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lunes, 4 de abril de 2022

Ruta Arqueológica por Ávila, entre Castros Vetones y Verracos (y II): Del Castro de las Cogotas al de Castillejos

Castro de las Cogotas, Ávila


Ávila

La Oculta Maqbara de San Nicolás, Ávila

Castro de los Castillejos

Dolmen del Prado de las Cruces, Bernuy-Salinero

Túmulos de Los Tiesos, Mediana de Voltoya

Los vettones fueron uno más de tantos pueblos que habitaron la península Ibérica desde finales del siglo V a.C. encuadrados dentro lo que se conoce como cultura céltica. Las fuentes de la época los situaban en las actuales provincias de Ávila, Salamanca, Cáceres, parte de Toledo y de Badajoz.

Su forma de poblamiento eran los hoy llamados Castros, lugares elegidos por sus condiciones defensivas naturales que eran además reforzados por potentes murallas, torres, campos de piedras hincadas para dificultar el acceso de la caballería, fosos, etc.

En sus necrópolis de incineración se enterraban las cenizas de aquellas gentes que vivieron un momento de gran trascendencia como fue la conquista romana, cuya culminación para los vettones fue hacia el 133 a.C., momento en el que esos lugares pierden su independencia, aunque siguen habitados al menos un siglo después. Su abandono en el siglo I a.C. dio lugar a las ruinas arqueológicas que hoy constituyen un exponente cultural de gran monumentalidad, rehabilitadas para el disfrute público.

Como continuación a la Primera parte de nuestra ruta:

Castro de el Raso, Candeleda

Indice:
  1. Croquis de nuestra ruta
  2. Como Llegar a Avila
  3. Castro de los Castillejos
  4. Castro de las Cogotas
  5. Maqbara de San Nicolás
  6. Verracos de Tornadizos
  7. El Dolmen de Bernuy
  8. Túmulo de Los Tiesos
  9. Castro de El Berrueco
  10. Otras Rutas Cercanas

1. Croquis de nuestra ruta


2. Como Llegar a Avila


Como todos nuestro destinos están circunvalando la ciudad de Ávila, no tenemos mas remedio que utilizarlo como punto de referencia y soporte de nuestra ruta, y para saberlo todo sobre Ávila podemos clickar en el enlace siguiente:


Podemos iniciar nuestro recorrido en el

3. Castro de los Castillejos

Castro de los Castillejos, Sanchorreja

El castro de los Castillejos se encuentra ubicado en el corazón de la sierra de Ávila, en el término municipal de Sanchorreja. 

Es una zona excelente para el senderismo de dificultad baja, pudiéndose disfrutar de un entorno saludable y unos paisajes de gran belleza. Es el territorio habitual de la raza avileña de ganado vacuno, de reconocida fama dentro del mundo de la gastronomía.

El poblado de Los Castillejos se encuentra situado a 1.553 metros sobre el nivel del mar, en un cerro amesetado, prácticamente aislado, a modo de monte isla, unido al resto de la sierra por un collado alto que constituye la divisoria de aguas de los dos barrancos que aíslan el cerro. 

Utiliza eficazmente como defensa la escarpada orografía y solo precisa muralla en los tramos débiles de los dos recintos incrustados entre los berrocales. 

El poblado se desarrolla desde la Edad del Bronce hasta la Romanización.

Relación de yacimientos arqueológicos en la comarca de La Moraña Oriental y la Comarca de Tierra de Pajares en la provincia de Ávila (Castilla y León, España). 

Se trata de yacimientos arqueológicos que han sido catalogados por la Junta de Castilla y León.

Su grado de explotación y estudio varía, pero en general muchos de ellos no pasan de la catalogación y determinación con pocos o esporádicos trabajos de campo.



4. Castro de las Cogotas 

Castro de las Cogotas, Cardeñosa,

A 10 Km de Ávila está ubicado en un cerro granítico en el termino de Cardeñosa, un lugar estratégico rico en fuentes y manantiales, en las estribaciones de la Sierra de Ávila, bañada por el río Adaja y el arroyo Rominillas. Desde aquí podemos contemplar amplias vistas, desde la Catedral de Ávila hasta Arévalo.

Descubierto en 1876, tiene 455 m. de largo y 312 m. de ancho, con un doble recinto amurallado, piedras hincadas para impedir la llegada de caballería enemiga; y mas de 1400 tumbas en la necrópolis de la inmediata vaguada. Tuvo su esplendor en el siglo V a III a.C. 

Todas las casas son de planta rectangular, con zócalos de mampostería e hiladas de adobe. Se han hallado objetos en su mayoría de hierro aunque también de adorno de bronce y objetos de cerámica fabricados a mano o a torno con decoración calada y a peine. El grueso de los testimonios visibles corresponden a la segunda Edad del Hierro.

A finales del siglo XIX el yacimiento empieza a ser conocido y despierta el interés de los eruditos de la zona. La mayor parte del yacimiento fue excavado entre 1927 y 1931 por Juan Cabré, quien valoró el hallazgo de una escultura completa de jabalí y dos toros en fragmentos.

Castro de las Cogotas, Cardeñosa

El jabalí tiene un excelente estado de conservación y su cronología puede establecerse en los siglos IV-III a.C. Cabré demostró la firme correspondencia de una parte de la estatuaria en piedra con los recintos fortificados de la Segunda Edad del Hierro y la riqueza ganadera de estas poblaciones. 

Éstas últimas presentaban un aspecto no muy diferente al de las estelas de la necrópolis y, recordando que algunos de los verracos conocidos en Ávila ostentaban inscripciones latinas de carácter funerario, excavó los espacios intermedios de las piedras, concluyendo que las esculturas no tenían contexto funerario. 

Ante este hecho, y dada la lejanía del cementerio del castro del lugar del hallazgo, planteó la hipótesis de que ésta y otras esculturas fueron concebidas por los vettones como símbolos relacionados con la protección del ganado.

La escultura de jabalí se conserva hoy en la plaza de Calvo Sotelo en Ávila (Plaza del Alcázar) a donde llegó por orden de Alfonso XII en 1877. junto al Mercado Grande, y uno de los toros puede verse en el almacén visitable de la Iglesia de Santo Tomé el Viejo, junto al Museo.

La visita al castro de Las Paredejas y a todo el Cerro del Berrueco implica una interesante excursión a pie por un impresionante paisaje granítico poblado de encinas. El complejo arqueológico del Cerro del Berrueco se compone de dos cerros unidos por la base: El Berrueco y el Berroquillo. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931, siendo en la actualidad Bien de Interés Cultural.

5. Maqbara de San Nicolás

Maqbara de San Nicolás, Ávila

La maqbara de San Nicolás fue una necrópolis islámica situada en Ávila (España), en un paraje al suroeste del recinto amurallado denominado Vado de San Mateo, entre la iglesia de San Nicolás y el río Adaja.​

La necrópolis fue excavada entre 1999 y 2003, durante las obras de construcción de una urbanización en el suroeste de Ávila en el contexto de la burbuja inmobiliaria en España. 

Fue identificada desde el primer momento como un cementerio islámico, debido a la disposición de los cuerpos, colocados en posición decúbito lateral derecho en fosas estrechas con orientación este-oeste o nordeste-suroeste, y a la ausencia de ataúd o ajuar.
Se descubrieron 3171 sepulturas​ fechadas entre el siglo XIII y el año 1502, antes de la conversión forzosa de los musulmanes en España, en una parcela de forma prácticamente cuadrangular, con una superficie de 2564 m2.​

Maqbara de San Nicolás, Ávila

Ante el descubrimiento, el historiador Serafín de Tapia inició una campaña a favor de la conservación de la maqbara, que contó el el apoyo de las universidades de Valladolid, Salamanca, Complutense y Oxford, así como el Ministerio de Cultura de Francia y los grupos políticos de oposición del Ayuntamiento de Ávila, PSOE e Izquierda Unida. 

​Esta maqbara de San Nicolás (actualmente no conservada; el lugar está urbanizado y no hay ninguna referencia a la necrópolis) , existen sólidos indicios documentales de la existencia de otros lugares de enterramiento de musulmanes en Ávila: uno junto al monasterio cisterciense de Santa Ana y otro junto al premostratense del Sancti Spiritus. De ellos no se ha documentado nada arqueológicamente hasta el momento, aunque algunas de las estelas conocidas podrían venir de allí.

