viernes, 9 de abril de 2021

Escapada al Mágico Castillo de Trigueros del Valle, Valladolid

Castillo de Trigueros del Valle, Valladolid

Palomares en la zona de Trigueros del Valle

Iglesia de San Miguel Arcángel, Trigueros del Valle

Bodega Subterránea

Canal de Castilla

Monasterio Cisterciense de Santa Maria de Palazuelos, Valladolid

Hacía tiempo que conocíamos esta iniciativa y teníamos muchas ganas de viajar por esta comarca próxima al Cerrato palentino pero en Valladolid, y descubrir en Trigueros del Valle la rehabilitación de su castillo, para transformarlo en el Castillo Encantado.

La experiencia es muy interesante, y si como a nosotros, además el día ayuda generando una atmósfera nebulosa, el lugar queda completamente envuelto en el misterio.

Indice:

  1. Como Llegar
  2. Algo de Historia
  3. Trigueros del Valle
  4. Iglesia de San Miguel Arcángel
  5. Iglesia de Santa María del Castillo
  6. Castillo Encantado de Trigueros del Valle
  7. Comer en la zona
  8. Bodegas Subterráneas
  9. Canal de Castilla Esclusa nro.40
  10. Monasterio Cisterciense de Santa Maria de Palazuelos
  11. Otras Rutas Cercanas

1. Como Llegar:

  

2. Algo de Historia:

Juan II concede privilegio a Fernán Alfonso de Robles para fundar mayorazgo (1427) incluyendo Trigueros y su valle, pero ese mismo año es encarcelado por alzarse contra el valido real y muere asesinado tres años más tarde. 

Su hijo Gutierrez de Robres con su mujer, María de Guevara, realizan obras en el castillo: sus escudos pueden verse sobre la puerta, junto a la fecha (1453). En 1469 mandan hacer el crucero y sus capillas funerarias en la iglesia de San Miguel.

A la muerte de Gutierrez, su hijo, Fernán, no acata las disposiciones testamentarias que favorecían a su madre, y toma el castillo. 

Finalmente acuerdan dejar la fortaleza en manos de Fernán (1480); su despotismo provocó el asalto del castillo por parte de los vecinos durante la Guerra de las Comunidades, que se recrea históricamente cada verano.

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3. Trigueros del Valle

Trigueros del Valle, Valladolid

Esta población linda directamente con Palencia; desde la capital vallisoletana dista escaso 26 kilómetros. 

Es un pueblo castellano se caracteriza por estar entre campos de labranza de cereal y campos viñedos. En sus bodegas tradicionales se elaboraba el famoso vino clarete de Cigales, aunque actualmente solo exista una bodega de elaboración de vinos a nivel comercial.

Esta población, con casas construidas en una mezcla de piedra y adobes, posee algunos rincones de especial belleza, aunque lo que más destacable son las dos iglesias, especialmente la Iglesia de San Miguel Arcángel, de una mezcla de estilo románico con añadidos posteriores;

la plaza mayor, las casas cuevas en la loma que corona la Iglesia de Santa María del Castillo; y por supuesto, sin olvidarnos del icono de esta población, del que ya te hablamos en una ocasión en nuestra ruta por los castillos de Valladolid. 

El Castillo de Trigueros del Valle.

Castillo encantado de Trigueros del Valle, Valladolid

Esta población reúne un conjunto curioso de arquitectura civil tradicional, con casas de piedra, ladrillo, adobes mampostería, que en general se conserva bastante bien. 

Una curiosidad pueden ser las calles colgadas que se adaptan a la orografía de la ladera de la colina. Para los amantes de la heráldica, varias casas solariegas decoradas con sus blasones de hidalguía.

Barrio de bodegas de Trigueros del Valle 

Otro elemento atractivo de esta población son los palomares; lamentablemente muchos en ruinas, pero aún se conservan muchos con un estado bueno de conservación o atentamente rehabilitados. 

Igualmente, los campos de labranza, aún conservan algunos chozos de pastor, construcciones pequeñas para acoger a los pastores que llevaban sus ovejas de un campo a otro.


