viernes, 21 de enero de 2022

En Ruta por la Sierra de Irta, Castellón: De Peñiscola a Alcocebre

Peñiscola, Castellón

Parque Natural de la Sierra de Irta


Castillo Templario de Pulpis, Castellón

Fauna de la Sierra de Irta, Castellón

Castillo Templario de Alcalá de Xivert, Castellón

Playas de Alcocebre, Castellón

La Sierra de Irta, el paraíso mediterráneo que une playa y montaña

Una de las últimas sierras vírgenes del litoral valenciano se alza entre acantilados, recónditas calas, abrupta vegetación y unas vistas que prometen permanecer en tu retina de por vida.

Ha llegado el momento de descubrir este enclave natural único

Custodiada por las localidades de Peñíscola y Alcocebre por el mar; y por Alcalá de Chivert y Santa Magdalena de Pulpis en el interior, la Sierra de Irta es un tesoro de 13 kilómetros de costa virgen mediterránea que todavía permanece intacta y protegida de los estragos de la destrucción humana. Más bien justo todo lo contrario de lo que ocurre en casi el resto de litoral valenciano.

Desde el 16 de julio de 2002 y tras haberlo aprobado un año antes por el gobierno de la Comunidad Valenciana , se declaró esta zona de la provincia de Castellón como el Parque Natural y Reserva Marina de la Sierra de Irta (Parc Natural y Reserva Marina de la Serra d'Irta en valenciano) y se estima que lo visitan entre 70.000 y 80.000 personas cada año.

El secreto mejor guardado de Castellón Centro de Interpretación del Parque Natural de La Serra d'Irta

Indice:

  1. Croquis de nuestra Ruta
  2. Como Llegar a Peñiscola, inicio de nuestra ruta
  3. Algo de Historia sobre Peñiscola
  4. El Castillo Templario de Peñiscola
  5. Comer en Peñiscola
  6. Castillo Templario de Pulpis
  7. Alcalá de Xivert
  8. Comer en Alcalá de Xivert
  9. Parque Natural de la Sierra de Irta
  10. Recomendaciones antes de empezar la excursión
  11. Rutas de las Sierra de Irta
  12. Calas y Playas del Parque Natural de la Sierra de Irta
  13. Alcocebre
  14. Comer en Alcocebre
  15. Otras Rutas Cercanas

1. Croquis de nuestra Ruta

 

Alcocebre y Peñíscola, los dos pueblos costeros de la Sierra de Irta

Puedes hacer de una de estas dos localidades tu campamento base a la hora de descubrir el parque natural durante tus próximos días de descanso. Depende de lo que estés buscando te recomendamos una u otra. 

Con un casco histórico fortificado que recuerda el enclave que algún día fue y que a día de hoy deja estampas para el recuerdo con sus casitas blancas y sus callejuelas con encanto. Pero también has de saber que Peñíscola es turismo, souvenirs y aglomeraciones.

Aún así, descubrir por primera vez el Castillo de Peñíscola, también conocido como el Castillo del Papa Luna, la famosa Casa de la Conchas, el Faro de Peñiscola y la Ermita de la Virgen de la Ermitana no tiene desperdicio alguno. 

Por el contrario, Alcocebre no puede presumir de tener un casco histórico tan bonito como su vecina Peñíscola, pero todo lo que se localiza a su alrededor es una belleza visual que hará que te enamores de este pueblo de la Comunidad Valenciana desde el primer momento.

Sus calas, su paseo hasta el faro, la bella Ermita de Santa Lucía (desde donde se pueden vislumbrar las Islas Columbretes en los días claros) o la Ermita de San Antonio, aunado con el ambiente relajado y tranquilo que emana por todos los rincones del pueblo, lo elevan como el destino perfecto donde veranear dejándose las preocupaciones y el 'postureo' en la gran ciudad.
 

2. Como Llegar a Peñiscola, inicio de nuestra ruta

Peñíscola está situada al Norte de la Comunidad Valenciana, en la provincia de Castellón, a medio camino entre Valencia y Barcelona. 


Se puede llegar hasta allí por la carretera N-340, por la autopista AP-7 (salida 43) y desde la estación de ferrocarril Benicarló-Peñíscola, donde paran los principales trenes de largo recorrido.

Desde Madrid partimos por la carretera M-30 hasta la autopista N-III. Continuamos nuestro trayecto para alcanzar la autovía A-31 y empalmar con la AP-3 y, posteriormente, con la AP-7. Al llegar a la salida 43 de esta autopista, Km. 365, nos desviamos a la N-340. Desde allí recorreremos la CV-141 y la CV-140 para alcanzar nuestro destino.

El trayecto desde Valencia a Peñíscola es mucho más corto.

 

Dejamos la capital para continuar hasta la autovía A-31. Recorremos la autopista AP-3 para llegar a la AP-7. Una vez en la salida 43 de esta autopista seguimos el mismo recorrido anterior.

Empresas de transporte

Autobuses
Auto-Res

Destino: Madrid (C/ Maestro Bayarri s/n.) Teléfono: 902 02 09 99
Hife

Destino: Barcelona, Castellón, Valencia, Aragón, País Vasco...
Teléfono: 902119814

Amsa

Destinos: Benicarlo, Vinaros, Hospital, Estación Renfe....
Teléfono: 964 22 00 54

Ferrocarriles

Renfe

Estación Benicarló-Peñíscola. Parada de trenes regionales y trenes de largo recorrido
Teléfono: 902 24 02 02


3. Algo de Historia sobre Peñiscola

Son abundantes los vestigios arqueológicos hallados en las cercanías del tómbolo, en los yacimientos de Poaig y Els Barrancs, que confirman el poblamiento de la zona por algún pueblo ibérico (ilercavones), así como la relación entre estos y los mercaderes fenicios que llegaron por mar (s. vii a. C.-s. vi a. C.). 

En Peñíscola se asentaron, probablemente, los fenicios procedentes de Tiro y poco después los griegos de Zacinto. Más tarde llegarían por mar cartagineses, romanos, bizantinos y árabes.

Los testimonios escritos más antiguos y verosímiles acerca del conocimiento de Peñíscola en el orbe antiguo, cabe buscarlos, sin embargo, en las citas de Hecateo (siglo vi a. C.), Estrabón (siglo i a. C.) y Rufo Festo Avieno (siglo iv a. C.) que en sus descripciones de la costa mencionan la ciudad de Quersónesos (Χερσόνησος), nombre que darían los griegos a la ciudad y cuya traducción significa península.

Patio de armas del castillo.

Peñíscola, colonia griega y romana, será importante puerto a través del que entrarán productos manufacturados (cerámica, telas, armas, etc.) que los colonizadores intercambiarán por el preciado vino y aceite de oliva de los íberos que poblaban las sierras del litoral.

Serán los romanos, quienes al traducir el nombre griego de la ciudad al latín (al decir de prestigiosos filólogos, en la forma vulgar paene + insula, «casi + isla») darán origen al topónimo actual de Peníscola (forma autóctona del valenciano). La forma Peñíscola en castellano se originó a raíz de una alteración al traducirse del valenciano, debida al cruce con la palabra «peña».
Edad Media

Desde el año 718 en que Tarik concluye la conquista hasta 1233, la ciudad de Peñíscola vive bajo dominio musulmán. 

Se conocen escasos detalles de esta época. Los geógrafos árabes aluden a Peñíscola (a la que llamarán Banáskula o Baniskula por adaptación del topónimo a su lengua) como castillo inexpugnable junto al mar, que está poblado, tiene alquerías, cultivos, abundancia de aguas e importantes salinas. 

Desde la fortaleza, que será frontera con la cristiandad, los moros piratean el litoral y realizan incursiones en Cataluña.

Peñíscola será cuna de personajes ilustres como el Rey Lobo 'Mohamed ben San, Aben Mardanis' (1124) que logrará mantener un reino musulmán en el sudeste de la península ibérica frente a los invasores bereberes, y el literato Alí Albatá, que intervendrá en las negociaciones con el rey Jaime I.

Aunque ya lo había intentado en 1225 sitiándola durante dos meses, no será hasta 1233 cuando Jaime I tomará posesión de la ciudad de Peñíscola, recuperando también el dominio sobre el mar. Será una conquista pacífica. Tras la caída de Burriana que deja aislados los castillos musulmanes del norte, la ciudad se entregará sin lucha y bajo ciertos pactos que respetaban las leyes y costumbres sarracenas.