6. Verracos de Tornadizos

En la dehesa conocida como la «Alameda Alta», en el término municipal de Tornadizos de Ávila, existen más de veinte ejemplares de esculturas de toros alineados en series.

Verracos de Tornadizos

Comoquiera que los toros de piedra -igual que los célebres Toros de Guisando- aparecían en pleno campo, lejos de poblados, en fértiles prados, donde pacerían constantemente numerosas cabezas de ganado de cerda y vacuno, y recordando que otras muchas esculturas de la provincia no tenían carácter funerario, Juan Cabré lanzó la hipótesis de que se trataba de símbolos relacionados con la protección del ganado, favorecedores de una magia de pastos y, tal vez, de reproducción.

La dehesa se localiza a unos 9 km al sureste de Ávila, bien delimitada por pequeños tesos y suaves ondulaciones, a unos 1.250 m de altitud. Su ubicación ofrece un estricto control visual del territorio circundante, abierto al noroeste, por donde se comunica fácilmente con la vega del río Adaja y la capital abulense.

La importancia del lugar elegido también es manifiesta a la vista de los ricos pastizales situados a media altura, únicos aprovechables en gran parte del año. Las esculturas configuran un espacio topográfico humano. La visibilidad es excepcional para quien accediera a la zona desde la llanura del Adaja y para quienes se movieran con los ganados por las cuerdas de las alturas que cierran la hondonada de Alameda Alta.

La propuesta de los verracos de Tornadizos como delimitadores de propiedad, se corresponde bastante bien con el patrón de poblamiento jerarquizado que ofrece el extremo oriental del valle Amblés. En este sentido, creemos muy importante referirnos a su probable relación con los orígenes de la ciudad de Ávila, perfectamente visible desde la hoya.

Estaríamos ante un ejemplo característico de progresiva concentración de la población y sus ganados en torno a un «lugar central» a finales de la Edad del Hierro (siglo I a.C.), inmediato a la vega agrícola del Adaja y a media distancia de las dehesas más ricas de la comarca.

Se conocen exactamente veintidós de estas esculturas, conservándose allí ocho y el resto en la capital. Se ha querido relacionar la zona donde aparecen estos ejemplares con los santuarios europeos de tipo céltico, llamados Viereckschanzen, pero no hay nada seguro en este sentido.

Aproximadamente la mitad de los ejemplares del grupo se caracterizan por sus dimensiones pequeñas y sus perfiles rectos y geométricos. En algunos casos ostentan inscripciones latinas habiendo sido interpretados de cronología romana y como parte integrante de monumentos sepulcrales.

7. El Dolmen de Bernuy

un «Stonehenge que no conocemos»

Dolmen del Prado de las Cruces, Bernuy-Salinero

El Dolmen del Prado de las Cruces, sito en Bernuy-Salinero, constituye un singular ejemplo de arquitectura megalítica en la provincia de Ávila 

El monumento funerario corresponde al tipo de los denominados «sepulcros de corredor», consta de cámara circular y corredor de acceso, orientado al sureste, todo ello cubierto por un túmulo de tierra y piedras, que en el espacio conservado alcanza los 20 metros de diámetro.

Su utilización como lugar de enterramiento se extiende desde finales del Neolítico hasta principios de la Edad del Bronce, entre los últimos siglos del cuarto milenio y el primer tercio del segundo milenio adC.

Mª Ángeles Álvarez fue la responsable del hallazgo de este monumento megalítico, que cumple tres décadas desde su descubrimiento

Data de dos mil años antes de Cristo y los expertos lo sitúan dentro del fenómeno megalítico. Es un monumento funerario que ha sido utilizado por diferentes pueblos a lo largo de la Historia, propiciando «un batiburrillo de datos espectacular, de diferentes culturas».

Sepulcro megalítico de corredor 

descubierto en 1987 por M.A. Álvarez.

En octubre de ese mismo año comenzaron los trabajos arqueológicos bajo la dirección de J.F. Fabián García. Fue erigido con toda probabilidad en los últimos estadios del neolítico, con alta frecuencia de uso entre el 2300-1800 a.n.e. y uso residual hasta el Bronce Final. Se localiza sobre la confluencia de dos arroyos dentro de la divisoria inicial entre los ríos Adaja y Voltoya. Fue construido con materiales locales, tanto las grandes lajas que conformaban el corredor y la cámara funeraria, como los elementos menores que rellenaban el túmulo.

Supone uno de los escasísimos ejemplos de esta arquitectura funeraria en el centro peninsular -Segovia, Madrid, Ávila-.

El monumento muestra, en efecto, una cámara de planta pseudocircular, con un perímetro superior a los 3 m, cierre de al menos una decena de lajas rectangulares en posición vertical de caras planas y un borde superior redondeado. 

Cuenta además con un corredor de acceso, de algo más de un metro de ancho y cuatro de largo con el eje de enfouqe hacia la salida del sol. Alrededor se encontraba un túmulo pétreo revestido de tierra de aproximadamente 22 m de diámetro.

La edificación se presenta actualmente cercada. Dentro del recinto se puede consultar un par de sencillos paneles descriptivos.

Mª Ángeles Álvarez habla con pasión de este descubrimiento, del que fue responsable en el año 1987, hace ahora poco más de treinta años, cuando se encontraba finalizando sus estudios de arqueología y realizando trabajos de prospección en la provincia de Ávila. «La excavación estuvo llena de emoción. Fue el primer y el único dolmen que ha aparecido en Ávila hasta el momento, en una zona en la que quizá no se había estudiado el fenómeno megalítico», asegura.

A través de los hallazgos de esta magnitud «nos damos cuenta de que el lugar donde transcurre nuestra vida también ha sido el sitio donde han vivido personas hace miles de años, de cómo se organizaban, cuál era su modo de enterramiento. Produce una verdadera emoción vislumbrar el mundo de sus creencias».

El Dolmen del Prado de las Cruces, conocido como el Dolmen de Bernuy, está situado en el término municipal de este pueblo, Bernuy Salinero, a siete kilómetros al este de la capital abulense. Desde que se construyó, ha sido utilizado por diferentes pueblos a lo largo de la Historia. 

El monumento está «claramente identificado en el campo», explica Álvarez, y contiene los elementos religiosos y rituales que todos los pueblos conocían. Por esta razón también, todos los pueblos sabían que se trataba de un monumento funerario, en el que se enterraba a los muertos con el ajuar que llevarían en la otra vida. 

Este es uno de los motivos por los que «ha sido saqueado desde épocas prehistóricas, incluso con fines de limpieza», como en el caso de las poblaciones que se asentaban en el lugar, las cuales apartaban los restos de las anteriores, para poder enterrar a los suyos.

Dolmen del Prado de las Cruces, Bernuy-Salinero

Este hecho provocó que en la zona exista «un batiburrillo espectacular de restos de culturas, que nos dan muchísimos datos no solo de los pueblos que aquí vivían, sino de cómo se interrelacionaban y cómo hubo determinados elementos culturales y religiosos que se fueron manteniendo a lo largo del tiempo durante milenios».

Stonehenge: la Historia a través de las piedras

Pero este dolmen no es el único descubrimiento de la zona. Cerca de este, que está excavado y estudiado en su totalidad, se encuentra un «círculo megalítico impresionante, una especie de Stonehenge que no conocemos, y que nos lleva a un mundo de creencias de la época espectacular», cuenta Álvarez.

Este círculo megalítico se encuentra en una vaguada «sobrecogedora», en una pradera abierta que lleva la vista a las pinturas rupestres de Ojos Albos, al este de la provincia abulense, que tienen relación con «este mundo de creencias de los hombres primitivos, que les llevaba a tener santuarios al aire libre, a adorar a la naturaleza y a observar los astros».

Y es que toda la distribución de estos crómlech «tiene que ver con la ubicación del cielo», algo que se «comprueba cada día a través de una disciplina denominada astroarqueología», explica Mª Ángeles.

Los monumentos de piedra existentes en esta zona se excavaron en su totalidad y se restauraron en su momento. También se colocaron las piedras que no estaban ubicadas en su lugar correspondiente, como las que componían «el corredor, porque este es un dolmen con corredor, de una cámara, con pasillo. 

