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miércoles, 13 de julio de 2022

En Ruta con los Romanos por la Betica, Sevilla (I): De la Ciudad romana de Laelia a la Ciudad romana de Orippo

 
Anfiteatro romano de Santiponce

 
Italica, Sevilla

Basílica Tardorromana de Gerena

 
Batalla de Ilipa

 
Mosaico romano en el Museo Arqueologico de Sevilla

 
Murallas romanas de Sevilla

 
Mosaico del Palacio de Lebrija, Sevilla

Durante el siglo IV a.C. aparece en el Mediterráneo un nuevo jugador dispuesto a tomar el relevo a cartaginenses, fenicios y griegos: Roma. 

Si con griegos y fenicios se trató de una disputa comercial y política que acabó con la absorcón de los territorios de ambos, Cartago disponía de suficiente poder militar para plantar cara a la nueva república y frenar sus ánimos expansionistas. 

La provincia romana de Bética (en latín, Bætica) fue una de las provincias romanas que existieron en la península ibérica, llamada por los romanos Hispania. Tomó su nombre del río Betis (en latín Bætis), llamado en la actualidad río Guadalquivir; su capital en la época romana fue la Colonia Patricia Corduba, la actual ciudad española de Córdoba, en Andalucía. Posteriormente, en el periodo visigodo, la capital pasó a ser Hispalis, la actual ciudad de Sevilla.

La Bética tuvo una importante aportación al conjunto del Imperio romano, tanto económica como cultural y política. En el terreno económico fue muy significativa la extracción de minerales (oro, plata, cobre y plomo) y la agricultura, con la producción y exportación sobre todo de cereales, aceite y vino, estos dos últimos especialmente famosos en todo el Imperio junto con el garum. 

En el terreno político, la Bética fue durante mucho tiempo una provincia senatorial que, debido a su alto grado de romanización, dependía del poder político del Senado, no del poder militar del emperador. En ella se libró la decisiva Batalla de Munda entre populares y optimates, partidarios de César y Pompeyo, respectivamente. Además, dio a Roma los emperadores Trajano y Adriano, naturales de Itálica, y al filósofo cordobés Séneca, entre muchos otros.

Indice:

1. Como llegar a la Ciudad romana de Laelia

El yacimiento del cerro de La Cabeza se halla en la cornisa noroeste del Aljarafe entre las poblaciones de Olivares y Albaida del Aljarafe, una zona muy rica en localizaciones arqueológicas que se remontan al final del neolítico y el calcolítico, entre el 5000 y el 3000 a.n.e.


Se trata de una elevación del terreno no natural, tell, producto de la superposición de construcciones de diversas culturas; bajo él existen 20 metros de estructuras y rellenos históricos superpuestos.

2. Croquis de nuestra ruta



3. Ciudad de Laelia, Olivares

junto al río Guadalimar, se añaden los restos del acueducto de Itálica.

Ciudad romana de Laelia, Olivares

El Yacimiento del Cerro de la Cabeza de Olivares, tambien denominado Laelia constituye uno de los elementos patrimoniales más singulares de la provincia de Sevilla. Fundada en el Bronce Final durante el periodo tartésico, en el cual recibe una fuerte influencia cultural.

Construida en la misma época que la ciudad de Itálica bajo el emperador Cesar Augusto en el siglo VIII a.C. Esta ciudad tuvo que ser de gran importancia durante la romanización hispana de la Bética ya que llegó a acuñar 8 tipos de monedas. 

Cabe destacar un embarcadero fluvial por el que llegaron las distintas civilizaciones a lo largo del río Maenoba, hoy Guadiamar, a esta ciudad. Cercano a este emplazamiento y a lo largo de nuestro término se conservan restos del acueducto romano, destinado a llevar agua desde el desaparecido poblado de Tejada hasta la ciudad de Itálica.

El nucleo se mantiene interrumpidamente poblado hasta la conquista cristiana de la zona en el siglo XIII NE.


Con la conquista romana, la ciudad, entonces turdetana, es integrada y asimilada por Roma bajo el nombre de Laelia. 

Será una importante plaza comercial y productiva que llega incluso a acuñar su propia moneda en época republicana y a desarrollar una población considerable.

Descrita por Plinio, Laelia jugo un importante papel en el comercio de metales obtenidos de las cercanas minas de Aznalcollar, así como en los productos agrarios de las ricas vegas del Aljarafe.

El rio Guadiamar, navegable entonces servía como vía de salida de dichos productos hacia el mar.

Aunque no se distinga estructura defensiva, si podemos reconocer el montículo o pequeña colina formada por los restos arqueológicos de la ocupación humana del lugar, sobre todo material constructivo.

En los alrededores, podemos encontrar numerosos restos de cerámica, un molino hidráulico medieval y la zona portuaria de la ciudad.

Su posición, junto al Corredor Verde del Guadiamar, la convierte además en un lugar de gran interés medioambiental.

4. y para Comer en Olivares


La Cocina De Mi Suegra
Calle Virgen de los Dolores 19A
Olivares
+34 683 47 60 94

El Traguito en Olivares
Calle Teodosio 23
Olivares
+34 661 80 50 52

Er Rinconcito
Calle Constitucion, 2,
41804 Olivares España
+34 661 80 50 52

5. Basílica Tardo romana, Gerena

la más antigua de Andalucía.


 
Basílica Tardorromana de Gerena

La basílica se encuentra en el núcleo urbano de Gerena, en la confluencia de tres comarcas naturales: La Sierra Norte, La Vega y El Aljarafe.

