viernes, 12 de agosto de 2022

En Ruta por los Castros Celtas del Norte de La Coruña ( y II ): Del Castro de Elviña al Castro de Punta do Prados, Ortigueira

El Mejor Banco del Mundo, Ortigueira, La Coruña

Castro de Elviña, La Coruña


Castro de Elviña, La Coruña

San Andres de Teixidó, La Coruña

Castro de Punta Sarridal, La Coruña

Castro de Punta dos Prados, Ortigueira

"A finales de la Prehistoria, allá por la Edad de Hierro, el ser humano decidió abandonar la vida itinerante que llevaba para establecerse en poblados más o menos grandes. ..."

A finales de la Prehistoria, allá por la Edad de Hierro, el ser humano decidió abandonar la vida itinerante que llevaba para establecerse en poblados más o menos grandes. De esta forma surgieron los castros celtas del noroeste de España, algunos de los cuales sobrevivirían hasta después de la llegada de los romanos.

En Galicia, la cultura de castros ha dejado como herencia un valioso patrimonio arquitectónico y artístico, que podrá admirar en museos y en los numerosos yacimientos que existen. Visitarlos es una ocasión inmejorable para descubrir en persona la historia de estos pueblos legendarios: su riqueza artesanal, sus tradiciones, su modo de vida…

Uno de los elementos que más le llamará la atención de los castros gallegos es su emplazamiento. 

Suelen estar localizados en montañas y sitios elevados, o cerca de la costa, para que la naturaleza les sirviera como medio de defensa. En la actualidad, esta particular ubicación le permitirá disfrutar, además, de unas vistas espectaculares.

Continuando con la primera parte de nuestra ruta, que te recordamos en este enlace:

En Ruta por los Castros Celtas del Sur de La Coruña (I): Del Castro de Cidá al Castro de Borneiro

3. Castro de Elviña
San Vicente de Elviña

Castro de Elviña, La Coruña

Situado en la Parroquia de San Vicente de Elviña, próximo al campus universitario, es una pequeña elevación que domina las tierras de los valles de Elvira y de Feáns-Mesoiro, así como visualmente todo el istmo de la bahía coruñesa.

Es uno de los castros más grandes de Galicia llegando a abarcar el espacio equivalente a 4 hectáreas. El yacimiento está delimitado por unas altas murallas, de 4 o 5 metros de altura y consta de tres recintos con distintas construcciones que representan lo que fueron distintas edificaciones del poblado. 

Estuvo habitado durante los siglos III a.C. y VI d.C y fue declarado monumento Histórico en el año 1962. Hoy en día es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la comunidad y uno de los más visitados.

Castro de Elviña, La Coruña

A partir de los resultado de las diferentes excavaciones, se ha calculado un período de ocupación del castro que se extiende desde el siglo III a. C. hasta el siglo VI d. C., en que el castro fue abandonado definitivamente. Se supone que su población se fue trasladando de forma progresiva a Brigantium.

En las excavaciones realizadas en los años 2002-2003, se hallaron pruebas de que el castro era bastante más grande de lo que se creía, con una extensión aproximada de unas 7-8 hectáreas y una población de unos 2.000 habitantes hacia el año 50 d.C.

Elviña es un yacimiento que no ha sido excavado en extensión, es decir, no se ha excavado toda su superficie, por ello son pocas las estructuras las que hay en comparación con su gran tamaño. A lo largo de los trabajos se han ido poniendo al descubierto, e incluso consolidando y restaurando, las estructuras que hoy se pueden observar, algunas de ellas singulares en el conjunto de la cultura castreña.

Castro de Elviña, La Coruña

Está formado por varios recintos aterrazados, separados por tres murallas, entre las que destaca la que rodea la croa (recinto más elevado y central). En algunos de sus tramos, la muralla conservada tiene una anchura y altura superior a los cuatro metros.


4. Castro de Pico do Castro

Municipio Cabañas


Coto del Castro o Castro del Salto, es un castro de cumbre fortificada del municipio de Cabanas.​

Tiene forma ovalada. Con un eje mayor de N-S de unos 90 metros y 60 m en el eje E-O, con dobles defensas completas de unos 5 metros de alto. El antecastro se sitúa al NE de unos 60 metros de ancho y un 30 m de largo donde se sitúa el acceso al castro. 

El castro tiene vistas a la ría de Ares.