Los dólmenes hay que entenderlos así, como una especie de cuevas donde los hombres primitivos entraban en esa especie de conexión entre la vida y la muerte, entre el cielo y la tierra. Entraban reptando y realizaban una serie de posturas que vamos descubriendo a través de pequeños indicios», explica Álvarez.

8. Túmulo de Los Tiesos


Túmulo de Los Tiesos, Mediana de Voltoya

Los Tiesos es un túmulo prehistórico que se encuentra en la provincia de Ávila (España), en la cuenca del río Voltoya, cerca de la localidad de Mediana de Voltoya, comarca de Campo Azálvaro.

Descubierto en 1997, no fue investigado hasta 2001 y restaurado un año más tarde. Se encuentra sobre un alto próximo al arroyo de la Mediana o Ciervos, lo que le daba carácter de hito para ser visto. 

Durante la época postmedieval fue saqueado por buscadores de tesoros que alteraron la cámara y se llevaron las ofrendas y ajuares en ella depositados. Basándose en los objetos que han quedado, los investigadores datan el túmulo y su uso entre los años 3500 a. C. y 1400 a. C., es decir, del Neolítico a la Edad del Bronce.

Este conjunto se compone de una cámara central, seguramente circular, compuesta de lajas de pizarra colocadas verticalmente, donde se llevaban a cabo las ofrendas y los enterramientos. Tapando la cámara y rodeándola se encuentra un túmulo de piedras y tierra que le confería grandeza y singularidad.

Como muchos otros, su función no fue tan sólo funeraria sino que también servía como hito o mojón relacionado con la propiedad de las tierras, su uso y el control de las vías pecuarias. 

En el caso del túmulo de Los Tiesos es posible que marcara la separación entre pastos de las poblaciones prehistóricas que frecuentaban las tierras de Campo Azálvaro con sus ganados de manera estacional.

Túmulo de Los Tiesos, Mediana de Voltoya

En la actualidad se accede a él desde la localidad abulense de Mediana de Voltoya, tomando el camino vecinal que lleva a Urraca Miguel, hacia el SE. 

Se encuentra señalizado, descrito y protegido por una valla metálica que impide el acceso del ganado y otros grandes mamíferos. Su mantenimiento y estudio está gestionado por la Junta de Castilla y León.

y ya fuera de esta zona, entre las provincias de Salamanca y Ávila,   y a cierta distancia encontramos el 

9. Castro de El Berrueco 

Mítico Castro del Berrueco

El yacimiento arqueológico de Las Paredejas se encuentra dentro del complejo arqueológico conocido como Cerro del Berrueco, entre las provincias de Salamanca y Ávila, ubicado en las inmediaciones de las sierras de Gredos y Béjar, dominando una amplia zona del valle del Tormes, en los términos municipales de El Tejado y Puente de Congosto y Medinilla (Ávila).

La riqueza y vistosidad de sus hallazgos explica que haya sido uno de los asentamientos más emblemáticos de la prehistoria en la Meseta Norte.

Ha constituido desde antiguo un lugar cargado de historias que hablan de hallazgos fantásticos y reales. 

Los vestigios arqueológicos abarcan una superficie de unos 5 km2 y engloban distintos yacimientos fechados entre la Edad del Bronce y época romana.

Ídolo procedente del castro del Berrueco (Ávila)

Seguramente, las comunidades que habitaron el cerro y sus alrededores, jugaron un papel clave en los contactos entre el sur de la Península Ibérica y las tierras del interior durante la Edad del Hierro.

Según las fuentes antiguas, en esta zona habitaban los vettones, un pueblo de cultura céltica del que las crónicas hablan que estaba aliado a sus vecinos lusitanos en las luchas contra los romanos.

No se sabe nada de su lengua puesto que no practicaban la escritura. Vivían en lugares de fácil defensa, con varios recintos fortificados, su sociedad estaba fuertemente jerarquizada e incineraban a sus muertos guardando las cenizas en vasijas que enterraban en el suelo.


10. Otras Rutas Cercanas 


Escapada al Valle de Ambroz, Cáceres

Viaje a la Leyenda: Las Hurdes, Caceres


Escapada al Retiro Salmantino: Las Batuecas

Entre Castros y Miradores: En Ruta por los Arribes del Duero



martes, 29 de marzo de 2022

Ruta Arqueológica por Ávila, entre Castros Vetones y Verracos (I): Del Castro Vetón de El Raso a la Presa romana del Rio Arevalillo

Casyro Vetón de El Raso, Candeleda

Casa de las Flores de Candeleda

Toros de Guisando, Ávila

Necrópolis de la Cova, San Juan de Olmo, Ávila

Villa de El Vergel, San Pedro del Arroyo

Presa romana del Rio Arevalillo

Las rutas arqueológicas en Ávila o el arqueoturismo celta puede practicarse en cortos recorridos visitando castros vettones, verracos, dolmenes…

Toros y Verracos de Ávila

A la hora de realizar una de estas rutas arqueológicas por Ávila y visitar castros vetones, debemos tener en cuenta que Ávila conserva cerca de medio centenar de esculturas. 

Muchas están reutilizadas y alteradas, formando parte de los lienzos de la muralla medieval que rodea la ciudad.

Otras están expuestas en el Museo de Ávila, en el almacén visitable de la Iglesia de Santo Tomé el Viejo anexo al anterior, así como en calles, monumentos y edificios emblemáticos de la ciudad.


Indice: 

  1. Croquis de nuestra ruta
  2. Algo de Historia
  3. Como llegar a Candeleda, origen de nuestra ruta
  4. Candeleda
  5. Comer en Candeleda
  6. El Raso, Castro Celta
  7. Santuario de Postoloboso
  8. Toros de Guisando
  9. Castro de Ulaca
  10. Comer cerca del Castro de Ulaca
  11. Villa romana de Pared de los Moros
  12. Verracos de Villanueva del Campillo
  13. Necrópolis de La Coba
  14. Castro de La Mesa de Miranda
  15. Comer cerca del Castro de La Mesa de Miranda
  16. Villa romana de El Vergel
  17. Arqueología en Nava de Arévalo
  18. Comer cerca de Nava de Arévalo
  19. Otras Rutas Cercanas

1. Croquis de nuestra ruta


 2. Algo de Historia

Los vettones fueron uno más de tantos pueblos que habitaron la península Ibérica desde finales del siglo V a.C. encuadrados dentro lo que se conoce como cultura céltica. 

Castro Vetón

Las fuentes de la época los situaban en las actuales provincias de Ávila, Salamanca, Cáceres, parte de Toledo y de Badajoz.

Su forma de poblamiento eran los hoy llamados Castros, lugares elegidos por sus condiciones defensivas naturales que eran además reforzados por potentes murallas, torres, campos de piedras hincadas para dificultar el acceso de la caballería, fosos, etc.

En sus necrópolis de incineración se enterraban las cenizas de aquellas gentes que vivieron un momento de gran trascendencia como fue la conquista romana, cuya culminación para los vettones fue hacia el 133 a.C., momento en el que esos lugares pierden su independencia, aunque siguen habitados al menos un siglo después. 

Su abandono en el siglo I a.C. dio lugar a las ruinas arqueológicas que hoy constituyen un exponente cultural de gran monumentalidad, rehabilitadas para el disfrute público.

Ni las crónicas romanas, ni las visigodas, ni las islámicas sobre la Península Ibérica repararon en unas extrañas esculturas de granito que representaban toros, cerdos o jabalíes y abundaban al oeste de la Meseta.

Verracos de Avila 

Hubo que esperar hasta finales de la Edad Media para que un texto —el Fuero de Salamanca, redactado en torno al siglo XIII— hiciese referencia a una de estas figuras conocidas como verracos.

En dicha compilación de leyes, la talla de un toro piedra, situada en el puente romano que salva el cauce del río Tormes a su paso por la ciudad salmantina, adquirió una función de carácter jurídico, de enclave delimitador. 

Si algún ladrón o delincuente lograba alcanzar aquel punto, sus perseguidores deberían abandonar la persecución bajo pena de pagar un maravedí de multa en caso de no hacerlo, a menos que fueran autoridades del concejo.

