy estrechas las laterales. En el crucero, un gran cimborrio octogonal que reposa sobre pechinas decoradas con las efigies de monarcas asturianos. En esta capilla se entremezclan elementos góticos, clásicos y barrocos. Al fondo de la capilla se encuentra el Panteón de los Reyes. Esta estancia barroca se destinó como panteón real de la monarquía asturiana, sustituyendo a uno anterior levantado por Alfonso II. 

• Capilla de los vigiles.

Mandada construir en el siglo XVII por el asturiano D. Juan Vigil de Quiñónez, obispo de Segovia. 

• Capilla de Santa Eulalia.

Construida sobre planta de cruz griega con una gran cúpula plagada, como el resto de la capilla de elementos decorativos barrocos. Sobre las pechinas que sustentan la cúpula se narra el martirio de la Santa. En el centro, un baldaquino destinado a guardar la urna con las reliquias de Santa Eulalia, patrona de Oviedo.



8. Cámara Santa


Monumento Nacional y Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. es un edificio situado dentro del conjunto de la Catedral de Oviedo

Es de estilo prerrománico asturiano, construida en el siglo IX, siendo, junto con la Torre vieja, los edificios más antiguos de dicho conjunto catedralicio

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Camara Santa, Oviedo

Aunque las crónicas de la época no la mencionan hasta la de Silos, de principios del S. XII, tanto su estructura y su aparejo, a base de sillarejo, como los de la torre de San Miguel, a la que está adosada, sitúan su construcción en el reinado de Alfonso II el Casto, a principios del S. IX, posiblemente como capilla palatina. 

La planta superior fue modificada en el S. XII, en que se incrementó la altura de la nave, sustituyendo el tejado plano original por una bóveda de cañón, soportada por arcos fajones que se apoyan en seis columnas dobles, decoradas con los Apóstoles, uno de los conjuntos escultóricos más interesantes del románico español. 

Por desgracia, como otros muchos monumentos prerrománicos fue objeto de la barbarie desatada en Asturias en 1934, en la que sufrió graves desperfectos, siendo reconstruida entre 1938 y 1942.

La planta inferior, dedicada a Santa Leocadia, cuyos restos, junto a los de San Eulogio, fueron traídos posteriormente desde Córdoba por Alfonso III, es una nave rectangular de 10m de largo por 3m de ancho, cubierta por una bóveda de cañón en ladrillo de 2,60m de altura que, como en la Cripta de San Antolín, se apoya sobre un zócalo de piedra adosado a tres de sus lados. 

 Se conservan restos de soportes de canceles, situados en el suelo, por delante de la zona que estaría dedicada al altar, y algunas laudas sepulcrales, entre ellas la tapa del sepulcro visigodo de Itacio, una de los más interesantes que nos han llegado de ese periodo.

Es evidente que esta nave inferior estaba situada al nivel del suelo, con acceso directo por las puertas existentes en cada costado y posiblemente en el entorno en un cementerio, como sucede en otras construcciones de este tipo en épocas anteriores e incluso en la carolingia, ya que en las excavaciones aparecieron algunas sepulturas del S. X en su entorno.

La planta superior, dedicada a San Miguel como era habitual en este tipo de edificios, consta de una nave y un ábside. Queda muy poco de la nave original ya que, como hemos comentado, fue modificada en el S. XII. 

En su interior se conservan las reliquias ofrecidas por los reyes asturianos a la Catedral de San Salvador, hoy desaparecida ya que desgraciadamente sobre ella se construyó en el S. XIV la actual catedral gótica.

Se trata de uno de los conjuntos de orfebrería más significativos que se conservan de la alta edad media, que incluye piezas tan importantes como la Cruz de Los Ángeles (808), la Cruz de la Victoria, que Alfonso III mandó hacer en el castillo de Gauzón para la Catedral de Oviedo en el año 908 o la Caja de las Ágatas, regalada a la Catedral por Fruela II en 910.



La Plaza del Fontán, un referente histórico del mercado en Vetusta

9. La Plaza del Fontán 

siempre ha sido un lugar especial para Oviedo, y un punto neurálgico de la ciudad. Hace siglos allí había una laguna natural nutrida por manantiales y fuentes - de ahí el nombre de esta plaza -, entonces a las afueras de la ciudad, y que muy pronto se convirtió en lugar de recreo de los nobles ovetenses.

