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sábado, 26 de junio de 2021

Ruta de los Conquistadores por Extremadura (I): De Guadalupe a Trujillo

Francisco Pizzarro en Trujillo

Monasterio de Yuste, Cáceres

Inés Suarez y Plasencia, Cáceres

Cristobal Colon y Guadalupe, ahí empezó todo


La región extremeña es la cuna de una docena de grandes conquistadores cuyos nombres se escriben con letras de oro en los libros de Historia.

Pizarro, Núñez de Balboa o Hernán Cortés son algunos de los personajes que llevaron el carácter extremeño al otro lado del Atlántico. 

Su tierra natal, humilde y generosa, aguarda al viajero cargada de vastos tesoros de piedra, cultura e historia.

No fueron ni uno, ni dos, ni tres... Extremadura es la cuna de una docena de grandes conquistadores cuyos nombres se escriben con letras de oro en los libros de Historia. 

Valentía, agallas y una buena dosis de aventura corría por las venas de jóvenes ambiciosos que lo dejaron todo por seguir la sana locura de Cristóbal Colón en su viaje al Nuevo Mundo. 


Allí, los extremeños dejaron su impronta, pero aquí también podemos palpar ese triunfal pasado al caminar por la tierra que vio nacer a genios como Francisco Pizarro, conquistador de Perú; Vasco Núñez de Balboa, descubridor del actual Océano Pacífico; Hernán Cortés, conquistador del Imperio Azteca, o Inés de Suárez, fundadora de la actual Santiago de Chile.

La ruta de los descubridores cruza Extremadura para mostrarnos la esencia de un pueblo afable, sencillo y hospitalario que, a pesar de su humildad, guarda vastos tesoros.

Indice:

  1. Como llegar al Monasterio de Guadalupe, inicio de nuestra Ruta
  2. Croquis de la Primera Parte de nuestra Ruta
  3. Guadalupe y Cristóbal Colón, aquí empezó todo
  4. Guadalupe
  5. Comer en Guadalupe
  6. Belvís de Monroy
  7. Monasterio de Yuste
  8. Comer cerca del Monasterio de Yuste
  9. Plasencia e Inés de Suárez
  10. Plasencia
  11. Comer en Plasencia
  12. Alonso de Cáceres y Retes en Alcantara
  13. Alcántara
  14. Comer en Alcántara
  15. En Trujillo, Francisco Pizarro
  16. En Trujillo, Francisco de Orellana
  17. Trujillo
  18. Comer en En Trujillo
  19. Otras Rutas Cercanas

1. Como llegar al Monasterio de Guadalupe, inicio de nuestra Ruta



Camino Real de Guadalupe, Caceres

El monasterio de Guadalupe lo encuentras a una hora y media al este de la ciudad de Cáceres, y a algo menos de 3 horas al suroeste de Madrid, por la A5 y desviándote en Navalmoral de la Mata. 

La carretera comarcal C-401 me conduce hasta Guadalupe, el santuario mariano de la Hispanidad por excelencia. 

2. Este es el Croquis de la Primera Parte de nuestra Ruta:


3. Guadalupe y Cristóbal Colón, aquí empezó todo

Colón visita el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, el 29 de julio el bautizo de dos indios que se convertirán en criados y traductores, a quienes se ofrece el nombre de Cristóbal, a uno de ellos, y Pedro, al otro. 

El gran descubridor, quien se había encomendado a la Virgen de Guadalupe en su primera expedición a América, al regreso de la misma llevó a dos indígenas los cuales fueron bautizados en una pila bautismal.

Tal es la devoción por la Virgen que Cristóbal Colón pasó por aquí en varias ocasiones, tanto antes de partir en su primer viaje como después, muestra de su agradecimiento a Nuestra Señora por guardarle en tan célebre hazaña.

Otro hecho histórico acontecido en Guadalupe, que durante tu visita conocerás gracias a una placa que hay en la fachada del monasterio, tiene relación con Cristobal Colón.

Dicha pila la podrás ver ahora en la fuente del centro de la plaza que se abre ante la fachada principal del santuario.

Guadalupe, Cáceres

El pequeño pueblo de arquitectura peculiar parece engullido por la majestuosidad que desprende su monasterio, un monumento gótico-mudéjar de impresionantes proporciones. 

Ante su fachada comprendo porqué tal coloso está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La historia del monasterio apabulla: no menos de cinco veces los Reyes Católicos se encomendaron a la Virgen a propósito de la ofensiva contra Granada, quienes también intercedieron para que le fueron entregadas a Colón carabelas y tripulantes.

Dicho emplazamiento ya nos apunta los orígenes del majestuoso edificio, del que te voy a resaltar algunas curiosidades de su historia.

Cuando te relatan los orígenes del Monasterio de Guadalupe, su historia te recuerda otras ya conocidas.

Se dice que a finales del siglo XIII, en los márgenes del río Guadalupe, se descubrió una imagen de la Virgen, la cual en el siglo VIII había sido ocultada ante la invasión de los musulmanes.

Eso llevó a construir una ermita, y en 1340 el rey Alfonso XI otorgó terrenos a las gentes que se habían instalado junto a la misma, lo cual fue el germen de la citada puebla de Guadalupe.

Años después, en 1389 fue cuando el rey Juan I concedió a la orden monástica de los Jerónimos la custodia del Monasterio de Guadalupe, la cual mantuvieron hasta 1835, cuando se produjo la desamortización de Mendizábal.

Tras funcionar como una parroquia secular dependiendo de la Archidiócesis de Toledo, en 1908 el monasterio pasó a manos de los franciscanos, comunidad que lo regenta hasta la actualidad.
Isabel la Católica y el monasterio de Guadalupe

Durante los siglos de su historia, el monasterio fue protagonista de numerosos hechos históricos, como cuando en 1464 el rey Enrique IV de Castilla lo visitó en su viaje con la infanta Isabel para acordar su boda con el entonces rey de Portugal, Alfonso V…lo cual no sucedió.

Pero esa visita propició que la que luego fuera Isabel la Católica quedara prendada con la belleza del entorno.

De hecho, más tarde acudió al monasterio para dar gracias por la rendición de los musulmanes en Granada.

Y, con posterioridad, su testamento se conservó durante algún tiempo en Guadalupe.

4. Guadalupe

Al sureste de la provincia de Cáceres, sobre la falda de la Sierra de Altamira y en un profundo valle de la comarca de Las Villuercas, se sitúa La Puebla de Guadalupe.

Arco de las Eras :: Canon EOS5D MkIII | ISO100 | Canon 17-40@32mm | f/13 | 30s (tripod)
Juderia de Guadalupe

En el Monasterio de Guadalupe, en la capilla de Santa Ana, existe un cristo de la Colada, que según cuenta la leyenda o fábula a finales de 1577 mientras Felipe II se entrevistó en dicha localidad con el rey de Portugal, un judeo converso, mesonero de profesión, torturó a un cristo de madera y lo escondió en un cesto de la colada.

La efigie maltratada destiló un reguero sanguinolento que descubrieron miembros del ejército real que estaban comiendo en el mesón. La familia del profanador se dio a la fuga y los valerosos soldados de la cristiandad depositaron la imagen ultrajada en dicha capilla.

Lógicamente el principal atractivo de Guadalupe es su monasterio, el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, desde el punto de vista histórico, arquitectónico, cultural y religioso. Si a eso sumamos el atractivo de la localidad (Puebla de Guadalupe) y que forma parte del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, tendremos todos los ingredientes necesarios para disfrutar de una visita espectacular.

Guadalupe, primera de las 7 Maravillas Rurales de España 2017 ...
Monasterio de Guadalupe, Cáceres

Se trata de un edificio religioso único, mezcla de estilos gótico, mudéjar, renacentista, barroco y neoclásico, cuya construcción se ha desarrollado a lo largo de los siglos XIII al XVIII.

El monasterio es Patrimonio de la Humanidad desde 1993.
 

La Virgen de Guadalupe es la patrona de Extremadura y en 1928 recibió el título de Reina de las Españas o de la Hispanidad.

El origen del monasterio está relacionado con la historia de una imagen de la Virgen escondida por unos monjes alrededor del siglo VIII durante la invasión árabe.

Cómo visitar el monasterio de Guadalupe (Cáceres): horarios ...Siglos más tarde, a finales del siglo XIII, todavía en plena Reconquista, un pastor encuentra la imagen, a la que atribuyen una serie de milagros que llegaron a oídos de Alfonso XI y a mediados del siglo XIV el rey impulsa la construcción de una iglesia.

Monasterio de Guadalupe, Cáceres

A partir del siglo XIV la Orden de los Jerónimos se hace cargo de la iglesia del santuario. Y entre los siglos XIV y XVIII el santuario se amplia progresivamente.

Además de la belleza y espectacularidad del edificio, el Monasterio de Guadalupe guarda en su interior numerosos tesoros que vale la pena visitar:

El Claustro Mudéjar, de finales del siglo XIV

La Sacristía del Monasterio de Guadalupe con los lienzos de Zurbarán (la 'Capilla Sixtina' extremeña)
En la capilla de San Jerónimo se encuentra la que es considerada una de las obras más importantes de Zurbarán: La Apoteosis de San Jerónimo

El Museo de Libros Miniados
El Museo de Bordados

El Museo de Esculturas y Pinturas (El Greco, Zurbarán, Goya..)
El Camarín de la Virgen
La Capilla de San José (El Relicario) 

Las visitas son guiadas y tienen una duración de una hora aproximadamente. El precio de las entradas es de unos 5 euros

Horario de visitas al Monasterio de Guadalupe:

De Lunes a Domingo
De 09:30 a 13:00
De 15:30 a 18:30

Siete visitas imprescindibles en Guadalupe (Cáceres) | VIAJESTIC
Monasterio de Guadalupe, Cáceres

La Plaza de Santa María de Guadalupe es uno de los lugares más conocidos de Guadalupe, ya que es precisamente donde se encuentra la entrada al Monasterio, y por lo tanto paso obligado para peregrinos y turistas.

En la plaza y sus alrededores encontramos numerosos restaurantes y bares donde se puede disfrutar de la gastronomía de la zona. Hay que probar una tapa de morcilla de Guadalupe y unas buenas migas extremeñas. En la mayoría de los restaurantes podrás encontrar platos tradicionales de Extremadura, como la caldereta de cordero, así como guisos y asados de caza.

Tomar un aperitivo en la plaza con las vistas del Monasterio de Guadalupe no tiene precio.

Tres Jets Fuente En El Casco Antiguo De Guadalupe. Cáceres ...
Casco Antiguo de Guadalupe, Cáceres

El casco antiguo de Guadalupe es muy bonito, sobre todo la parte del Barrio de Abajo, al que se accede desde la Plaza de Santa María de Guadalupe por el Arco de Sevilla.

Bajando por la Calle Sevilla nos encontramos con casas con los típicos soportales de madera y las aceras repletas de macetas. En primavera son un auténtico espectáculo de color.

La Plazuela de los Tres Chorros (por los chorros de la fuente que preside la plaza) se encuentra al final de la Calle Sevilla. Vale la pena pasear tranquilamente por estas calles y callejas.

Si continuamos por la Calle Eras llegamos al Arco de las Eras 

El Arco del Chorro (E) se encuentra a pocos metros de la Plaza de Santa María de Guadalupe, por la Calle la Cruz.

Rodeando el Monasterio desde la plaza por la Calle Marqués de la Romana y la Calle Nueva de los Capellanes encontramos el Arco de San Pedro  junto al comienzo de la Calle Real.

La Calle Real es también muy bonita y nos lleva hacia la zona del Barrio de Arriba. Desde la parte alta tendremos unas vistas espectaculares de Guadalupe.

Iglesia de la Santa Trinidad (Iglesia Nueva)

Es un edificio con portada barroca construido a mediados del siglo XVIII. Se encuentra junto al Monasterio, subiendo desde la plaza por la Calle Marqués de la Romana.

