jueves, 15 de septiembre de 2022

Escapada de Fin de Semana en Alicante: la Millor Terreta del Món

Ciudad de Alicante, Vista desde el Castillo

Explanada de España, Alicante

Puerto Deportovo de Alicante

Castillo de Santa Bárbara, Alicante

Barrio de Santa Cruz, Alicante

Playa de San Juan, Alicante

Alicante es una ciudad de España, capital de la provincia homónima, en la Comunidad Valenciana. Ciudad portuaria, está situada en la costa mediterránea. Con 337 304 habitantes (INE 2021), es el segundo municipio más poblado de la comunidad autónoma y el undécimo del país.

 Forma una conurbación de 468 782 habitantes con muchas de las localidades de la comarca del Campo de Alicante: San Vicente del Raspeig, San Juan de Alicante, Muchamiel y Campello. Estadísticamente se asocia también con el área metropolitana de Alicante-Elche, que cuenta con 757 085 habitantes. Es uno de los destinos turísticos más importantes de España.7

Cuenta con un importante puerto mediterráneo y el Aeropuerto de Alicante-Elche se ubica a escasos kilómetros en el término municipal de Elche. Siendo este el quinto de España en número de pasajeros. 

La capital y su área metropolitana están conectados a través del TRAM Metropolitano de Alicante. Entre sus infraestructuras culturales destaca la Ciudad de la Luz.

Sus fiestas más importantes son las Hogueras de San Juan, que se celebran del 19 al 24 de junio y están declaradas de Interés Turístico Internacional. Destacan museos como el Museo Arqueológico de Alicante, el Museo de Arte Contemporáneo o el Museo The Ocean Race.


Indice:


1. Como llegar a Alicante

Hay varios medios de transporte para llegar a Alicante desde otras ciudades de España, en avión, tren, autobús o transporte particular.

Dependiendo del lugar de origen y el tiempo, disponible varía el transporte más recomendado.

Todos los precios aquí mostrados están actualizados a fecha julio del 2021.

Viajar a Alicante en Avión

El avión es el medio de transporte más recomendado para llegar a Alicante desde el extranjero.

El Aeropuerto de El Altet está ubicado en Elche, a poco menos de 10 kilómetros del centro de Alicante.

Es el aeropuerto más transitado de la Comunidad Valenciana y uno de los diez más transitados de España.

Para llegar hasta Alicante en transporte público están disponibles los autobuses urbanos, concretamente la línea C-6.

Para evitar sorpresas, puedes contratar con antelación el servicio de transporte privado desde el aeropuerto hasta tu alojamiento.

Llegar a Alicante en Tren

En junio del 2013 se inauguró el trayecto en AVE Madrid-Alicante, reduciendo el tiempo de viaje en alrededor de una hora.

Unas dos horas y media se tarda en llegar desde Madrid hasta Alicante en tren, desde otros orígenes consulta la web de Renfe.

AVE en dirección a Alicante

A la salida de la Estación de Renfe de Alicante, se pueden tomar los autobuses urbanos 6, 9, 20, 21, 22, 23 y 24.

Aunque está ubicada bastante cerca del centro, si se viaja con equipaje puede llegar a hacerse largo el trayecto.

Llegar a Alicante en Autobús

Una alternativa muy asequible es viajar en autobús interurbano a Alicante.

Desde Madrid se tardan unas 5 horas, pero otras muchas rutas disponibles en la web oficial de Alsa.

El precio varía en función de la hora del día y el tipo de billete, pudiendo encontrar ofertas desde 12,65€.

La Estación de Autobuses de Alicante está ubicada cerca del centro y el puerto, conectada mediante las líneas 6, 24 y C6 de los autobuses urbanos.

Viajar a Alicante en Coche

Por último está la opción de viajar en transporte particular, gracias a su buena conexión por carretera.

En la ciudad desemboca la autovía A-31, con origen en Albacete, pero conectada con Madrid a través de la A-3 y la Ap-36.

Además está la autovía de circunvalación A-70 y más en el exterior la AP-7, que hace las funciones de autovía de circunvalación a su paso por Alicante.

Viajando desde la antigua A-7, se llega a través de la autovía A-77.

Aparcamiento

El problema principal es el aparcamiento, de pago prácticamente en todo el centro de la ciudad.
De momento, el único lugar que se libra es el aparcamiento del Castillo de Santa Bárbara.

 


2. Algo de Historia

Prehistoria y Edad Antigua

Los orígenes del asentamiento urbano en la huerta y alrededores de Alicante se remontan a la aparición de poblados íberos que datan del siglo iii a. C., en estrecha relación con factorías comerciales griegas, principalmente la de los Baños de la Reina en Campello.

 Y es que son colonos de Focea (polis griega en Asia Menor) los que tomaron como referencia marítima para la navegación de cabotaje al monte Benacantil llamándolo Akra Leuka («Promontorio Blanco»), si bien no hay certeza de edificaciones hasta que Amílcar Barca situó allí su principal acuartelamiento poco antes de la segunda guerra púnica al valorar las posibilidades que ofrecía como asentamiento militar su cima.​

En el 201 a. C. los romanos capturan la ciudad íbera conocida como Leukante o Leukanto —Lucentum es una latinización del nombre original que solo existió en los mapas romanos— que contaba con un aceptable puerto marítimo-fluvial en la desembocadura del barranco de la Albufereta. Este será el primer solar de lo que con el tiempo se convertiría en Alicante.

Hacia la época del final del dominio romano el encenagamiento del torrente que desemboca junto al poblado de Leucante (Lucentum) hace que deje de ser adecuado como el puerto y queda el asentamiento rodeado de marismas y pantanos palúdicos insalubres, por lo que su población se va desplazando progresivamente hacia las faldas del Benacantil, dando lugar al verdadero origen del actual casco urbano.

Edad Media

Dominio islámico

Entre el 718 y el 4 de diciembre de 1248 la ciudad cae bajo dominio islámico, pasando a llamarse Medina Laqant o Al-Laqant (obsérvese que el topónimo valenciano es Alacant, así como la forma inicial en castellano de Alacante hasta el s.XVIII​). 

Durante este periodo, la ciudad siguió los destinos de Al-Ándalus y tras el desmembramiento del califato de Córdoba perteneció a las Taifas de Denia, Almería y Murcia. Hoy en día pueden observarse restos arqueológicos de la medina islámica junto al ayuntamiento de la ciudad.

Reconquista cristiana

Si bien con el Tratado de Tudilén ya se establecía en 1151 que la extensión de la Corona de Aragón llegaría hasta el emirato de Murcia, el acuerdo se revisó por del Tratado de Cazola (Soria, 1179) entre Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II de Aragón, estableciendo de forma genérica el límite en la frontera entre los emiratos de Dénia y de Murcia.

