lunes, 4 de abril de 2022

Ruta Arqueológica por Ávila, entre Castros Vetones y Verracos (y II): Del Castro de las Cogotas al de Castillejos

Castro de las Cogotas, Ávila


Ávila

La Oculta Maqbara de San Nicolás, Ávila

Castro de los Castillejos

Dolmen del Prado de las Cruces, Bernuy-Salinero

Túmulos de Los Tiesos, Mediana de Voltoya

Los vettones fueron uno más de tantos pueblos que habitaron la península Ibérica desde finales del siglo V a.C. encuadrados dentro lo que se conoce como cultura céltica. Las fuentes de la época los situaban en las actuales provincias de Ávila, Salamanca, Cáceres, parte de Toledo y de Badajoz.

Su forma de poblamiento eran los hoy llamados Castros, lugares elegidos por sus condiciones defensivas naturales que eran además reforzados por potentes murallas, torres, campos de piedras hincadas para dificultar el acceso de la caballería, fosos, etc.

En sus necrópolis de incineración se enterraban las cenizas de aquellas gentes que vivieron un momento de gran trascendencia como fue la conquista romana, cuya culminación para los vettones fue hacia el 133 a.C., momento en el que esos lugares pierden su independencia, aunque siguen habitados al menos un siglo después. Su abandono en el siglo I a.C. dio lugar a las ruinas arqueológicas que hoy constituyen un exponente cultural de gran monumentalidad, rehabilitadas para el disfrute público.

Como continuación a la Primera parte de nuestra ruta:

Castro de el Raso, Candeleda

Indice:
  1. Croquis de nuestra ruta
  2. Como Llegar a Avila
  3. Castro de los Castillejos
  4. Castro de las Cogotas
  5. Maqbara de San Nicolás
  6. Verracos de Tornadizos
  7. El Dolmen de Bernuy
  8. Túmulo de Los Tiesos
  9. Castro de El Berrueco
  10. Otras Rutas Cercanas

1. Croquis de nuestra ruta


2. Como Llegar a Avila


Como todos nuestro destinos están circunvalando la ciudad de Ávila, no tenemos mas remedio que utilizarlo como punto de referencia y soporte de nuestra ruta, y para saberlo todo sobre Ávila podemos clickar en el enlace siguiente:


Podemos iniciar nuestro recorrido en el

3. Castro de los Castillejos

Castro de los Castillejos, Sanchorreja

El castro de los Castillejos se encuentra ubicado en el corazón de la sierra de Ávila, en el término municipal de Sanchorreja. 

Es una zona excelente para el senderismo de dificultad baja, pudiéndose disfrutar de un entorno saludable y unos paisajes de gran belleza. Es el territorio habitual de la raza avileña de ganado vacuno, de reconocida fama dentro del mundo de la gastronomía.

El poblado de Los Castillejos se encuentra situado a 1.553 metros sobre el nivel del mar, en un cerro amesetado, prácticamente aislado, a modo de monte isla, unido al resto de la sierra por un collado alto que constituye la divisoria de aguas de los dos barrancos que aíslan el cerro. 

Utiliza eficazmente como defensa la escarpada orografía y solo precisa muralla en los tramos débiles de los dos recintos incrustados entre los berrocales. 

El poblado se desarrolla desde la Edad del Bronce hasta la Romanización.

Relación de yacimientos arqueológicos en la comarca de La Moraña Oriental y la Comarca de Tierra de Pajares en la provincia de Ávila (Castilla y León, España). 

Se trata de yacimientos arqueológicos que han sido catalogados por la Junta de Castilla y León.

Su grado de explotación y estudio varía, pero en general muchos de ellos no pasan de la catalogación y determinación con pocos o esporádicos trabajos de campo.



4. Castro de las Cogotas 

Castro de las Cogotas, Cardeñosa,

A 10 Km de Ávila está ubicado en un cerro granítico en el termino de Cardeñosa, un lugar estratégico rico en fuentes y manantiales, en las estribaciones de la Sierra de Ávila, bañada por el río Adaja y el arroyo Rominillas. Desde aquí podemos contemplar amplias vistas, desde la Catedral de Ávila hasta Arévalo.

