jueves, 14 de abril de 2022

En Ruta por las Torres y Castillos del Señorio de Vizcaya (y II): De la Torre de Muncharaz al Fuerte de la Galea


Castillo de Butrón , Vizcaya

Casa Torre de Muncharaz,Vizcaya

Castillo de Arteaga, Vizcaya

Torre de Zamudio

Casa Torre de Munguia

Fuerte de Punta Galea, Guecho, Vizcaya

Durante la Edad Media los linajes más poderosos, agrupados en dos grandes bandos, oñacinos y gamboínos, se enfrentaron por las fuentes de riqueza y poder en todo el Territorio de Vizcaya.

Para su defensa construyeron casas-torre en lugares estratégicos. Estos edificios cubrían simultáneamente las funciones de residencia familiar, bastión de defensa militar y símbolo de prestigio público en una sociedad que vivió de manera convulsa y violenta las etapas finales de la transición bajo medieval.


Los castillos, torres y casas-torre primigenias de la nobleza, fueron edificios netamente militares, situados en lugares estratégicos como altozanos, cruces de caminos, puentes, proximidades e interior de las villas. 

Contaban además con torres auxiliares junto a ferrerías o molinos que representaban los medios de producción.



Las torres y casa-torre se extendían por todo el Norte peninsular de los reinos de Castilla y León, sin embargo, no llegaban a toda Galicia, por lo que la influencia venía del Este. Estas torres, no tenían relación con las del sur de estos reinos.

Las torres vizcaínas fueron construidas en una coyuntura muy concreta: la crisis que sufrió el
Señorío -como toda Europa Occidental- durante los siglos XIV y XV.

Las dificultades afectaron a todos los grupos sociales, pero fueron los hidalgos más acomodados - la pe
queña nobleza, podríamos decir-la primera en reaccionar ante esta dura situación.

Continuando por la primera parte de nuestra ruta:

La torre, torre fuerte o casa torre es uno de los elementos más populares del paisaje construido en Vizcaya, posiblemente sólo superado por el caserío.

Indice:

  1. Como llegar a Muncharaz, inicio de nuestra Ruta
  2. Croquis de nuestra ruta
  3. Torre de Muncharaz
  4. Comer en Durango
  5. Castillo de Arteaga
  6. Cueva de Santimamiñe
  7. Comer en la cercana Guernica
  8. Torre de Lezama
  9. Torre de Zamudio
  10. Comer en Zamudio
  11. Casa Torre de Munguía
  12. Comer en Munguia
  13. Castillo de Butrón
  14. Torre de Martiatu
  15. Comer cerca de la Torre de Martiatu
  16. Fuerte de la Galea
  17. Comer en Guecho
  18. Otras Rutas Cercanas

1. Como llegar a Muncharaz, inicio de nuestra Ruta

 

 2. Croquis de nuestra ruta


3. La Torre de Muncharaz


Torre de Muncharaz, Vizcaya

Denominada "torre-palacio", es un edificio monumental situado en la localidad vizcaína de Abadiano, , en el barrio al que da nombre. Ha sido considerado como la edificación renacentista más destacada de la arquitectura civil en Vizcaya.

Se ubica en la orilla izquierda del río Zumelegui y es el solar de los Muncharaz, una de las familias más relevantes de la historia vizcaína, en ella nació la madre de fray Juan de Zumárraga primer obispo de México tal y como reza una inscripción en su fachada. Los Muntsaratz estuvieron presentes en todos los acontecimientos económicos y políticos del duranguesado a partir del siglo XVII. Concebida como torre fuerte, como evidencia su parte baja, fue reformada para convertirla en un palacio rural.

Historia

El origen de la torre de Muntsaratz se remonta al siglo IX como casa-torre defensiva aunque no hayan perdurado restos de dicha construcción. La primera referencia escrita que se tiene de la existencia de la torre se encuentra en el testamento de Doña Urraca hija del rey del reino de Pamplona dictado el 2 de octubre de 1212 en el que dice:

...y mando la mi torre Palacio y Solar al mi fijo Pero Ruiz con todas dibisas, Señorío y maiora del dicho Solar, y con las ferrerías, moleras, montes, castaños, manzanales, losas, casales, tríbutos con huertas parros, con rentas, casas de Alaba, y viñas de Treviño...

Hay constancia de la participación de la familia de Muntsaratz en las Guerras de bandos en la parte ganboína y del ataque al que fue sometida la torre por parte de las tropas del señor de Butrón, oñacino, en 1446 en el que se utilizó una lombarda que estalló frustrando la toma de la fortaleza.

Entre los siglos XV y XVI se dan en la comarca del Duranguesado hechos de herejía y brujería que son intervenidos por la inquisición. La familia de Muntsaratz aparece vinculada en algunos de ellos.

Para dar final a las guerras de bandos los Reyes Católicos prohibieron erigir torres fuertes. A raíz de tal norma, esta torre hubo de desmocharse, aligerando los muros y abriendo la galería, y pasó de "casa fuerte" a "casa palacio". De todas formas, la galería resulta demasiado avanzada para esos años y se cree que es de finales del XVI.

En el siglo XV Pedro de Muntsaratz trabajó al servicio de Enrique IV como alcaide del alcázar de Segovia y del de Madrid.