 Sin embargo, debido a la volatilidad e indefinición de las fronteras internas del al-Andalus, que dio lugar a confusiones y conflictos entre los monarcas católicos, el acuerdo se volvió a revisar con más detalle en el Tratado de Almizra firmado en 1244 entre los reyes de Castilla y de Aragón. 

En dicho acuerdo, el monarca Jaime I «el Conquistador» concedió a Castilla el territorio entre Biar y Orihuela, que formaba parte del sur del extinto emirato de Dénia, como dote en la negociación matrimonial durante el año 1240 de su hija, la infanta Violante de Aragón y de Hungría, con el infante Alfonso, futuro rey Alfonso X el Sabio. 

Por su parte, el soberano de Castilla concedía al soberano de Aragón el derecho de recuperar en cualquier momento dicho territorio del actual sur valenciano.

​ Los límites de la expansión de sus respectivos dominios se fijaron en la línea que une Biar, Castalla, Jijona y Vilajoyosa y, por lo tanto, Alicante pasaría a ser eventualmente como zona de expansión castellana, siempre y cuando entre los monarcas de Castilla y de Aragón hubieran buenas relaciones diplomáticas.

Además, anteriormente, en el año 1243, el gobernante musulmán del Emirato de Murcia, Muhamad ben Hud, había firmado el Tratado de Alcaraz con el infante Don Alfonso, por el cual el reino musulmán de Murcia se ponía bajo protectorado castellano con la ciudad de Murcia y todos sus castillos desde Alicante fasta Lorca y fasta Chinchilla... Concretamente, Alicante se integró dentro del reino mudéjar de Murcia que se constituía como protectorado de la Corona de Castilla mediante vasallaje y según lo acordado con Jaime I en Almizra. 

Sin embargo, el gobernador de Alicante, el arraez Zaén ibn Mardanix (quien fuera el último emir de Valencia hasta 1238), había rechazado la legitimidad del pacto, opuso resistencia al vasallaje de la villa al rey de Castilla​ y, con la ayuda del califato de Ifriquía al norte de África, se independizó de facto de Murcia.​ Finalmente, el exilio de Zaén en 1248 de la medina Laqant facilitaría la toma de la villa por las fuerzas cristianas, que pasaría a formar parte del realengo de Alfonso X el Sabio.​

Tras la imposición de las autoridades del protectorado vasallo de Murcia, se procedió a repoblar la ciudad de Alicante con cristianos procedentes en su gran mayoría de la Corona de Aragón, pero también procedentes de los reinos de la Corona de Castilla​ 

Los nuevos colonos podían beneficiarse de las exenciones tributarias y del repartimiento de tierras, a menudo expropiadas de los hispanos musulmanes​ que fueron expulsados de los núcleos de población de origen andalusí para ser ocupados por pobladores cristianos.​ 

Empezaría así la expansión de la ciudad, la Villanueva, en la zona oeste del Benacantil.​ No obstante, la carencia de una diversidad de oficios especializados entre los colonos, que en su gran mayoría eran peones y ballesteros, provocó una ruptura demográfica que tuvo como consecuencia una crisis económica para Alicante, lo cual justificó la permanencia de la población andalusina como mano de obra necesaria.

Corona de Castilla (1248-1296)

Iglesia de Santa María.

Desde el principio, Alfonso X el Sabio intentó establecer en Alicante un grupo de cristianos numeroso dada la importancia militar y mercantil de la villa, pero el proceso colonizador fue lento y se prolongó a lo largo de todo el siglo xiii, aunque está poco documentado a causa de la desaparición de los Libros de Reparto. 

Los primeros repobladores cristianos procedían principalmente de la Corona de Aragón,​ quienes recibieron una serie de privilegios y franquicias con el objetivo de facilitar su asentamiento. 

Con esta finalidad de asegurar mejor su creciente poblamiento e impulsar su promoción económica y comercial, en agosto de 1252 Alfonso X otorgó a la ciudad el Fuero Real, muy parecido al de Córdoba. Dotó a la villa de un concejo fuerte, de numerosas exenciones fiscales y de un amplio término municipal, que abarcaba los municipios actuales de Agost, Monforte del Cid, Aspe, Novelda, Elda, Petrel, Busot, Aguas de Busot, El Campello, Muchamiel, San Juan y San Vicente del Raspeig. 

Además, el rey castellano dispensó importantes medidas de favor al puerto de Alicante, considerado de gran valor estratégico. Sin embargo, todas estas medidas son más una expresión de los deseos del monarca castellano que una realidad, ya que con el nuevo patriciado urbano, compuesto por ricoshombres cristianos, Alicante había perdido la actividad económica comercial y marítima que la había caracterizado durante la época andalusí.

Además, el proceso repoblador provocó en Alicante, entre 1264 y 1266, una rebelión mudéjar que se extendió por casi todo el reino de Murcia. La reina consorte del rey castellano, Violante de Aragón, solicitó ayuda a su padre Jaime I de Aragón para sofocarla. En esos momentos, Alfonso el Sabio estaba empleado entonces en el asedio de Niebla. 

El rey de Aragón intervino rápidamente,  y redujo todas las ciudades sublevadas a la aceptación de la soberanía castellana. Esta intervención militar, que tomó Alicante como principal centro de operaciones militares, hizo que el proceso colonizador se acelerara con más 10 000 cristianos, procedentes de la Corona de Aragón. 
Corona de Aragón (1296-1492)

Plaza Santísima Faz, situada en el casco antiguo.

Debido a una crisis dinástica por la sucesión de Sancho IV el Bravo, el infante Alfonso de la Cerda, un aspirante ilegítimo a la Corona de Castilla, pidió ayuda a Jaime II de Aragón a cambio de donarle, en caso de conseguir la Corona, el reino de Murcia, según los acuerdos secretos de Calatayud (1289), Ariza (enero de 1296) y Serón (febrero de 1296). 

Aprovechando la situación, Jaime II procedió a la conquista del reino de Murcia.

Alicante fue conquistada el 22 de abril de 1296, a pesar de la resistencia del alcaide del castillo Nicolás Peris, terminando con la soberanía castellana. 

La conquista fue, en parte, facilitada por los colonos cristianos de origen aragonés asentados en Alicante tras sofocar la rebelión morisca, el año 1266, llevada a cabo por Jaime I de Aragón​ (como, por ejemplo, la ayuda de la familia Torregrossa, de cuyo escudo se basa el actual blasón de la ciudad). 

Aun así, Jaime II respetó los privilegios e instituciones anteriores aunque adaptándolas a la nueva situación política, particularmente después de la incorporación de Alicante, y el resto de comarcas limítrofes al reino de Valencia mediante la modificación de lo fijado en el Tratado de Almizra (Sentencia Arbitral de Torrellas, 1304 y Tratado de Elche, 1305). 

La repoblación cristiana se incrementó, pero aun así, hasta la primera expulsión de los moriscos, la población nativa hispanoárabe era mayoritaria en comparación con los repobladores cristianos.

Real Provisión permitiendo a los mudéjares establecerse y poblar la ciudad y la huerta (1430).

