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viernes, 14 de octubre de 2022

Tras las Huellas del Cister en la Provincia de Zamora


San Martín de Castañeda, Zamora

Reserva Natural de Lagunas de Villafáfila

Monasterio Cisterciense de Moreruela. Zamora

Parque Natural del Lago de Sanabria

San Salvador, Tábara

Bosque del Tejedelo, Requejo de Sanabria

Iglesia de Santa María del Azogue, Benavente

Iglesia de Nra.Sra. de la Asunción, Mombuey

Los Monasterios Cistercienses suponen uno de los mejores ejemplos existentes de Arte medieval europeo, casi siempre gótico, aunque muchos de ellos empezaron a construirse incluso antes del advenimiento de este estilo artístico.

En este post os contaremos un poco sobre la historia del Cister y os hablaremos de algunos de los más bellos monasterios cistercienses que hemos tenido la oportunidad de conocer durante nuestro viajes.

Indice:




1. Como llegar a Tábara, Origen de nuestra Ruta


El pueblo de Tábara se encuentra situado a 44 km de Zamora por la antigua carretera de Villacastín a Vigo (N-631), y a 40 km de Benavente por la N-630. 

Es decir, está comunicada por carretera con las principales localidades del Noroeste de la provincia, atravesada de Norte a Sur como de Este a Oeste por carreteras nacionales, autonómicas o provinciales.

         

2. La Orden del Cister: Los Orígenes

La Orden del Cister surge a finales del siglo XI como respuesta a la deriva a la que habían llegado muchas de las órdenes monásticas existentes, cada vez más alejadas de la palabra de Dios y más preocupadas en disfrutar de los placeres terrenales.

Se trataba, para los nuevos postulantes, de acercarse a una vida mucho más ascética y espiritual que los acercara a la profesada por los primeros cristianos.

Abadía de Citeaux

Tras un primer intento fracasado de fundar, por parte de Roberto de Molesmes, una abadía que se acercara en mayor medida a la palabra de Dios, en 1098 acaba por originar la Abadía de Citeaux, en la comuna francesa de Saint-Nicolas-lès-Cietaux, que acabará por actuar de casa madre de todas las demás y que, 900 años más tarde, sigue en activo gracias a una comunidad de una treintena de monjes.

La nueva Orden del Cister profesaba una observancia extrema de la Regla de San Benito y tenía como máximo lema el conocida Ora et labora. Es decir, rezar y trabajar. Durante el siguiente siglo, la nueva orden se expandió de forma exponencial y empezaron a surgir decenas de nuevos monasterios cistercienses por toda Europa. Primero por Francia. 

Pero enseguida por todo el continente. Desde el norte hasta el sur, desde occidente hasta oriente, la orden del Cister se estableció en la práctica totalidad de las naciones europeas de la Edad Media gracias a los 762 cenobios que llegaron a fundarse.

Cada una de las grandes abadías o monasterios cistercienses madre creaban una suerte de monasterios subordinados. A su vez, estos cenobios actuaban como casa madre de nuevos monasterios formando, todo ello, un asombroso enjambre de ramificaciones que llegaban a todos los rincones de la Cristiandad. 

En este sentido, emerge la figura de Bernardo de Claravall, uno de los monjes más importantes de la historia de la Orden del Cister y dinamizador de la misma, que llegó a fundar hasta 68 monasterios él solito.

El poder de la orden del Cister aumentó de forma progresiva durante más de dos siglos aunque el modelo entró en declive a mediados del siglo XIV. Tras muchas vicisitudes, el Cister fue incluso suprimido en muchas naciones europeas tales como Inglaterra o Alemania. 

Por no hablar de las confiscaciones y desamortizaciones llevadas a cabo en Francia y España durante los siglos XVIII y XIX respectivamente. Sin embargo, pese a las múltiples dificultades acaecidas y las crisis vocacionales existentes en Europa, son varios los Monasterios del Cister que siguen activos hoy en día, testigos de un pasado que, probablemente, jamás regrese.

3. La  Arquitectura de los Monasterios Cistercienses


Conjunto ideal de un monasterio cisterciense

Los primeros monasterios cistercienses fundados fueron de lo más sencillo. Muchos de ellos estaban construidos únicamente en madera. 

Con el progresivo avance de la orden, la piedra fue sustituyendo a la madera y empezaron a construirse los primeros cenobios con este material, en el estilo arquitectónico imperante en aquél momento: el románico.

Es por ello que en varios de los Monasterios del Cister visitados encontramos una parte del mismo construido en estilo románico. 

Sin embargo, es el gótico el estilo imperante en la mayor parte de ellos, tal como veremos en los cenobios seleccionados. Se trata, en todo caso, de un arte desprovisto de todo tipo de adornos superfluos, lo que se corresponde con la observancia estricta de la regla de San Benito que promulgaba la rigurosidad y la pobreza. 

Una sencillez, eso sí, no exenta de belleza.

El plano de casi todos los Monasterios del Cister es similar, con un 

claustro alrededor del cual se disponían la práctica totalidad de estancias monásticas tales como una 
..Sala Capitular (donde los monjes se reunían a fin de discutir los temas de importancia para el cenobio), 
un refectorio (casi siempre con un lavatorio justo enfrente y sobresaliendo del claustro), 
una cocina (al lado del refectorio), 
un locutorio (de los pocos lugares donde a los monjes se les permitía hablar), 
un calefactorio (la única zona donde resguardarse durante el frío invierno) o un 
scriptorium (dedicado al copiado de obras religiosas). 

Generalmente, los dormitorios se localizaban en el primer piso.

Por su parte, la iglesia se disponía adosada al claustro, pero justo al otro lado del refectorio, orientada de este a oeste y con la cabecera al este.


Aunque con ligeras modificaciones, la mayoría de monasterios del Cister se disponían de la forma señalada. Cada uno, desde luego, con sus particularidades.

4. Algo de Historia

En los siglos XI al XIII

Al morir Sancho el III Mayor de Navarra, su hijo Fernando I recibe Castilla con título condal. El rey de León Vermudo III, intenta recuperar las tierras de Cea, que habían sido incorporadas a Castilla. La disputa termina con la derrota y muerte del rey leonés en la batalla de Tamajón (1037). 

Fernando casado con una hermana de Vermudo, Sancha, reclama sus derechos al trono vacante, unificando Castilla y León con el título de rey. También se enfrenta con García de Pamplona, por territorios en litigio con el reino de Navarra, venciendo al rey navarro en Atapuerca 1054. Estos éxitos convirtieron a Castilla en el eje del occidente en la Península. Una vez unificado el reino, Fernando I reanuda la ofensiva contra el Islam, consiguiendo grandes éxitos como la toma de Coimbra en 1064. 

A la muerte de Fernando I, se produce la división de Castilla, quedando Sancho como rey de Castilla, Alfonso de León y García de Galicia. García fue pronto eliminado de Galicia, en tanto que Sancho y Alfonso disputaban su hegemonía resuelta a favor del primero gracias a sus victorias en las batallas de Llantada en 1068 y Golpejera en 1072. Castilla quedaba de nuevo unificada bajo el reinado de Sancho II, pero cuando este acude a sofocar la revuelta de Zamora, ciudad que se encontraba bajo el señorío de su hermana Urraca, fue muerto por Bellido Dolfos. 

La muerte de Sancho permite a Alfonso VI que se había refugiado en el reino taifa de Toledo, reclamar la corona y unificar los reinos de Castilla y León. En el último cuarto del siglo XI, Alfonso VI lleva a cabo la conquista de Toledo, extendiendo sus dominios hasta el Tajo. 

En sus últimos años vio como parte de sus éxitos se desmoronaban al sufrir severas derrotas a manos de los almorávides en Uclés 1108. A Alfonso VI le sucede su hija Urraca (1109-1126) , su matrimonio con Alfonso el Batallador rey de Aragón, que fue origen de numerosas disputas, terminando en un fracaso. 

Al mismo tiempo durante su reinado se produce un intento de secesión en Galicia , por parte de algunos nobles encabezados por Pedro Froilaz, además se producen revueltas en Sahagún y Santiago donde los burgueses de la ciudad se enfrentan al poder del arzobispo Almirez, poniendo a la propia reina en graves apuros. 

Por último el condado de Portugal , concedido a otra hija de Alfonso VI , Teresa, comienza a dar sus primeros pasos hacia la independencia. A la muerte de Urraca, es nombrado rey de Castilla y León Alfonso VII (1126-1157) nombrado emperador y que consigue nuevos éxitos en su lucha contra el Islam.

Es durante el reinado de Alfonso VII cuando se produce la penetración de la orden Cisterciense en los reinos castellano leoneses, produciéndose la mayor expansión entre 1140 y 1175, la mayoría se localizan en las tierras llanas de la cuenca del Duero, Sacramenia, Valbuena, Moreruela, La Espina, etc. 

A la muerte de Alfonso VII, el reino se divide de nuevo, pasando del período del "Imperio Hispánico a los cinco reinos", junto con la unificación de Aragón y Cataluña, y la independencia de Portugal hacen que Castilla pierda su situación de hegemonía dentro de los reinos cristianos de la península. 

El primer monasterio fundado es el de Fitero , mediante donaciones de Alfonso VII, con la intención de establecer un monasterio en una zona fronteriza entre Castilla, Navarra y los reinos musulmanes, por tanto es el mas antiguo aunque en la actualidad pertenezca a la comunidad autónoma de Navarra por lo que se hablará de el en la página dedicada a este territorio. 

El gran impulsor y benefactor del Cister en Castilla será Alfonso VIII, que creará numerosos monasterios, entre ellos, el de las Huelgas Reales, que convertirá en panteón real y la cabeza de todos los monasterios femeninos de Castilla, no sin polémicas y resistencia por parte de algunos de ellos.

Siglo XV

En el siglo XV como consecuencia de la sucesión de abades comendatarios, la rapiña de los grandes señores y la división y relajo existente en los monasterios, se produce un gran declive tanto moral como económico de las comunidades monásticas. 

Surge de nuevo la necesidad de una reforma y es fray Martín de Vargas, un monje del monasterio de Piedra el que encabeza el movimiento, primero dentro de su propio monasterio y posteriormente tras viajar a Roma, consigue una bula de Martín V que en 1425 autoriza a crear dos nuevas comunidades independientes del poder episcopal y del propio Cister. Durante unos años fray Martín queda sujeto al abad de Poblet, pero en 1434 el Papa Eugenio IV autoriza la creación de seis nuevas casas. 

En 1430 el monasterio de Valbuena se une a la nueva congregación llegando a nombrar a fray Martín abad del monasterio. La Congregación de Castilla se separa del Capítulo General del Cister, que no aceptará la escisión, excomulgando año tras año a los abades de las nuevas comunidades, hasta su desaparición con la revolución francesa. 

La aparición de la Congregación de Castilla que promulgará sus estatutos en 1584 en Las Definiciones, supondrá un impulso moral, religioso y económico, para muchas comunidades que permitirá acometer obras y mejorar la situación de muchos monasterios, así como la desaparición de las viejas estructuras medievales que serán sustituidas por completo (Montederramo)

Santa María de Moreruela, Tábara, Santa Marta de Tera y San Martín de Castañeda son los hitos de un viaje lleno de evocaciones históricas y paisajes sorprendentes por el noroeste de la provincia de Zamora.

5. Croquis de nuestra Ruta


Comenzamos nuestra ruta, por su indudable interés, en la Villa de Tábara

6. Tábara.

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San Salvador, Tábara

Con su casi un millar de habitantes, se considera a Tábara la capital de la comarca de su mismo nombre, aunque hay quiénes prefieren adscribirla a las Tierras de Aliste o de Alba.

Una aproximación histórica

Pese a que se sospecha de su existencia durante los siglos de la dominación romana, las primeras referencias fehacientes de la existencia de Tábara han de remontarse a finales del siglo VII, cuando en el contexto del XI Concilio de Toledo, aparece mencionado su topónimo dentro del Reino Astur Leonés.

Fue sin embargo durante la segunda mitad del siglo VIII cuando Tábara alcanzó notable relevancia al ser erigido en sus pagos, por mandato del Rey Alfonso III y de manos del posteriormente Obispo de León San Froilán, un importante monasterio que, según las crónicas, llegó a acoger en primera instancia nada menos que a 600 religiosos entre frailes y monjas.

Contemporáneamente, muy cerca del primer cenobio y quizás para solventar los problemas de masificación, el propio San Froilán, en compañía de San Atilano, fundarían un segundo monasterio en la vecina localidad de Moreruela de Tábara.

Alcanzaría el cenobio tabarenseun enorme prestigio cultural durante sus años de vida gracias a la instauración en él de un "scriptorium" especializado en la elaboración de códices iluminados, algunos de los cuales, han llegado hasta nuestros días, permitiendo que dicho monasterio haya pasado a la posteridad pese a su casi total ausencia de vestigios.

Sin embargo, todo ese esplendor quedó truncado cuando, a finales del siglo X y posiblemente debido a una de las devastadoras incursiones de Almanzor, tanto San Salvador de Tábara como su vecino de Moreruela quedarían notablemente dañados hasta el punto de que no volvieron a ser reconstruidos como tales.

Durante los siglos XII y XIII, Tábara y su tierra pertenecieron a la Orden del Temple, circunstancia que generó no pocos conflictos con el cercano obispado de Astorga hasta la disolución de la orden militar durante los primeros años de la decimocuarta centuria.

Ya en el siglo XVI y por dictado del monarca Carlos V, se estableció en esta localidad zamorana la sede de un importante Marquesado, cuyos señores llegaron a poseer extensísimos pagos por toda la comarca.

Tábara puede también enorgullecerse de ser la cuna del famoso poeta León Felipe, una de las personalidades más relevantes de la Generación del 27 y a quien le fue dedicado un monumento en una plaza de la localidad.

