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jueves, 5 de mayo de 2022

Escapada de Fin de Semana a Tudela: Capital de la Ribera Navarra

 

Tudela, Navarra

Puerta del Juicio, Catedral de Tudela

Torre Monreal, Tudela

Los fascinantes viajes de Benjamín de Tudela – El viaje de ...
Juderia de Tudela

Plaza de los Fueros, Tudela

Puente sobre el Rio Ebro, Tudela

Los enclaves judíos del reino de Navarra se vertebraron en torno a dos ejes: el Camino de Santiago, que agrupa las juderías de la Navarra Media, y el valle del Ebro, con las comunidades de Tudela y su “albala”. 

El núcleo de población judía más septentrional era el de Pamplona, pues al norte de la capital navarra no se ubicaba ni una sola aljama.

 Con densidades diversas, el número de juderías fue de treinta y dos. Sin embargo, las aljamas de mayor entidad se reducen a siete: Tudela, Pamplona, Estella, Los Arcos, Viana, Laguardia, Sangüesa y Cascante.

Se aprecia una gran movilidad de esta minoría, dando lugar a verdaderas corrientes migratorias internas. Tudela, situada en las proximidades de la frontera con los reinos de Castilla y Aragón, representó un foco de atracción demográfica,

La naturaleza de la movilidad de esta población era diversa; en su mayor parte obedeció a momentos favorables de la actividad económica, pero sin olvidar los niveles de hostilidad y resentimiento antisemita

Indice:


1. Como llegar a Tudela


Tudela está ubicada en pleno centro de Navarra y además es una de las ciudades más importantes de la comunidad por lo que tiene distintos accesos:

Coche: 

Si estáis haciendo una ruta por España esta será la mejor opción. Si no contáis con coche propio lo mejor será un coche de alquiler. Nosotros siempre usamos Autoeurope que tiene las mejores ofertas y con seguro a todo riesgo.

Tren: 

Tudela está conectada con todas las ciudades de España vía férrea. Si decidís esta opción llegaréis a la ciudad a la estación de tren de Tudela ubicada a unos 10 minutos a pie del centro y a 5 minutos en coche.

Avión: 

Tudela no cuenta con aeropuerto, si elegís esta opción tendréis que llegar al aeropuerto de Zaragoza ubicado a 66.4 km de distancia.

Tudela es una ciudad con mucho turismo por lo que la oferta hotelera es muy amplia. 
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2. Mapa con la ubicación de los lugares que ver en Tudela

Aquí os dejamos un mapa con todos los lugares que ver en Tudela para que podáis organizar vuestra visita.



3. Algo de historia

Tudela (Navarra, España) es una población de origen incierto. Durante mucho tiempo se consideró una fundación musulmana, ya que su historia documentada conocida arranca en aquella época. Sin embargo, diversas excavaciones arqueológicas han concluido que el lugar estuvo habitado desde la Edad de Hierro, iniciándose como población celta o celtíbera.

Prehistoria y Edad Antigua

Un fragmento de cerámica incisa cruciforme (I Edad del Hierro) y otro de Terra Sigillata Gálica (romana) encontrados en Tudela1

En el municipio de Tudela se han identificado restos inequívocos (materiales líticos y cerámicos) que hablan de asentamientos humanos desde el Paleolítico inferior,​ en concreto del Musteriense (periodo cultural que pertenece todavía a los Homo neanderthalensis). 

En el municipio de Tudela se han encontrado bastantes restos correspondientes al Neolítico, como piezas de cerámica y útiles de sílex (lascas, buriles, etc.).3​ En la actualidad se conocen más de cuarenta yacimientos, todos los cuales parecen pertenecer al Neolítico final y principios de la Edad del Bronce (pertenecientes a la Cultura del Vaso Campaniforme).

 La mayoría de estos talleres y yacimientos se han encontrado en el margen derecho del río Ebro. No obstante, varios yacimientos han sido hallados en el margen izquierdo, en la orilla de los barrancos que provienen de las Bardenas.

Época celta y celtíbera (siglos IX-III a.C.)

En el Sur de Navarra se conocen multitud de poblados celtas, posteriormente celtiberizados, destacando en importancia el del Cabezo de la Cruz de Cortes, en medio de la llanura aluvial del Ebro. Los poblados celtas del Valle del Ebro de la I Edad del Hierro se ubicaban sobre pequeños cerros o colinas de difícil acceso, o en el caso de que la subida fuera practicable se protegían con murallas, con claro valor estratégico, tanto defensivo como económico. 

Eran poblados o agrupaciones rurales que en casi ningún caso superaban los cien habitantes. Hoy se sabe que en el Cerro de Santa Bárbara, junto al Casco Antiguo de Tudela, había un importante poblado celta, después celtíbero, junto a las fértiles tierras de la ribera tudelana del Ebro. El Cerro de Santa Bárbara representa un lugar estratégico que seguramente no debió pasar desapercibido por los pueblos celtas y celtíberos.

Todas estas excavaciones parecen sugerir que, en Tudela, existió un poblado celtíbero de dimensiones incluso mayores al del Cerro de la Cruz en Cortes. Hay constancia de que esta población sobrevivió a la invasión romana. La gran duda entonces es porqué los geógrafos romanos no citaron esta población celtíbera tudelana.

Época romana (siglos III a.C.-V d.C.)

Se sabe que el ejército cartaginés de Asdrúbal atravesó territorio vascón a finales del siglo III a.C., por lo que quizás conquistara el poblado celtíbero del Cerro de Santa Bárbara de Tudela. Posteriormente, Aníbal conquistó toda la Hispania al sur del río Ebro, incluyendo seguramente los poblados celtíberos del Sur de Navarra. 

Pompeyo, fundador de Pompaelo (Pamplona) sobre la ceca vascona Iruña (o Bengoda), y vencedor en las Guerras Sertorianas (siglo I a.C.), recompensó a sus aliados vascones, ampliando sus dominios territoriales y concediéndoles derechos de ciudadanía romana. 

Mosaico de la Villa romana del Ramalete (s. IV), en el Museo de Navarra

Diversas excavaciones han encontrado restos de época romana en diferentes partes del término municipal, como son la villa romana del Ramalete, cerámica romana en el Cerro de Santa Bárbara y dentro del casco antiguo de Tudela. 

Los restos arqueológicos romanos más llamativos son los de la villa del Ramalete, que se encontraron en el Soto de su mismo nombre junto al río Ebro aguas arriba de Tudela.​ 

Aunque este soto pertenece al municipio de Tudela, se sitúa muy cerca de Castejón, por lo que en muchos tratados suelen localizar la villa del Ramalete en el término de Castejón. 

La magnífica villa del Ramalete tenía 8 habitaciones o salas. En ella se encontraron tres impresionantes mosaicos hipocaustos del siglo IV, restos de unas termas en bastante buen estado de conservación, pinturas en las paredes, y restos de cerámica del tipo terra sigillata (cerámica sellada por el fabricador romano). Lo importante de este hallazgo fue la confirmación de la presencia de villas en las mejanas del río Ebro, a las que habría que añadir la del Soto de los Tetones o la de Mosquera. 

Los primeros restos romanos asociados con seguridad a muros y pavimentos dentro del Casco Antiguo de la ciudad se descubrieron en las excavaciones realizadas entre 1984 y 1985 en el entorno de la Iglesia de la Magdalena. Asociado a uno de los muros, se identificaron cerámicas romanas fechadas en el siglo II d.C. 

La Tutela romana pudo ser una aldea casi abandonada a partir del siglo I d.C., aunque se ha demostrado que el cerro de Santa Bárbara ha estado habitado desde época celta y romana sin interrupción hasta nuestros días. ¿Por qué perdió su importancia, a favor probablemente de la cercana ciudad vasco-romana de Cascantum, a unos 9 km de Tudela? 

Si el nombre Tutela proviene de la raíz celta touta (que significa pueblo), es razonable pensar que se eligió este término por convertirse Tudela en una población menor.​ Si, por el contrario, proviene directamente de la diosa latina "Tutela", podría surgir una pregunta: ¿que quedó en Tudela para que tuviera que ser "tutelado"? 

Algunos han sugerido que tal vez fuera la existencia de un puente romano sobre el Ebro,​ siendo el único paso al otro lado del Ebro desde Caesaraugusta (Zaragoza) hasta Vareia (cerca de Logroño). Si existió, desde luego debió ser un puente provisional de madera y no de piedra, ya que de lo contrario hubiera concedido a Tutela una importancia que nunca tuvo durante el Imperio Romano.​ Otras opciones pudieron ser la presencia de alguna fortificación de defensa o la tutela de algún templo.

Se ha considerado en numerosas ocasiones que  Muscaria, ciudad romana citada por el geógrafo Ptolomeo en el siglo II d.C., se encontraba en las proximidades de la actual Tudela. Esta hipótesis comenzó a propagarse desde que Moret lo sugiriera en el siglo XVII,​ aludiendo a la antigua almunia de Mosquera, en los actuales campos de Mosquera, cuyas ruinas dicen se observaban en ese siglo.

Época visigoda (siglos V-VII d.C.)

Tampoco hay documentos escritos claros para afirmar que Tutela existía en época visigoda, pero los restos arqueológicos visigodos hallados en la ciudad son abundantes. 

Hace ya un tiempo, en excavaciones realizadas en el Hospital de Santa María de Gracia, Ángel Macaya encontró unas piedras labradas claramente visigodas, entre las cuales destacan una columna lisa, una estatua muy desgastada y una rosa de 8 pétalos. 

Además, en las excavaciones efectuadas para el cubrimiento del río Queiles se encontró una fíbula o hebilla de bronce también visigoda. De época visigoda, se han identificado también abundantes restos arqueológicos de los siglos V y VI en excavaciones en el entorno de la Iglesia de la Magdalena, en los solares de la margen izquierda del barranco del Mediavilla y, en superficie, en las laderas del Cerro de Santa Bárbara.

La ciudad pudo ser fortificada en varias ocasiones, debido a las guerras de los visigodos contra vascones, cántabros y francos. Algunos autores, como J.M. Lacarra, llegaron a sugerir la construcción de un primitivo castillo visigodo sobre el cerro de Santa Bárbara durante estas guerras. 

Se sabe que en las ciudades y aldeas visigodas comenzaron a erigirse iglesias cristianas de nueva planta, sobre todo a partir del siglo VII. Varios autores suponen que algunas antiguas iglesias tudelanas, fundamentalmente la Magdalena (pero también San Pedro, San Jaime, San Miguel y San Nicolás), tienen un origen hispanovisigodo; de existir en aquella época, debieron depender de la Diócesis de Tarazona. 

Antes de la llegada de los musulmanes, la zona ribereña del Ebro estaba gobernada por un magnate hispanogodo llamado Casius o Qasi. Gobernaba la región comprendida, más o menos, entre Tudela, Tarazona, Ejea de los Caballeros y Nájera. El conde Casio se convirtió al islam (hacia el año 713) y se hizo vasallo de los omeyas a cambio de poder conservar sus dominios. De ahí el nombre de la familia, Banu Qasi: ‘hijos de Casio’.

Época musulmana (siglos VIII-XII d.C.)