El crecimiento de principios de siglo xiv se vería truncado a partir de 1333, cuando ya el hambre se dejó sentir en Alicante, primera señal de la crisis que se acercaba: la Guerra de la Unión (1348), la Peste Negra (1348) y la Guerra de los Dos Pedros (Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón) entre 1356 y 1366 que tuvo en Alicante uno de sus principales escenarios. 

Parte de la población emigró, murió o cayó cautiva. Como consecuencia de ello, la población se vio reducida a la mitad, al igual que en otras ciudades del reino de Valencia. 

Con la paz se inicia la reconstrucción social y económica aunque los mudéjares prácticamente desaparecieron y los judíos fueron una minoría. Pedro IV el Ceremonioso dictó numerosas medidas para reactivar la economía y la paz social, aunque esto no evitó el ataque contra los judíos de 1391 que acabó con la presencia de esta comunidad en la sociedad alicantina.

Durante el siglo xv Alicante continuó creciendo y una próspera agricultura orientada hacia la exportación (vino, frutos secos, esparto) impulsó un notable desarrollo del puerto y una clase media que controlaba el gobierno municipal. La población continuó en aumento y este progreso sirvió de justificación a Fernando el Católico para otorgarle el título de ciudad en 1490.

Edad Moderna

Plano de la ciudad hacia comienzos del siglo xviii.

En 1510 Alicante era la quinta ciudad del reino de Valencia. Desde la obtención del título de ciudad el desarrollo institucional, económico y demográfico de Alicante fue palpable. 

El puerto se convirtió durante la Edad Moderna en el más importante del reino de Valencia y propició el asentamiento de colonias de comerciantes extranjeros que imprimieron un gran dinamismo al tráfico mercantil. 

La construcción del embalse de Tibi a finales del siglo xvi permitió asegurar la producción de la huerta cercana a la ciudad, cuyo producto principal era la uva, y por consiguiente el vino, junto con la barrilla, el esparto y los frutos secos. 

El puerto además se convirtió en punto de salida de los productos de La Mancha y en un eficaz redistribuidor de algunos productos coloniales y de salazones llegados del norte de Europa.

 El desarrollo económico permitió a Alicante arrebatar a Orihuela, en 1647, la capital de la Bailía meridional valenciana y posteriormente, en 1785, la creación de un Consulado del Mar independiente del de Valencia.

Alicante fue objetivo militar en prácticamente todos los conflictos bélicos. Así fue casi destruida en 1691 por la escuadra francesa que dirigía el almirante D'Estrées y durante la Guerra de Sucesión fue ocupada alternativamente por austracistas y borbónicos. 

La voladura parcial del Castillo de Santa Bárbara por parte del caballero D'Asfelt determinó la salida de los aliados de la ciudad y el triunfo borbónico en esta parte del reino de Valencia. La Guerra de Independencia dejó también sus secuelas como consecuencia de la crisis de subsistencia y de los gastos militares, se construyeron nuevas murallas y el Castillo de San Fernando, aunque las tropas francesas no llegaron a ocupar la ciudad.

Época Contemporánea

Siglo XIX

Alicante en una lámina de Alfred Guesdon hacia mediados del siglo xix.

El talante liberal de los alicantinos se manifestó a lo largo del siglo xix. 

Muestras de ello son el gozo popular por la Constitución española de 1812 y la desaparición de la Inquisición.

El primer club republicano se abrió en Alicante alrededor de noviembre de 1868, y esta tendencia política triunfó en las elecciones municipales de 1870.

Debido a su condición de ciudad portuaria fueron frecuentes las epidemias. Una de las más recordadas fue la del cólera-morbo de 1854 . 

En esta epidemia destacó por encima de todos el gobernador civil Trino González de Quijano que heroicamente entregó su vida defendiendo y ayudando, durante los 24 días de su mandato, a los enfermos de toda la provincia. Fallecería víctima de la epidemia el 15 de septiembre de 1854. En recuerdo se le levantó un mausoleo en el que descansan sus restos en el centro de la plaza de Santa Teresa.

La provincia de Alicante nació como tal en las Cortes liberales de 1822, y correspondía con la antigua Bailía meridional valenciana, si bien fue ampliada en 1833 con parte de la desaparecida provincia de Játiva y los municipios de Villena y Sax.

 En 1847 comienza la ampliación del puerto, y en 1858 finaliza la construcción del ferrocarril entre Alicante y Madrid con el enlace Alicante-Almansa, para la cual se levantó la llamada estación de Madrid. 

Inauguración del ferrocarril Madrid-Alicante en 1858.

Entre 1854 y 1878 se derruyeron las murallas de la ciudad. Las infraestructuras ferroviarias se verían incrementadas con la inauguración de la línea Murcia-Alicante, en 1884, y la inauguración de la estación de Benalúa.

Vista del puerto de Alicante en 1875 del pintor Joaquín Agrasot.

El 1 de febrero de 1893 el ayuntamiento adoptó la bandera naval de Alicante como bandera de la ciudad.

Siglo XX

Durante el periodo 1920-1935 la economía alicantina se decantó por la industria mientras la agricultura se sumía en una segunda crisis. 

La proclamación de la República fue seguida por la quema y destrucción de las principales iglesias de la ciudad (Escuelas Salesianas, el Colegio de las Carmelitas, la Parroquia de Benalúa, el convento de San Francisco, la casa de ejercicios de la Compañía de Jesús, el convento de las Oblatas, la iglesia del Carmen, el convento de la Preciosísima Sangre de Cristo, el convento de Capuchinos, el convento de Agustinos, el palacio Episcopal, el colegio de Jesús María, el colegio de la Compañía de María y el colegio de los Maristas), proporcionalmente la mayor quema en toda España, ante la que las nuevas autoridades no hicieron nada por evitarla, tan solo para proteger la Santa Faz ante la devoción popular que esta despertaba entre los alicantinos.

Vista aérea de 1932.

En el inicio de la guerra civil española, el bando sublevado fracasó en un intento de poner sitio a la ciudad desde Orihuela y otras poblaciones de la Vega Baja. 

Otro suceso importante fue el fusilamiento del dirigente falangista José Antonio Primo de Rivera, que se encontraba preso en Alicante, el 20 de noviembre de 1936

Alicante fue de las últimas ciudades en caer en manos de las tropas franquistas, en el puerto se vivieron escenas dramáticas entre los que esperaban buques para partir al exilio; los únicos barcos que corrieron el riesgo por salvar a la población civil fueron los argelinos y otros barcos como el Stanbrook que partió del puerto sobrecargado. Centenares de alicantinos partieron hacia Orán, creando una colonia estable y un hermanamiento entre las dos ciudades que todavía hoy persiste.

La década de 1960 trajo el desarrollo económico y social, con un importante crecimiento demográfico que continuó en las décadas siguientes. La economía evolucionó hacia el sector servicios, especialmente hacia el turismo, y se produjo el mayor desarrollo urbanístico de la ciudad, con el nacimiento de nuevos barrios en el extrarradio.