Resultado de imagen de beato de tabaraEl Monasterio de San Salvador y su "Scriptorium"

El antiguo monasterio de San Salvador de Tábara se erigía sobre el mismo solar en que hoy se levanta la iglesia parroquial de Santa María, para cuya construcción, a juzgar por distintos vestigios allí aparecidos, debieron ser empleados materiales procedentes del ruinoso cenobio.

Los orígenes del monasterio habría que remontarlos a la segunda mitad del siglo IX cuando los monjes San Froilán y San Atilano (a la postre obispos de León y de Zamora respectivamente), deciden fundar una abadía poco después de la victoria cristiana contra el enemigo musulmán en la Batalla de la Polvoraria.

Tanto el Monasterio de San Salvador, como su vecino de Moreruela de Tábara, se convertirían rápidamente en influyentes centros de poder y cultura, acogiendo, según reza la tradición, nada menos que 600 religiosos de ambos sexos, por lo que, fiable o no el dato, debió ser un edificio de considerable relieve.

No dejaría de ser San Salvador de Tábara uno más de los numerosos y casi ignorados cenobios altomedievales extintos de no ser por el importante scriptorium especializado en la manufactura de códices iluminados que allí se instaló. 

Coinciden en señalar los especialistas que de él saldrían obras miniadas de la relevancia del Beato Morgan, del conocido como Beato de Tábara, o el Beato de Gerona.

  

En ellos trabajarían maestros como Magius y su discípulo aventajado Emeterio, con puntuales aportaciones de la monja miniaturista Ende y de un monje copista de nombre Senior. 

Muy conocido es, precisamente, el que ha sido bautizado como Beato de Tábara ya que en él, concretamente en su primera lámina, fue representado de manera muy gráfica el scriptorium del Monasterio de San Salvador, siendo reconocibles dos copistas o iluminadores trabajando en un manuscrito junto a una torre campanario con arcos de herradura que algunos han querido comparar con la actual torre de la parroquia, de factura algo posterior.

Resultado de imagen de beato de tabaraLamentablemente, la vida del monasterio de San Salvador, al igual que la de varios del entorno, fue significativamente corta ya que, como antes señalábamos, fueron pasto de la destrucción en el contexto de las arrasadoras campañas o razias de Almanzor por tierras zamoranas y leonesas en su camino hacia Compostela.

Beato de Liebana

La actual Iglesia de Santa María de Tábara se yergue sobre el antiguo solar en el que se ubicaría el influyente Monasterio de San Salvador, que, tras la extinción de la comunidad monacal a consecuencia de las aludidas campañas de Almanzor, nunca llegó a ser reconstruido, siendo aprovechado el terreno y parte del material disperso para dotar a la población de un centro de culto.

De la actual fábrica, sólo el cuerpo inferior de la torre podría ser heredero de la primitiva construcción monacal, siendo el grueso del templo actual de factura románica, pudiendo ser fechada su consagración en 1137 gracias a una inscripción conservada junto al ingreso habilitado bajo el porche lateral.

La iglesia fue profundamente reformada durante el siglo XVIII, conservándose de su primitiva fábrica románica la torre y dos de sus portadas.

La torre-campanario, sobre la que hay quien ha querido ver una cierta evocación de la representada sobre el célebre Beato de Tábara, se eleva a los pies del templo en tres cuerpos de campanas separados mediante listeles horizontales y abiertos en arcos de medio punto doblados.

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De sus dos portadas, la sur despliega dos arquivoltas de medio punto cobijadas por un elegante guardapolvo ajedrezado, habiéndose conservado tan sólo una de las dos columnas sobre las que reposaban. La norte, hoy cegada y bastante alterada, presenta una disposición similar, llamando la atención la arquivolta central a base billetes de considerable tamaño.

Además de la lápida fundacional, se han conservado en el templo varias inscripciones y una lauda prerrománica, habiendo sido recientemente descubiertos en distintas campañas de excavaciones numerosas piezas románicas hasta conformar un interesante lapidario hoy expuesto en un pequeño museo habilitado en el propio templo.

7. Comer en la zona de Tábara

Cinco y Caña
Calle de la Carretera, 
49334 Litos España
+34 980 59 68 90

Bar Restaurante Vianco
Avenida de Galicia 26, 
49148 Pozuelo de Tábara España
+34 980 59 57 32


en los Alrededores de Tábara encontramos a unos kilómetros hacia el Sur de nuestra Ruta,  atravesando el altivo Puente Quintos nos dirigimos hacia el Castillo de Castrotorafe

8. Castrotorafe


Resultado de imagen de Castrotorafe

Coordenadas: 41°43′24″N 5°47′49″O (mapa)
• Altitud 718 msnm

Fundación Quizás romana, como Vico Aquario. Fuero en 1129.

Castrotorafe  se encuentra en la comarca de Tierra del Pan y pertenece al municipio de San Cebrián de Castro. En su mayor parte en ruinas, se vislumbran todavía la cerca, el castillo y la iglesia, saqueada por las tropas napoleónicas.

Es Monumento nacional por decreto de 3 de junio de 1931 y figura como Bien de interés cultural en la categoría de Zona Arqueológica.

Resultado de imagen de CastrotorafeLos orígenes de la población quizás se encuentren en la mansio romana de Vico Aquario, situada en la Vía de la Plata.

 Sin embargo, Castrotorafe no aparece mencionada hasta 1129, cuando Alfonso VII de León y su mujer Berenguela de Barcelona le conceden el fuero de Zamora y delimitan su alfoz. 

Con la independencia de Portugal en 1143, su importancia como emplazamiento estratégico aumentó, y es posible que la población apoyase a los separatistas lusos por lo que el monarca mandó derruir sus murallas y separar parte de Castrotorafe en favor de Moreruela.​

Después de la separación de los reinos de León y de Castilla en 1157, la población creció en importancia y Fernando II de León cambió de actitud y potenció la villa.​ En 1176 la Orden de Santiago, fundada un año antes, recibió Castrotorafe de manos del rey (villam dictam Castro Toraf per terminus novinssimos et antiquos), y en 1178 otorgó fuero a la villa.

Años después, Urraca de Portugal, viuda del monarca, concedió la mitad del portazgo por el paso de su puente sobre el río Esla (el cual se derrumbó en el siglo XVI) a la Catedral de Zamora para las obras del claustro.​

"creyendo el rey don Alfonso encontrar desprevenidos a los moradores de Castrotorafe ... reunió ... todas las tropas de que a la sazón disponía, y repentinamente, el 13 de noviembre de 1475, cayó sobre la villa, la tomó y trató de combatir el castillo; pero viendo que la empresa no era tan fácil y advertido de que la Reina enviaba desde Valladolid refuerzos a la guarnición, permitió a su gente robar las haciendas de los habitantes, y con el botín recogido regreso a Zamora".

Conquista de Castrotorafe por Alfonso V de Portugal.

Desde 1230, con la unión definitiva de las coronas de León y Castilla, la villa fue perdiendo parte de su importancia hasta que a finales del siglo XIII se vio envuelta en las disputas relacionadas con la sucesión de Sancho IV de Castilla.

Uno de los hechos más destacados fue la sublevación del infante Don Juan, hijo de Alfonso X el Sabio, que se proclamó rey independiente de León en 1296.​ Posiblemente a él se debe la construcción del castillo en una fecha anterior a 1319, puesto que para entonces ya aparece mencionado en el testamento del Infante.

 Poco después, la villa vuelve a manos de la Orden de Santiago, y en 1333 Alfonso XI autorizó a Vasco Rodríguez a que eligiera cinco judíos para que fuesen a habitar Castrotorafe.​

En 1351, el rey Pedro I el Cruel pide a la Orden santiaguista que entregue la villa a Juan de Albuquerque pero éste, al perder la confianza del monarca, se refugia en ella para más tarde huir a Portugal. El rey lo cede a Men Rodríguez de Sanabria pero con Enrique III de Castilla el poblado es arrasado como castigo al apoyo que había dado a su hermano.

La villa recuperó su protagonismo durante la Guerra de Sucesión Castellana, la cual enfrentó a Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, siendo tomada la villa y cercado el castillo en 1475 por Alfonso V de Portugal, tal y como narran las crónicas, si bien este monarca tuvo que renunciar ante la llegada de Fernando II de Aragón a Zamora. Al año siguiente, los Reyes Católicos cercaron Zamora y llegaron a un acuerdo secreto con su alcalde, Alfonso de Valencia, quien recibiría la alcaldía de Castrotorafe. 

Éste llevó a cabo obras en el castillo y pretendió obligar en dicha tarea a vecinos de la aldea de Pajares, lo que provocó su revuelta, fallando los Reyes Católicos a favor de los mismos en 1481. Un año antes, los Reyes hicieron saber al alcalde que debía entregar la villa a Alfonso Enríquez, conde de Alba de Aliste.

Desde entonces la villa pasó a un segundo plano, y ya en 1688 se decía lo siguiente:

"En quanto a la villa de Castrotorafe esta arrasada y sin habitacion alguna sino es la iglesia y esta necesita de muchos reparos y la cerca de dicha villa esta toda aportillada y caída y el castillo y fuerte en quanto a la canteria esta bueno pero la bivienda del palacio que avia en el toda esta arrasada e inabitable y se tiene noticia que en tiempo que fue comendador el señor conde de Benavente dicho palacio se avitaba y en dicho castillo avia armas y tiros y al presente no ay cosa alguna".

Resultado de imagen de castillo Castrotorafe

Emplazado en la esquina noroeste de la villa, está constituido por dos recintos en forma de trapecio irregular. El recinto exterior es de mampostería con cubos en los ángulos, dos de los cuales aparecen reformados para la instalación de artillería.

En sus muros se abrían dos puertas, una para acceder a la villa y otra para acceder al puente. En cuanto al recinto interior, su planta es parecida a la del exterior, con dos torres en el lienzo sur, obra en sillarejo, más cuidada que el resto de los muros. El espacio interior está completamente arruinado.

Recinto amurallado

Toda la villa, que ocupaba una extensión de 4709 m², se hallaba protegida por una cerca de piedra. Esta tenía un perímetro de más de un kilómetro y se extendía de manera irregular contando con el castillo en su esquina noroeste. Tan solo se conservan en ruinas algunos de sus lienzos.

Volviendo sobre nuestros pasos,  continuando por la misma carretera y a unos pocos Km llegamos a Granja de Moreruela, para visitar su fantástico

9. Monasterio Cisterciense de Santa María de Moreruela 


Monasterio Cisterciense de Santa María de Moreruela, Zamora

Ubicación

El antiguo monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela se encuentra a cuatro kilómetros de la población "Granja de Moreruela" a no mucha distancia de la ciudad de Zamora en dirección al norte.

Historia del Monasterio de Santa María de Moreruela

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Maqueta simulación del Monasterio Cisterciense de Santa María de Moreruela 

Moreruela fue refundado en el siglo XII a partir de uno de los centros monásticos que se crearon en tiempos de Alfonso III (finales del siglo IX), llegando a ser uno de los más destacados focos medievales del Císter en España.

Durante décadas se asignó a este monasterio el carácter primigenio para los cenobios del Císter en España. Actualmente se piensa que tal honor lo ostenta el gallego monasterio de Sobrado.

En Moreruela, la comunidad benedictina precisterciense debió pasar a depender de la orden de los monjes blancos en el año de 1162, pues en esta fecha parece que la antigua advocación de Santiago pasa a la de Santa María. Por estas fechas se sabe de la existencia del abad Gualterio, de más que probable origen francés.

Resultado de imagen de marcas de cantero Monasterio Cisterciense de Santa María de Moreruela
Por esas fechas se comenzaría el edificio de la iglesia, no finalizando hasta mediados del siglo XIII.

Iglesia

La iglesia data de la segunda mitad del siglo XII, probablemente se iniciaría en el año 1162 como indica una inscripción en la cabecera con el texto "ERA: MCC" es decir era 1200 o año 1162.

La construcción, estilísticamente, parte de un estilo románico puro evolucionado a lo ojival y se ha asociado por diversos autores, sin ponerse demasiado de acuerdo, a otros edificios tardorrománicos y góticos franceses de donde recibiría la inspiración e incluso los artífices. 

Especialmente se han centrado en explicar la soberbia cabecera con girola de esta iglesia y parece que se apunta a la influencia directa de algún monasterio cisterciense borgoñón hoy desparecido.

La fábrica de la construcción es realmente soberbia, a base de grandes sillares de piedra cuarcítica.

 Las Marcas de Cantero, numerosas y de variados trazos, saltan a la vista por doquier aunque el visitante no intente prestar atención en ellas.

Planta

Originalmente, la iglesia fue un enorme edificio de 63 metros de largo por 26 de ancho, entre los extremos del transepto. Es decir, sus dimensiones son propias de una catedral.

Resultado de imagen de monasterio granja de moreruela planta

Su planta estaba constituida por tres naves de nueve tramos. La nave central era mucho más ancha que las laterales.

 Un amplio transepto, relativamente bien conservado, se acusa en planta y alzado.

Por último, tenemos la inmensa y compleja cabecera constituida por presbiterio y capilla mayor semicircular rodeada por girola de una nave que se abre a siete capillas radiales de planta ultrasemicircular.

Una particularidad de la planta de la iglesia de Moreruela es que se añadieron dos pequeños absidiolos en los muros orientales del transepto, que no se acusan al exterior.

Exterior de la iglesia

Cabecera

Exteriormente, la cabecera tiene una armónica superposición de tres niveles.