Descubierto en 1876, tiene 455 m. de largo y 312 m. de ancho, con un doble recinto amurallado, piedras hincadas para impedir la llegada de caballería enemiga; y mas de 1400 tumbas en la necrópolis de la inmediata vaguada. Tuvo su esplendor en el siglo V a III a.C. 

Todas las casas son de planta rectangular, con zócalos de mampostería e hiladas de adobe. Se han hallado objetos en su mayoría de hierro aunque también de adorno de bronce y objetos de cerámica fabricados a mano o a torno con decoración calada y a peine. El grueso de los testimonios visibles corresponden a la segunda Edad del Hierro.

A finales del siglo XIX el yacimiento empieza a ser conocido y despierta el interés de los eruditos de la zona. La mayor parte del yacimiento fue excavado entre 1927 y 1931 por Juan Cabré, quien valoró el hallazgo de una escultura completa de jabalí y dos toros en fragmentos.

Castro de las Cogotas, Cardeñosa

El jabalí tiene un excelente estado de conservación y su cronología puede establecerse en los siglos IV-III a.C. Cabré demostró la firme correspondencia de una parte de la estatuaria en piedra con los recintos fortificados de la Segunda Edad del Hierro y la riqueza ganadera de estas poblaciones. 

Éstas últimas presentaban un aspecto no muy diferente al de las estelas de la necrópolis y, recordando que algunos de los verracos conocidos en Ávila ostentaban inscripciones latinas de carácter funerario, excavó los espacios intermedios de las piedras, concluyendo que las esculturas no tenían contexto funerario. 

Ante este hecho, y dada la lejanía del cementerio del castro del lugar del hallazgo, planteó la hipótesis de que ésta y otras esculturas fueron concebidas por los vettones como símbolos relacionados con la protección del ganado.

La escultura de jabalí se conserva hoy en la plaza de Calvo Sotelo en Ávila (Plaza del Alcázar) a donde llegó por orden de Alfonso XII en 1877. junto al Mercado Grande, y uno de los toros puede verse en el almacén visitable de la Iglesia de Santo Tomé el Viejo, junto al Museo.

La visita al castro de Las Paredejas y a todo el Cerro del Berrueco implica una interesante excursión a pie por un impresionante paisaje granítico poblado de encinas. El complejo arqueológico del Cerro del Berrueco se compone de dos cerros unidos por la base: El Berrueco y el Berroquillo. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931, siendo en la actualidad Bien de Interés Cultural.

5. Maqbara de San Nicolás

Maqbara de San Nicolás, Ávila

La maqbara de San Nicolás fue una necrópolis islámica situada en Ávila (España), en un paraje al suroeste del recinto amurallado denominado Vado de San Mateo, entre la iglesia de San Nicolás y el río Adaja.​

La necrópolis fue excavada entre 1999 y 2003, durante las obras de construcción de una urbanización en el suroeste de Ávila en el contexto de la burbuja inmobiliaria en España. 

Fue identificada desde el primer momento como un cementerio islámico, debido a la disposición de los cuerpos, colocados en posición decúbito lateral derecho en fosas estrechas con orientación este-oeste o nordeste-suroeste, y a la ausencia de ataúd o ajuar.
Se descubrieron 3171 sepulturas​ fechadas entre el siglo XIII y el año 1502, antes de la conversión forzosa de los musulmanes en España, en una parcela de forma prácticamente cuadrangular, con una superficie de 2564 m2.​

Maqbara de San Nicolás, Ávila

Ante el descubrimiento, el historiador Serafín de Tapia inició una campaña a favor de la conservación de la maqbara, que contó el el apoyo de las universidades de Valladolid, Salamanca, Complutense y Oxford, así como el Ministerio de Cultura de Francia y los grupos políticos de oposición del Ayuntamiento de Ávila, PSOE e Izquierda Unida. 

​Esta maqbara de San Nicolás (actualmente no conservada; el lugar está urbanizado y no hay ninguna referencia a la necrópolis) , existen sólidos indicios documentales de la existencia de otros lugares de enterramiento de musulmanes en Ávila: uno junto al monasterio cisterciense de Santa Ana y otro junto al premostratense del Sancti Spiritus. De ellos no se ha documentado nada arqueológicamente hasta el momento, aunque algunas de las estelas conocidas podrían venir de allí.