Hasta su fortificación o re-fundación en el año 802, Tudela debió ser una plaza muy poco importante, despoblada y con muy pocas defensas. Tutela fue probablemente conquistada por el mulsumán Ayub el Lajimita alrededor del año 716, sin apenas oposición. En unas excavaciones realizadas en 2002 en el cerro de Santa Bárbara se descubrieron por primera vez niveles arqueológicos del siglo VIII.

​Entre otros hallazgos se identificaron los muros de una vivienda de este siglo, la cual aparentemente fue abandonada a comienzos del siglo IX. Estos restos sugieren que las viviendas de este pequeño poblado estaban adaptadas a la pendiente de las laderas del cerro. Este primitivo núcleo islámico pudo estar rodeado por una primera muralla que llegaba hasta el barranco del Mediavilla, cuyo único vestigio puede haberse encontrado en el corral interior de una casa de la calle San Nicolás.​

En 802,​ Tutela fue fortificada (y re-fundada como Al-Tutili) por Amrūs ben Yūsuf, quien había sido nombrado gobernador de la Marca Superior por el emir Al-Hakam I. Amrūs concentró un gran ejército en Tutela, reconstruyendo y aprovisionando la plaza de Al-Tutili como una posición clave defensiva de la Marca Superior; su finalidad fue proteger las tierras ribereñas del Ebro de las incursiones de vascones y francos. 

Amrūs convirtió a Al-Tutili en la capital de la comarca gracias a la riqueza de la agricultura, ganadería y las distintas artesanías,​ alcanzado en el siglo IX una población de unos 3000 habitantes. 

A principios de este siglo, se debió construir una primera mezquita mayor, que seguramente se corresponde con la Mezquita de la Al-Hamdaka.

Estatua en honor al moro Muza en Tudela

Al-Tutili fue el lugar permanente de residencia de Musa ibn Musa, el célebre “moro Muza”, que mantenía relaciones, incluso parentesco, con las casas señoriales de Vasconia.

 Su poderío fue tal que llegó a considerarse como el “Tercer Rey de España”, tras el emir Abd al-Rahman II de Córdoba y el rey astur Ordoño I de Oviedo. Durante su mandato y el de sus sucesores, en los siglos IX-X, 

Al-Tutili experimentó una gran expansión, llegando hasta las fronteras del río Queiles y alcanzando un gran esplendor económico y cultural. 

El recinto de la ciudad fue, de nuevo, fuertemente amurallado, teniendo como fosos naturales el Queiles y el propio Ebro. La nueva muralla de la ciudad tenía multitud de torreones vigía y se conoce la existencia de, al menos, 7 puertas: las de Albazares, de Zaragoza, del Mercado, de Calahorra, de Leza, de Ribotas y de Garoz. 

La medina debió ser militarmente reforzada por un sistema de torres vigía, llamadas atalayas (talias), situadas a extramuros. Se ha propuesto tradicionalmente que son de origen árabe,15​16​ entre otras, la Torre de San Julián, la Torre de la Judía, la Torre Roya y, finalmente, la Torre Monreal, la única que se conserva (otros autores han indicado recientemente que todas estas atalayas fueron obra cristiana del siglo XIII, dado que no hay documentación escrita ni evidencias arqueológicas que confirmen su existencia en época musulmana).

La importancia que adquirió Al-Tutili da fe la Mezquita Mayor, el zoco (Mercalete Vetere), una alcaicería, iglesias para los mozarábes, barrio judío con sinagogas, baños públicos y un abigarrado caserío al abrigo de la Alcazaba que estuvieron supeditadas a Al-Ándalus como frontera de dos fes religiosas: la musulmana y la cristiana. 

Imagen de las excavaciones realizadas en 1993 en la Plaza Vieja de Tudela, con los cimientos de la Mezquita Mayor incluyendo la base del alminar

La Mezquita Mayor de Tudela se construyó a mediados del siglo IX bajo la iniciativa del rey Musa. 

Este primer edificio de la mezquita, de aspecto arcaico, debió ampliarse, modificándose en lo estructural y lo ornamental con el paso del tiempo. 

Parece ser que, a principios del siglo X, fue saqueada y quemada por el rey navarro Sancho Garcés I. Luego se reformó y amplió a comienzos del siglo XI bajo el mecenazgo de los Tuyibíes durante el taifado de Zaragoza, concretamente con Mundir I, teniendo por modelos indiscutibles las mezquitas de Córdoba y Madínat al-Zahra.

La población se incrementó por causas político-militares y económicas, y fue foco de inmigración que atrajo contingentes humanos de los lugares cercanos. 

Durante la dominación musulmana, los judíos tudelanos se extendieron por un extenso barrio denominado la Judería Vétula, formando la aljama más numerosa de Navarra. La Judería Vétula se extendía por el Sudeste de Tudela, entre la Catedral y el Queiles, en las actuales Calles de San Julián, Verjas, Magallón, Benjamín de Tudela y la desaparecida de las Vueltas. Tudela se convirtió, por tanto, en un crisol de gentes y culturas en la que, además de musulmanes, se mezclaron mozárabes y judíos. La población tudelana debió alcanzar durante los siglos X y XI cerca de 8000 habitantes.

Tudela llegó a convertirse en capital de una taifa independiente, tras la caída del Califato omeya de Córdoba. 

La "cultura andalusí" siguió siendo de marcada significación desde el siglo XI al XIII con figuras señeras tanto árabes como judías.

Alfonso I el Batallador

Reconquista de Tudela

Poco después de la capitulación de Zaragoza en 1118, Tudela fue reconquistada definitivamente por Alfonso I el Batallador el 1 de agosto de 1119, festividad de las Cadenas de San Pedro (primer patrón de Tudela), pasando a formar parte de la Corona Navarro-Aragonesa.

  Alfonso I el Batallador firmó un convenio con la población mulsumana, que se había hecho fuerte en La Alcazaba durante el asedio: este convenio consistía en el de respetar sus formas de vida y estatuto jurídico, y sus propiedades extramuros, a cambio de entregar el castillo y abandonar la ciudad para vivir fuera de ella. 

Los musulmanes aceptaron y fueron inmediatamente confinados en un barrio a extramuros de la ciudad, la Morería. La Morería fue un ensanche meridional del casco urbano hacia el término de Velilla. También se garantizó amparo a los judíos fugitivos en un primer momento, y se les otorgó el fuero de Nájera. Los judíos siguieron habitando de momento en la Judería Vétula.

Alfonso I el Batallador nombró a Tudela cabeza de merindad y le concedió los fueros de Nájera, Sobrarbe y "Tortum per tortum". 

Desde abril de 1123 consta Rotrou III de Perche, noble normando y pariente de Alfonso I, como "conde en Tudela", a pesar de que no se refiriera específicamente a él como el gobernante de la localidad​ El señor normando Robert Burdet es mencionado como su alcalde o comandante militar de la ciudadela y un Duran Pixon como juez.​

Un nuevo privilegio a la ciudad "Tortum per tortum", concedido en 1127, asignó a los pobladores de Tudela un amplio término de libre aprovechamiento de aguas, pastos, leña y materiales de construcción, garantizó su libertad de comercio y reforzó la jurisdicción local incluso en casos de violencia (tortum) cometida contra un vecino en otros lugares. 

En 1134, Alfonso I el Batallador murió sin descendencia, dejando un utópico testamento en el que legaba todos sus estados a las órdenes militares extranjeras del Temple, del Hospital y del Santo Sepulcro. Los nobles navarros y aragoneses se negaron a cumplir semejante testamento y eligieron un rey diferente para cada reino, García V Ramírez para Navarra y Ramiro II para Aragón.

 A partir de la restauración del viejo reino pirenaico, Tudela quedó incorporada definitivamente al Reino de Navarra, inicialmente todavía conocido como Reino de Pamplona hasta que, en 1150, Sancho VI cambió su título de Pampilonensium Rex («Rey de los pamploneses») por el de Rex Navarrae (Rey de Navarra).

Tudela en el Reino de Navarra (siglos XII-XIII)

Iglesia de la Magdalena

Los cristianos mantuvieron en gran medida el entramado urbanístico de la antigua medina árabe, limitándose únicamente, entre los siglos XII y XIII, al levantamiento de nuevas iglesias o a la adaptación de edificios anteriores para el culto cristiano. 

Este periodo de gran actividad artística se desarrolló en el románico tardío, decorativo y rico especialmente en lo que se refiere a la escultura. 

Así fueron surgiendo los templos románicos​ de la Magdalena, San Nicolás, San Salvador, San Pedro, San Julián, San Jaime, San Jorge, San Miguel y Santísima Trinidad hoy desaparecidas en su mayoría y, finalmente, la Catedral de Santa María (protogótica - cisterciense) en terrenos de la antigua Mezquita Mayor. 

Muchas de las iglesias construidas se erigieron en realidad sobre edificios anteriores, ya fueran mezquitas musulmanas o templos mozárabes, sin apenas modificar el trazado de las calles. Es el caso de las iglesias de la Magdalena, de San Nicolás y de San Pedro, que se reedificaron probablemente sobre previos templos mozárabes, o la de San Salvador que se construyó sobre la primitiva Mezquita de la Al-Hamdaka. 

El puente de Tudela sobre el río Ebro, con una longitud de 360 metros y 17 arcos, es obra medieval, ya que los arcos más antiguos son ojivales, posiblemente de Sancho VII o su sobrino Teobaldo I de Navarra.

Durante los siglos XII y XIII, al no existir asistencia médica oficial, se crearon hospitales gremiales mantenidos a base de donaciones y herencias. Los más antiguos conocidos en Tudela son la Alberguería de Santa María, citada e 1163, el Hospital de Tudela, citada en 1164, el Hospital o Albergue de Pobre, citado en 1188, este último situado en el barrio o parroquia de Santa María, la Alberguería de la Natividad de Nuestra Señora, citada en 1228 y el Hospital de San Nicolás, citado en 1279. 

Desde el siglo XIII, la parroquia de San Nicolás fue sede del Hospital de San Leonardo. Lo que hoy es calle y plaza de San Nicolás debió tener una importancia de primer nivel en la época medieval, por su privilegiada situación dentro del contexto de la ciudad. Era el punto de confluencia de las tres calles o vías principales, la de la Rua, con dirección a Zaragoza y Aragón, la de Calahorra, con dirección a Castilla, y la de Caldederos, con dirección a Pamplona, a través del Puente.

Después de la reconquista y durante casi 400 años, las tres culturas monoteístas, cada una bajo las jurisdicciones, usos y ritos propios, y en barrios diferentes, vivieron en relativa calma. La Morería y la Judería tudelanas fueron las más prestigiosas y numerosas de Navarra. De esta época es el famoso judío Benjamín de Tudela (1127/ 30-1175), un viajero curioso e intrépido que viajó por el Mediterráneo hasta el Próximo Oriente, adelantándose en el tiempo al mismísimo Marco Polo. 