Ermita del Humilladero

Se encuentra a un par de kilómetros de Guadalupe, subiendo por la EX-118 en dirección a Navalvillar de Ibor. Hay un mirador en el que se puede aparcar. Las vistas de Guadalupe con su Monasterio y de toda esta preciosa comarca con increíbles.

Cruzando la carretera desde el mirador se accede por un camino hasta la Ermita del Humilladero.




5. y para comer en Guadalupe

Restaurante Guadalupe Jordá
Plaza Sta. María de Guadalupe, 27,
10140 Guadalupe España
+34 657 86 35 29

Restaurante Posada del Rincón
Plaza Santa Maria de Guadalupe, 11, 
10140 Guadalupe España
+34 687 94 94 36

La Taberna Del Monaguillo
calle/ Alfonso Onceno, 
10140 Guadalupe España
+34 927 36 71 09

A medida que avanzo por las carreteras y viales me encuentro con pueblos, ríos, montes y lugares que un día habrían de repetirse en la toponimia de América y de otras partes del mundo. 

Se estima en unos 1.500 los lugares que en América Central, del Sur y del Norte contienen nombres con resonancia extremeña. Guadalupe es uno de ellos. 

Desde Guadalupe nos encaminamos , siguiendo el croquis de nuestra ruta, hacia 

6. Belvís de Monroy

Convento de San Francisco del Berrocal, Belvis de Monroy

Es tierra esta de extremos duros, tierras de lucha, de depredación, de zafras y quemas, aunque el primer lugareño con el que me topo me lo deja bien claro, por si tenía dudas: «Extremadura son dos, Cáceres y Badajoz». No pongo objeción. 

Entre dehesas de encinas y alcornoques me presto a inaugurar mi recorrido, que me lleva a Belvís de Monroy, baluarte defensivo y con ecos de romancero.

Apenas ha amanecido, pero el calor ya aprieta. 

Los Doce apostoles de México

Llego hasta el Convento de San Francisco, donde obtengo la primera señal que atestigua el pasado del lugar: de aquí partieron los llamados ‘Doce Apóstoles de México’, por orden de Hernán Cortés, para evangelizar a los indígenas americanos. 

Aprovecho para visitar asimismo la iglesia de Santiago (siglo XV) y su castillo.

Belvís de Monroy cuenta con un importante patrimonio histórico. 

Castillo-Palacio de Belvís de Monroy, Cáceres

Una visita al Castillo-Palacio de Belvís de Monroy, situado sobre una atalaya al oeste de la localidad, fortaleza del siglo XVI, nos dará cuenta de ello. 

Además, acercarnos hasta el embalse de Valdecañas y a la Dehesa Boyal será una forma perfecta para percatarnos de la belleza natural de su entorno.

Nuestra siguiente escala es en 

7. El Monasterio de Yuste 

Monasterio de Yuste, Cuacos de Yuste, Cáceres

Donde se retiró Carlos V a pasar los últimos momentos de su vida.

conocido sobre todo por ser la última morada del Emperador Carlos V, el lugar que eligió para descansar y meditar tras un reinado lleno de guerras y conflictos políticos y religiosos.

Carlos V decidió abdicar en favor de su hijo, Felipe II, y se trasladó a la comarca de La Vera a finales de 1556.

Residió en el Monasterio de Yuste desde principios de 1557 hasta su muerte, a finales de 1558.

El monasterio tuvo su origen en un pequeño monasterio o cenobio construido en 1407 y en el que vivían inicialmente unos pocos ermitaños.

Monasterio de Yuste, Cuacos de Yuste, Cáceres

Con el paso del tiempo fue aumentando el número de monjes, que finalmente se acogieron a la Orden de San Jerónimo.

El edificio original sufrió numerosas reformas, inicialmente para ampliar las diferentes dependencias de los monjes y posteriormente para construir la casa palacio que serviría de residencia al emperador.

A comienzos del siglo XIX, durante la invasión francesa, el Monasterio de Yuste fue abandonado por los monjes Jerónimos y sufrió numerosos daños.

Con la desamortización de Mendizábal se subastó el edificio y fue utilizado para tareas agrícolas y ganaderas. El estado de abandono continuó prácticamente hasta mediados del siglo XX.

En 1931 es declarado Monumento Histórico Artístico y en 1949 comienzaron las labores de rehabilitación, intentando respetar en la medida de lo posible la estructura original de los edificios.

Unos años más tarte vuelve la Orden de San Jerónimo

 

8. Comer cerca de Yuste:

Puerto Del Emperador
Avenida Extremadura, 86, 
10440 Aldeanueva de la Vera España
+34 644 29 08 91

Taberna Las Gemelas
Calle Rodeo 18, 
10412 Garganta la Olla España
+34 669 56 02 41

Bar La Cueva
Calle Rodeo Nº 20 Calle Rodeo Number 20, 
10412 Garganta la Olla España
+34 927 17 97 12

9. Plasencia e Inés de Suárez

En Plasencia, ciudad natal de Inés de Suárez, aunque no sólo ella cobra importancia en la conquista de América. 

De hecho, gracias a las campañas promovidas por los obispos placentinos se descubrió y conquistó la Patagonia argentina y las islas Malvinas, se cruzó el canal de Beagle y se avistó por vez primera la isla de Chiloé (Chile).

Inés de Suárez Inés

Entre las calles de Plasencia sobresale la silueta de la catedral (que en realidad son dos yuxtapuestas), aunque tras sus murallas se esconde una buena colección de palacios, restos judíos y casas señoriales.

Inés Suárez ha pasado a la historia por ajusticiar a varios nativos, pero lo cierto es que su historia bien podría ser una exageración. 

El debate está abierto: ¿Cruel guerrera o valerosa exploradora? José Luis Hernández Garvi, autor cuyos libros recomendamos, alberga su opinión sobre el tema

Inés Suárez, española de nacimiento, ha pasado a la historia por acabar con la vida de siete caciques chilenos para evitar que medio centenar de conquistadores españoles fuesen masacrados en Santiago. 

Sin embargo, también fue una de las pocas mujeres que se atrevieron a partir hacia el Nuevo Mundo y la única que se embarcó en la exploración de la costa americana junto a su amante, Pedro de Valdivia, allá por el siglo XVI. 

En la actualidad, por tanto, parece difícil saber si fue una heroína, una villana o (simplemente) una persona de su tiempo que se vio obligada a tomar medidas drásticas ante una situación desesperada. Con todo, algunos estudiosos de su figura son partidarios de que esta ejecución podría haber sido exagerada en los libros. ¿Realidad o ficción?

Hacia América

Poco se sabe de la vida de Inés Suárez antes de viajar al Nuevo Mundo. Según se cree, esta mujer nació en Plasencia, Extremadura, allá por 1507. «Contrajo matrimonio en Málaga para enviudar poco después, circunstancia que la llevó a tomar la decisión de embarcarse al Nuevo Mundo», desvela el autor. 

Al parecer, la decisión de viajar al Nuevo Mundo la tomó tras barruntar seriamente convertirse en monja tras la muerte de su marido. Sin embargo, al final prefirió cruzar el Atlántico en busca de una nueva vida en 1537, cuando sumaba ya una treintena de primaveras a sus espaldas. 

Ese año, junto a una sobrina, embarcó en el puerto de Cádiz a bordo del barco del maestre Manuel Marín. «Después de llegar a su destino, su rastro reaparece en Cuzco, donde encontró trabajo como gobernanta en la casa de Pedro de Valdivia», añade el escritor en su obra. Probablemente desconocía que su patrón sería el futuro conquistador de Chile y uno de los amigos más cercanos de Francisco Pizarro.

Como si de una película americana se tratase (no en vano se suele afirmar que la realidad supera la ficción), nuestra Inés cayó rendida a los encantos de Valdivia, veterano de batallas como la de Pavía. Y otro tanto le ocurrió al curtido militar. Aunque en su caso tenía más delito, pues había dejado a su mujer esperándole al otro lado del Atlántico entre sollozos. 

Debieron pensar que lo pasa en el Nuevo Mundo no tiene por qué saberlo el Viejo, porque ambos iniciaron un romance de esos que todo el mundo sabe, pero que nadie admite para evitar tensiones innecesarias. Dónde se conocieron es otro de los misterios sin resolver. ¿Venezuela? ¿Cuzco? Existen tantas versiones como estudiosos del tema.

En todo caso, lo que está claro es que, como señala Baeza, Inés «habría optado por trabajar cuidando a los soldados heridos, lavando y componiendo sus ropas». Todo ello, mientras su amante le contaba historias sobre sus andanzas pasadas. 

Anécdotas que hablaban, por ejemplo, de su nombramiento como maestre de campo tras haber demostrado de sobra su valentía o de la guerra civil que se había desarrollado cuando el también conquistador Diego de Almagro se había enfrentado contra el mismísimo Francisco Pizarro.

«Finalizada la guerra civil entre conquistadores, su lealtad había sido recompensada con extensas tierras […] y una mina de plata en Cerro de Poco, cerca del Potosí», añade Hernández Garvi.

10. Plasencia

PLASENCIA HARÁ MEJORAS EN SU JUDERÍA - Sfarad.es
Juderia de Plasencia

El segundo día de mi viaje por las juderías extremeñas va a terminar con una cena muy especial: un menú sefardí.

Un ciclo de expulsiones y reubicaciones que iré descubriendo en prácticamente todas las paradas de mi viaje.

Así fue también en Plasencia, donde, al contrario que en Cáceres, es la segunda judería la más evocadora, con la primera enterrada bajo la mole del Convento de Santo Domingo, que hoy es el Parador de Turismo.

El Palacio Carvajal Girón, que no sólo es un hotel bellísimo en un espectacular palacio del S. XVI, sino que ocupa el mismo solar en el que se construyó la Sinagoga Nueva. 

Junto a ella, en dos calles que aún hoy serpentean hacia el centro de la ciudad –la Trujillo y la Rúa Zapatería- se establecieron los judíos pacenses cuando fueron expulsados de la primera zona, algo más apartada, de nuevo al borde de la muralla.

En mi segundo día en la ciudad aprovecho el sol mañanero para volver a la vieja judería y aprovecho también el fresco de la mañana para descansar un poco en el Olivar de la Judería, un pequeño jardín al pie de la muralla ubicado, dicen, en lo que fue el huerto de una antigua casa judía.

Centro Histórico de Plasencia

Cáceres y Plasencia “En Plasencia, donde, al contrario que en Cáceres, es la segunda judería la más evocadora, con la primera enterrada bajo la mole del Convento de Santo Domingo, que hoy es el Parador de Turismo” 

Me acompañan los propietarios y auténticas almas del lugar, que me cuentan cómo empezaron a hacer menús sefardíes en una jornadas especiales durante una semana de febrero, y cómo la iniciativa ha tenido tanto éxito que algunos platos se quedan en la carta el resto del año.

Además, si se pide con antelación, en cualquier momento puedes degustar tu propio menú basado e inspirado en la comida que los propios judíos de Plasencia tomaban hace siglos. 

 


El que disfruto yo es una auténtica y abundante delicia, con platos espectaculares como el milhojas de pimiento con anchoas y mermelada de tomate, el deliciosos latkes de manzana, el toque dulce con el que cerramos la opípara cena.

 “Puedes degustar tu propio menú basado e inspirado en la comida que los propios judíos de Plasencia tomaban hace siglos.

El que disfruto yo es una auténtica y abundante delicia, con platos espectaculares como el milhojas de pimiento con anchoas y mermelada de tomate, el cordero confitado con cus cus o los deliciosos latkes de manzana” Casa Juan está en la calle –que también podría ser callejón Arenillas, uno de los rincones más bonitos de la judería.

Juderia de Plasencia 

 “Alrededor de la Calle Rabilero, se encontraba una judería cuyas señales llegan nítidas hasta nuestros días y que Hervás ha sabido recordar y reivindicar con preciosos homenajes, como crear la calle de la Amistad Judeo Cristiana”

Fuera de la muralla, en la rocosa ladera de un cerro que aún queda a esta parte del río, el sol de la mañana se levanta rápido y fuerte para iluminar con dureza las viejas tumbas –ya vacías, obviamenteexcavadas en la piedra. 