El 28 de enero de 1251, sin embargo, Jaime I de Aragón otorgará carta de población a la ciudad a fuero de Valencia, en virtud de la cual desposeerá los moros de todos sus bienes propiedades que entregará a los nuevos pobladores cristianos. Esta medida propiciará la consolidación demográfica y económica de la ciudad, iniciándose una etapa de prosperidad.

Entre los años 1294 y 1307 fue construido el actual castillo Templario sobre los restos de la alcazaba árabe. Los promotores fueron frey Berenguer de Cardona, que era el Maestre de la Orden del Temple en Aragón y frey Arnaldo de Banyuls, que era el Comendador de Peñíscola. Los escudos de ambos se conservan esculpidos en piedra formando fajas heráldicas situadas por encima de la puerta de acceso al castillo y también sobre la puerta de la basílica.

El Cisma de Occidente

A caballo entre los siglos siglo xiv y siglo xv, el Cisma de Occidente marcaría la historia de la Iglesia con la presencia simultánea de dos papas. Uno de ellos fue Pedro Martínez de Luna, más conocido como el Papa Luna. Sustituyó a Clemente VII como papa de Aviñón con el nombre de Benedicto XIII, al tiempo que otro papa se instalaba en Roma con la obediencia de ingleses, alemanes e italianos. 

Desautorizado, el Papa Luna se autoexilió a Peñíscola donde entraba el 21 de julio de 1411 asentando allí la sede pontificia y convirtiendo su castillo en palacio y biblioteca pontificia tanto para él como para su sucesor, Clemente VIII, el también aragonés Gil Sánchez Muñoz, segundo papa de Peñíscola, el cual, tras la muerte de Benedicto XIII el 23 de mayo de 1423, fue elegido en Peñíscola por los partidarios del Papa Luna, gobernó entre 1424 y 1429. Su renuncia al cargo acabó con el Cisma de Occidente.

Tras el periodo pontificio Peñíscola regresa a la jurisdicción real, siendo una de las villas de realengo del Reino de Valencia, al igual que Morella, Burriana, Játiva, Alcira, etc.

Edad Moderna

Durante la época moderna se construyen las murallas renacentistas, finalizándose en 1578, a cargo del arquitecto militar de Felipe II, Giovanni Battista Antonelli, siendo uno de los ejemplos más relevantes de fortificación del Mediterráneo. Guardan un gran parecido con las murallas de Ibiza. La razón de estas construcciones fue la gran presión de la piratería y la amenaza turca en el siglo xvi.

Durante las Germanías, el castillo de Peñíscola fue refugio del virrey de Valencia.

Tras un periodo de crisis local a finales del siglo xvii, después del cambio dinástico a los Borbones, la población protagonizó uno de los capítulos más relevantes de su historia. Se declaró partidaria del bando borbónico, junto a su gobernador militar, Sancho de Echeverría y Orcolaga.

El Reino de Valencia, era partidario del aspirante al trono austríaco, por lo cual Peñíscola fue sitiada durante dos años, principalmente por destacamentos ingleses y neerlandeses. Uno de los capítulos más relevantes de este sitio fue la llamada «Batalla de las Trincheras».

Finalmente, tras resultar vencedor de la Guerra de Sucesión Española, Felipe V declara a Peñíscola como ciudad, con los títulos de «Muy Noble, Leal y Fidelísima Ciudad». Así mismo, fue beneficiada fiscalmente y su consejo ennoblecido.

Recuerdo de aquel episodio es la iglesia-ermitorio de la Virgen de la Ermitana, construida por el gobernador militar de la ciudad, Sancho de Echevarría.

Edad Contemporánea

Durante la ocupación francesa Peñíscola fue objeto de operaciones militares por su valor estratégico y militar, conquistada por el general napoleónico Suchet, el 2 de febrero de 1812, la población fue expulsada de la ciudadela, refugiándose en la Sierra de Irta. 

Posteriormente fue reconquistada por el general Francisco Javier de Elío el 25 de mayo de 1814, tras un intenso bombardeo que asoló todo el caserío.

Durante el xix y principios del xx, las principales actividades económicas de la ciudad fueron la agricultura y la pesca. Destacó la producción de vino, muy apreciado y exportado a través del cercano puerto de Benicarló. Tras la epidemia de la filoxera, los cultivos de secano locales se centraron en el algarrobo, el olivo y el almendro.

En 1922 se finalizó la construcción del puerto pesquero, infraestructura muy reclamada por el sector debido a la cantidad de muertes que regularmente sucedían entre los pescadores a causa de los temporales.

Tras la Guerra Civil, que en Peñíscola causó numerosos estragos, se fue popularizando una nueva actividad económica que había empezado tímidamente a principios de siglo, el turismo. El punto de inflexión resultó el rodaje de dos películas, Calabuch (1956, Luis García Berlanga) y la superproducción El Cid (1962, Anthony Mann), que dieron a conocer la ciudad.

En la actualidad el sector turístico representa el principal motor económico de la ciudad, y supone una transformación permanente de la misma. 

4. El Castillo Templario de Peñiscola

La actual localidad castellonense de Peñíscola, que estaba en poder de los árabes desde el año 718, pasó mediante pacto a poder del rey Jaime I en 1233. Con posterioridad, y tras diversas y complicadas vicisitudes, pasó por permuta a la Orden del Temple, durante el reinado de Jaime II de Aragón.

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Castillo Templario de Peñiscola, Castellón

Fue entonces cuando los templarios levantaron aquí su última gran fortaleza (1294-1307) Un esfuerzo que resultó final y definitivo: con él desaparecieron de la historia y entraron en la leyenda.

Con los caballeros templarios, en su doble calidad de fortaleza y monasterio, el patio de armas del castillo cumplió su función y también hizo lo propio como claustro. Tras la llegada del Papa Luna en 1411 se transformó en jardín con una hermosa fuente, pero se hizo según sus disposiciones. 

Resultado de imagen de Castillo PeñiscolaSiempre abierto al mar Mediterráneo, ese mar que tantas veces navegaron y que, instalados en la fortaleza, ya no volverían a surcar.

El recuerdo del Papa Luna sigue presente en el acceso a la fortaleza.

Castillo Templario de Peñiscola, Castellón

Desde el Patio de Armas se accede al magnífico Salón Gótico (destinado a recepciones y audiencias), a la Casa del Agua (donde debió estar la rebotica o santuario del culto a la salud; también al parecer donde se practicó la alquimia), a la Iglesia o Capilla del Castillo (de austeridad cisterciense), a la Sala del Cónclave (donde se celebró el mismo tras la muerte de Benedicto XIII para elegir a su sucesor, Clemente VIII, en 1423), a las dependencias pontificias y a las terrazas superiores.

El zaguán, las caballerizas y el cuerpo de guardia nos traen al presente el gran mundo templario (1119-1314), aquellos dos siglos en los que los caballeros de la Orden del Temple, monjes y soldados, fueron la fuerza militar cristiana mejor organizada y el poder económico más sólido y diversificado del Mediterráneo.

Resultado de imagen de castillo peñiscola interiorEn el año 1411 el Papa Luna, Benedicto XIII, transformó el castillo en sede pontificia.

Castillo Templario de Peñiscola, Castellón

El clérigo aragonés asó en sus dependencias los últimos años de su vida.

Dirigió los trabajos y administración del castillo; llevó a cabo sus labores pontificales, emitió bulas, escribió tratados, polemizó con los papas de Roma, defendió sus derechos y redactó los últimos textos de su larga vida: su testamento y en particular El libro de las consolaciones de la vida humana, su mejor obra.

La lucha por su legitimidad, en medio del Cisma de Occidente, le llevó al aislamiento y a la muerte entre estos muros en el año 1423. En ambos casos, la agreste roca y las imponentes murallas constituyeron el últmo refugio de unos hombre superados por su tiempo.

La fortaleza de Peñíscola está emplazada en la zona más elevada del peñón, y alcanza una altura de 64 metros sobre el nivel del mar. Su perímetro es de unos 230 metros y tiene una altura media de 20 metros.

 La fábrica de los muros es de piedra labrada y todas las dependencias se cubren con bóvedas de cañón, en ocasiones algo apuntadas. Destaca en todo el conjunto la sobriedad y solidez de su construcción, tanto en las estancias templarias como en las estratégicas e intrincadas dependencias pontificias.