Esta circunstancia hizo que los campesinos de la zona acudiesen al lugar a vender sus productos - leche, verduras, quesos, gallinas, etc. -. Y fue así como surgió uno de los mercados más antiguos que recuerda la memoria asturiana.

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Plaza de Fontán, Oviedo

Desde entonces hasta hoy el Fontán ha experimentado muchos cambios. Atrás queda también su pasado como corral de comedias o como centro de encuentros sociales, pero su alma sigue indemne. El Fontán continúa a día de hoy siendo uno de los lugares más animados y frecuentados de la ciudad, sobre todo en las horas del mercado. Por si fuera poco, muy cerca está la plaza de abastos y también la plaza del ayuntamiento, y la iglesia de San Isidoro.

Así que todo el entorno de El Fontán es un ir y venir de gentes que miran, que mercadean, que conversan o que buscan un lugar donde tomar el vermú, donde comer,merendar o cenar, donde tomar un culín de sidra, o donde adquirir los mejores productos autóctonos.

El Fontan, por los siglos de los siglos, sigue fiel al espíritu que lo creó…

10. El Oviedo Antiguo 

Una “regia sedes” con sus cinco torres

El Antiguo, como se conoce popularmente al Casco Histórico de Oviedo, conserva casi intacta su faz de “regia sedes”, de urbe vinculada a la monarquía asturiana en sus recios orígenes.

Por esta razón una vuelta por la ciudad antigua es un mano a mano con la historia. Entre las estrechas y sinuosas calles del Antiguo muchos siglos de historia nos contemplan.


Mirando hacia el cielo como con vocación de alcanzarlo está la torre gótica de la Catedral, que preside majestuosa la plaza de Alfonso II el Casto, quizá la más famosa de la ciudad, y uno de los puntos de encuentro en el paseo por el casco histórico.

Un paseo por esta “regia sedes” es casi como caminar por las nubes, y es que en muy pocos metros cuadrados descubriremos cinco torres, que son el testimonio sostenido en pie a lo largo de siglos y siglos de cómo surgió y fue evolucionando la ciudad y Asturias. 

Las cinco torres de esta “regia sedes”, que se van descubriendo con una mirada atenta por el casco antiguo son la de Santa María La Real de la Corte, colindante al convento de Las Pelayas, que también tiene su torre; la torre románica de la catedral, así como su torre gótica, y la torre de San Tirso el Real, Iglesia ésta fundada por Alfonso II el Casto y que aún conserva el alfiz - moldura que sustenta un arco prerrománico - más antiguo de la cristiandad europea occidental .


Cinco torres en un breve recorrido circular que le confieren a la ciudad un aire histórico, medieval, renacentista y dieciochesco; un aire ecléctico y único en Europa.

A la par que se sigue el rastro regio, algunos vestigios artísticos en forma de esculturas nos ponen a la vista el alma literaria de un Oviedo que ha sido inspirador de novelistas como Leopoldo Alas “Clarín”, Ramón Pérez de Ayala o Armando Palacio Valdés…


La “regia sedes” no ha perdido un ápice de su esencia, y hoy en día continúa siendo musa ineludible para muchos creadores…


11. El Teatro Campoamor

 uno de los corazones culturales de la ciudad

Desde finales del siglo XIX, cuando la ciudad va creciendo y el ritmo de la vida urbana amplia horizontes, se crea el teatro Campoamor, que ya pertenece a tres siglos - XIX, XX y XXI -, y que ha sido y es eterno epicentro cultural de la ciudad, acogiendo en su seno todo tipo de espectáculos al más alto nivel, y con un festival de ópera que trae y atrae a las grandes figuras líricas del panorama internacional.

Teatro Campoamor, Oviedo

Visitar Oviedo y asistir a su festival de Ópera se ha convertido en una cita clásica para los amantes del arte, y también para los que quieren estrenarse en estas lides.

De la misma manera que ya es otra cita clásica la de los Premios Princesa de Asturias, que desde su creación con la restauración monárquica en la segunda mitad del siglo XX, celebran su gala anual de entrega de galardones en este teatro, que por un día se convierte en escenario protagonista de unos premios de gran impacto mundial.

El Teatro Campoamor y su gran explanada, enmarcada en la arquitectura civil de principios del siglo XX es una ineludible referencia en la ciudad.