Palomares de la zona de Trigueros del Valle 

4. Iglesia de San Miguel Arcángel

En el centro de la población, y a mitad de camino entre el castillo y la plaza mayor se encuentra esta preciosa iglesia de origen medieval construida en piedra, aunque con algunos añadidos posteriores.

Ábside de San Miguel de Trigueros del Valle 

Esta iglesia se encuadra en un estilo románico tardío, con varias fases muy diferenciadas. La primera del siglo XII, donde se ejecuta la mayor parte de la construcción de su única nave y su precioso ábside. 

Su interior se ve rematado con una bóveda de cañón sobre arcos fajones ligeramente apuntados. 

Y en una segunda etapa, durante el siglo XV, se le añaden las capillas laterales a ambos lados del presbiterio; con un cambio el estilo, hacia una arquitectura gótica tardía. 

Estas construcciones fueron promocionadas por la familia que poseía esta tierra y que fueron los señores del Castillo, los Robres de Guevara, para acoger los sepulcros familiares.

Portada de entrada de San Miguel de Trigueros del Valle 

En estas capillas se conservan aún las esculturas que representan es posición yacente a estos señores de la villa.


Interior de la Iglesia de San Miguel de Trigueros del Valle

En un tercer momento, se le añade una segunda nave lateral; en una gran reforma en el siglo XVIII. Durante esta obra, se adecua la cubierta para hacer un único plano de tejas, adaptando la altura de las bóvedas nuevas a las de la nave románica.

San Miguel de Trigueros del Valle 

Esta iglesia está rematada por una torre campanario con una gran visibilidad.

5. Iglesia de Santa María del Castillo

La llaman ermita, aunque posee un tamaño considerable para ser solo una ermita. 

Santa María del Castillo de Trigueros del Valle 

Está construcción data del siglo XV en estilo mozárabe y coronando el cerro sobre el que se asienta Trigueros del Valle. 

Popularmente se le llama “El Castillo”, por lo que al visitante ocasional puede llevarle a confusión; pues el castillo de Trigueros del Valle es conocido como “La Fortaleza”.

Las casas cuevas y las bodegas tradicionales en la ladera de la colina

Este cerro se encuentra horadado por bodegas y casas cuevas. Al menos debe haber una visitable, pero imaginamos que con reserva previa, ya que no se anuncia en ninguna parte.



Subida a Santa María del Castillo, Trigueros del Valle

Este cerro estuvo habitado desde épocas ancestrales por ermitorios medievales excavados en esta ladera; según se cuenta, incluso persistieron hasta inicios del siglo XX. 

La zona debió estar fortificada, pues la denominación “del castillo” suele hacer referencia a una construcción militar previa. Este hecho se corrobora con restos de una muralla bajo medieval.

El arco de entrada, posee un arco de herradura, al estilo mozárabe; al que se le data del siglo X. Sobre la puerta, empotrado en el muro de mampostería, se ve un pequeño relieve decorado con motivos vegetales.

En lugar de una torre campanario, las campanas de esta ermita se alojan en una espadaña orientada al oeste. Esta espadaña fue el lugar que acogió desde el siglo XIX un reloj, fabricado en Reino Unido cuyo mecanismo original aún se conserva y se puede ver en el sotocoro. Sus carrillones que avisan de las horas siguen siendo los originales.

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6. Castillo Encantado de Trigueros del Valle

Este castillo, que como hemos contado es conocidos como “La Fortaleza”, data del siglo XV y fue construido por Gutierre de Robles y su mujer, María de Guevara en 1453. Sus escudos nobiliarios decoran la puerta de acceso a la fortaleza. Son los mismos que mandan la ampliación de la iglesia de San Miguel Arcángel.

Historia de este castillo

A la muerte de Gutierre, su hijo Fernán de Robles y Guevara, no acata el testamento que favorecía a su madre, y asedia y toma la villa y el castillo.

 Su actitud despótica especialmente durante el principio del siglo XVI hace que los habitantes asalten el castillo dentro del marco de la Guerra de las Comunidades. 