En la basílica del castillo de Peñíscola reposaron durante algún tiempo los restos del pontífice aragonés. Las modificaciones introducidas por el rey Felipe II, así como los bombardeos sufridos en las numerosas guerras y asedios, no alteraron sustancialmente a conformación de la fortaleza, que fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1931

.La fortaleza templaria se preserva en un gran estado de conservación.

Para más información, el viajero no está de más que sepa que el horario de visitas es el siguiente: 

en invierno 
(del 16 de octubre al Domingo de Ramos) es de 10.30 a 17.30 horas, 

y en verano
(del Domingo de Ramos al 15 de octubre) es de 9.30 a 21.30 horas. Precio de entrada: 5 euros.

  

5. y para comer en Peñiscola

La Noria Parrilla
Calle de Dona Matilde Thinot 2 | Castillo de Peñíscola,
 12598 Peñíscola, España
+34 722 10 53 12

Namaste
Avenida Papa Luna 19,
 12598 Peñíscola, España
+34 964 88 01 73

Sebastian en Perla Blanca
Ave Noruega 19 | Urb. Perla Blanca, Las Atalayas,
 12598 Peñíscola, España
+34 636 07 43 04

Goa Restaurante Cocina India
Avenida Akra Leuka 15 | Playa Sur, 
12598 Peñíscola, España
+34 964 48 07 90

Tasca La Bellota
calle la porteta Nº10, 
12598 Peñíscola, España
+34 666 48 21 05

y desde aqui, continuamos ruta hacia el 

6. Castillo Templario de Pulpis

Situado en lo alto de la sierra de Irta, se encuentra este antiguo castillo musulmán, origen de la población de Santa Magdalena de Pulpis . 


Castillo Templario de Pulpis, Castellón

Construcción de tipo montano, de planta irregular y recinto único, conquistado por las tropas de Jaume I, en 1233, tras la rendición de Peñíscola. Posteriormente, en 1286, pasó a manos de la orden del Temple y, tras su disolución, a la de Montesa.

El castillo, conquistado en su día por los cristianos, había sido donado a la orden del Temple en 1189, en tiempos de Alfonso el Casto. Al no poder defender la pequeña fortaleza, rodeada de otras más fuertes, como Peñíscola, Xivert y Cervera, cayó de nuevo en poder de los moros.

Durante el frustrado cerco de Peñíscola, en 1225, Jaume I concede al Abad de Poblet, derecho de herbaje en los términos de Peñíscola, Cervera, Xivert, Pulpis y demás lugares que conquistará en adelante.

Tuvieron que pasar ocho años para que, en septiembre de 1233, el monarca se adueñase definitivamente de la importante plaza de Peñíscola y como consecuencia, se rindiera el castillo de Pulpis. 

No pudo retener Jaume I la propiedad del castillo para la corona, que pasó a manos de la Orden de Calatrava y, posteriormente a la del Temple.

Con el paso del tiempo, los habitantes del poblado establecido fuera de los muros del castillo, cuyas ruinas aún se conservan, fueron abandonando el lugar para instalarse en el llano. 

En 1330, la orden de Montesa mandó construir una iglesia en la incipiente villa y hacia 1440 el recinto quedó prácticamente vacío.

En 1593, cuando las posesiones de las ordenes religioso militares pasan a formar parte de la corona, el castillo de Pulpis era ya una ruína.

De su estructura destaca la torre del homenaje, que protegía el acceso al patio de armas y conserva todavía el aljibe original, y la puerta de acceso, así como el paso de ronda y los lienzos de muralla que han permanecido en pie. 

Las zonas cercanas a la puerta del recinto son las que mejor se han conservado, no así las que miran hacia la población, que están en estado ruinoso.

   

7. Alcalá de Xivert

A un paso del parque natural Sierra de Irta se alza este pueblo perteneciente al territorio histórico del Maestrazgo.

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Castillo de Xivert

Esta urbe creció gracias a la protección que ofrecía el Castillo de Chivert, construido por los musulmanes a principios del siglo X y modificado más tarde en el siglo XIII por los templarios que se instalaron en el área, gozando de gran importancia estratégica por su situación geográfica. Aparte del Castillo, el principal monumento de Alcalá es su Iglesia Parroquial de San Juan Bautista.

El castillo de Chivert se encuentra en lo alto de la sierra de Irta, en las afueras de la población, dominando todo el terreno hasta el mar y se trata de un monumento considerado BIC (Bien de Interés Cultural). Se han encontrado en el lugar restos humanos desde el siglo IV a.C. hasta el siglo XVII.

La fortificación tiene un origen árabe, pero más tarde los templarios la reformaron, por lo que en los restos de la estructura del castillo, hoy en proceso de rehabilitación, se diferencian claramente dos partes bien diferenciadas: la árabe, con formas típicas de la arquitectura doméstica musulmana, y la cristiana, con los rasgos de las fortalezas templarias. 

La zona árabe ha conservado el recinto amurallado externo, fechado en los siglos X-XI, que se abría por la puerta del Albácar, y en la que destacan sus muros en tapial rematados con merlones.

En el interior todavía hay vestigios de arquitectura doméstica musulmana, e incluso inscripciones árabes de contenido religioso. 

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La segunda zona se encuentra en lo más alto de la edificación y corresponde a la fortaleza templaria, del siglo XIII, que tuvo capilla, grandes salas y dependencias, así como zona de servicios con caballerizas, cisternas, etc. y varios torreones utilizados para vigilancia y defensa.

Iglesia de San Juan Bautista

Dentro del casco antiguo de Alcalá de Chivert encontramos ya la Iglesia de San Juan Bautista, un imponente edificio del barroco clasicista valenciano, también considerado BIC. Se construyó entre 1.736 y 1.766 combinando mampostería y sillería. 

Los planos fueron realizados por el arquitecto José Herrero, y los maestros encargados de su construcción V. Carbó y F. Garrafulla, y finalmente Juan Barceló. En la fachada, tres portadas dan acceso a las correspondientes naves interiores.

La portada principal es tipo retablo, rematada en perfil mixtilíneo, coronada con pirámides y florones y una imagen monumental del Arcángel San Miguel. El interior presenta planta de cruz latina, con una nave central, más alta, y dos laterales con capillas laterales entre contrafuertes y una gran cornisa en todo el perímetro.

La nave principal está cubierta con bóveda de cañón con lunetos, mientras que las laterales se cierran en cúpulas con lucernarios. El crucero se remata en una bella cúpula sobre tambor y en el presbiterio hay otra sobre pechinas. 

La iglesia cuenta con una bonita decoración de yeserías barrocas y pinturas murales religiosas. La capilla de Comunión, a los pies del edificio, es de planta de cruz griega. 

En el Museo Parroquial del interior del templo destaca un lienzo de la Santa Cena atribuido a Espinosa.

De la iglesia hay que destacar especialmente su Torre-Campanario. 

Hoy, se ha convertido en uno de los símbolos de la localidad. Se encuentra a la derecha de la iglesia y se considera "la más alta del Reino Valenciano", no en vano supera los 60 m. de altura, accediéndose a ella por una portada en la que podemos contemplar la imagen de Santa Bárbara. 

La obra comenzó en 1784 y finalizó en 1803, planificada por Juan Barceló y terminada por Blas Teruel. 

Es una construcción en cantería de planta octogonal y tres cuerpos de altura separados por una fina cornisa sobre los que se superpone un campanil con arcadas de medio punto y sobre éste, un templete. 

La torre finaliza en una gran bola en la cúspide que sostiene en lo más alto a San Juan Bautista, una escultura de 2,40 m de altura tallada en madera de ciprés, resultando el conjunto muy estilizado.

Capilla Virgen de los Desamparados

La Capilla Virgen de los Desamparados, está situada en la calle del mismo nombre y la esquina de la calle Alcalde Puig. 

Se construyó en dos fases, la primera comienza en 1705 y la segunda es de 1863. La fábrica está realizada en mampostería.

El acceso al interior se hace a través de una puerta adintelada. La sencilla fachada se completa con un pequeño ventanal rectangular sobre la puerta de entrada, y se remata con la espadaña de la campana cuyo perfil rompe la sencilla cornisa que rodea la cubierta a dos aguas. La planta es de una sola nave, con cúpula en el primero de sus cuatro tramos. Está considerada Bien de Interés Cultural, y sólo está abierta los sábados en horario de culto.