A comienzos del siglo XVII el edificio pasó a pertenecer a la familia Guisasa, debido a que al morir Francisca de Muntsaratz sin descendencia alguna fue reclamado por sus hermanas y ellas lo vendieron en 1627 a Domingo Martínez de Guisasa. A estos nuevos propietarios se deben las reformas realizadas en los cuerpos altos de la torre en las que trabajaron reconocidos canteros de la comarca, como Martín de Arrilueaga y Martín de Zalloniz así como el entallador Juan de Rementería de Elorrio.2

En 1669 Martínez de Guisasa vende la torre a Jancinta de Arriola, natural de Elorrio y, al morir esta, pasa a manos de su hija María Teresa de Arespakoetxaga quien la alquila en 1680 a Antonio de Abadiño para llevar una salmentería de ganado.

En 1704 se tiene como propietario a Juan Antonio de Merzeta, marido de Isabel Arriola y Arespakotxaga quien había heredado la torre. La sucesión de este matrimonio es únicamente femenina y se vincula con la familia Allende-Salazar, condes de Montefuerte, mediante el matrimonio de una de sus hijas, de tal forma que en 1745 figura como propietario Diego Antonio de Allende, residente en Lumo, permaneciendo en el seno de la familia Allende hasta el siglo XX.

La familia Allende da la casa en alquiler. A finales del siglo XVIII vivía en ella Pedro Ostendi y la propiedad era administrada por Pedro Antronio de Asúa. En la primera mitad del siglo XIX habita la torre la familia Elespe, de donde desciende la saga de txistularis denominados los "txanbolin" .

En 1940 la familia Allende-Salazar, condes de Montefuerte, vende el edificio a Rufino Cengotitabengoa, que lo alquila a la familia Azcarate la cual lo habita hasta finales de la década de 1960. 

Cuando los Azcarate abandonan el edificio sus dueños lo dedican a habitación de los trabajadores de sus instalaciones de invernaderos. En esta época se produce una gran degradación del edificio debido a las reformas sin control ni fundamento que se realizan en el interior. El edificio queda sin uso en 1977.

En la década de 1980, el ayuntamiento de Abadiano impulsado por la asociación Gerediaga Elkartea, comienza las gestiones para la adquisición y revalorización del monumento. Se realizan obras para su consolidación (bajo la dirección del arquitecto Pedro María Basañez) y en 1999 el edificio es adquirido por la Diputación Foral de Vizcaya y se realizan las obras de rehabilitación de la mano del arquitecto Jesús Landia.

Descripción

Es un edificio de planta ligeramente rectangular, de 12 y 10 metros de lado y 17 metros de altura cubierto por un gran tejado a cuatro aguas. Las fachadas principales, que dan al sur y al oeste, están realizas en sillería, mientras que las otras son de mampostería de 2,5 metros de grosor realizado en piedra arenisca. Su aspecto, cúbico, se identifica con las torres medievales.

Desde el exterior se aprecian tres niveles diferentes; el primero, muy hermético, en el que se abren algunas saeteras que servían de ventilación a las caballerizas y la puerta de acceso realizada en medio punto con dovelas radiales bastante salidas. Sobre la puerta se ubica el escudo de armas de los Muntsaratz y la leyenda "estos biben bibieron goardando la fama que tuvieron". El segundo nivel está ocupado en las fachadas nobles por una galería o loggia de columnas toscanas realizadas en la reforma que se ejecutó hacia 1590. 

La galería está formada por 7 arcos de medio punto en el lado sur y 6 en el este que descansan en columnas toscanas lisas que dan al conjunto del edificio un aire noble y distinguido. El tercer nivel está realizado en madera y ladrillo. Está ejecutado con una estructura de entramado de madera con antepecho de ladrillo, dejando la mitad de la altura sin cubrir para facilitar la aireación de la zona de almacenaje agrícola.

Desde el interior se aprecian cuatro niveles diferenciados: El primero el de las caballerizas y cuadras, cerrado a excepción de algunas pequeñas aperturas. En él se aprecia un entramado de madera de roble apoyado en postes de esta misma madera y el lo gruesos muros de piedra. 

Sobre esta estructura se ubican las habitaciones y cocina y sobre ellas una gran habitación central de 8 por 10 metros a doble altura con acceso a la galería arqueada. En este salón se realizaba la vida de los habitantes de la torre. El desván destinado al almace

naje de los productos del campo, es una área amplia y muy bien ventilada.
Escudo de armas

Escudo de armas de los Muntsaratz sobre la puerta de entrada a la torre del mismo nombre.

Sobre la puerta de acceso al edificio se halla el escudo de armas de los Muntsaratz el cual tiene la siguiente descripción: Sobre el casco descansa una cabeza de león con fauces abiertas, y a sus lados la leyenda "estos biben y bibieron goardando la honra y fama que tuvieron". 

Unos lamberquienes discretos bajan, partiendo del casco, por los lados del cuartel en el que se representa dos leones rampantes afrontados que desenrollan en juego un ovillo de hilo compuesto por dos círculos concéntricos de los cuales parten cuatro óvalos en cruz. 

Sobre el óvalo un castillo y bajo el óvalo un aspa en punta. Cerrando el escudo, una águila explayada con la cabeza mirando a la izquierda.
La leyenda

Una de las leyendas cuenta cómo Doña Urraca, hija del rey de Navarra, se casó con Pedro Ruiz, señor de la casa de Muntsaratz de Abadiano. El hijo mayor, Ibon, era el destinado para ser el heredero de tan noble estirpe y odiado por su hermana menor: Mariurrika. 

Un día en el que se encontraban en el Amboto mientras el hermano dormía, después de comer, movida por el odio y la envidia arrojó a su hermano, con la ayuda de una criada, por las verticales paredes de la montaña. 

A su regreso dijo que su hermano se había despeñado. Acosada por la conciencia, una noche se presentaron en Muntsarantz los Ximelgorris o genios diabólicos. Desde entonces ha desaparecido y se dice que habita en las cuevas del Amboto.