12. El Campo de San Francisco

un histórico pulmón verde concebido para relajarse

La historia del Campo de San Francisco es muy curiosa, y se remonta a muchos siglos atrás. El que hoy es uno de los parques más clásicos y conocidos de España, tuvo su origen en un monasterio franciscano, siendo este campo el huerto del convento.

Poco a poco se fue convirtiendo en un espacio de ocio y relax para los habitantes de la ciudad, y se consolidó como tal cuando se ultimó el trazado de la calle Uría, a cuya historia y evolución está íntimamente ligado.

Campo de San Francisco, Oviedo

El Campo o Parque de San Francisco es un espacio con vida propia, lleno de calles y avenidas de amplio trazado; lleno de árboles y zona verde donde las ardillas tienen su refugio o donde los cisnes y pavos reales campan a sus anchas por estanques y surtidores, para solaz de niños y grandes.

Cada árbol, cada estatua, cada rincón, cada escena esconde una evocadora historia en el Campo de San Francisco. Desde el barquillero que hace las delicias de los más pequeños hasta el más reciente de sus símbolos, como es la Mafalda de Quino, sin olvidar ilustres de la ciudad y otros personajes reales o mitológicos.

En definitiva, el Parque - que tiene incluso su fiesta anual conocida como el Martes de Campo – es un histórico pulmón verde en medio de Oviedo que ya desde tiempo inmemorial fue concebido para relajarse…

13. El Museo de Bellas Artes de Asturias.

Prueba fehaciente de que Oviedo es una ciudad de arte y con arte es su Museo de Bellas Artes, recientemente rehabilitado y ampliado, y que exhibe, en unos espacios expositivos absolutamente novedosos, una más que interesante colección de arte de distintas etapas históricas llegando hasta las vanguardias contemporáneas.


El Museo de Bellas Artes, emplazado en pleno casco histórico, y con una parte de su fachada asomada a la plaza de la Catedral es arte en sí mismo. En su caso se puede afirmar sin temor a equivocarse que el arte no solo está en sus contenidos expositivos sino también en el continente.

Una mezcla de arquitectura clásica y contemporánea, en un marco de pensado diseño para importantes obras del arte español, en una visita que resulta profundamente amena y sorpresiva.

El Museo de Bellas Artes de Asturias expone actualmente 782 obras, que constituyen un recorrido por la historia del arte desde el siglo XIV al siglo XXI, y donde nos encontramos obras de genios tan reconocidos como El Greco – con un sala específica para su Apostolado -, Goya, Zurbarán, Murillo, Sorolla, Picasso, Dalí, Barceló y un sinfín de artistas que han escrito las más gloriosas páginas del arte español.

14. El Museo Arqueológico,

o la memoria más completa de la historia de Asturias y de la Humanidad

El Oviedo antiguo acoge también en su rico seno el Museo Arqueológico. Ubicado en una parte del que fuera histórico convento de San Vicente - cuya historia está muy ligada a la figura de Fray Benito Jerónimo Feijoo -, el Arqueológico es un exhaustivo y entretenido recorrido por la memoria prehistórica e histórica del devenir de Asturias, y por tanto de la evolución continental.


Recientemente rehabilitado, sigue la tónica del Museo de Bellas Artes en cuanto a la meritoria y novedosa intervención arquitectónica que lo convierte en un espacio expositivo funcional y adecuado a los contenidos, y con una línea de diseño en equilibrada armonía entre la nueva arquitectura y la antigua.

El Arqueológico es otra de esas visitas imprescindibles en una estancia en la capital asturiana. Resulta impactante e inolvidable, con sus referencias a las cuevas prehistóricas con arte rupestre y a los monumentos de reino de Asturias.

15. Un Dulce Momento en sus cafés y pastelerías

Oviedo es una ciudad dulce en todos los sentidos, y en el gastronómico también. Es ampliamente conocida su tradición de excelentes confiterías, con creaciones únicas como los carbayones o las moscovitas.


En un paseo por el centro de Oviedo, es muy fácil encontrarse confiterías de renombre y tradición donde adquirir un dulce para continuar el paseo, o degustarlo allí mismo, en un ambiente siempre cálido y familiar.

E incluso algunas confiterías son tan antiguas y están tan bien conservadas que se prestan a tomar fotografías inolvidables, tal como sucede con Camilo de Blas y sus afamados carbayones, o con Rialto y sus moscovitas.

