martes, 27 de julio de 2021

En Ruta por la Mariña Lucense ( y II ): De Mondoñedo a los Acantilados de Papel


Basílica de San Martín de Mondoñedo, Lugo


Cascada de Escouridal, Lugo


Cervo, Lugo

Cerámica de Sargadelos, Lugo


Acantilados de Papel, Punta de Morás

Desde Mondoñedo, final de la primera parte de nuestra ruta, emprendemos camino hacia la Cascada de Escouridal, en el térmoino de Alfoz. 

A modo de recuerdo de la primera parte de nuestra parte por la Mariña Lucense, faciñitamos el siguiente enlace:
Siguiendo el croquis de la segunda parte de nuestra ruta:



Escouridal, la Gran Cascada de Galicia


Cascada de Escouridal, Alfoz

Fervenza do Escouridal, a máis alta de Galicia». 

Así recibe el panel del Concello de Alfoz al visitante que decide un buen día de verano descubrir rincones en A Mariña. 

En la parroquia de Pereiro, es la «puerta de entrada» a un camino de kilómetro y medio, bien acondicionado y ancho y con una pendiente final de agárrate. 

Un poco más adelante descubriremos que sirve para ir entrenándose con respecto a lo que falta por venir. 

El sendero se estrecha y se adentra en el bosque más frondoso pero unas cuerdas fijas ayudan a que la bajada sea más llevadera. 

Cascada de Escouridal, Alfoz

Y llegamos al punto clave, en el que se empieza a vislumbrar el encanto de esta cascada. 

Pero para verla en toda su magnitud será preciso echar mano del espíritu aventurero y con ayuda de otra cuerda hacer una miniescalada por moles de rocas graníticas que parecen guardianes. 

La panorámica final es digna de admirar, y de fotografiar, con cuidado de mirar donde uno pisa pues en el lado extremo el afluente del río Ouro, el Guilfonso, sigue su curso por diferentes pozas y toboganes como su tramo anterior.

La cascada, de unos 80 metros desde su punto más alto, divide Alfoz y O Valadouro y está en la falda de la Serra do Xistral, sierra también destacada por sus turberas, unas de las más importantes de Europa. Aunque ahora es el agua la que nos hipnotiza, si bien no es justo el momento ideal de caudal.

 

Basílica de San Martín de Mondoñedo

Basílica de San Martín de Mondoñedo

A la hora de pensar en la catedral más antigua de España se nos vienen a la cabeza las de Burgos, Santiago de Compostela o León. Pero no, es en Foz donde encontramos el templo de San Martiño de Mondoñedo, de visita imprescindible en la villa y que es, ni más ni menos, la primera catedral consagrada como tal en España y quizá en todo el sur de Europa que se conserva en pie.

Esta fascinante basílica románica del siglo IX conserva frescos de la época en que fue construida y un importante retablo de piedra. Merece la pena conocer su historia y todas las anécdotas que hay detrás de su construcción.

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En el municipio de Foz, está considerada, a efectos prácticos -y no sin discrepancias entre los historiadores- la catedral más antigua de España, ya que en el siglo IX fue sede de dos obispados del reino de Galicia. 

No te pierdas el museo que hay en el interior de la basílica. Es pequeño pero resulta muy interesante y didáctico.

Es un antiguo castro construido entre los siglos I y III d. C. Se puede visitar de forma gratuita y es el único de su tipo conservado en la costa cantábrica. 

Castro de Fazouro

Su valor histórico es muy elevado, ya que representa la forma de vida en la época castrexa, con viviendas que conformaban núcleos poblados en lugares con buena visibilidad defensiva.

Los orígenes de la diócesis mindoniense se remontan nada menos que al siglo VI de nuestra era cuando, hacia el año 560, los cristianos bretones, huyendo de su enemigo anglosajón, desembarcan en la Mariña Lucense fundado una primera sede episcopal denominada Bretoña, la cual, tiende a situarse en los cercanos pagos del hoy municipio de A Pastoriza.

Siglos después, hacia el último tercio del siglo IX y debido a la invasión musulmana de buena parte de la Península Ibérica, consta como el obispo de Dumio (la actual ciudad portuguesa de Braga), huye hasta refugiarse en los pagos de "Mendunieto", que muy probablemente se corresponderían con el actual emplazamiento de la basílica.