4. Comer en Durango

Restaurante kukutze
Askatasun Etorbidea 19, 
48200 Durango España
+34 944 65 73 88

Restaurante- Asador Txakoli Larrinagatxu
Larrinagatxu Auzoa, 4, 48200 Durango España
+34 946 81 49 66

Mesoi Barria
Kalebarria Kalea 1, 
48200 Durango España
+34 946 03 03 41


5. Castillo de Arteaga

Castillo de Arteaga, Vizcaya

En el municipio de Arteaga, encontramos uno de los Castillos de Vizcaya que no puedes perderte si visitas esta provincia. 

El Castillo de Arteaga, o también conocido como Castillo de la Emperatriz Eugenia de Montijo, es un palacio neo medieval con aspecto de torreón neogótico. 

Uno de los motivos por los que es un lugar qué debes visitar si o si, es por privilegiada localización; en pleno estuario de Urdaibai y muy próximo a Guernica.

El Castillo de Arteaga fue residencia real francesa durante muchos años, Su torre del homenaje, del siglo XIII, la cual ha pasado por distintas reformas a lo largo de la historia. Si por algo destaca este torreón es por su estilo neogótico inspirado en la arquitectura gótica francesa. 

Hotel Castillo de Arteaga, Vizcaya

La torre se encuentra rodeada por un pequeño recinto cuadrado de altos muros, siendo algunos de los detalles neogóticos que destacan los arcos ojivales o incluso gárgolas.

A diferencia de otras fortalezas defensivas, el Castillo de Arteaga se encuentra en un terreno llano

Prueba de su grandiosidad, es el hecho de que el Castillo de Arteaga cuenta con un total de cinco pisos y un sótano. Actualmente el Castillo de Arteaga es un establecimiento hotelero y dispone de un restaurante, donde se realizan bodas y otras celebraciones. Descansar en una de sus habitaciones es como viajar en el tiempo.

y en las cercanias del Castillo ,


6. Cueva de Santimamiñe 



La cueva de Santimamiñe está situada en la localidad vizcaína de Cortézubi. 

En ella se han hallado restos y pinturas rupestres datados en el Paleolítico Superior, en el período Magdaleniense (entre 14 000 y 9000 años a. C.). Está considerada como un icono de la cultura vizcaína y su principal yacimiento prehistórico. 

Está incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde julio de 2008, dentro del sitio «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España» ​

Situación 

La cueva se sitúa en el barrio de Basondo, de Cortézubi, población cercana a la localidad de Guernica y Luno, al pie del monte Ereñozar (448 msnm), a 150 metros sobre el nivel del mar, cerca de la ermita de San Mamés , de la que toma el nombre), en la cuenca del parque natural de Urdaibai.

En un primer momento, la cueva es referida como "cueva de Basondo", y así aparece descrita en las actas de su descubrimiento y de sus primeras exploraciones. Existen algunas referencias como "cueva de Cortézubi"

​La cueva se sitúa enfrente del bosque de Oma, también llamado bosque encantado de Oma, por albergar la obra artística realizada por el pintor y escultor vasco Agustín Ibarrola.

Descubrimiento

A comienzo del siglo XX, en sus dos primeras décadas, los hallazgos de cuevas con arte parietal paleolítico se incrementaron. Entre ellos se encuentra el de Santimamiñe. En 1916 unos chavales fueron en busca de aventura, y se adentraron en la cueva trepando (por donde ahora se encuentra una línea negra indicando el camino por el que fueron). Arrancaron unas estalactitas gigantes, y descubrieron un pasadizo secreto en el que se adentraron y encontraron las pinturas. 

No les dieron ninguna importancia, pero poco tiempo después, el 7 de agosto de 1916, el compositor Jesús Guridi se hospedó en un balneario de Cortézubi. El hijo del dueño, Don José F. Bengoechea, le contó que en una excursión en enero de ese año y junto a unos amigos, habían visto dibujos "chiminos"​ en una cueva de la zona. Interesado por el relato, el compositor vasco organizó una excursión con Bengoechea y el resto de niños. 

El 11 de agosto de 1916 el compositor se adentraba con ellos en la cueva, comprobando que se trataba de pinturas rupestres. Guridi comunicó el hallazgo en Bilbao, a Manuel Losada, vocal de la Comisión de monumentos de Vizcaya, quien tras acompañar a Guridi a la cueva dio conocimiento oficial a dicha comisión, en una reunión que figura en un acta del 15 de mayo de 1917 de dicha comisión,​ a la que el compositor fue invitado para exponer los detalles de lo que había descubierto. 

En esta junta, se otorgó veracidad al hallazgo, acordando invitar al presidente de la diputación a la siguiente reunión para la comunicación oficial.​

Después del descubrimiento, las cuevas fueron examinadas por el Abbe Breuil, invitado por la comisión de Monumentos de Vizcaya, el 16 de septiembre de 1917,7​ quien hizo la primera certificación oficial de la antigüedad de las pinturas. Más tarde se realizaron varios estudios y excavaciones. 

El estudio principal se realizaría entre 1917 y 1918, y en él participaron Telesforo de Aranzadi, José Miguel de Barandiarán y Enrique Eguren. En este estudio se excavó el yacimiento de la entrada de la cueva, en el que se han realizado otros estudios y publicaciones como la que realizó en 1960 J. M. Apellániz y el realizado por Xabier Gorrotxategi para su tesis doctoral.

En las dos últimas décadas del siglo XX se realizaron estudios para determinar el daño que se había producido en el conjunto de las pinturas. Estos estudios determinaron la necesidad de limitar el acceso para evitar la modificación de las condiciones medioambientales del microclima existente en la cavidad.