Este hecho es recreado cada año, como una fiesta cada vez más popular.

Tras este hecho, se reparan los daños y se crea una segunda barrera defensiva ahora sí adaptada para el uso y la defensa de la artillería del momento; no obstante se conserva la estructura interior, consistente en varias dependencias abovedadas subterráneas y un pequeño palacio vivienda con sus caballerizas.


Castillo de Trigueros del Valle 

El paso de los siglos hace que poco a poco se vaya deteriorando y se pierdan partes de los lienzos exteriores. 

Desde el siglo XX, el castillo pasa a manos municipales que lo restauran. Desde inicios del siglo XXI, el escultor Juan Villa capitanea una reapertura como atracción turística, El Castillo Encantado, que actualmente es parte de la Ruta del Vino de Cigales.

El Castillo Encantado reabrió las puertas como atracción turística el 30 de marzo de 2019, siendo desde entonces todo un atractivo para esta pequeña población de Trigueros del Valle. 

Este proyecto nació por la conexión que tiene Juan Villa, creador de decorados, escenarios y piezas para televisión y cine con la zona. 

Se le permitió realizar una transformación del lugar para alojar a unos inquilinos muy peculiares, dragones, arañas gigantes, monstruos y un sinfín de criaturas que nuestra imaginación siempre ha asociado a un castillo medieval.

El Castillo Encantado en la niebla 

Esta es una atracción interesante tanto para familias como para grupos. 

Como cuenta la organización, se han dado casos de niños pequeños que no se han asustado lo más mínimo y otros más mayores que no han podido aguantar mucho tiempo en las salas de esta exposición.

¿Qué te puedes encontrar en el Castillo Encantado?

El castillo está dividido en 5 grandes estancias, además del propio patio y el paso de adarve. 

Siempre aprovechando los espacios originales del castillo de Trigueros del Valle, para no alterar los restos de la construcción conservados. 

A partir de aquí, se encuentran varias zonas temáticas con pasadizos ocultos, mazmorras y hasta un laboratorio de un doctor chiflado

Araña gigante al acecho en el patio de armas 

Las zonas visitables

Creemos que hay algunas zonas que no se han podido incluir en la visita por no ser totalmente estables o bien por estar protegidas o pendientes de seguir estudiando. 

No obstante, la visita se comprenden 5 grandes zonas. No os vamos a contar todo lo que podréis ver, porque queremos animaros a venir y pasar un buen rato.


Patio de armas del Castillo de Trigueros del Valle

El mismo patio de armas ya sirve como marco en el que enfrentarse a los primeros “bichos”, algunos tan simpáticos, como la cría de dragón e icono del castillo,.. Otras, menos atractivas,.. como una gran araña…

La Mazmorra del Dragón

Esta es la primera sala que visitamos, y tras descender a una sala que se hunde bajo las murallas, encontramos una sala dedicada a los dragones. Incluso podréis ver un gran dragón europeo dormido,.. cuidado, no lo despertéis. Y para los amantes de la serie Juego de Tronos, una réplica del Trono de Hierro.


Mazmorra del Dragón 

El Salón de la Cryptozoología

Esta sala alberga una gran colección de seres extraño, fantásticos, misteriosos,.. duendes, hadas o incluso auténticos monstruos. Aunque la joya es una sirena varada, que por culpa de nuestra contaminación en los mares ha perdido su sentido de la orientación.

Sala de crytozoología 

El Gabinete de curiosidades

Traído directamente de Cuarto Milenio, la colección de los Señores del Castillo, los Roble y Guevara han acumulado gran variedad de objetos y piezas de todo el mundo llenos de leyendas, misterios o rarezas singulares; obtenidas de multitud de civilizaciones de todo el planeta.


El Gabinete de curiosidades 

El laboratorio

Esta parte del castillo puede resultar la más similar a este singular programa de televisión. En una sala pequeña y abarrotada de cacharros de todo tipo, los experimentos de todo tipo llevado a cabo por duendes y goblings llenan la estancia.