16. Una tarde de Compras por la Calle Uría

La Calle Uría es el eje comercial por excelencia de la ciudad de Oviedo. Proyectada y construida a finales del siglo XIX con la idea de enlazar el centro urbano con la estación de ferrocarril, esta calle es por su ambiente comercial y por su arquitectura uno de los lugares emblemáticos ovetenses.

Parque San Francisco, Calle Uria y Teatro Campoamor en Oviedo

Toma su nombre de un político de la época, y han sido muchos los avatares y cambios sociales y urbanísticos que ha vivido en su ya extensa historia, pero como en el caso de El Fontán, conserva su espíritu fundacional, que le confiere una envergadura comercial a la ciudad realmente distinguida.

Decir calle Uría de Oviedo es dar una referencia ideal para el shopping más entretenido y variado, donde se pueden encontrar desde las más exclusivas marcas hasta productos low cost, y todo ello de rigurosa moda y actualidad.

¡La calle Uría es perfecta para una jornada de compras!

17. Fiestas en Oviedo

San Mateo, 21 de septiembre, fiestas en las que la ciudad se llena de chiringuitos y conciertos durante diez días. 

El día de San Mateo se venden paxarines (figuras realizadas con miga de pan, color azafrán, que se utilizan a modo de amuleto para protegerse de las tormentas en la Plaza de la Catedral), se celebra la Misa Mayor con bendición del Santo Sudario, y se realiza una comida campera en el Campo de San Francisco. 

Durante las fiestas se celebra el Día de América en Asturias, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional,​ actividades para niños y adultos y la feria taurina entre otros eventos. 

Martes de Campo o La Balesquida, fiesta que se celebra el primer martes después de Pentecostés (a su vez, el Domingo de Pentecostés se celebra 50 días después de la Pascua, Domingo de Resurrección), comida campestre que consiste en la tradicional consumición del bollu preñau y vino. 

La comida se complementa con culinos de sidra, empanadas caseras, frixuelos, casadiellas, etc. Este día se conoce popularmente como Día del Bollu.

 Se celebra en torno a la Virgen de la Esperanza llamada precisamente La Balesquida, muy venerada por los ovetenses.

Feria de la Ascensión, fiestas dedicadas al campo declaradas de Interés Turístico Regional, cuyo origen se remonta al siglo XVI.


18. Una sidra en la calle Gascona o un vino en la Ruta de los Vinos

Y si de alternar se trata, Oviedo es la ciudad idónea. Tiene de todo: animados cafés, chigres, restaurantes tradicionales, locales de diseño, bares-tienda, tiendas gourmet, sidrerías, vinotecas, etc.

Tanto es así que si alguna zona escenifica la tradición sidrera de la capital y su “savoir faire” en esta materia es la famosa calle Gascona, también conocida como Boulevard de la sidra, ambientada a todas horas del día y de la noche, tanto por propios como por foráneos.


Para ir de vinos también tiene Oviedo su zona, su ruta, en el entorno de las calles Campoamor y Manuel Pedregal, donde te encontrarás locales muy ambientados y de cuidado diseño.

Otra zona gourmet es la de la avenida de Galicia y aledaños.

Si bien cualquier rincón de la ciudad, y también sus barrios, son lugares amables para darse a la buena vida gastronómica, con espicha asturiana incluida.

En Oviedo nunca te faltará un lugar de buen beber y buen yantar, y una gente agradable para relacionarse con ella o para atenderte..



18. y donde comer en Oviedo

Casa Fermin
Calle San Francisco 8, 
33003, Oviedo, España
+34 985 21 64 52

Pichote La Sidreria
Mateo Llana 8, 
33012, Oviedo, España
+34 984 28 29 27

Restaurante Casa el Gaiterin
Caserio Torollo 31 San Claudio, 
33191, Oviedo, España
+34 600 01 32 25

Sidrería El Gato Negro
Plaza Trascorrales, 17 | Calle Mon, 5, 
33009, Oviedo, España
+34 984 08 75 11

y algo mas económicos

La Panoya
La Estrecha, 26 | Urba., 
33011, Oviedo, España
+34 985 11 20 66

Mesón El Viso
Rafael Altamira 5B,
 33006, Oviedo, España
+34 985 25 24 47

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