A pesar de que la información disponible no es mucha, las pequeñas tumbas parece que nos cuenten una historia: la de esa comunidad que se aparta de la ciudad para enterrar a los suyos casi en secreto, en huecos hechos como de urgencia en la dura piedra, sin mucho ornato y con poco boato.

 Sea cierta o no mi ensoñación un tanto triste, el cementerio judío de Plasencia en uno de esos pocos lugares que, más de 500 años después, nos transmiten esa extraña sensación que se tiene al saber exactamente lo que ocurría allí a través de un océano de siglos, de tiempo y hechos que han ido acumulándose desde entonces.

Paladeando ese momento me pongo a conducir hacia Hervás. Sólo media hora me separa de la tercera y última etapa de mi viaje, pero a mi llegada el paisaje es muy diferente: más serrano, en un valle más estrecho, entre grandes bosques de castaños.

Que ver en Plasencia

PLASENCIA - Qué es imprescindible ver en Plasencia (con imágenes ...
Ubicada en el norte de Extremadura y limita con poblaciones de cinco comarcas: Alagón, Granadilla, Jerte, Monfragüe y la Vera. Es la puerta de entrada al Valle del Jerte.

Con una larga historia con orígenes en la época de los celtas y posterior presencia de los romanos, en tu visita de Plasencia ahora puedes ver la configuración de una antigua ciudad medieval que se constituyó a finales del siglo XII.

En concreto fue en el año 1196 cuando Plasencia fue fundada por el rey Alfonso VIII en el contexto de la guerra con los musulmanes.

Portada románica de la catedral Vieja de Plasencia

Tras una nueva reconquista a los almohades, fue en 1201 cuando se abordó construir las murallas, de las que todavía quedan diversos tramos en los que se abren varias puertas para dar acceso al centro histórico.

Un hecho destacado fue cuando en 1442 pasó a manos de Pedro de Zúñiga por una concesión Real, hasta que en 1488 la ciudad pasó a control de los Reyes Católicos.

Hechos destacados fueron la boda de Juana la Beltraneja y el rey Alfonso de Portugal, o que Fernando el Católico eligiera a Plasencia como lugar de residencia durante un tiempo.

Como consecuencia de ello, durante el siglo XV la ciudad tuvo un gran auge al residir en Plasencia buena parte de la nobleza extremeña que dejó un gran patrimonio monumental y artístico que ahora puedes ver en tu visita.

Puerta de Trujillo en Plasencia

Murallas de Plasencia

A la hora de plantearte una visita de turismo de Plasencia, te diré que es una ciudad que puedes conocer en un día, y en tu recorrido deberás centrarte en su centro histórico, pues los principales monumentos y rincones se ubican dentro de lo que queda del antiguo recinto amurallado.

La ciudad se extiende a partir de su céntrica plaza Mayor, y en tu paseo por sus estrechas calles verás numerosos edificios palaciegos, iglesias y antiguos conventos.

Hoy el abuelo Mayorga el encargado de dar las horas en la ...De la original fortificación de finales del siglo XII y principios del XIII, ahora quedan algunos tramos y puertas.

Así, de los 75 cubos que llegó a tener la muralla, aún puedes ver 20, así como las puertas del Sol, Trujillo, Berrozana y la Torre Lucía.

Abuelo Mayorga en la plaza Mayor de Plasencia

En la puerta de Trujillo, rincón que no debes de dejar de ver, se encuentra la Ermita de la Salud, con una bóveda de cañón, y en la Torre Lucía se ubica el Centro de Interpretación de la Ciudad Medieval de Plasencia.

Plaza Mayor de Plasencia

La plaza Mayor es el centro de la vida de Plasencia.

Siempre con un gran ambiente, en ellas verás las terrazas de los bares situados en las galerías porticadas que se extienden por buena parte de la plaza.

El edificio más destacado es el del ayuntamiento, del siglo XVI con estilo de transición del gótico al renacentista, el cual está culminado por una torre de reloj donde podrás ver a la figura del Abuelo Mayorga, un icono popular de Plasencia.

El abuelo Mayorga sobre el Ayuntamiento de Plasencia
Ayuntamiento en la plaza Mayor de Plasencia

En otro orden de cosas, en la plaza también te llamará la atención el edificio más estrecho de Plasencia, y te «chirriará» la arquitectura de un edificio rojizo que se levantó en 1936 para tapar la visión desde la plaza de la iglesia de San Esteban.

A destacar el gran mercadillo que los martes tiene lugar en la plaza Mayor de Plasencia, donde además de frutas y verduras, puedes comprar productos de artesanía de hierro y marroquinería.

Desde la plaza Mayor, camino de la catedral, pasarás por la citada iglesia de San Esteban, donde se casó el poeta Gabriel y Galán, y por el edificio del mercado.

También podrás ver el edificio gótico flamígero del Convento de las Claras, actual sede del Centro Cultural Municipal y de la Oficina de Turismo de Plasencia.

Catedral de Plasencia

Quizás también te sorprenda encontrar una catedral en Plasencia, lo cual es el reflejo de que solo tres años después de su fundación ya disponía de sede arzobispal con jerarquía sobre Medellín y Trujillo.

Catedral Nueva de Plasencia

Con un caótico diseño exterior, en realidad se trata de dos catedrales construidas de forma sucesiva y superpuesta a partir del siglo XIII.

La catedral Vieja es de estilo de transición del románico al gótico, y exteriormente destaca su bonita portada románica con arquivoltas, la cual encuentras orientada hacia el oeste.

Se empezó a construir en el siglo XIII y cuenta con tres naves, y junto a ella puedes visitar un claustro de estilo cisterciense.

La conocida como catedral Nueva se empezó a construir en 1498 y la obra se paró en 1578, de forma que ha quedado inconclusa y solapada sobre el edificio de la catedral Vieja, separadas interiormente por un muro.

La catedral Nueva es de estilo renacentista y en el exterior te llamará la atención la gran portada de estilo plateresco que quedó sin finalizar, mientras que en el interior verás una suntuosa decoración con pan de oro.

Rincón del centro histórico de Plasencia
Plaza de la Catedral en Plasencia

En la plaza de la Catedral también puedes ver otros destacados edificios, como el palacio Episcopal de estilo renacentista, la casa del Dean, del siglo XVII, o los contiguos palacios de los Condes de Torrejón y Doctor Trujillo, de estilo gótico plateresco.

También puedes ver el edificio del antiguo Hospital de Peregrinos fundado en el siglo XIV, con una fachada renacentista, el cual ahora es la sede del complejo cultural Santa María.

Plaza de San Nicolás en Plasencia

Te diré que la plaza de San Nicolás es mi rincón favorito de Plasencia.

En este enclave y sus alrededores es donde puedes sentir mejor la importancia histórica de esta ciudad extremeña, con el palacio de los Marqueses de Mirabel como gran protagonista.

Iglesia de San Nicolás (Plasencia) - 2020 Qué saber antes de ir ...
Plaza de San Nicolás en Plasencia

Es un edificio del siglo XV con una patio neoclásico de dos plantas.

Bajo el edificio puedes ver un gran arco que los propietarios tuvieron que abrir tras un juicio que duró 150 años con el fin de dar acceso al antiguo Barrio Judío de Plasencia.

En el otro lado de la plaza, frente al palacio, puedes ver la iglesia de San Nicolás con una portada románica de transición, y en su parte posterior se abre una pequeña plaza donde se ubica la Casa de las Dos Torres.

Del siglo XIII, se trata del palacio más antiguo de Plasencia, con portada románica y fachada neogótica, y en el mismo se alojó Fernando el Católico.

claustro: fotografía de Parador de Plasencia - TripadvisorParador Nacional de Plasencia

Al fondo de la plaza de San Nicolás se encuentra el edificio del antiguo Convento de San Vicente Ferrer, sede actual del Parador Nacional de Plasencia.

Claustro del Parador nacional de Plasencia

Fue construido por los Señores de Zúñiga en el siglo XV, y para ello derribaron una zona del antiguo Barrio Judío, cuya comunidad fue trasladada a casas situadas en las calles aledañas a la actual plaza Mayor.

Cuando paseas por esas calles puedes ver placas que te indican el nombre del judío propietario de la casa que había en un determinado lugar.

En este convento de dominicos, por lo que también era conocido como Santo Domingo, destaca un bonito claustro renacentista o la antigua sacristía que se decora con azulejos de Talavera.

Sin duda el de Plasencia es uno de los mejores paradores desde el punto de vista de su interés arquitectónico.

Además de los indicados, durante tu visita o estancia en el puedes ver muy interesantes rincones, como la escalera al aire de la cafetería, una gran obra arquitectónica, o comer en el antiguo receptorio.

Finalmente, quizás te sorprenda saber que en Plasencia hay un acueducto.

El acueducto de Plasencia | El primer paso
Acueducto de Plasencia

El Acueducto de San Antón fue construido a mediados del siglo XVI para suministrar a la ciudad del agua de las sierras cercanas.

La convivencia de los judíos y cristianos permite seguir los restos de los hebreos placentinos que supone una buena parte de la riqueza monumental de la ciudad amurallada.

   

11. para Comer en Plasencia

Casa Tomás
Avenida SALAMANCA, 12 BAJO;LOC 1,
 10600 Plasencia España
+34 927 41 90 51

Parada de La Reina
Calle Tornavacas, 2 En frente del Parque la Isla, en la misma estación de autobuses ., 
10600 Plasencia España
+34 927 42 50 77

Restaurante Succo
Calle Vidrieras 7,
 10600 Plasencia España
+34 927 41 29 32

y algo mas economicos

Restaurante Ático
Calle Picos de Europa,1,
10600 Plasencia España
+34 927 77 12 40

La Casuca
Avenida de la Vera 23 CP 10600, 
10600 Plasencia España
+34 927 42 40 03

Desde Plasencia , una vez comidos y descansados nos encaminamos hacia

12. Alonso de Cáceres y Retes en Alcantara

Alonso de Cáceres y Retes (Alcántara, Cáceres, finales del siglo XV – ?) fue un conquistador extremeño, que a pesar de su prolongado nomadismo castrense por la geografía americana (desde México hasta Perú, incluyendo Centroamérica) y de sus importantes intervenciones conquistadoras y pacificadoras, puede considerarse uno de los más activos militares que actuaron en el proceso conquistador del siglo XVI.

Había nacido en la villa de Alcántara (Cáceres) a finales del siglo XV, sus actuaciones conquistadoras y decisiones siempre fueron acertadas y ajustadas a lo razonablemente equilibrado. Fue hijo de Gregorio de Cáceres y María de Retes. 

Tuvo formación militar e intervenciones castrenses en otros puntos del viejo Continente, pero sus primeras actuaciones en la conquista del Nuevo Mundo las ejercía a partir de 1530 como capitán bajo el mando del Adelantado Pedro de Heredia, en el sur de Panamá y en el norte de Colombia, participando en la fundación de la ciudad de Cartagena de Indias y en las intervenciones exploradoras y conquistadoras posteriores que se realizaron en el istmo de Panamá y en la zona limítrofe colombiana.

Nueva Granada

Durante la expedición conquistadora de Pedro de Heredia desde Cartagena hacia el interior de su gobernación para buscar los territorios del Cenú (El Pancenu y el Fincenu, donde los nativos indígenas tenían la costumbre de enterrar a sus muertos con grandes cantidades de oro), se acordó mandar a Alonso de Cáceres a buscar alimentos, por la escasez de víveres que padecían en el asiento de Cartagena. 

Como los soldados de Alonso de Cáceres, no hallando otra cosa que comer, se hartaron de frutos de "guaguma" y se estriñeron. Este tipo de salidas en procura de alimentos se repitieron con frecuencia ya que la zona de Cartagena de Indias contaba con escasos sembradios y muchos soldados perecieron de hambre.

Al 21 de octubre de 1534, fuerzas de Pedro de Heredia, al mando del capitán de Cáceres, se apoderaron de Acla para llevarse prisioneros a Julián Gutiérrez y a su mujer, la india Isabel, que conocía el español y a quien necesitaba Heredia para entenderse con los indígenas de Urabá. 