Las medidas que se adoptaron entonces, en 1997, fueron la de limitar el aforo diario a 75 visitantes y cerrar la cámara principal de pinturas.

La cueva de Santimamiñe forma parte del conjunto de yacimientos prehistóricos del arco Atlántico. En Euskadi hay otros yacimientos importantes que completan un amplio panorama de hallazgos pictóricos rupestres que se suman a los de Asturias, Cantabria y Aquitania.

En noviembre de 2006 la cueva quedó incluida en la candidatura del Arte Rupestre Paleolítico de la Cornisa Cantábrica para su declaración por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, que aprobó el Consejo de Patrimonio Histórico para ser presentada en 2007. Esta candidatura incluye 14 yacimientos, como Tito Bustillo y Candamo en Asturias, cueva de Ekain en el País Vasco y el Conjunto de Montecastillo, Covalanas y La Garma en Cantabria.

Monumento a José Miguel de Barandiarán, próximo a la cueva.

Ese mismo año se cerraron al público totalmente las instalaciones y se emprendieron acciones para su conservación. Estas acciones de conservación contemplaban el desmantelamiento de las instalaciones de iluminación y la limitación de las visitas al vestíbulo de la cavidad, donde se han realizado excavaciones arqueológicas, dejando el resto de la cavidad a oscuras y accesible solo para la investigación y el mantenimiento.

A partir de 2006 se pretende realizar un plan de excavaciones arqueológicas sistemático que complete el realizado entre 2004 y 2006, en el que se obtuvieron muy buenos resultados.

La cueva

La composición de la cueva de Santimamiñe es de gran belleza. Tiene una longitud de 365 metros que se podían visitar antes del cierre al público en 2006, y hay abundantes formaciones cálcicas con abundancia de estalactitas y estalagmitas que llegan a formar curiosas figuras. También se producen cortinas de carbonato cálcico de diversos colores que van tomando dependiendo de los óxidos que lleven las aguas.

A unos 60 metros de la entrada se abre, arriba a la izquierda, una estrecha galería que se ensancha en dos partes: la primera es la antesala de las pinturas y la otra es la cámara principal.

El yacimiento

Entrada a la cueva de Santimamiñe.

El yacimiento situado en la entrada de la cueva proporcionó hallazgos que van desde el Paleolítico Superior hasta la época romana. El nivel relevante es el Magdaleniense, del que forman parte las pinturas y grabados. 

Se ha hallado un conchero que da testimonio de la importancia de los crustáceos en la alimentación de los habitantes prehistóricos.

En la totalidad de la cueva se encuentran 47 pinturas; todas representan animales. Encontramos 32 bisontes, siete cápridos, seis caballos, un ciervo y un oso. 

Todas las figuras están representadas de manera monócroma, en negro. El material utilizado para su ejecución fue el carbón.

Las primeras figuras se encuentran en la sala principal, cerca de la entrada, unos diez m después del vestíbulo. Más adentro, en lo que se llama la zona profunda, a un centenar de metros, hay otro conjunto de figuras entre las que destacan un bisonte y un caballo.

En la antecámara hay un amplio conjunto de figuras muy deterioradas, donde destacan caballos y bisontes. Seguidamente, en la cámara principal, que tiene una forma cuadrangular con unas medidas de 4 m de longitud, 3 m de anchura y 3,5 m. de altura, es donde se encuentra el conjunto más espectacular de todo el yacimiento. Junto a la entrada hay un grupo de bisontes grabados y pintados. 

En el panel principal, por encima y a la derecha de la estalagmita cónica donde están las figuras anteriores, se encuentran 8 bisontes, un caballo y una línea arqueada.

El deterioro

A partir del estudio desarrollado a finales del siglo XX se constata la fragilidad del conjunto monumental y se toman las medidas de limitación de las visitas y del cierre de la cámara principal de pinturas.

 Se constata, así mismo, que las infraestructuras que se han implementado en la cueva para facilitar su visita por el público son altamente perjudiciales, en especial la iluminación, que estimula el crecimiento de colonias de microorganismos y vegetación, en especial en las zonas que están permanentemente iluminadas. La iluminación también tiene influencia en la temperatura de la cueva. Las estructuras metálicas producen oxidaciones y condensaciones que habría que evitar.

Otro de los factores que se advirtieron es el aumento de CO2 que producen los visitantes, a lo que se une el aumento de la suciedad, parte procedente del exterior y otra parte del polvo que se levanta dentro.

Santimamiñe, un paisaje milenario

El Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Vizcaya con la puesta en marcha del Proyecto Cultural “Santimamiñe, un paisaje milenario”, en la cual se realiza un acceso virtual en 3D que tiene lugar en un espacio preparado al efecto en la ermita de San Mamés.

Los visitantes, mediante unas gafas especiales, se adentran en un paseo por la cueva en el cual van recibiendo explicaciones en diferentes idiomas. La reconstrucción se realiza gracias a un trabajo previo de escaneado de la cueva y toma de fotografías digitales de alta definición, de donde se ha obtenido un modelo completo en tres dimensiones de todo el espacio.