Los reyes navarros del siglo XII alternaron su residencia entre Pamplona y Tudela. Uno de ellos fue Sancho VI el Sabio (1150-1194), monarca muy cercano a Tudela, a la que convirtió en su residencia permanente durante las estaciones invernales. Su reinado coincidió aproximadamente con la llegada de los cistercienses a Navarra y a la Ribera, cuyo modelo arquitectónico fue el seguido en los Monasterios de La Oliva y de Fitero, y también en la Catedral de Tudela. 

En 1170, ante las insistentes quejas de los judíos por los atropellos cometidos contra ellos por sus vecinos cristianos, Sancho VI ordenó que abandonaran su viejo barrio, la Judería Vetula, y utilizaran la protección de las murallas del Castillo, para construir en un su interior una nueva judería.

Sancho VII el Fuerte, estatua en su honor en la plaza de su mismo nombre de Tudela

El monarca más estrechamente ligado a Tudela fue sin duda el rey Sancho VII el Fuerte (1194-1234), quien luchó en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 junto a los reyes Alfonso VI de León y Pedro II de Aragón. Según cuenta la tradición, el rey navarro se distinguió por su valor y las cadenas que trajo como botín de guerra pasaron desde entonces a ser elemento del escudo de Navarra. Un fragmento de ellas puede admirarse en el retablo mayor de la Catedral de Tudela. 

Sancho VII nació y murió en Tudela; al él se le atribuye la restauración de la alcazaba, convirtiéndola en un típico castillo medieval, y del puente sobre el Ebro, con su actual estilo protogótico; en este puente se construyeron tres torreones, uno en cada extremo y otro en el centro, los cuales persistieron hasta finales del siglo XVIII (el escudo de Tudela aún exhibe sus tres antiguos torreones, hoy ya desaparecidos).

La muerte de Sancho VII sin descendencia motivó la entronización de dinastías francesas en Navarra, con Teobaldo I. Su sucesor Teobaldo II proyectó la construcción de una universidad en Tudela en 1259. 

Siglos XIV y XV

La población judía fue decayendo progresivamente debido a las matanzas periódicas por parte de los cristianos (como las de 1235, 1321 y 1328) y a los elevadísimos impuestos establecidos por los reyes. 

El reinado de Carlos II el Malo (1349-1387) coincidió con calamitosas pestes, como las de 1348, 1358, 1362, 1380, 1382 y 1383. En 1355, Tudela fue fortificada, reparándose torres, almenas y casas adosadas a raíz de la guerras con Francia y Castilla.

Carlos III el Noble (1387-1425) mantuvo una política pacifista, muy diferente a la de su predecesor, iniciando un acercamiento con los castellanos y reformando las instituciones navarras. Fue el rey Carlos III el Noble quien reformó de manera decidida el viejo Castillo de Tudela, convirtiéndolo en un verdadero palacio regio, suntuoso y elegante. Carlos III le otorgó a Tudela el título de ciudad en 1390. 

La Bajada del Ángel, la ceremonia más entrañable de la Semana Santa tudelana en Domingo de Resurrección, se remonta al siglo XIV (tal vez anterior), manteniéndose la tradición, salvo en pequeñas excepciones, durante cientos de años hasta el día de hoy. 

En 1477, se comenzó a construir el Palacio Decanal o Palacio del Deán, con un estilo gótico-mudéjar. Un evento importante ocurrió en 1420, cuando el río Ebro volvió a amenazar con cambiar de curso y dejar el puente seco, tal como había ocurrido en 1271. 

En la segunda mitad del siglo XV, una vez muerto Carlos III, Tudela sufrió las consecuencias de las luchas entre agramonteses y beaumonteses. La guerra persistió a la muerte de Carlos, Príncipe de Viana, en 1461 y a la de Juan II en 1479. Finalmente, la Corona de Castilla al mando del aragonés Fernando el Católico, aprovechando esta guerra y su alianza con los beaumonteses, conquistó el Reino de Navarra en 1512.

Edad Moderna

Conquista de Navarra. Siglo XVI

Cumpliendo con lo establecido en las condiciones de capitulación, Fernando el Católico procedió a jurar y confirmar los fueros de la ciudad el 4 de octubre de ese mismo año. El profundo respeto a sus fueros, libertades y franquicias, así como la profunda lealtad a sus reyes, impresionaron al mismísimo Fernando el Católico que, en 1513, concedió a Tudela el título de "Muy Noble y Muy Leal".

La muerte de Fernando el Católico en 1516 y la guerra de los comuneros en Castilla envalentonó al destronado rey navarro Enrique II, quien organizó un ejército y encomendó la reconquista de Navarra, con el apoyo incondicional de Francisco I de Francia. 

En 1521, debido a un nuevo intento de recuperación del reino con ayuda francesa también fracasado, Carlos I de España y V de Alemania, y IV de Navarra, dispuso el cumplimiento estricto de la orden de Cisneros procediéndose a destruir o desmochar la gran mayoría de los castillos y murallas de las poblaciones navarras, exceptuándose únicamente algunos como el Castillo Nuevo de Pamplona o el Castillo de Marcilla. 

Ya antes de la conquista, en Tudela se había entrado en una grave crisis demográfica producida tras la expulsión de judíos (1498) y complementada por la de los mudéjares en 1516. La expulsión de los mudéjares de la Morería, permitió que, en 1518, se construyera la Iglesia de San Juan (sobre la mezquita más importante de la Morería, la de La Alcazara). La Plaza del Cofrete, una de las plazas más antiguas de Tudela, nació también a comienzos del siglo XVI en el solar de la antigua Mezquitilla de Al-Eta-Alcuaz.

En 1544 se realizó un recuento de ciudadanos "franceses" y "vascos" en la ciudad, dando como resultado un total de 116, fundamentalmente pastores jóvenes llegados a partir de 1525 tras la consolidación territorial. 

Este recuento se realizó ante el temor de una invasión desde la Baja Navarra con el apoyo francés. En 1553, la ciudad tenía una población de entre 8000 y 10 000 habitantes. Se estima que el mayor apogeo de la inmigración allende los Pirineos sucedió entre 1590 y 1660, suponiendo en 1663 el 12 % de la población.​

Con la recuperación demográfica y económica de la ciudad, los palacios y casas señoriales palaciegas de elementos de la nobleza comenzaron a proliferar por la ciudad, llenando de escudos o blasones sus fachadas en el siglo XVI y principios del siglo XVII, y siendo exponentes a su vez de una acentuada vida cultural renacentista vinculada estrechamente con la presente en la ciudad de Zaragoza. 

De esta época renacentista datan Palacio del Marqués de San Adrián, construido en la primera mitad del siglo XVI, la Casa de los Ibáñez de Luna, también del siglo XVI, la Casa Consistorial o Ayuntamiento (muy modificado en reconstrucciones posteriores), así como el ya desaparecido Palacio del Liceo o Casa de los Montesa. 

Siglos XVII y XVIII

En 1609, reinando Felipe III, se decretó la expulsión de los moriscos. La población de Tudela descendió en más de 1000 personas desde mediados de siglo XVI a mediados del siglo XVII, gran parte atribuible a esta expulsión de los moriscos. 

Durante el siglo XVII, tal como había ocurrido en el XVI, el crecimiento o desarrollo de la ciudad se hizo a costa de los espacios no edificados y de las viviendas abandonadas por los judíos en 1498 y por los moros y moriscos, expulsados en 1516 y 1609.

Tras el esplendoroso Renacimiento, la crisis española del siglo XVII se dejó sentir también sobre Tudela. En coincidencia con esta crisis se registró, no obstante, la llegada de nuevas y numerosas órdenes religiosas a la ciudad. Se instalaron en el casco urbano y en barrios de extramuros, adquiriendo una gran importancia en la vida religiosa y cultural de Tudela. 

En 1616 se decidió ahondar el fondo del Ebro, pues volvía a amenazar de nuevo con dejar el puente seco. Como en siglos anteriores, los tudelanos seguían luchando contra el acrecentamiento de la mejana que se estaba formando en el puente. En 1627, se volvió a arrasar dicha mejana. Finalmente, la mejana ganó la batalla y en 1666 se decidió cultivarla al comprobar su interés agrícola y económico. 

Se dio nacimiento a la famosa Mejana de Santa Cruz, cuyas huertas de renombre son hoy el orgullo de Tudela. Posteriormente, en 1707, se construiría el puente de entrada a la Mejana y en 1875, casi dos siglos después, la puerta de la Mejana. Entre 1847 y 1849, se construiría el Molino Nuevo, junto a la casa de la Mejana, aprovechando la acequia que bordeaba la Mejana en su lado Oeste, el que da a Santa Cruz, antiguo cauce del Ebro. 

En 1854, por aluvión, se formaría otro pequeño y nuevo soto en la parte norte del campo de la Mejana, en la terminación del camino lindante con la acequia molinar. Este nuevo soto se denominó posteriormente como la Mejanica. La Mejana y la Mejanica componen en la actualidad una superficie de 59 hectáreas, todas ellas cultivadas.

A lo largo del siglo XVIII, Tudela recobró su vitalidad. Durante esta época, la ciudad se fortaleció construyéndose numerosos palacios y casas nobles blasonadas que hoy enriquecen el casco urbano. En 1773 se creó la Real Sociedad Tudelana de los Deseosos del Bien Público o "La Tudelana" que fue una de las primeras Sociedades Económicas de Amigos del País de España. Estuvo impulsada fundamentalmente por José María Magallón, marqués de San Adrián. 

En el siglo XVIII, todavía subsistía la antigua Escuela de Gramática y había tres escuelas de primeras letras. Se mantenían también el Colegio de San Cosme y San Damián de médicos, cirujanos y boticarios que se fundó en 1537, dos hospitales fundados en el siglo XVI y el anterior de Santiago (1355). 

Siglo XIX

Gran parte de todo el extenso patrimonio románico tudelano estaba todavía en pie a principios siglo XIX. Sin embargo, el Plan Beneficial del Obispo tudelano Francisco Ramón de Larumbe había concluido en 1772 que Tudela tenía demasiadas parroquias (Pamplona, con más habitantes, solo tenía cuatro) y, además, algunas de ellas estaban amenazando estado de ruina. Se determinó reducir el número de parroquias tudelanas a cuatro (las actuales Catedral de Santa María y las Iglesias de la Magdalena, San Nicolás y San Jorge el Real), una desafortunada decisión de desgraciadas consecuencias para el patrimonio cultural de la ciudad. 

La primitiva iglesia románica de San Jorge había sido ya demolida a finales del siglo XVIII, dando lugar a la Plaza del Mercadal; sus parroquianos se trasladaron a la Iglesia de San Andrés, perteneciente al extinguido Colegio de Jesuitas (dicha iglesia pasó a llamarse San Jorge el Real). 

Aprovechando los solares abandonados por los templos derruidos y sus antiguos vestíbulos o camposantos, fueron surgiendo varias plazuelas (como las plazas de San Salvador, San Juan y de San Jaime), todas ellas de pequeño tamaño y de traza irregular y desordenada.

El 23 de noviembre de 1808, Tudela entró en la historia militar por la denominada "Batalla de Tudela". Debido a la victoria francesa en esta contienda, el nombre de Tudela fue inscrito en el Arco del Triunfo de París. En 1813, los franceses se vieron obligados a retirarse de suelo español, abandonando definitivamente Tudela, no sin antes quemar la Iglesia de Santa Clara. 