El primero está compuesto por siete pequeños ábsides o capillas radiales con vanos de iluminación de medio punto sencillos y muy abocinados, rodeados por sendas parejas de contrafuertes prismáticos. Constituye una excepción el absidiolo más septentrional que tiene un ventanal moldurado sobre columnas.
El segundo nivel corresponde a la girola que rodea el ábside central. Tiene ventanales con arquivolta baquetonada y columnas, además de canecillos anacelados.

El tercer y último piso es el de la capilla mayor, también con contrafuertes y ventanales.

La cornisa es muy hermosa con frisos de arquillos sobre ménsulas.

Transepto y puerta meridional

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Los hastiales de los brazos del transepto son un ejemplo de la monumentalidad y austeridad perseguida por los cistercienses.

En ambos hay un óculo en la parte superior, mientras que en el sur también se añadió una pequeña y cuidada puerta.

Aunque han desparecido y no se han repuesto los fustes se conserva bien esta citada puerta que tiene arquivoltas de medio punto de baquetones y escocias y capiteles vegetales muy bien tallados y de gran similitud con las clasicistas cestas de acanto.

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Naves

Del cuerpo de las naves quedan los muros exteriores recrecidos en el siglo XVI con una galería de ladrillo. Todavía se aprecia perfectamente la altura original de las naves laterales al haberse conservado los canecillos.

También se mantiene en pie la puerta de los monjes, que comunicaba la iglesia y el antiguo claustro. Desde el interior del templo tal puerta es un mero vano con arco de medio punto.

Exteriormente, la puerta muestra hechuras de similares características a la meridional de la iglesia descrita anteriormente, aunque sin tímpano y peor conservada.

Interior de la iglesia

Cabecera

La contemplación del interior de la cabecera de la iglesia del Monasterio de Moreruela nos genera un sentimiento de admiración poco habitual. Se trata de arquitectura con mayúsculas, magnífico ejemplo de la grandeza y puerta de líneas cistercienses

Historiadores memorables dejaron escritos de admiración sobre esta construcción:

La obra más grande de nuestra arquitectura medieval
Chueca Goitia

Moreruela ocupa un lugar tan preeminente en el desarrollo de la arquitectura del siglo XII que bien puede juzgarse irresoluble el problema de lo ogival en León y Castilla sin su conocimiento.
Gómez Moreno

La capilla principal es un espacio que se comunica con el resto del templo mediante un arco triunfal doblado y de medio punto. Este espacio está compuesto por el extremo absidal que tiene planta semicircular, prolongado al oeste por un presbiterio rectangular.

Los muros de la capilla absidal se alzan sobre nueve arcos apuntados que son soportados por ocho poderosas columnas más los apoyos del arco triunfal. Los vanos citados comunican la capilla con la girola que luego se describirá.

Este muro de la capilla central tiene ventanales de iluminación de gran derrame interior y están formados por arquivoltas baquetonadas semicirculares sobre columnas de capiteles lisos. Entre ellos hay haces de tres columnas sobre ménsulas vegetales excelentemente esculpidas que se ocupan de recoger una serie de nervios que refuerzan la bóveda de horno y que se unen en su clave.

Resultado de imagen de abovedamiento es de crucería monasterio granja de moreruelaPor su parte, el tramo presbiterial se aboveda con medio cañón.

Dar un paseo por la girola de la iglesia de Moreruela es una experiencia emocionante al imaginarnos que aquí se experimentó una de las primeras experiencias ogivales de la arquitectura cristiana medieval en España.

 En efecto, el abovedamiento es de crucería con grandes nervios cruceros con perfil de baquetón y escocias. Estos espacios abovedados son trapezoidales en el tramo curvo y rectangulares en los correspondientes al presbiterio.

Por su parte, los siete absidiolos radiales muestran hechuras plenamente románicas, con arcos triunfales de medio punto y abovedamiento de medio cañón y horno. En el centro del muro absidal se abren vanos de iluminación. También hay que fijarse en las credencias de uso litúrgico horadadas en el muro de cada uno de ellos.

Transepto y naves

Los brazos del transepto han llegado hasta nuestros días en estado muy desigual. Mientras que del meridional se mantienen en pie sólo los muros oeste y el hastial, en el caso del brazo norte el estado es mucho mejor, incluyendo el abovedamiento que es de medio cañón apuntado con fajones.

Es probable que el cuadrado del crucero tuviese una bóveda octopartita, mientras que la nave principal de la iglesia la tuviese de cañón apuntado y las laterales de crucería.

Dependencias monásticas

Las habituales dependencias monásticas se construyeron al norte de la iglesia. Además de inevitables reformas y reconstrucciones en distintas épocas, la ruina tras la desamortización se cebó en ellas hasta llegar francamente arruinadas a nuestros días, salvo algunas honrosas excepciones.

Claustro

Contiguo al templo observamos el gran solar del claustro, que tras la construcción medieval fue reformado completamente en el siglo XVII y del que apenas se conserva parte del podium y otros restos menores.

Las dependencias que mejor han sobrevivido son las adosadas a la panda este y que se corresponden con las tareas de los monjes: sacristía, sala capitular, hueco de escalera de acceso al dormitorio de los monjes, pasillo de comunicación entre el claustro y la huerta y la sala de los monjes.

Sala Capitular

Es una sala rectangular dividida en nueve tramos originalmente abovedados y delimitados por pilares cuadrados con aristas aboceladas. Se conserva bien los tres espacios orientales, mientras que el resto se ha reconstruido en tiempos modernos atendiendo a sus formas originales, pero diferenciando visualmente con facilidad lo auténtico de los postizo.

Sala de los monjes

La Sala de los Monjes ocupa la esquina noreste del claustro y la dependencia mejor conservada. Es obra de finales del siglo XII. Se trata de una sala de trabajo para los monjes que tiene seis tramos o espacios abovedados y separados por dos enormes pilares con cuatro semicolumnas adosadas.

Otras dependencias

La panda norte está en muy mal estado. Aquí existieron las dependencias que comunican el área de los monjes con la de los conversos: refectorio de monjes, cocina y calefactorio.

La panda oeste era la correspondiente a los citados legos o conversos, es decir el personal subalterno al servicio de los monjes.

Si somos amantes de la Ornitología y la Naturaleza es obligatorio hacer escala, ya que en nuestro camino atravesamos 

10. La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila


Al noreste de la provincia de Zamora y en plena Tierra de Campos, se localiza el complejo lagunar de Villafáfila, que constituye uno de los más importantes humedales de todo el norte peninsular y, sin duda, el más significado enclave para las aves acuáticas, esteparias y migradoras de Castilla y León.

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Formado por tres lagunas principales -Salina Grande, Barillos y Salinas- y otra serie de humedales más pequeños, está enclavado sobre suelos arcillosos alrededor de la cuenca semiendorréica del río Salado.

En torno a las zonas encharcadas se localiza un territorio dominado por las tierras de cultivo y en el que se asienta una de las aves más emblemáticas de Villafáfila: la Avutarda. 

Resultado de imagen de AvutardaLos cerca de 2.000 ejemplares de esta gran ave que aquí viven forman su mayor población a nivel mundial.

También son reseñables las ingentes cantidades de ansares comunes que eligen estas lagunas para pasar el invierno.

Naturaleza salobre

Otra de las características principales de este complejo lacustre es la naturaleza salobre de sus aguas, que determina la dinámica de estos ecosistemas. 

Por una parte, el agua que llega a estas lagunas tiene un alto contenido en sales, principalmente cloruro sódico y magnésico, ya que circula por estratos arenosos y suelos aluviales ricos en estas sustancias. 

Por otra parte, el agua de las lagunas sufre una importante evaporación, especialmente durante el estío, lo cual conlleva una mayor concentración de sales en el agua. 

Como consecuencia, las sales se van acumulando sobre el suelo que con el tiempo va adquiriendo un carácter extremadamente salino, como lo demuestran las especies vegetales que crecen sobre ellos.

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La existencia de las sales ha tenido a su vez, una importante papel económico durante siglos.

Las columbidae son una familia de aves del orden Columbiformes que incluye las tanto a las palomas como a las tórtolas y formas afines.

La mayor parte de los asentamientos que se han establecido a lo largo de la historia en el territorio de esta reserva natural, tienen su origen en el aprovechamiento de la sal, aunque estas fértiles tierras han permitido también unas prósperas explotaciones agrícolas y ganaderas.

Los primeros restos arqueológicos hallados, correspondientes a asentamientos calcolíticos y de la Edad de Bronce (3000 a 1700 a. C.), ya muestran estructuras y herramientas relacionadas con la extracción y transformación de la sal.

El Museo Provincial de Zamora alberga las cerámicas de esta época asociadas a la transformación de sal, encontradas en la orilla de la laguna de las Salinas entre Villafáfila y Villarrín de Campos.

El paso de las culturas romana, visigótica, árabe y mozárabe se pone de manifiesto por el hallazgo de restos, aunque su escasa magnitud hace suponer que nunca se produjeron grandes asentamientos.

Este hecho cambia notablemente a partir del s. XI, cuando se produce un notable incremento de los núcleos de población, especialmente de las cabañas y posadas ligadas directamente a la explotación de las salinas, y origen de muchas de las actuales poblaciones de este territorio, como son: Villarrín de Campos, Villafáfila, Otero de Sariegos y Revellinos.

El interés creciente a lo largo de los siglos siguientes por la sal originó un notable incremento de la explotación que pasó a ser monopolio real en el año 1348. El frenético ritmo de extracción llevó al progresivo agotamiento de las salinas que, junto con la intensificación del comercio con Portugal, hizo que se iniciara el declive de la explotación de la sal hasta su abandono definitivo en el s. XVI.

En el s. XVI, durante el reinado de Carlos III, se intenta recuperar la explotación de este recurso y se crea la «Real Fábrica de Salitres de Villafáfila», que permaneció en activo hasta la invasión napoleónica del s. XIX. El edificio fue posteriormente reconvertido en fábrica de harina y aún hoy pueden observarse sus ruinas en el interior del casco urbano de Villafáfila.

El s. XX, especialmente a partir de la década de los años cuarenta, esta zona ha sufrido un notable y continuo éxodo demográfico, lo que ha llevado al casi despoblamiento de alguna de sus aldeas.

Resultado de imagen de lagunas villafafilaLa estructura de los pueblos de la Tierra de Campos, suele ser la de viviendas alineadas a lo largo de una vía de comunicación, sin que exista un claro núcleo principal. La arquitectura popular se caracteriza por el uso de la tierra como principal materia prima.

Mezclada con agua, paja y un largo secado al sol nos proporciona adobes. 

Si la tierra se aplica en capas alternas con cal dentro de un encofrado hablamos de tapial. 

La mayor parte de las iglesias existentes en los pueblos, construidas en piedra y ladrillo, cuentan con importantes tesoros artísticos

. Alguno de estos templos son verdaderas joyas arquitectónicas.

De entre los elementos arquitectónicos propios de la región, destacan los singulares y bellos palomares, que con su silueta rompen el uniforme paisaje estepario. De planta generalmente circular, los palomares suelen estar construidos con ladrillos de adobe, unidos por una fina capa de barro.

Exteriormente, las paredes están recubiertas por tapial y el tejado está realizado con teja árabe de barro cocido. Por desgracia, la poca rentabilidad de las palomas llevó al abandono de muchos de estos palomares y la consiguiente situación de semiderruidos.

En las últimas décadas del s. XX y primeros años del s. XXI se ha producido un notable trabajo de recuperación y rehabilitación de estas estructuras arquitectónicas tan características de la Tierra de Campos, al margen de permitir ser el albergue de una rica fauna autóctona, principalmente de aves.

Vegetación y flora

FLORA DE VILLAFÁFILA
El intenso frío invernal y la sequía del intenso periodo estival, condicionan la presencia de especies que sean capaces de resistir las condiciones extremas.

Situación que conlleva la presencia de vegetación de tipo estepario, característica de las zonas de clima continental, con plantas herbáceas y arbustivas de escaso porte, y la práctica ausencia de especies arbóreas.

La variación estacional del nivel del agua de las lagunas y de los encharcamientos temporales, que determina un gradiente ambiental según el grado de inundación de cada zona. Así, la planta más habitual de las zonas inundadas durante la mayor parte del año es la castañuela, de cuyos brotes se alimentan muchas de las aves de la zona.

 Otra de las especies propias de la zona es el gramón, cuyo desarrollo solo es posible en los bordes de las zonas inundadas, donde la profundidad del agua es escasa.

La elevada concentración de sales en los suelos, y como consecuencia la dificultad que tienen las plantas para extraer el agua del suelo, debido a fenómenos físicos ligados a la presión osmótica. Por ello, aunque el suelo contiene una suficiente cantidad de agua, esta no se encuentra disponible para las especies vegetales, que sufren como consecuencia una sequía fisiológica. 

Para poder sobrevivir en estos espacios salinos, las plantas han desarrollado diversos mecanismos encaminados a aumentar la absorción del agua y eliminar las sales que encuentran disueltas con ella.

Algunas plantas, como el guarapo, pueden eliminar por poros de hojas y tallos el exceso de sal, motivo por el que presentan un aspecto blanquecino. Otras como las salicores, presentan tallos llenos de agua para diluir el exceso de sal y evitar sus efectos nocivos.

En este espacio natural, es reseñable además su temprana deforestación con objeto de aprovechar sus terrenos para cultivos, diferenciamos claramente dos comunidades vegetales:

Por un lado, una inmensa llanura cerealista, con una monotonía aplastante solo rota por alguna pequeña alameda y unos escasos ejemplares de pino piñonero. La estepa cerealista se encuentra dominada por los cultivos de cebada, trigo y alfalfa de secano, así como las plantas ruderales características.

Por otro, en el centro de la Reserva, un complejo lagunar de carácter salino, estacional y estepario, que junto con los prados salinos que las rodean conforman los ecosistemas que presentan mayor riqueza botánica, en una superficie total aproximada de unas 600 ha. 