En esta intervención, se cita como dato curioso, que los soldados de Cáceres encontraron un frondoso naranjal (plantado unos años antes por los españoles). En esta gobernación de Cartagena volvió a tener un papel muy activo en su conquista, derrotando al belicoso cacique Yapel. Luego, tras descubrir el río Cauca, se dirigió en compañía del hijo del gobernador, a la zona del río Catarapá, donde fundaron la ciudad de Tolú.

Centroamérica

En 1536, Alonso de Cáceres dejaba la comarca colombo-panameña y se trasladaba a la región centroamericana a las órdenes del Adelantado Francisco de Montejo que tenía a su cargo la conquista de Yucatán. 

En misión exploradora, Alonso de Cáceres había sido enviado a la ciudad hondureña de Gracias a Dios para que le sirviera de base de sus exploraciones, pero como los cabildantes de aquel asentamiento lo recibieron con desconfianza, el capitán no se desanimó, siguió con su cometido y el 8 de diciembre de 1537 fundaba la ciudad de Comayagua, la cual se convertiría en la primera capital del territorio de la actual Honduras.

Los indígenas, dirigidos por el cacique Lempira, atacaron el asentamiento y lo incendiaron, retirándose después al cerro de Coyocutena. Lempira logró reunir alrededor de 30.000 nativos de todas las tribus de la región, y preparó una sublevación a gran escala contra los españoles. 

Cáceres envió a dos de sus hombres, supuestamente para parlamentar, pero estos asesinaron a traición a Lempira, con lo que se deshizo la alianza de las distintas tribus. La rebelión no tuvo lugar, y el territorio hondureño quedaba asegurado para los españoles.

Perú

El capitán Alonso de Cáceres llegaba a Perú sobre 1539 y se avecindaba en Jauja, puesto que en esas fechas su nombre aparece unido al del capitán Alonso Mercadillo a fin de descubrir el país de los Chupachos. Esta expedición no se llevó a cabo por considerarla arriesgada. Después de esta aventura, Cáceres siguió colaborando en las tareas conquistadoras y en 1544 era vecino del Cuzco. Como era del bando realista al enterarse de que venía Gonzalo Pizarro, huyó de la ciudad y se avecindó en Arequipa.

En esa ciudad sureña se unió a Jerónimo de la Serna y viniendo a Quilca, proyectaron apoderarse de dos navíos que tenía comprados Pizarro para armarlos, trasportar su artillería y usarlos en apoyo de sus operaciones. Cáceres y de la Serna, sobornaron a los marineros, levaron anclas y trajeron los navíos al puerto del Callao poniéndolos a disposición del virrey Blasco Núñez Vela.

Cuando el virrey fue preso por la Audiencia, y Gonzalo Pizarro ocupó Lima, para ser reconocido por Gobernador y capitán general del Perú, mandó matar a Cáceres y a otros que tomó presos su maestro de campo Francisco de Carvajal. Habiendo perecido algunos en manos de este, Cáceres escapó en virtud del perdón que le concedió Pizarro por mediación de personas respetables.

Cuando llegó al Perú Pedro de la Gasca, muchos españoles de los de Gonzalo tomaron partido por La Gasca, entre ellos Hernán Bravo de Laguna quien sería detenido posteriormente; Gonzalo lo remitió a Carvajal para que lo hiciese ahorcar, pero tuvo que indultarlo por súplicas de su hermana Inés Bravo, mujer de Nicolás de Rivera. P

or este motivo, Alonso de Cáceres, que tomó mucho interés por la vida de Bravo, le besó en la mejilla a Gonzalo diciendo a grandes voces: «O príncipe del mundo! maldito quien te niegue, hasta la muerte». Pero una vez que ambos se apartaron de Gonzalo volvieron a fugarse para formar parte de las fuerzas reales.

Como hombre de notoria capacidad, donde quiera que estuvo además de sus ocupaciones castrenses, fue requerido para la administración o el gobierno de las ciudades donde vivió temporalmente. En Santa Marta (Colombia), ocupó el cargo de regidor, en Yucatán fue lugarteniente de Francisco de Montejo y lo sustituía en el cargo de adelantado cuando este tenía que ausentarse; en Arequipa (Perú) le nombraron corregidor y se presume que acabó sus días en Arequipa disfrutando de las merecidas encomiendas que le adjudicaron.

13. La Historia de la villa extremeña de Alcántara 

empezó hace más de seis milenios. 

Así lo atestigua su amplio conjunto de dólmenes o el conocido Menhir del Cabezo, uno de los más altos de España.

Menhir del Cabezo, Alcántara

Lusitanos y celtas habitaron estas tierras hasta la ocupación romana, que duraría tres siglos. 

Poco se sabe de la época visigoda, durante la cual el asentamiento fue conocido como Oliba. 

Su nombre actual viene del árabe Al Qantarat («El Puente») debido a la fascinación ejercida en los conquistadores musulmanes por el impresionante puente construido por los romanos.

La Orden de Alcántara

Alcántara fue una importante ciudad fronteriza hasta su conquista en el s. XIII. 

Su defensa fue asignada a la Orden de Calatrava, pero estos renunciaron por estar muy lejos de su sede. 

Caballero de la Orden de Alcántara

Otorgada entonces a la recién creada Orden de San Julián del Pereiro, estos establecieron su sede en la villa, y cambiarían su nombre a Orden de Alcántara.

En el s. XV se firmó en Alcántara un preacuerdo del Tratado de Alcáçovas, por el cual entre otros asuntos, los Reyes Católicos renunciaron a sus pretensiones sobre Portugal. 

En el s. XVII perdería su importancia estratégica, que recuperaría un siglo después durante la Guerra de Sucesión Española. En ese siglo desde Alcántara Felipe V declaró la guerra a Portugal .

En el s. XIX, la ocupación francesa y la expropiación de las propiedades de la Orden por parte del Estado, supondría el declive de Alcántara. 

La villa resurgiría tímidamente con la creación del Embalse de Alcántara en el s. XX, un prodigio de la ingeniería moderna que contrasta enormemente con el cercano Puente de Alcántara.

Embalse de Alcántara

Para que puedas seguir mejor nuestros pasos, te dejamos este mapa de Alcántara y sus monumentos. 

En nuestro caso dedicamos dos días, pero puedes emplear alguno más, sobre todo si realizas varias rutas senderistas o de observación de aves. 

Que ver en Alcántara

Alcántara, Cáceres

Nosotros aparcamos en la Plaza de Portugal y nos adentramos en la villa por el Arco de la Concepción, del s. XVII. Muestra el escudo de Felipe III, rodeado por el Toisón de oro, con las armas de España y Portugal. Nuestra primera parada es la casa matriz de la Orden de Alcántara.

La Conventual de San Benito

La construcción de este convento-fortaleza del s. XVI fue aprobada por Isabel la Católica, al pasar el maestrazgo de la Orden a los Reyes Católicos. 

Del exterior destaca especialmente la galería porticada de Carlos V. 

A sus pies se celebra todos los meses de agosto el Festival de Teatro Clásico de Alcántara.

Conventual de San Benito, Alcántara

El edificio sufrió grandes daños tras el terremoto de Lisboa del s. XVIII, y la Desamortización casi provocó su ruina. 

Sin embargo, fue adquirido por Hidroeléctrica Española, que se encargó de su restauración. 

Casas nobiliarias de Alcántara

Paseando por Alcántara encontrarás antiguas casas nobiliarias, testigos de su ilustre pasado. Anexa a la Conventual de San Benito está la Casa de la Clavería. Allí vivía el Clavero, un miembro seglar de la Orden de Alcántara. Si misión era custodiar y guardar las llaves del convento y del archivo. 


También destacan la Casa de los Oviedo, llamada de los Calderones por el caldero que hay en los escudos de su fachada, las Casas de los Pacheco o de los Bootello, ambos linajes procedentes de la vecina Portugal.

Hay también varios palacetes. 

En la Plaza de la Corredera se encuentran el Palacio de los Topete y el Palacio de los Roco-Campodrío. 

Palacio de los Topete, Alcántara

La Casa-Palacio de los Topete, tiene aspecto de fortaleza y presenta numerosas chimeneas. 

Por su parte, el Palacio de los Roco-Campofrío es la mayor edificación civil de Alcántara, aunque se encuentra muy deteriorado. 

Fue erigido en la época de Bartolomé de Peón Roco, «Capitán de Lanzas» de los Reyes Católicos, pero la fachada de sillería de granito es varios siglos posterior.

Centro de Interpretación del Parque Natural Tajo Internacional

Está ubicado en la Casa de los Arias de Quintanadueñas (s. XVI) de la que destacan su rejería y la chimenea. En la planta superior se encuentra el área didáctica, dónde te explican de forma amena todo lo relacionado con la formación, la historia, la flora y la fauna del Parque. 

Es bastante interactiva y nos pareció muy interesante, sobre todo para los más pequeños. Aunque sólo sea para que te den información del Parque Natural bien merece una visita. Aparte de visitarlo, pedimos información sobre las rutas senderistas de la zona.

Monumento a San Pedro de Alcántara

Entre su iglesia y la de Santa María de Almocóvar hay una plazoleta con una moderna escultura del Patrón de Extremadura. 

Porque todos saben que la Virgen de Guadalupe es la Patrona de los extremeños, pero pocos conocen que el Patrón es quien fuera consejero de Santa Teresa, San Pedro de Alcántara.

Iglesia Parroquial de Santa María de Almocóvar

¿Y qué es Almocóvar? . 

En realidad esta palabra proviene del árabe al-maqbara y significa «el cementerio». 

Ubicada en los terrenos de la antigua mezquita, es el lugar de enterramiento de los caballeros de la Orden de Alcántara.

Iglesia Parroquial de Santa María de Almocóvar, Alcántara

Del templo original románico del s. XIII nos quedan sus tres portadas, entre las cuales destaca la principal. 

En su interior se conservan muchos restos procedentes de la desamortización de la Conventual de San Benito, como el sepulcro del comendador Frey Antonio Bravo de Jerez del s. XVI.

En el interior también está la pila bautismal donde se bautizó San Pedro de Alcántara. ¡¡Ojo!! 


Es la que está bajo la escalera de acceso al coro, en ladrillo y cal con tapa de madera. La que se usa actualmente de estilo renacentista es bastante posterior.

Iglesia de San Pedro de Alcántara

Para conmemorar la beatificación de Juan de Garavito, nombre real de San Pedro de Alcántara, los alcantareños edificaron esta iglesia dónde antiguamente estuvo su casa natal.

Este edificio del s. XVII tiene una sóla nave y en su interior destacan dos retablos barrocos policromados.

La Judería de Alcántara

Lo ideal es adentrarse en la Antigua Judería por el arco de la Calle Balconcito. 

Pocos elementos quedan que recuerden el pasado de este barrio, aunque inclinadas calles conservan cierto encanto. 

Judería de Alcántara

En lo que hoy día es la Capilla de la Soledad se encontraba la antigua Sinagoga.

El Rincón de los Engendros

Con este curioso nombre se conoce la exposición al aire libre del escultor local Fernando Tostado. Este artista autodidacta fue el primer guía turístico de Alcántara y el descubridor de su conjunto megalítico.

Aunque casi tomado por las hierbas, destacan enormemente las coloridas figuras del artista realizadas con materiales reciclados. Quizá te llame la atención una de las esculturas que homenajea a la gimnasta extremeña Almudena Cid. Esta extraordinaria deportista no sólo ha sido la única que ha disputado cuatro finales olímpicas, también es nieta de Fernando.

El Puente de Alcántara

Puente romano de Alcántara

Es el puente romano más alto del mundo, tan impresionante que los árabes lo consideraron una de las maravillas del mundo. Quedaron tan impresionados que la visigoda Oliba pasó a llamarse Al Qantarat, que quiere decir «el Puente».