Se desarrolla a partir del siglo IV, aunque su mayor esplendor será en el siglo V, momento en el que se podría fechar con seguridad, posteriormente se le agrega el baptisterio, y en el siglo VI, se modifica la pila bautismal. Su uso se extiende por todo el siglo VII y principios del VIII, hasta la llegada de los árabes, y la consecuente pérdida de fuerza de la religión cristiana en las zonas ocupadas

El conjunto posee unas dimensiones de 24,30 metros (baptisterio incluido) por 9,30 metros de anchura, siendo la longitud de la basílica sin el baptisterio de 18,40 metros.

De la iglesia sólo se conservan los cimientos, perfectamente trabados entre sí y que se levantan sobre una base de roca calcárea que es nivelada debido al declive del terreno en el sentido N-S.

Basílica Tardorromana de Gerena

Por la situación de los cimientos, podemos decir con certeza que la iglesia estuvo compuesta por tres naves, una central más amplia y dos laterales más pequeñas. El ábside, plano, se situaba en su centro, con otras dos salas de la misma longitud que este pero más estrechas (en correspondencia con el ancho de las naves laterales).

Basílica Tardorromana de Gerena

La separación de la nave central de las laterales, se realiza a través de columnas, hecho constatado por la aparición de la oquedad, que correspondería con la base de una primera columna, que por la separación que existe entre el eje de esta y el baptisterio, podemos establecer la separación en unos 2,2 m.


Basílica Tardorromana de Gerena 

Y estaría compuesto por cinco columnas a cada lado. Cada uno de estos soportes estarían conectados por arcos de medio punto, con un total de seis arcos a cada lado.

El único registro que queda sobre la posición de una puerta es que se encontraría sobre el muro lateral sur aproximadamente a mitad de la basílica, suposición realizada en base a la posición de las tumbas que se encuentran fuera de la basílica, por lo que esta pudo servir, una vez ampliada la iglesia, para que los nuevos cristianos entraran en ella una vez bautizados.

En un principio, probablemente la puerta principal estaría en el centro, a los pies de la nave central, pero con la ampliación quedaría cegada y sería cuando sería abierta la lateral que ya apuntábamos.

Se asocia una basílica paleocristiana a una necrópolis. Los enterramientos sin ataúd, siendo común encontrar reutilizaciones de las tumbas. Abundan las fosas cubiertas con paredes de ladrillos y cubriciones de tégulas, consideradas romanas además, por su posición más próxima a la basílica que correspondería a un primer momento.

Otras tumbas presentan cubiertas de piedra, y sus formas son antropomorfas más que rectangulares. La cerámica de los ajuares se corresponde con diversos tipos de jarras visigodas. La cronología abarcaría del Siglo V al VIII.

6. Comer en Gerena

Casa Salvi Tapas
Miguel de Cervantes, 46,
41860 Gerena España
+34 955 78 32 72

La Laguna Restaurante y Tapería
Calle Laguna 5,
41860 Gerena España
+34 625 37 91 73

Casa Chico
Carretera Garrobo 30,
41860 Gerena España
+34 626 00 06 27

7. Ciudad Ilipa Magna, Alcalá del Río


Alcalá del Río y la Batalla que cambió nuestra historia

La actual ciudad de Alcalá del Río, la antigua Ilipa Magna de los romanos, fue fundada en el primer milenio antes de cristo, en el periodo de las colonizaciones fenicias. Los restos arqueológicos recuperados en recientes excavaciones indican la existencia de niveles y estructuras correspondientes a los siglos VIII y VII a. C.

La elección del lugar, en uno de los cabezos más altos del entorno y a orillas del río no fue casual. Su estratégica posición hizo que se convirtiera en una de los principales enclaves del Bajo Guadalquivir ejerciendo el control de las rutas terrestres y fluviales que conectaban con las ricas minas de Sierra Morena y las fértiles tierras de la Vega.

Esta importancia la reflejaron historiadores de la antigüedad como Estrabón o Ptolomeo quién la denominó Magna, con la intención de resaltarla frente a otras ciudades. Durante el periodo romano la ciudad adquiere su máximo esplendor.

La conquista del valle del Guadalquivir a fines del siglo III a. C. por las tropas romanas trajo aparejada importantes cambios económicos y sociales en Ilipa.
Muy pronto, en el siglo II a. C., la ciudad comienza a hacer circular sus propias monedas, en las que se muestran los elementos que simbolizan su riqueza: la espiga de trigo, por la fertilidad de sus campos, y la imagen de un pez, un sábalo, en clara alusión al Betis.

Muralla y Centro de Interpretación Muralla Romana Ilipa Magna

Más tarde, en torno a finales del siglo I a. C. la ciudad recibe el estatuto privilegiado de municipium, lo cual supuso la entrada definitiva de la ciudad en el sistema organizativo y administrativo romano, equiparándose a otras ciudades importantes de la provincia Betica.

Todo este proceso económico y social fue acompañado de un importante desarrollo urbano acorde con los nuevos planteamientos impulsados desde el corazón del imperio romano. De este modo se llevará a cabo un programa de monumentalización de la ciudad, dotándose a la ciudad de todos lo elementos necesarios para el desarrollo de la vida municipal.

El foro, núcleo central de la cuidad, se levantó en el sector septentrional. En él se encontraban los principales edificios necesarios para el desarrollo de la vida municipal.

El puerto, eje de la vida económica, se emplazó en el punto máximo de navegación de embarcaciones romanas de calado medio, lo que convirtió al lugar en una parada obligatoria para el tráfico fluvial. Fuera de la, ciudad junto a los principales caminos, se ubicaron sus necrópolis y aquellas industrias, como las alfareras, que necesitaban de la proximidad del río y de las vías de comunicación.