 

7. Comer en la cercana Guernica

Taberna Auzokoa
Picasso, 9, 
48300 Guernica y Luno España
+34 946 25 16 66

Restaurante Boliña El Viejo
Calle ADOLFO URIOSTE, 1, 
48300 Guernica y Luno España
+34 946 25 10 15

Restaurante Zallo Barri
Juan Calzada, 79, 
48300 Guernica y Luno España
+34 946 25 18 00

Restaurante Julen
Calle Industria, 14, 
48300 Guernica y Luno España
+34 946 53 72 85



8. Torre de Lezama

Torre de Lezama, Vizcaya

Estado: Restaurada
Visita: Exterior

Localización: 43°16’21.7″N 2°50’36.3″W

Historia y descripción

Situada en el barrio Aretxalde. Edificio del siglo XVI que refleja un volumen prismático simple, compacto, de gran esbeltez y realizado íntegramente en sillería arenisca. Presenta patín de acceso, actualmente englobado en el caserío construido junto a la torre. El volumen es murario, sobrio y sin apenas vanos. Todas sus fachadas son paños lisos y sin concesiones ornamentales. Su hermetismo y solidez le confieren el aire de fortaleza, pues casi no posee otros elementos de carácter militar.

De planta cuadrada de unos 10 metros de lado, con una altura aproximada de 16 metros y cubierta a cuatro aguas de teja cerámica curva. Tiene planta baja, tres alturas y bajo cubierta.

Las fachadas presentan una distribución levemente irregular de los vanos, que se caracterizan por ser rectangulares, adintelados mediante dos sillares y sin ornamentación. Se ubican sólo en las plantas intermedias. 

En el borde superior central de cada fachada existe un arco de medio punto de grandes dovelas radiales, siendo estos vanos los únicos existentes en bajo cubierta. Hay aspilleras marcando estrechas líneas verticales de gran longitud, con el borde superior apuntado, dispuestas a distintos niveles en las zonas altas de los muros.

En su fachada oeste presenta en planta baja un arco escarzano en la parte derecha, próximo al patín, y restos de un vano en la izquierda, mientras las plantas superiores tienen seis ventanas, dos por planta, y dos aspilleras en la parte derecha del tercer piso. La fachada sur presenta un caserío anexo en toda su base por lo que queda oculto el patín y parte del muro de la fachada. 

Tiene dos vanos en el lateral derecho, tres aspilleras parcialmente cegadas y presenta orificios cuadrados de pequeñas dimensiones sobre el patín. La fachada norte es un paño totalmente ciego, salvo el vano de la bajo cubierta que ha visto sustituido el arco por un dintel y una aspillera en la parte superior izquierda.

 En esta fachada hay un anexo degradante ocupando toda la base. La fachada este tiene cuatro ventanas dos de ellas en planta primera, en la parte superior hay tres líneas de aspilleras y en la base hay una apertura reciente de pequeño tamaño.

El patín ocupa todo el ancho de la fachada sur y conserva el muro de sillería que lo protegía, así como su ingreso en arco ojival apuntado de grandes dovelas, encima de las cuales hay un sillar con los restos de un escudo muy desgastado posiblemente con dos flores de lis. Por el patín pétreo de un tramo recto se sube a un descansillo en la planta primera donde está la entrada a la torre.

 El ingreso a la torre es en arco ojival y encima de sus dovelas hay un conjunto de cuatro azulejos con la inscripción: «El marqués de la Torrecilla, Torre Lezama, Conde de Aramayona», y aparece un escudo partido con las armas de Butrón y las armas de Mújica.

El espacio interior se caracteriza por su tipología constructiva basada en un único pie derecho central de madera en cada una de las plantas hasta la cubierta. El pie derecho central recoge una viga en sentido norte-sur, que junto con el perímetro de los muros de mampostería de las fachadas este y oeste forman la estructura principal que sustenta los forjados de madera. 

Los cuatro pisos responden al mismo concepto estructural, destacando la existencia de canes pétreos para albergar vigas en los muros oeste y este de la planta segunda. Interiormente la iluminación se consigue mediante los vanos adintelados y las aspilleras fuertemente abocinadas, aunque parcialmente cegadas. 

Los muros tienen un grosor de metro y medio e interiormente son de mampostería enlucida. La torre cuenta con un espacio diáfano en planta baja, sin comunicación con los pisos superiores, donde una aspillera se orienta hacia el arranque del patín en la fachada sur. El resto de las plantas se unen mediante un núcleo de escalera de madera comunicando las habitaciones y cocina de planta primera y las dependencias superiores.

9. Torre de Zamudio

Torre de Zamudio

Estado: Restaurada
Visita: Exterior

Localización: 43°17’05.0″N 2°52’02.9″W

Historia y descripción

Situada en el barrio central de Arteaga, junto a la iglesia de San Martín, la torre fuerte de Zamudio es uno de los monumentos que mejor recoge en sus muros las formas de vida bajomedievales de los linajes preponderantes del Señorío de Bizkaia.

De planta casi cuadrada, la torre es un volumen cúbico, aparejado en mampuesto y sillería, en cuyo hueco se superponen cuatro niveles con pisos holladeros de madera, calzados en los muros y en la red de pies derechos adosados a ellos.

Este sistema soportante se asoma al exterior por diferentes accesos y ventanas entre las que destaca, hacia Poniente, una antigua letrina volada que puede confundirse con el sistema defensivo vertical medieval de los matacanes.

En los gruesos muros de la torre encontramos varias ventanas abiertas en bocina que disponen de los típicos bancos de piedra -ventanas de asiento- presentes en las salas nobles de los castillos de toda Europa.

Los accesos son dos. Uno, a nivel del suelo, apuntado y de dovelas, sirve de paso a la sala primera. Este espacio, reconvertido hoy en sala de exposiciones, resulta muy hermético ya que tan sólo se rasgan en él los estrechos respiraderos propios de las caballerizas. El otro tiene más personalidad. Está orientado hacia la iglesia de San Martín y es de medio punto y de dovelas radiales.