3. Como llegar a Candeleda, origen de nuestra ruta

DESDE MADRID

Itinerario 1: 183 km, tiempo estimado 2h (A -5)

Madrid: Tomamos la Autovía de Extremadura A-5 dirección Badajoz, una vez recorridos 150 km nos desviamos en la salida 148 de dicha Autovía en la salida de Candeleda, Madrigal, Oropesa, Lagartera. 

En la rotonda tomamos la carretera (CM -5150) dirección Candeleda hasta el límite con la provincia de Toledo, que después de atravesar el puente que cruza el río Tiétar entraremos ya en la Provincia de Ávila y nos dirigiremos a Candeleda a través de la AV – 910.

Itinerario 2 (Por la carretera de los pantanos y el Valle del Tiétar) 158 km Tiempo estimado 2 horas 20 minutos.

Madrid: Tomamos la Autovía de Extremadura A-5 dirección Badajoz (Paseo de Extremadura) hasta el kilómetro 7,9 dónde cogeremos la M-40 dirección A-6 toma la salida 36 hacia M- 501 en dirección Boadilla del Monte. En la

DESDE ÁVILA

Desde Ávila (101 km) Tiempo estimado 1 hora 35 minutos

Itinerario: Salimos de Ávila dirección Talavera de la Reina por la N-110, 4 kilómetros después tomaremos el desvío hacia la N-502 que nos conducirá hasta Ramacastañas que está situado a 70 km de Ávila, una vez allí llegaremos a una rotonda donde debemos tomar la carretera CL – 501, 20 kilómetros después nos desviaremos a través de la AV – 910 hasta Candeleda.

DESDE PLASENCIA

Desde Plasencia (121 km) Tiempo estimado 1 hora 30 minutos

Itinerario: Salida de Plasencia dirección Navalmoral de la Mata por la carretera EX – A1, recorridos 45 kilómetros llegaremos a una bifurcación en la que nos incorporaremos a la Autovía A – 5 dirección Madrid – Talavera hasta la salida 148 (Madrigal/Candeleda), donde tomaremos la carretera CM – 5150 dirección Candeleda hasta el límite con la provincia de Toledo, que después de atravesar el puente que cruza el río Tiétar entraremos ya en la Provincia de Ávila y nos dirigiremos a Candeleda a través de la AV – 910.

4. Candeleda

Antes de descubrir uno a uno los principales sitios de interés de Candeleda, aquí tienes una vídeo-guía donde con todo lo que hay que ver y hacer.
Candeleda, Avila
Historia de Candeleda

Los orígenes hay que buscarlos en la Edad de Hierro, cuando la zona estuvo habitada por tribus celtíberas.

Desde finales del siglo III a. C. estuvo ocupado el Castro del Raso por los vetones.

Con la llegada de los romanos en el siglo I a. C., sus habitantes fueron obligados a abandonar el lugar y trasladarse al valle.

Tras los romanos el área alrededor del Valle del Tiétar se mantuvo bastante deshabitada, aunque hay algunos indicios de ocupación visigoda.Detalles del casco antiguo de Candeleda

Tampoco los musulmanes llegaron a establecerse, a pesar de contar con un importante núcleo poblacional en la cercana Talavera de la Reina.

Si en tu visita quieres hacer un FreeTour, o necesitas comprar alguna entrada para algún Museo o para realizar alguna actividad, en este enlace te lo pueden solucionan, click aquí

La conquista de Toledo por el rey Alfonso VI en 1085, pareció dar un impulso a la repoblación de la región.

Pero los constantes enfrentamientos entre cristianos y musulmanes alargaron el establecimiento definitivo de población hasta el siglo XIII, tras la victoria de las tropas cristianas en la Batalla de las Navas de Tolosa.Plaza del Castillo en Candeleda

Su posición geográfica, al sur de la Sierra de Gredos, facilitó el rápido crecimiento poblacional.

El impulso definitivo llegó con el establecimiento de los Carriles de Candeleda, donde se cobraba el derecho de paso del ganado por el puerto.

El 14 de octubre de 1393 el rey Enrique III le concede el título de villa, cediéndole sus derechos al noble Ruy López de Dávalos.

En 1423 el señorío fue entregado por Juan II a Pedro López de Zúñiga, Justicia Mayor del Rey.

Por esa época se instaló una pequeña comunidad judía, hasta que fueron todos expulsados de España por los Reyes Católicos.

El siglo XVIII trajo grandes cambios, como la introducción del cultivo del pimiento para obtener pimentón.

En 1805 pasó a formar parte de la provincia de Toledo.

No fue hasta 1834, cuando el ministro Javier de Burgos llevó a cabo una reordenación del territorio y devolvió la región a la provincia de Ávila.

A comienzos del siglo XX, parte de los terrenos de Candeleda fueron cedidos al rey Alfonso XIII para la creación del Coto Real de Gredos,

En 1932 pasó ser Coto Nacional y actualmente es Reserva Regional de Caza.

Charco Carreras, uno de los mayores atractivos de Candeleda durante el verano

Resultado de imagen de Charco Carreras Candeleda


La segunda mitad del siglo XX trajo una profunda despoblación, muchos emigraron a grandes ciudades de España e incluso a países como Alemania, Suiza o Francia.

Casas entramadas
Para descubrir la Candeleda más tradicional, no hay nada mejor que dar un tranquilo paseo por las estrechas callejuelas de su casco histórico.

La arquitectura popular del Valle del Tiétar se deja ver en cada rincón.

Las conocidas como Casas Entramadas, fueron construidas entre los siglos XVI y XVII.

Tenían la doble función de vivienda y otra zona dedicada a labores agrícolas o ganaderas. Casa Entramadas de Candeleda
Calles con encanto

Las Calle del Moral alberga el mayor conjunto de Casas Entramadas.

Por su parte, los balcones de madera de la Calle del Pozo y la Calle de la Solana están engalanados con multicolores plantas y flores.

Por último cabe destacar la Calle de la Corredera, el centro comercial de la villa.

Resultado de imagen de plaza del castillo candeledaTambién se puede pasear por la Calle de la Amargura, la Calle de Don Domingo Labajo, la Calle de las Nieves, la Calle de la Fortuna o la Calle de las Hilachas.
Arquitectura tradicional de Candeleda

Plaza del Castillo

El recorrido se puede empezar en la Plaza del Castillo, llamada así por el castillo que tenían aquí los Condes de Miranda.

Junto a la plaza se puede ver el Monumento a la Cabra Hispánica, un símbolo de Candeleda y la Sierra de Gredos.

Por el camino veremos la Plaza de las Burgas, muy frecuentada en las fiestas patronales y otras celebraciones. 

Así como la Plaza del Herreñal, el centro de la antigua judería.

Monumento a la Cabra Hispánica en la Plaza del Castillo de Candeleda

Plaza Mayor

Resultado de imagen de Casa de las Flores candeledaLa Plaza Mayor está dominada por la Casa Consistorial, de estilo neomudéjar madrileño. 

Aquí encontraremos la Casa de las Flores, probablemente la más bella de la localidad, hoy alberga el Museo del Juguete de Hojalata.

Casa de las Flores, actual Museo del Juguete de Hojalata

Otro edificio histórico rehabilitado ha sido la Casa de la Judería, donde estaba ubicada la sede de la Santa Inquisición.

Actualmente es un museo que cuenta la historia y la cultura de Candeleda.

Iglesias y ermitas

En pleno corazón de la villa se ubica la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada Bien de Interés Cultural.

La construcción se llevó a cabo entre los siglos XIV y XV, siguiendo un estilo gótico rural.

Bienes de Interés Cultural - Panorámica Interior Iglesia Candeleda
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Candeleda

En su interior destaca el Altar Mayor, la Capilla del Baptisterio, el Retablo Talaverano y la Pila Bautismal.

Otro edificio religioso de interés es la Ermita de San Blas, también conocida como Ermita del Cristo de la Cañada

Imagen relacionadaRollo de Justicia

Para encontrar el Rollo de Justicia o Picota hay llegar hasta el Parque de la Cañá.

Es el monumento que representaba la plena jurisdicción del villazgo.