Casa de la Cultura

La Casa de la Cultura actual se ubica en un edificio de estilo renacentista, fechado a finales del siglo XV, que fue Casa Capitular durante siglos y acaso también residencia del Justicia. 

También se destinó un tiempo a cárcel, testimonio de lo cual ha quedado una ventana enrejada en su fachada. En la actualidad aquí se ubica el Salón de Plenos del Ayuntamiento, la Escuela de Música local y una biblioteca pública.

Otros lugares interesantes de Alcalà de Xivert

En las afueras, a unos dos kilómetros, encontramos el Prigó del Rey, un obelisco que erigió en honor a Carlos IV a su paso por la localidad, el 23 de noviembre de 1802, camino de Barcelona. También en las afueras pueden verse varias ermitas interesantes de cronología entre los siglos XVI-XVIII en su mayoría, y algunas torres vigía.

En los alrededores, aparte de sus playas y sus pinares, se pueden admirar entre sus diferentes paisajes, las espectaculares dunas.

8. Comer en Alcalá de Xivert

Bar Cafeteraria Cuadros
Carrer de Francesc Sospedra 59-A, 
12570 Alcalà de Xivert España
3496410849

9. Parque Natural de la Sierra de Irta

Parque Natural de la Sierra de Irta, Castellón

Un espacio natural protegido que representa una de las últimas sierras litorales que perduran sin edificar en la costa mediterránea.

El enclave perfecto para las personas amantes del senderismo, del Mediterráneo, de los rayos de sol cálidos, de la flora y la fauna, y por qué no de la deliciosa gastronomía que tanto tiene que ofrecer la comarca del Bajo Maestrazgo y de la que es muy difícil cansarse.

Todo esto y mucho más representa la Sierra de Irta, el enclave por excelencia de Castellón que debes descubrir cuanto antes.

¿Por qué no perderte este paraje de la naturaleza?

Muy simple. Porque es único en su especie. “Nunca deja de sorprender el que por suerte y en una zona intensamente masificada por el hormigón, aún hayamos podido conservar este tesoro de 13 kilómetros de costa virgen mediterránea. Un espacio natural que merece nuestro respeto y ayuda para su conservación.

Todavía en la actualidad perduran restos arqueológicos del paso y la ocupación de diversas civilizaciones a lo largo de los siglos. Como los castillos árabes que se pueden encontrar en las localidades de Alcalá de Chivert y de Santa Magdalena de Pulpis o las torres vigías de Badum y Ebrí que aún permanecen en pie casi en su totalidad, como si estuvieran alerta protegiendo de los posibles naufragios o de los barcos de piratas.

Puede presumir de tener el acantilado de Torre Badum, uno de los más altos de toda la Comunidad Valenciana, y su pico más alto que es el de Campanilles no presenta más de 600 metros, por lo que no es una extensión de grandes desniveles.

Además esta zona es muy rica tanto en la flora como en la fauna tan típica del Mediterráneo. El excursionista puede toparse en el camino con una gran cantidad de plantas y especies, por lo que son rutas dignas de explorar y admirar con los cinco sentidos.

La aliaga, el tomillo, los pinos y el romero acompañarán nuestros pasos, mientras que las aves, las ardillas, los jabalís, los zorros y la tortuga mediterránea podrán convertirse en los protagonistas de las caminatas si el excursionista está atento.



Un enclave perfecto para hacer Senderismo 

En general, un mosaico de ecosistemas litorales recurrente en el Mediterráneo que conviven en armonía y que regalan unas vistas de lo más inspiradoras.

 10. Recomendaciones antes de empezar la excursión

Desde el Centro de Interpretación del Parque Natural nos recomiendan:

- La distancia y los perfiles de las rutas son información que los visitantes valoran en función de su preparación y costumbre de caminar, por lo que es conveniente tener en cuenta las limitaciones de cada persona y hacer caso a las indicaciones propuestas en torno a la dificultad de los caminos.

- Se recomienda a los viajeros que todos los participantes soliciten información ya sea vía telefónica, correo electrónico o en persona sobre el tipo de ruta que desean realizar en función de los participantes, edad, longitud, tiempo que desean caminar, atracciones medioambientales de las que desean disfrutar...

- Antes de comenzar la excursión, llevar siempre lo fundamental encima: protección solar, gorra/sombrero, calzado adecuado para caminar por el monte, agua suficiente para no deshidratarte y el móvil.

- A pesar de que la práctica de senderismo y bicicleta por el parque se puede llevar a cabo durante todo el año, hay que considerar que es menos recomendable y adecuado hacerlo durante la época estival por las altas temperaturas que acompañan los meses de julio y agosto.

- Si al final se decide salir durante los meses de más calor, es recomendable evitar las horas entre las 12:00 h y las 16:00 h que es cuando el sol más castiga.

11. Las rutas de las Sierra de Irta

Senderismo en la Sierra de Irta

Son un total de ocho rutas a pie y tres en bicicleta de diferentes intensidades las que están disponibles y debidamente señalizadas para poder realizar las excursiones alrededor de la Sierra de Irta. Todas ellas tienen un tiempo estimado de duración entre la hora y las 4 horas, por lo que se puede convertir en tu pasatiempo favorito de tus próximos días de vacaciones.

Alojarte en los pueblos costeros de Peñíscola o Alcocebre y visitar este enclave único de la naturaleza a primera hora del día, cuando los rayos del sol son cálidos pero no dañinos será un acierto asegurado.

Las rutas que te vas a encontrar son:

-Itinerario circular a pie por el Mas del Senyor, Clot de Maig, Dunas del Pebret y Torre Badum : con una duración estimada de 4 horas, dificultad media y 14,5 kilómetros de distancia.

- Itinerario circular a pie Faro d’Irta, Cala Cubanita, Font de la Parra: con una duración estimada de casi 3 horas, dificultad baja y 13 kilómetros de distancia.

- Itinerario circular a pie Castillo de Polpis-Barranco del Boixar : con una duración estimada de 3 horas, dificultad media y 7 kilómetros de distancia. -Itinerario circular a pie Castillo de Xivert – Assagador de la Serra: con una duración estimada de 3 horas, dificultad media y 7 km de distancia.

- Itinerario a pie a la Ermita de Santa Llúcia i Sant Benet: con una duración estimada de casi 2 horas, dificultad media, y 1,25 kilómetros de distancia.

- Itinerario circular a pie Alto de Vistahermosa-Ermita de Sant Antoni: con una duración estimada de casi 4 horas, dificultad alta y 11 kilómetros de distancia.

- Itinerario a pie por las crestas de la Serra d’Irta: con una duración estimada de 6 horas, dificultad alta y 16 kilómetros de distancia.

- Itinerario a pie de la Carrera-Pico Campanilles: con una duración estimada de 4 horas, dificultad media/alta y 8 kilómetros de distancia.

- Itinerario en bicicleta-Ruta del Cranc: con una duración estimada de 1 hora, dificultad baja y 13,1 kilómetros de distancia.

- Itinerario en bicicleta-Ruta del Xoriguer: con una duración estimada de casi 2 horas, dificultad media y 17,3 kilómetros de distancia.

- Itinerario en bicicleta-Ruta del Fardatxo: con una duración estimada de 2 horas, dificultad alta y 13,5 kilómetros de distancia.

Castillo de Xivert Centro de Interpretación del Parque Natural de La Serra d'Irta

Según tus preferencias y necesidades puedes decantarte entre una ruta u otra. Algunas pasan por la costa por lo que tendrás acceso directo al mar y otras, en cambio, son montaña en estado puro. ¡Tú eliges!

Aunque si te dejas recomendar, desde el Centro de Interpretación del Parque Natural lo tienen claro: “depende del gusto personal de cada senderista, habrá un itinerario más bello que otro.

Pero sin lugar a dudas, la ruta que más da a entender el motivo de su declaración si no se ha visitado nunca la Sierra de Irta, puede que sea la Ruta Circular por el Mas del Senyor, Clot de Maig, Dunas del Pebret y Torre Badum.

Desde la zona del Clot de Maig se puede disfrutar de la una panorámica de la costa virgen mediterránea de una belleza única”.

 

12. Calas y Playas del Parque Natural de la Sierra de Irta

Pero tranquilo viajero que no todo iba a ser caminar. 