En la década de los ochenta se trató de solucionar el caos urbanístico mediante la creación de nuevas vías de comunicación (Gran Vía, Vía Parque) y la dotación a la ciudad de centros de salud, colegios públicos, institutos, centros sociales y demás servicios municipales, en especial en algunos barrios que nacieron en la etapa desarrollista, si bien algunos de estos proyectos no llegaron a terminarse hasta los años noventa o ya incluso en el siglo xxi.

Un problema debido a no tener en consideración las características del clima mediterráneo, durante la fase de urbanismo, son las inundaciones. Ya que los agentes urbanizadores desarrollaban los terrenos de los que eran titulares, en muchos casos siendo barrios aislados con espacios entre ellos que se fueron rellenando con los años, aunque todavía hoy quedan espacios sin uso. 

Esta ausencia de planificación y regulación urbanística eficaz, así como la no consideración de los riesgos del clima mediterráneo como son las precipitaciones de fuerte intensidad horaria; han causado afecciones reiterativas en la ciudad, principalmente en otoño donde se dan los máximos pluviométricos, y en primavera. 

De hecho el 19 de octubre de 1982 caían 220 mm en la ciudad, un nuevo récord de lluvia en menos de 24 horas que causó numerosas pérdidas materiales. La Rambla de las Ovejas llegaría a 400 m³/s, su máximo histórico, y sembraría el caos en el barrio de San Gabriel, con dos muertos, lo que motivó que tras la riada fuese canalizado el tramo final de la rambla.

El 30 de septiembre de 1997 se vuelve a batir el récord de lluvia con 270 mm y la ciudad sufrió las peores inundaciones de su historia, con cuatro muertos y una altura de las aguas que en algunos barrios como Playa San Juan o San Agustín superaron el metro.

Siglo XXI

Salida desde Alicante de la Volvo Ocean Race 2008/09.

Con el nuevo siglo, Alicante ha conocido un crecimiento demográfico excepcional fruto de la llegada de inmigrantes. Esto, unido a que las generaciones más numerosas son las que actualmente están buscando vivienda, ha causado un nuevo auge urbanístico que conlleva una expansión urbana.

Un elemento fundamental de las comunicaciones es el TRAM Metropolitano de Alicante, una combinación de tranvía y metro ligero que es subterráneo en algunos tramos. 

Conecta el centro de la ciudad de Alicante con Benidorm y San Vicente del Raspeig, y se prolonga hasta las localidades del norte de la provincia (Denia). 


En el futuro se espera que se conecte con el aeropuerto de Alicante-Elche, con el IFA, y con la vecina ciudad de Elche. La avenida de Denia (entrada norte de la ciudad) fue totalmente remodelada en la primera década del siglo, incorporando elementos arquitectónicos y glorietas y la avenida de Elche (entrada sur de la ciudad) lo ha sido en la segunda.


3. Que ver en Alicante

Empezar con un free tour


Una buena idea para comenzar a visitar Alicante es uniéndote a un free tour, que te lleva a recorrer los principales lugares turísticos del casco histórico de la ciudad. 

Recuerda que es un tour gratuito, pero al final lo normal es dejar una propina de unos 10€ al guía (o lo que creas conveniente). 



4. Castillo de Santa Barbara

Sube al Castillo de Santa Barbará, en lo alto del monte Benantil, se trata de uno de los lugares icónicos de Alicante. Es un castillo árabe, construido en el siglo IX, que durante la Guerra Civil se utilizó como centro de detención. Lo mejor es ir al atardecer, para disfrutar de una de las mejores puestas de sol de Alicante.

Castillo de Santa Bárbara en Alicante - Sobre Libros y Cultura
Castillo de Santa Barbara, Alicante

Desde el Castillo de Santa Bárbara se domina el Mediterráneo. La plaza fuerte de Alicante se conocía como «La clau del Regne»

Bautizada como «La Clau del Regne» por Pedro IV de Aragón, El Ceremonioso, la plaza fuerte de Alicante ocupó una posición estratégica decisiva en la Guerra de los dos Pedros (1356-1369). Asomados desde las alturas del «Macho» del Castillo de Santa Bárbara podemos volver a sentir la visión de dominio sobre el Mediterráneo que disfrutaron los antiguos defensores de la fortaleza y la ciudad de Alicante.

«La Clau del Regne» se acompaña de otros emplazamientos singulares como la fortaleza de la Isla de Tabarca, un recinto amurallado diseñado en 1769 para acoger y proteger a la colonia de recolectores de coral genoveses rescatados de las garras del Bey de Túnez. Mutxamel, Busot, 

Ubicado a 166 metros de altitud en el monte Benacantil, se trata de una fortaleza con enorme valor estratégico.

En la Antigüedad, fueron los griegos quienes primero descubrieron la importancia que una altura semejante, junto al mar, podía tener como punto de vigilancia militar. 

Castillo de Santa Bárbara, 1575

Desde entonces fue una “plaza de guerra” por ser un límite territorial de una de las vías de invasión por excelencia (el mar). 

En síntesis, Alicante fue durante siglos una plaza fortificada con su correspondiente muralla y su inexpugnable castillo en lo alto del Monte Benacantil. 

Esta fortaleza recibió la denominación de castillo tras la conquista de esta plaza a los árabes el día 4 de diciembre de 1248, festividad de Santa Bárbara, por parte del infante Alfonso de Castilla, quien posteriormente se convertiría en el Rey Alfonso X El Sabio.

En 1296, Jaime II toma posesión de todo el recinto para la corona de Aragón y ordena su remodelación.

Un siglo después, Pedro IV el Ceremonioso manda rectificarlo y será el rey Carlos I quien ordenará posteriormente su fortificación a comienzos del siglo XVI.

Durante el reinado de Felipe II (1562-1580) se produce la gran reforma del castillo, nombrándose como alcalde a Juan Coloma y Cardona, que promueve la construcción de las dependencias que, en gran parte, hoy podemos contemplar.

En 1691 la ciudad de Alicante sufre bombardeos que, sumados a los destrozos provocados por la Guerra de Sucesión, afectan de forma determinante a la estructura del castillo. El deterioro continúa hasta el siglo XVIII en que se comienza a restaurar.

El Campello, el Santuario de Santa Faz y su torre o las que salpican la huerta alicantina son otros de los hitos que componen esta ruta.

Curiosidad: la parte de la montaña donde se asienta el castillo es conocida como “la cara del moro” ya que, efectivamente, tiene forma humana! 


Por cierto, hay un tour que te descubre los secretos de esta fortaleza y termina con comida tradicional.

5. La Leyenda de la Cara del Moro

Entre su dilatada historia destaca un capítulo de tal importancia que esconde el porqué del nombre de la ciudad de Alicante. 