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Esta variada vegetación está condicionada por los gradientes de encharcamiento, salinidad y climatología, lo que permite encontrar conviviendo juntas especies características de zonas continentales y otras de bordes marinos.

Hasta el momento, todos los estudios realizados sobre vegetación acuática confieren a este complejo lagunar una importancia internacional. 

Entre las muchas especies de plantas existentes en el humedal de interés botánico resaltaremos la juncia o castañuela, de la que se han descrito tres especies:

Scirpus maritimus, Scirpus litoralis y Scirpus lacustris.

En los bordes lagunares y praderas cercanas predomina el gramón junto a especies como la escorzonera enana, el pelujo, el hinojillo de conejo, la arrastradera, la margarita, el correjuelo y la grama.

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Fauna

Alcaraván

En la estepa cerealista pervive una de las mayores poblaciones de avutarda (Otis tarda) del mundo —2668 individuos censados en marzo de 2005— así como otras especies de gran interés ligadas a la estepa como el cernícalo primilla, con más de 300 parejas nidificantes, el aguilucho cenizo, el sisón y la ortega entre otros.

El complejo lagunar posee una extraordinaria riqueza en invertebrados acuáticos, pero son las aves las que ponen la nota más colorista y espectacular de la Reserva. 

En ella se concentran casi el 50 % de todas las aves acuáticas censadas en Castilla y León.

Avutarda

Como nidificantes pueden destacarse la cigüeñuela, la avoceta, el aguilucho lagunero, la pagaza piconegra, la avefría, el azulón, el zampullín, la cigüeña blanca, el pato cuchara y el chorlitejo chico. 

Como únicamente invernantes o en paso citaremos al ánsar común, con una media de 26 000 individuos invernantes en la última década, la grulla, el ánade friso, la cerceta común y la espátula.

En la estepa cerealista se localiza una importante variedad de "aves esteparias" como:

Especie               Situación
Alcaraván           Residente
Avutarda             Residente
Ortega                 Residente
Sisón                  Residente
Aguilucho cenizo   Estival

En el complejo lagunar se concentran casi el 50 % de todas las aves acuáticas censadas en Castilla y León:

Especie                     Situación

Ánsar común           Invernante
Ánade rabudo          Invernante
Cerceta común         Invernante
Porrón moñudo        Invernante
Silbón europeo          Invernante
Correlimos común     Invernante
Ánade azulón              Residente
Ánade friso                Residente
Cuchara común          Residente
Porrón europeo          Residente
Focha común              Residente
Zampullín común        Residente
Garza real                   Residente
Garcilla bueyera         Residente
Aguilucho lagunero    Residente
Avefría                        Residente
Cigüeñuela                  Estival
Avoceta                        Estival
Grulla                           Paso
Espátula                        Paso

   

¿Qué observar?

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Palomar en Villafafila

Dependiendo de la estación del año, se pueden observar diferentes concentraciones de aves:

Otoño:

Septiembre es un mes en el que son frecuentes las grandes concentraciones de azulón (ánade real) y la abundancia de garzas reales procedentes de las colonias de cría de la Reserva y alrededores.

Octubre es la época de paso de aves migratorias como correlinmo menudo y otras limícolas.

Noviembre es el mes de mayor concentración de grullas en la Reserva, la llegada de los primeros ánsares comunes de la temporada y de importantes concentraciones de correlino común.

Invierno:

En diciembre abundan el ánsar común y el ánade friso, siendo por lo general un buen mes para observar anátidas raras como las barnaclas cariblancas y los ánseres caretos.

En enero se dan las mayores concentraciones de ánsar común, abunda el silbón europeo y la ceceta común. Al margen de las aves, es una buena época para observar en la zona la caza de liebres con calgo.

En febrero los ásares comunes inician la emigración hacia los países nórdicos, llegando en su lugar la cigüeña en fase de inicio de su celo nupcial.

Combatiente, especie observable en Villafáfila.

Primavera:

Marzo es el inicio de la llegada de los cernícalos primilla, abunda el cuchara común y es la época de paso primaveral de gran cantidad de limícolas: correlimos, chorlitejo, andarríos, etc...

También es la época de celo de las avutardas. 

En abril la avutarda continúa en celo, y surgen grandes concentraciones de combatientes.

Mayo es época de cría de los cernícalos primilla, especialmente llamativa la colonia de la iglesia de Otero de Sariegos. También crían las cigüeñas, avocetas y pagaza piconegra.

Verano:

Junio es el mes del canto de las codornices en la Reserva, abundan las garcillas bueyeras y los primeros vuelos de las cigüeñas del año.

Julio hace que la fauna acuática se concentre en los escasos puntos de agua que quedan, siendo frecuente la observación de aguiluchos cenizos. Se comienzan a dar las primeras concentraciones premigratorias de cigüeñas.

En agosto comienza el paso postnupcial de limícolas como el andarríos chico, correlimos y archibebes.

Fauna Acuática

Aunque es más bien escasa también hay que reseñar las especies más comunes que podemos encontrar. Podemos diferenciar dos ecosistemas, las lagunas permanentes y las lagunas temporales, donde encontraremos diversas clases de peces; siendo los más representativos los siguientes pertenecientes a las siguientes familias:

Cyprinidae:
Carpa (Ciprinus carpio), posee grandes escamas y puede llegar a medir hasta 70 cm de longitud. Suben por el arroyo Salado hasta las lagunas temporales dónde perecen constituyéndose en un elemento básico en el ciclo biológico de las lagunas. También las podemos encontrar en las lagunas permanentes.

Carpín (Carrasius auratus), tiene aspecto de carpa pequeñita y es muy abundante en las charcas permanentes de la comarca.

Tenca (Tinca tinca), alcanza los 35 cm de longitud y su color va desde el amarillento al verde oscuro, siendo sus escamas casi invisibles. Es una especie que ha sidointroducida en unas pocas charcas de la Reserva.

Ictaluridae.

Gambusia (Gambusia affinis), en esta especie la hembra puede alcanzar hasta los 6 cm y tiene el cuerpo rechoncho. En cambio el macho no supera los 3 cm y es más estilizado. Es el pez más abundante y fue introducido para combatir el paludismo que era transmitido por los mosquitos. Se encuentra tanto en las lagunas permanentes como en las temporales.


Y siguiendo en nuestro camino, casi es obligatorio hacer escala en Benavente para disfrutar de 2 fantásticas iglesias


11. Benavente


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Simulación del Castillo de Benavente, hoy Parador Nacional de Turismo

Algo de Historia

Su envidiable posición estratégica atrajo ya desde tiempos remotos, a diferentes pueblos que se asentaron en la zona. Antes del inicio de nuestra era la comarca estaba habitada por la tribu o gentilidad astur de los brigecienses, cuyo centro Brigecio aparece citado en el itinerario romano de Antonino y que unía la vía romana entre las ciudades de Mérida y Astorga.

Con posterioridad, en el siglo XII la Villa aparece vinculada con el proceso de repoblación que llevaron a cabo los monarcas leoneses, denominándose por entonces Malgrat.

 Esta repoblación es impulsada por el Rey Fernando II en el año 1164 mediante la concesión de un fuero o carta puebla, que sería renovado y ampliado en 1167. Este monarca inicia un periodo de expansión que se desarrollará durante los siglos XII y XIII. Benefactor de la villa cambia su nombre por el de Benavente, donde reúne la Curia regia en 1176 y muere en 1188.

 Posteriormente Alfonso IX reúne Cortes en Benavente en 1202 y Sancho IV fomenta su engrandecimiento mediante la concesión de nuevos privilegios, atrayendo con franquicias a nuevos pobladores.

En 1230 Benavente es escenario de un acontecimiento histórico de gran transcendencia para la historia de España, ya que aquí comienza a fraguarse el proceso de unión bajo una misma corona de los reinos peninsulares.

 En la conocida como Concordia de Benavente, y tras los acuerdos preliminares de Coyanza, se hace efectiva la unión definitiva de los reinos de León y Castilla en la persona del monarca Fernando III.

Con posterioridad, durante el reinado de Enrique III , Benavente es entregada a título de Condado en 1398 al caballero portugués Juan Alfonso Pimentel, quien sería tronco de una dinastía nobiliaria que se mantendría a lo largo de su historia y hasta fines del siglo XIX. 

Durante este amplio periodo la historia de la población permanece vinculada a la de sus Condes, quienes se consolidan como una de las principales dinastías y casas nobiliarias de España. Benavente se convierte en centro político y económico de un amplio condado, siendo numerosas y relevantes los personajes que visitan la villa y su alcázar.

Durante la guerra de la Independencia la ciudad y su alcázar fueron atacados por tropas napoleónicas, lo cual dejaría una profunda huella en la fisonomía de la ciudad, pues muchos edificios principales se vieron afectados. 

Así en el invierno de 1808; y tras el avance de los ejércitos napoleónicos en la llamada Carrera de Benavente, tiene lugar un hecho histórico de relevancia, sobre todo para su patrimonio histórico, pues en sus inmediaciones se desarrolla una importante batalla entre tropas inglesas y francesas, cayendo prisionero el General Lefebvre. 

El propio Napoleón se instala en Benavente durante varios días, siendo incendiados y saqueados numerosos edificios, entre ellos su castillo.

Las desamortizaciones del siglo XIX afectaron sensiblemente al patrimonio eclesiástico de Benavente.

En el siglo XIX Benavente adquiere cierta importancia a nivel político, convirtiéndose en el centro administrativo, judicial y electoral de un amplio territorio. 

En el terreno económico se inicia, desde las últimas décadas de dicho siglo, un proceso de modernización que se traduce en la construcción de diversas obras públicas (canal del Esla, Ferrocarril Plasencia-Astorga, red de carreteras, etc.), así como la instalación de industrias, principalmente harineras. 

Un floreciente comercio se desarrolla en torno a sus ferias y mercados tradicionales; y en 1929 es concedido a Benavente el título de ciudad por el rey Alfonso XIII.

Principales Monumentos de Benavente

El centro histórico de Benavente no es demasiado grande, sin embargo tienes que tener en cuenta que es conveniente que dediques un tiempo para ver el interior de algunos de los edificios, ya que varios han sido declarados Bienes de Interés Cultural, estos son: La Torre del Caracol, el Hospital de la Piedad y las Iglesias de Santa María del Azogue y San Juan del Mercado.

No es difícil aparcar por la villa, pero si no quieres complicarte la vida, te recomiendo que aparques en el aparcamiento subterráneo La mota vieja, que se encuentra bajo los Jardines de la Mota, punto ideal para comenzar la visita.

Torre del Caracol

Nos acercamos lo primero al edificio que se encuentra al fondo, se trata del Palacio de los Pimentel.

Se empezó a construir en el siglo XII y tuvo multitud de reformas y cambios en siglos posteriores.

La parte más antigua que se conserva es la Torre del Caracol, construida en el siglo XVI, mezcla de estilos góticos y renacentistas, en su interior destaca su artesonado morisco. 

Hoy en día el palacio tras ser acondicionado, se ha convertido en Parador de Turismo.

Torre del Caracol,  Benavente

Un hecho que marcará la historia de Benavente es, en 1398 durante el reinado de Enrique III, la entrega como condado, al caballero portugués Juan Alfonso Pimentel, cuya familia se consolidará como una de las principales de España convirtiendo la villa en centro político y económico, atrayendo a personas importantes y en definitiva haciéndola crecer.

Tras nuestra visita al parador, dimos un agradable paseo por los Jardines de la Mota, una zona tranquila, perfecta para descansar, buscar un poco de sombra en verano y un excelente mirador desde el que admirar las vegas de los ríos Esla y Órbigo.

Tiene un templete de la música y varios espacios ajardinados como la zona llamada Jardines de la Rosaleda que siempre está perfectamente cuidado, es el que se encuentra junto al Palacio de los Pimentel.

En uno de los extremos del paseo hay dos esculturas, un gran lazo sobre una base de piedra. Y el Monumento al Condado de Benavente, que representa la cabeza de un guerrero medieval con grandes alas y el escudo de armas del caballero portugués don Joâo Afonso Pimentel, fundador del condado de Benavente.

Un acontecimiento de gran importancia para la historia de España se desarrolla en Benavente. En el año 1230 se firma la Concordia de Benavente, donde se unen definitivamente los reinos de León y Castilla en la persona de Fernando III

Hay una casa muy interesante frente a la escultura de los jardines que te recomiendo visitar su interior. Se trata de la Casa de Solita, un palacete de la burguesía de 1904, transformado en centro cultural, en el que podemos ver preciosa decoración modernista.

 La entrada es libre.

12. Iglesia de Santa María del Azogue

Iglesia Santa Maria del Azogue, Benavente

Desde aquí nos dirigimos al centro de Benavente y llegamos a una de sus maravillas románicas, la Iglesia de Santa María del Azogue, iniciada en estilo románico en 1180, contemporánea de San Juan del Mercado, y que recorre diferentes estilos a través de los años.

Situada en el centro de la ciudad de Benavente, es considerada como uno de sus principales monumentos artísticos. 

Su construcción, iniciada hacia el 1180, época en que esta ciudad fue repoblada por Fernando II de León, es considerada como contemporánea de la iglesia de San Juan del Mercado en la misma villa.

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Iniciada en el estilo románico, permaneció buen tiempo inconclusa hasta el impulso restaurador en tiempos de Sancho IV, en el último cuarto del siglo XIII. 

En el siglo XVI, el templo recibiría las bóvedas de crucería gótica de la nave central, obra costeada por los condes de la villa, cuyas armas heráldicas de adosan en lo alto. en el 1735 se levantó la portada de los pies en sustitución de otra del siglo XII.