Ciudad Ilipa Magna, Antigua Alcalá del Río, Sevilla

De todo este programa, el testimonio más monumental que nos ha llegado a nosotros es la muralla. Su construcción, en torno al siglo I d. C, es un claro ejemplo de la romanización llevada a cabo en la Bética con la llegada de Augusto.

La muralla se levantó rodeando la elevación sobre la que se fundó la ciudad, aprovechando las condiciones topográficas del terreno para potenciar sus defensas, a la que contribuyó el hallarse flanqueada a un lado por el Guadalquivir y al otro por el arroyo Casanchas.

Su planta de tendencia ovalada y 1.500 m de perímetro delimitó un amplio recinto de 14 ha. Los lienzos de más de 8 m de altitud quedaron flanqueados por fuertes torres. Al interior, una serie de estribos garantizaban la estabilidad de la estructura. Con esta obra Ilipa fue fuertemente fortificada, quedando garantizado el control de este punto del Betis, tan importante para el desarrollo económico y comercial no sólo de Alcalá, si no del Bajo Guadalquivir.

Durante la dominación romana Alcalá del Río vivió, tal vez, su momento de mayor esplendor. Hasta el nombre de la ciudad romana de Alcalá muestra su grandeza: ILIPA MAGNA.

Durante más de tres siglos la ciudad gozó de gran importancia, pero con la llegada del siglo III la ciudad se fue sumergiendo en un progresivo declive.

La reducción de la producción de las minas y el paulatino traslado del protagonismo portuario a Hispalis trajo aparejada la decadencia de la ciudad y el abandono de casas y edificios que quedaran sepultados bajo las ruinas y el paso de los siglos.

En términos históricos, merece ser destacada la Batalla de Ilipa o del Vado de las Estacas.

Durante la segunda Guerra Púnica entre Roma y Cartago, llega a Hispania Publio Cornelio Escipión “El Africano”, enviado por roma para detener el avance cartaginés. En el año 206 a.C., y después de numerosas batallas, “El Africano” al mando del ejército romano, y Asdrúbal, al mando del cartaginés, se enfrentan en la Batalla de Ilipa, en las inmediaciones del hoy conocido como Cortijo de “El Vado de las Estacas”, en el término municipal de Alcalá del Río.

Esta batalla tuvo gran importancia, tal y como recogen numerosos historiadores, y con esta victoria los romanos se asentaron en la Península Ibérica. Después de la batalla, Escipión fundó la ciudad de Itálica, ciudad romana conocida internacionalmente por la importancia de los restos allí hallados.

8. La Batalla de Ilipa


 

Victoria romana en la II Guera Pünica

El nombre que gozó durante la ocupación romana da fe del estatus que llegó alcanzar. Y es que, en sus inmediaciones tuvo lugar la trascendental batalla de Ilipa en el año 206 a.C., donde la victoria romana frente a Cartago permitió a los primeros asentarse en la península ibérica y dar paso a siglos de colonización sobre la que denominaron Tierra de conejos.

Ilipa Magna fue una importante ciudad romana sobre cuyos restos se sitúa la localidad Alcalá del Río, localizada al norte de la capital sevillana y a la derecha del río Guadalquivir. De los mayores lugares con historia, aunque no tan turísticos, que todavía quedan por Andalucía.

Ilipa Magna, la antigua Alcalá del Río

El gran general romano Publio Cornelio Escipión fue enviado aquí por el Senado en el siglo III a.C. para detener el avance cartaginés que se estaba dando en territorio hispano. Durante la Segunda Guerra Púnica, Escipión se enfrentó al ejército de Asdrúbal en las inmediaciones del cortijo conocido como Vado de las Estacas, en la propia Alcalá del Río.

El triunfo romano permitió que Escipión fundara a posteriori la ciudad de Itálica, en la actual Santiponce, para asentar a sus legiones y poblacionar el nuevo núcleo urbano.

Vista aérea de Alcalá del Río.

Pese a su opulencia bajo yugo romano, los orígenes de Alcalá del Río son mucho más remotos, antiquísimos. Su fundación es fenicia, pero como lugar de asentamiento es de por sí prehistórico, tras hallarse por la zona puntas de sílex y hachas pulimentadas correspondientes al periodo Neolítico.

Pero no son los únicos vestigios antiguos que han aparecido. También se ha encontrado una necrópolis tartesia (en la finca La Angorrilla) e inscripciones neopúnicas. Otros restos íberos y romanos se conservan en el Museo Arqueológico de Sevilla.

El municipio romano se asentó sobre un antiguo poblado ibérico del siglo IV a.C. y alcanzó su máximo esplendor alrededor del siglo I de nuestra era. En su puerto atracaban barcos de gran calado. Del paso de los romanos todavía se conservan numerosos restos arqueológicos, como la robusta muralla, todavía visible y considerada Bien de Interés Cultural.

Su construcción, en torno al siglo I, es un claro ejemplo de la romanización llevada a cabo en la provincia de la Bética con la llegada de Octavio Augusto, el primer emperador que tuvo Roma. 

Su planta de tendencia ovalada y 1.500 metros de perímetro delimitó un amplio recinto de 14 hectáreas. Casi nada.

Mosaicos del Siglo I, Alcalá del RIo

Tras más de tres siglos de esplendor romano, Ilipa Magna decayó y dio pasos a posteriores años de declive, para resurgir como enclave de control del Guadalquivir durante la época medieval islámica. 