En el caso de Candeleda, lleva tallado el escudo de los Condes de Miranda, administradores del señorío.Charco Palomas en la Garganta de Santa María a su paso por Candeleda
Garganta de Santa María

Junto a la villa discurre la Garganta de Santa María, a su lado se ha habilitado un paseo fluvial que permite disfrutar del entorno natural.

Sobre ella se alza el Puente Viejo, con más de 100 años de antigüedad.

Pero si por algo es conocida la Garganta de Santa María, es por las piscinas naturales tan concurridas durante los meses de verano.

Concretamente el Charco Carreras y el Charco Palomas reciben cada año miles de bañistas.

Santuario de la Virgen de Chilla

Resultado de imagen de Santuario de la Virgen de Chilla en CandeledaFuera del casco histórico, pero sin salir del término municipal, también hay mucho que ver.

Comenzando por el

Santuario de la Virgen de Chilla, enclavado en la ribera de la Garganta de Chilla.

Según cuenta la leyenda, la Virgen se le apareció a un pastor al que se le había muerto una de las cabras de su rebaño.

Para que no tuviera problemas con el dueño del ganado, le concedió el milagro de resucitar al animal.

Desde entonces la Virgen de Chilla se convirtió en la patrona de Candeleda y la Sierra de Gredos.

   

Sequeros de Candeleda

Otra forma de conocer la historia y la cultura de la villa es visitar los Sequeros de Candeleda.

Resultado de imagen de Sequeros de Candeleda.Son construcciones únicas en el mundo, ideadas en el siglo XVII con el único propósito de secar pimiento para obtener pimentón.

Se trata de edificios de piedra de dos plantas, en el piso inferior es donde se hacían las fogatas.

El humo asciende a la planta alta y va secando los pimientos, dándole al pimentón de Candeleda su característico sabor ahumado.

Si en tu visita quieres hacer un FreeTour, o necesitas comprar alguna entrada para algún Museo o para realizar alguna actividad, en este enlace te lo pueden solucionan, click aquí

Embalse del Rosarito

Encargado de represar las aguas del río Tiétar, es un espacio natural muy frecuentado por los amantes de la pesca y los deportes acuáticos.

Resultado de imagen de Embalse del Rosarito

Además constituye un importante ecosistema, ya que recibe cada invierno a miles de grullas comunes.

Puerto de Candeleda

Resultado de imagen de Puerto de Candeleda

Por último, para los amantes del senderismo recomendamos una excursión al Puerto de Candeleda, un importantísimo paso del ganado por la Sierra de Gredos desde la Edad Media.

Desde la localidad parte una ruta de unos 14 kilómetros, salvando un desnivel de más de 1.500 metros hasta coronar el puerto.

La Puente del Puerto en Candeleda

Resultado de imagen de la puente del puerto candeledaAntes de llegar a lo más alto está La Puente del Puerto, se trata de un puente medieval construido en el punto donde la Garganta Lóbrega y la Garganta Blanca se juntan formando la Garganta Santa María.

Museos de Candeleda

Museo Etnográfico, inaugurado en 2012, cuenta la historia desde los primeros moradores del Castro del Raso hasta la definitiva consagración como villa en la Edad Media.

Casa de la Judería, la antigua sede de la Inquisición hoy es un museo para conocer la historia y cultura de Candeleda.Museo Etnográfico de Candeleda

Museo del Juguete de Hojalata, ubicado en la Casa de las Flores, alberga una colección de más de 2.000 juguetes de hojalata.

Actualmente la población crece considerablemente durante los meses de verano, miles de visitantes se acercan a refrescarse en las piscinas naturales de la Garganta de Santa María.

5. Si aquí nos apetece comer

El Refugio de Chilla
Santuario de Nuestra Senora de Chilla Km 7,
 05480 Candeleda, España
+34 920 38 06 35

y de precio algo mas moderado

Restaurante Casa Pepe
Plaza Mayor 6, 
05480 Candeleda, España
+34 648 18 19 46

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En Candeleda además de sus paisajes y zonas naturales, encontramos un yacimiento arqueológico en El Raso.

6. El Raso, Castro Celta

Como todo grupo humano necesita la diversión colectiva, les resulta preciso organizar algunas fiestas, a la hora de escoger un patrón hay diferentes propuestas y, al final, optan por Santiago; para patrona no tienen dudas ya que todos se sienten muy devotos de la Virgen que siempre han tenido a su lado, la de Chilla, a cuya ermita acuden por veredas y trochas ya que hasta hace pocos años no había carretera.

Muchos conocen hoy El Raso por el yacimiento arqueológico vettón, el más importante de la falda meridional de Gredos; otros lo conocen por lo temprano que maduran sus cerezas o por la calidad de sus quesos de cabra y, también, por los parajes naturales del puente de los Riveros.

En los últimos años ha florecido el turismo atraído por una oferta de restauración y alojamiento rural muy bien establecido, y cuidado.

Por su entorno medioambiental y paisajístico, por sus baños en charcas de aguas puras, por sus excelentes productos alimenticios, o el clima, al igual que en toda la comarca de Candeleda, del Valle del Tiétar sur de Gredos.

El Castro Celta de El Raso"Uno de los yacimientos célticos más importantes de toda la Península Ibérica. Data de la II Edad de Hierro de la Meseta de Castilla, entre los siglos II - III a C. Calificado como Bien de Interés Cultural" (del folleto de información municipal).


Una necrópolis situada en un nivel inferior nos indica que los primeros siglos estuvieron asentados en zonas más cómodas para la vida y el pastoreo. 

Las razzias de Anibal para coger prisioneros y formar ejércitos para enfrentarse a Roma, allá por el año 220 a. C., acaso les obligó a subirse a lugares más apropiados para su defensa pues la expedición de este cartaginés llegó hasta Salamanca y se cree que bajó por el puerto del Pico. Sea cual fuere la razón, las catas efectuadas en diversos lugares del castro indican que todo se levantó en el mismo periodo.

Una muralla que llega a alcanzar los 4 metros de grosor, realizada en mampostería en seco, cercaba el poblado. 

Alcanza los 1.800 metros de longitud lo que da al poblado un área de unos 150.000 metros cuadrados. 

Hay restos de varias torres cuadradas y de varios fortines en la parte superior, que, aunque aparece como más indefensa por la elevación del terreno en la colina posterior, contaba con varios fosos defensivos.

Por la parte que el castro limita con la garganta de Alardos se supone que, por lo escarpado del terreno, no existió el amurallamiento. 

No hay señales de incendios y por la forma de la caída de las murallas indica que fueron vencidos y obligados a trasladarse al valle pues no se pidieron llevar las grandes vasijas en las que guardaban las semillas.

Junto a las creencias mencionadas al hablar de los vettones hay que señalar, además, que por la presencia de una estatuilla de una cabra en una tumba se piensa que los habitantes de esta celebraban cultos a la diosa Ataecina, una divinidad celta a la que se relaciona con estos animales; protegía más allá de la muerte, aseguraba la resurrección; al mismo tiempo era protectora de las mujeres y de la fertilidad.


Se han encontrado algunas monedas romanas que van desde el año 134 a. C. al 47 a. C. que hablan del periodo mínimo en que estuvo habitado en contacto con los romanos.No se ha encontrado la necrópolis correspondiente al periodo en que estuvo habitado el castro, sino que la hallada pertenece a un periodo en que habitaron en el llano; alcanza hasta el siglo III a. C. 

Por las tumbas se conoce que incineraban los cadáveres y las cenizas las guardaban en urnas junto a las que depositaban vasos pertenecientes a la actividad cotidiana, fíbulas, brazaletes, pinzas... con lo que se muestra su creencia en la vida posterior. 

Junto a los guerreros se depositaban sus armas inutilizadas, espadas, escudos, soliferros, falcatas...Como los vetones no conocen la escritura ni la moneda, las inscripciones de las aras votivas están escritas en latín pero los nombres corresponden a personas de procedencia vettona.

Respecto al posible nombre con que se conociese a este poblado en la antigüedad Fernando Fernández apuesta por situar en El Raso la Ebora clásica que otros autores sitúan en la actual Talavera, porque por el entorno de la población toledana no se puede hablar de defensas naturales; también apunta que en una de las aras el que la manda hacer tiene un nombre que apunta esta posibilidad, Eburenius.