Iglesia Santa Maria del Azogue, Benavente

Hay que prestar atención también esculturas como la Anunciación, una Virgen embarazada del siglo XIII, y la de la Virgen de la Vega, patrona de la ciudad. También destacan frescos como por ejemplo el gótico dedicado a San Cristóbal.

La iglesia cuenta con cuatro capillas (destacar la Capilla de Jesús de Nazareno) y una Sacristía, que antiguamente era una capilla más de la iglesia.

Las portadas del crucero son variadas. La norte con decoración vegetal y la sur, vegetal y figurativa.

La torre es de planta cuadrada, en la que antiguamente había un reloj sobre la torre y no en ella como ahora, del que se decía que sus toques se oían en toda la comarca, llegando su fama a recogerse en un refrán popular:5​ Remata la poderosa torre una aguja chapitel de pizarra.

Imagen relacionadaLa iglesia guarda en el interior varias muestras escultóricas, la más interesante la anunciación, consta del ángel Gabriel y la Virgen que está embarazada y al mediodía el sol le da en la barriga, parece ser obra gótica del siglo XIII. 

ambién se encuentra en el interior la patrona de la ciudad, la Virgen de la Vega.

Planta

La iglesia es de planta de cruz latina, de tres naves de cuatro tramos con contrafuertes de refuerzo y crucero que sobrepasa la nave. La cabecera lleva cinco ábsides, disminuyendo el tamaño del central a los últimos. Los pilares, aunque variados, de planta cruciforme.

Destaca el elevado número de marcas de cantero tanto en el exterior como en el interior del templo, aprox. 1778 de 140 tipos diferentes, algunos poco frecuentes

Sus obras estuvieron paradas mucho tiempo hasta finales del siglo XIII que se reanudó.

A partir del siglo XVI los condes de la villa costearon parte de la obra y en las claves de las bóvedas de crucería gótica, podemos ver su escudo de armas.


La portada de los pies de la nave es de 1735 y lo que más llama la atención, es la impresionante cabecera de cinco ábsides, y la torre con el campanario, es de planta cuadrada rematada en un chapitel de pizarra.

13. Iglesia de San Juan del Mercado

Iglesia de San Juan del Mercado, Benavente

Retrocedemos y nos dirigimos de nuevo a la Plaza Mayor, a la izquierda del ayuntamiento se encuentra otra de las joyas románicas de la ciudad; la Iglesia de San Juan del Mercado, de estilo románico construida en 1181 por encargo de la Orden Hospitalaria de San Juan.


Iglesia de San Juan del Mercado Benavente

De su estilo románico inicial se conserva su planta y su cabecera de tres ábsides. 

Tiene tres interesantes portadas entre las que destaca la del sur con la Adoración de los Reyes como tema principal en su tímpano rodeado de arquivoltas en arco apuntado con dovelas complementarias a la Epifanía, como por ejemplo la estrella que guía a los Reyes Magos hacia Belén. 

La portadas occidental y septentrional son más sencillas con decoración esquemática y sin tímpano.

En el interior destacan las pinturas del bautismo de Cristo del ábside central, y varios frescos de la nave derecha con escenas de la Virgen.

Iglesia de San Juan del Mercado Benavente

También podemos ver varias esculturas interesantes procedentes de templos desaparecidos, como una Piedad traída del Monasterio de los Jerónimos.

Destaca el retablo hispano flamenco con temas de San Ildefonso, el Nacimiento y la Epifanía, atribuido a un discípulo de Juan de Borgoña.

Nota: Si quieres ver por fuera los ábsides de la cabecera y la tercera portada, tienes que entrar en el edificio de la Encomienda, que hay a un lado de la iglesia y salir al jardín para poder admirarlo.

Iglesia de San Juan del Mercado Benavente

Este edificio es de 1894 con posteriores modificaciones y fue rehabilitado para acoger la casa de cultura de la ciudad.

   

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14. para Comer en Benavente

El Ermitaño
N-630 Benavente a León | Arrabal huerta de los salados, 
49600 Benavente, España
+34 980 63 67 95


y de precio mas moderado 

Mesón El Pícaro
Calle Dominicas, 4, 
49600 Benavente, España
+34 980 63 31 71

Restaurante California
Calle Carros 127, 
49600 Benavente, España
+34 980 63 12 00

y desde aquí partimos hacia 

15. Iglesia de Santa Marta de Tera  

para contemplar su maravillosa Iglesia Románica

Imagen relacionada

El antiguo monasterio de Santa Marta de Tera se localiza en la población del mismo nombre, situada a orillas del río Tera a aproximadamente una veintena de kilómetros al oeste de Benavente por la carretera que conduce a Ourense a través de las comarcas de Carballeda y Sanabria.

Se levanta el templo, convertido a día de hoy en la parroquia de la localidad, en el mismo centro urbano de Santa Marta, enclave de marcada vocación jacobea al constituir un recurrente principio y final de etapa del Camino Sanabrés a Santiago, un ramal secundario que, partiendo de Granja de Moreruela, llega a Santiago a través de Verín y Ourense como alternativa o atajo desde la Vía de la Plata.

Resultado de imagen de Santa Marta de Tera Iglesia Románica
Además de por la citada tradición jacobea, Santa Marta de Tera ha ganado mayor relevancia desde hace unas pocas décadas tras darse a conocer su fenómeno de la Luz Equinoccial, por el cual, dos días del año (en marzo y en septiembre), la luz penetra por un óculo de su cabecera incidiendo directamente sobre el capitel izquierdo de la misma; un acontecimiento que cada año concentra mayor número de visitantes. 

Este fenómeno se suma al más conocido de San Juan de Ortega (Burgos) donde un rayo de luz incide sobre la escena de la Anunciación.

Fue declarada Monumento Histórico Artístico en el año 1931.

Apuntes históricos

Desde las primeras décadas del siglo X es de suponer que todo el territorio norte zamorano vivió la explosión del fenómeno cenobítico promovido desde la mitra de Astorga por obispos de la importancia de San Fortis o San Genadio, sin embargo, no es hasta finales de siglo, concretamente el año 979, cuando aparece la primera mención documental contrastada de Santa Marta de Tera.

   

Durante estas últimas décadas del siglo X y a lo largo de todo el siglo XI constan documentadas un buen número de donaciones al monasterio por parte de familias nobles e incluso de la propia realeza, llegando a aglutinar Santa Marta de Tera un notable volumen de posesiones, algunas a bastante distancia geográfica, lo que da buena cuenta de su importancia durante el altomedievo.

Por ejemplo, en 1063 a través de una donación de los reyes leoneses Fernando y Sancha, el cenobio de Santa Marta de Tera pasa a depender al Obispado de Astorga; donación ésta ratificada dos siglos después por Alfonso X el Sabio en la que se especifica que dicha cesión se realizó en agradecimiento por el traslado a León de las reliquias de San Isidoro. 

Consta también perfectamente documentada la visita que en 1129 realizó al monasterio el monarca Alfonso VII con el fin de agradecer a la santa titular su mediación en su sanación tras una convalecencia por enfermedad.

Uno de los documentos más reveladores es el que da cuenta de la donación del lugar de Celadilla a la nómina de posesiones de Santa Marta de Tera en el año 1077, en el cual se especifica textualmente "al monasterio que allí se está construyendo", de tal manera que nos sirve para conocer el momento exacto en el que se llevaron a cabo sus obras y que nos constatan que se trata de una de las primeras construcciones románicas de la provincia de Zamora.

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A finales de la duodécima centuria la comunidad de Santa Marta de Tera sería exclaustrada, quedando no obstante tanto su solar como sus posesiones bajo el dominio y gestión del obispado de Astorga que, lejos de descuidarlo, acometería numerosas inversiones, entre otras, la construcción en 1550 del gracioso palacete que hoy se aprecia anexo a la iglesia mandado levantar por el Obispo Acuña.

Arquitectura de la iglesia

Erigida en magnífica sillería de pizarra (el uso de la arenisca, más maleable, se redujo solo a la escultura), presenta planta de cruz latina conformada por una única nave de tres tramos, un crucero marcado tanto en alzado como en planta culminado en un cimborrio y una profunda cabecera cubierta con bóveda de cañón y rematada mediante testero recto siguiendo la más pura tradición prerrománica gallega, asturiana y leonesa.

Los especialistas coinciden en señalar dos fases constructivas claramente diferenciadas: una primera, quizás coincidente con esa fecha de 1077 perfectamente documentada en la que se levantaría la zona del crucero y la cabecera; y una segunda ya entrado el siglo XIII en la que, bien por la necesidad de una ampliación o bien por un derrumbe, se llevó a cabo el resto de la nave solventada mediante bóvedas de arista, así como los abovedamientos del cimborrio y los brazos del crucero, en la actualidad techados mediante modernas armaduras de madera.

Resultado de imagen de Santa Marta de Tera Iglesia RománicaAsí pues, el interés de Santa Marta de Tera -tanto al exterior como al interior- se va a concentrar principalmente en el crucero, en la cabecera y, por supuesto, en sus tres portadas; especialmente en la meridional y en la abierta en el muro occidental del brazo norte del transepto, concebida muy probablemente en origen para comunicar con alguna estancia claustral hoy desaparecida.

La puerta de los pies, muy perdida y hoy oculta por las dependencias del palacio anejo, fue profundamente rehecha durante el siglo XX.

Arquitectónicamente, la visión más admirable de Santa Marta de Tera es la de su cabecera, hoy en día algo asfixiada por los abigarrados mausoleos del cementerio local. Su cabecera cuadrangular y cubierta a dos aguas se articula mediante tres registros en altura delimitados por estrechas bandas horizontales taqueadas que se prolongan incluso hasta abrazar perimetralmente tanto el crucero como la propia nave.

En el centro del muro testero se disponen tres ventanales simétricos, cegados los dos laterales y abierto mediante una estrecha aspillera el central. Quedan los tres conformados mediante arcos de medio punto dovelados y abrazados por chambranas taqueadas que descansan sobre columnas cilíndricas y capiteles cuyos cimacios vienen a coincidir con la superior de las referidas bandas también taqueadas que articulan el muro cabecero.

Rompiendo con esa horizontalidad y dando como resultado un interesantísimo juego de espacios, formas y volúmenes; enmarcan el muro testero casi en sus extremos dos semicolumnas rematadas en capiteles a la altura de la segunda de las bandas taqueadas, convirtiéndose a partir de ahí y hasta la cornisa en una especie de pilastras prismáticas de idéntica concepción a las apreciables en la parroquia de Santo Tomé de la capital zamorana.

En los brazos del crucero se repite igualmente ese juego a base de líneas horizontales y verticales que se cortan entre sí, sumándose en altura otros dos cuerpos más respecto a la cabecera, y animándose ambos brazos con sendos contrafuertes prismáticos entre los que se enmarca una ventana.

Escultura

Resultado de imagen de Santa Marta de TeraAdemás de su indudable interés en lo que a la arquitectura se refiere, en lo escultórico Santa Marta de Tera constituye una de las obras cumbres del románico en el actual territorio castellanoleonés; apreciándose en sus capiteles claras filiaciones con el llamado Taller de las Platerías que trabajó en importantes centros creadores como San Isidoro de León o Santiago de Compostela; y más indirectamente con San Martín de Frómista, Jaca o incluso Toulouse, en Francia.

Así, en todo el conjunto tanto al interior como al exterior es perfectamente identificable la mano de un maestro escultor que podríamos calificar como excepcional tanto en lo estilístico como en lo técnico. Paralela y contemporáneamente a él trabajarían en Santa Marta otras manos secundarias que, si bien conocerían perfectamente la misma plástica isidoriana, la llevan a cabo con menor destreza.

A maestro de calidad superior son atribuibles los capiteles del arco triunfal de acceso al presbiterio; siendo de temática vegetal y de clara influencia leonesa el del lado de la epístola; y excepcional el del lado del evangelio, presentando en su cara principal el tema de la Ascensión del alma personificada por una figura humana desnuda inscrita dentro de una mandarla o almendra perlada portada por ángeles.

Dicha figura, que lamentablemente ha perdido los brazos, podría también representar según diferentes especialistas la Ascensión de Cristo, ya que en sus pies se aprecian unas sospechosas marcas que perfectamente podrían hacer referencia a los agujeros de los clavos de la Pasión.

Sea como fuere, este capitel constituye junto a la figura de Santiago de la puerta sur, uno de los principales iconos de Santa Marta de Tera, ya que es justo en él sobre el que se proyecta el rayo luminoso procedente del óculo del testero que da lugar al llamado "fenómeno de la luz equinoccial".

Resultado de imagen de Santa Marta de TeraDe este mismo artífice son también, con toda probabilidad, las cestas del arco formero que comunica la nave con el crucero, presentando ambos la misma composición vegetal a base de hojas y piñas, con la particularidad de que a uno de ellos le fue incluido un doble collarino sogueado: un guiño más a la plástica prerrománica asturiana y leonesa.

Obra también de este maestro más depurado son los capiteles del ventanal interior del muro del testero, presentando uno de ellos una particular plasmación del tema del Sacrificio de Isaac en la que Abraham sacrifica con un cuchillo a un cordero de mullidas lanas que le presenta un ángel.

En la cesta opuesta del mismo ventanal se aprecia una figura central coronada y portando un libro junto a otro personaje también coronado y dos músicos tañendo respectivamente un laúd y un salterio. Tiende a interpretarse esta escena con el Rey David junto a Saúl, un tema representado también en la Puerta del Cordero de San Isidoro de León.

El resto de capiteles del interior, tanto los vegetales como los figurados, denotan ya una factura mucho menos depurada, pudiendo apreciarse mascarones, un caballero ante dos personajes de los que uno de ellos parece mesarse la barba o, quizas rogar con sus manos juntas, o en el brazo meridional del crucero una figura femenina sedente que porta en su regazo una cabecita humana.