Cara del Moro, Castillo de Santa Bárbara, Alicante

Cuenta la leyenda que en sus orígenes el castillo estaba habitado por un califa cuya bellísima e inteligente hija sería a su muerte la heredera del título y pasaría a gobernar la ciudad. 

Llegó el momento en que Cántara, que así se llamaba la princesa, debía casarse y fue a raíz de la lucha suscitada entre sus dos pretendientes donde se originó el nombre de Alicante.

Los dos hombres eran honestos, educados y apuestos, pero mientras Ali era un muchacho sencillo al que apreciaba la princesa, Almanzor era un famoso guerrero que provenía de una familia adinerada de Córdoba para desposarse con la princesa.

El califa no consentiría que su hija contrajese matrimonio con un simple muchacho y decidió ordenar una gesta heroica a ambos hombres para que demostrasen su valía y ser dignos del corazón de su querida hija. Así encargó a Almanzor viajar hasta la India y regresar cargado de especias y tesoros para el reino.

En cambio, mandó a Ali construir una acequia que condujese hasta Alicante las aguas cristalinas de la montaña para el consumo de sus habitantes. Quien antes cumpliera con su hazaña sería proclamado vencedor y obtendría el favor del califa.

Almanzor se lanzó al mar con la mayor diligencia mientras Ali aprovechaba cada noche después de trabajar en su encargo para verse con Cántara a la luz de la luna y recitarle poemas y canciones de amor. El califa no lo sabía, pero el corazón de su hija ya tenía dueño, cumpliese o no su encargo.

Pasaron los meses mientras Ali y Cántara disfrutaban como dos enamorados cada atardecer, hasta que una noche de luna llena irrumpió en el puerto Almanzor a bordo de un enorme velero cargado de seda, oro, marfil e innumerables clases de especias.

El califa ordenó a Cántara desposarse con Almanzor pese a que ella no podía dejar de llorar. Ante tal inmenso dolor, Ali no dudó en quitarse de en medio y saltó desde lo más alto del castillo. El impacto de su cuerpo en la ladera del Benacantil fue esculpiendo en la roca un rosto familiar tocado por un clásico turbante.

La efigie de Ali había quedado para siempre grabada en la montaña a la vista de todo el mundo como castigo a ese padre que prefirió para su hija el dinero y la fama antes que el amor. Cántara, desolada, quiso para sí misma un final como el de su amado y también saltó.

El padre estaba muy arrepentido y nunca pudo volver a ser el mismo. Desde entonces procuró ser un gobernante justo con su pueblo hasta el fin de sus días. La historia corrió como la pólvora en todo el reino y sus súbditos, conmovidos con la tragedia, decidieron compensar a aquellos dos jóvenes amantes y que sus nombres estuvieran para siempre unidos en el topónimo de la ciudad: Alcántara, que acabaría derivando con el paso del tiempo en Alicante.

6. Barrio de Santa Cruz

Si te decides a llegar caminando (hazlo!) pasarás por el barrio de Santa Cruz, uno de los más característicos y con más personalidad de la ciudad. Con un entramado de calles estrechas, bares y edificios blancos llenos de flores, es sin duda una visita que no te puedes perder en Alicante.

El Barrio de Santa Cruz, el bello casco antiguo de Alicante a los pies del castillo de Santa Bárbara

Barrio de Santa Cruz, Alicante

El llamado barrio de Santa Cruz, o barri de la Santa Creu de Alicante, es la zona más bonita de toda la ciudad, pues se trata del casco antiguo, lugar donde encontraréis numerosos rincones dignos de visita.

Este barrio, donde es imprescindible caminar para explorarlo al completo por sus únicos accesos a pie en muchas calles, tiene numerosas escaleras y pendientes, barrio famoso por sus casitas bajas y la decoración floral de algunas de sus calles.

Barrio de Santa Cruz, Alicante


Además, se trata de una zona muy animada comercialmente, donde la hostelería cobra protagonismo gracias a sus bares y tabernas para tapear, aunque su fama también reside en sus tardeos y vida nocturna gracias a sus coctelerías y otros negocios.

7. Concatedral de San Nicolás

Concatedral de San Nicolás, Alicante

En el barrio de Santa Cruz, además, está la Concatedral de San Nicolás, de estilo mixto (renacentista y gótico) y construido sobre lo que fue una antigua mezquita (ya ves que la herencia árabe es importante en Alicante). 

Se considera el templo religioso más famoso de la ciudad y el que reúne a más fieles en sus celebraciones (y turistas en cualquier momento del día)

8. Calles y Plazas mas signicativas

Plaza del Ayuntamiento

Plaza del Ayuntamiento, Alicante

Toda visita por el casco histórico de Alicante tiene que empezar o terminar en la Plaza del Ayuntamiento. 

Los edificios porticados que la rodean tienen una bonita arquitectura y en el centro los más pequeños podrán divertirse con la fuente danzarina.

Explanada de España

Explanada de España, Alicante

Pasear por la famosa explanada de España, con sus mosaicos con formas de olas y la bonita Casa Carbonell, es algo que acabarás haciendo sí o sí.

 ¿Sabías que este paseo está formado por más de 6 millones de mosaicos? 

Rambla Mendez Nuñez

Rambla Mendez Nuñez, Alicante

La rambla de Méndez Núñez, también conocida como La Rambla, es una céntrica avenida de la ciudad de Alicante que separa los barrios del Centro y el Casco Antiguo. Conecta la avenida de Alfonso el Sabio con la Explanada de España y está situada en el cauce final de una rambla (la rambla de Canicia). 

Debe su nombre al militar español del siglo xix Casto Méndez Núñez.

Hasta bien entrado el siglo XIX, en el que se derribaron las murallas de Alicante, por el actual recorrido de la calle discurría uno de los muros defensivos que se construyeron durante el siglo XVI. 

Antiguas Murallas de Alicante

La calle que corría paralela a este muro dentro de la ciudad amurallada recibía el nombre de calle del Muro, mientras que en la parte exterior se encontraba el barranco de Canicia, que recogía las aguas de la rambla recibiendo el nombre de calle del Vall. 

Tras el derribo de las murallas, se construyó la calle usando los escombros para rellenar el barranco. Hacia la primera década del siglo XX, la calle disponía de un paseo central elevado. 

En 1912 se trasladó hasta allí el mercado de puestos ambulantes que, hasta esa fecha, tenía lugar en el mercado de la Explanada de España. Cuando se inauguró el Mercado Central, se desmontó el paseo elevado y se dejó una avenida arbolada. 

En 1941, se derribaron algunos edificios para prolongar la calle hasta la Explanada y en la década siguiente se prolongó hacia el norte, quedando en su configuración actual. Tras las graves inundaciones que sufrió Alicante en 1997, se construyó en esta avenida un gran colector subterráneo de aguas pluviales.​

Calle de las Setas

Calle de las Setas, Alicante

La calle San Francisco de la ciudad de Alicante esconde en su interior, paseando por ella, una pequeña avenida llena de imaginación y color. La calle San Francisco es una calle peatonal del centro de Alicante que une el Portal de Elche con la plaza de Calvo Sotelo.