6. Verracos de Tornadizos

En la dehesa conocida como la «Alameda Alta», en el término municipal de Tornadizos de Ávila, existen más de veinte ejemplares de esculturas de toros alineados en series.

Verracos de Tornadizos

Comoquiera que los toros de piedra -igual que los célebres Toros de Guisando- aparecían en pleno campo, lejos de poblados, en fértiles prados, donde pacerían constantemente numerosas cabezas de ganado de cerda y vacuno, y recordando que otras muchas esculturas de la provincia no tenían carácter funerario, Juan Cabré lanzó la hipótesis de que se trataba de símbolos relacionados con la protección del ganado, favorecedores de una magia de pastos y, tal vez, de reproducción.

La dehesa se localiza a unos 9 km al sureste de Ávila, bien delimitada por pequeños tesos y suaves ondulaciones, a unos 1.250 m de altitud. Su ubicación ofrece un estricto control visual del territorio circundante, abierto al noroeste, por donde se comunica fácilmente con la vega del río Adaja y la capital abulense.

La importancia del lugar elegido también es manifiesta a la vista de los ricos pastizales situados a media altura, únicos aprovechables en gran parte del año. Las esculturas configuran un espacio topográfico humano. La visibilidad es excepcional para quien accediera a la zona desde la llanura del Adaja y para quienes se movieran con los ganados por las cuerdas de las alturas que cierran la hondonada de Alameda Alta.

La propuesta de los verracos de Tornadizos como delimitadores de propiedad, se corresponde bastante bien con el patrón de poblamiento jerarquizado que ofrece el extremo oriental del valle Amblés. En este sentido, creemos muy importante referirnos a su probable relación con los orígenes de la ciudad de Ávila, perfectamente visible desde la hoya.

Estaríamos ante un ejemplo característico de progresiva concentración de la población y sus ganados en torno a un «lugar central» a finales de la Edad del Hierro (siglo I a.C.), inmediato a la vega agrícola del Adaja y a media distancia de las dehesas más ricas de la comarca.

Se conocen exactamente veintidós de estas esculturas, conservándose allí ocho y el resto en la capital. Se ha querido relacionar la zona donde aparecen estos ejemplares con los santuarios europeos de tipo céltico, llamados Viereckschanzen, pero no hay nada seguro en este sentido.

Aproximadamente la mitad de los ejemplares del grupo se caracterizan por sus dimensiones pequeñas y sus perfiles rectos y geométricos. En algunos casos ostentan inscripciones latinas habiendo sido interpretados de cronología romana y como parte integrante de monumentos sepulcrales.

7. El Dolmen de Bernuy

un «Stonehenge que no conocemos»

Dolmen del Prado de las Cruces, Bernuy-Salinero

El Dolmen del Prado de las Cruces, sito en Bernuy-Salinero, constituye un singular ejemplo de arquitectura megalítica en la provincia de Ávila 

El monumento funerario corresponde al tipo de los denominados «sepulcros de corredor», consta de cámara circular y corredor de acceso, orientado al sureste, todo ello cubierto por un túmulo de tierra y piedras, que en el espacio conservado alcanza los 20 metros de diámetro.

Su utilización como lugar de enterramiento se extiende desde finales del Neolítico hasta principios de la Edad del Bronce, entre los últimos siglos del cuarto milenio y el primer tercio del segundo milenio adC.

Mª Ángeles Álvarez fue la responsable del hallazgo de este monumento megalítico, que cumple tres décadas desde su descubrimiento

Data de dos mil años antes de Cristo y los expertos lo sitúan dentro del fenómeno megalítico. Es un monumento funerario que ha sido utilizado por diferentes pueblos a lo largo de la Historia, propiciando «un batiburrillo de datos espectacular, de diferentes culturas».

Sepulcro megalítico de corredor 

descubierto en 1987 por M.A. Álvarez.

En octubre de ese mismo año comenzaron los trabajos arqueológicos bajo la dirección de J.F. Fabián García. Fue erigido con toda probabilidad en los últimos estadios del neolítico, con alta frecuencia de uso entre el 2300-1800 a.n.e. y uso residual hasta el Bronce Final. Se localiza sobre la confluencia de dos arroyos dentro de la divisoria inicial entre los ríos Adaja y Voltoya. Fue construido con materiales locales, tanto las grandes lajas que conformaban el corredor y la cámara funeraria, como los elementos menores que rellenaban el túmulo.