Resultado de imagen de Santa Marta de TeraLa mano del ya referido maestro de mayor categoría vuelve a manifestarse de nuevo al exterior del muro del testero, pudiendo ser obra suya la cesta en la que unos mascarones de aspecto felino regurgitan unos carnosos tallos que acaban entrelazándose entre sí, un motivo también recurrente en San Isidoro de León.

Muy estimable es también pese a su notable erosión el conocido capitel de la Adoración de los Magos, aunque por su desgaste resulta difícil discernir si se trata de los propios Magos o de la Adoración de los pastores.

En la cara principal de la cesta se aprecia la efigie de la Virgen con el Niño, ocupando el resto de personajes las dos caras laterales entre hojas de remate avolutado.

El resto de capiteles cabeceros al exterior mantienen la línea de expresividad aunque su factura algo más ruda, distinguiéndose entre ellos un interesante muestrario de animales reales y fantásticos: leones, aves que picotean frutos, dragones, un basilisco enfrentado a una arpía de rasgos felinos, etcétera.

Al igual que en el resto del templo, tanto el escultor más dotado como las demás manos secundarias participan simultáneamente en la importante colección de canecillos que animan las cornisas del crucero y la cabecera, admirándose entre variadas composiciones figuradas unos personalísimos modillones de rollos rematados en clípeos que de nuevo nos trasladan a modelos prerrománicos que calaron hondo en la arquitectura leonesa.

De sus tres portadas, como señalábamos, la occidental fue rehecha casi del todo, quedando en la actualidad oculta entre las dependencias del palacio anejo.

La abierta en el hastial occidental del brazo meridional del crucero y que probablemente daría acceso a un claustro desaparecido, presenta un sencillo vano de medio punto trasdosado por un guardapolvo taqueado.

En la enjuta derecha (sur) se encastró una figura humana con la cabeza mutilada, identificable con San Judas Tadeo gracias a los restos de una inscripción incisa en su filacteria:

IVDAS FRATER SIMÓN

Mucho más interesante es la portada meridional, flanqueada por dos potentes contrafuertes y presentada sobre un cuerpo en resalte. En sus capiteles, de nuevo vuelve a aparecer la mano del primoroso maestro que dejó su impronta tanto al interior como en la cabecera, repitiéndose por ejemplo el tema de los mascarones zoomorfos que escupen tallos.

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Además, pese a su destrucción parcial, se aprecia también un capitel con lo que pudo ser el tema de la Anunciación, siendo igualmente llamativa una cesta con una pareja de sirenas ave con otros tantos dragones de bellísima factura en el cimacio.

Pero el verdadero santo y seña de Santa Marta de Tera que ha sido portada de infinidad de libros, láminas, postales y todo tipo de iconografía y "merchandising" jacobeo es el Apóstol Santiago de bulto redondo que, haciendo pareja con otro apóstol más difícil de identificar, se sitúan en las enjutas de esta portada.

Del mismo estilo que el San Judas Tadeo ya comentado de la puerta del brazo sur del transepto; diversos testimonios documentales situaban estas figuras en una espadaña tardía ya desaparecida elevada en el muro del testero, aunque es muy probable que, en origen y como ocurre por ejemplo en San Isidoro de León o en la misma Catedral de Santiago, fueran concebidas para las propias enjutas en las que hoy podemos admirarlas.

Resultado de imagen de Santa Marta de TeraMientras que la figura del Santiago peregrino es perfectamente identificable gracias a la vieira de su zurrón, la figura que hace pareja con ella en la enjuta opuesta resulta mucho más difícil de poner nombre, aunque parece claro que se trataría de otro apóstol.

De una mano distinta parece el fragmento de otra figura nimbada y muy destrozada que se conserva en la estancia habilitada a modo de pequeño museo cobijando la portada occidental. 

Esta figura sí formaría parte de un grupo escultórico mayor presumiblemente presidido por una magnífica Maiestas Domini que, tras su venta en 1926, se conserva hoy en un museo del estado norteamericano de Rhode Island.

En definitiva, puede afirmarse que el antiguo monasterio de Santa Marta de Tera además de uno de los templos románicos más primitivos del antiguo Reino de León (y por supuesto de la provincia de Zamora), es una de las construcciones de mayor interés y valor artístico de todo el ámbito geográfico castellanoleonés.

En nuestro camino hacia Sanabria es inevitable hacer una parada en Mombuey para sorprendernos con una increíble Iglesia

16. Mombuey

Resultado de imagen de camino de santiago sanabres mapaEn la actualidad Mombuey constituye un lugar de paso obligado para quienes, desde la Meseta castellana, se dirigen a tierras gallegas; una vocación caminera que viene de lejos ya que, desde época medieval, fue también parada recurrente en las rutas de la trashumancia hacia los fértiles pastos sanabreses.

Además, atraviesa Mombuey el conocido como Camino Sanabrés de Santiago; un ramal secundario que desde la Vía de la Plata a la altura de Moreruela, permitía atajar hasta la ciudad del Apóstol sin necesidad de llegar hasta Astorga pasando por Puebla de Sanabria y la ciudad de Ourense.

En cualquier caso, las referencias documentales medievales sobre Mombuey son muy escasas, apareciendo en fecha muy temprana y en relación a los límites de la Diócesis Bracarensis (actual Braga) el misterioso topónimo Monte ad Boviam.

 Ya en 1161 y bajo la denominación de Monte Boe, aparece mencionado en una donación al monasterio sanabrés de San Martín de Castañeda.

El acervo popular tiende a explicar el origen del actual Mombuey en virtud de la llegada de habitantes procedentes de un asentamiento cercano de nombre San Martín (del que se conservan algunos vestigios) que, por algún motivo como pudo ser un incendio, una inundación o simplemente difícil acceso al agua, quedó deshabitado.

La línea que en la actualidad cuenta con mayor aceptación pese a no contar con un soporte documental demasiado sólido es la que relaciona el origen de Mombuey y de su iglesia parroquial con una encomienda templaria allí existente; un argumento sostenido por un documento de 1371 en el que el Rey Enrique II cede a Gómez Pérez de Valderrábano las villas de Mombuey, Alcañizes, Tábara y Ayoó "que habían sido de los templarios".

Sea como fuere, a partir de ese momento Mombuey dejaría de ser tierra de realengo para convertirse en señorío bajo el poder primero de la influyente Familia Losada y después de los Marqueses de Biance, con los cuales, obtendría el título de villa y el privilegio de celebrar un mercado semanal concedido por el Consejo de Castilla en tiempos de Carlos III

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y erigida al sur del casco urbano, la iglesia de Mombuey fue declarada Monumento Histórico Artístico en el año 1931.

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Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Mombuey

Presenta en la actualidad una planta de cruz latina fruto de la profunda reforma de la que fue objeto entre 1700 y 1723 y que enmascararía buena parte de su primitiva obra románica. Con posterioridad, ya en los años finales de la decimonovena centuria, fue levantado el pórtico norte.

Así pues, de la primitiva obra medieval tan solo ha llegado a nuestros días los muros laterales de la nave, en cuyo lado septentrional se conserva una humilde portada de doble arquivolta dovelada y apuntada; y la magnífica torre campanario que corona su hastial occidental, pieza casi única -por algunas de sus características- en los contextos románicos peninsulares y que ha hecho a la iglesia de Mombuey digna de figurar en la mayoría de libros y tratados sobre arte románico.

Se yergue, como señalábamos, en el muro occidental de la iglesia, elevándose sobre un potente basamento ciego de mampostería reforzada con sillares en los ángulos.

Sobre él, la torre-campanario propiamente dicha presenta una planta rectangular de unos cuatro por dos metros y medio confeccionada toda ella a base de un tipo de piedra feldespática de tonalidades entre verdosas y grises procedente de una cantera cercana perfectamente documentada.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Benavente

 Esta planimetría tan acusadamente rectangular acentúa aún más si cabe la sensación de verticalidad.

Consta de un total de tres cuerpos en altura, presentando los dos primeros de ellos en sus laterales norte y sur sendos ventanales abiertos en arco apuntado sobre columnillas rematadas en sencillos capiteles vegetales. Precisamente el vano lateral norte del primer cuerpo, abordable a través de una escalera de mampostería, sirve de acceso a toda la estructura.

A ambos lados mayores, orientados al este y al oeste, los dos primeros cuerpos disponen parejas de arcos también apuntados y moldurados que apean sobre columnas de idéntica naturaleza a los anteriores, desplegándose a la altura de los cimacios de las ventanas del segundo cuerpo una sencilla moldura horizontal que se proyecta por los cuatro lados de la torre.
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El cuerpo superior, destinado a albergar las campanas, abre a sus dos lados mayores mediante parejas de troneras doveladas ligerísimamente apuntadas, mientras que al lado menor septentrional fue habilitado un balcón matacanado desde el que se accede al interior del chapitel.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Benavente

Remata la estructura el citado chapitel pétreo de planos convexos que acoge dentro de sí una minúscula estancia de probable funcionalidad defensiva cubierta mediante una bóveda nervada cuyos nervios, tras cruzarse en la clave componiendo un gracioso florón, van a descansar a unas sencillas columnas angulares culminados en capiteles de esquemática traza vegetal.

En la actualidad los diferentes niveles interiores de la torre se comunican entre sí mediante una escalera de madera, aunque existen restos al interior que, casi con total seguridad, confirmarían la existencia de una primitiva escalera realizada en la misma piedra que el resto de la estructura.

Más allá de su apariencia y configuración de más que probable naturaleza defensiva, conserva la torre de la iglesia de Mombuey una interesantísima colección de canecillos animando las cornisas este y oeste que marcan la separación entre el tercer cuerpo y el chapitel.

Dichos canecillos, al disponerse a una altura tan notable, presentan serias dificultades para su contemplación al detalle de no ser con la ayuda de unos prismáticos o un teleobjetivo fotográfico.

Se presentan los canes tanto como sustento de una pequeña banda de arquillos ligeramente volada, como dentro de las propias arcadas; distinguiéndose además de los habituales repertorios vegetales, una variada figuración animal (destacable es el que muestra a un león apresando a una cría de jabalí), seres fantásticos (dragones, arpías), bustos humanos en diferentes actitudes, figuras sedentes, etcétera.

Sobre la línea de canecillos, se aprecia una última banda horizontal -esta vez sí recorriendo las cuatro caras de la torre- decorada a base de bolas o perlones, un recurso ornamental que se repite en varias iglesias rurales más del norte zamorano.

Por último, aislado en la cara este de la torre a la altura del tercer cuerpo de troneras, llama la atención la presencia de una figura sobresaliente con forma de bóvido tallada con extraordinario naturalismo; una pieza muy querida por los habitantes de la localidad y que, basándose en tradiciones legendarias locales, justifican su presencia por el decisivo papel que jugó el buey en el traslado de piedras desde la cantera para la construcción de la torre.

Resultado de imagen de iglesia de mombuey zamoraEn el interior, completamente modificado durante las citadas reformas de los siglos XVIII y finales del XIX, apenas se aprecia resto alguno de su primitiva construcción románica.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Benavente

Tan solo una pila bautismal de imprecisa cronología y, mucho más interesantes, una Virgen con el Niño y dos mochetas pétreas decoradas con ángeles recolocadas en una capilla abierta al sur de la nave y que aparecieron ocultas tras un retablo en 1987.

Sobre el origen de estas tres piezas se ha especulado con la posibilidad de que procediesen de una portada monumental desaparecida del estilo de las existentes en Benavente, aunque en ningún caso podría confirmarse.

La figura de la Virgen aparece sentada con el Niño en su rodilla izquierda sostenido por una mano llamativamente desproporcionada.

La otra mano de la Virgen, al igual que la cabeza del Niño, ha desaparecido, aunque es de suponer que sostendría en ella un fruto o una esfera. 

Pese a su deterioro, conserva parte de su policromía original, y se trata de una de las escasísimas representaciones pétreas de María conservadas en la provincia.

Los ángeles de las mochetas aparecen con actitud de bendecir y con una filacteria epigráfica indescifrable uno de ellos, y con las alas desplegadas y sosteniendo un libro abierto el segundo.

Tanto en estas figuras aisladas conservadas al interior como en los repertorios figurados representados en los canecillos que coronan la cornisa de la torre, es patente la influencia gallega ourensana y compostelana.

17. para Comer en la zona

El Empalme
Carretera Vigo Km 352, 
49326 Rionegro del Puente, España
+34 980 65 20 16

Cinco y Caña
Calle de la Carretera, 
49334 Litos, España
+34 980 59 68 90

Me Gusta Comer
Calle Carretera Valleluengo 525, Km. 49,1 
49326 Rionegro del Puente, España
+34 980 65 20 04

Continuamos en dirección a Puebla de Sanabria, hacia el Requejo  para disfrutar de un autentico paraíso 

18. Bosque del Tejedelo

En Requejo de Sanabria 

En la ladera y entre valles se encuentra este singular bosque. Una de las manchas de tejo más importantes y mejor conservadas de toda la Península Ibérica.

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Los tejos son árboles coníferos propios de zonas montañosas, en ambientes frescos y húmedos, y terrenos calizos.

Pueden alcanzar una altura de hasta 20 metros. Aunque con frecuencia se desarrolla de manera desigual, su copa es piramidal con abundantes ramas. El tronco es muy grueso, de incluso varios metros de diámetro y con una corteza delgada de tiras color pardo rojizo o grisáceo. 

Tiene hojas perennes de 10 a 30 mm dispuestas en dos hileras opuestas, de color verde oscuro.

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Son árboles muy longevos, pudiendo superar los 1.500 años de vida.