En un paraje tan natural como este bañado por el mar Mediterráneo y con un clima envidiable durante casi todo el año, es impensable visitarlo en primavera, verano y puede que otoño, y no darse un merecido chapuzón (o varios) en sus cálidas y reconfortantes aguas.

Descubre sus calas escondidas 

Desde Alcocebre hasta Peñíscola, todo tipo de calas y playas se suceden a cada paso regalando un paisaje de mar y montaña de lo más embriagador.

¿Pero cuáles son las que no debes perderte? 

Cala Blanca, Playa de Irta, Playa del Pebret con la Duna del Pebret, Cala Mundina, Cala Ribamar y la Playa del Russo se convertirán en tus favoritas.

Ruta de la Serra de Irta: Calas y Playas

Con ganas de alargar el verano y empezar la temporada de rutas de senderismo, lo apostamos todo al rojo, bueno en este caso al azul: la Sierra de Irta, con sus preciosas calas y playas, nos iba a descubrir una combinación perfecta.

Comenzamos la ruta en Cala Blanca, que es una preciosa cala de arena ideal para bañarse y jugar a hacer castillos con los más pequeños, aunque nosotros tenemos otros planes para este día. 

Tras almorzar a la sombra en unos bancos y desde ese precioso enclave, tomamos dirección noreste el paseo marítimo, que discurre al lado de la costa, y con el que alcanzamos, tras unos paisajes que nos recuerdan mucho a Canarias, el moderno Faro de Irta. A lo largo del paseo de no más de 800 metros, es fácil encontrarnos con bañistas por la mañana y pescadores al atardecer.

Paseo Marítimo – Al fondo el moderno faro de Irta

Una vez en el faro, nos sorprende la bonita Cala Mundina, donde nos paramos para apreciar el vaivén de las olas rompiendo en la roca, hoy hace un poco de viento y es un bonito espectáculo. 

Tras unos minutos de meditación nos devuelve al mundo terrenal nuestro pequeño excursionista, preguntando que qué hacemos parados ;-P. por lo que cruzamos el barranco que desemboca en esta bonita cala, y continuamos por una pequeña senda que discurre pegada a la costa, para a continuación adentrarse en frondosa vegetación arbustiva, donde destaca el palmito y las extrañas formas que los pinos han adquirido por el azote del viento. 

 La senda encadena más adelante con una pista forestal cerca de una vivienda conocida como Villa Carolina. Esta pista nos lleva sin pérdida hasta la Playa Serradal, que es una amplia playa de guijarros blancos y que puede ser el lugar ideal para almorzar o incluso para concluir la ruta si no hay muchas energías.

Cala Mundina

Playa Serradal

Desde la Playa Serradal continuamos por el camino más visible en dirección Noreste paralelo a la costa. 

Este camino con densos matorrales mediterráneos a los lados, tiene señales blancas y amarillas del sendero PRCV 431 y está plagado de pequeñas sendas que nacen de él y se acercan a la costa, alguna de las cuales te conducen a calas salvajes donde si te apetece, puedes pegarte un baño. 

Cuando fuimos nosotros acababa de llover y en el camino había algunos grandes charcos con barro, una delicia para los peques y no tanto para la lavadora.

Bordeándo el camino más próximo al mar, vemos una señal de madera con la indicación de Cala Cubanita, que seguimos por una senda que sale a la derecha y que paralela a la costa, atraviesa frondosa vegetación arbustiva propia de la zona. 

La senda acaba enlazando con una pista forestal más amplia, que tomaremos en sentido noreste y paralelo al mar para alcanzar la preciosa Cala Argilaga, que como un tesoro nos estaba esperando después del esfuerzo realizado. Lugar ideal para darse un baño, comer y pasar un buen rato antes de iniciar la vuelta de regreso, ya que en esta ocasión, es una ruta lineal.

En la Cala Argilaga hay un aparcamiento y se puede acceder por el Camí de Ribamar, así que si se va en grupo, se puede dejar un coche aquí para no tener que volver andando.

Cala Argilaga

y para terminar nuestra Ruta , nos encaminamos hacia 

13. Alcocebre

Perteneciente al municipio de Alcalá de Chivert (junto a Capicorp y Las Fuentes) en Castellón, España. 

Alcocebre se erige como uno de los pueblos costeros más bonitos. En este destino vais a descubrir playas, y algunas calas vírgenes que no perderos, por ello os recomendamos estos lugares.

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Playa de las Fuentes, Alcocebre

Cinco son las playas que ocupan los diez kilómetros de costa de Alcocebre, pero la de Las Fuentes es quizás la mejor de todas.

Resultado de imagen de ermita de santa lucía y san benito alcossebre Su nombre se debe a que de la arena podemos ver cómo sale unos pequeños chorros de agua dulce. 

Una maravilla de la naturaleza que no podéis perderos.

Ermita de Santa Lucía y San Benito

Elevada en la Sierra de Irta, encontramos esta sencilla pero preciosa ermita que es uno de los monumentos que puedes visitar entre día de playa y día de playa.

 No se sabe con exactitud si es del siglo XVI o XVII pero lo cierto es que conserva prácticamente toda la estructura y diseño original.

En el turismo de playas, Alcocéber apenas tiene rival en Castellón.

El Faro de Cala Mundina es otra de las visitas obligadas, así como la ermita de Santa Lucía y San Benito, ubicada en la sierra de Irta y desde donde pueden adivinarse las islas Columbretes.

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Faro y Cala Mundina, Alcocebre

Si en tu visita quieres hacer un FreeTour, o necesitas comprar alguna entrada para algún Museo o para realizar alguna actividad, en este enlace te lo pueden solucionan, click aquí.

14.  y donde comer  en Alcocebre

Taberna Pikapote
Paseo Jaime Roda 30 | Las Fuentes, Alcossebre,
 12579 Alcossebre, España
+34 964 41 29 02

Gastrobar Joan
Calle Santa Lucia, 4, 
12579 Alcossebre, España
+34 636 50 15 90

Restaurante Baviera
Puerto Deportivo Las Fuentes. 2, 
12579 Alcossebre, España
+34 964 41 40 26

Benimar
Cami l'Atall 17 | Edificio Mallorca, 
12579 Alcossebre, España
+34 634 61 18 60

y de precio mas moderado

Gaudir Restaurant
Avda valencia, 39
12579 Alcossebre, España
+34 964 41 44 89

Casa Isabel
Calle Vista Alegre 11, 
12579 Alcossebre, España
+34 964 63 11 22

Meson Ximo
barquero 8A | alcossebre,
 12579 Alcossebre, España
+34 663 75 13 98


lunes, 17 de enero de 2022

Escapada de Fin de Semana a Pastrana, la Villa de la Princesa de Éboli

Villa de Pastrana, Guadalajara

Palacio Ducal de Pastrana

Artesonado del Salón del Trono, Palacio Ducal de Pastrana

Tapices Flamencos de Pastrana

Ciudad Visigoda de Ercávica

Castillo de Anguix, Guadalajara

“Nos ponen en cárcel oscura, que nos falta el aire y el aliento para poder vivir. Que no es posible que Su Majestad tal quiera ni permita siendo que es tan cristianísimo. Estos aposentos, donde no se podía vivir sin rejas, cuanto más ahora hechos cárcel de muerte, oscuros y tristes…” 

Palabras escritas desde la prisión – alcoba de Ana de la Cerda en el Palacio Ducal, principal monumento que ver en Pastrana, la villa de la princesa de Éboli.

La villa ducal es una escapada ideal para un fin de semana de turismo rural fuera de la capital, entre la naturaleza y la Historia.

Indice:

  1. Como llegar a Pastrana
  2. Algo de Historia
  3. El Palacio Ducal de Pastrana
  4. Colegiata de Pastrana: Museo Parroquial de Tapices
  5. Paseo a pie por la villa medieval de Pastrana
  6. Los Conventos de Santa Teresa
  7. El pequeño Albaycin de Pastrana
  8. Comer en Pastrana
  9. Que ver en los Alrededores de Pastrana
  10. Otras Rutas Cercanas

1. Como llegar a Pastrana

 

 La opción más rápida es en coche desde Madrid, a sólo hora y cuarto por la CM2003. 