Durante los últimos años del siglo siglo xx, la calle presentaba un aspecto lúgubre, con un pésimo estado de conservación, y sufría un alto nivel de inseguridad ciudadana: eran comunes la prostitución callejera y los negocios ilegales regentados por inmigrantes magrebíes.​ 

No fue hasta la primera década del siglo siglo xxi que el ayuntamiento empezó a plantear soluciones para resolver el problema, como el cierre de algunos negocios,​ la despeatonalización de la calle​ o la dotación de instalaciones culturales.​ 

A finales de 2013, la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, decidió tematizar la calle con figuras de setas de grandes dimensiones. El suelo se pintó de verde y amarillo y se dibujaron rayuelas. A pesar de la polémica inicial (el coste de la inversión fue de unos 60 000 euros), la calle atrajo la atención de los turistas e incrementó la apertura de nuevos negocios. Desde entonces, la calle se conoce popularmente como la calle de las Setas.​

Un tour diferente que hacer en Alicante

¿Quieres descubrir los misterios y la leyenda de este rincón de España? Apúntate a este free tour, no apto para miedicas jeje. Y sí, como el anterior es gratis, pero ya sabes la ley de la propina…



9. Mercado Central

Mercado Central de Alicante

Nosotros somos unos enamorados de los mercados locales, si tu eres de los nuestros, en Alicante el más famosos es el Mercado Central, donde perderte entre muuuchos puestos de fruta, verdura, carne, pescado y dulcecitos. El edificio es muy bonito, de estilo modernista valenciano y lleva activo desde 1922… casi nada!

Curiosidad: en 1938 un bombardeo por parte de los italianos causó la muerte de centenares de personas. 

10. Museos mas Interesantes


Museo Arqueológico de Alicante

Museo Arqueológico Provincial de Alicante (MARQ) 

El museo ofrece un interesante recorrido histórico a través de las salas de Prehistoria, Cultura Ibérica, Cultura Romana y Edad Media.

En sus salas se pueden contemplar piezas de hace unos 100.000 años, cerámica ibérica, una recreación de la vida cotidiana romana y más de 300 objetos de la Edad Media. 

Además, el museo ofrece información sobre los yacimientos arqueológicos de Lucentum, Petrarcos y de la Illeta.

Museo The Ocean Rice

El único museo del mundo dedicado a la Vuelta al Mundo a Vela

Museo The Ocean Rice, Alicante

Un espacio interactivo que recorre los más de 45 años de historia de la competición de vela más dura que existe

El Museo The Ocean Race es un espacio interactivo constituido en 2012 con el objetivo de transmitir la historia de la regata y sus avances en tecnología náutica, concienciar sobre la protección de los océanos, y mostrar el esfuerzo humano que este desafío deportivo supone.

La visita incluye la Sala de Control de la regata desde donde se siguen los barcos durante la competición; un innovador centro de tecnología y comunicación vía satélite.


Desde 2008, Alicante ha sido Puerto de Salida de todas las ediciones de la regata, y lo será de las dos próximas

11. Puerto Deportivo de Alicante

Puerto Deportivo de Alicante

Otro lugar donde ir a dar un buen paseo es la zona del Puerto. Siempre hay mucho ambiente y gente que curiosea entre yates y barquitos de pescadores.


 También hay un montón de barecitos donde tomar algo (una cervecita al atardecer es siempre una buena idea).

12. Playas de Alicante


Aunque no hace falta escaparse de la ciudad para disfrutar de sus playas: Alicante cuenta con varias muy bonitas, como la Playa de San Juan, la Cala Cantalar, la Playa de la Albufereta o la del Postiguet.

Playa de San Juan

Esta playa, a unos 7 kilómetros del centro de la ciudad, en el barrio residencial de San Juan, es la más conocida de Alicante.

Playa de San Juan, Alicante

 Aunque se ubica en la periferia, la zona cuenta con campo de golf, zona comercial, hoteles y numerosas viviendas que sirven como segunda residencia para los habitantes del interior de la Península, que acuden durante los meses de verano para disfrutar del sol.

Con casi 7 kilómetros de largo y 100 metros de ancho, Playa de San Juan abarca dos municipios: Alicante y Campello. 

Playa de San Juan, Alicante

Aunque la gente conoce el tramo de arena de Campello como playa de Muchavista. 

En esta zona de la costa, como en la mayoría del litoral alicantino, apenas hay oleaje, el agua en la orilla está realmente limpia y la arena es fina. 

También hay pistas de vóley y fútbol playa, así como una zona recreativa para niños. En resumen, es la playa familiar perfecta.

Junto a la playa, y en paralelo, se extiende un enorme paseo marítimo con bares, restaurantes y un práctico carril bici para hacer ejercicio, incluso se alquilan patinetes eléctricos para recorrer los alrededores. También hay gran cantidad de locales que ofertan actividades, algunas de las más populares son surf, kayak y buceo.

Playa del Postiguet

Esta hermosa playa de casi 700 metros de largo se extiende casi como una alfombra a los pies del castillo de Santa Bárbara. 

La Playa de Postiguet en Alicante

Antiguamente se levantaba en esta zona una de las puertas de entrada a la ciudad (de ahí su nombre postigo). 

Al encontrarse en pleno casco urbano, y muy cerca del famoso Paseo de la Explanada, la oferta turística y gastronómica es realmente variada, con infinidad de restaurantes, hoteles y locales de ocio.

Se trata de una playa de fácil acceso, tanto a pie como en tranvía, conectada con las principales vías de la ciudad y con un paseo marítimo perfecto para dar una vuelta al atardecer o hacer ejercicio

La Playa de Postiguet en Alicante

 los fines de semana por la mañana. El Postiguet cuenta con todos los servicios característicos de una playa con bandera azul: socorrista, zona recreativa infantil, área deportiva, aseos, duchas, monitores de gimnasia e, incluso, un espacio lúdico-pedagógico durante los meses de verano.
 
Playa de la Almadraba

Esta playa semiurbana es conocida por su orilla rocosa y arena oscura. El lugar era muy popular entre los pescadores, pues los bancos de atunes costeaban esta zona durante sus viajes migratorios. La técnica que utilizaban los pescadores, que consistía en capturar atunes aprovechando la migración de los mismos, era conocida como almadraba y fue la que le dio su nombre a esta zona del litoral.
 
Palmeras en la Playa de la Almadraba

Al igual que en otras playas de Alicante ciudad, las aguas son tranquilas y poco profundas, aunque esta tiene una particularidad: justo debajo de esta playa desemboca un río subterráneo, lo cual a veces hace que tenga el aspecto de un lodazal.
 