En la documentación del Tombo de Caaveiro se registra cómo Castrum Carivio/Carivi/Carive.​ Este según substantivo, de probable origen britónico (*kar 'fuerte' + hivin 'teixo'), fue suprimiendose en la Edad Media en favor del genérico latino.​ 

Así, la denominación popular actual es El Castro o Coto del Castro.

y siguiendo nuestra ruta hacia el Castro de Lonadiz, debemos pasar por Ferrol ,y para saberlo todo sobre esta Ciudad puedes clickar el enlace

Escapada de Fin de Semana a Ferrol, La Coruña




desde Ferrol ,continuamos hacia el

5. Castro de Lobadiz

Castro de Lobadiz, La Coruña

Localidad Ferrol

El castro tiene defensas dobles, con un foso en el medio, formando por el este, sobre el istmo, un arco de unos 150 m donde está situada la entrada actual. 

El resto del perímetro de la península está defendido por acantilados. 

Esquema del castro de Lobadiz.

La península mide 180 m norte-sur otros 160 m este-oeste. 

En el castro había un torreón, ya desaparecido. 

De pueden ver restos de alguna vivienda rectangular y con ángulos redondeados. 

En varias excavaciones de los años 1970 se encontraron restos de cerámica, losas y molinos de mano.

El castro de Lobadiz es un yacimiento arqueológico, situado en punta del Castro (Ferrol, provincia de La Coruña,) Es un castro costero fortificado.

Islas Gabeiras vistas desde el castro.

Muy cerca del castro hay una fuente y una playa protegida. En las islas Gabeiras, situadas frente al castro, se han encontrado restos de cerámica. El actual castro está abandonado. Sobre él se construyó un faro y un acceso para vehículos. También hubo un puesto de vigilancia del ejército, ahora en ruinas.

En el mapa de La Coruña, de Francisco Coello de 1865, la península en la que está el castro recibe el nombre de Punta Gabeira


6. Castro de Bardaos

Castro de Bardaos, Tordoya

El castro de Bardaos es un antiguo poblado celta situado en el término de Tordoya (concretamente en la parroquia de Bardaos-Galicia), sobre una peña de 350 metros de altitud. La planta es ligeramente elíptica y cuenta con un antecastro. 

Aún no se ha datado con exactitud y está pendiente de excavaciones arqueológicas, las cuales son inexistentes. Por ello se desconoce también su superficie. 

Algunos muros, restos y piezas de oro se han datado, no fidedignamente, a lo largo de la Edad del Bronce.



7. Castro de Punta Sarridal
Cedeira

Castro de Punta Sarridal. Cedeira

El Castro Sarridal se enmarca en la segunda fase de la cultura castreña, entre los siglos V-II a.C. hasta la etapa galaico romana, en torno a los siglos I-II d.C. Posteriormente el castro se abandona por completo hasta los sondeos arqueológicos de 2017.

El tamaño del castro abarca toda la península del Sarridal, que en su unión con la tierra presentaba en su momento un sistema defensivo con dos profundos fosos y dos murallas de una gran tamaño, llegando a alcanzar más de cinco metros de altitud. 



Además, ofrecía un sistema de torreones defensivos unidos a la muralla, tanto interiores como exteriores, con el objetivo de reforzar la utilidad de estas estructuras. Por último, el castro estaba rodeado de altos acantilados, lo que lo hacía inaccesible por mar.

Este cuenta con unas vistas impresionantes al océano y a los acantilados que lo rodean.

RECONSTRUCCIÓN VIRTUAL DEL MONUMENTO CON FORNO DEL CASTRO 

PUNTA SARRIDAL (CEDEIRA, GALICIA

Esta sauna castrexa fue documentada en 3D mediante fotogrametría y sobre este modelo hemos levantado la hipótesis reconstructiva en 3D. Se trata de un monumento con forno o sauno datado en el 230 a.C.

Trabajo realizado en colaboración con Jorge García de Pedro. Modelado 3D y texturizado con Blender y Substance Painter. 

Los restos del primitivo Castro da Vela, definen el excepcional emplazamiento de este promontorio que aflora sobre extraordinarios y elevados acantilados, asomando al asombroso espacio natural de la Costa Ártabra.


y en nuestro camino inevitablemente se interpone 

8. San Andrés de Teixido 

leyendas, ritos, naturaleza… y una nota discordante

Estampa de San Andrés de Teixido, a media ladera en la Sierra de A Capelada, con la “Pedra da Barca” en el mar.

“A San Andrés de Teixido vai de morto quen non foi de vivo”, dice la creencia popular en Galicia. 

Así que antes de hacerlo como alma en pena convertida en reptil, mi consejo es que vayáis de vivos. Os sorprenderéis con cuantas leyendas y elementos mágicos rodean al inconfundible santuario de estilo gótico marinero y disfrutaréis de la naturaleza por la Sierra de A Capelada.

Estos montes, donde pacen tranquilos los caballos salvajes y las vacas, se levantan sobre el Océano Atlántico formando espectaculares acantilados. Los más altos son los de Vixía de Herbeira, que con sus 613 m. sobre el nivel del mar, se codean en belleza y espectacularidad con los afamados Horneler (Noruega, 860 metros) o Croaghaun (Irlanda, 680 metros).