Horario de Autobuses

Hay dos aparcamientos en el pueblo:

Aparcamiento Camino del Hocino: 70 plazas

Para llegar al aparcamiento desde dirección Guadalajara, se pasa la gasolinera (a la derecha) y la Plaza del Deán (a la izquierda), y se toma la primera calle a la izquierda, donde se ve la señal P:turismos. Se sube esta calle, el Camino del Hocino, y el aparcamiento se encuentra a mano izquierda, antes del cementerio.

Para llegar al aparcamiento desde dirección Tarancón, se ve el Casco Histórico (a la izquierda), el parking del Spa Rural (a la izquierda), la parada de autobús (a la izquierda), el Hostal Rural Moratín (a la derecha), y se toma la primera calle a la derecha, subiendo por la plaza del Moco. Se sube esta calle, el Camino del Hocino, y el aparcamiento se encuentra a mano izquierda, antes del cementerio.

2) Aparcamiento Spa Rural: 30 plazas

Para llegar al aparcamiento desde dirección Guadalajara, se pasa la gasolinera (a la derecha), la parada de autobús (a la derecha), y después de una curva cerrada se toma la primera calle a la derecha, donde se ve la señal P Spa Rural.

Para llegar al aparcamiento desde dirección Tarancón, al ver el Casco Histórico (a la izquierda) en seguida se ve el parking del Spa Rural a mano izquierda.



2. Algo de Historia

Existen leyendas que nos hablan de un incierto origen romano, aunque en realidad Pastrana se funda en el siglo XIII bajo la Orden de Calatrava, en tiempos de la repoblación cristiana de la comarca de la Alcarria. 

De esa pequeña aldea medieval destaca su primera iglesia y su muralla del siglo XIV. 

En 1369 obtuvo el privilegio de Villa de manos del rey Enrique II de Castilla, consiguiendo así su independencia jurisdiccional. 

Tapices de Pastrana

Dos siglos más tarde, en 1541, fue Pastrana enajenada de la Orden de Calatrava, para ser vendida por el rey Carlos I a la condesa de Mélito y abuela de la princesa de Éboli, Ana de la Cerda. 

Sabiendo la Villa de la pérdida de su autogobierno, el Concejo intentó comprarse a sí misma. 

Pastrana pasaba de Villa de realengo a Villa de señorío, iniciando la nueva señora de Pastrana la construcción de su Palacio en 1542.

La Villa fue heredada por el hijo de la condesa de Mélito, Gastón de la Cerda y fue el hijo de este, Iñigo de Mendoza y de la Cerda quien, en 1569, cansada ya la familia de los interminables pleitos con el Concejo, vendería la Villa a Ruy Gómez de Silva, secretario de Felipe II, casado con Ana de Mendoza y de la Cerda, futuros duques de Pastrana y príncipes de Éboli. 

Con los nuevos propietarios, Pastrana comienza un enriquecimiento y crecimiento propio de su condición como cabeza de los Estados de su ducado. 

El mismo año de 1569, los príncipes acogieron en su propio Palacio a Santa Teresa de Jesús que había llegado a la Villa, llamada para fundar dos conventos carmelitas: el convento de San José y el convento de San Pedro. 

La primitiva iglesia es ahora cuando no solo sigue ampliándose en tamaño, sino en importancia, convirtiéndose en colegiata y atesorando numerosas obras artísticas bajo el patrocinio de la Casa Ducal. 

Doña Ana de Medonza de la Cerda, Princesa de Éboli

Uno de los hechos que más hicieron crecer la Villa fue la llegada a Pastrana, traído por Ruy Gómez de Silva, de un grupo de familias moriscas de las Alpujarras para trabajar en la recién creada y próspera industria sedera y tapicera que en el nuevo barrio del Albaicín se estableció.

En 1573, tras la muerte del duque Ruy Gómez, su viuda la princesa de Éboli abandonó sus obligaciones nobiliarias y maternales e ingresó en la clausura del convento, todavía en fundación de San José, lo que provocó la salida apresurada de la comunidad carmelita y el llamamiento del propio Felipe II a que retomara sus obligaciones y se pusiera al frente de la Casa Ducal. Fray Pedro González de Mendoza, hijo de los duques, continuaría la labor de engrandecimiento de Pastrana, reedificando la colegiata y convirtiéndola en el templo funerario de la familia que es hoy en día.

Los sucesivos duques de Pastrana, ya establecidos en Madrid, fueron paulatinamente distanciándose de la Villa, aunque eso no impidió que se mantuvieran las manufacturas textiles al amparo de la Casa Ducal o que la colegiata fuera ricamente dotada de los tapices góticos-flamencos de Alfonso V de Portugal de manos del cuarto duque. 

Desde finales del siglo XVII Pastrana perdió esa importancia y época dorada como cabeza del Estado de una de las ramas de la familia Mendoza, pero hasta la actualidad ha sabido mantenerse como epicentro de la comarca de la Alcarria, siendo un referente histórico, cultural y patrimonial; en 1966 se declaró Pastrana Conjunto Histórico-artístico.

Qué ver en Pastrana


Las palabras de la princesa de Éboli se pierden en la desesperanza desde su habitación – celda, donde vive confinada con la menor de sus hijas, Ana de Silva, por orden del rey Felipe II. 

El balcón, tapiado con una celosía, sólo puede abrirse durante una hora al día; el tiempo permitido a la duquesa para asomarse al exterior. 

De ahí el nombre que dieron sus vecinos a la gran explanada donde el Palacio Ducal de Pastrana se asienta: la Plaza de la Hora. 

Reducida a la oscuridad y la tristeza, doña Ana de Medonza muere durante un frío invierno, el 2 de febrero de 1592, en sus aposentos. 

Hoy, su pintura mira a las visitantes con un único ojo desde la estancia vacía a quienes nos acercamos a conocer su alcoba, su pueblo. Pastrana en La Alcarria, comarca de Guadalajara con aires literarios, donde también nació Moratín.

El balcón con rejas de la Princesa de Éboli, Pastrana, Guadalajara 

En junio de 1946 Camilo José Cela subió a un tren en la estación de Atocha, rumbo a Castilla profunda. 

En su cuaderno viajero describió un paisaje dorado y ondulado, las colinas de lavanda, cerros azules y secos. 

A Pastrana llegó para encontrarse un Palacio Ducal en estado lamentable, desolado, en el olvido. Se alojó en la misma Plaza de La Hora y recorrió el pueblo del autor de “El sí de las niñas” asombrándose de su belleza medieval, a pesar de la dejadez reinante. 

Su “Viaje a La Alcarria“ en el siglo XXI puede recrearse en un tren de alta velocidad a Guadalajara -y en autobús local desde esta ciudad-.

Calles de la Villa de Pastrana, Capital de la Alcarria

Cela llamó a Pastrana una “instantánea del tiempo pasado”. Pese a su pequeña población -cuenta tan sólo con 885 habitantes- Pastrana posee un gran patrimonio: el municipio fue declarado Conjunto Histórico – Artístico en 1966 por la abundancia y riqueza de sus monumentos. 

No sólo por la opulenta residencia de la princesa de Éboli – el Palacio Ducal– también en sus lindes hay varios conventos renacentistas fundados por Santa Teresa de Jesús. 

Ademas de los famosos tapices flamencos de Pastrana, que pertenecieron a Alfonso V, rey de Portugal. Una villa repleta de Historia, por la que desfilaron importantes personajes de la época.

3. El Palacio Ducal de Pastrana

Fachada del Palacio Ducal, Pastrana, Guadalajara

Desde la gran Plaza de la Hora se contempla su gigantesca y maciza estructura de piedra. Un palacio renacentista, de planta cuadrada con cuatro torres en cada esquina. En la fachada principal aún se puede leer el nombre de sus primeros dueños y señores: “De Mendoza y De La Cerda”. 

La pequeña ciudad medieval de Pastrana se desarrolló a la sombra de este palacio, construido por el arquitecto Alonso de Covarrubias para residencia y disfrute de Doña Ana de la Cerda, noble Grande de España que había comprado la villa en 1541. Más conocida como la Princesa de Éboli tras su matrimonio con Ruy Gómez de Silva, noble portugués valido del rey Felipe II.

La visita al interior del Palacio Ducal de por sí justifica ya una visita a Pastrana. 

Techo artgesonado del Palacio Ducal

En sus salas y salones, escalinatas y pasillos aún parece que flota la presencia de la princesa cautiva, quien fue prisionera en su propia casa -en la Torre de Levante – tras ser acusada de unas intrigas palaciegas que nunca fueron demostradas. 