Es muy posible también que en los alrededores se asentase el llamado por los romanos Monte de Venus, en el que acampa Viriato en sus luchas contra los romanos; una razón muy similar es la que sirve para localizarlo en la zona; por la diferencia de altura y rocas escarpadas entre el monte de S. Vicente - donde la mayor parte de los historiadores sitúan el monte de Venus - y los que rodean al Raso, el entorno candeledano se presta más a un aprovechamiento para la defensa que el que rodea Talavera.

Las excavaciones que en el castro ha efectuado, a lo largo de una serie de veranos, el profesor Fernando Fernández Gómez nos sirven para conocer bastantes aspectos de la vida de los vettones en el valle del Tiétar y de su forma de entender la vida

7. Santuario de Postoloboso


Santuario de Postoloboso, Candeleda

El Santuario de Postoloboso se localiza en Candeleda (Ávila), en la dehesa del mismo nombre. El emplazamiento parece no ser casual y viene determinado en la confluencia de la garganta de Alardos, que baja desde Gredos, con el río Tiétar, en una zona llana junto a la cual se extiende hoy el embalse de Rosarito, justo en la divisoria provincial entre Ávila, Cáceres y Toledo, en un punto equidistante a las poblaciones de Candeleda (Ávila) al este y Madrigal de la Vera (Cáceres) en dirección oeste.

Conocimiento arqueológico

De este paraje proceden cerca de 20 aras latinas dedicadas al dios indígena Vaelico por individuos descendientes de los habitantes del oppidum vetón del El Raso. 

El área, de la que no queda ningún resto constructivo prerromano ni romano, ha llegado a nuestros días cristianizada como ermita dedicada primero a San Juan y luego a San Bernardo de Candeleda, eremita local del S.XII, al que se atribuyen determinados poderes contra el mal de la rabia que quizá están en la esencia del carácter primigenio del dios. En los alrededores del lugar se han documentado piezas ciertamente singulares. 

Estela santuario de Postoloboso, Candeleda, dedicada al dios Vaélico

A medio camino entre el poblado de El Raso y Postoloboso se halló hace unos años un exvoto de bronce ibérico y una manecilla de braserillo; dos falcatas y un puñal sin contexto arqueológico parecen provenir del inmediato pantano de Rosarito. 

Igualmente en los sondeos arqueológicos practicados en Postoloboso en los años 70 se recuperaron materiales romanos: fragmentos de sigillata, la base de un ungüentario de vidrio y un compás de hierro, además de abundantes escoriales férricos.

Identificamos el lugar como área sacra en un marco geográfico preclaro, conectada al hábitat indígena (El Raso) de forma física y simbólica a través del elemento fluvial (arroyo de Alardos). Este terreno es la sede de una deidad precisa de raíz protohistórica, reconocida epigráficamente siglos después en un espacio romanizado primero y cristianizado con posterioridad.

 

y desde Candeleda, nos dirigimos hacia

8. Los Toros de Guisando

Toros de Guisando

Los toros se encontraban en un amplio prado que ha sido recientemente enlosado, cercado y preparado para la visita. Para llegar a los Toros de Guisando desde Ávila se toma la carretera en dirección a Toledo (N-403) y después la C-502. A 1 km aproximadamente, y al este de la carretera, están situadas las esculturas. Otra opción es desde Madrid, tomando la autovía N-V de Extremadura y posteriormente la C-501.

Constituyen sin lugar a dudas el conjunto de esculturas zoomorfas más famosas de la Península Ibérica. 

Son citados por Cervantes en Don Quijote de la Mancha y Lope de Vega también se refiere a estas célebres piezas en El mejor maestro, el tiempo. Con su metro y medio de alzada y casi 2,80 metros de longitud, los toros ofrecen un imponente aspecto.

 Reciben el nombre del cerro que se levanta en sus proximidades, en cuyas faldas se emplaza el antiguo Monasterio de la Orden de los Jerónimos, en el término municipal de El Tiemblo, y muy cerca del pueblo madrileño de San Martín de Valdeiglesias.

 Se hallan expuestos a cielo abierto, probablemente en el mismo sitio donde fueron esculpidos, en el límite entre las provincias de Ávila y Madrid. El recinto que los alberga, de cara a la sierra de Gredos, se conoce como Venta Juradera, ya que en este mismo sitio el rey Enrique IV se reunió con su hermana Isabel la Católica el 19 de septiembre de 1468 y la juró por princesa y legítima heredera del Reino de Castilla.

Las cuatro esculturas aparecen alineadas con sus cabezas hacia el oeste. Están completas y muy bien conservadas, apoyadas sobre basas originales que en la actualidad no es posible ver, dado que las estatuas se hallan enterradas a la altura de las pezuñas. El trabajo del granito permite distinguir algunos detalles de la anatomía del animal. 

En la cabeza son claramente visibles las mandíbulas, orejas y los agujeros para la cornamenta, que sería postiza. Se advierten asimismo las tablas o arrugas del cuello, los antebrazos, rodillas, genitales, dorso y rabo. Las extremidades se encuentran en resalte respecto al bloque en el que fue esculpido cada par. 

En el costado de alguna de las esculturas se aprecian varios grabados horizontales y en zig-zag, y en tres de ellas se advierten restos de inscripciones latinas, aunque sólo una, y parcialmente, se reconoce en la actualidad en el flanco derecho del toro situado en el extremo norte. 

Se fecha en el siglo I d.C. y nos informa de la inscripción que fue mandada hacer por un tal Longino en memoria de su padre Prisco, de los Calaeticos: LONGINUS PRISCO CALAETIQ(um) PATRI F(aciendum) C(uravit). Según la tradición Antonio de Nebrija, cronista de Isabel la Católica, hizo los calcos en cera de las inscripciones latinas de los toros.

Los Toros de Guisando, seguramente, fueron imágenes indicadoras y protectoras mágicas de los prados vettones situados en sus contornos. Su cronología puede establecerse en los siglos IV y III a.C. aunque tres de ellas, con inscripciones latinas, parecen haber sido reutilizadas en época romana como tumbas. 

La excavación que realizaron, en 1946, Sopranis Salto y Martín Rocha, de dos zanjas perpendiculares a su alrededor resultó estéril, descartándose la hipótesis de un enterramiento conservado en el mismo lugar.

9. Castro de Ulaca

Castro de Ulaca, Solosancho

A 35 Km en el termino de Solosancho, el castro celta de Ulaca es uno de los más grandes de la Céltica europea. Se emplaza sobre un cerro amesetado de la Sierra de la Paramera a cerca de 1.500 m de altitud, en el Valle Amblés. Hacia el Sur se abre un profundo barranco con la impresionante mole de la Sierra de Gredos al fondo.

El oppidum estuvo rodeado de una potente muralla que encierra una superficie ovalada de más de 60 ha. En el interior aunque faltan excavaciones arqueológicas se ven las cimentaciones de piedra de casas cuadradas y rectangulares, más de 250, aparentemente en buen estado de conservación. 

Además destacan como elementos singulares de misteriosa interpretación secular: un santuario y altar rupestres de sacrificio, una sauna iniciática o de ritual iniciático, ambos tallados en grandes peñascos que afloran entre los rastros de las casas y la muralla.

La conservación de las ruinas por no haber existido reocupaciones posteriores es muy buena y la distribución actual de estructuras refleja más o menos la real en la Edad del Hierro. 

Castro de Ulaca, Solosancho

Esta ruta arqueológica en Áse realiza en aproximadamente 2 horas: una para subir a la cumbre y otra para visitar el yacimiento: la ascensión tiene pendientes fuertes y una subida tranquila supone unos 30 ó 40 minutos. 

Es muy aconsejable calzado deportivo. El itinerario está marcado con pequeños mojones de granito pintados de amarillo y traza la ruta más cómoda y aconsejable. El yacimiento ha sido acondicionado para la visita pública con carteles informativos en los puntos más interesantes del itinerario.

Se conocen dos ejemplares de toros. El más espectacular yacía junto a un manantial en el lugar conocido como «Fuente del Oso», al pie del castro de Ulaca. Se conserva en la plaza de la Iglesia de Solosancho. Se trata de un ejemplar de grandes dimensiones (2,08 m de longitud), seguramente esculpido en el siglo III a.C. 