Los apasionados a la historia y, por ende, a la arqueología, deben saber que hace escasas fechas, exhaustivos trabajos arqueológicos en Alcalá del Río han sacado a la luz unos mosaicos de indudable calidad artística y que se han encontrado en un óptimo estado de conservación.

Son de finales del siglo I y mediados del siglo II y, después de excavarse parte de las calzadas que conducían a Ilipa Magna o el foro romano, los restos que esperan ser descubiertos son aún unos cuántos.

9. Comer en Alcalá del Rio

La Malcontenta
Calle Cordoba 29,
41300 San José de La Rinconada España
+34 954 79 31 96

GBA Brasas y Copas
C. Variante, 14 Salones Atalaya,
41200 Alcalá del Río España
+34 617 43 37 37

10. Conjunto Arqueológico de Itálica


Itálica es una antigua ciudad romana, la cual sus orígenes se remontan al año 206 a.C. Este conjunto arqueológico fue declarado bien de interés cultural en el año 1962 y se encuentra situado en el municipio de Santiponce, en la comarca del Bajo Guadalquivir.



Es una opción muy didáctica, si estas pensando en realizar alguna excursión en Sevilla.


Se trata de una antigua ciudad romana que llego a ocupar unas 52 hectáreas aproximadamente y donde actualmente puedes encontrar los restos de algunas ruinas como las de un anfiteatro romano, murallas romanas, acueductos, termas y casas.
 

Si en tu visita quieres hacer un FreeTour, o necesitas comprar alguna entrada para algún Museo o para realizar alguna actividad, en este enlace te lo pueden solucionan, click aquí.

Itálica fue la primera ciudad romana fundada en Hispania y fuera de Italia.

El 

Conjunto Arqueológico de Itálica nos da la posibilidad de visitar un anfiteatro romano, mientras paseamos por el recorrido de lo que fueron sus calles.

De esta forma podemos conocer algunos elementos de aquella época como los edificios públicos, las casas, los objetos de arte y utensilios de la vida cotidiana que utilizaban sus habitantes.

Para disfrutar al máximo de tu visita a este conjunto arqueológico, existen dos opciones.

Puedes optar por realiza una visita guiada en grupo, o si lo prefieres también tienen la opción de realizar una visita guiada de forma privada. Recorrer este conjunto arqueológico es como viajar al pasado, sin salir de esta preciosa provincia andaluza.

11. para Comer en Itálica

La Caseta De Antonio
Avda Rocío Vega, 10 | BAJO,
41970 Santiponce, España
+34 955 99 63 06

Bodeguita Nicomedes
Avenida de Rocio Vega 7,
41970 Santiponce, España
+34 955 99 70 81

y algo mas económico

Bodeguita Reyes
| c/ Francisco Moreno Velazquez, 34,
41012 Santiponce, España
+34 697 24 95 51

12. Los Romanos en Hispalis




Algo de Historia

Curiosa las alusiones en la Biblia a la existencia en la zona próxima a Sevilla de yacimientos de oro, donde el Rey Salomón enviaba naves para obtener el material con el que edificar su templo.

Sobre la desaparición histórica de la cultura tartésica no hay referencias, pudo ser aniquilada por pueblos que, provenientes de África, entraron en la península y colonizaron la zona, sacudiéndose, sin solución de continuidad, diversos pueblos en el enclave, turdetanos, íberos, púnicos..

Durante la segunda guerra púnica ( Guerra entre las dos potencias mediterraneas Roma y Cartago, comienza en 218 a.c. trás la destrucción de Sagunto y la declaración de guerra de Roma y finaliza en 201 a.c. cuando Aníbal y Escipión acuerdan la rendición de Cartago ante las tropas romanas ) Escipión llega al sur de la península ibérica y vence a los cartagineses asentados en la zona.

Una vez conquistada la zona establece en unas lomas cercanas a la actual Sevilla la población de Itálica, de la cual salieron dos emperadores romanos, Adriano y Trajano. De la pujanza de Itálica cabe destacar la construcción de un anfiteatro donde se representaban obras para la nobleza. Acerca de la importancia del teatro para la Roma clásica es interesante este artículo El Teatro en la Roma Clásica

En la actual Sevilla Julio Cesar, según cuenta la leyenda, por indicación del propio Hércules, que le señaló el sitio, refundo la ciudad, llamándola “Colonia Iulia Romula Hispalis” , “Julia” por él mismo, “Romula” en memoria de Roma e “Híspalis” por la latinización del nombre anterior “Ispal”

 
De todo ello da prueba una inscripción existente en un arco que hasta el S. XIX hubo en la puerta de Jerez, y que rezaba así

Hércules me edificó
Julio César me cercó
de muros y torres altas,
y el rey santo me ganó
con Garci Pérez de Vargas.

Los sevillanos consideran a Hércules como fundador de la ciudad y a Julio Cesar como refundador, hecho que se constata en dos detalles, las columnas existentes en la Alameda de Hércules, coronadas con estatuas de sendos personajes históricos, así como un grabado en piedra en el Ayuntamiento, concretamente en el arquillo donde figuran también las dos imágenes.

Hércules y Julio César están sobre dos columnas que en su día servían como entrada del foro romano de Sevilla, en el siglo pasado se descubrieron, dentro de una de las viviendas del casco histórico, 6 columnas de granito procedente de Turquía, datadas en el siglo I d.C.; dos columnas fueron alojadas en la Alameda de Hércules, una de ellos sufrió serios desperfectos y las restantes están conservadas en el lugar de origen, en la calle mármoles de Sevilla.