En concreto, el Tejedelo, es un bosque de tejos milenarios de gran tamaño que dicen que es el mejor conservado de toda la península, y una ruta de senderismo con un encanto especial.

Hay mas de cien tejos con más de mil años de de edad, los más grandes tiene un perímetro de 8 metros y alcanzan 13. 

Importante destacar que aunque sus rojo fruto es comestible, las hojas, ramas, flores e incluso las semillas de estos árboles son venenosos (y muy peligrosos). 

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Hemos leído que hay que quitar la semilla para comer el fruto. Nosotros, desde luego no nos animaríamos a hacerlo sin un experto local al lado.

19. Puebla de Sanabria 

Este municipio pertenece a una de las comarcas más antigua de la provincia de Zamora, situada al noroeste de la provincia.

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Puente sobre el rio Tera en Puebla de Sanabria

Puebla de Sanabria esta reconocido como Conjunto Histórico Artístico, cuenta con distintos edificios emblemáticos, como son el Castillo edificado en el siglo XV, mandado construir por don Rodrigo Alonso de Pimentel y doña María Pacheco, condes de Benavente, señores de buena parte del reino de León.

Se trata de un castillo-fortaleza construido en sillería de granito con un recinto amurallado con planta cuadrada y una torre central, la gran torre del homenaje, que se protegía por un puente levadizo.

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Castillo de Puebla de Sanabria

Se le conoce popularmente “El Macho”, rodeado por los muros defensivos. Sirve actualmente como casa de cultura podemos visitarlo.

Construido a mediados del siglo XV por don Rodrigo Alonso de Pimentel y doña María Pacheco (IV Condes de Benavente) ocupa una posición privilegiada sobre un promontorio. rocoso protegido por tres cauces fluviales. Se trata de un castillo-fortaleza construido en sillería de granito con un recinto amurallado de planta cuadrangular y una torre central, la Torre del Homenaje o como popularmente se la conoce “El Macho”.

En la parte Norte del recinto amurallado se encuentra el Centro de Visitantes en la “Casa del Gobernador” así como la Oficina Municipal de Turismo. Con diferentes salas expositivas el visitante podrá adentrarse en la Ruta de los Pimentel, desde los verdes campos de Vinhais en el Parque Portugués de Montesinho, pasando por el enclave hidrológico de Benavente hasta la llanura de Villafáfila. La riqueza histórica, etnográfica, paisajística y faunística de estos enclaves se resume en cada una de las salas, además de ofrecer una información relevante sobre la comarca de Sanabria y la Sierra de la Culebra.

En la Torre del Homenaje se encuentra el Centro de las Fortificaciones, donde de forma amena se ofrece información de la historia del castillo, de la villa y de las fortalezas de la provincia. Paneles, audiovisuales y juegos interactivos son el complemento a los huecos inherentes de las antiguas estancias junto con las excelentes vistas panorámicas del exterior de la Torre.

En el ala Este del recinto amurallado se encuentra la Casa de Cultura. Consta de tres salas; en la planta sótano se encuentra el Salón de Actos, en la planta baja la Biblioteca Municipal y en la primera planta la Sala de Exposiciones.

La Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Azogue

data del siglo XII, aunque ha sido muy modificada en épocas posteriores. El templo consta de una sola nave, planta de cruz latina, crucero y cabecera poligonal, camarín y sacristía, capilla lateral, atrio y prominente torre a los pies.

Iglesia de Puebla de Sanabria

La portada es de origen románico, en su interior conserva una pila bautismal del S. XIII. La Virgen del Azogue es la patrona de Puebla.

 La iglesia del siglo XII es uno de los monumentos con más valor del románico de Zamora. El templo consta de tres naves con grandes pilares cuadrados, con crucero cúbico.

La planta es de cruz latina. 

La cabecera está formada por un ábside y dos absiolos semicirculares. La portada actual de la iglesia es del siglo XVI oculta a la antigua románica.

El patrono es San Martín de Tours y se conserva su imagen en el interior del templo. Otra imagen de gran valor es la Virgen de la Peregrinación que es la patrona del pueblo. Estas dos imágenes más la sillería del coro y el retablo renacentista forma un conjunto de gran valor.

Desde San Martín se pueden realizar o llegan, diversas rutas, que nos permiten disfrutar de la belleza de su entorno, como son la Senda de los Monjes (es un camino lleno de piedras del Medievo que era utilizado por los monjes y que une Ribadelago, San Martín de Castañeda y el lado Este del Lago), La cueva de San Martín, Laguna de Peces, Peña Trevinca, Montalvo y Laguna el Acillo, entre otras.

Santa María (Siglo XII)

“Difícilmente podrá verse monasterio plantado en sitio más rebosante de hermosura que este: a media ladera de una sierra, cara al sol, entre huertas, praderas y bosques y teniendo a sus pies el Lago de Sanabria, que bien podría rivalizar en fama y rendimientos, con los de Italia, si aquí nos ocupásemos en buscar dentro lo que afuera envidiamos”.

M.Gómez Moreno

Del reconstruido monasterio a partir de 1150 no queda más que la iglesia y ello por haber servido de parroquia, pues todo lo demás, a excepción de una fachada, se derrumbó a partir de la exclaustración.


Bóveda interior estrellada y retablo de la iglesisa de Nuestra Señora del Azogue.

Del primitivo edificio del siglo X no queda sino la lápida fundacional empotrada en el hastial del templo, que describe cruz latina con cabecera triabsidal escalonada, crucero ligeramente marcado en planta y bien potenciado en altura y tres naves de cuatro tramos con lo que en definitiva parece inspirarse en la Catedral zamorana.

Resultado de imagen de iglesia puebla de sanabriaSin embargo en San Martín las pilas son cruciformes hacia las naves laterales y cuadradas hacia el central.

En cuanto a cubiertas hay que registrar las consabidas bóvedas de hormo en los semicírculos absidales y cañón apuntalado en los tramos rectos que los preceden; estas capillas quedan separadas de sus correspondientes naves por arcos semicirculares en las laterales y por uno peraltado en la central.

También la nave principal y los brazos del crucero se cierran con bóvedas de cañón agudo, pero en el centro de este se elevó una nervada y baida, tal vez inspirada en Moreruela, cuyos nervios apean sobre ménsulas de rollos.

 Las naves secundarias se techan con bóvedas baídas, de mampostería de pizarra, ero alguna hubo de reforzarse con nervios; existe igualmente una de arista en la nave de la epístola.

De particular belleza en su cabecera por el exterior; el ábside central se anima por cuatro columnas que lo dividen en cinco calles, más estrechas las extremas, abriendo las anchas una ventana por el lienzo sobre columnas con capiteles vegetales esquematizados que apean dos arcos.

 La cornisa, de tipo zamorano, corre sobre canecillos triangulares.

Los absidiolos presentan tres columnas con capiteles vegetales y rasgan solo una ventana con un solo arco redondo sobre columnitas.

Capiteles y canecillos son similares a los de la capilla mayor,

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También es de gran belleza el hastial norte del crucero con una arquería ciega de cuatro arcos alancetanos sobre esbeltas columnas con capiteles vegetales en su cuerpo medial; en lo alto, bajo la cubierta a dos aguas, se abre una ventana con arco semicircular.

Los monjes que lo habitaban obtuvieron el derecho de pesca sobre el Lago de Sanabria en el año 916 y buen uso harían de sus célebres truchas.

Donaciones y compras a lo largo de los siglos X al XII acrecentaron su patrimonio, además a mediados de esa centuria gozaron de la protección de Alfonso VIII, que va a donar el monasterio a Pedro Cristiano, monje de Cariacedo y amigo de San Bernardo, y a cuantos acepten la regla Benedictina.

En 1207 se incorporará no sin resistencia previa, al Cister.

La Ermita de San Cayetano del siglo XVIII, es de estilo neoclásico, construida por la familia Osorio, cuyo escudo familiar se conserva en la portada. La fachada bellamente ornamentada: dos pilastras adosadas en la puerta con capitel de orden compuesto, un blasón religioso del Calvario insertado en el tímpano de la puerta, un pequeño óculo a modo de rosetón como punto de entrada de luz y una elegante espadaña rematada en dos pináculos y dos contrafuertes.

Si en tu visita quieres hacer un FreeTour, o necesitas comprar alguna entrada para algún Museo o para realizar alguna actividad, en este enlace te lo pueden solucionan, click aquí

El Ayuntamiento 

situado en la Plaza Mayor es un edificio porticado, con dos torreones a sus lados, es una edificación de la época de los reyes Católicos.

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Plaza de Puebla de Sanabria

A lo largo del pueblo nos encontramos con grandes casones de aire señorial, y mansiones orladas con antiguos blasones que jalonan sus empinadas calles, todas cuidadas con mucho esmero y cuentan con una importante calidad.


  

20. y para Comer en Puebla de Sanabria

Asador Montelueño
Carretera N-525, km 86, 
49300 Puebla de Sanabria, España
+34 980 05 70 37

y de precio mas moderado

Restaurante Carlos V
Avenida Braganza 6 | Dirección Braganza, Portugal,
 49300 Puebla de Sanabria, España
+34 980 62 01 61

El chiringuito del rio
Barrio San Francisco | La chopera sn,
 49300 Puebla de Sanabria, España
+34 722 17 48 26

y una vez hemos comido y paseado nos dirigimos a otro paraíso natural

21. El Lago de Sanabria

El Lago de Sanabria es la masa de agua que da nombre a este espacio protegido, lo que se justifica sobradamente por los paisajes impagables que brinda al visitante y por sus dimensiones: una longitud máxima de 3.178 metros, una anchura de 1.590 y una superficie de casi 320 hectáreas.

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Si se pudiera mirar el perfil, veríamos que lo forman dos cubetas: la más occidental alcanza una profundidad de 40 metros, mientras que la oriental llega a los 51.


Lago de Sanabria

Río Tera

Parque Natural del Lago de Sanabria

HISTORIA
LAGO DE SANABRIA

La historia de esta comarca es la de una tierra que contactó en su devenir con variadas culturas, influenciándose en diferente medida de ellas, pero siempre conservando su ancestral forma de ser, sin duda debida a su aislamiento orográfico.

Entre los pueblos de esta comarca destacaremos los siguientes:

Puebla de Sanabria, San Martín de Castañeda, Vigo de Sanabria, El Puente, Ribadelago, Porto, Galende, Prefacio, Rábano de Sanabria, Lubián, Hermisende, Rihonor de Castilla, Calabor.


Lago de Sanabria


La fuerza del agua

Pequeñas cascadas

ORÍGENES
LAGO DE SANABRIA

Si queremos comprender el parque del actual paisaje debemos retroceder unos pocos miles de años.

Fue entonces cuando la poderosa acción del hielo modeló el abrupto y espectacular entorno que hoy día contemplamos.


Fuente de vida

Durante los glaciares del Cuaternario, en las altas planicies de las sierras de Segundera y Cabrera se instaló un extenso manto de hielo, del cual irradiaban lenguas glaciares en todas las direcciones, acomodándose especialmente a los valles fluviales preglaciares.

Se trataba, por tanto, de un glaciarismo de meseta a modo de gran casquete de hielo que cubría las partes más altas de los dos macizos, y que posiblemente en las épocas más frías pudo estar unido a los circos glaciares de la leonesa área de La Baña.

Cuando los hielos retrocedían, la nieve se concentraba en los circos asentados al pie de las altas cumbres, de entre los cuales el del Tera fue el más sobresaliente al alcanzar su lengua de hielo de 20 kilómetros de longitud.

Cuando el glaciar se retiró, los materiales rocosos transportados se depositaron frontal o lateralmente, dibujando arcos morrénicos de complejidad y estética inigualables en el resto de España. Las acumulaciones frontales alcanzaban una anchura próxima de los 2,5 kilómetros, disponiéndose de forma concéntrica en bellos arcos, que facilitaron el represamiento de las aguas del deshielo. 


La fuerza del agua

Las morrenas laterales aparecen como grandes lomas, alcanzando en su desarrollo hasta 6 kilómetros de longitud. Tales depósitos están formados en su mayor parte por bloques de piedra. Algunos de sorprendente tamaño, que se encuentran entre los 975 y los 1600m, lo que nos indica un funcionamiento complejo de los estadios glaciares, así como de los procesos de acumulación.


Cascadas

El Lago de Sanabria es la masa de agua que da nombre a este espacio protegido, lo que se justifica sobradamente por los paisajes impagables que brinda al visitante y por su dimensiones: una longitud máxima de 3.178 metros, una anchura de 1.590 y una superficie de casi 320 hectáreas. Si se pudiera mirar el perfil, veríamos que lo forman dos cubetas: la más occidental alcanza una profundidad de 40 metros, mientras que la oriental llega a los 51.


Lago de Sanabria


Vista general


LA HUELLA DEL GLACIAR LAGO DE SANABRIA
 
El entorno del Lago de Sanabria se rodea con la presencia de 1500 especies vegetales, fruto del encuentro entre flora mediterránea y la atlántica. Más de 140 especies de aves, con abundancia de rapaces, comparten un cielo desde le que contemplar un paisaje rocoso que conserva intactas las huellas de los últimos glaciares.


El origen de la vida

Fauna del Lago de Sanabria

Un espacio natural tan marcado por el agua como el de Sanabria alberga un buen número de especies animales vinculadas a este medio. Entre ellas, varios tipos de pez encuentran su hábitat en el lago, las lagunas, los ríos y los arroyos de agua cristalina, que descienden serpenteantes desde la montaña . Destaca la presencia de la trucha, tan apreciada para la pesca deportiva como exquisita sobre el plato.