El general Espoz y Mina decidió derribar los dos últimos torreones del puente que quedaban y otras fortificaciones, como la Torre Monreal o la torre de Santa Bárbara, con el objetivo de evitar futuros acontecimientos. 

Como consecuencia de la Guerra de Independencia y las posteriores Guerras Carlistas, además de los continuos brotes de cólera y el decaimiento económico general, la población de Tudela se estancó en torno a los 7000 habitantes, aunque con oscilantes cambios demográficos. 

En las Guerras Carlistas, Tudela no sufrió tanto como otras poblaciones navarras. Al estar situada muy al sur y en tierra llana, fue casi siempre dominada por los ejércitos liberales, auxiliados desde la primera guerra civil española (1821-1823) por la propia milicia local.

La fisonomía de la ciudad comenzó a cambiar como consecuencia de la exclaustración y desamortización eclesiástica de la década de 1830. Algunos de los conventos suprimidos pasaron a desempeñar funciones sociales de tipo benéfico o se convirtieron en edificios privados. En 1833 se construyó un teatro. 

A partir de la segunda mitad del XIX, especialmente el último tercio, y también en el siglo XX, Tudela comenzó a desarrollarse, alcanzando una población de unos 9000 habitantes y expandiéndose hasta el actual Paseo de Invierno. El crecimiento de la población se debió a inmigrantes que buscaban tierras y a una coyuntura agrícola muy favorable, debido al desarrollo de la viticultura y de los cereales. Este desarrollo hizo de la Ribera la comarca más rica de Navarra. 

Tudela asistió en 1861 a la llegada del ferrocarril, lo que provocó la expansión urbanística de la ciudad hacia el Este. En primera instancia se había proyectado construir en Tudela una estación de primer orden, lugar de empalme entre dos vías, la de Zaragoza - Pamplona - Alsasua y la de Tudela - Logroño - Bilbao. No obstante, se optó finalmente por una opción más barata, la de situar dicha estación en Castejón, por aquel entonces un despoblado, pero con terrenos baratos y llanos, y sin apenas desmontes y terraplenes. 

En 1861, se construyó el puente de piedra elevado del ferrocarril, que hoy domina el final del Paseo de Pamplona, construido para salvar el río Queiles. En 1885, construida por la Compañía del Norte, se terminó también la vía estrecha de tren entre Tudela y Tarazona: el famoso "Tarazonica". Fue el ferrocarril de vía estrecha más antiguo de Navarra. 

Dos terribles inundaciones acontecieron en 1871, una debida al Ebro a mediados de enero, y otra debida al Queiles, a finales de mayo. La del Ebro fue una de las mayores riadas de las que se tiene constancia, pues el nivel del río alcanzó los 5'30 m por encima de lo normal, solo superada en gravedad por la de 1643. 

Pero la inundación más catastrófica aconteció el 29 de mayo de 1871 y la provocó una colosal crecida del Queiles. El agua alcanzó alturas ahora difícilmente imaginables, como casi 2 metros en la Plaza Nueva o unos 7 metros en las partes bajas de las calles San Julián, Verjas, Cortadores y Arbollones.

La sociedad tudelana se articuló con la aparición de asociaciones típicas de las ciudades europeas de finales del siglo XIX. Comenzaron a funcionar el Círculo Mercantil (1878) y el Centro de Agricultores (1886), con carácter más bien profesional. Además, se crearon asociaciones de carácter recreativo, como la Nueva Peña (1903), el Nuevo Casino Tudelano (1903) y el Casino de Tudela (1904). En 1899 se proyectó la construcción de la Azucarera, la que iba a convertirse en la primera industria de importancia de Tudela.

Siglo XX

Hacia 1920, la economía de Tudela, aunque era esencialmente agrícola, daba muestras de una evolución y especialización muy notables. A la enseñanza primaria y secundaria pública se habían sumado siete colegios privados. Se publicaban tres periódicos, existían sucursales bancarias del Crédito Navarro y de la Agrícola, una Caja Rural, y seis casinos. 

Sin embargo, comenzaron a producirse fuertes movimientos obreros, sobre todo en 1920, que llevaron a la huelga a muchos trabajadores, entre ellos a los albañiles y a los obreros de la Azucarera. De esas fechas data la primera organización sindicalista en la ciudad, vinculada a la CNT, sindicato que en 1920 impulsó una importante huelga que paralizó la fábrica durante semanas. Por otra parte, la UGT no se organizó en Tudela hasta 1926.

Estos nombres se han conservado hasta hace bien poco, hasta que en 1980 se decidió unificar los tres sectores en una sola calle, la Avenida de Zaragoza, la principal arteria de la ciudad. La expansión de Tudela en la primera mitad del siglo XX se produjo como consecuencia del crecimiento demográfico, ya que de los 9000 habitantes de principios de siglo pasó a más 13 000 en la década de 1940. 

Las direcciones del ensanchamiento estuvieron condicionadas en parte por la topografía, como el cauce del Ebro o los cerros circundantes. Sin embargo, las vías de comunicación preexistentes y la estación de ferrocarril fueron decisivas para configurar el ensanche. La fábrica de la Azucarera se encontraba encajonada entre el cauce del Ebro y la línea de ferrocarril.

El descontento militar provocó que, en 1923, el general Primo de Rivera instaurara la Dictadura militar. Tras la dimisión del dictador y el breve periodo denominado Dictablanda, se proclamó la Segunda República Española en 1931. Fue en esta época, en 1933, cuando se construyó la Plaza de Toros de Griseras (la cual sería restaurada posteriormente en 1975). 

Por desgracia para España y Tudela, durante la II República se vivió uno de los periodos más agitados política y socialmente de su historia. La situación de crisis económica y el paro provocó en Tudela, como en todo el país, poco a poco fue fraguándose lo que más tarde explotaría en la Guerra Civil, que asoló España desde 1936 a 1939.

Las amenazas de bombardeo se producían con relativa frecuencia, por lo que se construyeron refugios aéreos y se instaló en la Azucarera un servicio de vigilancia con personal armado que, por medio de una sirena, se encargaba de avisar a toda la ciudad ante posibles incursiones aéreas. El 13 de agosto de 1937, Tudela fue bombardeada por la aviación republicana dejando el triste balance de 10 muertos. Una de las bombas afectó directamente a la famosa fuente de los Angelotes del Paseo de Invierno.

Tras la normalización de las relaciones exteriores españolas durante la década de 1950 se produjo el despegue de la economía española. Es en este momento cuando se asiste a la verdadera expansión de la ciudad de Tudela, produciéndose un desarrollo agrario considerable que impulsó la población. 

El despegue económico y la demanda de elementos productivos propició una considerable inmigración de gentes de la Ribera, del cercano Aragón y de Soria, actuando Tudela como centro de creación de empleo en la zona. La primera respuesta ante la expansión de la población en Tudela llegó con el Padre Lasa, que fue el promotor del Barrio de Lourdes. Por aquel entonces, en el barrio vivían 1500 personas. Actualmente, su población supera los 6000 habitantes. En 1953 y en este contexto de desarrollo económico, se creó también la vieja Escuela Técnica Industrial (ETI) de Tudela.

Varios factores ayudaron a este despegue industrial tudelano, entre otros el Plan de Promoción Industrial de la Diputación Foral de Navarra o la mejora de la red de carreteras y la extensión de la formación profesional (ETI). Un buen número de empresas se instalaron en la ciudad, siendo las más importantes las del sector electrónico, como Sanyo y Piher que se instalaron en 1967. Esta implantación industrial atrajo a nueva población que demandaba vivienda y con ello se incrementó el suelo urbanizable.

Con la llegada de la democracia, al inicio del reinado de Juan Carlos I de Borbón, al carácter de centro comercial e industrial de Tudela se le añadió el de centro de servicios. En este sentido, Tudela fue dotada de importantes equipamientos como las nuevas y modernas instalaciones de la Escuela Técnica Industrial (ETI), el Centro Cultural "Castel Ruiz", verdadero motor de la vida cultural de la ciudad, el Hospital General Comarcal "Reina Sofía", la Escuela Oficial de Idiomas y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). 

En la década de 1980, Tudela carecía de espacios verdes y de recreo, a excepción del Paseo de Invierno y del Paseo del Prado. Por esta razón, aprovechando el debate sobre un nuevo plan urbano y amejoramiento del existente, se idearon o se llevaron a cabo varios proyectos, como el del Paseo del Queiles y el Parque de Otoño. En 1992, un nuevo barrio, el de la Azucarera, comenzó a construirse sobre los solares de la que fue la antigua fábrica de la Azucarera.

Siglo XXI

En la década de 2000, nuevos barrios comenzaron a surgir, como el de Velilla, el del Queiles, el del Instituto y el de Gardachales (ver Barrios de Tudela). Durante esta última década ocurrió un nuevo salto poblacional, pasando de apenas 28.000 habitantes en 2000 a más de 35.000 en 2010, debido fundamentalmente a una alta tasa de inmigración. 

En 2007 se inició por iniciativa pública la construcción de la Ciudad Agroalimentaria de Tudela, cuyo objetivo es la de dotar de instalaciones a las empresas agroalimentarias para mejorar su competitividad e impulsar el sector; situada en el polígono La Serna, ocupa una superficie de 1,2 millones de metros cuadrados, pero se pretende ampliarla hasta 3 millones de metros cuadrados. En 2008, se inauguró las nuevas instalaciones del Campus de Tudela de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

4. Que ver en Tudela

Qué ver en Tudela | 20 Lugares Imprescindibles [Con Imágenes]
Tudela, Capital de la Ribera Navarra

 



5. Torre Monreal

Nosotros empezamos nuestra visita por la ciudad en la Torre Monreal situada a unos 15 minutos del casco antiguo, donde se encuentran todos los lugares que ver en Tudela.

Torre Monreal, Tudela

Este monumento se construyó en el siglo IX, cuando los musulmanes fortificaron la ciudad, con el objetivo principal de que fuera una torre atalaya de vigilancia de Tudela. En el 2003 se aprobó una remodelación de la torre, que es como la vemos actualmente.

Lo más curioso de la remodelación de la Torre Monreal fue que en su interior se instaló una cámara con un sistema de espejos y lentes; esto permite ver dentro de la torre lo que pasa en ese instante por fuera, teniendo una imagen 360º de Tudela en tiempo real.

Si vais sobrados de tiempo, al lado de la torre de Monreal se encuentra el monumento al corazón de María y el parque de San Julián donde podéis dar un paseo.


6. Iglesia de Santa María Magdalena

La iglesia de Santa María Magdalena declarada Bien de Interés Cultural, se asoma al caudaloso río Ebro que fluye serpenteando la ciudad de Tudela. La torre románica, de traza rigurosa y sobria, se torna anaranjada al atardecer, y su sombra, proyectada sobre el agua, resalta su elegancia y fragmenta su firmeza.

Portada de la iglesia de Santa María Magdalena, Tudela 

En la portada, descubrimos pétreas tallas que relatan escenas del Nuevo Testamento, entremezcladas con animales mitológicos, adornos vegetales y oficios cotidianos. Las doradas tonalidades del crepúsculo encuentran su reflejo en el retablo mayor, decorado en oro y presidido por María Magdalena.