Además de los exquisitos zócalos mudéjares, se conservan los artesonados de estilo plateresco diseñados por Alonso de Covarrubias. Este monumento es sin duda la principal atracción que ver en Pastrana, aunque no la única.

Plaza de la Hora, Pastrana

El final de doña Ana de Mendoza fue de lo más triste… Ella que lo tuvo todo, se fue marchitando poco a poco, encerrada en vida presa en su propio palacio. ¿Vagará por sus alcobas el espíritu de la princesa clamando justicia?

Torre de Levante, Palacio Ducal, Pastrana



4. La Colegiata de Pastrana: Museo Parroquial de Tapices

Tras el Palacio Ducal, el segundo lugar más importante que ver en Pastrana es la sala capitular de la Colegiata de nuestra Señora de la Asunción. En ella se conservan los tapices de Pastrana. 

Los Tapices Flamencos de Pastrana

Se trata nada menos que la serie de tapices gótico – flamencos más importante del mundo de finales del siglo XV. Telas históricas de gran tamaño que narran la conquista de las plazas del norte de África por las tropas de Alfonso V de Portugal: Assilah, Tánger o Larache.


Además de esta colección de tapices, de incalculable valor, La Colegiata en su museo alberga tallas y pinturas renacentistas y barrocas de autores como Juan de Borgoña y Juan Carreño de Miranda. 

Mandada a construir por el Arzobispo Fray Pedro González de Mendoza, hijo de los primeros duques de Pastrana, es una obligada visita para amantes del arte y la historia en esta villa de La Alcarria.

Entrada a la iglesia de La Colegiata de Pastrana

5. Paseo a pie por la villa medieval de Pastrana

Como mejor se descubre Pastrana es en un paseo a pie por su empedrado antiguo. La visita al Palacio Ducal y a La Colegiata no estaría completa sin pasar bajo el Arco de San Francisco -restos de la muralla medieval que la protegía- y caminar por su laberinto de callejas y pasadizos.

 Muralla medieval y Arco de San Francisco, Pastrana

Es increíble cómo se mantienen intactas, tal y como cientos de años atrás. La vivienda en la que Leandro Fernández de Moratín escribió algunas de sus obras de teatro más célebres aún sigue en pie. 

Pasadizo de Pastrana, La Alcarria

También la Casa del Dean, un palacio del siglo XVII residencia del prior de La Colegiata. 

La Fuente de los Cuatro Caños 

es todo un emblema de la villa: una gran fuente señorial de la misma época que la princesa de Éboli.
Las Casas Solariegas y Mansiones de nobles menores e hidalgos que servían a los Mendoza y sus descendientes abundan en la villa de Pastrana. 

La Casa del Caballero Calatravo, de imponente portón de madera y piedra; el Palacio de Burgos aún conserva su escudo de armas sobre el portón arquitrabado que hace de entrada. 

En la calle de La Palma se percibe el rastro de la presencia de la Santa Inquisición: la casa marcada por una cruz, una palma y una espada, símbolo de haber sido sede de la mano negra de la Iglesia en su cruenta persecución de brujas y herejes.

Casa del Caballero Calatravo, Pastrana

6. Los Conventos de Santa Teresa

Conventos de Santa Teresa, Pastrana

«La princesa monja, la casa doy por deshecha». Con estas palabras Santa Teresa de Jesús proclamaba su desacuerdo con que Doña Ana de Mendoza, tras la muerte de su marido Ruy, se internara en el convento de las hermanas carmelitas descalzas sin despojarse de sus lujos cotidianos, fundado y dirigido por la monja.



Se cuenta que tuvieron más que palabras, lo que provocó que la princesa abandonara la vida espiritual y volviera a la corte de Madrid.

Cuadro de la princesa de Éboli monja, Pastrana

Las huellas de Santa Teresa en Pastrana han sido permanentes: además del convento de San José – ocupado por las monjas franciscanas tras las desavenencias con la princesa- fundó el convento del Carmen donde años después estuvo San Juan de la Cruz como maestro de novicios. La cueva donde se dice que se retiraba el religioso a meditar durante algunas temporadas aún permanece junto a la Ermita de San Pedro, excavada en la roca.

7. El pequeño Albaycin de Pastrana

Y, para mi mayor sorpresa, encontré en La Alcarria exiliados de La Alpujarra granadina. 

Cuentan las crónicas que en 1570 se produjo la entrega de manos de don Juan de Austria al duque de Pastrana, de doscientas familias de moriscos expatriados de las Alpujarras tras las revueltas. 

Barrio del Albaycin de Pastrana

Los moriscos se asentaron a las afueras de Pastrana, construyendo un barrio con nombre granadino: el Albaycín, donde continuaron ejerciendo la producción de la seda -por lo que después sería conocida la villa- y labores agrícolas, tal y como hacían en su pequeño paraíso perdido para siempre al sur de Sierra Nevada.

 

8. Para comer en Pastrana

Cenador de las monjas
travesia de ines 1 Convento de San José, 
19100 Pastrana España
+34 949 37 01 01

Restaurante Cesar
Calle Mayor, 20 Bajo, 
19100 Pastrana España
+34 949 37 07 72

Restaurante Meson Castilla
Calle Casino 2, 
19100 Pastrana España
+34 949 37 02 02

Restaurante Moratin
Calle Moratín, 3, 
19100 Pastrana España
+34 622 63 57 56

y algo mas economicos:

El Tinelo
Mayor, 1, 
19100 Pastrana España
+34 949 37 09 58

Bar La Comarca
Calle Mayor 8, 
19100 Pastrana España
+34 949 37 03 24

Laurea
Callejón Higueral s/n, 
19100 Pastrana España
+34 685 90 37 20

 9. Que ver en los Alrededores de Pastrana


Micro reserva Cerros Margosos de Pastrana y Yebra


Micro reserva Cerros Margosos de Pastrana

Situada en la confluencia del río Arlés y el arroyo del Val con el río Tajo alberga las únicas poblaciones conocidas de Limonium erectum, endemismo exclusivo de la provincia de Guadalajara cuyo hábitat resulta sumamente específico, vive sobre suelos margo-yesosos y afloramientos salinos rezumantes.

Otras especies de gran interés son: Lepidium cardamine, Gypsophila bermeyoi y Ophrys omegaifera subs. dirys.

Zorita de los Canes


Bello municipio que se te presenta como parada obligatoria tanto de la ruta de los castillos como la ruta que acompaña los pasajes literarios escritos por Camilo José Cela durante su Viaje a la Alcarria.

Castillo de Zorita de los Canes

Castillo de Zorita de los Canes

El Castillo-Fortaleza de la localidad de Zorita de los Canes, fue levantado por los árabes en los siglos XII y XIII muy cerca de la ciudad visigoda de Recópolis, orilla izquierda del Tajo. Está declarado Monumento Histórico-Artístico desde 1931.

Un típico castillo gótico cuya forma actual la dispusieron los maestres de la Orden de Calatrava, en cuyo interior encontraremos interesantes restos de las diferentes épocas en que fue ocupado. 

La Puerta de Hierro, fruto de las reformas del califa Al-Nasir en el s.X; la Iglesia Prioral de San Benito en el interior del recinto; la cripta con un capitel corintio visigodo, reutilizado como pila bautismal; la Sala del Moro, cubierta por una bóveda hemisférica de sillería; la Torre del Espolón, adaptación al uso de la artillería, del s. XVI; el aljibe; la sala de la Omega, con dos habitaciones excavadas en la roca, una bóveda nervada de yeso y un banco corrido a lo largo de las paredes; la torre albarrana. Y todo ello, en los alrededores de la ciudad visigoda de Recópolis.

HISTORIA Y DESCRIPCIÓN

El castillo se adapta al cerro en que está erigido, y se estructura en torno a dos zonas, una eclesiástica, y otra militar. Las murallas están dispuestas en zigzag, una característica habitual de las fortalezas de Castilla-La Mancha dominadas, como ésta, por encomiendas. La muralla que lo rodeaba aparece desmochada en su mayor parte.