Las tropas romanas entran en el 206 a. C., durante la segunda guerra púnica, bajo las órdenes del general Escipión el Africano y acaban con los cartagineses que habitaban y defendían la región, siendo sus sucesores en el sur peninsular. El general fundó Itálica, en la localidad cercana de Santiponce, sobre dos colinas.​

En el año 49 a. C., Híspalis poseía muralla y foro y contaba con actividad mercantil portuaria.​

Entre el 49 y el 45 a. C. tuvo lugar una guerra civil entre los partidarios de Julio César y de Pompeyo.

Los sevillanos se posicionaron a favor de César. César, después de pacificar el territorio, dejó como gobernador de la provincia a Quinto Casio Longino con cuatro legiones. Este gobernador se dedicó a poner contribuciones por su cuenta, para su lucro personal, y realizó otras crueldades. Por esto, un grupo de romanos de Itálica se conjuró para matarlo.

El gobernador fue apuñalado en cuando se encontraba en Córdoba pero sobrevivió. Tras esto, hizo crucificar a cientos de romanos de Itálica y a muchos sevillanos. Quinto Casio murió en un naufragio cerca de Tarragona.​

Fracasada la conspiración, los andaluces se pusieron de parte de los hijos del ya muerto Pompeyo y obligaron a César a someter la región en una última campaña de su vida militar. En el invierno de los años 46-45 a. C. se batalló sin tregua en los campos de las actuales provincias de Córdoba y Sevilla hasta que logró una victoria decisiva en la batalla de Munda el 17 de marzo del 45 a. C.. Al término de la refriega, César dijo:
en todas mis anteriores batallas he luchado por la victoria; sólo en esta acabo de hacerlo por salvar la piel

Julio César

Cuando, tras la victoria en Munda, César viene a Híspalis unos emisarios hispalenses le salieron al encuentro para pedirle clemencia. César envió con ellos a Caninio al mando de un destacamento que se hizo cargo de la plaza mientras él acampaba a las afueras. Sin embargo, los pompeyanos de Sevilla se indignaron de que la rendición se hubiera hecho a sus espaldas y sin informar de ella a un tal Filón, que era un cabecilla de aquella causa.

Cuando Filón se enteró de lo sucedido se puso en camino a Lenio y concertó allí los servicios de Cecilio Nigro, que disponía un gran contingente de guerreros. En mitad de la noche, este contingente penetró en Sevilla, pasó a cuchillo a la guarnición cesariana, cerró las puertas y se dispuso a hacer frente a César. Ante la preocupación de que, viéndose perdidos, incendiasen la ciudad y destruyesen las murallas, César no los hostigó.

Les permitió hacer una salida y prender fuego a los barcos que estaban en el río. Mientras los soldados del César se encargaban de apagar el incendio, el contingente de Nigro emprendió la retirada, en la que más tarde fueron diezmados por la caballería cesariana.​

Según san Isidoro, Julio César llamó a la ciudad Iulia (por su nombre) Rómula Híspalis.26​ Según el catedrático Antonio Caballos Rufino, la ciudad nunca fue llamada Iulia y el fundador de la misma fue el procónsul Cayo Asinio Polión.​

Julio César, en el año 45 a. C., le dio a la ciudad el estatuto de colonia.​

Híspalis pasó a ser convertirse en una ciudad hispano-romana comercial, mientras que Itálica pasó a ser una ciudad residencial puramente romana.

El emperador Trajano nació probablemente en Itálica en el año 53.​

Restos de los Caños de Carmona, un acueducto construido por los almohades en el siglo xii siguiendo el trazado de otro anterior, de origen romano.​

En Sevilla, el área alrededor de la actual plaza de la Alfalfa constituía el punto de encuentro del cardo maximus que transcurría de norte a sur, desde la actual iglesia de Santa Catalina hasta la calle Abades y el Decumano mayor que transcurría de este a oeste desde la actual iglesia de San Esteban en la calle Águilas hasta la plaza del Salvador.

En esta zona se encontraban el foro de la época imperial romana, que comprendía templos, termas edificaciones públicas y mercados.​

Entre los años 170 y 172 tribus del norte de África invadieron la península pero fueron repelidos fácilmente por Aufidio Victorino. Durante esta campaña, la Legión VII Gémina se estableció temporalmente en Itálica, lo que obligó a considerar temporalmente a la Bética como provincia imperial, es decir, controlada directamente por un legado del emperador. En el 175 tuvo lugar otra invasión. Las ciudades de Itálica y Singilia Barba fueron asediadas y liberadas por Valia Maximiano en el 177.​

Según la tradición, en el siglo i el apóstol Santiago el Mayor vino a evangelizar Hispania y nombró arzobispo de Sevilla a Pío, que le había acompañado desde Jerusalén.​ No obstante, el Catálogo Gótico-Hispalense y el Códice de San Millán, del siglo x, el primer nombre de arzobispo hispalense que figura es el de Marcelo,​ a mediados del siglo iii.
Columnas romanas de la calle Mármoles.

En julio del 287 una procesión a la diosa Salambó pasó frente al puesto de dos alfareras cristianas, las hermanas Justa y Rufina. El cortejo les pidió un donativo pero ellas se negaron.

Una de las personas que llevaban el ídolo les rompió toda su mercadería y las alfareras empujaron a la imagen de la diosa lejos de sí, que cayó rompiéndose en pedazos.