Calas del Cabo de la Huerta

Desde el cabo de la Huerta hasta la playa de la Almadraba, bordeando la costa, se esconden pequeñas playas de difícil acceso y extrema belleza. A diferencia del resto de playas de la ciudad, estas calas reciben menos visitas y permiten disfrutar de la naturaleza más salvaje. Te contamos a continuación algunos de sus rasgos principales para que elijas la que mejor cubra tus expectativas.

Cala de los Judíos y La Calita

La Calita, Alicante

La conocida como cala de los Judíos tiene forma de bahía y se encuentra antes de llegar a la mencionada playa de la Almadraba, en una zona residencial muy tranquila. Es utilizada principalmente por los vecinos como playa para pasear, desconectar un rato o salir con el perro (a pesar de las prohibiciones). 

La ensenada, de unos 200 metros de largo y unos 8 de ancho, está formada por rocas, gravilla y arena. Es un buen lugar para tomar el sol, practicar algunos deportes acuáticos como esnórquel o buceo, y también para despedir el día con vistas al Castillo de Santa Bárbara. Si vas en coche, hay una zona donde se puede aparcar pero en verano se llena enseguida.

Junto a la cala de los Judíos se sitúa la llamada La Calita, que es otra playa aún más pequeña, de poco más de 100 metros que suele estar muy concurrida en temporada alta. Aunque también tiene muchas rocas, al menos hay una franja de arena donde los niños, si vas en familia, podrán jugar.

Cala Cantalar

Cala Cantalar, Alicante

La cala Cantalar es una de las más hermosas y auténticas de la zona. Es muy habitual ver a la gente equipada con sillas, sombrillas y tuppers de tortilla para pasar un día disfrutando de sus aguas cristalinas y su bonito entorno natural. 

Como en las anteriores, también en ella predominan las piedras y rocas, aunque su franjita de arena es ideal para entrar en el agua. Se podría decir que llevar escarpines es casi obligatorio si no quieres arriesgarte a dañarte un pie. No te olvides tampoco las gafas para practicar esnórquel porque es una zona increíble para ello. Y si practicas nudismo, aquí puedes pasar desapercibido.

Cala de la Palmera

Cala de la Palmera, Alicante

La cala de la Palmera está situada junto a la cala anterior, la de Cantalar, y es muy pequeñita, apenas tiene unos metros donde se combinan las rocas y la arena. 

El entorno natural, con vegetación e incluso alguna palmera es ideal para pasar un día de relax. Si vas en coche, puedes dejar el vehículo en la urbanización cercana por lo que tampoco encontrarás demasiado problema para aparcar.

Playa de la Albufereta


 Playa de la Albufereta

A 3 minutos en coche desde el Postiguet se encuentra el barrio de la Albufereta. Una zona en la que antiguamente el mar se dividía por una estrecha lengua de arena. Hoy en día, y a pesar de haberse desecado hace mucho, tanto la playa como el barrio se siguen conociendo por este nombre.

Aunque la playa no está tan urbanizada como las más cercanas al centro, cuenta con socorristas, área para niños y máquinas para hacer ejercicio al aire libre. En los alrededores del barrio se pueden visitar los restos romanos de la primera civilización alicantina que comenzó a construir la ciudad (en aquel entonces Lucentum) en el siglo IV a.C.

Playa de Agua Amarga
 
Playa de Agua Amarga

Si viajas con un amigo de cuatro patas, esta playa dog friendly es para ti. 

No solo permite el baño para perros, sino que cuenta con una zona de ‘pipican’ cerrada para facilitar la convivencia entre dueños y mascotas. En esta playa, de apenas 200 metros de largo, incluso hay un chiringuito que ofrece comida y bebida para perros.

Playa de los Saladares

 
Playa de los Saladares

Como su nombre deja adivinar, esta playa se encuentra ubicada en una antigua zona de explotación salinera. Hoy, comparte espacio con el barrio residencial de Urbanova y un humedal rico en fauna y flora. 

La playa, que mide unos 2 kilómetros de largo, cuenta con unas salvajes dunas de arena en su extremo norte y una zona designada para el nudismo.
 

13. De Vinos, Tapas y Copas por Alicante

Calle Castaños

Calle Castaños, Alicante

De noche, acércate a la Calle Castaños: es uno de los mejores sitios donde tomar una copa o ir de “tardeo” como se suele decir aquí. Algunos locales recomendados son The Globe, Conferri o NIC, aunque hay muchos más!

Puerto de Alicante

De Copas en el Puerto Deportivo de Alicante

Otro lugar donde ir a dar un buen paseo es la zona del Puerto. 

Siempre hay mucho ambiente y gente que curiosea entre yates y barquitos de pescadores. 

También hay un montón de barecitos donde tomar algo (una cervecita al atardecer es siempre una buena idea).

y además:

Altabirra

Para los que disfrutan con una buena copa de cerveza artesanal, un buen sitio para degustar unas cervecitas ricas y frías es el Altabirra (además también puedes picar algo!). 

El Portal Taberna 
Abre a las 13:00
C/ Bilbao 2, Alicante
Bar de tapas 

Bar Manero
Calle Médico Manero Mollá 7
Bar de tapas 

Urban Wine Shop & Bar 
Abre a las 11:00 (en 10 minutos)
C/ San Vicente, 44, Alicante
Bar de vinos

14. Fiestas y tradiciones de Alicante

Las Hogueras de San Juan 

Hogueras de San Juan, Alicante

son las fiestas mayores y oficiales de Alicante, declaradas de Interés Turístico Internacional desde 1984, siendo sus orígenes muy remotos ya que la costumbre de quemar objetos, bailando en torno a una hoguera con la llegada del solsticio de verano, se pierde en la noche de los tiempos.

Como tales fiestas organizadas con las peculiaridades actuales datan de 1928, siendo su impulsor José María Py y Ramírez de Cartagena. Con el pregón se dan por iniciados estos festejos, plantándose las hogueras, monumentos artísticos policromados de cartón piedra y madera de profunda carga satírica, en la noche del 20 de junio, quemándose cuatro días después tras lanzarse desde lo alto del monte Benacantil, donde se encuentra el castillo de Santa Bárbara, una monumental palmera de fuegos artificiales que es visible desde gran parte de la ciudad.

En los días posteriores a la cremá de las hogueras (hasta el 29 de junio, día de los santos Pedro y Pablo) tiene lugar un concurso de fuegos artificiales y tracas luminosas que se disparan desde la playa del Postiguet.Semana Santa Alicantina.

 Cuenta con más de treinta cofradías que realizan sus procesiones desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección. Destacan algunas tallas como la Virgen de las Angustias (Mare de Déu de la Penya) de Salzillo y la Virgen de la Soledad «La Marinera», que es la más antigua de la ciudad.

 Las procesiones más conocidas son la del Domingo de Ramos (La burrita) en la que participan muchos ciudadanos, la de Santa Cruz, en miércoles, con más de mil cofrades y cuatro pasos, siendo el más valioso el del Descendimiento. Cabe destacar las tallas del Ecce-Homo y la Virgen de la Amargura. 