De esta manera, San Martiño de Mondoñedo, casi accidentalmente y de manera temporal, se convertiría en una sede episcopal doble (Bretoña y Dumio), sin embargo, nuevamente la amenaza sarracena así como diversas incursiones costeras vikingas, obligan a los mitrados a abandonar el lugar.

Basílica de San Martín de Mondoñedo

Poco después y ya bajo el patrocinio del rey asturiano Alfonso III entre finales del siglo IX y principios del X, la sede episcopal queda restaurada bajo el mando del obispo Sabarico de Dumio, quien iniciaría la construcción o quizás reconstrucción de la iglesia.

A Sabarico le sucederían al frente de la mitra mindoniense personajes de la relevancia de San Rosendo (que posteriormente fundaría el histórico monasterio de Celanova), o San Gonzalo, principal impulsor de la iglesia que hoy admiramos y a quien la tradición atribuyó una serie de acciones milagrosas que aún a día de hoy gozan de gran calado popular.

Durante la segunda década del siglo XII, concretamente en 1112 y en tiempos de la Reina Urraca, la sede catedralicia de San Martiño de Mondoñedo es trasladada, quizás como medida de prudencia ante el peligro de posibles incursiones marítimas, unos veinte kilómetros al interior del litoral, concretamente a un lugar llamado Valibria que, en recuerdo del primitivo episcopado, adoptaría el nombre de Mondoñedo.

Basílica de San Martín de Mondoñedo

Erigida la nueva catedral en la ya próspera ciudad de Mondoñedo, la basílica de San Martiño fue convertida en canónica agustiniana hasta 1543, fecha en que el papa Clemente VII la cede al obispado hasta su definitiva exclaustración y conversión en parroquia durante el siglo XVII.

El actual aspecto de San Martiño de Mondoñedo es el resultado de varias etapas constructivas realizadas entre los siglos X y XII, aunque el grueso de la edificación viene fechándose por los especialistas en torno a los últimos años del siglo XI, por iniciativa del Obispo Gonzalo y siendo reaprovechadas para ello numerosas piezas de un templo preexistente erigido en tiempos de San Rosendo.

La basílica se estructura en tres naves cubiertas de madera y separadas entre sí por arcos de medio punto doblados sobre pilares cruciformes que, tras un crucero no marcado en planta pero sí en alzado, desembocan en una cabecera triasbidial en la que el hemiciclo central, al igual que su nave correspondiente, es de mayor altura y anchura que los laterales.

Llama poderosamente la atención la manera aparentemente forzada en que la nave-crucero, abovedada mediante soluciones de cañón en sus brazos laterales, queda encastrada en la estructura eclesial, elevándose en el centro de la misma y sobre cuatro trompas un cimborrio cuadrangular de aristas redondeadas.

 

Foz

Uno de los principales focos turísticos de la Mariña Lucense junto con Ribadeo, Foz sorprende a quien la visita con impactantes paisajes naturales como la misma Ría de Foz, Castro Fazouro o el Pico da Frouxeira. 

Foz, Lugo

La fundación de Foz data de época prerromana, como se atestigua por los castros existentes de Fazouro y Pena do Altar. Su fundación puede que se remonte a la época de los ártabros o, según el historiador Amor Meilán, pudo haber sido una factoría establecida por los tartésicos.

Durante el siglo IX el municipio tuvo gran florecimiento debido al establecimiento de la sede episcopal en San Martiño de Mondoñedo.


En la época de los Reyes Católicos, Foz mantuvo ciertos privilegios y exenciones como consecuencia de su importancia comercial.

Durante los siglos XVI y XVII Foz contó con un importante puerto y con uno de los tres astilleros más importantes de Galicia. Armadores y pescadores focenses se dedicaban, fundamentalmente, a la captura de ballenas. Esta importancia pesquera fue decayendo con el tiempo, aunque hoy queda una importante tradición marinera

Sus playas compiten en belleza con las de San Cosme de Barreiros, municipio vecino. 

Y es que Foz no sólo tiene valor por sí misma, sino que es un enclave ideal para visitar otros municipios de los alrededores que harán que te enamores para siempre de la Mariña Lucense.