Una inscripción en el centro del puente indica que fue construido en honor al emperador romano Trajano, nacido en Hispania. La inscripción dice lo siguiente: "Imp(eratori)· Caesari· Divi. Nervae·(filii)·Aug(usto)·Pont(ifici)·Max(imo)·trib(unicia)·potest(ate); En su entrada meridional se deja constancia en otra inscripción de que su ingeniero fue Cayo Julio Lacer. 

El puente de Alcántara fue construido gracias a los impuestos de siete villas lusitanas y pretendía unir la calzada de Norba Caesarina (Cáceres, España) a Conimbriga (Condeixa-a-Velha, Portugal) como estación de la Vía de la Plata. El nombre proviene de época andalusí en la Edad Media, ya que al-qantara ( القنطرة) significa el puente en árabe.

Ha sido varias veces cortado en las guerras uno de los arcos y reconstruido luego, debido a su situación fronteriza. Por primera vez en 1213, fue parcialmente destruido por los musulmanes. En 1475, en las luchas de Castilla y Portugal, cuando pensaban derruirlo para evitar que Alfonso V lo cruzara, se salvó por la gallardía del rey portugués que mandó decir a su enemigo, el duque de Villahermosa, que él daría un rodeo, pues «no quería el reino de Castilla con aquel edificio menos».

Más tarde fue recompuesto por Carlos I en 1543 desfigurando el perfil del arco central y coronándolo de almenas y rehaciendo el primer arco de poniente que fue destruido en 1213 cuando sitió la villa Alfonso IX para arrebatársela a los árabes. Para dejar memoria de la restauración se labró el escudo imperial que corona el arco del triunfo y se escribió:

Carlos V Emperador, Cesar Augusto y Rey de las Españas, mandó reparar este puente que deteriorado por las guerras y su antigüedad amenazaba ruina, el año del señor 1543, en el 24 de su imperio y 26 de su reinado.

Ilustración del puente de 1835 aparecida en la publicación británica The Penny Magazine.

En 1707 durante la Guerra de Sucesión se destruye el arco de entrada de poniente y la restauración fue mandada por Carlos III en 1778. El segundo arco del puente fue destruido en 1809 durante la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas y hasta 1818 no se sustituye este arco por una estructura de madera para el paso de carruajes, pero fue incendiado en 1836 por las tropas isabelinas para impedir el paso de los carlistas, que mandados por Miguel Gómez Damas, habían invadido la provincia.

El Puente Romano y la presa. Estas dos obras de ingeniería separadas por casi dos milenios son perfectamente visibles desde el Mirador del Mundo

Miradores de Alcántara

Convento de las Comendadoras de Sancti Spiritus y Mirador del Puente

Este convento abandonado estaba habitado por la rama femenina de la Orden de Alcántara. Muy cerca hay un mirador con unas bellas vistas del Puente Romano.

El Balcón del Mundo
Vista desde el Balcón del Mundo, Alcántara

A este mirador se llega caminando por una ruta relativamente sencilla. Tardas una media hora andando en llegar. Según avanzas, vas divisando como el Tajo se adentraba hacia tierras portuguesas. Desde lo alto se tienen espectaculares vistas de Alcántara y del Puente Romano.

 

14. Comer en Alcántara:

Restaurante Kántara
Carretera Poblado Iberdrola, S/N, 
10980 Alcántara España
+34 927 39 06 38

Desde aquí, nos dirgimos hacia el punr¡to final de la Primera parte de nuestra ruta

En Trujillo, Francisco Pizarro y Francisco de Orellana

Francisco Pizarro y Francisco de Orellana, fundador de la ciudad de Guayaquil (Ecuador) y descubridor del río Amazonas, son los culpables de que Trujillo sea una parada obligada en esta ruta. 

15. Francisco Pizarro

Francisco Pizarro nació en la ciudad extremeña de Trujillo. Su nacimiento para unos historiadores fue el 16 de marzo de 1476, para otros fue la misma fecha, pero del año 1478.​ 

Algunos historiadores llegan a hablar de 1473.

Fue hijo con señorío de naturaleza española del hidalgo Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar (ca.1446-1522), llamado el largo o el romano, importante personaje de la época con gran influencia que participó en las campañas de Italia bajo el mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, y de Francisca González Mateos, dama de recámara noble de Beatriz Pizarro, la tía de Gonzalo, devota del convento de San Francisco el Real (junto a la Puerta de la Coria). Pizarro era pariente lejano de Hernán Cortés, quien conquistó el imperio azteca.​

A la edad de veinte años se alistó en los tercios españoles que, a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, luchaban en las conocidas como campañas de Nápoles contra los franceses. 

Según López de Gómara, habría servido bajo las órdenes de este, siempre como soldado, en el sur de la península, Calabria y Sicilia. Viajó a Sevilla, donde permanecerá hasta su marcha a América.

Primeros años en América

Ruta del viaje de Núñez de Balboa y Francisco Pizarro para el descubrimiento del Mar del Sur en 1513.

En 1502 llegó a América en la expedición de Nicolás de Ovando, el nuevo gobernador de La Española. 

De sus primeros años en América se sabe muy poco. Probablemente pasó un tiempo en la isla de La Española.

 Se crearon dos nuevas gobernaciones en las tierras comprendidas entre los cabos de la Vela (Colombia) y de Gracias a Dios (en la frontera entre Honduras y Nicaragua). Se tomó el golfo de Urabá como límite de ambas gobernaciones: gobernación de Nueva Andalucía y Urabá al este, gobernada por Alonso de Ojeda, y la de Veragua al oeste, gobernada por Diego de Nicuesa.

Descubrimiento del Mar del Sur (Océano Pacífico)

En 1509 hubo una expedición comandada por el bachiller y alcalde mayor de Nueva Andalucía Martín Fernández de Enciso, que salió a socorrer a su superior jerárquico, el gobernador Alonso de Ojeda. Ojeda, junto con setenta hombres, había fundado el poblado de San Sebastián de Urabá en Nueva Andalucía, lugar donde después se levantaría la ciudad de Cartagena de Indias; sin embargo, cerca del establecimiento existían muchos indígenas belicosos que usaban armas venenosas, y Ojeda había sido herido en una pierna. 

Poco después, Ojeda se retiró en un barco a La Española, dejando el establecimiento a cargo de Francisco Pizarro, que en ese momento no era más que un soldado en espera de que llegara la expedición de Enciso. Ojeda pidió a Pizarro que se mantuviera con unos pocos hombres por cincuenta días en el poblado, o que de lo contrario usara todos los medios para regresar a La Española. 

Hombre de fuerte carácter y poco dispuesto a la actividad sedentaria, participó en la expedición de Alonso de Ojeda que exploró América Central y Colombia (1510), y luego en la de Vasco Núñez de Balboa que culminó en el descubrimiento del Mar del Sur (más adelante conocido como océano Pacífico) en 1513.

En enero de 1519, Francisco Pizarro arrestó a Vasco Núñez de Balboa por orden de Pedro Arias de Ávila, gobernador de Castilla de Oro. De 1519 a 1523 fue encomendero y alcalde de Panamá. Existen discrepancias sobre el estado de la fortuna de Pizarro durante su estancia en Panamá. 

Los socios de la conquista

En 1524 Pizarro se asoció con Diego de Almagro y Hernando de Luque, un hombre influyente, cura de Panamá, para conquistar «Birú» o «El Birú» (el Imperio inca del Perú), del que tenían vagas noticias, repartiéndose las responsabilidades de la expedición. 

Pizarro la capitanearía, Almagro se encargaría de la intendencia y Luque estaría al cargo de las finanzas y de la provisión de ayuda. Existen noticias de un cuarto asociado, el licenciado Espinosa, que no quiso figurar oficialmente y que habría sido el financiador principal de las expediciones hacia el Perú.

Trece de la Fama

Los trece de la isla del Gallo, pintura de Juan Lepiani (1902)

A finales de septiembre de 1526, cuando habían transcurrido dos años de viajes hacia el sur afrontando toda clase de inclemencias y calamidades, llegaron extenuados a la isla del Gallo, en la bahía de Tumaco, actual sur de Colombia en la costa del Pacífico. El descontento entre los soldados era muy grande; llevaban varios años pasando calamidades sin conseguir ningún resultado. 

Pizarro intenta convencer a sus hombres para que sigan adelante; sin embargo, la mayoría de sus huestes quiere desertar y regresar. Allí se produce la acción extrema de Pizarro, de trazar una raya en el suelo de la isla obligando a decidir a sus hombres entre seguir o no en la expedición descubridora. Tan solo cruzaron la línea trece hombres. 

Los Trece de la Fama, o los Trece caballeros de la isla del Gallo, fueron: 

Bartolomé Ruiz, Pedro Alcón, Alonso Briceño, Pedro de Candia, Antonio Carrión, Francisco de Cuéllar, García Jerén, Alonso de Molina, Martín Paz, Cristóbal de Peralta, Nicolás de Rivera (el viejo), Domingo de Soraluce y Juan de la Torre.

Sobre la escena que se vivió en la isla del Gallo, luego de que Juan Tafur le transmitiera la orden del gobernador Pedro de los Ríos, nos la cuenta el historiador José Antonio del Busto:

El trujillano no se dejó ganar por la pasión y, desenvainando su espada, avanzó con ella desnuda hasta sus hombres. Se detuvo frente a ellos, los miró a todos y evitándose una arenga larga se limitó a decir, al tiempo que, según posteriores testimonios, trazaba con el arma una raya sobre la arena:

Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere.

Un silencio de muerte rubricó las palabras del héroe, pero pasados los primeros instantes de la duda, se sintió crujir la arena húmeda bajo los borceguíes y las alpargatas de los valientes, que en número de trece, pasaron la raya. Pizarro, cuando los vio cruzar la línea, no poco se alegró, dando gracias a Dios por ello, pues había sido servido de ponelles en corazón la quedada. Sus nombres han quedado en la Historia.

Pizarro y los Trece de la Fama esperaron refuerzos cinco meses en la isla del Gallo, los cuales llegaron de Panamá enviados por Diego de Almagro y Hernando de Luque, al mando de Bartolomé Ruiz. El navío encontró a Pizarro y los suyos en la isla de la Gorgona, hambrientos y acosados por los indios. 

Ese mismo día, Pizarro ordenó zarpar hacia el sur. Pizarro no fue ni el primero ni el único que intentó la conquista del Perú. 

La conquista del Perú

Llegada de Pizarro a Perú

Con la Capitulación de Toledo de 1529, firmada por Isabel de Portugal con la autoridad del rey Carlos I, se concedieron los derechos de dominio sobre la zona de Perú explorada hasta ese entonces. 

El territorio que correspondía a Pizarro iba desde el río de Santiago (río de Tempula o Cayapas) en el norte de Ecuador, hasta el Cuzco

​ En 1532 Pizarro zarpó desde la ciudad de Panamá con 180 soldados, desembarcando cerca de Tumbes, en lo que ahora es la frontera norte del Perú; entonces formaba parte del Imperio inca llamado Tahuantinsuyo, que se extendía desde Colombia hasta Chile con una población aproximada de 12 millones de personas.

Los incas tenían una leyenda sobre que un día el dios Viracocha regresaría desde la tierra del sol poniente, una deidad que según ellos vestía de oro y plata, con barba blanca y ojos verdes, y que se había ido a través del océano Pacífico para volver en tiempos de gran necesidad. 

Los nativos norteños vieron la llegada de los españoles que tenían características semejantes a las de Viracocha, narradas en su leyenda. Los indios tayanes le comunicaron a Atahualpa que los españoles eran dioses, dada su piel blanca, sus barbas, sus brillantes armaduras y que habían venido en grandes naves desde el océano Pacífico.​

Atahualpa creyó el origen mitológico de los conquistadores y lo tomó como buen presagio en ánimos de acabar con la guerra civil en que estaba sumido el Tahuantinsuyo por la sucesión del emperador Inca Huayna Cápac, muerto por viruela. Los príncipes Huáscar y Atahualpa luchaban por la toma del Cuzco (capital del imperio).

La captura de Atahualpa

Atahualpa

Fue invitado por Atahualpa a encontrarse en la fortaleza inca de Cajamarca, por intermedio de un emisario muy allegado a él. 