Fueron llevadas ante el gobernador Diogeniano y martirizadas. Sus restos fueron enterrados a las afueras de la ciudad por el arzobispo Sabino.​

En virtud de la reforma administrativa de Diocleciano (293 d. C.) Híspalis llegó a convertirse en el centro político de las cinco provincias peninsulares, así como de las dos anejas, la Mauritania Tingitana y la Baleárica, al residir en la ciudad el vicario de la diócesis hispana.​

Según una de las diferentes transcripciones de un texto del poeta Ausonio, Hispalis podría ser la undécima ciudad en la jerarquía del Alto Imperio (293 d. C.), aunque otra transcripción de ese texto original de Ausonio hallada en París, habla de Augusta Emerita como de esa undécima ciudad del Imperio.​

En la Hispania romana, la provincia Bética alcanzó una gran prosperidad, en parte debido a las exportaciones de aceite de oliva.​ Una muestra del comercio de Hispania con Roma es el monte Testaccio.

El Testaccio, o monte de los tiestos, es una colina artificial de 250 × 150 m (metros) en su base y de más de 50 m de altura, formada por los millones de restos de ánforas olearias (de aceite de oliva), arrojadas en él durante casi trescientos años, desde la época de Augusto, hasta mediados del siglo iii, donde el 80 % corresponde a ánforas béticas.​

El principal conjunto arqueológico romano de la ciudad se encuentra en la Plaza de la Encarnación, en los sótanos del Metropol Parasol. En él hay un conjunto casas romanas, donde destacan numerosos mosaicos.​

En el siglo xvi aparecieron en la calle Mármoles seis columnas de un edificio romano, posiblemente un templo del siglo ii.

Dos de ellas fueron trasladadas a la Alameda de Hércules en 1576 y sobre ellas se situaron estatuas de Hércules y Julio César. Otra de ellas se rompió cuando estaba siendo traslada al Alcázar y hoy está enterrada en la calle Mateos Gago. Las tres restantes permanecen en la calle Mármoles.

13. Restos romanos en la Ciudad de Sevilla


Sevilla no se entiende sin su pasado romano. Esta ciudad y su entorno fueron un punto clave en la historia de Roma en el sur de Hispania y hoy podemos disfrutar de muchos restos y recuerdos de esa época. Hablemos de la Sevilla romana.

undadores de la ciudad de Sevilla, los romanos tuvieron una intensa presencia en la zona y llegaron a establecer dos asentamientos principales, Itálica y Julia Rómula Híspalis. La primera referencia conocida data del año 206 antes de Cristo, cuando se registró la batalla de Ilipa y se fundó Itálica, cuyos restos hoy se pueden disfrutar en la cercana localidad de Santiponce.

El devenir romano en Sevilla tuvo dos localizaciones principales:

Itálica y la Colonia Julia Romula Hispalis


En el siglo I antes de Cristo, con la llegada de César a Sevilla, se crea la colonia de Julia Romula Hispalis.

Híspalis

Como toda ciudad romana estaba cruzada por dos calles principales, que convergían en el Foro, o plaza pública situada en la zona de actual la plaza de la Alfalfa.

Las dos calles principales eran:


– El Cardo Máximo, de norte-sur, desde la Puerta de la Macarena , San Luis, Busto Tavera calle Alhóndiga, Plaza de la Alfalfa, Cabeza del Rey Don Pedro, Corral del Rey, Abades, llegando hasta Catedral.

– Decumano Máximo, que cruzaba la ciudad de este a oeste y era la zona comercial, correspondiendo con las calle con Luchana, Rojas Marcos, Estrella y Don Remondo.

Otros ramales transversales que llegaban de la Puerta de Córdoba para enlazar con la calle Relator y la calle del Sol.

El palacio del Pretor estaba en la Basílica de la Trinidad, Ronda de Capuchinos, y bajo el que se encontraban las cárceles donde fueron martirizadas las Santas Justa y Rufina perseguidas por el gobernador Diogeniano.

En la parte más alta de la ciudad, calle Mármoles, había un Templo en honor a Júpiter Capitolino junto a la casa del Pontifex Maximus.

Del sistema del sistema de alcantarillado romano quedan restos bajo la calle Abades, Levíes, el Salvador y calle Cuna.

El Circo Romano se encontraba en las actuales avenida de la Cruz Roja y Fray Isidoro de Sevilla.

En este reportaje vamos a recorrer los lugares que conservan los vestigios de esta gran civilización, que dejó una huella decisiva en la cultura de esta zona del sur de España y que nos hace viajar a la esencia de nuestra civilización occidental.

Templo de la calle Mármoles

En las calles Mármoles y Aire, entre el Barrio de Santa Cruz y La Alfalfa, encontramos tres grandes columnas intactas que pertenecieron a un templo romano de Marte, con gran envergadura. Es uno de los mayores vestigios romanos que perduran en la ciudad. El edificio tenía seis columnas en su frente.

Columnas de Hércules y César

Situadas en la Alameda de Hércules, son dos de las seis primitivas columnas de un templo romano hallado en la calle Mármoles, que sostienen estas dos estatuas.

Los Caños de Carmona

Son los restos de un acueducto romano que existió hasta 1912. Hecho de ladrillo, constaba de aproximadamente 400 arcos sobre pilares, su nombre se debe a que la Puerta de Carmona estaba adosada a los Caños, donde todavía podemos ver sus restos, funcionando hasta el siglo XIX.

Caños de Carmona

Otro tramo se encuentra en el barrio de Los Pajaritos, concretamente en la intersección de la Avenida de Andalucía con la Ronda del Tamarguillo.

En la Plaza de la Pescadería, centro de la ciudad, se encuentra Cisterna Magna, visitable, que distribuía el agua procedente de los Caños, al se la zona más alta de la ciudad.