Le falta el hocico y las extremidades se advierten rotas por encima de las rodillas. En la nalga derecha se diseña un grabado en zig-zag. De los alrededores de Ulaca procede otro ejemplar, aunque se desconoce su procedencia exacta. La escultura (1,62 m de longitud) carece de cabeza y las extremidades están rotas por debajo de las rodillas. Se conserva frente al castillo de Villaviciosa.

10. Comer en Solosancho

Bar Restaurante El Rollo
Calle De Arenas,11, 
05130 Solosancho España
+34 920 29 11 12

Juan Luna
Calle Corta N 110 KM 274 AL Lado DE LA Carretera,
05530 Muñogalindo España
+34 920 26 57 41


11. Villa romana de Pared de los Moros

Villa romana de Pared de los Moros, Niharra 

La Pared de los Moros es un yacimiento arqueológico situado en el término municipal de Niharra, perteneciente administrativamente a la Provincia de Ávila, parte de la comunidad autónoma de Castilla y León. El yacimiento fue declarado Bien de interés cultural con la categoría de Zona Arqueológica el 24 de mayo de 1996.​

Ubicación

Se halla a algo más de un kilómetro al oeste del casco urbano de Niharra, a orillas del río Adaja, en unos terrenos rústicos protegidos de propiedad municipal.
Historia de la Investigación

Restos constructivos visibles en superficie localizados en 1965 y excavados parcialmente en 1970; el yacimiento fue objeto de intervención de urgencia en 1984 por la destrucción progresiva debida a la extracción de graba.

Arquitectura y evolución urbanística del asentamiento

Los restos visibles que dan nombre al yacimiento corresponden a época romana. 

Se trata de muros de opus caementicium, conservados en ciertos puntos hasta cerca de dos metros de altura, configuran habitaciones rectangulares en un caso pavimentadas con opus signinum. 

Villa romana de Pared de los Moros, Niharra 

El conjunto de habitaciones hace pensar en un asentamiento de carácter rural, cuya cronología, teniendo en cuenta los materiales recuperados en las excavaciones de 1984, parece corresponder al Bajo Imperio Romano.

Interesantes, así mismo, son las evidencias de una ocupación del lugar durante la Edad de Bronce; en concreto se han detectado en las intervenciones arqueológicas varios «silos» rellenos de materiales de desecho, pertenecientes al Bronce Medio 1500-1200 a. C.

12. Verracos de Villanueva del Campillo

En el paraje conocido como «Tejera Vieja» (finca La Corneja) se conocen dos esculturas que permanecían medio enterradas en la divisoria de dos propiedades y en un prado que se llama, significativamente, «Campo del Toro»

Verracos de Villanueva del Campillo

Está previsto trasladar el conjunto, una vez restaurado, a la plaza del pueblo.

Una de las figuras es de tamaño medio, pero la otra ostenta unas dimensiones excepcionales (250 cm de largo y 243 cm de alto) y es la escultura más grande conocida del área vettona y tal vez una de las mayores de la estatuaria prerromana de Europa occidental. 

El conjunto escultórico se sitúa en el extremo septentrional de una gran hoya muy rica en pastos y con abundantes manantiales, a unos 3.500 m a la izquierda de la entrada al valle Amblés por el puerto de Villatoro. Su cronología puede establecerse en los siglos IV-III a.C. y su función parece estar relacionada con la protección de ganado y como marcadores territoriales de zonas de pasto.

Las esculturas ocupan el lugar más visible de la hoya según se accede desde el puerto, a una altitud en torno a los 1400 m. Ofrecen unas excelentes condiciones de visibilidad, resulta difícil imaginar una posición de visibilidad más central y clara. 

Las esculturas están claramente alineadas en dirección Este-Oeste con la cabeza mirando hacia el Oeste, de manera que ofrezcan el máximo volumen y la mayor visibilidad al acceder desde el Sur, vía natural de entrada a la hoya desde el puerto. Se encuentran justo debajo de la máxima elevación del horizonte («Cabeza de Toro»), según se accede a la hoya.

Esa altura podría haber actuado como referente en el paisaje para resaltar la visualización del conjunto escultórico. El gran tamaño de la escultura -el bloque de granito original superaría las 15 toneladas- absolutamente única en el conjunto de la estatuaria vettona, es un símbolo del poder de quien lo erigió y garantiza la identificación de un grupo humano con el territorio que ocupa. La hoya que dominan las esculturas reúne los pastos más ricos de la zona.

Muchas de las esculturas han sido dañadas tanto por el hombre como por el tiempo y la protección de las mismas se hace cada vez más necesarias a fin de salvaguardar este rico patrimonio. La puesta en valor del patrimonio histórico y arqueológico de los castros vettones y las esculturas de verracos no sólo afecta al conocimiento de nuestra historia y de nuestras ciudades, sino también al paisaje en el que se integran. 

En los últimos años se ha configurado un nuevo concepto de Patrimonio Arqueológico que, entre otras cosas, ha introducido en el discurso conceptos nuevos como el de paisajes arqueológicos, entendiendo por tales aquellas geografías con una significativa concentración de sitios y monumentos. Los castros vettones y verracos abulenses encajan bien con esta descripción.

13. Necrópolis de La Coba

Necrópolis de La Coba

La necrópolis de La Coba es un yacimiento arqueológico que se encuentra en la sierra de Ávila, pasado el puerto de las Fuentes, casi en el nacimiento del río Almar, en la carretera que une Muñana con Muñico, muy cerca de la ermita de Nuestra Señora de las Fuentes, en el término municipal de San Juan del Olmo, Ávila (España).

Aunque existen dudas del significado y uso de este espacio arqueológico,​ es posible que se tratara de un área de enterramientos cristianos pertenecientes a pequeñas comunidades más o menos aisladas, entre los siglos VIII y X.​

Sin embargo, la falta de ajuares, cerámicas, impedimentas o restos óseos hace muy difícil su datación cronológica exacta, siendo posible que esta zona se haya estado utilizando desde la Edad del Bronce, en contra del pensamiento más extendido del origen visigodo o medieval de este tipo de necrópolis.​

Necrópolis de La Coba

Es una necrópolis en la que la disposición de los sepulcros depende, la mayoría de las veces, de la disponibilidad de los lanchares graníticos, apareciendo bañeras de formas diversas: rectangulares, trapezoidales y fusiformes, pero ninguna antropomorfa.

El yacimiento arqueológico está muy disperso y se puede dividir en cuatro zonas bien separadas entre sí. En cada una se pueden encontrar distintos grupos o elementos simples, tales como sistemas de recogida y encauzamiento de líquidos mediante piletas asociadas, canales de desagüe, líneas de cuñeras, grandes bolos más o menos tallados, rayados del lanchar, etc, además de los propios sepulcros ya mencionados.

Su acceso y visita se realiza siguiendo la carretera entre Muñana y Muñico. En el lugar existen carteles informativos que lo muestran. El mantenimiento y la gestión está a cargo de la Junta de Castilla y León.

14. Castro de La Mesa de Miranda y La Osera

Castro de La Mesa de Miranda, Chamartín

En Chamartín, a 22 kilómetros al oeste de Ávila, ubicado estratégicamente en la confluencia de los ríos Matapeces y Rihondo, en un extenso cerro amesetado y escarpado, a 1.145 m. de altitud, es el castro que mejor conserva sus murallas, con 2800 m. de perímetro. A unos 2 km al norte del pueblo se encuentra el castro. 

El acceso puede hacerse a pie, una excursión por un terreno sin complicaciones de un paisaje de encinas centenarias y cercas de piedra. Es el más atractivo para visitantes sin prisa, con ganas de disfrutar de la naturaleza. Está declarado Bien de Interés Cultural.

Del poblado destacan los tres recintos amurallados, con reforzadas defensas de torreones y campo de piedras hincadas. 

La necrópolis, conocida por La Osera, es famosa por su extensión -2.230 sepulturas- y sus ajuares metálicos, con más de 5000 piezas recuperadas. 

Castro de La Mesa de Miranda, Chamartín

Como complemento a la visita del castro existe un aula arqueológica en el pueblo de Chamartín que contribuye a la explicación del castro y al contexto histórico del que formó parte. En este centro de interpretación nos muestran la vida y la historia de los vettones en dos estadios: el de la vida material y el del mundo de las creencias.