El emisario se encontró con los españoles en Cajas y además de llevarle regalos (patos desollados, vasijas en forma de fortaleza, etc.) midió las fuerzas de los españoles y lo invitó a continuar su marcha por el valle del Chancay, cerca del pueblo de Chongoyape hasta Cajamarca para entrevistarse con Atahualpa. 

Pizarro aceptó y le envió una fina camisa de Holanda y dos copas de vidrio al Inca como regalo. Así, se adentró en territorio inca con 168 soldados y 37 caballos, y se dirigió a Cajamarca.

Los españoles, al llegar a los núcleos incas, vieron que se trataba de una civilización avanzada, con sistemas de irrigación, una rica cultura y un ejército poderoso. Al llegar a la fortaleza de Cajamarca la encontraron casi vacía, y la exploraron inquietos temiendo una emboscada. 

Sin embargo, Atahualpa se encontraba en un manantial cercano con su hermana sin preocuparse en absoluto por la presencia de los españoles. 

Pizarro deseaba hablar con Atahualpa, por lo que envió emisarios. El encuentro que tuvo lugar entre el rey y los enviados de Pizarro fue muy tenso. Atahualpa y sus hombres vistieron sus mejores galas en el recibimiento y tenía una pose muy seria. 

Los incas nunca habían visto caballos, de modo que los españoles decidieron permanecer en sus monturas y encabritarlos y hacerlos relinchar en presencia del monarca inca. 

Atahualpa respondió bebiendo del cráneo de un prisionero ejecutado. Posteriormente, ofreció copas de oro a los españoles, de las que ellos bebieron. Finalmente, prometió ir a Cajamarca al día siguiente a entrevistarse con Pizarro.​

Los exploradores habían contado al menos 30 000 guerreros incas, por lo que iniciar una conquista militar sería imposible. 

La noche del 16 de noviembre de 1532 los españoles rezaron pensando que sería la última vez. 

A la mañana siguiente los españoles se prepararon para la batalla y se escondieron en un patio a esperar. Posteriormente, vinieron miles de soldados incas desarmados y los rodearon. 

Luego, vino un desfile de cientos de sirvientes limpiando el camino para el paso del rey Atahualpa, que iba subido en un trono de oro rodeado de sus líderes. Entonces el capellán de los españoles se acercó al trono con una cruz y una biblia, y pidió al rey que se retractara de sus creencias paganas y aceptara el bautismo y la autoridad del rey de España Carlos I. 

Atahualpa tomó la Biblia, la examinó sin entender nada de lo que ponía y la arrojó al suelo, lo que fue interpretado como una blasfemia por los españoles y Pizarro ordenó abrir fuego. 

Los españoles posteriormente sacaron sus espadas, iniciaron una matanza y tomaron prisionero a Atahualpa (16 de noviembre de 1532).

Cuarto del rescate de Atahualpa en Cajamarca. 

Los incas lo llenaron una vez de oro y dos de plata. El botín fue entregado a Pizarro.

Fue confinado en una sala de Cajamarca con sus tres esposas y se le dejaba seguir conduciendo sus asuntos de gobierno. Pizarro, además, hizo que el inca Atahualpa aprendiera el idioma español y le hizo aprender a leer y a escribir. De esta forma, fue posible comunicarse con el rey inca, que le informaba de sitios donde había oro. 

Además, jugaba partidas de juegos de mesa con el rey indígena. Pizarro emprendía con sus hombres exploraciones en busca del preciado metal. En una de ellas llegaron a encontrarse con la fortaleza de Sacsayhuamán, donde grupos de incas se resistían a los españoles. 

Los españoles atacaron la fortaleza y la conquistaron. En sus expediciones los españoles encontraron desiertos, salinas e incluso hacia el Este, exploraron en la selva del Amazonas.

Para crear un vínculo más cercano, Atahualpa ofreció a Pizarro a su hermana favorita en matrimonio. Quispe Sisa (Inés Huaylas Yupanqui) era hija del emperador inca Huayna Cápac. El conquistador la hizo bautizar como Inés Huaylas y tuvo dos hijos con ella: una primera hija a la que llamó como su padre, Francisca Pizarro Yupanqui, y Gonzalo, que murió joven.

Atahualpa propuso a Pizarro llenar la habitación donde se encontraba preso, el conocido como Cuarto del Rescate, dos veces, una con oro y otra con plata a cambio de su libertad, lo que Pizarro aceptó. Los súbditos trajeron oro en llamas durante tres meses hacia Cajamarca de todas las partes del reino para salvar su vida. Finalmente lograron reunirse 84 toneladas de oro y 164 de plata.​

Francisco Pizarro ordenó la ejecución de Atahualpa, mientras estuvo prisionero, lo mandó ajusticiar la noche del 26 de julio de 1533 por los delitos de sublevación, poligamia, adoración de falsos ídolos y por haber ordenado ejecutar a Huáscar. 

Además, se creía que había mandado un ejército para luchar contra los españoles desde el sur hacia el norte comandado por el general Calcuchimac. Fue estrangulado en el poste, después de que el sacerdote lo bautizara dándole el nombre cristiano de Francisco.​ Esa noche miles de súbditos de Atahualpa se suicidaron para seguir a su señor al otro mundo.​

El 18 de enero de 1535 fundó en la costa la Ciudad de los Reyes, pronto conocida como Lima, y Trujillo, con lo que se inició la colonización efectiva de los territorios conquistados. Mientras tanto, su hermano Hernando, que había partido a España para entregar el Quinto del Rey a la corona, regresó portando el título de marqués para su hermano Francisco, y el de adelantado para Almagro, al cual se le habían concedido 200 leguas al sur del territorio atribuido a Pizarro.

Guerra civil entre conquistadores

Diego de Almagro, considerando que el Cuzco estaba dentro de su jurisdicción destituyó a Juan Pizarro y lo encarceló junto a su hermano Gonzalo. Francisco acudió desde Lima y firmó un acuerdo con Almagro en Cuzco, tras lo cual Almagro partió para Chile. 

A la vuelta de su infructuosa expedición, Almagro trata de ocupar de nuevo el Cuzco, el cual, defendido por su regidor Hernando Pizarro, estaba resistiendo un largo cerco por parte de los incas sublevados al mando de Manco Inca, que había conseguido huir de los españoles.

Mientras tanto Pizarro en Lima sufrió también el cerco de dicha ciudad por parte de Quizu Yupanqui, general y pariente de Manco Inca, quien tras estar a punto de tomar la capital pereció en la batalla. La victoria de Pizarro en Lima se debió a su estratégica alianza con los señores étnicos enemigos de los incas. 

La paz fue corta y ambos bandos volvieron a enfrentarse en la batalla de las Salinas (1538), cerca de Cuzco. Los almagristas fueron derrotados y Diego de Almagro encarcelado, tiempo después fue condenado a muerte y ejecutado por Hernando Pizarro sin la autoría de su hermano Francisco, en la Plaza Mayor de Cuzco (8 de julio de 1538). Tras la muerte de Almagro, Pizarro se dedicó a consolidar la colonia y a fomentar las actividades colonizadoras (envía a su hermano Gonzalo a Quito y a Pedro de Valdivia a Chile)

Muerte

Los partidarios de Almagro se agruparon en torno a su hijo Almagro el Mozo, con el fin de acabar con el gobierno de Pizarro amenazando con matarlo. Los doce almagristas, comandados por Juan de Rada iniciaron un complot con el que se abastecieron de armas. La mañana del domingo 26 de junio de 1541, enterado de que su vida corría peligro, Pizarro no salió a la misa dominical de la Catedral y la oyó en su casa.

 Luego de la misa, los almagristas lo buscaron en la catedral, y después cruzaron la plaza en dirección al palacio del Marqués Gobernador gritando: "Viva el Rey, muera el tirano". Pizarro, quien se encontraba almorzando con un grupo de amigos, logró ser advertido con poco tiempo de que el grupo estaba a las puertas de su residencia, por lo que dejó el comedor y pasó a armarse a su dormitorio. Cuando regresó al comedor, sus invitados ya habían huido y solo quedaban su medio hermano, Francisco Martín de Alcántara, Gómez de Luna y los pajes Tordoya y Vargas.

El historiador José Antonio del Busto relata la escena del asesinato de Pizarro:

Los asesinos, a cuyo frente venía Juan de Rada, subieron la escalera y hallaron en su puerta abierta a Francisco de Chaves, quien tenía la orden de mantenerla cerrada. Suprimiendo todo diálogo, lo mataron de una estocada y penetraron al comedor. 
El viejo Marqués, que por terminar de abrocharse las coracinas había tornado a su dormitorio, salió al encuentro de los intrusos con la espada desenvainada, reuniéndose con sus cuatro leales compañeros y dirigiéndose de modo particular a su hermano para decirle: ¡A ellos, hermano, que nosotros nos bastamos para estos traidores! Los doce almagristas se limitaron a mantenerse en guardia, gritándole con ira y odio: ¡Traidor!

Muerte de Francisco Pizarro

La lucha se entabló sin ninguna ventaja para los de Chile. Al tiempo que luchaba, Pizarro enrostraba a sus atacantes. Había tomado el primer puesto en la pelea y tanto era su brío que no había adversario que se atreviera a propasar la puerta. En eso cayó Francisco Martín con una estocada en el pecho, también los dos pajes y Gómez de Luna. 

Solo se puso entonces a defender el umbral, desesperando a sus contrincantes que, acobardados, pedían lanzas para matarlo de lejos. No se retrajo por ello el Marqués, antes bien, pretendiendo desanimar a sus enemigos, siguió combatiendo con más intensidad que antes. 

Tan animoso se mostró, que Juan de Rada entendió que así no lo vencerían nunca y, recurriendo a un ardid traicionero, tomó a uno de los suyos apellidado Narváez y lo empujó hacia Pizarro; el Marqués lo recibió con su espada, pero el peso del cuerpo lo hizo retroceder, aprovechando entonces los almagristas para penetrar el umbral a la carrera y rodearlo. Pizarro continuó la lucha, ya no atacaba, se defendía. 

El anillo de asesinos giró con frenesí de odio, luego se cerró con intención de muerte. Cuando el anillo se abrió, el Marqués estaba lleno de heridas, una de ellas en el cuello. Pizarro, caído sobre el brazo derecho, tenía el codo lastimado; sus ropas estaban manchadas de sangre, ésta le emanaba a borbotones, pero sin mostrar flaqueza ni falta de ánimo, trató de levantarse para seguir luchando. 

Sin embargo, las fuerzas no le ayudaron y, todavía consciente, se desplomó sobre el piso ensangrentado.Sintiendo las ansias de la muerte, se llevó la mano diestra a la garganta y, mojando sus dedos en la sangre, hizo la cruz con ellos; luego balbuceó el nombre de Cristo e inclinó la cabeza para darle un beso a la cruz... 

Entonces uno de los asesinos le dio una estocada en el cuello, otro quiso ultimarlo y, tomando una alcarraza, se la quebró en el rostro. El Marqués se desplomó pesadamente y quedó quieto en el suelo. Así, mientras los asesinos salían gritando: ¡Viva el Rey, muerto el tirano!, y los rezagados bajaban fatigados la escalera comentando ¡cómo era valiente hombre el marqués!, arriba —con el rostro hundido en su sangre guerrera— yacía el Conquistador del Perú.

Después de su regreso del Perú, la familia Pizarro erigió en la esquina sureste de la Plaza Mayor de Trujillo y al costado del Ayuntamiento, en la ciudad natal del conquistador, un palacio de estilo plateresco del siglo xvi mandado construir por su hija, Francisca Pizarro Yupanqui. 

Conocido como palacio de la Conquista, este palacio se estructura en cuatro plantas, siendo significativo el escudo de armas de la familia Pizarro que se encuentra en el balcón de la esquina con su contenido iconográfico. 