Alcázar y Cripta del Patio de Banderas

 

Cripta del Patio de Banderas, Sevilla

De reciente excavación en ella se encuentran restos desde el siglo IX a.C. hasta el XI d.C. De la Edad del Hierro de los fenicios y de la reforma romana de la ciudad. En torno al 50 a.C., ya en época de Julio César, se construye en este espacio un edificio monumental de uso portuario del que se ha conservado la pequeña cripta ahora visitable.

Se puede ver muros romanos del siglo I a.D. muros de los almacenes vinculados al puerto de Sevilla, con suelo de opus signinum (revestimiento hidráulico aislante), ya que el río Baetis pasaba cerca del Alcázar.

Las Murallas

 

Barrio de la Macarena, Murallas

Las construcciones defensivas fueron construidas en tiempos de Julio César, aproximadamente entre los años 68 y 65 a. C, con el fin de reemplazar las antiguas defensas de troncos y barro que existía, siendo ampliadas y perfeccionadas durante el imperio de su hijo César Augusto debido al crecimiento de la ciudad. Con un perímetro menor que el actual Plaza de San Francisco , Alameda de Hércules, Puerta Carmona , la Catedral y la calle Álvarez Quintero.

Las actuales murallas son consecuencia de la reformas y ampliación que se realizaron en la época árabe.
La ciudad romana fue destruida para la construcción de nuevos edificios, de las pocos restos romanos, destaca en la Plaza de San Francisco, los recientes hallazgos de restos de la muralla romana, que se podrán ver en el Hotel situado en el número 11.

Calzadas romanas

En la Puerta Jerez, podemos ver frente al Hotel Alfonso XIII los restos de la calzada romana que daba acceso a la ciudad desde el sur.

Calle la Florida , edificio de nueva construcción, en el que se ha hallado recientemente la Vía Heraclea, una calzada que unía el levante con el sur de Hispania del siglo I a. de C. Por esta vía entró en la ciudad Julio César.

Antiquariúm


 

Antiquariúm de Sevilla

Bajo el Metropol Parasol (las setas) podemos ver los restos de la Sevilla romana desde el 30 d.C. hasta el s. VI. Se pueden observar los mosaicos de la Casa Romana, la Casa de la Ninfa y la Casa de Baco, así como un mural de tres metros en el Patio del Océano.

Cuenta además con la Casa de la Columna, que contiene el mosaico de la medusa, la Casa de las Basas, la Casa del Sigma, la Casa de la Noria y el Hospitium de los Delfines.

Museo Arqueológico


Restos romanos en el Museo Arqueológico de Sevilla

Visita ineludible, cuenta con las mejores piezas de los yacimientos de Sevilla y su provincia. En 2021 y «022, cerrado por reformas. Ver nuestro reportaje del Museo Arqueológico de Sevilla.

y una vez en Sevilla, para saber todo sobre la ciudad





Palacios Sevillanos con restos romanos

Casa de Lebrija

 

Restos romanos en la Casa de Lebrija, Sevilla

Casa Salinas


 

Restos romanos en la Casa Palacio de Salinas, Sevilla

Casa de Pilatos

 

Restos romanos en la Casa de Pilatos, Sevilla

En la Casa de Pilatos encontramos las estatuas de 20 emperadores romanos.

Iglesia de San Vicente

 
 Placa sobre la leyenda del rey Vándalo Gunderico. Iglesia de San Vicente de Sevilla

Antigua basílica Tardo-romana, donde encontramos una placa sobre la leyenda del rey Vándalo Gunderico, que conquistó la ciudad a Roma en el 411.


14. y para Comer en Sevilla

Cocome
Calle Tarifa 4,
41002 Sevilla, España
+34 955 11 15 66

MareaViva
Calle de Luis Arenas Ladislao 151
| frente a la entrada del parking del Centro comercial Nevion Plaza, 41005 Sevilla, España
+34 954 57 41 76

Arabesca Restaurant
Calle de San Fernando 23,
41004 Sevilla, España
+34 955 54 56 14

Abaceria del Postigo
Calle Tomás de Ibarra 4,
41001 Sevilla, España
+34 654 43 19 95

Casa Manolo León
Calle Guadalquivir 8,
41002 Sevilla, España
+34 954 37 37 35

y algo mas económicos

Salsitas
Avenida Pero Mingo, 12,
41016 Sevilla, España
+34 954 51 03 82

Akashito Sushi
Lopez de Gomara 23B,
41010 Sevilla, España
+34 955 10 31 52

Malavida
Plaza de Encarnacion S/N | Edificio Setas de Sevilla,
41003 Sevilla, España
+34 954 22 77 63

Bistro Los Tulipanes
Calle del Almirante Ulloa 8,
41001 Sevilla, España
+34 607 69 87 07

Pizzería Da Gabri
Calle de Zaragoza 38,
41001 Sevilla, España
+34 691 75 89 59

y desde Sevilla nos encaminamos hacia nuestra siguiente etapa

15. Yacimiento de Osset Julia Constantia


 
Centro de Interpretación Osset Iulia Constantia

Osset Iulia Constantia es la unión de dos nombres antiguos que recibió San Juan de Aznalfarache. Osset es el nombre tartésico del asentamiento que se encontraba sobre el cerro de Chavoya, en San Juan de Aznalfarache.

Posteriormente, la zona fue llamada por los romanos Iulia Constantia (Julia Constancia). Julio César, en el año 45 a. C. dotó al asentamiento del estatus de municipio de derecho latino.​ Se piensa que Constantia es un honor con el que la distinguió el propio Julio César.​

El historiador romano Plinio el Viejo menciona que Osset era una ciudad que se encontraba al otro lado del río Guadalquivir, lo que ha hecho a algunos historiadores pensar que pudiera tratarse de Triana. Sin embargo esto no es correcto, ya que un río pase a través de una ciudad no convierte a la ciudad en dos ciudades.