Planes y cosas que deberías ver en tu visita a Foz

Acercarte al Puerto de Foz y a su curioso faro

Faro del espigón de Foz

Foz dispone de dos puertos, deportivo y comercial, y aunque hace años vivía principalmente de la pesca, hoy lo hace del turismo estival, por lo que no encontrarás demasiada actividad en su puerto. 

Sin embargo el paseo es agradable ya que va rodeando la costa desde la Praia da Rapadoira por el Paseo de Laredo, pasando por el Porto Chico y el espigón hasta alcanzar ambos puertos.

Es en el espigón donde nos recibe un curioso y pequeño faro con luz verdosa y sólo doce metros de altura, pero que es ya todo un símbolo de este rincón de la costa lucense. Un paseo imprescindible para conocer de cerca el Foz costero y portuario.
 
Navegar por la increíble Ría de Foz

La Ría de Foz es de complicado acceso para barcos con más de dos metros de calado, ya que está además poco resguardada de los embistes del mar. 

Pero es un escenario perfecto para que visitante haga un pequeño crucero por la ría, que además son muy asequibles, por todo el litoral de Foz. 

Ría de Foz

El trayecto por mar dura aproximadamente una hora y une dos de las principales playas del municipio: A Rapadoira y Arealonga. En las inmediaciones de ésta última se encuentra una de las joyas patrimoniales del municipio, el Castro de Fazouro.

Otra opción es navegar por la Ría del Masma, a caballo entre Foz y Barreiros, zona protegida ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y uno de los mejores puntos de esta zona para la observación ornitológica.

Te aseguramos que vivir la experiencia de contemplar desde el mar la costa lucense tiene premio: el de llevarte un recuerdo inolvidable de tu estancia en esta tierra..

Contemplar los magnéticos Castelos de Foz


Os Castelos de Foz

Foz nos reserva multitud de sorpresas paisajísticas y una de ellas son los llamados Castelos de Foz, una de las zonas costeras más emblemáticas del municipio lucense. 

Los Castelos son tres grandes formaciones rocosas que se situan frente a la costa como si fueran islotes sin serlo, y que por su enorme tamaño y su singular estructura se denominan desde siempre “castillos”.

Puedes alcanzar los Castelos desde el centro de Foz en un agradable paseo para constatar cómo la fuerza del mar en esta zona costera da lugar a tan curiosas formaciones.

Subir hasta el Castro de Fazouro

Llegamos a otro de esos lugares que tienes que ver antes de abandonar Foz y que forma parte de su importante patrimonio histórico: el Castro de Fazouro, situado junto a uno de los extremos de la Praia de Arealonga, en un enclave muy especial protegido por grandes acantilados y cuya visita es libre y gratuita.

Fazouro es uno de los pocos castros costeros que hay en Galicia junto al Castro de Baroña y en él podemos intuir cómo era la vida en un asentamiento a orillas del Cantábrico entre los siglos I y III.

Ascender hasta el Pico Castillo de Frouxeira

Castillo-Pico de Frouxeira

Si todavía te quedas con más ganas de historia, quieres combinarla con algo de naturaleza y además te gustan los buenos miradores no dudes en subir hasta el Pico da Frouxeira, un monte de 427 metros de altitud en cuya cima se alzaba el Castelo da Frouxeira, del que hoy sólo quedan unos pocos restos.

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El castillo pertenecía al mítico Mariscal Pedro Pardo de Cela y se situaba en una amplia atalaya rocosa desde la que era fácil observar toda la Ría de Foz y el valle y las tierras de Alfoz y Valadouro. Busca su antigua torre del homenaje y desde allí disfrutarás de las mejores vistas de todo el contorno.
 
Descubrir el Foz de interior en el Mirador do Bispo Santo y el Pico da Lebre

Y hablando de miradores, te sugerimos dos más. 

Mirador Pico da Lebre

El famoso Pico da Lebre muy frecuentado por la gente local para contemplar el atardecer y el Mirador do Bispo Santo, un área recreativa próxima a la ermita del mismo nombre, ambos montes auténticos promontorios desde los que divisar la rasa cantábrica.
 