El Laboratorio del Castillo Encantado- Destino Castilla y León

La Torre encantada

Dejamos este espacio para el final,.. por ser el mayor y el que más miedo puede dar. La Torre del homenaje, con sus varias plantas alberga la gran colección de espantos y misterios. Algunos llegan a ser horripilantes. Pero igualmente, alberga un misterioso pasadizo secreto, que permite llegar a la habitación de los muñecos malditos y a la biblioteca.


Interior de la Torre del homenaje del Castillo encantado

Y para los más audaces, en la parte más alta,.. el nido del dragón con sus jóvenes crías, casi recién nacidas.

Paso de adarve y torre puerta

Al salir de la torre del homenaje por la puerta de arriba, es posible discurrir por parte de las murallas defensivas del castillo de Trigueros. En este recorrido exterior, además de disfrutar de unas vistas magníficas del propio patio de armas del castillo y también del pueblo de Trigueros del Valle, pasaréis por una torre que protege el acceso al patio de armas.

  

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No hay ningún coste adicional para ti y los enlaces solo son a sitios que recomendamos y utilizamos nosotros mismos.


7. Para comer en la zona:

Clandestino
Calle del Fray Antonio Alcalde 1, 
47270 Cigales España
+34 983 66 30 69

Bodegon El Ciervo
Calle de San Pedro 0 S/N, 
47260 Cabezón de Pisuerga España
+34 983 50 01 56

Posada El Cazador
Ctra Burgos-Portugal, Km-102 Carretera A62, Cubillas de Santa Marta España
+34 942 74 53 19

La Dama de la Motilla
Travesia MOTILLA, 2 LOCAL,
 47194 Fuensaldaña España
+34 665 18 34 19

y en los alrededores:

     

8. Bodegas Subterráneas

Volvemos a cruzar de orilla para entrar en el pueblo que da nombre al vino y a la ruta, Cigales. Imposible perderse. 

Bodega Subterránea

Las dos torres de la iglesia de Santiago se ven en leguas a la redonda. La llaman “la catedral del vino”, pues gracias a él pudo costearse; pero también ayudó, y mucho, un obispo de México, hijo del pueblo, que envió plata en abundancia. 

Mucha plata hizo falta para levantar aquellas naves catedralicias, y unos retablos imponentes, de la escuela de Gregorio Fernández. 

A un paso queda Mucientes, un pueblo con más de 300 bodegas y apenas 700 vecinos. Las bodegas subterráneas se reparten en tres barrios. Una de ellas ha sido habilitada como aula de interpretación 

9. Canal de Castilla Esclusa nro.40

Canal de Castilla

La construcción del Canal de Castilla respondió esencialmente al afán de los políticos españoles de la Ilustración de luchar contra la decadencia española superando el aislamiento físico y económico de los antiguos reinos de Castilla y León con el resto del país, con las colonias americanas y con otros países europeos.

Tras algunos estudios hechos en siglos precedentes, el Canal de Castilla toma forma como tal en 1751, fecha en la que Fernando VI, a instancia del Marqués de la Ensenada, crea una Comisión de Estudios que trabajará sobre la viabilidad de la navegación interior, sucediéndose a partir de entonces una serie de ambiciosos proyectos.

Las obras de construcción empiezan en 1753, dirigidas por el ingeniero Carlos Lemaur, bajo la supervisión de Antonio de Ulloa, y no se terminan hasta 1849, casi un siglo después. 

Se suceden constantes problemas, fundamentalmente económicos, múltiples interrupciones y distintos cambios de directores y encargados de obra. 

Asimismo, su construcción, iniciada por el Estado, pasó en 1831 a manos de una empresa privada que explotaría todos sus recursos hasta 1919, cuando de nuevo revierte al Estado. En 1959 finaliza su uso como transporte quedándose únicamente como abastecimiento y riego.

Desde el primer momento, el Canal se convierte en un importante elemento reactivador de la economía de las comarcas por donde pasa, primero proporcionando trabajo e ingresos a campesinos y jornaleros con las obras, y después con el aprovechamiento de sus recursos: la negación, fuerza motriz y el riego.