Acantilados de Vixía de Herbeira.

Vacas en la Sierra de A Capelada.

Pero lo que fundamentalmente atrae a los turistas a estos parajes es el santuario de San Andrés de Teixido. 

Ya existía en el siglo XII, aunque la actual construcción data de 1785, y en él se mezclan el culto cristiano a San Andrés con ritos paganos y tradiciones precristianas, como esa creencia de que los reptiles y otro tipo de bicherío que andan por el camino son almas en peregrinación que no merecerán el descanso hasta que no hayan visitado el santuario.

Esa es una de las leyendas gallegas más extendidas, y otra es la que explica que el santuario se levantó en el lugar donde encalló la barca de San Andrés (así se llama un peñasco con forma de barca invertida frente a la costa), y Dios para contentarle por tener que quedarse en un lugar tan apartado le prometió que todos los mortales habrían de visitarle, si no de vivos, de muertos.

Santuario de San Andrés de Teixido.

Observo que los turistas llegan hasta aquí con la lección bien aprendida y cumplen con los rituales de beber de los tres caños de la Fuente del Santo, hacer las promesas a San Andrés y pedirle favores. 

Por su parte, los lugareños, en sus tiendas y puestos de souvenirs a las puertas de sus casas, se encargan de mantener vivos los iconos de San Andrés de Teixido, regalando ramilletes de la “herba de namorar” (hierba de enamorar), propicia para el erotismo y la fertilidad, y vendiendo los singulares amuletos de vivos colores llamados “sanandreses” que ellos mismos fabrican con miga de pan endurecida al horno.

Le compro a María Ángeles un manojito de sus figuras de miga de pan, y me lo entrega por cuatro euros con un papelito con su significado: la flor me acompañará en el amor; la mano pedirá por el buen hacer en los estudios; gracias a la sardina, nunca me faltará el alimento, y la barca me protegerá en los viajes; la escalera me ayudará a mejorar en el trabajo y los negocios; la figura de San Andrés me dará buena salud y amistad; y la corona del santo y la paloma, símbolo de la paz, me traerán suerte en general.

“Sanandresiños”.

Y ya con los deberes hechos –aunque no bebo de la Fuente do Santo porque hay una pintada en blanco que dice “no potable” y que el resto del mundo ignora–, me invade cierta decepción y me pongo crítica: no puedo con el feísmo.

Cierto que el santuario se encuentra perfectamente conservado, con el suelo exterior empedrado, igual que la escalinata que lleva a la Fuente do Santo; y los alrededores de la fuente son un verdín cuidado, con árboles y algunos bancos. En fin, lo normal cuando se pretende poner un entorno en valor y, desde luego, lo que cualquiera espera de un lugar de la importancia y la fama de San Andrés de Teixido.

Fuente del Santo o de los Tres Caños.

Y cierto también que hay algunas casas arregladas, con el tipo de fachada encalada del santuario, pero el conjunto dista mucho de ser armónico. Como ejemplo, al lado mismo del santuario hay un galpón en ladrillo visto y tejado de uralita convertido en tienda de souvenirs. Y por los verdes prados de los alrededores, aparecen galpones de ladrillo o de bloques a la vista y alguna vieja bañera abandonada.

Ese desinterés por mejorar la estética del pueblo llama todavía más la atención cuando se ven otras iniciativas tendentes a mejorar el turismo, como el parking construido a la entrada del pueblo con al menos una docena de plazas de autobuses, que demuestra, al menos, una preocupación por adaptarse a la afluencia de público que recibe en determinados momentos.

Una perspectiva del pueblo desde la carretera general.

Entiendo que las labores del campo de la escasa población de la aldea requieren, por ejemplo, galpones para almacenar aperos y distinta maquinaria, gallineros o pequeños corrales, y que esas construcciones tengan que permitirse, pero con ciertos criterios.

, 9. Castro de Punta dos Prados
Ortigueria

Castro de Punta dos Prados, Ortigueria

El castro de Punta dos Prados es un ejemplo de Castro marítimo gallego. La construcción data de la Edad de Hierro y de la Época Romana, esta supone un poblado fortificado de pequeñas dimensiones, aproximadamente 20 metros sobre el nivel del mar. 

Este castro aprovechaba las condiciones que le aportaba encontrarse en primera línea de costa, para fines defensivos que además reforzaba con la construcción de dos altas murallas de tierra y piedras y dos fosos en forma de «U».