Un día de playa en su amplio litoral

Praia de A Rapadoira, Foz

Con más de 25 km de costa, Foz cuenta con magníficas playas de blanca y fina arena que además cuentan con una peculiaridad: están unidas casi todas ellas por un extenso paseo marítimo que permite saltar de playa en playa mientras lo recorremos. 

Muchos de estos arenales tienen Bandera Azul, una distinción que la Unión Europea otorga por la calidad del agua y la arena y por la dotación de servicios para disfrutar del baño y los deportes náuticos.

Entre ellas destaca A Rapadoira, la playa urbana de Foz, con 340 metros de extensión y un gran paseo que la rodea por completo. Al final de esta playa está Llas, otro de los arenales preferidos por los visitantes en verano.

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Y es que Foz es uno de los principales lugares de veraneo de la Mariña Lucense, llegando a triplicar sus habitantes en temporada estival. 

Sus playas tienen mucho que ver y además de las ya citadas tienes muchas otras para escoger en tu estancia en Foz: Arealonga, A Pampillosa, Peizás, Polas, Xunco, San Pedro de Cangas...Elige tu preferida y déjate llevar. 

 

Comer en Foz:

Barrilete
Rua Illa Nova, 17, 
27780 Foz España
+34 982 13 36 36

O Sixto
Casa Rural-Restaurante Cordido, 
27892 Foz España
+34 982 13 58 77

Casa Damian
Paseo Colon, 5 Paseo Colon, 5, 
27780 Foz España
+34 982 13 24 50

y algo mas económicos:

Pulperia "Rente ao Mar"
Pza. Conde de Fontao, 
27780 Foz España
+34 687 54 20 80

Bar78
Calle Emilia Pardo Bazan, 5 Bajo, 
27780 Foz España
+34 637 50 27 92

La cercana localidad de Burela con su importante puerto pesquero, San Cibrao con su Faro de Punta Atalaia, el Museo Provincial do Mar y su curiosa Maruxaina, ya en el interior, con su imponente catedral son otros de los rincones que no pueden obviarse en todo viaje a la fascinante Mariña Central lucens

Burela

Los primeros indicios de poblamiento en los límites de la parroquia corresponden a un castro situado en la parte extrema del cabo, en un pequeño alto, muy cerca del mar, un lugar estratégico desde donde se divisaba toda la costa.

Burela, Lugo

La población castreña ha dejado su huella en los instrumentos encontrados en una finca llamada "Chao de Castro". Nos referimos a la arracada y al torques de Burela. 

El torques, descubierto en 1945, que actualmente se encuentra en el Museo Provincial de Lugo, es una pieza de oro de 23 quilates, formada por una gruesa varilla en el centro y romboidal en los bordes, y sus extremos se rematan con "doble tronco de cono".

En 1593 Felipe II incorpora a la Corona Real la jurisdicción del coto redondo de Santa María de Burela y concede una carta privilegio a favor del obispo de Mondoñedo. 

Desde comienzos del Siglo XVII hasta 1834, en que el reino de Galicia se componía de siete provincias, la provincia de Mondoñedo constaba de 16 cotos redondos, entre ellos estaba Santa María de Burela.

Burela en 2014 contaba con una población de 9660 habitantes. 

Se trata de un municipio costero situado a orillas del mar Cantábrico con una extensión de 7,78 kilómetros cuadrados, creado el 15 de diciembre de 1994 a raíz de la segregación de la parroquia homónima del ayuntamiento de Cervo.

Su puerto pesquero es uno de los más importantes de la costa cantábrica, y cuenta con una gran flota de barcos. La población ha crecido en los últimos años del siglo XX considerablemente. Su economía se basa principalmente en la pesca, destacando las capturas de merluza, pez espada y bonito. 

Como consecuencia de esta actividad se ha desarrollado también una industria conservera de gran calidad. 

Además de esto cuenta también con industrias de cerámicas, astilleros y madereras.

Debido a la gran demanda de personal para trabajar en el mar, Burela es un núcleo multicultural en la que actualmente reside una amplia comunidad de caboverdianos (establecidos desde finales de los setenta) y recientemente se ha incrementado la llegada de peruanos, indonesios, etcétera.

Conjunto Histórico Artístico de Sargadelos

Santuario del patrimonio industrial de Galicia


Vista panorámica de la entrada al Conjunto Histórico Artístico de Sargadelos.