Tudela, la capital de La Ribera Navarra, nos sorprende con una espléndida construcción románica: la iglesia de Santa María Magdalena. Se levanta frente al puente del Ebro, al lado de la Judería Nueva, y fue edificada en la segunda mitad del siglo XII, probablemente sobre un templo mozárabe.

Antes de acceder a la iglesia, conviene fijarse en su esbelta torre de tres cuerpos; el superior, con dos arcos simples y, el segundo, con un arco doble sobre columnas con capiteles vegetales.

Portada de la iglesia de Santa María Magdalena, Tudela 

Su portada principal representa el estilo románico más puro que puede verse en Tudela. 

Está compuesta por cuatro arquivoltas decoradas profusamente con escenas del Nuevo Testamento, animales mitológicos y elementos vegetales. 

En el tímpano destaca un magnífico pantocrátor (Cristo en majestad), con los símbolos de los cuatro evangelistas.

Todo el conjunto está protegido por un alero soportado por modillones figurativos que representan diversos oficios, entre los que se distinguen a un cantero, un músico o un segador. 

Mención aparte merece la puerta Norte, recientemente recuperada, también románica y rematada por un crismón, símbolo de Cristo que se coloca sobre las puertas como protección espiritual.

Una vez en el interior, el edificio consta de una sola nave rectangular cubierta por una bóveda de medio cañón apuntado y reforzada por seis arcos fajones. 

Estos se apean sobre columnas adosadas al muro que soportan capiteles con decoración vegetal e historiada. 

Portada de la iglesia de Santa María Magdalena, Tudela 

Toda la iconografía escultórica está directamente relacionada con la realizada en la catedral de Santa María, cuyo claustro se construía por entonces.

Merece la pena acercarse hasta el retablo mayor de traza plateresca (siglo XVI). Está dedicado a la Magdalena, imagen que aparece representada en la parte central del mismo. 

Le sorprenderá su deslumbrante color, intensificado por la decoración en oro.

En el siglo XVI la iglesia medieval sufre remodelaciones. En esos años se levantan las capillas laterales de Santa Ana, en las que podemos contemplar una talla del siglo XV de estilo hispano-flamenco, y la de Nuestra Señora de la Esclavitud, que transforman la planta de la iglesia. En época barroca se erigen las capillas de las Ánimas y la del Santo Cristo.

Puede aprovechar la visita a la iglesia de la Magdalena para conocer el barrio de la Judería Nueva y disfrutar del entramado de sinuosas callejuelas que giran en torno a la calle San Miguel. 


Otra opción es subir hasta el cerro de Santa Bárbara, donde se encuentra el monumento del Sagrado Corazón y los restos del castillo cristiano medieval. Desde este magnífico mirador podrá contemplar las mejores vistas de Tudela.

7. Plaza de los Fueros o plaza nueva 

la más importante que ver en Tudela

Plaza de los Fueros, Tudela

Luego de ver la torre, caminamos unos 15 minutos hasta llegar a la Plaza de los fueros o Plaza Nueva que fue construida por orden del Ayuntamiento sobre el cauce del río Queiles entre 1687 y 1691. 

Su objetivo era celebrar las corridas de toros que hasta esa fecha se habían realizado en la Plaza Vieja. Debido a esto, en muchas partes de la plaza podréis encontrar cerámicas con imágenes taurinas.

Hoy en día es la plaza principal y uno de los lugares más importantes que ver en Tudela. Aquí en muchas ocasiones se celebran eventos y es el punto de partida para empezar a recorrer la ciudad.


A los alrededores de la Plaza de los Fueros se encuentra el tourist info y un par de edificios interesantes como la Casa del Reloj y la Parroquia de Santa María construida en el siglo XVI. 

8. Palacio Decanal de Tudela


Palacio Decanal, Tudela

Seguimos nuestro camino por la calle Concarera y luego por Tornamiras, que nos llevó hasta el Museo de Tudela o Palacio Decanal. Fue construido en 1477 por Don Pedro de Villalón para recibir a los reyes y papas a su paso por Tudela.


Toda la decoración del Palacio y el escudo de la fachada es de la época, no se ha remodelado nada. Aquí se pueden ver el claustro románico, los capiteles con imágenes del antiguo testamento y la vida de Jesús, la galería del Claustro y la capilla de San Dionís construida en los siglos XIV y XV.

9. Catedral de Tudela

un imprescindible que ver en Tudela


Catedral de Tudela

Al lado del Palacio Decanal, en la misma Plaza Vieja, se encuentra otro de los lugares más importantes que ver en la capital Navarra, la Catedral de Tudela.

En este lugar se encontraba inicialmente la Mezquita Mayor construida en el siglo IX, luego pasó a ser la primitiva Colegiata de Santa María la Blanca para posteriormente, en 1783, convertirse la Catedral que vemos hoy en día.

La entrada principal de la Catedral se llama el «Portal del Juicio» y dentro se puede visitar el coro, el sepulcro del Canciller Villaespesa, la capilla de San Pedro y el retablo de San Martín. Tambiése pueden ver arquitecturas del siglo XVII como la Sacristía y la Sala Capitular y las capillas construidas en el siglo XVIII.

 Catedral de Santa Maria, Tudela

Hay otras 2 puertas como la entrada Norte o de Santa María y la entrada Sur o de la Virgen. En ambas se pueden apreciar pinturas del antiguo y nuevo testamento.

La judería vieja y la judería nueva de Tudela son testimonio de la larga presencia judía de este municipio navarro, que tuvo sus inicios en el siglo IX.

 Fundada en el año 802, en ella convivieron, durante más de 400 años, musulmanes, judíos y mozárabes, quienes imprimieron a la ciudad un mestizaje cultural reflejado en sus monumentos y en el trazado de sus callejas retorcidas, pasadizos, murallas y atalayas.

Catedral de Santa María, Tudela :: Descubre Navarra Turismo

Catedral de Santa Maria, Tudela

 Alrededor de la catedral de Santa María convivían dos barrios judíos y una morería.

Además de varias sinagogas, recientemente se ha localizado un cementerio judío.

10. Ayuntamiento de Tudela

Frente a la Catedral, a uno de los extremos de la Plaza Vieja, se encuentra el Ayuntamiento de Tudela. 

Este histórico edificio fue construido en el año 1490. 

Ayuntamiento de Tudela

En ese lugar se encontraba anteriormente las «Casas de Almudí». 

Durante los años siguientes ha sufrido varias reformas, la última fue en el año 1994 que es como la vemos actualmente.
Museo Muñoz Sola de Arte Moderno

11. Museo Muñoz Sola de Arte Moderno

Justo al lado se ubica el Museo Muñoz Sola de Arte Moderno, que tiene una ubicación privilegiada puesto que está en entre la Plaza Vieja y la plaza Yehuda Ha Levi.

Museo Muñoz Sola de Arte Moderno

Aquí se presenta una colección de pinturas francesas del siglo XV, autor del pintor tudelano Cesar Muñoz Sola. 

Nosotros no entramos pero si os gustan los museos y tenéis tiempo puede ser una buena opción.

A los alrededores del museo hay otros lugares que ver en Tudela como la iglesia de San Jorge el Real o Edificio Castel Ruiz, la iglesia de San Nicolás construida en 1729, la casa de Ibañez Luna que data del siglo XVI, la casa del Almirante y el Palacio Marqués de Huarte.


12. Visitar el centro histórico

Centro histórico de Tudela

el barrio más importante que ver en Tudela

Otra de las cosas que hacer en Tudela es pasear por el centro histórico. Sus calles guardan mucha historia y caminar por ellos te trasladarán a épocas medievales, tal como os pasará con Olite.

En el casco antiguo se encuentran los principales monumentos que ya hemos mencionado como la Catedral o la Plaza de los Fueros, pero también hay variedad de bares donde probar los típicos pintxos.


Cuando caminéis por sus calles adoquinadas encontraréis paredes decoradas con grafitis que le dan un toque de color a Tudela.

13. Puente sobre el Río Ebro


Puente sobre el río Ebro

Para terminar nuestra visita por Tudela fuimos al puente sobre el río Ebro. Esta plataforma está sostenida por 17 arcos y se construyó en el medioevo. Es de origen árabe y cuenta con 360 metros de largo. En sus inicios tenía 3 torres pero con los años fueron destruidos.

Desde el puente se puede ver la Puerta de la Mejana, es la huerta más famosa de Tudela y empezó a labrarse en la época árabe. Aquí se cultivan los productos más famosos de Navarra como los cogollos de Tudela y las alcachofas.

Muy cerca del puente se ubica la iglesia de la Magdalena, construida en el sigo XII, es de estilo románico y es considerada un monumento nacional. A pocos metros se ubican las Ruinas de la Iglesia de San Pedro.

Si tenéis más tiempo otros lugares que podéis ver en Tudela son el Paseo del Prado, la Iglesia de la Enseñanza, la Antigua Iglesia de San Antón, la Vía verde del Tarazonica, la Iglesia de las Dominicas, el Convento de las Capuchinas, El Carmen, la Casa de Misericordia, el Monumento al Corazón de María y el Monumento a ls tres culturas.

14. La Mejana


La Mejana de Tudela

La Mejana es una isleta del río Ebro situada junto al casco urbano de Tudela. Se formó de forma natural por acumulación de los limos que arrastra el río Ebro en su cauce. Aunque la palabra mejana se aplica como nombre común a otras isletas formadas por el Ebro en su discurrir por Navarra y Aragón, la mejana por antonomasia es la que se sitúa junto al casco urbano de Tudela y el puente de piedra sobre el Ebro. 

En tanto que las otras mejanas suelen se nombradas junto a otro topónimo que la diferencie, como pasa con la llamada Mejana de Mosquera, situada aguas abajo de Tudela o la Mejana de Santa Isabel, situada en el municipio de Cortes.

La Mejana se encuentra situada en el Ebro, pero no en el centro de su cauce, sino mucho más cerca de la margen derecha del río que de su margen izquierda. El brazo del río que la separa de la margen derecha y del casco urbano de Tudela recibe el nombre de Acequia del Molinar o del Molino. 

Aunque en origen la superficie de la Mejana estaba ocupada por un soto con vegetación propia de ribera fluvial, su terreno fue roturado y en la actualidad está ocupada mayoritariamente por huertas. Se trata de una tierra de cultivo muy popular, donde se mezclan los campos de verdura con los campos de ocio, siendo famosas las verduras que este campo produce: alcachofas, espárragos, cogollos de lechuga, tomates, etc. 

No obstante, en el extremo septentrional de la Mejana se ha conservado una porción del primitivo soto que, junto a otra masa arbórea de la margen izquierda del río Ebro, se encuentra protegido como enclave natural con el nombre de Sotos de Traslapuente (código de protección de espacios naturales de Navarra EN-11)​

El acceso a la Mejana se realiza por un pequeño puente sobre la Acequia del Molinar presidido por una famosa puerta de ladrillo, mil veces dibujada y pintada, que en la parte superior posee una hornacina con la imagen de la patrona de Tudela: Santa Ana.