Sobrevuelan este Parque Natural 142 especies de aves, entre ellas rapaces diurnas como el águila real, el halcón abejero –denominado así porque se alimenta de abejas-, el halcón peregrino, el ratonero común, el cernícalo vulgar y el búho real, junto a pájaros como el alcaudón dorsirrojo, el escribano cerillo, el pechiazul, la perdiz pardilla, denominada localmente ‘charela’. Entre los bosques de roble, pueden verse el camachuelo común, el petirrojo, el arrendajo, la abubilla…

Junto a la trucha, que en el Lago de Sanabria puede alcanzar dimensiones considerables y su carne adquiere un tono rosado que recuerda al salmón, comparten las aguas la bermejuela, el cacho o el barbo. Por lo que respecta a los mamíferos, son 41 especies presentes: el escurridizo desmán de los Pirineos, varios mamíferos de mayor talla: el corzo, el jabalí y el gato montés.


Lobo Ibérico


Halcón peregrino

Trucha

Flora del Lago de Sanabria

Las 22.000 hectáreas del Parque Natural del Lago de Sanabria ofrecen un entorno único al amante de la naturaleza, con una flora específica de gran riqueza, que supera las 1.500 especies. Sobre esta diversidad botánica emerge el roble en todo su esplendor, con agrupaciones de árboles que se asoman al lago hasta casi besar sus aguas cristalinas.

El roble, o ‘Quercus pyrenaica’ adaptado al frío y capaz de soportar largos periodos sin agua, abunda en la cuenca del Tera y en las laderas de la Sierra de Segundera. Recibe en este rincón zamorano el nombre de ‘carballo’ y ha sido desde antiguo parte importante en la economía doméstica sanabresa al proveer a sus habitantes de una sólida estructura para sus casas y de leña para sus hogares. Además del roble, el gran señor de estas tierras, toman el monte formaciones de matorral como la hiniesta, el brezo o el piorno.

El castaño es también una especie representativa del parque, aunque aparece muy diseminada. En la parte alta y media del Tera se da el acebo. Los tejos, muchos de ellos centenarios, se hallan asimismo en barrancos y laderas, mezclados con robles. En los márgenes del Tera y en las orillas de ríos y barrancos se encuentran alisos, fresnos y sauces, mientras por todo el Parque se pueden ver el serbal, el cerezo de monte, el avellano y el abedul.

De entre todas las masas forestales de la provincia destaca “El Tejedelo”, en Requejo, en la comarca sanabresa, una de las manchas de tejo más importantes y mejor conservadas de la Península Ibérica.

   

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y justo al lado siguiendo la carretera que bordea el lago, llegamos a

22. San Martín de Castañeda

Se encuentra enclavado en uno de los lugares más bonitos de Sanabria, situado en la ladera sur del monte Sospiaco, sobre unos 250 metros sobre el nivel del Lago de Sanabria El pueblo recibe el nombre de un primitivo monasterio, constituido antes del siglo X.

El Monasterio de esta localidad es un monumento histórico-artístico nacional desde 1931, fue uno de los mayores complejos religiosos de la provincia de Zamora. Como monumento artístico es un maravilloso ejemplo del románico.


Monasterio de San Martín de Castañeda 

En el extremo noroeste de la provincia de Zamora y en un entorno natural de incomparable belleza en plena comarca de Sanabria, se encuentra, junto a una pequeña población del mismo nombre surgida en torno a él, el Monasterio de San Martín de Castañeda, sin duda, uno de los cenobios más antiguos e influyentes de la Zamora altomedieval.

San Martín de Castañeda, Sanabria

Dependiente en la actualidad del municipio de Galende, para llegar a Castañeda es necesario partir de la capital comarcal, Puebla de Sanabria para, en dirección norte, recorrer a través de magníficos parajes los aproximadamente 20 kilómetros que separan la villa de Puebla y el pequeño caserío de San Martín, el cual se ubica sobre un escarpe rocoso a escasos metros de la orilla norte del célebre Lago de Sanabria.

Aproximación histórica

Distintas teorías sostienen la posible existencia de un primer cenobio en Castañeda durante los siglos de la dominación visigoda, el cual, desaparecería como consecuencia de la invasión musulmana.

Tras la reconquista y en una fecha que unos especialistas sitúan en el año 897 y otros en el 916, llegaría a estos parajes sanabreses el abad Martín acompañado de varios monjes de San Cebrián de Mazote (Valladolid) en busca de nuevos recursos naturales y pesqueros debido a la catastrófica sequía que asolaba la meseta central, fundando así un primer establecimiento monástico.

Pocos años después y huyendo de la Córdoba musulmana, otro grupo de monjes encabezados por el abad Juan llegarían también a Castañeda reconstruyendo el modesto cenobio de sus ruinas, tal y como reza una inscripción del año 921empotrada en el muro meridional de la actual iglesia románica y en la que puede leerse:

"Este lugar desde la antigüedad a honor de San Martín dedicado de pequeña obra construido largo tiempo en ruina permaneció hasta que el Abad Juan de Córdoba vino y este templo consagró del templo la ruina de raíz levantó y con sillares fabricó no de imperial orden más de los diligentes monjes con el afán de dos y tres meses estas obras concluyó Ordoño el centro llevando era novecientas cincuenta y nueve"

Tras este primer documento existente que confirma la existencia del Monasterio de Castañeda desde tan temprana fecha, las noticias sobre la abadía van sucediéndose a lo largo de la décima centuria, bien por conflictos con vecinos por el control de los recursos pesqueros del lago, o incluso por distintas donaciones de las que sería objeto, algunas de ellas por parte del mismo monarca Ramiro II.

Durante el siglo XI son inexistentes las fuentes que nos desvelen datos acerca del devenir histórico y de la continuidad o no de la actividad monacal de San Martín de Castañeda, por lo que no es descartable que pudiese quedar abandonado como consecuencia de alguna destructiva campaña de Almanzor, cuyas incursiones por estos territorios están más que contrastadas.

Monasterio de San Martín de Castañeda

Hay que esperar a mediados del siglo XII, concretamente al año 1150, para que, por iniciativa del Rey Alfonso VII, el monasterio fuese reconstruido, pasando inmediatamente a depender del no lejano cenobio leonés de Carracedo y adoptando por tanto, siendo abad Pedro Cristiano, la regla benedictina.

A principios del siglo XIII, la comunidad monástica de Carracedo adoptaría los preceptos de la orden cisterciense, motivando así varias décadas de tensiones con su filial de Castañeda hasta que por fin, en 1245 y siendo abad Viviano, el cenobio sanabrés terminaría por adecuarse a los mandatos de su casa matriz abrazando la norma cisterciense.

Viviría Castañeda durante los siglos XIII y XIV su periodo de mayor esplendor hasta aproximadamente la mitad del siglo XV, cuando comenzaría su progresiva decadencia, pasando a depender la Congregación Reformada de San Bernardo de Castilla, siendo entonces sometida a reformas tanto la propia iglesia como sus dependencias anejas.

Ya en el siglo XIX y como consecuencia tanto de la Guerra de la Independencia como, sobre todo, de la Desamortización de Mendizábal, el monasterio quedaría exclaustrado, siendo su iglesia utilizada desde entonces como parroquia de la localidad, y el resto de dependencias, la mayoría arruinadas, como cantera para la erección de viviendas de la pequeña población surgida en torno al monasterio.

El conjunto fue declarado Monumento Histórico Artístico en el año 1931

El Monasterio

Como ha quedado explicado, del primitivo conjunto monástico de San Martín de Castañeda se ha conservado tan sólo la iglesia, funcionando desde la exclaustración de la comunidad monacal como iglesia parroquial del pequeño pueblo crecido al amparo del cenobio.

Resultado de imagen de san martin de castañeda mapaEl resto de equipamientos y dependencias monacales, una vez arruinadas tras la extinción de la comunidad, fueron reutilizadas sus pierdas como cantera para la erección de construcciones y viviendas tanto del propio pueblo de San Martín, como de otras localidades cercanas.

Monasterio de San Martín de Castañeda

Exterior

Levantada en sillería granítica notablemente escuadrada y complementada puntualmente con pizarra, la iglesia del Monasterio de San Martín de Castañeda consta de tres naves de cuatros tramos cada una que desembocan en un crucero marcado al exterior tanto en planta como en alzado, tras el cual, canónicamente orientada y levantada sobre un prominente basamento, se yergue una cabecera de tres ábsides semicirculares, el central de mayor tamaño.

Al exterior, llama la atención la homogeneidad de líneas de los muros, propiciada principalmente porque, gracias al grosor de los mismos, no fue prácticamente necesaria la erección de contrafuertes de refuerzo.

De una manera perfectamente fundamentada, son numerosos los especialistas y estudiosos que han llamado la atención sobre las manifiestas semejanzas planimétricas de San Martín de Castañeda con la catedral románica de la capital zamorana.

Desde el punto de vista visual, es sin duda en la cabecera triabsidial donde se concentra el mayor interés de la fábrica. Compuesta como hemos dicho de un ábside principal semicircular de mayor tamaño y dos ábsides colaterales más modestos, se eleva toda ella sobre un marcado podium desde el que nacen las semicolumnas que, a modo de contrafuertes y recorriendo verticalmente el muro hasta la propia cornisa, articulan los hemiciclos dividiéndolos en paños: cinco en el central y tres en cada uno de los laterales.

Mientras que las absidiolas presentan cada una un solo vano de medio punto sobre columnillas; son tres y de mayor complejidad las que abren en los tres lienzos centrales en el ábside principal, presentando dos arquivoltas también de medio punto y de marcado abocinamiento que descansan sobre soportes de fustes cilíndricos acodillados.

Llama también la atención la particular articulación exterior del brazo norte del transepto, el cual, en su registro medio y apoyándose directamente sobre una línea de imposta, presenta una curiosa arquería ciega constituida por cuatro arquillos lanceolados de agudo peralte. Es de suponer que una configuración similar se repetiría en el brazo meridional, sin embargo, éste fue objeto de reformas posteriores.

Conserva la iglesia de Castañeda tres portadas: dos en el hastial sur, y otra, bastante reformada y que funciona como ingreso principal, en la fachada de los pies.

De las habilitadas en el muro sur, la primera de ellas se encuentra en el tramo más occidental de la nave colateral, constando de un sencillo vano en la actualidad cegado. Mucho más interés posee la que en origen comunicaba la iglesia con el claustro, situada en el tramo más próximo al transepto y constituida por cuatro arquivoltas de medio punto sobre columnillas rematadas en capiteles vegetales.

La occidental, coronada por una espadaña de hechura moderna y un óculo original perfilado por puntas de diamante, fue rehecha en el año 1571 tal y como reza una inscripción, apareciendo presidida en su tímpano por San Martín, santo titular del cenobio, entregando su capa al pobre. Junto a ella, fue empotrada la lápida fundacional anteriormente comentada.


El claustro, que en origen se levantaba al costado sur de la iglesia, desapareció prácticamente en su totalidad tras su abandono, siendo reutilizadas sus piedras, al igual que las del resto de dependencias, como materia prima para la erección de viviendas vecinales del caserío.

Tan sólo tres tramos de su panda occidental pudieron ser salvados, observándose en los menguadísimos restos conservados los arranques de las cubiertas abovedadas de la galería, de clara hechura goticista.

Interior

Resultado de imagen de san martin de castañeda interiorEl interior de la iglesia monacal de San Martín de Castañeda, al igual que su exterior, se caracteriza por su pureza de líneas y por su notoria austeridad ornamental.

Se articula el espacio en tres naves de cuatro tramos cada una separadas por arcos apeados sobre pilares de sección prismática los cuales, en sus caras orientadas a las naves laterales, adoptan formulación cruciforme al adosar sobre ellos las semicolumnas sobre las que descansan fajones y formeros.

Monasterio de San Martín de Castañeda

No ocurre sin embargo lo mismo en las caras interiores de los pilares asomadas a la nave central, ya que en este caso, los soportes de los arcos fajones que refuerzan la bóveda de la nave principal, en lugar de proyectarse hasta el nivel del suelo, reposan sobre potentes ménsulas dispuestas por encima de la línea de imposta.

Queda cubierta la nave central, al igual que el transepto, por bóveda de cañón apuntada, mientras que en las laterales encontramos tanto tramos cubiertos con bóvedas de crucería como tramos para los que se eligieron soluciones de arista, estando algunos de ellos remodelados en época moderna.

En cuanto a la cabecera triabsidial, cabe ser destacada, tanto en ábside central como en los laterales, la marcada profundidad de los tramos rectos que preceden a los hemiciclos, siendo apreciables aún en ellos signos de la existencia de altarcillos laterales, circunstancia para nada anómala en monasterios altomedievales.




En cuanto a la decoración escultórica del monasterio, tanto al interior como al exterior, su característica principal es la sencillez, destacando por encima de otras la temática vegetal que orna la mayoría de capiteles, apareciendo de forma muy residual la figuración tanto animalística como antropomórfica.

En resumen, nos encontramos en San Martín de Castañeda, dentro de un espacio paisajístico de enorme belleza en plena comarca sanabresa, ante uno de los cenobios más antiguos e importantes de la provincia de Zamora tras la Reconquista.

      

Un cenobio que, tras sufrir distintas reformas y ampliaciones antes del año mil, fue definitivamente rehecho en plena época románica, adoptando su comunidad primero la regla benedictina y, posteriormente, la cisterciense. Un lugar que, sin ningún género de dudas, bien merece una visita.

Otra de las cosas casi imprescindibles si vas a pasar unos días por Lago de Sanabria es hacer algo de senderismo. 

Las rutas están bien señalizadas y las hay para todos los gustos.

Ahora bien, aquí tienes información detallada de las mismas. Investiga, explora y decide bien según tu forma física, el clima, el tiempo del que dispongas… No hagas como nosotros que nos fuimos a la ruta con medio litro de agua y sin saber a qué hora íbamos a volver… :



23. Otras Rutas Cercanas