En uno de sus lados está Francisco Pizarro y en el otro, su esposa, la princesa inca Inés Huaylas, su hija Francisca Pizarro Yupanqui y su esposo Hernando Pizarro. Coronan este edificio doce elegantes esculturas que representan alegorías de los vicios y virtudes. Son notables sus chimeneas, ventanas y artísticas rejas de forja.

El escultor estadounidense Charles Cary Rumsey (1879-1922) realizó una estatua ecuestre del conquistador, de la que existen tres copias ubicadas en las ciudades de Trujillo (España), Lima (Perú) y Buffalo (Estados Unidos).

Otro hijo ilustre de Trujillo, fué 

16. Francisco de Orellana

también partícipe de la conquista del Imperio Inca, organizó una épica aventura que le llevaría a descubrir el río Amazonas.

(Trujillo, España, 1511 - Amazonas, 1546) Explorador y conquistador español, descubridor de la selva amazónica y primer navegante del río más caudaloso de la Tierra. Poco conocido y eclipsado por nombres de la talla de Hernán Cortés o Francisco Pizarro, Francisco de Orellana protagonizó, sin embargo, uno de los episodios más brillantes de la historia española en el Nuevo Mundo, siendo su vida un ejemplo de heroísmo y honestidad.

Francisco de Orellana

La abuela materna de Francisco de Orellana pertenecía a la familia Pizarro, de modo que tanto por su patria chica como por su linaje no le eran ajenos los aromas americanos. 

Nada se sabe de su infancia, pero no hay duda de que desde niño quiso emular las gestas de sus paisanos, ya que en 1527, siendo sólo un mozalbete, se trasladó al Nuevo Mundo para integrarse en la reducida hueste de su pariente, Francisco Pizarro.

Junto a él participó en la conquista del Imperio de los incas, revelando ser un soldado hábil y sobre todo fogoso, tanto que en cierta ocasión pecó de temerario y perdió un ojo luchando contra los indios manabíes. Antes de cumplir los treinta años, Orellana había tomado parte en la colonización del Perú, había fundado la ciudad de Guayaquil y era, según los cronistas, inmensamente rico.

Al estallar la guerra civil entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, Orellana no dudó en decantarse a favor de su pariente. Organizó un pequeño ejército e intervino en la batalla de Las Salinas, donde Almagro fue derrotado. Luego se retiró a sus tierras ecuatorianas y desde 1538 fue gobernador de Santiago de Guayaquil y de la Nueva Villa de Puerto Viejo, etapa en la que se distinguió por su carácter emprendedor y por su generosidad.

Además, hizo algo verdaderamente encomiable y singular: puesto que deseaba ligar su existencia a aquellos territorios, juzgó necesario aprender las lenguas indígenas y se dedicó concienzudamente a su estudio. Este afán, que le honra y distingue de sus rudos pares, iba a contribuir en gran medida a que alcanzase la ansiada gloria, como veremos más adelante.

Aun cuando podía haber terminado sus días rodeado de paz y prosperidad, ni las riquezas ni el bienestar podían calmar su sed de aventuras y nuevos horizontes. Por este motivo, cuando supo que el gobernador de Quito, Gonzalo Pizarro, estaba organizando una expedición al legendario País de la Canela, Orellana no vaciló ni un momento y se ofreció a acompañarlo.

El País de la Canela

Las noticias acerca de la abundancia de la preciada especia en las tierras del oriente ecuatoriano se remontaban a una época anterior a la llegada de los españoles, y eran tan prometedoras como las que daban cuenta del fabuloso reino de El Dorado. 

El hermano pequeño del conquistador del Perú estaba decidido a encontrar la gloria en el descubrimiento de aquel fructífero País de la Canela y con ese propósito salió de Quito en febrero de 1541 al frente de 220 españoles y 4.000 indígenas. Por su parte, Orellana intentó reunirse con él, pero al llegar a la capital tuvo conocimiento de que Gonzalo ya había partido, dejando el encargo de que siguiera sus pasos.

A la cabeza de un reducido grupo de veintitrés hombres, Orellana se dispuso a atravesar los temibles Andes ecuatorianos. Tras recorrer la altiplanicie, comenzó una lenta y fatigosa ascensión sorteando profundas quebradas, laderas pobladas de una maleza impenetrable y pendientes rocosas desprovistas de toda vegetación. 

En las cumbres andinas, los expedicionarios padecieron a causa del viento gélido y sobrecogedor; más tarde, tras un penoso descenso, el calor tórrido y la atmósfera asfixiante de la selva volvieron a quebrantarles. Al fin, macilentos y diezmados, llegaban al campamento de Gonzalo Pizarro con un rayo de esperanza brillándoles en los ojos.

La decepción fue enorme. El campamento no se encontraba en ningún fragante bosque de árboles de la canela, sino en una zona pantanosa e inhabitable. Hundiéndose en las ciénagas y tropezando continuamente con las gruesas raíces que alfombran la jungla, los hombres buscaron por los alrededores el codiciado producto, encontrando tan solo pequeños arbustos silvestres escuálidos y desparramados entre el follaje, de una canela casi sin aroma.

La situación se hizo insostenible. Los víveres escaseaban y los supervivientes estaban extenuados. Ante la imposibilidad de avanzar por la selva, Gonzalo Pizarro resolvió seguir el curso de un río cercano con el auxilio de un bergantín que, por supuesto, deberían construir en aquel mismo sitio. 

Famélicos y empapados de sudor, los hombres se apresuraron a cortar árboles, preparar hornos, hacer fuelles con las pieles de los caballos muertos y forjar clavos con las herraduras. Cuando la improvisada nave estuvo lista, comprobaron con alborozo que flotaba sobre las aguas. Había sido una tarea ímproba, pero sus esfuerzos se veían, por fin, recompensados.

Los hombres de Orellana construyendo un bergantín

Gonzalo Pizarro pidió a Orellana que se embarcase con sesenta hombres y fuese río abajo en busca de alimentos, considerando que su lugarteniente podría entenderse directamente con los indígenas en caso de encontrarlos, pues conocía a la perfección sus dialectos. 

Navegando por los ríos Coca y Napo, el grupo de aventureros continuó la marcha durante días y días sin encontrar poblado alguno.

El hambre atenazaba sus estómagos y hubieron de devorar cueros, cintas y suelas de zapatos cocidos con algunas hierbas. Durante estas jornadas dramáticas, Orellana supo mostrarse firme y logró mantener la moral y la disciplina de sus hombres predicando con el ejemplo antes que con las palabras. Al fin, el día 3 de enero de 1542, llegaron a las tierras de un cacique llamado Aparia, que los recibió generosamente y les ofreció grandes cantidades de comida.

Cumplida la primera parte de su misión, Orellana dio las órdenes pertinentes para emprender el regreso río arriba con objeto de ir en busca de Gonzalo Pizarro, quien, según lo acordado, iba a descender lentamente por la orilla hasta encontrarse con su lugarteniente. No obstante, sus hombres se resistieron. 

Juzgaban que era materialmente imposible remontar la briosa corriente con su insegura nave, y que, aun cuando lo consiguiesen, no podrían cargar víveres, pues el húmedo calor de la selva los echaba a perder en pocas horas. Se negaban a sacrificar estérilmente sus vidas por obedecer una orden suicida. Orellana, convencido por estos razonamientos, se sometió a sus hombres, poniendo como condición que esperasen en aquel lugar dos o tres semanas para dar tiempo a que Gonzalo pudiese alcanzarlos.

Transcurrido un mes y puesto que no había noticias de Gonzalo Pizarro, los exploradores embarcaron de nuevo. Descendieron por las cada vez más turbulentas aguas y el 11 de febrero vieron que "el río se partía en dos". En realidad, habían llegado a la confluencia del río Napo con el Amazonas, al que bautizaron con este nombre después de tener un sorprendente encuentro con las legendarias mujeres guerreras.

La fascinante Amazonia

Puesto que se desvanecía toda esperanza de reunirse con Gonzalo Pizarro, verdadero jefe de la expedición, Orellana fue elegido de forma unánime capitán del grupo. Se decidió construir un nuevo bergantín, al que se puso por nombre Victoria, y continuar por el río hasta mar abierto. Durante el trayecto, los heroicos exploradores arrostraron mil peligros, fueron atacados varias veces por los indígenas y dieron muestras de un valor extraordinario.

El viaje les deparó continuas sorpresas: árboles inmensos, selvas de lujuriosa vegetación y un río que más bien parecía un mar de agua dulce y cuyos afluentes eran mayores que los más caudalosos de España. Cuando dejaron de divisar las orillas de aquel grandioso río, Orellana ordenó que se navegara en zigzag para observar ambas riberas.

Itinerario de la expedición de Orellana

En la mañana del 24 de junio, día de San Juan, fueron atacados por un grupo de amerindios encabezado por las míticas amazonas. Los españoles, ante aquellas mujeres altas y vigorosas que disparaban sus arcos con destreza, creyeron estar soñando. 

En la refriega consiguieron hacer prisionero a uno de los hombres que acompañaban a las aguerridas damas, quien les relató que las amazonas tenían una reina que se llamaba Conori y poseían grandes riquezas. Maravillados por el encuentro, los navegantes bautizaron el río en honor de tan fabulosas mujeres.

El 24 de agosto, Orellana y los suyos llegaron a la desembocadura de aquella impresionante masa de agua. Durante dos días lucharon contra las olas que se formaban al chocar la corriente del río con el océano y, al fin, consiguieron salir a mar abierto. El 11 de septiembre llegaban a la isla de Cubagua, en el mar Caribe, culminando el más apasionante periplo exploratorio de los que siguieron al descubrimiento de América.

Frente a la acusación de traición

Francisco de Orellana aún regresaría a España en mayo de 1543, después de rechazar en Portugal una tentadora oferta de someter las regiones que había explorado en nombre del rey Juan III. Tuvo que responder ante el Consejo de Indias de las acusaciones formuladas contra él por Gonzalo Pizarro, que había conseguido salir de la selva ecuatoriana y volver a Quito. Los cargos de abandono, alzamiento y traición fueron desestimados ante las exhaustivas declaraciones de sus hombres, que dieron cuenta de su rectitud y de la honradez de sus actos.

Al año siguiente, Orellana contrajo matrimonio con una joven sevillana de buena familia llamada Ana de Ayala, fue nombrado adelantado de la Nueva Andalucía y firmó con el príncipe Felipe (el futuro Felipe II de España) las capitulaciones para una nueva expedición al Amazonas. Sin embargo, en sus negociaciones con mercaderes, intermediarios y prestamistas, entabladas al efecto de preparar el viaje, Orellana fue víctima de su nobleza y su buena fe.

Quien había superado todas las dificultades en el mundo manifiestamente hostil de la selva no fue capaz de vencer las que le planteaba el mundo aparentemente amistoso de la urbe. En la primavera de 1545 había conseguido reunir cuatro naves, pero estaba arruinado y no podía dotarlas de lo más necesario. Se le comunicó que, dado que no había cumplido lo estipulado en las capitulaciones, la expedición quedaba anulada.

Orellana no pudo aceptar esta deshonra y partió a pesar de la prohibición expresa de las autoridades y del precario estado de sus naves. Durante la travesía cometió incluso actos de piratería para conseguir lo imprescindible. El 20 de diciembre llegaba de nuevo a la desembocadura del Amazonas y, sin escuchar los consejos de sus tripulantes, decidió lanzarse inmediatamente río arriba a la aventura.

Sus sueños de gloria terminaron en el mes de noviembre de 1546 en algún punto de la selva amazónica, a orillas del río al que había dado lo mejor de sí mismo. Las fiebres dieron cuenta de la existencia de aquel hombre indomable en medio del silencio de la jungla, roto tan sólo por los gritos de los pájaros. 

Su tumba fue una cruz más al pie de un árbol, en el escenario más grandioso que pueda concebirse.

Trujillo, Cáceres

Sin embargo, más allá de la figura de los conquistadores, 

17. Trujillo 

engatusa por el color de sus piedras y la prestancia de su caserío. 