El asentamiento no se encuentra en las mejores condiciones de conservación ya que estuvo desatendido durante muchos años, hasta el comienzo de su primera campaña de excavación en el año 83. A pesar de esto consiguieron recuperarse numerosos estructuras y elementos como cerámica indígena u otros objetos propios de la época.

Castro de Punta dos Prados, Ortigueria

Si un enclave del atractivo de la comarca de Ortigueira es hoy destino de las hordas de turistas, su privilegiada situación, en primera línea de costa, lo convertía hace miles de años en objetivo de otras hordas más violentas. 

Para evitar eso, los castros, los antiguos poblados fortificados celtas, estaban más que preparados para resistir los asaltos indeseados. 

El de Punta dos Prados, cuyo yacimiento podemos visitar actualmente (a 6 km de Ortigueira) es un ejemplo perfecto de castro marítimo, con la zona de ‘viviendas’ protegida por dos fosos en forma de U, además de una doble línea amurallada. A pesar de toda la erosión del conjunto aún podemos hacernos una idea la vida allí, incluidos los restos del horno que hacía las veces de sauna de la época.

10. Que ver en Ortigueira


El Mejor Banco del Mundo, Ortigueira

Ortigueira está situada en la provincia de A Coruña, en la comarca de Ortegal. Es una localidad cargada de historia y aunque comúnmente sea conocida por el Festival Internacional do Mundo Celta (Festival de Ortigueira) esconde muchísimos secretos y lugares realmente mágicos en los que el botón “desconectar” se mantendrá pulsado hasta que decidáis volver a casa.

Sea cual sea el ángulo desde el que la miremos, no deja de fascinarnos, por eso, os mostraremos  lugares alternativos que convertiremos en los motivos por los que visitar Ortigueira.

Calle Real y los Cantones

Foto Antigua en la Calle Real.Ortigueira, La Coruña

Como bien nos explica el Concello de Ortigueira, la calle Ancha o Real y los Cantones constituyen el auténtico corazón de la villa. Desde las últimas décadas del siglo XIX, estas calles crecen y se elevan exponencialmente convirtiéndose en su “centro comercial” por excelencia.

En las casas que lo rodean nacieron y residieron, los personajes más representativos que Santa Marta le dio a la política y a la cultura durante la Edad Contemporánea.

Los paseos laterales de esta calle (Los Cantones), tienen una anchura de 5 metros, espacio más que suficiente para detener el paso y levantar la cabeza para admirar las maravillas arquitectónicas por las que caminamos, ya que, el “look” de esta pequeña urbe, no ha variado desde principios del S.XX.

Mientras caminas, podrás encontrarte con la antigua fábrica de chocolate Casa Puetes, la casa natal de Ramón Armada Teixeiro, la imprenta Foxo que continua funcionando después de más de 100 años de historia, la Casa Barahona que acogió diversas tertulias en sus bajos, la Casa da Cordeira o el Casino Ortegano, donde se decidió toda la política local en la época de la Restauración.

Barrio do Ponto

Este es el barrio en el que residieron los primeros habitantes de Santa Marta. 

Está formado por calles irregulares y estrechas, como la mayoría de las casas que a ellas asoman.

Barrio do Ponto, Ortigueira

Recorrer sus callejuelas, descubrir la Praciña dos Anxos y caminar por la alameda do Ponto, denominada también Cemiterio Vello, es uno de los trayectos más bonitos que podemos hacer en esta localidad, además de pasear por su puerto.

También recomendamos llegar hasta la punta de la península do Requeixo, donde se encuentra el Cementerio Nuevo, levantado frente al mar.

Acantilados de Picón

Acantilados de Picón, Ortigueira

El tercer y último motivo no podía ser otro que no fuese dedicado a paraísos naturales. El mar, ese gigante que abraza Galicia, ha esculpido en el municipio de Ortigueira impresionantes acantilados que recorren la costa desde el cabo de Ortegal hasta el cabo de Estaca de Bares, regalándonos en Loiba, el ya conocido banco más bonito del mundo.

Desde luego, el dicho que acompaña a San Andrés de Teixido, “vai de morto o que non foi de vivo”, es totalmente extrapolable a este lugar, por lo que, sin más dilación: Los acantilados de Picón.


11. y para Comer en Ortigueira



Restaurante Marea
Rúa Balbis 2, 
15360 Cariño España
+34 621 26 71 50

Casa Rodrigo
A Feira de San Claudio, s/n, 
15368 Ortigueira España
+34 981 40 10 89

A Cabana do Fos
Playa morouzos s/n, 
15332 Ortigueira España
+34 981 42 21 12

y algo mas económicos:

Bar o coto
O Coto S/N, 
Ortigueira España
+34 981 40 01 60

Pizzeria O Baleo
Cp-4402,
 Ortigueira España
+34 981 40 02 80

12. Otras Rutas Cercanas

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