Curiosa es la entrada a través de uno de los elementos más característicos de la torre: un patín o escalera exterior cerrada, adosada y fortificada con almenas y bocas de artillería. A este pequeño recinto se llega por un acceso auxiliar igual que el de la planta baja. Adosado al patín aparece una de las bocas de artillería defensiva.

Además de estas bocas también los cubillos redondos de base cónica que hay en las cuatro esquinas, sobre las que posa el tejado a cuatro aguas, contribuyen a reforzar la imagen castrense del edificio, aunque es probable que simplemente cumpliesen una función decorativa, ya que carecen de sentido sin una línea perimetral de almenas.

El cambio de aparejo que se aprecia a media altura de los muros -mejor el superior de sillería debiera interpretarse más como un cambio en los planteamientos formales de la construcción que como el resultado de dos fases separadas en la biografía del elemento.

Acaso pueda tratarse de una reconstrucción a nivel relativamente culto de un elemento defensivo atacado militarmente a mediados del siglo XV, en 1443, por los Butrón. Los Zamudio debieron acometer la renovación total del solar hacia 1515, cuando la inseguridad había descendido. A pesar de ello, optaron por darle un aire militar.

Los Zamudio -un linaje de segundo orden en la geografía sociopolítica bajomedieval de Bizkaia eran patronos de la iglesia de San Martín; por ello las armas de su escudo se repiten en el templo.

La asociación de torre fuerte de linaje conocido e iglesia de patronato es muy característica de la geografía social y religiosa de la baja Edad Media vasca. Zamudio constituye uno de sus mejores ejemplos.

Absorbidos los Zamudio por otras familias castellanas, en el siglo XVIII la torre pasó a ser propiedad de los Malpica. Después y hasta hace no muchos años, esta construcción fue utilizada como casa de labranza.

10. Para comer en Zamudio

Azurmendi
Barrio Legina, s/n Corredor del Txorierri, Salida 25, 
48195 Larrabetzu España
+34 944 55 83 59

Sugarra
Izaro Mendiaren Kalea, 4, 
48007 Bilbao España
+34 644 73 94 44

Restaurante San Isidro
Mungialde Etorbidea, 25, 
48160 Derio España
+34 944 54 07 98

Trozo Pizzería
Calle Quintana 5 Antigua Plaza del Gas, 
48007 Bilbao España
+34 946 56 50 76

11. Casa Torre de Munguía

 Casa Torre de Munguía

Localización: 43°21’12.0″N 2°50’55.2″W

Historia y descripción

De su origen medieval, se ha mantenido, aunque no sin abundantes cambios hasta hoy en día. El conde de Caucelada, propietario de la fortaleza la reconstruyo y la convirtió en una de las mayores obras románticas de Vizcaya.

El edificio ha sufrido muchas variaciones hasta su aspecto actual, pero parece que el edificio original fuese una sencilla torre de piedra, sin ornamentación, de 5 pisos de altura, que se emplearían tanto para defensa como para vivienda. En la actualidad da una imagen de edificio residencial con toques decorativos neomedievales. En los años 70 fue cedida al ayuntamiento de Mungia, que acoge la Casa de Cultura.

Aunque la familia Billela se instaló originalmente en el barrio del mismo nombre, para finales del siglo XIV ya se habían trasladado al lugar que ahora conocemos. A finales del siglo XV o principios del XVI, sufrió su primera remodelación, pero no perdió su aspecto de bloque compacto, rematado por un friso de almenas y merlones, que a su vez sustentaban el tejado a cuatro aguas; el edificio completo estaba rodeado por una pequeña muralla.

En 1852 sufrió una gran renovación, transformándolo en el edificio que ahora conocemos; la última transformación en 2006 recuperó los tejados; el antiguo solar de los Billela alberga servicios culturales del municipio.

La villa de Mungía fundada para defenderse de los desmanes de señores guerreros y sus linajes, se convirtió en bastión de otro de ellos: los Billela, familia poderosa de “Jauntxos” implicada en las luchas medievales entre linajes. De ellos proviene el nombre del castillo. Fue construido junto a una ferrería (luego molino) muestras del poder económico y político de sus dueños. Estaba adosado a la muralla de la villa, para su defensa, al estilo de otras casas torre (de ello conserva el cuerpo central). Situada a la entrada de la villa, en el camino de Bilbao, proporcionaba protección a sus habitantes. Remodelándose totalmente en el siglo XVI.

La torre central se rodeó por el palacio en tres de sus caras. Interiormente tenia cinco alturas con divisiones interiores complejas. La ultima reforma fue realizada en el siglo XIX, perdiendo totalmente el carácter bélico, abriéndose grandes vanos de modelos góticos y renacentistas, para convertirse en una cómoda mansión. En 2006 recupero casi totalmente su aspecto exterior de siglo XIX.

12. Comer en Munguia

La Fonda
Bermeo Bidea 46 En Larrauri., 
48120 Mungia España
+34 946 74 46 41

Asador Ibaiondo
Goieta Auzoa, 26, 
48112 Maruri-Jatabe España
+34 946 15 55 83

Restaurante Harria de Palacio Urgoiti
Arritugane S/N,
48100 Mungia España
+34 946 74 68 68

Pizzeria Self
Calle Olalde kalea 5 Plaza Lauaxeta s/n. Frente al Hotel Lauaxeta, 
48100 Mungia España
+34 946 74 46 88

13. Castillo de Butrón


Castillo de Butrón, Vizcaya


Visitamos el precioso municipio de Gatica, para descubrir uno de los Castillos de Vizcaya más impresionantes. Si por algo es conocido Gatica, es por esta inmensa fortaleza de estilo neogótico. 