En los últimos años el patrimonio industrial de Galicia ha sido puesto en valor en distintos municipios y ya figura en el catálogo de sus recursos turísticos. 

La industria conservera, el ferrocarril, las fábricas de salazón, cargaderos de minerales, etc. dan fe de actividades económicas que en su momento impulsaron el crecimiento y el progreso de Galicia, y ahora son elementos admirados por los turistas.

Y aunque son muchos y de distinto tipo estos testimonios, el que puede considerarse el santuario del patrimonio industrial de Galicia es el Conjunto Histórico Artístico de Sargadelos, en el municipio de Cervo (Lugo), donde en 1791 comenzaron a funcionar los primeros altos hornos de Galicia.

Presa en el río Xunco.

Así es: el inicio de la industrialización en Galicia no está ligado a la pesca y a las fábricas conserveras, como muchos creen, sino a la extracción de hierro, un mineral abundante en A Mariña Lucense, que propició el desarrollo de la industria transformadora y de los medios para su transporte. 

De esto último es un ejemplo otro elemento recuperado en la comarca, el antiguo cargadero de mineral de Ribadeo, hoy en día integrado en el Parque Etnográfico de O Cargadoiro.

El complejo industrial creado entre 1791 y 1806 por Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos, estaba formado por una factoría de fundición de hierro y una fábrica de loza, y se ubicaba a un paso del lugar en el que se obtenían hierro, caolín, cuarzo y pedernales, las materias primas necesarias para la actividad. Cerró sus puertas en 1875, dejando a los herederos del marqués arruinados.

Declarado Conjunto Histórico Artístico en 1972, el antiguo complejo industrial de Sargadelos es hoy una gran zona verde dominada por un bosque y atravesada por los ríos Xunco y Rúa.

 En ella quedan las ruinas de lo que fue la antigua fundición y de las viviendas de los operarios; los restos de los cuatro hornos de calcinación; una presa sobre el río Xunco, a la que se llega por el Paseo de los Enamorados; la Casa de la Administración, convertida en el Museo Histórico de Sargadelos, y el pazo de Ibáñez, construido en 1804 como residencia del marqués.

La visita a la antigua propiedad del marqués de Sargadelos nos traslada a la época de los ilustrados, liberales que en aras de la modernidad hicieron valer también sus privilegios para señorear al pueblo llano. 

Algunos usos del monte, como las repoblaciones para garantizarse las provisiones de madera para obtener carbón vegetal para las fábricas, le costaron al marqués de Sargadelos el amotinamiento de los campesinos en 1798 y la destrucción de las fábricas. Unos pocos años después, en 1809 lo acusarían de afrancesado y moriría asesinado.

Museo Histórico de Sargadelos.

Dentro del Conjunto Histórico Artístico de Sargadelos se encuentra también el monte Escarabelada, con una senda botánica que reúne una veintena de especies arbóreas autóctonas de Galicia, desde las más comunes, como el roble, hasta las más específicas, como el haya, además de ejemplares de grandes dimensiones de eucaliptos, la especie exótica más abundante en Galicia.

Además de poder admirar todo tipo de piezas históricas de la Real Fábrica de Loza y de la actual Fábrica de Cerámica de Sargadelos, en el Museo Histórico de Sargadelos se ofrece información sobre las materias primas y la elaboración de las pastas para moldear las piezas; la elaboración de las formas y su tipología; las cocciones y la decoración de las piezas, así como sobre las distintas etapas históricas de la Real Fábrica de Loza o sobre las diferencias entre loza y porcelana, a la que se dedica la actual fábrica de Sargadelos.

La actual fábrica admite visitas. Se encuentra a escasos 1.000 metros del viejo complejo de los Ibáñez, y desde su fundación en 1970 ha trabajado para crear la marca por excelencia de la cerámica de Galicia en todo el mundo.

Su nombre estuvo durante años ligado al del intelectual galleguista Isaac Díaz Pardo (1920-2012), que fue quien hizo posible, junto a un grupo de gallegos exiliados en América, la recuperación de la producción de cerámica iniciada por el marqués de Sargadelos, con la cultura gallega como fuente de inspiración del diseño y decoración de las piezas.