Además, de este castro prerromano (siglos IV-II a.C.) proceden cinco ejemplares que representan toros y cerdos. Este dato, junto al hallazgo de esculturas análogas en Las Cogotas, sirvió de base al Juan Cabré para plantear un significado mágico o religioso, relacionado con la protección y fertilidad de la ganadería, la principal fuente de riqueza de estas comunidades de la Edad del Hierro. 

El toro más espectacular se conserva actualmente en la plaza de Chamartín. Otra de las esculturas se ha llevado al aula arqueológica del yacimiento, recientemente inaugurada en la localidad.

15. Comer cerca del Castro de La Mesa de Miranda

Juan Luna
Calle Corta N 110 KM 274 AL Lado DE LA Carretera,
05530 Muñogalindo España
+34 920 26 57 41


16. Villa romana de El Vergel


Villa romana de El Vergel, San Pedro del Arroyo

Coordenadas 40°48′20″N 4°52′04″O

La villa romana de El Vergel es un yacimiento arquológico situado en el término municipal de San Pedro del Arroyo, perteneciente administrativamente a la provincia de Ávila, parte de la comunidad autónoma de Castilla y León, declarado Bien de interés cultural con la categoría de Zona Arqueológica en 20161​ y actualmente en proceso de musealización de cara a su apertura al público en 2020.​

Ubicación

El yacimiento arqueológico se localiza al noreste, este y sureste del casco urbano de la población, en terrenos declarados urbanizables como susceptibles de serlo.

Villa romana de El Vergel, San Pedro del Arroyo

Se asienta sobre estratos geológicos de naturaleza aluvial, en concreto el área palacial en la margen izquierda de la terraza fluvial del río Espinarejo, si bien los restos se dispersan por una superficie mucho mayor en ambas orillas del río y sobrepasan por el sur la línea férrea Madrid-Salamanca, formando una elipse alargada norte-sur de aproximadamente 40 hectáreas de extensión.
Contexto histórico

La villa se sitúa en el territorio más septentrional de la antigua provincia romana de Lusitania, dentro de la subdivisión administrativa del Conventus Emeritensis.
Historia de la Investigación

Reproducción de la carta de Fausto Rico, 1905

La primera noticia conocida acerca del descubrimiento de restos arqueológicos romanos en San Pedro del Arroyo se encuentra en una misiva enviada por D. Fausto Rico, fechada el 1 de abril de 1905, en la que el autor notifica a D. Manuel Gómez-Moreno sobre los hallazgos realizados en San Pedro del Arroyo y su posible trascendencia. 

En ella detalla la localización de los "restos de un edificio", entre los que se recuperaron "tres trozos de mosaico romano", adjuntado un dibujo coloreado de uno de los fragmentos, en el que se aprecia una composición decorativa de greca geométrica formada por un sogueado. 

En ella también se explica que se habían extraído seis sepulcros, cinco de los mismos de piedra y otro desconocido, numerosas piedras y ruedas de molino. No consta la respuesta del erudito granadino a la carta ni otros trabajos posteriores, pero los objetos pasaron a formar parte del catálogo fundacional del museo de Ávila.​

En 1930, las investigaciones de Antonio Molinero Pérez, que por aquel entonces ejercía su cargo de Inspector Municipal Veterinario en el vecino pueblo de Santo Tomé de Zabarcos, dieron como resultado el redescubrimiento del yacimiento poco antes de descubrir el también cercano castro de la Mesa de Miranda, volviendo a citar la aparición años atrás de un mosaico en la Tierra del Tesoro anexa a la iglesia parroquial en la publicación sobre los hallazgos del enclave prerromano.​ 

Los mismos datos serían de nuevo repetidos en 1981 en la publicación clásica de Emilio Rodríguez Almeida sobre el Ávila romana, donde afirma además la similitud entre el trazado urbano del pueblo actual y la estructura hipodámica propia de los campamentos romanos, propuesta sin ningún tipo de base documental o arqueológica.​

Y acabamos la primera parte de nuestra ruta

17. en Nava de Arévalo

Iglesia de San Pedro, Nava de Arévalo

Nava de Arévalo se localiza en la comarca abulense de la Moraña. El municipio de Nava de Arévalo está formado por los pueblos de Palacios Rubios, Magazos, Noharre, Vinaderos y La Nava de Arévalo.

De la primitiva fábrica mudéjar de su parroquial de San Pedro apenas quedan testimonios después de la amplia remodelación y ampliación que se acometió en el siglo XVI. A ese momento correspondería su estructura interior de dos naves, así como la espadaña que se levanta en el hastial y el pórtico meridional.

Este pórtico meridional está formado por cinco arcos de medio punto de ladrillo, encuadrados por un alfiz, que apean en columnas con capiteles clasicistas. Los dos centrales llevan al frente un escudo con las llaves de San Pedro, titular del templo. El ladrillo de los arcos queda resaltado por el encalado de las enjutas.

A los pies de la iglesia se levanta una potente espadaña de ladrillo con dos vanos en medio punto para las campanas y rematada con otro cuerpo más pequeño entre aletas terminado en frontón triangular. En su centro abre otro pequeño vano para campanas.

Las enjutas de los dos vanos principales se decoraron con ladrillos a sardinel formando espacios pentagonales invertidos en los que se incrustaban las llaves de San Pedro. Actualmente los tres se encuentran muy deteriorados.

Iglesia de San Pedro, Nava de Arévalo

La Nava de Arévalo, sede del ayuntamiento, dista 15 km de Arévalo, 46 km de Ávila y 137 km de Madrid.

Se encuentra situado al norte de la provincia de Ávila, en las proximidades de Arévalo, en la margen izquierda del río Arevalillo que corre a encontrarse con el Adaja. En sus cercanías, los pinares de Arévalo.

Son tierras llanas, de monocultivo cerealista en otros tiempos, de campos abiertos, entre los cuales, de trecho en trecho, aparecen lagunas esteparias, algunas con vegetación de cobertera y juncales en la orilla, que sirven de bebedero para el ganado y de nidales para los patos.

Son pueblos pegados al suelo en cuyo caserío descuella la mole de sus iglesias entre las que sobresale la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Palacios Rubios con su ábside mudéjar.

En los alrededores del Casco Urbano, hay vatrios lugares interesantes:

Hoyo Gallego, yacimiento prehistórico, sin adscripción cultural determinada, de tipología no determinada, existente en Nava de Arévalo

Cerro del Horno, en Nava de Arévalo.

El Quemado, yacimiento prehistórico en Nava de Arévalo.

Los Villarejos, en Nava de Arévalo, yacimiento de época bajomedieval-moderno, consistente en restos de un poblado.

y la 

Presa Romana del Rio Arevalillo

Presa Romana del Rio Arevalillo

Pocos kilómetros aguas arriba de Arévalo, existen los restos de esta presa romana cerca del vado que cruzaba la calzada del puerto del Pico. 

Cabe la posibilidad de que estos restos sean en realidad de un puente, pues por el lugar pasa la Cañada Real Leonesa Occidental, lo que viene a demostrar que la zona se ha usado como vía de comunicación desde tiempos remotos, pudiendo pertenecer a la calzada romana Segovia-Astorga.

Presa Romana del Rio Arevalillo

Descripción:

Se trata de una presa de gravedad, con unas dimensiones de 50 x 1,5 m. a 3,0 x 6 m. 

Los materiales utilizados para construirla son cantos rodados unidos con argamasa de cal y arena. 

En la vista general de la presa desde aguas arriba, se observan varios fragones de hormigón del estribo izquierdo, en el que se aprecian las sucesivan tongadas de opus caementicium (de 1,1 m. de espesor). 

Además de fragmentos rodados que formaban parte del muro, que debía tener, al menos. 6 m. de altura.


18. y para comer cerca de Nava de Arévalo

El Figón de Arevalo
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+34 920 30 18 76

Asador Museo Siboney
Calle Figones 4, 
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Asador las Cubas
Calle Figones 11 Junto a Plaza del Arrabal, 
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Restaurante Anduriña
Avenida Emilio Romero,29 Emilio Romero, 29,
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