Aunque sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando se construyó una torre sobre la antigua casa de los Butrón, lo que podemos ver hoy en día se corresponde a una gran remodelación que sufrió en el siglo XIX. No nos cabe la menor duda, de que este castillo te sorprenderá y no podrás dejar de mirarlo. ¡Es impresionante!

El Castillo de Butrón se encuentra en un entorno privilegiado, rodeado de un precioso paraje natural. De este singular inmueble, sobresalen dos cubos circulares con un gran número de vanos. También podemos ver su Torre del Homenaje, del siglo XIX, que se alza por encima del edificio. Gracias a las partes más oscuras de su fachada, construida con piedra lavada y trabajada, podemos apreciar cuales son los trozos más antiguos.

El Castillo de Butrón es una de los Castillos de Vizcaya más emblemáticos

Actualmente, el Castillo de Butrón se encuentra en buen estado de conservación. Además, es propiedad de una inmobiliaria y está a la venta, por lo que solo se puede visitar su exterior. 

Sin duda, este castillo es uno de los monumentos más destacables de País Vasco y una parada obligatoria dentro de Vizcaya. Anímate a visitarlo y conocer un pedazo de la provincia de Vizcaya. ¡Es como estar en un cuento de hadas!

14. Torre de Martiatu

Erandio, Torre de Martiatu

Estado: Ruina
Visita: Exterior
Localización: 43°20’22.9″N 2°57’50.2″W

Historia y descripción

La torre del siglo XVI oculta restos de la primitiva estructura medieval, de fines del siglo XIV o principios del XV. Es un cubo de sillería arenisca cuyo grosor de muros disminuye con la altura. Su interior está vacío, aunque en él se pueden observar restos de la construcción medieval, así como las huellas de los diferentes pisos en que se dividía la torre.

En el exterior, los muros se desarrollan perimetralmente conformando cuatro lienzos con sus respectivas fachadas, asentadas sobre un basamento que se marca al exterior por un escalonamiento visible en las fachadas Sur y Oeste, para salvar el desnivel del terreno sobre el que asienta. 

En la fachada Sur s localizan dos accesos: en un primer nivel, el acceso a la planta inferior, bajo arco apuntado de gran dovelaje con su luz cegada por ladrillo y cemento, al cual se llega a través de patín. Aunque la torre es muy cerrada se observan algunos huecos, como saeteras, vanos geminados con arcos conopiales y ventanas adinteladas (éstas en el tercer nivel).

Cuenta con tres plantas y en las dos últimas presenta varias hiladas de canes y ménsulas. Está rematada con crestería formada por una doble hilada de ménsulas que sustentan balaustrada horadada por aberturas alternativas, simulando almenado.(1)

En los ángulos superiores de la torre se observan cilindros apeados en repisas semicirculares decrecientes. Es una de las torres mejor conservadas y representativas de la época medieval, junto a la de Muñatones.

De comienzos del siglo XVI en su exterior, está en estos momentos vacía en su interior donde, se pueden apreciar los restos de la torre primitiva de la segunda mitad del s. XIV. Fue quemada por los enemigos del linaje en 1472. A comienzos del XVI se reconstruiría de nuevo, integrando en sus muros de sillería la torre anterior y rematando el edificio con garitones esquineros.

Según el historiador Juan Manuel González Cembellín, Martiartu es una muy característica torre con sala, de magnífica calidad tanto por su aparejo como por el acabado de sus detalles formales, y en un relativo buen estado de conservación en lo que a su exterior se refiere. Es sin duda, uno de los mejores representantes de su tipología en Bizkaia, aunque en origen presentó algunas singularidades que quizás no fueran del todo habituales en las torres con sala, como el posible balcón corrido.

Como la práctica totalidad de las torres vizcaínas, Martiartu fue alzada en torno al año 1500, en concreto entre 1488 y 1511. Los detalles formales nos acercan más a esta última fecha que a la primera: los vanos conopiales, aún góticos, no se documentan en Bizkaia antes de 1499, y los de medio punto esperan hasta 1511; la gárgola se asemeja notablemente a la de Santa María de Portugalete, posterior a 1500; incluso la apurada sillería nos acerca a construcciones del XVI.

El origen de los Martiartu no resulta claro. Su primer representante conocido fue Diego Pérez el Viejo. Este personaje aparece entre los testigos del pleito homenaje que en 1356 hicieron los principales hidalgos y algunas villas vizcaínas al rey Pedro I.

Según Cembellín, es uno de los testigos de la firma, pero no está entre los nobles a los que Pedro I pide el homenaje (Avendaño, Butrón, Ybargoen, Villela, Zamudio, Guecho, Lezama, Yarza, Arancibia, Meceta, Álbiz, Zumelzu, Marquina, Atucha y Marzana). Es decir que, a pesar de gozar de cierta posición, se trata aún de un hidalgo de segunda fila, cuya presencia en este caso parece derivar de su condición de miembro del séquito del señor de Bizkaia don Tello.

Es a mediados del siglo XIV cuando los Martiartu se convierten en los jefes activos de la comunidad adquiriendo su pariente mayor la importancia suficiente como para ser aceptado al lado del señor. Este ascenso se vería ratificado una generación más tarde, en la persona de Martín Ortiz de Martiartu quien afianzó las bases económicas familiares muy posiblemente por su participación activa en la industria molinera.