La Mejana ha sido tradicionalmente uno de los hitos urbanos más reconocidos y castizos de Tudela. Por ello, abundan las jotas navarras en las que se alude a ella. Tratándose de un lugar muy querido por los tudelanos y tudelanas.

15. Las Juderías de Tudela y su "Albalá"

las juderías del distrito o albala son: Cascante, Corella, Ablitas, Cadreita, Cintruénigo, Cortes, Valtierra, Villafranca y Arguedas.

 En esta decena de lugares, donde mayor arraigo tuvo la presencia judía fue en los tres primeros, mientras que en los restantes no pueden ser considerados como tales juderías, sino únicamente allí donde habitan algunas familias judías dispersas, más o menos emparentadas con las instaladas en otras villas “riberas”.

Judería de Tudela 

No creo demasiado aventurado afirmar, siempre como mera conjetura, que en estas poblaciones se podrían contabilizar algo más de un centenar de hogares judíos, de los que un 40% se concentrarían en la judería de Cascante.

 En el siglo XV, gran número de desplazados de la gran judería de tudelana buscaron acomodo en la villa cascantina; ramas menores de familias como los Franco, Constantín, Chapit, Alfaro y algunos otros se fueron a vivir a esta especie de comunidad satélite de la capital de la Ribera. 

Según Lacave, recogiendo datos de B. R. Gampel, a mediados del “cuatrocientos” la judería de Cascante era una de las más pobladas de Navarra, con unos 200 a 250 judíos, lo que equivale a un 12 por ciento del total de sus vecinos.

Pese a las reservas que suscita el término convivencia, aquí no hay separación, no se conoce un barrio judío propio: éstos habitan entre los cristianos, sin que se tenga noticias de alborotos dignos de mención.

 Se conocen algunos lugares de mayor densidad, agrupados en las casas llamadas de la Abadía y el barrio del Pontarrón, pero siempre en vecindad con algún cristiano. 

Poco después de ser declarados “ilegales”, en 1498, los reyes Juan de Albret y Catalina de Foix donaban a la villa de Cascante la sinagoga de los judíos para que, al igual que otros muchos lugares, se edificase sobre ella una iglesia.

Una evolución similar siguió la judería de Corella: con apenas veinte familias a comienzos del siglo XIV, pasó, a finales del siguiente, a sesenta.

Aunque en la ciudad abundan las iglesias y las catedrales, los judíos tuvieron un papel fundamental en Tudela. La Judería de Tudela es uno de los barrios con más historia de la ciudad y se divide en 2 partes: la Judería Vétula y la Judería Nueva.

Judería Nueva

En 1170, cuando Sancho VI era Rey de Navarra decidió trasladar a toda la comunidad judía a una nueva zona denominada Judería Nueva, mas amplia y más grande para mejorar su calidad de vida y brindarles una mayor protección. Este nuevo lugar se ubicaba cerca de los muros del castillo lo que hoy se conoce como Paseo del Castillo a pocos metros del puente sobre rio Ebro y en la misma recta donde se ubica las ruinas de la iglesia de San Pedro.

Al pasar los años, entre el siglo XIII y XIV, el pueblo judío fue creciendo lo que llevó a ampliar la zona. Según algunos documentos ahí se construyeron 2 sinagogas la Mayor y la Menor, pero a día de hoy no se tiene rastro ni se sabe dónde estuvieron ubicadas exactamente.

Tras la reconquista de Tudela en 1119, la tradición señala que los judíos abandonan la población regresando solo cuando Alfonso I promete varios derechos, incluido el Fuero de Nájera.

Para darles mayor protección les asigna una nueva ubicación de la judería dentro de los muros del castillo.

A diferencia de la Judería Vieja, la Judería Nueva está mejor localizada, ya que se dispone de mayor documentación. En realidad, todos los documentos existentes son o hacen relación a esta judería, ya sea en lengua hebrea o cristiana.

Todos los autores están de acuerdo en situarla dentro de los muros del castillo hasta que el aumento de la población hace desbordar estos límites para situarse junto a los barrios de diferentes parroquias cristianas cercanas a la fortificación.

San Pedro, San Miguel y San Salvador son nombres de calles y plazas existentes hoy, hasta donde se piensa que llegó la población hebrea, mezclándose incluso con la población cristiana.

Solo B.Pavón (1978) apunta que la Judería Vieja no dejó de existir y ambas convivieron en el tiempo.

 Esta afirmación se basa en el referido documento de 1177 por el que se vende una alboleca junto a la sinagoga y al orto de Santa María, pero hay que tener en cuenta que el traslado a la Judería Nueva no comienza a hacerse efectivo hasta 1170, cuando lo ratifica Sancho VI, y 1177 es una fecha muy temprana en la que debieron coexistir las dos juderías mientras se procede al traslado y la venta de las posesiones. Todos los demás autores no defienden esta teoría.

Tras la Reconquista, los musulmanes abandonan la ciudad en el plazo de un año y se ubican en un barrio extramuros. Una gran parte de la ciudad queda despoblada a expensas de nuevos pobladores cristianos y judíos.

Las excavaciones realizadas en 1997 por J.J.Bienes Calvo en el Cerro de Santa Bárbara, fechan un avance de las murallas del castillo a mediados del siglo XII, sobre un anterior espacio ocupado por viviendas. 

Este avance puede estar preparando los límites para albergar a la nueva judería hasta las remodelaciones del siglo XIV con Carlos III el Noble.

El aumento de la población judía y el nuevo espacio creado por las dependencias palaciegas son la causa de que se comiencen a ocupar calles cercanas a los muros del castillo, pero ya fuera de él. L Marín Royo (1978) recoge, incluso, la destrucción de una sinagoga en estas obras del siglo XIV.

Tudela
Los documentos citan dos áreas dentro de la judería, conocidas como La Planilla y la Puyada de la Planilla o del Castillo.

En la zona oriental de La Planilla se situaban los tejedores, muy cerca de la parroquia de San Miguel. También se citan dos sinagogas y un midrash, aunque alguna de ellas puede ser una reiteración del mismo edificio.

Tras la expulsión de los judíos de Navarra en 1498 se vuelve a despoblar esta zona y tras la anexión de Navarra a Castilla en 1522 comenzará el proceso de desmantelamiento del castillo.

Quedará así una extensa área despoblada de donde se irán extrayendo materiales constructivos.

La pérdida del caserío y de la trama urbana será completa y esto se pone de manifiesto en la excesiva anchura que tiene la calle Paseo del Castillo, a la que acompaña un tipo de edificación totalmente renovada, al igual que ocurre en el extremo oeste de la calle San Miguel y en la calle Subida al Monumento.

La superficie aterrazada del castillo y sus laderas llegarán despobladas hasta la actualidad, confiriéndole un potencial histórico sin precedentes en Tudela, donde además de poder descubrir estructuras del castillo que hayan quedado ocultas tras su derribo, van a poder ser estudiadas extensas áreas de la judería sin que interfieran en la trama urbana de la ciudad.

Judería vieja

Judería Vétula

La judería Vétula data de la mitad del siglo IX. En esa época todos los judíos que se encontraban en la ciudad se agruparon en lo que hoy se conoce como la Plaza de la Judería, al lado del Palacio Marqués de San Adrián y muy cerquita de la Catedral. Aquí se ubicaron 3 sinagogas una por la calle San Julián, la segunda por la Puerta de Zaragoza y la última la lado del claustro de la Catedral; hoy en día no queda rastro de ellas.

Parece ser que la población judía llega a Tudela atraída por el fuerte poder político y económico que va adquiriendo la ciudad durante el siglo IX, inmediatamente a su fundación islámica.

Sabemos que existió esta presencia judía en otro lugar del que luego tendrá tras la Reconquista porque así es reconocido en el Fuero de Nájera, dándoles nueva ubicación para su residencia y necrópolis, haciéndose efectivo en 1170 bajo Sancho VI.

También se conoce por un documento de 1234 en el que se cita la Judería Vetus.


Su localización dentro de la trama urbana actual se debe a los estudios de J.M.Lacarra (1950), en base a la existencia y mayor abundancia de adarves en el sector sudeste de la ciudad.

Todos los demás historiadores que han versado sobre el tema han mantenido esta tesis como cierta. Solamente la publicación de B.R.Gampel (1996) indica que no hay una documentación que respalde estas afirmaciones

Localización de las juderías

       

Lacarra sitúa la judería en el espacio comprendido por la nueva Plaza de la Judería, y las calles Verjas, Benjamín de Tudela, La Vida, La Parra y Cortes, limitando con las murallas y con acceso directo desde la Puerta de Zaragoza.

 En su publicación sitúa al este de la judería el barrio mozárabe, en las calles de San Julián, Tornamiras, Higuera y Horno de la Higuera, por tener un trazado de calles más regular y sin callejones sin salida. Estas calles, que en un principio fueron dadas como mozárabes fueron pasando a ser de la judería en posteriores publicaciones por otros autores, sin ninguna justificación.

En un documento fechado en 1177 se vende una alboleca que está junto a la sinagoga y al orto de Santa María. Recogido por J.M.Lacarra (1985), fue otra base para ubicar la judería en esta zona.


La necrópolis


Junto con la nueva judería, los judíos de Tudela van a recibir un nuevo terreno para su necrópolis. Este se sitúa en un plano elevado, extramuros de la ciudad, en su lado Noroeste, al que tendrían acceso por la llamada Puerta de Calahorra, la más próxima al barrio judío.

La existencia de enterramientos en esta zona es conocida desde principios del siglo XX, donde Mariano Sainz (1913) destaca la aparición de huesos humanos en la construcción de los depósitos de abastecimiento de agua, pero los identifica como enterramientos tras la contienda con los franceses en la Batalla de Tudela.

Actualmente, el espacio que ocupa la necrópolis se sitúa en el término denominado El Palenque, o también conocido como Montes de la Cloquera; es propiedad municipal y está totalmente cercado porque aquí se sitúan los depósitos para el agua que tuvo Tudela hasta la construcción de la nueva potabilizadora.

Los grandes vasos para almacenar el agua, así como las conducciones de tuberías, han destruido, al menos, un 60 % de los enterramientos.

Fue en unas obras posteriores, en el año 1984, cuando se procedió a realizar una pequeña excavación de urgencia que descubrió tres enterramientos y apuntó la existencia de varios más. Tras esta excavación, dirigida por J.J.Bienes, y su publicación en 1989 se planteó, en base a sus características, que se trataba de la necrópolis judía comprendida entre los siglos XII al XV.

En el año 1998, coincidiendo con el V Centenario de la expulsión, se procedió a realizar una excavación más amplia, también dirigida por J.J.Bienes. En esta ocasión se descubrió parte de una densa necrópolis perfectamente alineada en calles, llegando a contabilizarse 27 enterramientos en una superficie intacta de 30 metros cuadrados.

Todos los enterramientos se realizaron directamente en fosa, pero existen otros con lajas laterales y cubierta de losas, de los que solo se excavó un ejemplar en 1984, conociéndose la existencia de otros que han aparecido en obras sin controlar.