Supone uno de los escasísimos ejemplos de esta arquitectura funeraria en el centro peninsular -Segovia, Madrid, Ávila-.

El monumento muestra, en efecto, una cámara de planta pseudocircular, con un perímetro superior a los 3 m, cierre de al menos una decena de lajas rectangulares en posición vertical de caras planas y un borde superior redondeado. 

Cuenta además con un corredor de acceso, de algo más de un metro de ancho y cuatro de largo con el eje de enfouqe hacia la salida del sol. Alrededor se encontraba un túmulo pétreo revestido de tierra de aproximadamente 22 m de diámetro.

La edificación se presenta actualmente cercada. Dentro del recinto se puede consultar un par de sencillos paneles descriptivos.

Mª Ángeles Álvarez habla con pasión de este descubrimiento, del que fue responsable en el año 1987, hace ahora poco más de treinta años, cuando se encontraba finalizando sus estudios de arqueología y realizando trabajos de prospección en la provincia de Ávila. «La excavación estuvo llena de emoción. Fue el primer y el único dolmen que ha aparecido en Ávila hasta el momento, en una zona en la que quizá no se había estudiado el fenómeno megalítico», asegura.

A través de los hallazgos de esta magnitud «nos damos cuenta de que el lugar donde transcurre nuestra vida también ha sido el sitio donde han vivido personas hace miles de años, de cómo se organizaban, cuál era su modo de enterramiento. Produce una verdadera emoción vislumbrar el mundo de sus creencias».

El Dolmen del Prado de las Cruces, conocido como el Dolmen de Bernuy, está situado en el término municipal de este pueblo, Bernuy Salinero, a siete kilómetros al este de la capital abulense. Desde que se construyó, ha sido utilizado por diferentes pueblos a lo largo de la Historia. 

El monumento está «claramente identificado en el campo», explica Álvarez, y contiene los elementos religiosos y rituales que todos los pueblos conocían. Por esta razón también, todos los pueblos sabían que se trataba de un monumento funerario, en el que se enterraba a los muertos con el ajuar que llevarían en la otra vida. 

Este es uno de los motivos por los que «ha sido saqueado desde épocas prehistóricas, incluso con fines de limpieza», como en el caso de las poblaciones que se asentaban en el lugar, las cuales apartaban los restos de las anteriores, para poder enterrar a los suyos.

Dolmen del Prado de las Cruces, Bernuy-Salinero

Este hecho provocó que en la zona exista «un batiburrillo espectacular de restos de culturas, que nos dan muchísimos datos no solo de los pueblos que aquí vivían, sino de cómo se interrelacionaban y cómo hubo determinados elementos culturales y religiosos que se fueron manteniendo a lo largo del tiempo durante milenios».

Stonehenge: la Historia a través de las piedras

Pero este dolmen no es el único descubrimiento de la zona. Cerca de este, que está excavado y estudiado en su totalidad, se encuentra un «círculo megalítico impresionante, una especie de Stonehenge que no conocemos, y que nos lleva a un mundo de creencias de la época espectacular», cuenta Álvarez.

Este círculo megalítico se encuentra en una vaguada «sobrecogedora», en una pradera abierta que lleva la vista a las pinturas rupestres de Ojos Albos, al este de la provincia abulense, que tienen relación con «este mundo de creencias de los hombres primitivos, que les llevaba a tener santuarios al aire libre, a adorar a la naturaleza y a observar los astros».

Y es que toda la distribución de estos crómlech «tiene que ver con la ubicación del cielo», algo que se «comprueba cada día a través de una disciplina denominada astroarqueología», explica Mª Ángeles.

Los monumentos de piedra existentes en esta zona se excavaron en su totalidad y se restauraron en su momento. También se colocaron las piedras que no estaban ubicadas en su lugar correspondiente, como las que componían «el corredor, porque este es un dolmen con corredor, de una cámara, con pasillo. 