Cuenta con dos caminos de acceso, uno que sube desde el valle del arroyo Bodujo, atravesando la torre albarrana, y llegando al patio de armas. Tras él, un puente levadizo, ya desaparecido, permitía cruzar el ancho foso que vemos en la actualidad

El otro camino de acceso está sometido al control de murallas y torreones, llegando a una puerta de acceso con dos arcos, uno gótico apuntado en el exterior, y otro de herradura, posiblemente árabe, en el interior.

La iglesia consta de una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón y reformada por tres arcos fajones que se apoyan sobre capiteles decorados con motivos vegetales y geométricos. Al sur de la misma encontramos un patio con enterramientos de caballeros calatravos.

La torre albarrana conserva la leyenda Rui Diaz me fecit, era 1328 -Me construyó Rui Diaz en el año 1328-.

Además, encontramos restos de grandes salas, aljibes y subterráneos.

Sus muros aún contienen los materiales aprovechados de la cercana ciudad visigoda de Recópolis. Fue en su origen fortaleza musulmana erigida por los Banu Dil-Nun, tribu bereber que protagonizó frecuentes rebeliones contra el califato de Córdoba. 

Desde aquí dominaron el territorio llamado Cora de Santaver. Alvar Fáñez, lugarteniente de El Cid, y conquistador de Guadalajara, tomó la fortaleza en el s. XI, aunque volvería a pasar a manos de los almorávides hasta los tiempos del rey Alfonso VIII. 

La Orden de Calatrava, a que fue entregada, es la responsible del castillo que vemos actualmente. Su declive comenzó a raíz de la Batalla de Aljubarrota, perdida frente a Portugal, donde murieron trescientos hombres de Zorita. La Princesa de Éboli realizaría obras para hacerla más habitable, pero finalmente los Duques de Pastrana se desentenderían de ella, dejándola arruinarse.

ACCESO

Al- Rasis, historiador hispanoárabe de los tiempos de Abderramán III, afirma en sus crónicas que Zorita es fuerte porque está construida con las piedras de la ciudad de Recópolis. La misma fue erigida por el rey Leovigildo en el 578, para conmemorar el nacimiento de su hijo Recaredo.

Ciudad Visigoda de Recópolis

Ciudad Visigoda de Recópolis

Situada en el término municipal de Zorita de los Canes, en el cerro de la Oliva, este yacimiento es la única ciudad visigoda de nueva planta conocida en Europa (declarado Conjunto Histórico Artístico en 1946).Fue construida en el año 578 d.C. por Leovigildo, en honor a su hijo Recaredo, tras la campaña de la Oróspeda. 

Fue una ciudad de gran importancia en la época, incluso en ella se acuñó moneda. Destacan sus grandes dimensiones (30ha) y su basílica paleocristiana, construida en dos fases diferenciadas, en principio una iglesia romana del siglo IV y posteriormente, una basílica coincidiendo con la transformación del antiguo núcleo hispanorromano en ciudad. 

Ciudad Visigoda de Recópolis

Otras construcciones de interés son: murallas, acueducto, zona de viviendas, calles, canteras,… Actualmente se encuentra dentro de la Red de Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha poseyendo un Centro de Interpretación del Yacimiento.

Bolarque

Embalse de Bolarque, Guadalajara

El término municipal de Pastrana tiene aproximadamente 100 km2. En su límite con el de Almonacid de Zorita se encuentra el embalse de Bolarque. Es necesario salir del pueblo dirección Tarancón por la CM-200. 

A 8 km tomamos a nuestra derecha una bifurcación que indica Sayatón-Anguix-Sacedón. A 6 km (en Sayatón) un desvío a nuestra derecha nos indica “Embalse de Bolarque 3.5 km”. poco a poco el paisaje de cereal se va convirtiendo en un tupido pinar. 

Aparcamos el vehículo junto al puente. La ruta es circular, pues permite ascender hasta el dique por una orilla del río Tajo, cruzar la presa y bajar por la otra orilla al mismo punto de partida. 

Todo este recinto, inaugurado por el SM Alfonso XIII en 1910 es un precioso parque que conserva buena parte de los edificios originales (la escuela, la capilla, las casas de los ingenieros y de los obreros..) Un bello ejemplo de la arquitectura industrial de principios del s.XX

Albalate de Zorita

Albalate de Zorita, Guadalajara

El nombre de Albalate deriva de la palabra árabe “Al-Balat”, que significa “el camino”, ya que el término era atravesado por una vía romana procedente de Segóbriga (Cuenca) hasta el Tajo. 

El Rey Alfonso VIII en el año 1175, concedió la Villa a la Orden de Calatrava, que la unió a su jurisdicción, bajo el Fuero de Zorita hasta 1566, cuando el Rey Felipe II vende el municipio a su valido D. Ruy Gómez de Silva, Príncipe de Éboli. Así, Albalate de Zorita queda unido a los Mendoza hasta principios del s. XIX, cuando se procedió a la abolición de los señoríos.

La Santa Cruz, patrona de Albalate, fue encontrada un 27 de Septiembre de 1514. Se trata de una joya de orfebrería del siglo XIII, de bronce dorado, y cuelgan de sus brazos dos cadenillas. Este hecho fue tan relevante, que los Reyes Carlos I y Felipe III visitarán la villa para adorarla.

Dentro de su rico patrimonio histórico destaca la Iglesia de San Andrés, con su portada principal de finales del siglo XV, gótico isabelina con elementos renacentistas, que alberga la Capilla de la Santa Cruz. La Fuente de los Trece Caños es un símbolo de la Villa, del siglo XVII, renacentista. 

A las afueras encontramos la Ermita de Cubillas, construida en el siglo XIII, de la época del románico tardío. Alberga una de las mejores colecciones de canecillos de estilo románico de la provincia, 31 en total, todos diferentes, y de variadas temáticas.

Además Albalate posee un entorno natural privilegiado, situada a los pies de la Sierra de Altomira. La Urbanización Nueva Sierra está considerada como una de las más grandes de Europa. Se ubica en un marco incomparable, en plena naturaleza.

Las fiestas de botargas-danzantes de San Blas, el 3 de febrero, y la Pasión Viviente que se celebra en la tarde del Sábado Santo, están declaradas Fiestas de Interés Turístico Provincial.

Castillo de Anguix

Castillo de Anguix

Elegante castillo, caracterizado por sus torreones macizos semicilíndricos, tiene todas las características de las construcciones militares del s. XIV, con interesantes elementos de las reformas acometidas durante el s. XV. Aunque una vez en él, es difícil decidir si merece la pena contemplar la fortaleza, o el paisaje.

Es un castillo llamado “torrejón”, por ser la torre su elemento fundamental. Carece de almenas, y está construida en piedra caliza de sillería. Su puerta de acceso está en alto, y debía accederse con una escalera que se retiraría en caso de ataque. El muro pentagonal que la rodea, conservado en parte, es obra del siglo XV, pues el original era rectangular.

 Los cubos en las esquinas de la torre son macizos, salvo el de su extremo norte, que alberga una escalera de caracol para acceder a la plataforma. El aljibe se encuentra en los sótanos, cubierto por el mortero rojo usado en las construcciones musulmanes, resistente a la acción del agua.

El rey Alfonso VI donó sus tierras a Martín Ordoñez, que lo erigió en 1136. Su viuda lo donó a la Orden de Calatrava, y ya en el s. XIV pasó a la villa de Huete. El duque de esta villa usó el castillo para apoyar a Juana la Beltranjea, resultando derrotado, y la fortaleza muy dañada. 

Los reyes católicos permitieron conservar el señorío a su hijo, Alfonso Carrillo. Después pasaría al conde Tendilla, que lo restauró. Aunque en vano, pues no volvió a servir para usos militares, y con el paso de los siglos, fue arruinándose.

Actualmente no es visitable por obras de conservación.

Cuando el rey Pedro I de Castilla se apoderó del castillo, simuló matar a su hermano, enemigo, y aspirante al trono, llenando de flechas un pino, y derribándolo después a hachazos. El suceso, al parecer, ocurrió en el cercano “cerro del conde”.

Moratilla de los Meleros

Moratilla de los Meleros

Villa Alcarreña situada a 54 km de la capital de provincia, Guadalajara, comunicada con Renera, Fuentelviejo y Fuentelaencina. 

Tiene un conjunto monumental exquisito para su población actual: el rollo es uno de los más enigmáticos de la península, el tamaño de la iglesia corresponde al de una gran ciudad, y la ermita bien podría ser la iglesia de algún pueblo.


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