Además, “caso con vna fija vastarda de Ochoa de Butron”. Los Butrón eran los señores efectivos de la mayor parte de la merindad de Uribe, en la que se enclava Martiartu. Durante la segunda mitad del siglo XIV los parientes mayores de aquella familia afianzaron su dominio mediante la práctica de casar a sus abundantes hijas bastardas con los parientes mayores de los pequeños linajes que surgían en su área de influencia (Sopelana, Sangróniz, Asúa…). El matrimonio de Martín Ortiz de Martiartu con una Butrón ha de interpretarse, por tanto, como un reconocimiento del éxito y de las perspectivas del linaje.

La construcción de la casa era el corolario del proceso de nacimiento de un linaje. Así pues, si con Diego Pérez el Viejo los Martiartu adquirían carta de naturalidad, sería con Martín Ortiz con quien pasarían a formar parte de los linajes de cierta importancia –aunque siempre en segunda línea, por detrás de los grandes protagonistas de las guerras de bandos–. Y sería él quien construyó, en el último cuarto del siglo XIV, la primera torre de Martiartu.

Este auge de los Martiartu quedaría ratificado en torno a 1400 cuando Martín Ortiz obtuvo el cargo de gobernador mayor de la hermandad de Bizkaia. Fue precisamente haciendo uso de este oficio como encontró la muerte, cuando en 1415 se alzó dicha hermandad nada menos que contra el corregidor Gonzalo Moro.

Le sucedió al frente del solar su hijo homónimo, que falleció a su vez en 1444, en la pelea que en el alto de Ganguren (Bilbao) enfrentó a los Butrón con sus tradicionales enemigos, los Avendaño. Su cuerpo yace, junto al de su mujer Mayor de Zamudio, en el sepulcro gótico que se encuentra en el pórtico de la iglesia de Santa María de La campa de Erandio. Este segundo Martín Ortiz no tuvo descendencia masculina, pasando sus posesiones a su hija, María López de Martiartu, y a su marido Ochoa Ortiz, pariente mayor del linaje de Guecho.

Esta unión Guecho-Martiartu estaba orientada a garantizar el monopolio sobre los molinos de la zona. A partir de este matrimonio la torre de Martiartu quedó relegada a un segundo plano dentro del conjunto de las posesiones familiares, y sus señores no volvieron a residir en ella. Mantuvieron la condición de vecinos de Erandio –durante el Antiguo Régimen la doble o incluso triple vecindad fue una constante: se era vecino de todos los municipios en los que se era propietario–, y sólo volvieron a la torre en momentos puntuales –firma de un documento, toma de posesión del mayorazgo–. (2)

Pero lo cierto es que su residencia habitual se había trasladado a Getxo, donde se mantuvo hasta el siglo XVII, pasando después a Bilbao, al unirse al vínculo de Barraicúa primero, y al marquesado de Villarías después. La torre de Martiartu quedó convertida, por tanto, en un símbolo del poder del linaje.

Pero lo cierto es que su residencia habitual se había trasladado a Getxo, donde se mantuvo hasta el siglo XVII, pasando después a Bilbao, al unirse al vínculo de Barraicúa primero, y al marquesado de Villarías después.

La torre de Martiartu quedó convertida, por tanto, en un símbolo del poder del linaje.

15. Comer en las Proximidades

Restaurante Maraxe
Elcano Kalea, 27,
48901 Barakaldo España
+34 944 74 14 86

Sikera Bar Restaurante
Plaza Landaburu, 2 BAJO, 
48902 Barakaldo España
+34 944 06 23 43

El Cajón Desastre
Calle Encartaciones 16,
48901 Barakaldo España
+34 620 12 86 24

Restaurante Doyuno
Ronda de Azcue 43, 
Barakaldo España
+34 944 37 61 12

El Bar de Rafa
Ibaigane 17 Metro Areeta, 
48930 Getxo España
+34 944 80 26 90

16. Fuerte de la Galea

Faro y Fuerte de Punta Galea, Guecho, Vizcaya

Punta Galea es un golfo situado en la provincia de Vizcaya, en el que encontramos una de las fortificaciones más bellas de este territorio. Nos estamos refiriendo al fuerte de la Galea, o también conocido como el Castillo del Príncipe. Se encuentra justo a la entrada de la ría del Nervión, en la localidad de Guecho. 

Fuerte de Punta Galea, Guecho, Vizcaya

Su excepcional situación geográfica, junto a la ciudad de Bilbao, lo convierten en uno de los Castillos de Vizcaya qué no te puedes perder. Se trata de una construcción militar del siglo XVIII, que se construyó donde antiguamente existía una atalaya del siglo XVI.

Esta fortaleza cuenta con muros de mampostería y sillería, donde aún se conservan hasta 14 troneras para cañones. Además, se encuentra rodeado por un foso y en su interior se almacenaban los distintos materiales de guerra. 

Cabe destacar que este castillo fue ocupado por los franceses en el siglo XVIII y posteriormente destruido por los ingleses. Tras ser construido de nuevo, volvió a ser destruido durante la primera de las guerras carlistas y reconstruido durante la segunda.

El Fuerte de la Galea destaca por ser la construcción militar mejor conservada del País Vasco

El fuerte de la Galea no tiene función militar desde el año 1947, cuando el Ministerio de Defesan cedió la propiedad al ayuntamiento de Guecho. Junto a este fuerte, encontramos un aljibe y un faro, que estuvo activo hasta principios del siglo XX. Hoy en día, puedes visitar el exterior de esta construcción histórica de Punta Galea. ¡No te lo puedes perder!


17. Comer en Guecho

Restaurante Tamarises Izarra (1º piso)
Muelle de Ereaga, 4 1ª Planta, 
48992 Getxo España
+34 944 91 00 05

La Kazuela
C/ Mayor 17, 
48930 Getxo España
+34 946 08 06 02

Arrantzale Taberna
Puerto viejo 3, Algorta, 

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