La conservación de los restos humanos es muy mala ya que se encuentran en zona de pinares y las raíces han aportado suficiente acidez al terreno como para hacer desaparecer los huesos de los individuos más jóvenes y dejar muy deteriorados los de los adultos. De hecho, en todas las fosas de enterramientos infantiles, muy numerosas, no se llegaron a encontrar restos humanos.

Tras el abandono de la necrópolis, las piedras que estarían marcando las sepulturas serán desmanteladas. Por fortuna, en tres de los enterramientos descubiertos en 1998 se conservaba la parte inferior de una estructura rectangular formada por piedras pequeñas que asentaban sobre la superficie de la necrópolis, sellando la fosa.

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Desafortunadamente, en ninguno de los enterramientos excavados se ha recogido objeto alguno de ajuar, ni tampoco hay indicios de inscripciones. Solamente se han recogido clavos de hierro pertenecientes a los ataúdes y fragmentos de cerámicas revueltos con la tierra del enterramiento que certifican la cronología.

En realidad, la adscripción de esta necrópolis a la Judería Nueva se hace en base a sus características formales y cronológicas, no disponiendo, por el momento, de una prueba material, tal como una inscripción o un amuleto.

Con respecto a la necrópolis de la Judería Vieja poco podemos decir, quizá se pueda localizar algún día en las zonas altas situadas al Sur de Tudela, en la margen derecha del río Queiles, donde hay noticias de la aparición de numerosas zonas de enterramientos, sin que se haya realizado ninguna investigación.

Documentos Hebreos


Afortunadamente, el legado material escrito, tanto en papel como en pergamino, no ofrecen duda alguna sobre su autenticidad y adscripción a la comunidad hebrea de Tudela.


Estos documentos se reparten entre el Archivo General de Navarra, en Pamplona, y el Archivo Municipal de Tudela.

En total solo son catorce documentos relativos a Tudela, ocho en Pamplona y seis en Tudela, pero el número de documentos hebreos es mayor, ya que también existen de otras poblaciones.

Tudela, con un número menor de documentos, tan solo conserva de dos lugares. 6 de la propia Tudela y 2 de Borja. También conserva 8 fragmentos de libros bíblicos.

Los documentos más numerosos son los “ketubá”, contratos matrimoniales en los que se da constancia, ante testigos, de las dotes dadas por ambos cónyuges. De los catorce documentos, cinco son contratos matrimoniales y un sexto es un expediente abierto por una viuda para cobrar su “ketubá”.

Otros cuatro documentos pertenecen a ordenanzas de la aljama de los judíos de Tudela, donde se recogen los deberes, leyes y castigos que regirán la convivencia de la población.

Los otros tres restantes son documentos de compraventa e inventario de bienes.

La “sinagoga”

El edificio que se considera antigua sinagoga judía y que como tal se muestra en los recorridos turísticos por la ciudad, se encuentra en la crujía oriental del Claustro de la Catedral, con acceso directo desde el mismo.

La sala se conoce con el nombre de Escuela de Cristo y fue sede de la Cofradía de San Dionís.

Se fecha en el siglo XIV y es un gran salón de planta rectangular con cubierta de armadura de madera a doble vertiente. Presenta un pequeño coro o cantoría al que se accede por una escalera situada frente a la puerta de entrada.

Su construcción en gótico mudéjar y los paralelos sacados con el mudéjar toledano debieron ser los elementos que ayudaron a definirla como sinagoga, cuando realmente los paralelos se pueden buscar muy fácilmente en el gótico mudéjar de la región aragonesa, mucho más cercana y cuyos elementos decorativos nunca se han puesto en función de edificios hebreos.

Francisco Cantera asemejó los canecillos en proa de nave que sustentan el coro, con los existentes en las sinagogas de Toledo. Ni que decir tiene que este tipo de remate de la viguería es común en edificios nobles de época gótica en varias poblaciones aragonesas cercanas a Tudela.

Por otra parte, se conservan tres tablas pintadas de la cubierta del sotocoro, con iconografía de ángeles portadores de candelabros bajo arquerías entrelazadas y motivos heráldicos, y entre las metopas del alero aparecen motivos geométricos entrelazados y el anagrama IHS. Elementos que no pueden identificarse con la decoración de una sinagoga.

También es incongruente mantener la idea de ubicar aquí la sinagoga, desde el aspecto cronológico. Toda la decoración está fechada en el siglo XIV, cuando la judería está asentada en las laderas del castillo y no en esta parte de la ciudad.

Y aunque Basilio Pavón en su teoría tuviera razón y se hubieran mantenido las dos juderías al mismo tiempo, el poder religioso cristiano en la Edad Media nunca hubiera permitido la existencia de un elemento de culto judío dentro de las dependencias de la entonces Colegiata.


16. Monumento del Sagrado Corazón de Jesus

Sagrado Corazón de Jesus, Tudela

El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús de Tudela , es una gran estatua construida en honor a Jesús de Nazaret, «erigido a modo de faro espiritual en lo alto del Cerro del Castillo, desde el que extiende su protección a la ciudad y a toda la comarca». 

La imagen del Corazón de Jesús es una pieza fundamental de la silueta de la ciudad. Se ubicó sobre lo que fue torreón principal del viejo Castillo de Tudela y, posteriormente, Ermita de Santa Bárbara. El Corazón de Jesús tiene su contrapunto al otro lado de la ciudad con la estatua dedicada al Corazón de María.

Cuando se cumplían los 25 años de la consagración de la ciudad al Corazón de Jesús, se emprendió la tarea de levantar un monumento para recordar tal efeméride.​

La imagen, de 12 metros de altura, fue construida por el escultor italiano, asentado en Zaragoza, Carlo Buzzi. El proyecto del monumento fue realizado por el arquitecto Víctor Eusa de Pamplona.​

Para su instalación y acceso, el cerro fue acondicionado y se construyó un camino hasta el monumento, todo ello costeado por suscripción popular. Su entorno está acondicionado como un parque, ya que cuenta todavía con restos del castillo (restos de murallas, aljibes y pasadizos). 

Panorámica desde el Sagrado Corazón de Jesus, Tudela

Desde la explanada, se puede contemplar una hermosa panorámica de la ciudad, del Ebro, de La Mejana y la de sus alrededores.

17. De vinos y Tapas por Tudela

La huerta tudelana de pincho en pincho


Es difícil resistirse a este tapeo.

Como en toda ciudad del norte que se precie, en Tudela salir de bares es sinónimo de ir de pinchos. Esta tapa, que en sus inicios tenía como base una rebanada de pan, ha evolucionado hacia todo tipo de elaboraciones, desprendiéndose incluso del palillo que la remataba. La tradición manda comerlos de barra en barra y los hay para todos los gustos: desde las típicas gildas a los de inspiración asiática.

Los pinchos en esta tierra siempre van acompañados de una bebida, preferentemente un buen vino navarro. Si además la visita a Tudela nos pilla en jueves, podemos aprovecharnos del pincho pote, una fórmula de origen vasco que aúna tapa y bebida por un precio más reducido.

El triángulo que forman la Catedral, la calle Herrerías y la Plaza de los Fueros es la zona donde se concentran la mayor parte de los locales, por lo que seguir la ruta es también la manera perfecta para conocer el rico patrimonio artístico de la localidad que abarca, además del templos religiosos, palacetes renacentistas y barrocos. 

Solo el 'José Luis', uno de los bares insignia de la ciudad, se encuentra fuera de ese área, a pocos minutos a pie. Sus huevos con bechamel bien merecen el desvío.

Sobre los mostradores, como no podía ser de otra manera, abunda el verde. 

La alcachofa, la borraja y, en general, los productos de la huerta son protagonistas también en las tapas, en una ciudad en la que las verduras se tratan con especial delicadeza y esmero. 

Por ello, las Jornadas de Exaltación y Fiestas de la Verdura –que este año se celebran entre el 20 de abril y el 1 de mayo– son, sin duda, uno de los mejores momentos para conocer, no solo la ciudad, sino su gastronomía a través de las tapas.

'José Luis'

Castizo y modesto. El 'José Luis' es un bar de toda la vida y, quizá, el lugar de pinchos más consagrado de Tudela. 35 años después de que sus padres, José Luis Riega y María Jesús Jiménez, pusieran en marcha el local, Javier continúa al frente de un negocio, que se abarrota de parroquianos en las horas punta y que presume de una extensa lista de reconocimientos en el mundo de la tapa.

El huevo del José Luis, croquetas de borraja trufada, el tartar de salmón con trufa y la alcachofa con 'rissotto' de hongos.

En el 'José Luis', Tudela está presente no solo en la mesa, sino en todo el local. 

De las paredes cuelgan algunas de las escenas más representativas de la ciudad, como el chupinazo que marca el inicio de las fiestas patronales en honor a Santa Ana, en julio. 

Al otro lado, una extensa barra expone un buen surtido de tapas, aunque no todas las que están disponibles, por eso conviene echar un vistazo a la carta e, incluso, preguntar a los empleados. En ocasiones, hay algunas sugerencias fuera del menú como el tartar de salmón con frutas, una de sus últimas creaciones.

El verde es el protagonista de la barra del 'José Luis'.

Desde que se puso en marcha la tasca, la oferta de pinchos ha evolucionado en número y en técnica y ahora se pueden encontrar desde los más tradicionales, como el fajico de la Ribera –un rollo de calabacín, panceta, queso y gamba–, a otros más actuales como la croqueta de borraja trufada y la alcachofa con rissotto de hongos. 

Eso sí, hay uno que se mantiene desde el principio y quien lo prueba descubre el porqué: el huevo del José Luis. 

Un pincho sencillo que consiste en un huevo cocido rebozado, relleno de una suave y sabrosa bechamel que es la seña de identidad de la casa.

JOSÉ LUIS 
Calle Muro, 23. Tudela. 
Tel. 948 82 00 91.

La Catedral

"Nada de fritura". Es lo primero que Marcos Milagro, responsable de 'La Catedral', advierte cuando se le pregunta por sus pinchos. Una ausencia que le distingue del resto de bares de la zona. Hay hasta 42 elaboraciones distintas para elegir y todas se basan en la sencillez, que deja completamente al descubierto la materia prima. 

Quizá sea eso lo que explique que, a pesar de ser uno de los establecimientos más recientes en comparación con otros de alrededor, el local se haya convertido en uno de uno de los templos del aperitivo en Tudela.

Las gildas tradicionales de 'La Catedral'.

El nombre del bar no es casual. Una gran imagen de la Puerta del Juicio de la Catedral de Santa María –icono del arte románico y símbolo de la ciudad– preside el espacio, que ofrece un aspecto renovado y goza de cierta amplitud. Incluso dispone de varias mesas en el interior para aquellos que prefieran saltarse la tradición y disfrutar del aperitivo sentados.

Un local ambientado en la Catedral de Santa María.

Dos de los bocados más demandados son la gilda –una tradicional brocheta de guindillas y aceitunas encurtidas con anchoas– y el canapé de anchoa sobre una cama de tomate macerado en aceite y pan tostado. La oferta de vinos por copa es amplia y roza la veintena de referencias con precios que oscilan entre 1,50 y 3 euros.