Pero igual que en otro tiempo le ocurrió a la fábrica de los Ibáñez —vivió diferentes interrupciones y reanudaciones, debido a problemas económicos y diferencias entre los herederos del marqués y sus distintos socios—, en los últimos años Sargadelos ha sufrido cambios en su ac

cionariado y en su filosofía, y se puede decir que en el siglo XXI ha entrado en una nueva etapa.

 

Comer en la zona:

Casa Miranda
Calle El Puerto, s/n En el Puerto pesquero de Burela, 
27880 Burela España
+34 982 58 56 29

A Lonxa
Rua do Berbes s/n Puerto de Burela - Edificio nueva lonja, 
27880 Burela España
+34 982 58 11 57

O'Almacen
Estrada a Sargadelos, 
27891 Cervo España
+34 982 55 78 36

y algo mas económicos:

A Bodega
Rua Manuel Antonio 1, 
27890 San Cibrao España
+34 982 59 41 20

Pulperia a dorna

Rua Ramon Farre 4,
 27880 Burela España
+34 982 58 52 56

Casco antiguo de Cervo.


Cervo, Lugo

Cervo, capitalidad del municipio, está presidido por la Casa Consistorial, construcción reciente aún que realizada acorde con el resto de construcciones, entre las que destaca el Casco Antiguo. 

Entre los múltiples actos que se realizan en la restaurada ‘Praza do Souto’ destacan el Mercado Tradicional y la ya consolidada Queimada Popular, que congrega a miles de personas. 

Por esto, es necesario destacar la localidad de San Cibrao (llamada ‘Península da Paz’), rodeada de finos y blancos arenales, como las playas de O Torno y Cubelas (reconocidas año tras año con las banderas azules de la U.E. ). 

Es digno destacar su puerto pesquero, que en los siglos XIV y XV construía carabelas y alimentaba una fábrica de salazón, de la cual aún podemos contemplar sus restos (conocidos como Castillo Marino). 

Islas de los Farallóns

En la parte superior de la zona recreativa de esta localidad, la Atalaia, preside el faro que vigila en el horizonte las míticas Islas de Os Farallóns, cuna de la leyenda de la Maruxaina (su historia es representada anualmente en una fiesta típicamente popular). 

Los paseos empedrados bordean sus exquisitos arenales, dándoles a la villa un aire tradicional mezclado, al mismo tiempo, con modernidad. Es necesario, también, destacar el arenal de Rueta (Playa de las Arenas Gordas) situado en la parroquia de Cervo. 

Una de las visitas obligadas de todo aquel que visite nuestro término municipal es el paseo por el Parque Natural de Sargadelos, sito como su propio nombre indica en dicha parroquia. 

Desde Cervo se puede acceder a Sargadelos mediante un placentero paseo por el ‘Camiño Real’ bordeando el Río Xunco y contemplando diversas cataratas y molinos de agua. 

Puente medieval O Bao

Puente medieval O Bao, Lugo

En el Medievo, además de la colocación de los pasajes de piedra que permitían cruzar el río de una margen al otro, se construye un puente de piedra para el paso de los animales y de los peatones en marea alta, y con un estilo arquitectónico en imitación a aquellos que hicieron los romanos.

Así, fue erguido un puente con forma semejante a los de la época romana y que aún se pueden ver hoy en otros ayuntamientos como Cangas de Onís (Asturias), Navia de Suarna (Lugo), etc...

Tiene una altura máxima de 9,5 metros, aunque los peitorís fueron colocados o renovados en el siglo XIX, tal y como demuestra que las canterías estén unidas con grapas de hierro, como era costumbre en el pasado siglo y que también se puede ver en la presa de Sargadelos.

El único ojo tiene forma ojival, siendo el galibo o altura máxima de 8,25 m y la luz o distancia entre pilares de 8,40 m.

En el pilar de la margen derecha del río, en una de las canterías, está gravada una serpiente y otra semiborrada, que sería la firma de algún cantero, característica propia del románico, así como reforzar con contrafuertes o lombardas los pilares como muestra el puente.

La anchura máxima es de 3,10 m, lo que permitía el paso de vehículos de hasta 2,36 m de ancho, ya que los peitorís tienen un espesor de 37 cm cada uno.

Por este puente transcurría uno de los caminos reales de la parroquia: el de la Costa, que venía por encima de las casas de Pedrosa y pasaba por la Cruz y luego pasaba de los Corrales a la Rozavella y de allí seguía para la Parroquia de Lago.

Acantilados de Papel

Punta Morás, Lugo

La punta Morás, su puerto, los acantilados, los islotes en zona protegida ambientalmente y el parque etnográfico constituyen un conjunto muy bonito, diverso y estimulante, con paisaje, naturaleza, e historia industrial. 

Podremos contemplar los llamados Acantilados de papel, modelados por el mar y el viento formando creativas formas y en la zona del puerto, el lugar donde estuvo hasta el año 1977 la antigua factoría ballenera.

Los Acantilados de papel, situados en las cercanías de la Punta de Morás, son unas magníficas formaciones de rocas graníticas, de extraordinaria belleza. Tienen una altura de unos 40 m, esculpidos por la acción del viento, y la fuerza del mar a lo largo de los siglos. 

Su nombre proviene de su apariencia, formando pliegues, dobleces, formas caprichosas y singulares que nos hacen pensar en papeles y además estimulan nuestra imaginación e inventiva para reconocer y crear formas basadas en la realidad o la fantasía.

En los acantilados del cabo de Morás nos encontramos sobre uno de los rincones más espectaculares y vertiginosos de la Mariña.

Isla de Ansarón y los Acantilados de Papel

Antes habrá que ascender unos treinta metros entre bloques graníticos de formas caprichosas. Una vez arriba, el viento humedecido por las olas que azotan la base del acantilado nos obligará a levantar la cabeza, y nos extasiaremos ante la belleza salvaje del paisaje que contemplamos: una sima encajada entre inconmensurables paredes verticales cinceladas por las fuerzas del viento y del mar. 

En el fondo las olas se estrellan contra rocas y oquedades con vigor inusitado prorrumpiendo con un bramido ensordecedor.

Con ánimo y si el vértigo no nos lo impide, avanzaremos con cautela por un estrecho pasadizo natural que nos permite bordear el abismo y contemplar nuevas sorpresas. Todo el escenario es un capricho de las fuerzas de la naturaleza, que obran sobre la roca como artistas de papiroflexia.

Desde la punta y cabo de Morás observaremos los Islotes Farallóns al este, y para el Oeste podremos incluso acercarnos paseando hasta el Islote de Ansarón y Las Salseiras hacia Punta Arxente. 

Forman parte de una costa rocosa, recortada, sinuosa y abrupta que está protegida por las figuras de ZEC (Zona de Especial Conservación) Costa Marina Occidental y por la ZEPA ( Zona de Especial Protección para las aves) que abarca a mayores el territorio marítimo.

La isla de Ansarón con sus 10 hectáreas de extensión es una de las mayores islas de la costa lucense, alcanza unos 80 metros de altitud, con acantilados muy ricos, productores de percebe y pulpo de la piedra. Además su protección viene derivada de la importancia como lugar de cría de aves marinas como la gaviota patiamarilla, cormorán moñudo o ostrero que actualmente solo nidifica en esta costa en Galicia, tratándose de la población más sudoccidental de Europa.

A las afueras puerto de Morás, lleno de barcos que practican la pesca artesanal de bajura, podremos hacer un paseo simbólico por la zona donde estuvo la antigua factoría ballenera de Morás. Funcionó de 1965 a 1977, dirigida por Massó Hermanos S.A. 

Ocupaba algo más de 10.000 m2, con una capacidad de almacenamiento de 2.000 Ton de aceite en bidones y una cámara frigorífica destinada a la carne. 

Llegaron a trabajar unas 60 personas y el cierre se produjo 8 años antes de la entrada en vigor de la moratoria de la caza de ballenas en 1985. En la actualidad las instalaciones fueron derribadas y solo queda visible la rampa para izar a los ejemplares de rorcuales (azul, común y norteño) a las naves de tratamiento.

En esta zona estaba también la fábrica de dolos, las famosas piezas gigantescas de hormigón, que se pueden ver en las cercanías. Sirvieron para construir el puerto de San Cibrao, colocándose entrelazadas como un rompecabezas

 

Otras Rutas Cercanas:

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