Romería de la Santa Faz. 

Es una romería de ocho kilómetros, con cinco siglos de antigüedad, que comienza en la concatedral de San Nicolás (la religiosa) o el Ayuntamiento (cívica) y termina en el Monasterio de la Santa Faz, donde se venera un relicario que contiene un trozo de tela con las marcas de la faz de Cristo. Esta reliquia fue traída por el sacerdote de San Juan de Alicante, Mosén Pedro Mena en el siglo xv. 

Se celebra el segundo jueves después de Semana Santa, y suelen participar más de 300 000 personas, siendo la segunda romería más importante de España, por detrás de la del Rocío.

Moros y Cristianos de Alicante. 

Las fiestas de Moros y Cristianos de la ciudad de Alicante, a diferencia de las que se celebran en otras localidades de la provincia donde se vuelca toda la población, solo se celebran en cinco barrios: Villafranqueza, del 12 al 19 de marzo; San Blas, del 19 al 22 de julio; Rebolledo, del 29 de junio al 2 de julio; Altozano, del 12 al 16 de agosto y Barrio Miguel Hernández,​ del 24 al 28 de agosto. 

Las fiestas suelen comenzar con el Aviso de fiesta, un desfile con trajes de gala, que da paso a la Noche de la Olla, en la que se realiza un pregón. Los actos (como las Dianas y las Despertàs) y los desfiles (las Entradas) conducen a la Embajada y el Alardo, representaciones en las que bando cristiano «vence» simbólicamente al moro. 

El punto final lo pone la Retreta, un desfile en tono humorístico. Desde 1993 existe la Federación Alicantina de Moros y Cristianos. Su objetivo es conseguir metas conjuntas a partir de los esfuerzos de los cinco barrios que celebran las fiestas.

Porrate de San Antón. 

Cabe también destacar la fiesta que se celebra todos los años en el barrio de San Antón del 13 al 20 de enero en honor de san Antonio (Sant Antoni del Porquet), su patrón, el Porrate de San Antón. Esta tradición cumple el año 2010 su V centenario, ya que allá por el 1510, cuando Alicante eran dos barrios a las faldas del castillo, el Raval Roig y San Antón, los padres dominicos llamaban porrate al trueque de los cerdos que ellos criaban por otros animales. Ese año comenzó una tradición que hoy, casi 500 años después, se mantiene más viva que nunca. Y todo gracias a los vecinos del barrio, que hacen posible que la celebración más antigua de la ciudad siga vigente centenario tras centenario.

San Nicolás y la Navidad

Alicante prepara la celebración de san Nicolás de Barí, patrón de la ciudad, el domingo anterior a su festividad con la bendición y presentación de los niños ante su imagen en la iglesia concatedral de su mismo nombre,​ situada en la plaza del Abad Penalva.​ 

Se celebra una misa solemne la mañana del día 6 de diciembre, seguida de la tradicional procesión cívico-religiosa con la imagen de San Nicolás, custodiada por escolta de gala, estando encabezada por los gigantes y cabezudos acompañados por una colla, seguidos de los xiuleters, una representación de san Nicolás a caballo que reparte juguetes y caramelos entre los pequeños, la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías de Semana Santa y demás autoridades, cerrando la misma la Banda de Música Municipal. 

Durante las festividades navideñas destaca además la actividad que desarrolla desde 1959 la Asociación de Belenistas de Alicante, instalando belenes monumentales en el Ayuntamiento, la plaza de La Montañeta, Caja Mediterráneo y una gran exposición belenista en el palacio de la Diputación Provincial de Alicante. ​

Carnaval de Alicante. 

Es denominado popularmente «Carnaval Ramblero» debido a la alta concentración de gente que se produce en la Rambla; además de distintas fiestas de verano en diferentes barrios.

Cruces de Mayo 

algo que ver en Alicante al menos una vez en la vida

¿Viajas a Alicante en Mayo? 

Estás de suerte: en este mismo barrio de Santa Cruz se celebran las “Cruces de Mayo”. Es una fiesta en la que el barrio entero se llena de cruces hechas de flores. Tiene lugar cada año, del 2 al 5 de Mayo, y se recuerda el momento en que Santa Elena encontró la cruz en la que Jesús fue crucificado. Nosotros no lo vivimos en primera persona, pero vimos fotos y nos parece un momento espectacular para visitar la ciudad.




15. Comer en Alicante


Pícaro 1999
Plaza del Portal de Elche 4, 
03001 Alicante España
+34 965 14 72 67

Tabula Rasa
Calle Alberola 57, 
03007 Alicante España
+34 966 04 46 58

American Humo y Fuego
Carrer Jerusalem, 16,
 03001 Alicante España
+34 965 20 92 83

steki restaurante
Calle Argensola, 8, 
03002 Alicante España
+34 966 39 81 54

y algo mas económicos:

Tepuy Burger
Calle de Bazan No 47, 
03001 Alicante España
+34 670 11 34 35

Falafelmanía Restaurante Vegetariano y Vegano Oriental
Perú 13 Local 2E,
 03008 Alicante España
+34 966 08 07 39

El Rincon de Nakiss
Calle Churruca 14 Alicante Cerca de la esquina con calle Italia, 
03003 Alicante España
+34 663 54 15 43



16. Excursiones desde Alicante

¿Tienes varios días de tiempo y quieres aprovechar para conocer alguna otra zona? 

Estas son las más interesantes

Cueva del Canelobre

Cueva del Canelobre, Alicante

Estas cuevas son las más profundas abiertas al público en toda España, llenas de estalactitas y estalagmitas y que se pueden visitar con un tour de unos 40 minutos (en español e inglés) por 7€, más información. 

Isla de Tabarca

Y si al ver tanto barco te han entrado ganas de subirte a uno, hazlo y vete hasta la Isla de Tabarca, la única isla habitada de toda la Comunidad Valenciana (aunque más que isla es un verdadero archipiélago, ya que también hay 3 islotes, el de La Cantera, la Nao y La Galera). 

Llegar es fácil, hay frecuentes barcos que salen desde el puerto de Alicante y por unos 20€ te llevan de ida y vuelta.
 

O bien puedes alquilar tu barquito a partir de 70€ con o sin patrón para montarte tu propia ruta marítima, tan sencillo como mirar las opciones y reservar la que más te mole.

Una vez allí puedes visitar varios enclaves arquitectónico del pueblo, como las Iglesia de San Pablo y San Pedro o simplemente disfrutar de su playa, que es una pasada. Consejo: come un caldero en el Restaurante Gloria

Costa Blanca

El verano es la mejor temporada para disfrutar de Alicante y de la cercana Costa Blanca, salpicada de playas bien guapas donde ir a tostarse al sol (poooonte crema!) y a darse unos cuantos baños en sus aguas. 




17. Otras Rutas Cercanas