Coronada por el castillo, construido entre los siglos X y XI con carácter militar, la ciudad se convierte en un amasijo de callejuelas empinadas que invita al viajero a perderse por un pasado de esplendor

Pero no nos engañemos. Si Extremadura fue la patria de muchos conquistadores es porque, tras la Reconquista de 1492, poco o nada tenían que hacer aquí los precoces hidalgos.

 Inexistentes batallas, malas cosechas, fuertes hambrunas y pueblos empobrecidos hicieron que los jóvenes extremeños no vieran más futuro que el que se les prometía al otro lado del Atlántico. 

Hambre de fortuna y sed de fama empujaron a muchos a embarcarse rumbo a las Américas; eso sí, siempre con el nombre de su honrada tierra como seña de identidad.

Cuando entro a Trujillo a través del Arco del Triunfo, una de las tres puertas que delimitaban la villa amurallada, caigo rendido a su encanto. Es inevitable. Comprendo que Trujillo era ya una ciudad importante antes de que nacieran en ella los protagonistas de la aventura americana.

Trujillo es el antiguo Turgalium romano, denominación latina del topónimo correspondiente al primitivo castro celta. Desde la época celta hasta nuestros días, incluyendo el esplendor de los siglos XV y XVI, en los que la ciudad se convirtió en cuna de conquistadores y artistas que han pasado a la historia.

Plaza Mayor de Trujillo

La ciudad de Trujillo, localidad situada a unos 50 km al este de Cáceres, se asienta sobre un enorme batolito granítico, en el antiguo camino de Madrid.

Se trata de un importante complejo urbano conformado a partir de diferentes épocas y mentalidades arquitectónico-urbanísticas, cuyos testimonios han ello de ella una de las más importantes localidades de Extremadura, en lo que al patrimonio arquitectónico se refiere.

La población trujillana se reparte entre la ciudad de Trujillo propiamente dicha y las localidades de Huertas de Animas, Huertas de la Magdalena, Belén y San Clemente. Con testimonios sobre ellos ya desde el siglo XVI, estos arrabales han estado poblados por un vecindario fundamentalmente agrícola que se asentó sobre fértiles vegas como las de Papalbas, Valfermoso o Mimbreras.

Después de una época paleocristiana y visigoda, como queda constancia por los restos de una basílica visigoda, tras muros de la puerta de Coria, la dominación musulmana hace de Trujillo un importante enclave, que sólidamente fructificado, mantendrá una notable actividad, siendo testimonio de ella el mercado ganadero que se celebrara en la zona extramuros sobre la que después se habría de urbanizar la actual Plaza Mayor. 

Hacia el año 900 se inician las obras del Castillo y en el siglo XI están definitivamente configuradas las murallas, cuyo aspecto -al igual que el del Castillo- se modificará después de la Reconquista. Hay noticias de la existencia de al menos dos mezquitas, de las cuales se conserva algún resto.

Vista del Castillo (Alcazaba)

En 1186 se inician con Alfonso VIII los primeros intentos de reconquistar la Villa. Entregada a las Ordenes Militares de Santiago y San Julián de Pereiro, pasaría de nuevo a manos árabes en la última década del siglo XII, hasta que en 1232 la villa es definitivamente recuperada por las huestes cristianas de Fernando III. Data de aquella fecha la devoción patronal de Trujillo a la Virgen de la Victoria que, alojada entre dos torreones, constituye el emblema heráldico de la Villa.

Entre fines del siglo XV y principios del XVI tiene lugar una importante actividad arquitectónica en Trujillo. Se fundan los conventos de San Miguel, La Encarnación y San Francisco; se levanta el Rollo o Picota en el sitio del Mercadillo y se construyen las nuevas Casas Consistoriales, otros inmuebles municipales y privados van configurando la estructura y fisonomía del espacio de la plaza.

El siglo XVI será definitivo para la historia de Trujillo. La población supera abiertamente sus antiguos límites y se expande fuera de la muralla. El desarrollo demográfico trujillano y el enriquecimiento de ciertos sectores como consecuencia de la empresa americana, son las circunstancias que impulsan ahora el desarrollo de la ciudad. 

Desarrollo que poblará la ciudad de nuevas construcciones nobiliarias, se ampliarán las antiguas fabricas religiosas y proporcionará a Trujillo el aspecto con que la ciudad, prácticamente sin alteración sustancial, llega al siglo XVIII.

Villa y ciudad, separadas por la muralla, mantendrán desde ahora una evolución arquitectónica de distinto signo. Torres, aspilleras, alfices, arcos apuntados y demás elementos arquitectónicos militares y goticistas de los palacios intramuros desaparecen de arquitectura de la ciudad. En ésta se empleará una construcción más abierta en la que elogias y patios proporcionarán una fisonomía diferente a los inmuebles. En el interior de la villa, el aspecto defensivo de alcázares y casas fuertes da paso a otro renacentista.

El Castillo está emplazado en la parte más elevada del promontorio trujillano, y domina visualmente toda la ciudad. Construido originalmente en tiempos calífales y reformado tras la Reconquista, consta de un cuerpo cuadrado al que se adosan diferentes elementos de fortificación.

El segundo cuerpo del Castillo lo forma el albacar construído durante los siglos XIII y XIV, cuyo perímetro irregular alberga en su interior la ermita de San Pablo, edificada en el siglo XVI, que dispone de una sola nave dividida en tres tramos por arcos apuntados y cabecera poligonal. 

Las murallas, de cuyo origen musulmán apenas quedan restos, conforman un recinto rectangular de mampostería y sillería jalonado por diecisiete torres dispuestas a intervalos irregulares.

Al parecer, el recinto dispuso de siete puertas, de las cuales se conservan cuatro: la de la Coria, la del llamado Arco del Triunfo, la de San Andrés y la de Santiago. En el interior del recinto amurallado se conservan dos ejemplos del sistema de almacenamiento de agua de origen árabe. 

Nos referimos a la Alberca, depósito abierto destinado a diversos usos (baño, abrevado, etc.) situado en las proximidades de la iglesia de San Andrés, y a los Aljibes de la plazuela de Altamirano.

Dentro de la arquitectura trujillana de la villa, es necesario mencionar las grandes casas fuertes que formaban parte de la fortificación de la ciudad antigua:

El alcázar de Luis de Chaves el Viejo (s. XIV y XV), una de cuyas torres custodia la puerta de Santiago.

Casa Fuerte de Luis de Chaves el Viejo, Trujillo

Casa de los Altamirano, conocida como el "Alcazarejo".

Defendiendo la puerta de San Andrés se halla la casa fuerte de los Escobar, de finales del siglo XV.

El Alcázar de los Bejarano, casa fuerte que custodiaba el llamado Arco del Triunfo.

La casa de Francisco Pizarro de Vargas. El edificio, en el que habría de nacer Gonzalo Pizarro padre del conquistador.

En la calle de Palomas se encuentra la casa de Francisco de Orellana, recia obra de mamposteria que se construye en el siglo XV.

En la misma calle y haciendo esquina con la de Naranjos se localiza la casa de los Chaves-Calderón, de la que es preciso destacar la portada y el balcón de esquina de la segunda mitad del siglo XVI

La casa solariega de los Rol Zárate y Zúñiga (s.XV), conocida popularmente como "casa de las Palomas" por tomarse como tales las tórtolas del escudo de los Rol.

La casa de los Alvarado, del siglo XV.

La casa de los Calderón, obra original del siglo XV, cuya reciente restauración ha alterado notablemente tanto la fachada como el patio.
 

Bajando desde el Castillo en dirección hacia la Plaza Mayor, nos encontramos con la Iglesia de Santiago, obra románica en sus orígenes. Debe destacarse del interior la presencia de altares y enterramientos con estructuras arquitectónicas góticas y renacentistas; el retablo mayor del siglo XVII y el popular Cristo de las Aguas, denominado así ya que es la imagen que la ciudad de Trujillo saca en procesión en épocas de sequias, obra del siglo XIV.

La iglesia parroquial de Santa María La Mayor está situada en la plazuela de Santa María, donde puede verse un busto en bronce de Francisco de Orellana, descubridor del río Amazonas.

Iglesia de Santa María La Mayor, Trujillo

Constituye el edifico parroquial más importante de Trujillo. Se trata de una obra conformada a partir de diferentes épocas, comenzada tras la reconquista de la ciudad en 1232. Iglesia alabada por todos cuantos la visitan y objeto de múltiples leyendas, el templo presenta en el exterior una notable variedad de volúmenes y alturas, destacan por su elevación las torres de las campanas y la conocida como Torre Julia, de factura románica.

Es en torno a la plaza mayor donde se localizan los ejemplos mas importantes de la arquitectura nobiliaria de la ciudad extramuros.

En la desembocadura de la calle Ballesteros hacia el lado norte de la plaza, se encuentra el palacio de los marqueses de Santa Marta, construido a finales del siglo XVI y reformado en el siglo XVIII.

En el portal alto de la Plaza y junto a otras casas nobles como las de los Cervantes Gaetes, Bejarano.. sobresale la llamada Casa de la Cadena, por la que cuelga sobre la puerta como símbolo de la estancia de Felipe II en 1583 de paso a Portugal.

Un poco antes de la desembocadura de la Cuesta de la Sangre en la Plaza, se halla la casa de los Orellana, obra de sillería del siglo XVI, en cuya fachada se abre un pórtico de cinco vanos de medio punto sobre pilares en cuyas enjutas, además s de blasón de los Orellana, se alojan escudos de diferentes linajes trujillanos.

La casa de los Chaves Cárdenas, conocida popularmente como casa del Peso Real y situada en el frente oeste de la Plaza, ha sufrido diferentes reformas, de manera que en la actualidad la portada es uno de los pocos testimonios de su origen. El edificio se levanta a principios del siglo XVI.

Haciendo esquina con la calle de la Carnicería -hoy de Hernando Pizarro- se encuentra el palacio de los marqueses de la Conquista, uno de los edificios civiles más importantes de Trujillo.

Comenzando en la segunda mitad del siglo XVI por Hernando Pizarro sobre las antiguas casas de las carnicerías, el edificio domina visualmente el conjunto arquitectónico urbanístico de la Plaza.

Palacio de los Marqueses de la Conquista, Trujillo

Destaca en el edificio el balcón de esquina y el escudo que lo corona, ejemplos ambos de un plateresco tardío. En el palacio se realizarían algunas obras de conservación en el siglo XVIII, siendo el arquitecto Manuel de Larra Churriguera el encargado de las mismas .

El palacio de los duques de San Carlos, situado en una de las esquinas de la desembocadura de la calle de Domingo Ramos en la Plaza es, sin duda, el edificio civil de la ciudad extramuros de mayores proporciones.

Los trabajos de edificación debieron comenzar en el segundo tercio de siglo XVI prolongándose los mismos hasta mediados del siglo XVII sin que el proyecto pudiera ser totalmente concluido.

Son sólo unas pinceladas de lo que el viajero puede encontrar en Trujillo, una ciudad preciosa que hay que visitar despacio, disfrutando de cada rincón, de las maravillosas vistas desde la parte alta del Castillo, de la serenidad que emana de unas piedras que han contemplado tantos siglos de historia y, por supuesto, de la exquisita gastronomía de la zona.



18. Y para comer en Trujillo:

El 7 de Sillerias
Calle Sillerias Nº 7, 
10200 Trujillo España
+34 927 32 18 56

Alberca Asador
Calle Cambrones Nº 8, 
10200 Trujillo España
+34 927 32 22 09

Mesón Hostal Hueso
Calle Arquillo, 4, 

10200 Trujillo España
+34 927 32 28 20

Corral del Rey - Restaurante Asador
Plazuela del Corral del Rey, 2 Plazuela del Corral del Rey, 2, 
10200 Trujillo España
+34 927 32 30 71

Parador de Turismo de Trujillo
Calle Santa Beatriz de Silva 1, 
10200 Trujillo España
+34 927 32 13 50

y algo mas económicos:

La Tahona
C/ Afueras Nº 2, 
10200 Trujillo España
+34 927 32 18 49

Hostal Mesón Plaza
san miguel 19, 
10200 Trujillo España
+34 927 09 71 32


19. Otras Rutas Cercanas: