jueves, 6 de mayo de 2021

Una escapada a Carmona, Sevilla

 Carmona, Sevilla

Anfiteatro de Carmona, Sevilla

Alcazar de la Puerta de Sevilla. Carmona

Necrópolis romana, Carmona

Parador de Carmona, vivienda de los Reyes Católicos en el asedio de Granada.

Carmona es una ciudad fortificada situada sobre una elevada colina a 235 metros de altitud que ya en tiempos de cartagineses, romanos y musulmanes tuvo vital importancia por su situación estratégica en el valle del Guadalquivir y en la que hoy, además de rincones con mucho encanto, vas a encontrar siglos de historia por descubrir. 

Carmona es la del mar de tierra, porque desde la Torre del Oro del Alcázar de la Puerta de Sevilla se desdibuja entre los Alcores, la Vega y las Terrazas. Desde lo más alto, sus cultivos de aceituna de mesa, girasol, algodón y naranjos forman un mar espeso de colores, es por eso que recibe con cariño este apodo.

También la llaman el lucero de Europa... ¡si es que Carmona tiene mucho arte!

Esta ciudad con alma de pueblo vive despacio, tranquilamente. Es tan fácil coger su ritmo, que uno se cree rápidamente carmonense, y de repente, acaba sentado en una de sus terrazas con una caña bien fresquita y una tapa de aceitunas dejando que pase el tiempo. ¡Así da gusto empezar la primavera!

Indice:

  1. Como llegar a Carmona
  2. Algo de Historia
  3. Carmona Romana
  4. Alcazar de la Puerta de Sevilla
  5. Puerta de Córdoba
  6. Teatro y anfiteatro
  7. Necrópolis Romana
  8. Alcázar del Rey Don Pedro
  9. Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción
  10. Plaza de San Fernando
  11. Ayuntamiento de Carmona
  12. Plaza de Abasto o Mercado
  13. Iglesia de San Pedro
  14. Museo de la Ciudad
  15. Convento de las Agustinas Descalzas
  16. Casa Palacio Marqués de las Torres
  17. Otras cosas que ver
  18. De Tapas y Vinos en Carmona
  19. Fiestas más relevantes
  20. Comer en Carmona
  21. Otras Rutas Cercanas

1. Como llegar a Carmona

En coche estás a solo media hora de Sevilla, y a una hora y cuarto de Córdoba. Una situación perfecta para conocer estas dos espectaculares ciudades que puedes incluir en la ruta.

Que sepas que para llegar a Sevilla puedes encontrar vuelos baratos con compañías de bajo coste, y en este caso la opción sería alquilar un coche para moverte a tu aire. 

2. Algo de Historia:

Desde la primera presencia humana en la península ibérica el territorio ocupado por el actual término municipal de Carmona estuvo habitado por grupos de hombres hace al menos un millón de años. 

Sin embargo, faltaba aún mucho para que se dieran las condiciones necesarias para el establecimiento humano en la actual ciudad. Las prácticas económicas de estos grupos se centraban en la caza y la recolección y solían habitar en las proximidades de los ríos, donde más abundante era la caza y donde se proveían de la materia prima para la fabricación de sus rudimentarias herramientas. 

Inicios de la metalurgia en Carmona. Calcolítico

El desarrollo de las actividades productivas como estrategia de consecución de recursos que se inicia en el Neolítico, y se generaliza en el período Calcolítico, a principios del tercer milenio a. C., permite una intensa colonización de la zona de Los Alcores y la Campiña, paisajes idóneos para la producción agropecuaria.

El poblamiento más antiguo en el espacio que actualmente ocupa la ciudad de Carmona, corresponde a la zona de Campo Real. 

Campo Real es un yacimiento situado sobre la primera elevación de la cornisa de los Alcores al sudoeste del casco histórico de Carmona, separada de ésta por una profunda depresión.  

La datación de este yacimiento parece moverse entre el Neolítico final y el Calcolítico inicial, aunque perduró durante todo el período Calcolítico, lo que lo convertiría en coetáneo al ubicado en el casco histórico de Carmona.

Intramuros de la actual Carmona, el primer poblamiento surgió durante el Calcolítico Pleno, hace aproximadamente 4500 años. Éste se extendió por toda la meseta, ocupando preferentemente las cotas altas y laderas de las elevaciones que la conforman, adoptando una tendencia periférica. 

El poblado estaba formado por la concentración de cabañas y silos donde almacenar el grano. Las cabañas eran circulares en torno a los 2-2,5 m de diámetro y parcialmente excavadas en la roca con un alzado formado por un pequeño zócalo de piedras, cubierta de ramajes y enlucida con barro. 

Los silos próximos a las cabañas eran circulares, de perfil troncocónico o acampanado, estaban también excavados en la roca y su finalidad era la de almacenar el grano. 

En general, los primeros moradores de Carmona se inhumaban en sepulcros dolménicos colectivos. 

A principios de este siglo Vega Peláez y G. Bonsor localizaron un dolmen formado por un corredor de 17 m de longitud, cortado por los cimientos del Ayuntamiento, que daba acceso a una cámara circular de 3,70 m de diámetro cubierta con una cúpula realizada por aproximación de hileras culminada con una gran piedra de alcor, en la confluencia de las calles Santa Catalina y Sacramento.

Vaso Campaniforme de Ciempozuelos.

El desarrollo de esta etapa se centró entre los 2500 y 2000 años a. C. El final del Calcolítico está marcado por un nuevo fenómeno cultural identificado por la personalidad de un nuevo tipo de cerámica decorada que se denominó campaniforme por la forma acampanada de uno de sus más prototípicos vasos. 

Edad del Bronce

Tras el Calcolítico y, a través de un período de transición no muy bien conocido, se desarrolla la Edad del Bronce. 

Esta nueva etapa se denomina así por el empleo de una nueva aleación de cobre y estaño para la fabricación de útiles frente al uso más o menos puro del cobre en el período anterior. 

Sin embargo, las diferencias entre ambos es mucho mayor, afectando a todas los aspectos de la cultura, organización social y ámbito religioso.

El período del Bronce está tradicionalmente dividido en tres partes, Bronce Inicial, Medio y Final, que en la ciudad de Carmona se manifiestan con características culturales distintas y que obligan a un tratamiento diferenciado.

Bronce Inicial

La primera fase cultural del Bronce, Bronce Inicial, se desarrollaría entre el 1800 y el 1500 a. C.. 

Básicamente, se caracteriza por un acentuamiento de los procesos iniciados durante el Calcolítico, la progresiva sedentarización de las comunidades humanas, una mayor concentración de la población en determinados yacimientos como Carmona, que refleja una mayor jerarquización en la estructura social, aun manteniendo la base tribal. 

Bronce medio

Hacia la mitad del II milenio a. C. se produce un cambio radical en las características culturales que definen el Bronce Medio con respecto a los grupos humanos asentados en Carmona en la etapa precedente. Muchos de los yacimientos cercanos a Carmona se abandonan, como Alcalá de Guadaíra tras ser destruido por un incendio, o la Mesa de Gandul. 

En Andalucía oriental asistimos al ocaso de la cultura del Argar. Paralelamente asistimos a la presencia de comunidades de pastores nómadas procedentes de la Meseta y que arqueológicamente recibe el nombre de cultura de Cogotas I, que vienen a sustituir en casi todo el bajo valle del Guadalquivir a las poblaciones que les precedieron durante el Bronce Inicial.

Los restos arqueológicos documentados en esta etapa, que transcurre aproximadamente entre el 1400 y 1100 a. C., se caracterizan por estar muy extendidos, abarcando no solo todo el casco antiguo de la ciudad de Carmona sino también ocupando elevaciones cercanas como la Batida. 

El final de este período se centra en torno al 1100 a. C.. 

Carmona y Tartessos: Bronce Final y Primer Hierro

La península ibérica en el Bronce Final.

El nuevo milenio traería una de las etapas más florecientes de la historia de este territorio, marcado por el nacimiento, apogeo y muerte de Tartessos. 

Tartessos refleja un fenómeno cultural producto del contacto entre dos comunidades étnicas diferentes, de un lado, el mundo indígena y de otro los colonizadores orientales, principalmente fenicios, que llegaron a las costas peninsulares a mediados del siglo VIII a. C.. 

Las relaciones entre ambas comunidades marcarán el desarrollo y destino final del mítico reino de Gerión, Gárgoris, Habis y Argantonio.

A principios del I milenio se documentan los primeros grupos que conformarían el substrato étnico de Tartessos y que, en poco tiempo, llegan a ocupar todo el occidente de la actual Andalucía. 

Estas gentes no parecen emparentarse en ningún aspecto con las poblaciones antes descritas, lo que permite pensar que su presencia se debe a migraciones que se expandieron rápidamente atraídos por los abundantes recursos del bajo Guadalquivir, y también por una mejora en las condiciones climáticas.

Carmona jugará un papel fundamental en este período debido principalmente a su situación geográfica, que controla las principales rutas del bajo Guadalquivir, por sus características orográficas que la dotan de inexpugnables defensas naturales y por los recursos potenciales que controla, tanto agropecuarios como los generados por el control de esas rutas de comercio. Con estos condicionantes, entre los siglos X y IX se constata ya la ocupación de la meseta de Carmona por estos grupos. 

En torno al siglo VIII a. C. se produce un fenómeno que va a transformar intensamente la historia de las comunidades bajoandaluzas. Los fenicios, principalmente tirios, llegan a las costas andaluzas como resultado de una expansión que habían iniciado algunos siglos antes, a lo largo de todo el Mediterráneo, cuya principal finalidad fue la de crear pequeñas colonias que sirvieran para comerciar, buscando principalmente metales y otros productos exóticos que alcanzaran buen precio en origen. 

Con este fin fundan Cádiz y jalonan toda la costa mediterránea andaluza de colonias establecidas en islas o penínsulas situadas en las desembocaduras de los ríos, que les servirían como vías de comunicación hacia el interior.

La evidencia de que la colonización fenicia tuvo como una de sus metas principales la apertura de nuevos mercados y la búsqueda de nuevas fuentes de recursos, no niega la posibilidad de que determinados grupos de orientales aprovechasen el descubrimiento de nuevas tierras para intentar una colonización agrícola, e incluso, que para garantizar un comercio fluido tuvieran que organizar una red de mercado al interior del país lo que implicaría el establecimiento de pequeños enclaves comerciales en los poblados indígenas. 

Poblados tartésicos.

Desde mediados del siglo VIII a. C., al menos, se había desarrollado en el poblado tartésico de Carmona un núcleo de población estable en una zona situada en el extremo norte, el actual barrio de San Blas, de la amplia meseta que da asiento a la actual ciudad. 

El lugar, de unas 6 ha de extensión, constituía entonces una fortaleza natural desde la cual se dominaban los caminos que conducían al Guadalquivir y al interior de la región.

Los primeros indicios de contacto entre los indígenas y fenicios están representados por restos de cerámica fabricada a torno fechada en el siglo VIII a. C.. Con posterioridad, y ya en los siglos VII y VI a. C., se evidencian en edificios construidos con técnicas claramente orientales. 

Los elementos de raigambre fenicia no se limitan a la ciudad. Durante la actividad de la Sociedad Arqueológica de Carmona fueron excavados gran parte de los túmulos funerarios que rodean la ciudad, así como los del cercano Acebuchal y que culminaron con el descubrimiento de la necrópolis de la Cruz del Negro, que algunos investigadores interpretan como cementerio fenicio, que proporcionaron materiales diversos de raíz oriental entre los que destacan los marfiles.

Todos estos elementos hacen pensar que la influencia fenicia en Carmona fue más importante de lo que hasta ahora se había admitido. Con la llegada de los fenicios, Carmona sufrió un cambio radical. 

El poblado de cabañas fue transformándose en una ciudad a partir del núcleo creado en el barrio de San Blas, probablemente debido a la presencia de un establecimiento comercial fenicio en la zona. Las cabañas circulares se convirtieron en casas de planta rectangular, construidas al modo fenicio, con división interna en habitaciones destinadas a los distintos usos que la nueva sociedad requería. 

Los edificios se organizaron con un esquema urbanístico planificado, que marcaría el origen urbano de la ciudad. Este núcleo protourbano, se defendió con una muralla en talud realizada de mampostería en seco que defendía el flanco oeste, el más vulnerable. 

Este incipiente núcleo fue concentrando y transformando todo el poblado en un proceso que culminaría a mitad del siglo VI, cuando la caída de Tiro desmoronaría la estructura comercial fenicia arrastrando hacia la ruina al mítico Tartessos.

Hierro II: etapa turdetana

La crisis que acabó con Tartessos, inauguró un período de incertidumbre aún no bien definido por la investigación histórica. Muchos yacimientos entran en crisis, reduciendo su extensión, otros desaparecen, se fundan nuevos y en algunos se han detectado niveles de incendio que podrían indicar una destrucción generalizada.

Carmona, no obstante, parece que no sufrió esta crisis o, al menos, ésta fue superada rápidamente. De hecho, la ciudad turdetana sigue ocupando el espacio delimitado durante el período orientalizante, adoptando la misma configuración urbana, y expandiéndose hasta el sur ocupando hasta las actuales calles Sancho Ibáñez, Prim y Vendederas. Esta expansión lleva, a partir del siglo V a. C. a ocupar el espacio junto a las defensas de fines del siglo VIII a. C..

En la zona de San Blas la ciudad turdetana, se asienta directamente, sobre la ciudad antigua, manteniendo incluso idéntica orientación (caso del solar de la casa Saltillo); más al sur, en el área de expansión, la ciudad turdetana, de nueva implantación, muestra distinta orientación que en la zona norte, orientación que será coincidente con la romana.

Localización aproximada de los turdetanos en Iberia.

La situación estratégica en la que se sitúa la ciudad junto a la riqueza de los recursos naturales con la que está dotado el territorio, fueron la causa de que la crisis fuera superada rápidamente.

La conquista de la península ibérica por los cartagineses en el 237 a. C., al mando de Amílcar Barca, inicia una etapa turbulenta que culminará con la segunda guerra púnica y la conquista romana. 

Carmona, con seguridad, debió convertirse en un importante enclave cartaginés, como lo demuestran las importantes obras defensivas que nos han legado. 

Para reforzar la seguridad de esta plaza por su flanco más débil, construyeron una muralla, defendida por un complejo de fosos excavados en la roca y con sección en V. 

El principal acceso a la ciudad se defendió con un imponente bastión realizado con sillares almohadillados, que forma parte del actual Alcázar de la Puerta de Sevilla, convirtiendo a la ciudad en la plaza inexpugnable que impresionó al propio César.

La suerte de las armas no fue, en absoluto, favorable a las tropas púnicas, de manera que en el año 206 a. C. los cartagineses fueron expulsados de la Península. 

La decisiva batalla de Ilipa tuvo lugar, según Apiano, en Carmona, el principal núcleo púnico en la Turdetania. La victoria romana decidió definitivamente la suerte de Hispania.

Tras la conquista romana

Con la conquista, Carmona, al igual que toda Hispania, inicia un lento proceso de adaptación y transformación que afectará a toda su cultura, organización social, económica, religiosidad, lengua, urbanismo, que se engloba bajo el término de romanización.

En este período, que abarca los siglos II y I a. C., se produce un replanteamiento y una nueva concepción de la vivienda, los muros y cimentaciones de piedra y ladrillos de adobe mantienen la misma orientación que los turdetanos. 

Durante el Imperio

As de bronce acuñado en Carmo.

En la segunda mitad del siglo I, se inicia un período de prosperidad económica, fundamentado en la producción agropecuaria y el comercio a larga distancia, como lo demuestran los hallazgos de ánforas procedentes de la Bética en el Monte Testaccio, y el volumen de cerámicas gálicas documentado en las excavaciones, y respaldado por la Paz romana. 

Se llevaron a cabo fuertes transformaciones urbanísticas, en trazados, creación de servicios, consolidaciones, etc. Carmona adopta un plano organizativo radicado en el centro. El eje este-oeste y el foro se convierten en los elementos formadores de la estructura urbana. 

El desarrollo económico posibilita el crecimiento a lo largo del siglo I d. C. y durante el siglo II singularmente con los Flavios, de suerte que la ciudad se expande hacia las áreas más despobladas de la meseta, hacia el sur y este, ocupando lo que actualmente es el barrio de San Felipe. 

Es en esta ampliación donde más fidedignamente se expresan los conceptos arquitectónicos y urbanísticos romanos, ya que no estaban sometidos a condicionantes estructurales previos, basados en una concepción ortogonal del plano en torno a la decumanus maximus.

Épocas tardorromana y visigoda

Tras el siglo III, la ciudad entra en crisis, produciéndose una transformación económica y la ruralización de la sociedad. La ciudad se contrae y algunas de las zonas ocupadas con la ampliación imperial se despueblan. 

En la oficina del Monte, calle Prim, existe un mosaico polícromo fechable en el siglo III d. C.. Salvo estos datos, y la reutilización de una columna en la construcción de la mezquita alhama, hoy Iglesia de Santa María, unido a la localización de dos enterramientos paleocristianos en la Puerta de Sevilla, el conocimiento de la ciudad tardorromana y visigoda es muy limitado.

La necrópolis nos es tan desconocida como la propia ciudad, aunque algunos hallazgos aislados parecen situarla en torno a la calle Real.

Carmona musulmana

La reconstrucción de la historia de la Carmona musulmana presenta una serie de inconvenientes derivados de la escasez de los textos escritos y la generalidad de sus contenidos, y de la parcialidad de la documentación arqueológica, que en contadas ocasiones ha permitido registrar estructuras de habitación.

En líneas generales, la ciudad debió seguir el ritmo de la historia de Al-Andalus. Se tiene constancia de que fue una de las primeras conquistas auspiciadas por Táriq tras el desembarco del 711. La toma efectiva se fecha en julio del 713 y fue dirigida militarmente por Muza ibn Nusayr. Una vez instalados, los musulmanes conservaron el viejo nombre de la ciudad, adaptándolo a su fonética: Qarmuna.

Extrapolando a partir de situaciones similares, se puede pensar en la firma de un tratado o capitulación que regulara la relación entre la población hispano-visigoda y los recién llegados. Estos pactos de convivencia permitían a los habitantes de las ciudades ocupadas mantener sus propias leyes e instituciones, conservar sus propiedades y practicar su religión, a cambio de la satisfacción de un impuesto denominado jarach.

La élite dominante hispano-visigoda fue sustituida o asimilada por la nueva élite procedente de África; el proceso de feudalización iniciado con el fin del Imperio Romano se trunca, instalándose la estructura estatal islámica.

Desde el siglo VIII y hasta el fin del Califato de Córdoba, Carmona era cabeza de una cora, nombre éste por el que se conocían las circunscripciones administrativas en que estaba estructurado Al-Andalus.

 La cora de Carmona comprendía todo el territorio limitado por las de Écija, Setefilla, Sevilla y Morón e incluía en su término aldeas y localidades menores, como Marsana y Bardis (las actuales Marchena y Paradas).

El desmembramiento del Califato en numerosos principados lleva a Carmona a incorporar a Écija en el ámbito de su taifa, dominada por el caudillo bereber Mohamed ibn Abdallah, que se apoyó en la tribu Banu Birzal, a la que pertenecía, para tomar el poder. 

Ibn Abdallah logró hacer frente a las aspiraciones de hegemonía del Reino de Sevilla, hasta que en 1042 y después de un enfrentamiento con las armas, Carmona queda integrada en la taifa sevillana de los Abbadíes. A partir de este momento, la historia de la ciudad estará dibujada por las directrices que se marquen desde Sevilla.

En el 1091 se produce la irrupción de los Almorávides, grupos tribales procedentes del norte de África que acaban con los reinos de taifas, imponiendo la unificación de todo el territorio de Al-Andalus bajo su dominio. Al mismo tiempo, el avance cristiano desde el norte se traduce en frecuentes incursiones militares que dejan tras sí una estela de destrucción y campos devastados.

El poder almohade procuró a la ciudad un corto periodo de estabilidad (1148-1224), al que sucedió una nueva etapa de conflictividad que se prolongaría hasta la conquista cristiana en 1247.

Existe un texto del geógrafo al-Himyarí que ofrece una descripción relativamente detallada de la ciudad y su entorno y que dice:

«Se encuentra en la ladera de una montaña y está rodeada de una muralla de piedra. Durante el periodo de paz se abrieron portillos en esta muralla, que fueron cerrados en la época de agitaciones.

Carmona es habitualmente inexpugnable por todos los lados de su contorno, excepto por su cara occidental: allí, la altura de la muralla es de 40 piedras, que equivale a 43 codos. 

En la muralla oeste hay una torre conocida bajo el nombre de al-Burg al-Agamm; en caso de guerra se colocan sobre esta plataforma lanzaproyectiles. En el ángulo de esta misma muralla norte hay otra más alta, que recibe el nombre de Samarmala: está cubierta por una torre de defensa y domina, al exterior, una verde pradera, cuya hierba no se seca jamás. A lo largo de esta muralla corre una fosa muy profunda, que data de la Antigüedad y cuyo terraplén se une a la muralla. 

Sobre el trazado de la muralla sur, se observa en cierto lugar una gran roca escarpada, levantada como un muro y tan alta que apenas se puede levantar los ojos hasta su cumbre: la muralla está construida por encima; entre ésta y el borde de la roca hay espacio suficiente para el paso de un hombre. 

Algunos se deslizan desde allí para ir a recoger miel y sacar los pájaros de la fisura de la roca. Esta misma muralla meridional está horadada por una puerta llamada Bab Yarni, cuyo nombre proviene del burgo Yarni, no lejos de ella.

La Puerta de Córdoba está al este de la muralla: forma una obra defensiva con torres. La Puerta de Calsena se encuentra al nordeste, y es la que hay que franquear al volver a Córdoba, pues el camino a que da acceso es fácil, mientras que el que sale de la Puerta de Córdoba es difícil y escarpado. La Puerta de Sevilla está al este: un poco retirada para el que entra a Carmona. Se encuentra una segunda puerta a cincuenta codos de la otra.

Hay en Carmona una mezquita mayor con columnas de mármol y pilastras de piedra. También hay un mercado semanal que tiene lugar los jueves. 

Hay baños públicos y un arsenal, que fue construido después de la incursión de los normandos para que sirviera de depósito de armas. En el interior de Carmona hay numerosas ruinas antiguas y una cantera de piedra. En los alrededores hay muchas canteras, una de ellas al norte.»

De los tres alcázares con que cuenta la ciudad, al menos dos estuvieron en uso durante el dominio islámico. La fortaleza de la Puerta de Sevilla fue sometida a importantes transformaciones con el objeto de adaptar las estructuras preexistentes, como la elevación de la torre del homenaje y la superposición de un nuevo arco a los romanos precedentes.
 

El Alcázar de Arriba o Alcázar Real conserva en su interior un palacio, cuyos caracteres tipológicos permiten datarlo hacia comienzos del siglo X.

La Mezquita Mayor ocuparía el solar donde ahora se levanta la iglesia de Santa María, donde se perpetúa, por tanto, el carácter de templo principal. Aún se conserva parte de la estructura islámica original en el Patio de los Naranjos, cuyos elementos tipológicos permiten fecharla hacia el siglo XI. Es posible la existencia de mezquitas menores, dada la importancia de la ciudad; pero ninguna prueba permite afirmarlo de forma fehaciente.

El trazado del viario actual pudo ser muy semejante al de la ciudad musulmana, lo que explicaría parcialmente la ausencia arqueológica de restos de edificaciones, al no haber sido frecuentes las reparcelaciones. La vía principal, el antiguo cardo romano, se mantiene en la ciudad islámica, comunicando el acceso desde Sevilla con la Mezquita Mayor. Un nuevo eje parece que se abre en esta época para poner en conexión la Puerta de Sevilla con la de Morón.

Otra noticia habla de la construcción de un arsenal en la ciudad, como prevención ante ataques inesperados, como el que se produjo en el 844 en Sevilla y que tuvo por protagonista a una flota de vikingos. 

Sobre su localización, la hipótesis más viable es la que se deriva de la existencia de dos calles denominadas Atarazana y Atarazanilla.

Baja Edad Media. Carmona bajo el dominio de los reyes cristianos

Dos factores marcan este periodo: los repartimientos y la incorporación a la estructura administrativa del Reino de Castilla y la pervivencia de formas de vida del mundo musulmán a través de la población que decidió permanecer en sus lugares de origen.

Tras la toma de Carmona, Fernando III dio forma a un pacto que permitía a los musulmanes conservar sus propiedades y mantener sus residencias. Otorgó un fuero municipal a la ciudad, a la que decidió incluir en la categoría de señorío de realengo.

Del texto del repartimiento de Carmona se conserva una copia de siglo XV, que se supone bastante fiel con respecto al documento original. 

Al repartimiento inicial de Fernando III se superpone el de Alfonso X en el que se distinguen claramente dos secciones, en función del destinatario de las propiedades distribuidas: «donadíos» cuando los beneficiarios son miembros de la familia real u órdenes militares y «heredamientos» cuando son concedidas a los pobladores propiamente dichos.

Los donadíos estaban integrados por casas y por grandes extensiones de tierra, estructuradas en función de un módulo que establecía como unidad el cortijo (250-900 ha); los heredamientos eran lotes notablemente menores. 

Según la categoría del repoblador (caballeros hidalgos, caballeros ciudadanos o peones), recibía un lote más o menos rico. Los grandes beneficiados de este proceso administrativo fueron las órdenes de Santiago y Calatrava y la misma Corona.

Esta permanencia de población musulmana se documenta rotundamente por vía arqueológica, ya que la cultura material no muestra el menor indicio de ruptura con la época inmediatamente anterior a la conquista. 

Por el contrario, cerámicas, fábricas constructivas y otros tantos elementos se insertan plenamente en la tradición islámica. Ejemplos visibles de este fenómeno los encontramos en determinados elementos conservados en algunas casas del barrio de Santiago y de la calle Ancha, auténticas reliquias de los alarifes mudéjares del XIV.

Alfonso X renovó los fueros municipales de Carmona, con la voluntad de uniformar jurídicamente los territorios incorporados a la Corona. Dotó a la ciudad de un término jurisdiccional propio, partiendo de la antigua cora de época islámica y segregando únicamente Marchena. 

Se trata de un territorio extensísimo, mucho mayor que la demarcación actual, que comprendía Fuentes de Andalucía, Mairena, El Viso y La Campana.

Pedro I de Castilla, apodado el Cruel

Su situación geoestratégica la hizo blanco, en numerosas ocasiones, de las razzias de los benimerines, depauperándose la zona como consecuencia de la situación de inseguridad crónica. 

Esta inseguridad era también propiciada por la conflictividad interna de la Corona de Castilla, ocasionada por los desórdenes políticos y las pugnas nobiliarias.

 En medio de este clima negativo, agravado en 1348 por los estragos que causa la peste negra, se inaugura el reinado de Pedro I (1350-1369) que, paradójicamente, se cerrará con un balance positivo para Carmona.

El gobierno de este rey, conocido por el apelativo de El Cruel, dejará en la ciudad importantes obras de arquitectura. Suya fue la decisión de restaurar el antiguo palacio musulmán del Alcázar Real, que reforzó con una nueva barbacana y dos grandes torres cuadradas. Mandó también construir otra fortificación al otro lado de la Puerta de Córdoba, el Alcázar de la Reina, derribado parcialmente en 1501 con la autorización de Isabel la Católica. 

El Alcázar de Abajo o de la Puerta de Sevilla se vio acrecentado con la incorporación de los Salones de Presos y de otras estancias; en 1992 se efectuaron excavaciones arqueológicas en la zona suroeste de la fortaleza, dando como resultado el hallazgo y documentación de una nueva sala de época de Pedro I. De la misma manera que los salones antes mencionados, esta estancia presenta decoraciones murales, de las que aún se conservan trazas.

Especial favor parece que otorgó el rey a la comunidad de judíos que habitaba, apartada, en el barrio de San Blas. No obstante, la presumible sinagoga que según la leyenda se halla bajo la iglesia, sería en todo caso anterior, ya que la construcción cristiana data precisamente de época de Pedro I.

Son también del periodo de Pedro I la mayor parte de las ermitas que salpican los alrededores de la ciudad: Nuestra Señora de la Antigua (donde hoy se levanta San Pedro), Santa Ana, San Sebastián, San Mateo y Santa Lucía.

Muerto el rey, Carmona se convierte en el último baluarte del partido petrista, alojando y protegiendo a sus hijos y fieles y soportando el asedio de Enrique de Trastámara hasta la capitulación de 1371.

De los Trastamara a los Reyes Católicos

Las actas capitulares del Concejo carmonense hacen posible un conocimiento más profundo de los cien años anteriores al gobierno de los Reyes Católicos. Progresivamente, el poder municipal es monopolizado de forma hereditaria por ciertos linajes. 

En esta etapa, Carmona adquiere muchos de los rasgos que caracterizan su fisonomía actual. Hacia 1411 se constituyen las collaciones parroquiales, germen de los actuales barrios: Santa María, Santiago, San Salvador, San Blas, San Felipe y San Bartolomé intramuros y San Pedro del Arrabal y San Mateo del Arrabal fuera de murallas. 

En 1424 se derriba la mezquita mayor para construir el templo principal de la ciudad, la Prioral de Santa María. 1463 es el año de la primera fundación conventual de Carmona, ciertamente tardía en comparación con otras ciudades, levantándose el convento de Santa Clara asomado a la calle Mayor. 

En 1407 se alude por primera vez a la plaza de San Salvador (Plaza de Arriba), delimitada por los edificios que albergaban las instituciones civiles y religiosas, además de por varias tiendas. Se refuerza el Alcázar Real con un fortín de artillería, el Cubete, y se autoriza la demolición del Alcázar de la Reina. 

Trece cofradías mantenían nueve hospitales abiertos en la ciudad, a los que venía a sumarse el de la Misericordia y Caridad, fundado en 1498. 

Hacia el cambio de siglo, el Arrabal de San Pedro había adquirido suficiente entidad como para albergar una serie de servicios que no ofrecía la plaza de Arriba, desde la mancebía a las casas de postas y mesones, además de comercios de todo tipo, que se situaban estratégicamente a lo largo del camino de entrada a la ciudad. 

El mismo matadero se levanta en 1503 cerca de lo que se había convertido en la zona de expansión de Carmona.

De los Austria a los Borbones. Carmona en la Edad Moderna

El sistema de corregidores no fue un obstáculo para que determinadas familias de Carmona detentaran parte del poder local, monopolizando los cargos de jurados y regidores, que contrapesaban al representante de la Corona. 

Los Caro, los Rueda, los Quintanilla componían un grupo cerrado, estrechamente entrelazado por conexiones familiares, y gozaban de las ventajas sociales y económicas, sobre todo, la exención del pago de impuestos, derivadas de la pertenencia al cabildo municipal.

Mejor conocida es la estructura social del XVII, que probablemente, no era muy distinta de la del siglo anterior. 

Desde el punto de vista económico, Carmona era un pueblo fundamentalmente agrícola y, sin duda, rico en este aspecto. Las tierras de la Vega eran conocidas por el buen pan que producían. A pesar de ello, se vivieron numerosas situaciones de carestía y desabastecimiento local. 

El término de Carmona disminuye a lo largo del reinado de Felipe II como resultado de la política de obtención de recursos de este monarca. Baldíos y tierras comunales y señoríos de realengo son vendidos a la nobleza para solventar las dificultades financieras de la Corona. 

En realidad, los reinados de los Austrias suponen para Carmona un continuo esfuerzo para responder a las exigencias de hombres y dinero de la Corte, eternamente implicada en conflictos militares.

En otro orden de cosas, es en este periodo cuando la población de Carmona comienza a crecer de forma sostenida. Ello no quiere decir que las crisis de mortandad, por epidemias, malas cosechas o la combinación de ambas, dejen de aparecer periodícamente, pero se presentan de forma más espaciada en el tiempo y con menor intensidad.

También la imagen de la ciudad cambiará a lo largo de la Edad Moderna. Las murallas y, en general, todo el sistema defensivo, sufren un deterioro progresivo, ya que la difusión de la artillería hace de ellos elementos ineficaces. 

Maltrechos ya como consecuencia del terremoto de 1504,​ el abandono de las periódicas campañas de reparación y mantenimiento propiciará su lenta destrucción, y aportará nuevos espacios a la población, que ocupa lo que antes eran baldíos inseguros.

El XVI es el siglo de las grandes fundaciones monásticas, que engullen un buen número de parcelas antes ocupadas por casas de particulares. Madre de Dios, Concepción, los ya desaparecidos de Santa Catalina y del Carmen, la renovación de San Sebastián, son todos ejemplos de la arquitectura conventual carmonense del quinientos.

La urbanística del XVII se reduce a unas cuantas intervenciones puntuales, orientadas a regularizar calles y dar forma a algunas plazas. Surgen, casi con su aspecto actual, las plazas de Lasso y de San Blas, mientras que la fundación del convento de las Descalzas define el espacio de la plazuela de Santa María.

Si el XVI es el siglo de los conventos, el XVIII lo será de las grandes casas nobiliarias. La mayor parte de las fachadas notables de las calles de Carmona adoptan el gusto barroco. Componen una larga lista donde entran desde la que edificaran los Rueda hasta la del Marqués de las Torres, pasando por la del barón de Gracia Real, la de los Domínguez, los Aguilar, los Caro, etc.

El barroco dejará, sin duda, una honda impronta en la ciudad. Algunas de las iglesias, San Bartolomé, San Blas, Santiago, abrirán nuevas puertas con la estructura y ornamentación propia de este estilo. Algo parecido sucede con los conventos: las antiguas portadas ojivales de Santa Clara y Concepción se ciegan para levantar fachadas dieciochescas. 

La remodelación de San Pedro y la construcción del Salvador cierran el capítulo de la arquitectura religiosa barroca.

Del XVIII es también la primitiva Alameda que, inspirada en la más antigua de Sevilla, se convierte en lugar de paseo para los carmonenses.

Carmona Contemporánea. Siglos XIX y XX

La economía contemporánea preindustrial, sustentada en el cultivo de la trilogía mediterránea -trigo, vid y olivo-, se ha venido apoyando en una estructura social muy cerrada, derivada directamente de como se distribuye la propiedad de la tierra: grandes propietarios aristocráticos y eclesiásticos, arrendatarios de tierra y minifundistas junto a un mayoritario grupo de jornaleros agrícolas que alternan las labores del campo con actividades de economía de subsistencia casi depredadora.

El sector secundario se dedica a la producción de manufacturas artesanales destinadas a cubrir las necesidades más perentorias de la población y a la fabricación de utillaje agrícola para la producción agraria. Una almagama de oficios varios, compone el sector terciario o de servicios, donde se juntan individuos del más alto estrato social: clérigos, profesionales liberales..., junto a arrieros, criados y otras personas de baja extracción social.

En el siglo XIX, tras las desamortización de los bienes eclesiásticos, la propiedad de la tierra sufre algunas transformaciones. Si la Iglesia vio sus bienes confiscados y vendidos en pública subasta, la aristocracia, en palabras de Cruz Villalón «incrementó su patrimonio territorial en nuestra ciudad». 

A la vez, un grupo de grandes arrendatarios de las propiedades eclesiásticas y aristocráticas serán compradores de bienes desamortizados, dando lugar a unos nuevos propietarios que conformarán la llamada «burguesía agraria».

La enajenación de los bienes de la Iglesia proporcionó a Carmona su primer mercado estable, aprovechando el enorme espacio que ocupara el convento de Santa Catalina; para ampliar la cárcel, se aprovechó el de San José y para emplazar el primer cementerio extramuros de la época contemporánea se tomó el convento de Santa Ana, prohibiéndose estrictamente en 1840 los enterramientos en las parroquias. 

La falta de presupuesto salvó a la Puerta de Sevilla de la piqueta y de la mentalidad higienista en exceso, que veía a las ciudades ahogadas en sus murallas.

En la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del XX, Carmona alcanza cierto grado de industrialización. Se crean las primeras industrias relacionadas con la transformación de productos agropecuarios: fábricas textiles, oleícolas, panificadoras, harineras, jaboneras, etc.

El ascenso de una pequeña burguesía ilustrada a los puestos de poder local y los frutos del pensamiento de la Ilustración heredado del siglo XVIII, dieron como resultado la creación de sociedades culturales -como la Sociedad Arqueológica de Carmona- e incentivaron a un nutrido grupo de eruditos, imbuidos de una mentalidad ilustrada, que filantrópicamente donaron sus obras o propiedades a la ciudad, destacando entre ellos nombres tan conocidos como Bonsor, Fernández López, Domínguez Pascual, Vega Peláez...

En el inicio de la Guerra Civil Española Carmona intentó ser tomada por una compañía de regulares pero no lo consiguieron y el Comité de Defensa, formado tras conocerse el triunfo del golpe de Estado de julio de 1936 en Sevilla, tomó una serie de represalias, 16 derechistas fueron detenidos y uno fue asesinado. 

El XX es el siglo en el cual los procesos urbanísticos se aceleran. El crecimiento demográfico desborda a la ciudad, que crece hacia el suroeste, poblándose los alrededores de San Antón. Para la gran expansión vino con el desarrollismo de los años sesenta y la necesidad de vivienda de los 28 000 habitantes de entonces. Nacen el barrio de la Guita, las barriadas Virgen de Gracia y de la Paz y se ocupan Villarrosa, el Quemadero de San Francisco y la Calera de Benítez.

Que ver en Carmona:

El primer pie que pongo en esta ciudad lo pongo en la puerta de Sevilla. Y lo primero que conozco es que Carmona es una de las ciudades más antiguas del continente europeo.

Si tienes la suerte de visitar Carmona en Semana Santa , fecha que celebran con gran devoción, o en su feria de mayo, comprobarás el arte que tienen los sevillanos. Otra de sus fechas clave son los meses de junio y julio con la explosión de sus campos de girasoles.

Y una posibilidad más: el atardecer. Te hemos dicho que las noches en Carmona son mágicas, pero desde el cortijo con el mapa de estrellas...¡Ay, va a ser difícil es

Qué visitar, ver y hacer en un viaje al pueblo de Carmona, Sevilla:

  
Mapa Carmona, Sevilla.

Lugares interesantes de Carmona, a saber:

el Alcázar del Rey Don Pedro, el Alcázar de la Puerta de Sevilla, la Ermita de San Antón o de Nuestra Señora del Real, la Casa Palacio de Don Alonso Bernal Escamilla, la Puerta de Córdoba, la Casa Palacio de los Aguilar, la Iglesia de San Blas, la Ermita de Nuestra Señora de Gracia, la Casa Palacio de los Dominguez, la Iglesia de Santiago, la Casa Palacio de los Lasso, la Necrópolis Romana, la Casa Palacio Marqués de las Torres, el Convento de la Concepción, la Plaza de San Fernando, la Iglesia de San Salvador, la Plaza de Abasto o Mercado, el Teatro Cerezo, la Iglesia de San Bartolome, el Convento de Madre de Dios, el Molino de la Romera, Fuente de los Leones y Alameda de Alfonso XIII, el Convento de Santa Clara, la Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, la Ermita de San Mateo, la Iglesia de San Felipe, la Cueva de La Batida, la Iglesia de San Pedro, etc.

Dejaron en sus tierras legado histórico tartésicos y cartagineses -estos segundos fueron quienes construyeron la Puerta de Sevilla-. Fue y es tan impresionante, que César Augusto dijo de ella que era la ciudad mejor defendida de toda la Bética. 

La ciudad amurallada y protegida por varias puertas, torres y alcázares la hicieron infranqueable.

Pero fueron los romanos quienes la transformaron y crearon la mayoría de monumentos visibles hoy: la Puerta de Córdoba, la necrópolis -actualmente, el Museo de la Necrópolis-, el anfiteatro, el puente y calzada romana…

3. Carmona Romana



El Alcázar de la Puerta de Sevilla, es uno de los monumentos más emblemáticos de Carmona.
Muralla y puertas



Topográficamente Carmona es una elevada meseta de fácil defensa estratégica, prácticamente infranqueable por lo escarpado de sus laderas.

Estas condiciones naturales estaban reforzadas en época romana por una muralla que abarcaba todo su perímetro y por puertas fortificadas. 

En la segunda década del siglo XXI, salvo las puertas de Sevilla y Córdoba y los cimientos de un lienzo en el Raso de Santa Ana, nada queda de esas imponentes defensas. 

La cerca murada debió discurrir, sin apenas variaciones, bajo el trazado de las murallas medievales que todavía se conservan, excepto en las zonas del Albollón y Cenicero, donde su trazado fue variando conforme se ganaba terreno a las dos vaguadas históricas colmatadas en época romana. 

Se ha podido comprobar en un solar excavado en la Ronda del Cenicero, que la muralla medieval se asentaba sobre los restos de otra construida en época tardorromana que, a su vez, se cimentaba sobre los escombros romanos que colmataban la vaguada del Cenicero, lo que indica que la cerca imperial debió trazarse más al interior.

En la zona del Arbollón, la excavación arqueológica realizada en 1989 documentó la existencia de una vaguada colmatada en época romana posterior al siglo I. 

El emplazamiento de las defensas quedarían al interior de la depresión, cuyos límites deben coincidir aproximadamente con los de la manzana triangular delimitada por el Convento de las Descalzas y la Plazuela del mismo nombre.

En la cerca murada se abrían cuatro puertas que servían de salida a los dos ejes viarios principales de la ciudad. 

Las puertas de Sevilla y Córdoba marcaban los extremos occidental y oriental del cardus maximus, mientras que las puertas del Postigo y Morón limitaban por el norte y sur respectivamente a la decumanus maximus.

En época de luchas entre Pompeyo y Julio César, este último dijo la célebre frase que los historiadores ponen en su boca

Carmonenses, quae est longe firmissima totius porvinciae civitas (Carmo es con mucho la ciudad más fuerte de toda la provincia).

4. Alcazar de la Puerta de Sevilla

Alcázar de la puerta de Sevilla.

El bastión y la puerta de Sevilla son construcciones erigidas por los cartagineses antes de la segunda guerra púnica, no obstante, sufrieron varias modificaciones por parte de los romanos. 

Estas se centraron en la construcción de la puerta que da acceso a la ciudad y de la poterna situada al norte del bastión y de varias modificaciones llevadas a cabo en el propio bastión. 

La puerta se compone de dos espacios abovedados enmarcados por sendos arcos que dejaban entre sí un patio o intervallum.

 La poterna se compone de dos arcos de medio punto que enmarcan un espacio cubierto con bóveda de cañón. Ambas obras datan de la primera mitad del siglo I a. C..

En el bastión las principales reformas se centran en la construcción de un paramento, denominado cortina, que recrecía en altura a éste y de un templo del que apenas quedan restos del podio sobre el que se erigía y que fueron construidos en la segunda mitad del siglo I a. C..

es de origen cartaginés, se edificó en época romana sobre la Puerta de Sevilla, para ser un conjunto defensivo. Durante los siglos XIV y XV experimentó importantes cambios. Entre 1973

y 1975 se restauró para acondicionarlo para usos de celebraciones de actos culturales y turísticos. Hoy es la sede del Centro de Recepción Turístico.

La Puerta de la Cortina, al atravesar el muro de la Cortina, se ven dos huecos superpuestos, el vano mayor de origen romano y el vano menor, de época islámica.

La Torre Homenaje, tiene diferentes capas constructivas, la inferior, aún conserva los sillares almohadillados, la central, sillares romanos, y la superior, tapial medieval.

El Patio de los Aljibes, está presidido por un aljibe excavada en la roca, con 7 metros de profundidad y con seis lumbreras alrededor, construida en época islámica.

El Salón de los Presos Bajo, construido en época medieval, a lo largo de la historia ha tenido diferentes funciones: residencial de los mandatarios y alcaides, presidio para clase social más relevante.


Salón de los Presos Bajo, Alcázar de la Puerta de Sevilla, Carmona.         Sala del Salón de los Presos Alto, Carmona.

El Salón de los Presos Alto, aquí se pueden ver pinturas murales del reinado de Pedro I, y una exposición permanente dl Alcázar, el paisaje y su entorno, el pendón o estandarte real de Carmona, etc.

El Salón Torre del Oro, se puede ver una cúpula realizada a base de ladrillo, apoyada sobre ocho arcadas y estas a su vez sobre una piedra de arraigada tradición local.

Salón Torre del Oro, Alcázar de la Puerta de Sevilla, Carmona.

La Terraza de la Torre del Oro, hay que subir un tramo de escaleras algo empinadas, para personas con movilidad reducida puede resultar un impedimento. Desde este punto se obtienen unas bonitas vistas de la ciudad de Carmona.

Vistas desde la Terraza de la Torre del Oro.

El precio del ticket de acceso general tiene un valor de 2 € por persona, la entrada reducida (niños hasta los 16 años, estudiantes y jubilados, siempre que presenten un documento que lo acrediten) abonarán 1 € por cada uno. Los lunes el acceso es gratuito.

El teléfono es: (+34)954190955. El Email: turismo@carmona.org
La web: http://www.turismo.carmona.org
Ubicado en la Plaza de San Blas Infante s/n.

5. Puerta de Córdoba

La actual Puerta de Córdoba es resultado de diversas reformas sobre la puerta romana original de la que se conservan los paramentos que llegan hasta el alcor, dos pilastras en relieve, configuradas a la manera clásica: basa ática sin plinto sobre un doble zócalo, parte de los dos torreones semioctogonales que la flanquean, la escalera y su bóveda. 

Puerta de Córdoba, Carmona

Los paralelos arquitectónicos, permiten fechar la obra en tiempos de Augusto o Tiberio (S.I d. C.).

La Puerta de Córdoba, en época romana, Carmona, contaba con un total de cuatro puertas que comunicaban la ciudad amurallada con el exterior. Hoy solo quedan en pie dos de ellas, la Puerta de Sevilla y la Puerta de Córdoba. 

Puerta de Córdoba, Carmona, Sevilla.

La Puerta de Córdoba, su construcción original data del siglo I d.C. puerta de carácter defensivo. En época de los Reyes Católicos, tuvo la función de ser aduana, tomando una arquitectura civil. 

En el siglo XVI experimentó reformas renacentistas y a principios del siglo XVII y XVII se le añadió motivos ornamentales (escudos y estatuas de mármol) hoy desaparecidos. Su aspecto barroco fue tomado en la época de Carlos II con las reformas de 1688.

 Su última intervención fue a finales del siglo XVIII, por el arquitecto Jose Chamorro. En el año 2000 se ha llevado acabo una importante restauración, intentando de devolverle un aspecto más similar al original. Hoy esta puerta se ha convertido en la única puerta romana de tres arcos, de carácter defensivo que hay en la península Ibérica. El acceso es libre.

Se halla en la Calle Dolores Quintanilla s/n.

Detalles de la Puerta de Córdoba, Carmona.


Imagen de la Virgen en la Puerta de Córdoba, Carmona.                    Detalles en la Puerta de Córdoba, Carmona.

Puerta de la Sedía

En 1986, se decapó un tramo de muralla en el solar n.º 4 de la calle Torre del Oro, en el que se documentaron los restos de una antigua puerta con al menos dos arcos de distintas dimensiones. Por el trazado de la ciudad romana y ortogonalidad de su urbanismo, es lógico pensar que si no allí, en un área muy cercana debió situarse una puerta principal romana.

Puerta de Morón

Topográficamente habría que buscar su situación en un lugar cercano a la cuesta de San Mateo que conduce al antiguo «caminillo viejo». Recientemente en el control de una zanja de infraestructura se documentó una estructura de sillares en seco, y con tipología similar a la Puerta de Córdoba.

Calles

Cardo máximo y decumana

El concepto urbanístico romano está basado en el trazado ortogonal de sus calles que forman un reticulado simétrico entre los viales que discurrían en sentido NO-SE y SO-NE. Del entramado de calles, destacaban los dos ejes principales de la ciudad: el cardo máximo y la decumana máxima.

El cardo máximo correspondía en realidad al trazado urbano de la vía Augusta. Su trazado se ha perpetuado en el plano actual, recorriendo desde la Puerta de Sevilla hasta la de Córdoba pasando por las actuales calle Prim, Plaza de Arriba, Martín López, Dolores Quintanilla y Puerta de Córdoba, hecho que se ha podido contrastar con el hallazgo de parte de su trazado en el actual solar de la calle Prim n.º 27 y en la Plaza de Arriba.

La decumana máxima partía de la Puerta de Morón y, a través de un trazado no bien delimitado en la actualidad, cruzaría la actual Plaza de Arriba para dirigirse a la puerta noroccidental localizada en las cercanías del Postigo.

Las calles estaban pavimentadas con grandes losas irregulares de piedra pizarrosa. Bajo ellas discurrían las cloacas.

Foro

El foro era el centro cívico, administrativo, religioso y económico de la ciudad. En él se encontraban los templos principales, la basílica, la curia, el macellum o mercado, toda la vida pública giraba en torno al foro.

En Carmona, el foro se encontraba en la confluencia del cardo máximo y la decumana máxima, en la actual Plaza de Arriba, que se ha perpetuado a través del tiempo como centro público de la ciudad. 

La información arqueológica no permite conocer exactamente la estructura del foro, que estaría situado entre las calles Descalzas, Peso de la Harina, Cruz de Santa María, Juan Carrera, Sancho Ibáñez, Madre de Dios, Plaza de San Fernando, Martín López, pero sí nos han proporcionado datos de indudable interés y no exentos de espectacularidad. En el solar de n.º 19 de la Plaza de San Fernando, se construyó en el S.I d. C. un edificio de gran envergadura, que podría ser obra de carácter y función pública. 

Su planta, muy común en época romana, podría corresponder a una vía porticada, un macellum o incluso el mismo foro. También de carácter público son los restos de un edificio de sillares situados en el Convento de Madre de Dios.

Recientemente, se ha exhumado en el área del foro una basa ática en mármol blanco de 1,3 m de diámetro a la altura del imóscapo y 45 cm de altura, parte de su fuste acanalado, en el solar n.º 7 de la calle Antonio Quintanilla, junto a un macizado de sillares. 

Debe tratarse de un edificio de grandes magnitudes, próximo al foro, la basílica o un templo. Estos elementos se relacionan con los existentes desde antiguo en la casa vecina. En el corral de la casa n.º 5 de esa misma calle se encuentran varios fragmentos de un fuste y capitel corintio con decoración de hojas de acanto.

6. Teatro y anfiteatro

El anfiteatro fue localizado frente a la necrópolis, junto a la vía Augusta, y comenzado a excavar por G. Bonsor y J. Fernández López en 1885. 

Restos del anfiteatro romano de Carmona.

Del anfiteatro se conserva la arena, la ima cavea y la media cavea, que estaban labradas en la roca, mientras que la summa cavea, única parte del graderío construida, ha desaparecido. La arena del anfiteatro medía 55 m en su eje mayor y 39 el menor.

La existencia de teatro en Carmona siempre ha sido puesta en duda. De hecho, el mismo Bonsor pensaba que el anfiteatro servía para albergar las funciones de los dos edificios. 

Anfiteatro romano de Carmona.

Los ciudadanos de la Unión Europea tienen el acceso gratuito, otros países tendrán que abonar 1,50 € por persona. Abierto de martes a domingos y festivos de 9:00 h. a 15:00 h. Los lunes permanece cerrado.

No obstante, en 1995, en la calle General Freire, fue puesto al descubierto un impresionante macizado de sillares correspondiente a la cimentación de un edificio de gran envergadura. Determinados argumentos como las características constructivas, sus dimensiones, su localización topográfica y su situación con respecto a la ciudad romana, apuntan la posibilidad de que se trate del teatro, si bien, es una hipótesis sin confirmar.

El teléfono es: (+34)600143632.
Está a las afuera de la ciudad de Carmona, en la Avenida Jorge Bonsor nº 9.

Termas

La tradición situaba un establecimiento de baños públicos en las inmediaciones de la Iglesia de San Bartolomé. Las recientísimas excavaciones efectuadas en el solar n.º 5 de la calle Pozonuevo, pusieron al descubierto parte de una piscina y de la infraestructura de calentamiento de agua de lo que, con toda seguridad, eran las termas públicas de Carmona. 

Termas romanas, Carmona

Las estructuras exhumadas tienen continuación bajo la calle y en el solar enfrentado a éste, a lo que se suma el hallazgo en 1923 del mosaico hoy conservado en el patio central del Ayuntamiento. A comienzos del siglo XXI se encontraban en proceso de documentación y estudio las estructuras conservadas, así como las cisternas que la alimentaban.

Vivienda

La casa típica romana en Carmona estaba configurada en torno a un patio o atrium. A su alrededor se distribuían las distintas dependencias: cocina, letrinas, cubicula y triclinium. Los tejados vertían sus aguas hacia el atrio donde se recogían en una piscina. 

Una vez decantada, el agua se almacenaba en cisternas subterráneas que garantizaban el abastecimiento a la unidad doméstica, dada la imposibilidad de que éste se efectuara por medio de un acueducto. 

A principios del siglo XXI no se había completa la excavación de una casa, aunque sí, parcialmente, muchos elementos de estas.

Las cimentaciones solían ser de mampostería, los muros de sillares, sillarejos, piedras o lajas de alcor o ladrillos, revocados por mortero de cal y posteriormente pintado con motivos figurativos, geométricos o lisos. Los colores más comunes eran el blanco, rojo y en menor medida el azul, verde u ocre.

 Los tipos de pavimento más común eran el opus signinum y el pavimento de ladrillo, más raramente los mosaicos y las losas de mármol.

Área artesanal

El área artesanal, destinada principalmente a la producción de alfarería, se situaba extramuros, como estaba prescrito por la legislación romana, a ambos lados del camino que, como prolongación de la decumana máxima, partía de la puerta localizada cerca del Postigo y se dirigía a Axati (Lora del Río). 

Horno cerámica romano

En distintas excavaciones arqueológicas realizadas en la zona, se han exhumado varios hornos para la fabricación de cerámica así como restos de las instalaciones auxiliares. 

Los hornos eran de planta circular, construidos con ladrillos de adobe y se componían de dos partes fundamentales: la cámara de combustión y otra superior donde se colocaban las vasijas para la cocción. 

La cámara de combustión o furnium estaba excavada en el suelo y poseía un pilar central que servía para sostener la parrilla. A ella se accedía a través de un pasillo o praefurnium, también excavado en el suelo. 

Sobre el furnium, y a la altura de la superficie, se colocaba la parrilla, que era una plataforma de adobes con múltiples perforaciones que permitían que el calor generado en el horno llegara a la cámara de cocción que se cubría con una cúpula.

7. Necrópolis Romana

Necrópolis romana de Carmona

Los cementerios se situaban fuera de la ciudad normalmente a ambos lados de los caminos principales que partían de ésta. La principal necrópolis estaba situada junto a las márgenes de la vía Augusta en dirección a Sevilla. 

Necrópolis romana de Carmona

No obstante, se han identificado otras de menor monumentalidad y extensión en el camino que se dirigía a Axati. 

    

Algunos hallazgos esporádicos parecen indicar la existencia de cementerios en las cercanías de la Puerta de Morón y en el Alcázar de Arriba.

La Necrópolis Romana fue hallada a finales del siglo XIX por Juan Fernández López y del arqueólogo inglés Jorge Bonsor. 

Esta, data del siglo I y II d.C. siendo el enterramiento más usado era la incineración, aquí han sido excavadas en la roca más de una decena de tumbas familiares, algunas muestra que han sido enterramientos importantes debido a sus numerosas cámaras y decoraciones, son nichos de pared. 

Pudiendo destacar de la zona la Tumba del Elefante, como su nombre indica es una tumba santuario, donde se halló una escultura de un paquidermo, el santuario se daba culto a la diosa Cibeles y el dios Attis.

La Tumba del Elefante, Necrópolis Romana.

Imagen de la Tumba del Elefante, Necrópolis Romana.

La Tumba de Servilia, tiene un patio porticado, alrededor de este se erige el resto de la edificación. 

La cámara principal ha sido excavada en la roca con una cúpula de gran tamaño unida a un óculo. 

Aquí también se descubrieron estatuas como: Servilia o la del Infante, ambas están en el museo de la necrópolis.

Tumba de Servilia, Necrópolis Romana, Carmona.

La Tumba de Postumio, a ella se llega a través de un patio excavado en la roca. 

En una esquina se excavó un altar, las paredes y techos estaban revestidos por frescos, algunos aún se conservan.

Tumba de Postumio, Necrópolis Romana, Carmona.

La Tumba del Mausoleo Circular, es de planta rectangular con bóveda de cañón, esta cámara funeraria ha sido excavada en el interior de un edificio circular de sillares.

Necrópolis Romana, Tumba del Mausoleo Circular, Carmona.

La Tumba de los Cuatro Departamentos, excavada en la roca, tiene un pasillo central al que se abren cuatro departamentos iguales (planta rectangular, banco corrido y cinco nichos en el interior de cada uno).

La Tumba de los Cuatro Departamentos, Necrópolis Romana, Carmona.

Desde 1931 la Necrópolis Romana, está protegido como Monumento Histórico Artístico en el año 2003 se declaró Bien de Interés Cultural con la categoría de la Zona Arqueológico. 

Considerado como uno de los conjuntos funerarios de mayor tamaño y mejor conservados de la península. 


En las inmediaciones también hay un Museo en el se alberga una gran cantidad de objetos hallados en las tumbas.

Museo de la Necrópolis Romana, Carmona.


Escultura de elefante del siglo I d.C, hallada en la tumba del elefante, Necrópolis Romana, Carmona.

Exposición en el museo de la Necrópolis Romana, Carmona.

Patio en el museo de la Necrópolis Romana, Carmona.

Al salir de la necrópolis, al cruzar la calle, se encuentra el Anfiteatro Romano, data del siglo I a.C. en el año 1885 se comenzaron las excavaciones, a cargo de Juan Fernández López y del arqueólogo Jorge Bonsor. 

Se cree que el anfiteatro tuvo la función de espacio destinado para realizar espectáculo de fieras, culturales, etc. Sólo está abierto a las visitas guiadas, pero es posible contemplarlo desde el exterior.

Localizado en la Avenida Jorge Bonsor s/n.

Carmona o Qarmuna también fue testigo del Al-Andalus; de la época musulmana quedan la mezquita aljama y se cree que el Alcázar del Rey Don Pedro, hoy en día el edificio de estilo mudéjar que ocupa el Parador de Carmona .

Pasamos por el arco del Alcázar de la Puerta de Sevilla, restaurado en 1975, y entramos en la Oficina de Turismo desde donde se accede al recinto del Alcázar. 

Merece la pena porque desde su Torre del Oro se puede divisar toda la ciudad e inmenso patrimonio : sus cinco iglesias, los conventos, las casas palacio y esos patios descubiertos que enamoran.

Obligatoriamente tendremos en cuenta su centro histórico. 

Entre sus callejuelas se cuelan sus tiendas de trajes de flamenca, las pastelerías típicas, con ese pan de miga con el que las abuelas preparan ricas meriendas, y el dulce estrella, su torta inglesa, un hojaldre esponjoso relleno de cabello de ángel.

Aunque a los carmonenses lo que más les gustan son las heladerías, por lo menos hay más de cinco en toda la ciudad. Y para quién no lo sepa, Carmona también es productora de anís y de la marca de ginebra Puerto de Indias.

Admirando Carmona, nos encontramos con la Iglesia Prioral de Santa Maria, el Museo de la Ciudad, abierto con un patio precioso en la Casa Palacio del Marqués de Torres, y dos de sus principales conventos: el Convento de Santa Clara, la patrona de la ciudad, y el Convento de las Descalzas, uno de los pocos conventos que quedan en España con monjas de clausura.

Llegados a la Puerta de Córdoba, en el límite oeste de las antiguas murallas de la ciudad, nos dirigimos al Alcázar del Rey Don Pedro en un agradable paseo que en primavera se llena de árboles en flor.

El rey Pedro I mandó a los artesanos de Sevilla construir una puerta exterior y varias torres en el siglo XIV, pero los terremotos que sufrió Carmona en 1504 y 1755 los destruyeron.

Hoy se encuentra aquí el Parador de Carmona, donde nosotros hacemos la siguiente parada. ¿Por qué? Además de su restaurante, tiene una terraza con mirador de hipo donde merece la pena “echar el rato” y la tarde entera si hace falta, que para eso estamos en Sevilla.

Mirador desde el Parador de Carmona.

8. Alcázar del Rey Don Pedro 

Alcázar del Rey Don Pedro, Carmona.

se encuentra al oeste del recinto amurallado, en la zona más alta de Carmona.

Pedro I, ordenó restaurarlo en el siglo XIII, pasando a ser uno de sus palacios preferidos. Los Reyes Católicos construyeron el cubito y embellecimiento de las dependencias reales. 

En el año 1755 se produjo un terremoto, este hecho los destrozó bastante, y desde ese momento ha ido en deterioro progresivamente. 

Hoy en día las ruinas del alcázar del Rey Don Pedro, rodea al Parador Nacional de Turismo. 

Alcázar del Rey Don Pedro, Carmona, Sevilla.

Desde su terraza se pueden obtener unas increíbles vistas panorámicas de la vega de Carmona. En 1985 ha sido declarado Bien de Interés Cultural como Monumento. Está en la Calle Los Alcázares s/n.

9. Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción 

Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción , Carmona

edificada sobre el solar de la antigua mezquita mayor, de esta aún se conserva el patio de las abluciones. La iglesia fue construida en dos etapas diferentes, durante el siglo XV y el siglo XIX, tiene un estilo tardo gótico andaluz. 

Templo de planta rectangular, consta de tres naves, capillas ubicadas en los contrafuertes laterales, en un lateral se encuentra el Patio de los Naranjos, en una columna de este, hay grabado un calendario litúrgico visigodo. El altar mayor es plateresco con veinte paneles de escenas bíblicas. 

El retablo mayor, obra de Juan Bautista Vázquez en 1563, muestra relieves alusivos a la vida de Jesús. La edificación de la torre, se comenzó en el siglo XVI y terminó en el siglo XIX, el capitel y reloj que tiene, fue una donación de Carlota Quintanilla.

 La iglesia es la sede de los patrones de Carmona, la Virgen de Gracia y San Teodomiro. El templo está abierto al público, mostrando exposiciones de piezas de orfebrería, ornamentos y pinturas de los pintores Francisco de Zurbarán y Pedro Atanasio Bocanegra.

Interior de la Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, Carmona.


Coro de la Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, Carmona.

Torre campanario de la Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción, Carmona.

El teléfono: (+34)954191482.
La página web: http://www.santamariacarmona.org
Está en la Plaza del Marqués de las Torres.

10. La Plaza de San Fernando 

Plaza de San Fernando, Carmona

está en la intersección del cardo y el decumano, donde estaba el foro romano. En el siglo XVI mostraba forma de rectángulo cerrado que cambió a ser circular debido a un error provocado en el proyecto de restauración. 

Alrededor de ella podemos ver edificios emblemáticos como: la Casa de la Antigua Audiencia o el Convento de Madre de Dios. El acceso es gratuito, espacio al aire libre. Localizada entre la intersección de la Calle Prim y Calle Martín López.

El Convento de Madre de Dios, la fundación de la comunidad dominicana se sitúa alrededor de principios del siglo XVI. 

La iglesia es de una sola nave, está cubierta por un artesanado mudéjar, el retablo mayor quedó concluido en 1632 por el escultor español, Jacinto Pimentel, la iglesia ha sido decorada con pinturas todas ellas enmarcadas en yeserías barrocas.

11. El Ayuntamiento de Carmona

se aloja en lo que fue la antigua residencia conventual de los jesuitas las obras del convento finalizan en 1621. 

Ayuntamiento de Carmona, Sevilla.

En 1842 el inmueble se adaptó para acoger la sede del Ayuntamiento de Carmona, el edificio está organizado alrededor del antiguo patio del claustro. 

En su interior alberga un mosaico romano de la gorgona Medusa, hallado en el casco antiguo de la ciudad. En la sala de secciones hay un cipo de Tulio Amelio del siglo I d.C. y fragmentos del mosaico de Bruma.

Abierto de lunes a viernes de 8:00 h. a 15:00 h.
La web: http://www.carmona.org 
El teléfono es: (+34)954140011.
Se encuentra en la Calle El Salvador nº 2.

12. La Plaza de Abasto o Mercado 

Plaza de Abasto o Mercado, Carmona, Sevilla.

aquí, en el pasado hubo un monasterio de Dominicas, bajo la advocación de Santa Catalina, edificado a finales del siglo XVI, este, quedó clausurado el 27 de abril de 1837. 

El mercado de abasto, que hoy podemos ver es una obra de Ramón del Toro, construido en 1842, con pórticos y lonjas para los puestos, es de estilo neoclásico.

Se encuentra en la Calle Domínguez de la Haza.

Detalles de la Plaza de Abasto o Mercado, Carmona, Sevilla.


13. La Iglesia de San Pedro

levantada en el siglo XV sobre la Ermita de la Virgen de la Antigua, más tarde el templo sufrió reformas dándole el aspecto barroco. 

Iglesia de San Pedro, Carmona.

En el siglo XIX se le añadió la capilla del beato Juan Grande (canonizado el 2 de junio de 1996). 

La edificación de la torre quedó concluida en 1783, siendo coronada por el Giraldillo, a esta torre se la llama popularmente como la Giraldilla por el parecido de la Giralda de Sevilla.

Se halla en la Calle San Pedro s/n.

Torre campanario de la Iglesia de San Pedro, Carmona.

14. Museo de la Ciudad de Carmona

Museo de la Ciudad de Carmona


Centro de Interpretación y el Museo de la Ciudad, imagen en terracota de la Stma. Virgen de Gracia siglo XVII-XVIII.


Restauración pintura mural romana, Termas Plazuela Julián Besteiro, Centro de Interpretación y el Museo de la Ciudad.


San Mateos-evangelista, Joaquín Valverde Lasarte.

Sala del Centro de Interpretación y el Museo de la Ciudad, Carmona, Sevilla.

La entrada general tiene un coste de 2,50 € por persona, el ticket reducido es de 1,20 € por cada uno. El horario de visitas abierto de lunes a domingo y festivos de 11:00 h. a 14:00 h. Los martes el acceso es gratuito.

El teléfono es: (+34)954140128.
La página web: https://museociudad.carmona.org
Está en la Calle San Ildefonso nº 1.

Este museo permite recorrer la historia de Carmona desde el Paleolítico

     

 Los restos tartésicos y romanos son las piezas más interesantes de su colección arqueológica

15. Convento de las Agustinas Descalzas 

hoy en él se alberga una comunidad de monjas Agustinas Descalzas Recoletas. 

Convento de las Agustinas Descalzas, Carmona.

Se fundó en el año 1629 en contra de la voluntad del cabildo de Carmona, quedó oficialmente inaugurado en 1748. 

La iglesia posee una decoración propia del barroco, el retablo mayor está inconcluso. El templo tiene una fachada con doble portada y torre. 

Se encuentra en la Plazuela del Marqués de las Torres.

16. Casa Palacio Marqués de las Torres

Casa Palacio Marqués de las Torres, Carmona, Sevilla.

es un ejemplo de arquitectura civil y palaciega del siglo XVIII, sobre el frontón de su fachada indica el año de su edificación en 1755 y está el escudo de armas de la familia Quintanilla. 

El patio central es de planta cuadrada, las estancias se organizan entorno al patio, en dos plantas. En la escalera hay un lienzo de la Virgen de Gracia. 

Hoy alberga el Centro de Interpretación y el Museo de la Ciudad.

Detalles de la fachada de la Casa Palacio Marqués de las Torres, Carmona, Sevilla.

Las salas están ordenadas cronológicamente, cuenta con un total de dieciséis salas; sala uno, paleontológico y los orígenes, sala dos
y tres, Carmona Tartésica, de la sala cuatro a la seis, Carmona Turdetana, de la sala siete a la nueve, Carmona Romana, de la sala diez a la once, medieval islámica, sala doce, medieval cristiano, sala doce y trece Carmona Moderna, sala trece y catorce, Carmona Contemporánea, la sala quince y dieciséis, contemporáneo-pinturas. 

De él podemos destacar la colección sobre los tartesios, ya que es una colección única, alberga recipientes de barro con motivos decorativos y los mosaicos romanos.

Escudo de armas de la familia Quintanilla

Patio de la Casa Palacio Marqués de las Torres, Carmona, Sevilla.

Mosaico de las estaciones siglos II-III, Centro de Interpretación y el Museo de la Ciudad.

17. Otras cosas que ver: 

La Iglesia de San Salvador


de su primitiva edificación no queda nada, el templo que hoy podemos ver fue edificado en 1700 sobre los restos de una antigua mezquita, dedicada a San Teodomiro. 

Es una iglesia de tipo mudéjar, de planta de cruz latina de tres naves con crucero y cabecera plana, en su interior, muestra una decoración del tambor de la cúpula con imágenes de los evangelistas y el retablo mayor es del siglo XVIII. 

En el ángulo noroeste se puede apreciar la torre inacabada.

Está en la Plaza Cristo Rey nº 1.

Iglesia de San Salvador, Carmona.

Detalles de la fachada de la Iglesia de San Salvador, Carmona.

Escudo en la fachada de la Iglesia de San Salvador, Carmona.

El Monumento a Santa Ángela de la Cruz

Monumento a Santa Ángela de la Cruz, Carmona, Sevilla.

fue diseñado con cariño y agradecimiento del pueblo de Carmona, el 5 de noviembre de 2008.

La Casa Palacio de los Aguilar

construida en la última década del siglo XVII, en la portada de la vivienda se puede leer la fecha de edificación en 1697, según indica el dintel. 

Casa Palacio de los Aguilar, Carmona, Sevilla.

Su fachada está dividida en dos cuerpos, el balcón central de la portada tiene una cornisa con pináculos piramidales. 


Durante mucho tiempo se usó como sede de la Casa Consistorial.

La dirección es Calle Martín López nº 39.

Detalle de la fachada de la Casa Palacio de los Aguilar, Carmona, Sevilla.

La Casa Palacio de los Rueda

de finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, casa palacio de tipo barroco, hecha en mampuesto y cantería. 

Casa Palacio de los Rueda, Carmona.

La portada retablo tiene dos cuerpos, el primero muestra columnas toscanas y el segundo columnas jónicas y frontón curvo, bajo él está el escudo de la familia. 

En el interior hay un patio de galería baja con columnas de mármol. Está catalogada como Bien de Interés Cultural en categoría de Monumento desde el año 1983.

La dirección es Calle Carlota Quintanilla nº 1.

Detalles de la fachada de la Casa Palacio de los Rueda, Carmona.

La Casa Palacio de Don Alonso Bernal Escamilla

también llamada Palacio de los Turmo o Casa de las Cadenas, de origen medieval, se restauró en el siglo XVIII en estilo barroco. 

En la puerta del inmueble sobre el dintel hay una inscripción en la que indica que en 1624 en la estancia de este palacio se alojó el monarca Felipe IV y de su hermano el Infante Carlos. 

Casa Palacio de Don Alonso Bernal Escamilla, Carmona

El inmueble tiene tres partes, la casa de verano, (seis salas, seis habitaciones, baño cocina y almacenes) las dependencias de invierno y la casa de labrador. 


Ubicado en la Calle General Freire nº 3.

La Calle Prim

es la calle principal de Carmona, en ella se encuentran casas nobiliarias, bares, restaurantes, tiendas, etc.

Calle Prim, Carmona, Sevilla.

El Teatro Cerezo

arquitectura de los años 30, obras dirigidas bajo Enrique Romero y Emilio Ramos, el nombre hace honor, a Bernardo Enrique Cerezo, de origen cordobés, a este señor el Ayuntamiento de Carmona, le expropio un solar de 1.600 m², a él le tocó un millón de pesetas en la lotería Nacional en 1928. 

Se usa para presentaciones teatrales, cursos de agrupaciones carnavalescas, cine, entre otros. Email: casacultura@carmona.org

La página web: 


Se halla en Paseo del Estatuto nº 30.

Teatro Cerezo, Carmona, Sevilla.

La Fuente de los Leones

construida en los antiguos arrabales de Carmona, entre los siglos XV y XVI, llamada popularmente como Plaza de Abajo, al hallarse en la parte inferior del recinto amurallado, la zona alta de la ciudad era llamada Plaza de Arriba. 


Esta fuente se convirtió con el paso del tiempo en una zona de encuentro, con motivo de la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla, se decidió remodelar la Alameda de Alfonso XIII, dándole el aspecto actual.

El Convento de la Concepción

Convento de la Concepción, Carmona.

edificado en el siglo XVI, en extramuros, perteneció a la Orden de las Franciscanas Concepcionistas. La iglesia es de estilo gótico, con algunas modificaciones posteriores renacentista, es de una sola nave, el retablo mayor, es obra de Tomás Guisando, el templo está cubierto por un artesanado y el presbiterio por una bóveda estrella, el claustro tiene aspecto barroco. Ubicado en el Paseo del Estatuto s/n.

La Capilla de San Francisco

creada en 1969, en el solar de la antigua Iglesia de San Francisco, templo de planta rectangular, en esos terrenos también hubo una capilla dedicada a Sebastián, fundada en 1476, de esta solo se conservan los muros. La dirección es Calle San Francisco nº 26.

Capilla de San Francisco, Carmona.

La Iglesia de San Blas

está considerado como uno de los templos más primitivos de Carmona. 

Iglesia de San Blas, Carmona.

Se comenzó a edificar en tiempo de Pedro I el Cruel, sobre los restos de una antigua sinagoga. 

En el siglo XVI se edifica la parte mudéjar y en el siglo XVIII se remodela y se erige la torre de la iglesia. 

Campanario de la Iglesia de San Blas, Carmona.

De planta rectangular, la nave central se encuentra cubierta de una bóveda de medio cañón y los laterales de bóvedas de aristas. 

El retablo mayor es de traza barroca. Está en la Plazuela de San Blas.

El Convento de Santa Clara


fundado en 1460, considerado como el convento femenino más antiguo de los existentes en Carmona. Muestra una combinación de estilos mudéjar, renacentista y barroco. 

Templo de una sola nave tiene cubiertas de crucería en el presbiterio y de artesanado de madera en la zona de los fieles. La torre mirador, fue añadida en el siglo XVIII, ofrece unas increíbles vistas panorámicas de la ciudad de Carmona. 

Las hermanas Clarisas ofrecen la venta de dulce artesanales. Desde junio de 2009 el convento a abierto las puertas al público, permitiendo el acceso a la iglesia, claustro, el coro bajo y la torre mirador.

Convento de Santa Clara, Carmona.

Fachada del Convento de Santa Clara, Carmona.

Cuando nosotros visitamos Carmona, en el convento se estaban llevando acabo unas obras de restauración. 

La entrada general tiene un valor de 2 € por persona, para grupos es de 1 € por cada uno. Abierto de jueves a lunes de 11:00 h. a 14:00 h. y de 16:00 h. a 18:00 h. El teléfono es: (+34)954142102. El horario de torno y venta de dulces de lunes a sábado de 10:00 h. a 13:30 h. y de 16:30 h. a 18:45 h. Los domingos y festivos de 11:00 h. a 13:30 h.

por la tarde de 16:30 h. a 18:45 h. encargos al teléfono: (+34)954142102.
La página web: https://clarisascarmona.com

La dirección es Calle Torno de Santa Clara.

El Hospital de la Misericordia y de la Caridad

Hospital de la Misericordia y de la Caridad, Carmona.

fundado en 1510 mediante una bula papal del pontífice Julio II, gracias a Beatriz Pacheco (duquesa de Arcos) esta, donó la vivienda que fue propiedad de ella, al hospital, según hizo constar en un testamento. 

La función principal fue cuidar y curar a los pobres de forma gratuita. 

Del lugar llama la atención una colección de doce pinturas flamencas sobre cobre con leyendas alusivas al Credo, corresponde a la segunda mitad del siglo XVII. 

La talla del Cristo de la Misericordia es de gran valor, corresponde al segundo tercio del siglo XVI.

Se encuentra en la Calle Santa María de Gracia s/n.

La Iglesia de Santiago

la edificación puede ser del siglo XIV, durante el reinado de Pedro I, en ella se han hallado restos que puede indicar que otro tiempo pudo haber sido una mezquita. En el siglo XV se llevan acabo obras en su interior. El campanario fue levantado en el siglo XVIII y también se llevó acabo obras en la tribuna del órgano. 

La iglesia es de planta basilical, tiene tres naves de arcos formeros ligeramente apuntados, terminados en ábsides poligonales. El retablo mayor se le atribuye a Bernardo Simón de Pineda, la capilla de Jesús Nazareno, data del siglo XV. El templo cuenta con un total de tres portadas, siendo la principal y más destacada, la que data del siglo XVIII, tiene un azulejo que muestra la batalla de Clavijo.

Se encuentra en la Plaza Santiago nº 2.

La Casa Palacio de los Lasso, 

Detalles de la fachada de la Casa Palacio de los Lasso, Carmona.

fue levantada durante el primer cuarto del siglo XVII hoy solo queda de su primitiva edificación la portada de piedra. La vivienda ha sido remodelada para instalar en ella el Hotel Casa de Carmona. Situado en la Plaza de los Lasso nº 1.

La Ermita de Nuestra Señora de Gracia, 

según cuenta la leyenda, en las cercanías de este templo apareció la Virgen de Gracia en el año 1290. 

Aquí se comenzó a construir su templo en el siglo XIV, iglesia de una sola nave, tiene un retablo neoclásico, donde llama la atención un lienzo barroco. 

Hasta el año 1835 aquí se albergó la patrona de Carmona, la Virgen de Gracia. 

El acceso es gratuito. Abierta los domingos de 9:00 h. a 11:30 h.

Ermita de Nuestra Señora de Gracia, Carmona.

La Cueva de la Batida, es una cantera, la cual se cree que puede ser de origen romano, esta, se explotó en la época medieval y moderna. 

Desde el 2102 la Diputación de Sevilla la ha catalogado como Espacio Natural de la Provincia de Sevilla.

La Ermita de San Mateo

Ermita de San Mateo, Carmona.

iniciada su edificación en el siglo XIV, se levanta a extramuros de la ciudad. El templo tiene tres naves, las laterales poseen cubiertas de madera y la central una bóveda de aristas. Las naves están separadas por arcadas de herradura apuntada inscritas en sus alfices.

La ermita permanece cerrada todo el año solo abre el día de San Mateo.

La Iglesia de San Felipe

Iglesia de San Felipe, Carmona.

Se encuentra en la Calle San Felipe.

este templo en el pasado fue una mezquita, la prueba de ello es la existencia de su minarete que se enmarca a la entrada y su planta basilical. 

Construida durante el siglo XIV y modificada entre los siglos XV y XVI. 

La iglesia es de planta basilical de tres naves de estilo gótico-mudéjar, las naves están cubiertas con armaduras de madera, a base de artesonados a dos aguas la central, y de colgadizo a los dos laterales. 

Torre de la Iglesia de San Felipe, Carmona.

El retablo mayor tiene un frontal de azulejos del siglo XVI. 

Es la sede de la Hermandad del Cristo de la Amargura y la Virgen del Mayor Dolor.

La Casa Palacio de los Domínguez

construida en el siglo XVIII de estilo barroco, edificio civil de gran interés, posee una portada monumental con dos cuerpos, estos están visiblemente diferenciados, llama la atención, su decoración geométrica de la fachada. 

Casa Palacio de los Domínguez, Carmona

En el interior tiene un patio con tres galerías porticadas de columna de mármol. 

Ha sido rehabilitada, hoy acoge a la sede de la Biblioteca Municipal José María Requena.

Localizada en la Calle Domínguez de la Haza s/n.

Biblioteca Municipal José María Requena, Carmona

La Iglesia de San Bartolomé

data del siglo XV, de origen gótico, su aspecto actual es debido a las importantes reformas que ha sufrido en la segunda mitad del siglo XVIII, en la época del barroco. 


El templo es de planta basilical, tiene tres naves separadas entre sí a través de pilares. 

En el presbiterio destaca una pintura que representa a Santa Catalina de Alejandría. Posee tres portadas, la más llamativa es la de la nave Epístola.

Llama la atención la torre de su fachada. Está en la Calle Prim nº 29.

Torre campanario de la Iglesia de San Bartolomé, Carmona.

18. De Tapas y Vinos  en Carmona

En nuestro camino hacia la Puerta de Córdoba, al oeste de la ciudad, nos topamos con la Plaza del Mercado Abastos, construida en el siglo XIX, donde se pueden ver aún algunos puestos típicos abiertos, también tabernas donde tomar un tentempié relajadamente.

La vida, sin embargo, transcurre en la Plaza de San Fernando, el que fuera el foro romano de Qarmuna, hoy una bella plaza rodeada de edificios históricos y altas palmeras. Dilatamos el tiempo sentados en la terraza de la cervecería San Fernando .

Nos dejamos aconsejar y descubrimos unas alcachofas con ibérico, almejas a la marinera y unas setas a la plancha con langostinos.

En Carmona debes probar también el salmorejo -su próximidad a Córdoba, a 95km, sea posiblemente el secreto de su éxito -, también su tapas de melva y la estrella de todas, la pringá.

Caminamos sin prisa y con calma por su calles blancas encaladas, hay que mirar hacia arriba para apreciar los colores de Carmona, o simplemente el color albero, el mismo de las plazas de toros y ese mismo con el que pintan las cenefas de muchos edificios e iglesias de la ciudad.

Si tienes la oportunidad de visitar Carmona en 

19. Fiestas más relevantes: 

el Carnaval en febrero. 

La Semana Santa, festejada en marzo o abril dependerá del calendario religioso, la vas a disfrutar, con sus ocho cofradías que muestran la pasión, devoción y belleza que implica esta festividad de interés artístico, su admirable imaginería, tallas de madera, orfebrería, bordados, etc. 

Las Mayas, celebradas el 1 de mayo. La Feria de mayo, la salida de la Hermandad del Rocío. En junio se celebran el Corpus Christi y la Velá de Santa Ana. La Romería de la Virgen de Gracia el primer domingo de septiembre. 


Las Fiestas Patronales, entre el 8 y 16 de septiembre. 

El 21 de septiembre se celebran la Romería de San Mateo-Feria del Caballo, y la Semana del Caballo. En octubre el Concurso Nacional de Cante de Flamenco. En noviembre la Semana Ceciliana de la Música de Carmona. La Navidad, etc.

Este ha sido nuestro paso por Carmona, donde hemos disfrutado de visitas a iglesias, conventos, ermitas, museos, casas palaciegas, plazas, alcázar, necrópolis romana, etc. 


   

20. Comer en Carmona:

La gastronomía en Carmona, ofrece cocina tradicional donde poder probar: el cocido con tagarninas (garbanzos, chorizo, carne, tocino, tagarinas, cebolla, ajo, pimiento, zanahoria, laurel y aceite de oliva virgen) las alboronías (berenjenas, pimiento, calabaza y tomate) la sopa de tomate, las espinacas, el potaje de chícharos (chorizo, morcilla, pimiento, tomate, cebolla, zanahoria, laurel, ajo y aceite de oliva) los tallos esparragados, las escarolas con pimiento molido, las papas con bacalao, etc.



Lolita Fusión
Avenida Ronda Norte 48, 
41410 Carmona España
+34 955 27 88 90

Cerveceria San Fernando
Plaza de san fernando, Carmona España
+34 661 65 49 60

La Yedra
Calle General Freire, 6, 
41410 Carmona España
+34 954 14 45 25

Bar Mingalario
Calle El Salvador 1, 
41410 Carmona España
+34 954 14 38 93

Restaurante Almazara de Carmona
Calle Santa Ana 33,
41410 Carmona España
+34 954 19 00 76

y algo mas económicos:

El Rinconcito
Calle de San Ildefonso 9, 
41410 Carmona España
+34 697 64 35 20

L'antiqva Bodega Abaceria
Plaza del Palenque, Carmona España
+34 652 96 91 00

Restaurante Emilio
Calle Romero 48, 
41410 Carmona España
+34 954 14 21 94

21. Otras Rutas Cercanas:

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