Además, Plinio especifica que se encuentra en "la vanda de Sevilla, en el lado derecho, que baja corriendo el río",​ lo cual sitúa a Osset al Oeste y ligeramente al Sur, en San Juan de Aznalfarache, en cuyo cerro de Chaboya existen restos antiguos que respaldan la tesis.

Sin embargo, no figura a menudo Iulia Constantia, sino simplemente Osset o COSSET.​ Llama la atención la C de COSSET, que pudiera derivar de que se tratara de una colonia, aunque la hipótesis más plausible es que se trate de la C de Constantia, ya que en la provincia Bética existían 6 colonias (Hispalis, Corduba, Astigis, Asta, Asido, Tucci, Ituci, Atubi y Urso) y ninguna de ellas era Osset.​ Era muy fértil en viñas.

16. Ruinas de la Ciudad de Celti - Peñaflor


Ruinas de la Ciudad de Celti, Sevilla

El río Guadalquivir siempre fue un elemento importante puesto que provocaba numerosos asentamientos de ciudades antiguas a sus alrededores, además de servir como un gran instrumento para comerciar y comunicarse con otras.

La construcción de un poblamiento decente se puede situar en el tiempo entre los siglos IX Y VIII a.C., fecha en los que los pueblos autóctonos comienzan a comerciar con los fenicios tras su llegada al sur de la Península.

Ruinas de la Ciudad de Celti, Sevilla

En este contexto histórico se incluye Celti, antecedente al pueblo de Peñaflor en la provincia de Sevilla.

Estuvo habitado desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo V d.C. 

Celti jugaba un papel destacado como punto intermedio de la vía Hispalis-Corduba (eje Este-Oeste) que discurría por la orilla derecha del Guadalquivir constituyendo una alternativa a la Vía Augusta situada al interior para alcanzar Carmo y Astigi.

Pero además éste era el lugar donde vadeaba el río la vía Astigi-Emerita (eje Norte-Sur), en una zona próxima a la desembocadura del Singlis (Genil).

Piscina semicircular en el yacimiento arqueológico de Celti , Sevilla

Celti cuenta con un espacio amurallado, urbanismo, arquitectura monumental e infraestructuras (viaria, saneamiento, industrial y funeraria). 

La ciudad obtuvo el estatuto de municipium civium romanorum en época flavia (a partir de 74 d.C.), lo que influirá en su desarrollo posterior.

Desde mediados del s. I y especialmente en el s. II, se produce un auge tanto de la propia ciudad, como del territorio circundante, debido a gran parte al comercio del aceite y en relación al establecimiento de una óptima red de comunicaciones terrestres y fluviales,

 Este hecho es atestiguado por restos de entidad como el puente sobre el río Retortillo y el dique ciclópeo de El Higuerón (construcción romana que se encuentra en la orilla del río Guadalquivir) que probablemente se adscriba a estos momentos.

Restos romanos frentea ermita de la Encarnación, Peñaflor

La ermita de la Encarnación es un elemento urbano que, ya sea por su situación, ya sea por la propia edificación, es un auténtico testigo de excepción que ha visto como la antigua Celti es abandonada y, cruzando el arroyo de las Moreras, se convierte en Peñaflor.

La ermita de los Santos Mártires está construida sobre un mausoleo romano de los siglos I-II d.C.

17. Donde Comer en Peñaflor

El Rincon de Murillo
Calle Sor Angela de la Cruz, 2,
41470 Peñaflor, Sevilla
615 99 56 60

Bar El K Te Dije
Av. Miguel de Cervantes, 15,
41470 Peñaflor, Sevilla
648 22 69 95


y para terminar esta primera fase vamos hacia

17. Ciudad de Orippo, Dos Hermanas


Torre de los Herberos, Dos Hermanas

Zona arqueológica situada en la isla Menor, entre Coria y Dos Hermanas.

Orippo fue una ciudad romana de orígenes turdetanos.

Es citada en el VII Itinerario de Antonino (Vía Augusta), situándola entre Ugia (Torre Alocaz, Utrera) e Hispalis (Sevilla), a orillas del antiguo Lacus Ligustinus.

Ruinsas de la Ciudad romana de Orippo

También es citada en los Vasos de Vicarello.

Se ubica en el actual término municipal de Dos Hermanas (Sevilla), entre el encauzamiento del río Guadaira y el polígono industrial Carretera de La Isla.

Orippo llegó a acuñar moneda propia, lo que sugiere que fue una ciudad estipendiaria.

El yacimiento se encuentra junto a la Torre de los Herberos.

A su alrededor se han encontrado hornos de alfarería, muros, un grupo de tumbas y un pozo. El descubrimiento más importante fue el del Matrimonio sedente de Orippo, una escultura en piedra en la que una pareja expresa un cariñoso gesto con sus manos.​

18. Donde Comer en Dos Hermanas​
 
Los Baltazares
Avenida Cristobal Colon 31,
41701 Dos Hermanas España
+34 955 67 84 91

La Majjareta
Calígula, Nº54,
41089 Dos Hermanas España
+34 954 82 48 45

Blac Enjoy
Av Adolfo Suarez 48 Local derecho,
41704 Dos Hermanas España
+34 955 60 61 15

Mary´s place
Ronda Adolfo Suarez 34 Ronda Adolfo suarez 34,
41704 Dos Hermanas España
+34 955 08 36 06


19. Otras Rutas Cercanas