Los dólmenes hay que entenderlos así, como una especie de cuevas donde los hombres primitivos entraban en esa especie de conexión entre la vida y la muerte, entre el cielo y la tierra. Entraban reptando y realizaban una serie de posturas que vamos descubriendo a través de pequeños indicios», explica Álvarez.

8. Túmulo de Los Tiesos


Túmulo de Los Tiesos, Mediana de Voltoya

Los Tiesos es un túmulo prehistórico que se encuentra en la provincia de Ávila (España), en la cuenca del río Voltoya, cerca de la localidad de Mediana de Voltoya, comarca de Campo Azálvaro.

Descubierto en 1997, no fue investigado hasta 2001 y restaurado un año más tarde. Se encuentra sobre un alto próximo al arroyo de la Mediana o Ciervos, lo que le daba carácter de hito para ser visto. 

Durante la época postmedieval fue saqueado por buscadores de tesoros que alteraron la cámara y se llevaron las ofrendas y ajuares en ella depositados. Basándose en los objetos que han quedado, los investigadores datan el túmulo y su uso entre los años 3500 a. C. y 1400 a. C., es decir, del Neolítico a la Edad del Bronce.

Este conjunto se compone de una cámara central, seguramente circular, compuesta de lajas de pizarra colocadas verticalmente, donde se llevaban a cabo las ofrendas y los enterramientos. Tapando la cámara y rodeándola se encuentra un túmulo de piedras y tierra que le confería grandeza y singularidad.

Como muchos otros, su función no fue tan sólo funeraria sino que también servía como hito o mojón relacionado con la propiedad de las tierras, su uso y el control de las vías pecuarias. 

En el caso del túmulo de Los Tiesos es posible que marcara la separación entre pastos de las poblaciones prehistóricas que frecuentaban las tierras de Campo Azálvaro con sus ganados de manera estacional.

Túmulo de Los Tiesos, Mediana de Voltoya

En la actualidad se accede a él desde la localidad abulense de Mediana de Voltoya, tomando el camino vecinal que lleva a Urraca Miguel, hacia el SE. 

Se encuentra señalizado, descrito y protegido por una valla metálica que impide el acceso del ganado y otros grandes mamíferos. Su mantenimiento y estudio está gestionado por la Junta de Castilla y León.

y ya fuera de esta zona, entre las provincias de Salamanca y Ávila,   y a cierta distancia encontramos el 

9. Castro de El Berrueco 

Mítico Castro del Berrueco

El yacimiento arqueológico de Las Paredejas se encuentra dentro del complejo arqueológico conocido como Cerro del Berrueco, entre las provincias de Salamanca y Ávila, ubicado en las inmediaciones de las sierras de Gredos y Béjar, dominando una amplia zona del valle del Tormes, en los términos municipales de El Tejado y Puente de Congosto y Medinilla (Ávila).

La riqueza y vistosidad de sus hallazgos explica que haya sido uno de los asentamientos más emblemáticos de la prehistoria en la Meseta Norte.

Ha constituido desde antiguo un lugar cargado de historias que hablan de hallazgos fantásticos y reales. 

Los vestigios arqueológicos abarcan una superficie de unos 5 km2 y engloban distintos yacimientos fechados entre la Edad del Bronce y época romana.

Ídolo procedente del castro del Berrueco (Ávila)

Seguramente, las comunidades que habitaron el cerro y sus alrededores, jugaron un papel clave en los contactos entre el sur de la Península Ibérica y las tierras del interior durante la Edad del Hierro.

Según las fuentes antiguas, en esta zona habitaban los vettones, un pueblo de cultura céltica del que las crónicas hablan que estaba aliado a sus vecinos lusitanos en las luchas contra los romanos.

No se sabe nada de su lengua puesto que no practicaban la escritura. Vivían en lugares de fácil defensa, con varios recintos fortificados, su sociedad estaba fuertemente jerarquizada e incineraban a sus muertos guardando las cenizas en vasijas que enterraban en el suelo.


10. Otras Rutas Cercanas 


Escapada al Valle de Ambroz, Cáceres

Viaje a la Leyenda: Las Hurdes, Caceres


Escapada al Retiro Salmantino: Las Batuecas

Entre Castros y Miradores: En Ruta por los Arribes del Duero



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