LA CATEDRAL 
Calle Carnicerías, 2. Tudela. 
Tel: 678 32 07 26.

Moncayo

Este bar debe su nombre al famoso pico ubicado a pocos kilómetros de Tudela. 

Aunque a juzgar por las montañas de pinchos que adornan la barra a mediodía bien podría establecerse algún paralelismo. 

En las horas en las que más aprieta el hambre, los clientes pueden encontrar alrededor de una veintena de pinchos ya elaborados sobre un pequeño pero bien aprovechado mostrador, además de los que se cocinan bajo demanda.

El pincho más popular: el 'foie' fresco a la plancha.

El interior del 'Moncayo' es el de un bar al uso, modesto, de aspecto rústico y de ajustado tamaño, por lo que es habitual encontrar a muchos de los clientes en las mesas que suelen tener disponibles en la calle. Una posibilidad a tener muy en cuenta en los días soleados o en el caso de los grupos numerosos.

Pequeño, pero muy bien aprovechado, el mostrador.

Basta una ojeada para saber que en el 'Moncayo' las frituras y los pinchos rebozados son los reyes, en especial, los de verduras. 

Calabacín relleno de setas gulas y gambas, pimiento con beicon y queso, y alcachofa con carne picada son algunos de los clásicos, siempre sobre un pan, y con una crujiente cobertura de huevo y harina. 

Sin embargo, y aunque esta técnica es mayoría, el pincho más popular es el de foie fresco a la plancha sobre una rebanada de pan y aderezado con sal gorda. Un bocado exquisito que sale sin parar de la cocina. Los días de pincho pote (juevintxo) ofrecen bebida más tapa por 2 euros.

MONCAYO 
Calle Merced, 1. Tudela. 
Tel. 948 41 09 46.
  Las verduras rebozadas son las protagonistas del 'Moncayo'.

L&Ele

No todos los pinchos se comen con palillo.

 Para los que quieran escapar de las combinaciones más típicas y busquen, además, un ambiente joven y más cool tienen que dirigirse a 'L&Ele'.

Algunos de los pinchos de esta casa, como la cebolla estofada con vino blanco Chardonnay.

El alma foodie de su dueño hace que la carta incluya algunas apuestas más arriesgadas que las de sus competidores. 

Una muestra del empeño por incorporar nuevos sabores al circuito de tapas de la localidad es el pincho de pak-choi –una col asiática cuya apariencia se asemeja a la de la acelga– que se sirve salteada con una emulsión de aceite de oliva y salsa de soja.

En 'L&Ele' hay una zona de ambiente para rematar la noche con una copa.

Para aquellos que se inclinen por sabores más tradicionales, que no cunda el pánico, también hay opciones para ellos. Es el caso de la cebolla estofada con vino blanco Chardonnay rematada con brotes. Un bocado de elaboración sencilla pero exquisito, al igual que la penca de acelga rellena de foie con reducción de vino tinto y oporto. Y si queremos rematar la ruta con una copa, el 'L&Ele' ofrece una amplia variedad de combinaciones, incluidos algunos cócteles como el Spritz.

L&ELE
Calle Carnicerías 11. Tudela. 
Tel. 948 41 03 28.

Casa Lola

Las paredes de 'Casa Lola' no dejan indiferente a nadie. Sus muros son un museo del deporte en el que cuelgan equipaciones y fotografías de todo tipo de disciplinas y equipos. 

Su condición de restaurante y no solo de bar, hace que el espacio destinado al picoteo también sea amplio.

Las migas con huevo y pimiento verde, el más icónico de la casa.

Los pinchos van desde los más sencillos, como el de queso con membrillo y nuez o el montadito de tortilla de patata, a otros más elaborados como el de migas con huevo y pimiento verde. 

Este último es uno de los más icónicos de la casa. Todo acompañado de un chato de sidra.Además de la barra, en 'Casa Lola' también es interesante sentarse en mesa a comer de carta.

Aunque seamos honestos. Hay algo aún mejor en 'Casa Lola' que sus pinchos. Si tenemos tiempo y hambre, no podemos dejar de probar algunos de los platos de su carta. 

El restaurante es especialista en carnes a la parrilla, pero una cucharada de las pochas con verduras –con una salsa espesa, sabrosa y sin pizca de grasa– o un bocado de la tortilla de bacalao es más que recomendable. Entre semana existe la opción de comer de menú por 16 euros.

CASA LOLA 
Plaza Mercadal, 26. Tudela. 
Tel. 948 82 74 97.


18. Fiestas en Tudela

Fiestas en Tudela

Carnaval de Tudela

Los «zipoteros» debieron ser personajes muy populares en distintas localidades de la Ribera de Navarra. Esta figura fue rescatada en el carnaval de Tudela en 1989, que tras tres décadas sin celebrar esta fiesta volvió a hacerse en 1983. 

El «zipotero» viste pantalón blanco, faja roja, camisa de color, sobrecamisa azul, una máscara blanca, un pañuelo anudado en las cuatro esquinas para la cabeza y, como complemento, una vara con unos cascabeles y una botana. El «capirote» es un personaje de nueva creación que encabeza el cortejo. Lleva la cara cubierta, un alto gorro y una vara con dos cencerros.

El Volatín

Las tradicionales ceremonias del Ángel y del Volantín, han discurrido siempre juntas en la fiesta y en la costumbre tudelana desde su inicio, que se considera probable en el s. XIII o XIV.

El día de Sábado Santo, a las 10 de la mañana, un muñeco o pelele de madera, con sus miembros articulados, vestido con un atuendo que intenta resumir lo más comentado en la ciudad ese año y con un puro-petardo en la boca recibe asustado al encargado que pone fuego al dicho petardo.

El torno al que está sujeto el muñeco comienza a moverse de izquierda a derecha y viceversa dando lugar a que el Volatín o Judas a quien representa, vaya dando vueltas y más vueltas cayendo al suelo pedazos de traje. 

La Bajada del Ángel

Tan antigua como el Volatín es la Bajada del Ángel, en la que se representa el pasaje bíblico de la anunciación de la resurrección de Cristo a la Virgen María. En esta representación un niño o niña (hasta 2007 solo un niño podía representar al ángel) vestido de ángel, suspendido en una maroma que cruza la plaza, es llevado por el aire hasta llegar a donde tienen la imagen de la Virgen en hombros. 

Para ello se emplea un torno y una segunda cuerda que mueven al niño en su recorrido. La Virgen tiene cubierta su cabeza con un velo negro por la muerte de su hijo, y el niño le quita el velo simbolizando la alegría por la resurrección de Cristo.

Fiestas de San Juan

Se celebran en el barrio de Lourdes en el fin de semana más próximo al día de San Juan desde 1978. Las fiestas comienzan en viernes, con el lanzamiento del cohete anunciador. Seguido de esto se va en pasacalles acompañados por los gigantes, los cabezudos de la Comparse Perrinche y los danzantes del Paloteado hasta la plaza del Padre Lasa, donde se le hace un homenaje. 

Después se va a la casa de los Donantes del Rosco de San Juan, que suelen ser familias del barrio, dónde se baila y después se vuelve en pasacalles a la parroquia dónde se realiza el "saludo de arcos" a la familia donante y un baile de gigantes. 

El sábado se levanta con los Auroros de San Juan, y por la mañana hay multitud de actividades. Por la tarde se hace el Paloteado de San Juan (una mezcla de baile y teatro), precedido por el desfile de la Guardia de Honor de los Alabarderos de San Juan Bautista y la procesión del Santo. 

Por la noche hay verbena y una procesión de luminarias hasta la famosa hoguera de San Juan. En el domingo acaban las fiestas con la salida de la Comparsa Perrinche por las calles del barrio.

Fiestas patronales de Santa Ana

Las fiestas patronales de Tudela se celebran en honor a Santa Ana y Santiago, patronos de la ciudad, entre los días 24 y 30 de julio. El día grande de las fiestas tiene lugar el día 26, día de Santa Ana.

Tiene un denso programa festivo popular en el que destacan, como actos más características y consolidados, la Feria Taurina, los encierros de reses bravas, la conocida como «Gigantada» (concentración de comparsas de gigantes de Navarra) y «la Revoltosa», baile-carrusel cincuentenario que pone a prueba todas las noches el temple y vigor de los participantes en un recio rito folclórico que se desarrolla todas las noches de fiestas en torno al quiosco de la Plaza Nueva al son de la música interpretada por la Banda Municipal de Música de Tudela. 

Así mismo, uno de los actos más entrañables se celebra el día 25, día de Santiago, en el que, además de tener lugar la procesión religiosa de dicho santo, también se nombra oficialmente al «Tudelano Popular». 

El galardón es otorgado anualmente al hombre o mujer que ha destacado destacado por su forma de ser y por su trabajo por Tudela reconocido por la mayoría de los ciudadanos. Durante años se ha celebrado en el punto más importante de Tudela, la Plaza Nueva, pero que el M.I Ayuntamiento se ha adjudicado para sí mismo el lugar, desalojando de ella a todo lo ajeno a su organización.

Las fiestas concluyen el día 30 (en realidad en la madrugada del día 31 de julio) en la Plaza Nueva con el llamado Pobre de Mí. Dicho acto tiene lugar a la 1 de la mañana de la madrugada del día 31 de julio. 

Romerías

Del Cristo:3 de mayo. Secular romería popular desde 1734 a la Ermita del Cristo, situada bajo el cerro de Santa Bárbara, y en la imagen derecha del Río Ebro, en el paraje llamado con el mismo nombre que la ermita. Se come la tradicional «culeca» (bollo de pan dulce con uno o dos huevos cocidos dentro).

De Santa Quiteria:22 de mayo. A la Ermita del mismo nombre. También se come un bollo dulce esa tarde.

Otras Fiestas

San Pedro29 de junio. ( Verbena) 
Fiestas del Casco Viejo Tudelano. Ambiente festivo, pasacalles, juegos, cenas populares, cucaña, y tradicional hoguera donde se quema a Don Cierzo

Jornadas de Exaltación de la Verdura
Semana donde coincide con la recolección de la verdura en la Ribera. En esta hay degustaciones, cenas, charlas, foros, todo lo relacionado con la verdura.

Navidad
Gran cantidad de conciertos navideños, exposiciones de belenes, y que termina con una gran cabalgata de reyes, donde las carrozas bellamente decoradas con motivos de carnaval, recorren la ciudad llevando a los tres Reyes Magos.


 


19. y para comer en Tudela

Restaurante 33
Calle Pablo Sarasate, 7,
31500 Tudela España
+34 948 82 76 06

Meson Julian
Calle Merced, 9 Bajo,
31500 Tudela España
+34 615 67 05 65

Trinquete
calle trinquete nº1 bis Tudela,
31500 Tudela
+34 948 41 31 05

Remigio
Calle Gaztambide 4, 
31500 Tudela España
+34 948 82 08 50

y algo mas económicos

Le Bistrot
de la Fuente del Matadero Kalea 3,
31500 Tudela España
+34 948 82 13 84

Bar Ritual
Calle Gaztambide Carrera, 22, 
31500 Tudela España
+34 948 48 18 45

20. Otras Rutas Cercanas