Los primeros datos sobre la fábrica de harinas de la esclusa 40 son de 1840, cuando se construyó un molino sobre la esclusa del canal que constaba de un sótano y 2 plantas. 

Después en el siglo XX se añadió una planta más y un sistema de motores eléctricos. Durante los años 70 cambió de propiedad y en 1996 se abandonó definitivamente después de más de 150 años de funcionamiento.

Descripción:

El Canal de Castilla destaca por su trazado y por las numerosas obras de fábrica e ingeniería que se construyen a lo largo de su recorrido. El trazado tiene forma de Y invertida con 207 kms de recorrido por las provincias de Palencia, Valladolid y Burgos, con tres ramales. 

La esclusa nº 40 se halla en Corcos del Valle por donde pasa el Ramal Sur.

Esclusa nº 40 del Canal de Castilla, Corcos del Valle

La esclusa es un ingenio en forma de balsa, cuya función es facilitar la navegación y salvar el desnivel existente en su trazado del Canal. Tipológicamente hay dos modalidades, siendo esta del tipo rectangular. 

El conjunto constaba, además, de la Fábrica de Harinas “Las Luisas”, edificio de tres alturas que presenta siete ventanales por planta en cada fachada, perfectamente alineados con dinteles curvos y jambas abocinadas, la vivienda del esclusero, construcción más modesta y de ladrillo, y una serie de cuadras, aguas abajo, (ya desaparecidas) y un puente que conecta ambos márgenes del cauce, uniendo Corcos con la Finca de Aguilarejo.

   

10. Monasterio Cisterciense de Santa Maria de Palazuelos

Los monasterios de la Orden del Cister fueron un elemento imprescindible de colonización de tierras, así como un elemento de control y ordenación territorial, que se convirtieron enseguida en señoríos feudales bajo la autoridad del abad. 

Monasterio Cisterciense de Santa Maria de Palazuelos

A las donaciones iniciales de nobles y reyes para la instalación del complejo monacal, se sumaron otras realizadas por fieles, además de la incorporación de bienes por compras o cambios, por iniciativa particular de cada centro. 

Así pasaron a convertirse en centros económicos que englobaban tierras de labor, viñas, pastos, montes, fuentes, molinos y gentes de las que recibían el 10% de la cosecha (el diezmo), el pago de impuestos, etc. Los recursos eran muy variados y abarcaban explotaciones agrícolas, ganaderas, la producción de vino, la piscicultura, la explotación maderera, la minería de la sal o el hierro, etc.

El templo del desaparecido Monasterio Cisterciense de Santa María de Palazuelos es Monumento histórico Artístico (BIC) desde el 3 de junio de 1931.

Sus restos se localizan al nordeste de Valladolid, a unos 19 km de la capital, y a 2,5 km al norte de Cabezón de Pisuerga, junto al Canal de Castilla. Se ubica en la margen derecha del río Pisuerga.

Historia del Monasterio

Alfonso Téllez de Meneses, hijo de Don Tello Pérez y de Gontroda García, y biznieto del Conde Ansúrez, fue II Señor de Meneses y I de Alburquerque. Además de gobernador de Valladolid ostentó el señorío de diversas villas del entorno vallisoletano, como Cabezón, Tudela, Portillo o San Román. 

Su brillante actuación al lado de Alfonso VIII en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 motivó que el monarca les entregase a él y a su segunda mujer Teresa Sánchez (hija de Sancho I de Portugal), la villa de Palazuelos el 28 de julio de 1213. 

Unos días más tarde, el susodicho matrimonio cedió dichas tierras al convento cisterciense de San Andrés de Valvení, con la condición de que trasladase su convento a este lugar. El mismo Alfonso Téllez sería enterrado en el templo del monasterio, así como su mujer, hijos y nietos.

En 1226 se llevó a cabo la consagración del altar. 

El resto de los edificios estuvieron acabados en 1254, cuando la comunidad de Valvení se trasladó definitivamente al nuevo monasterio.

Planta de Santa Maria de Palazuelos

Este lugar fue testigo de la celebración de hechos históricos de diferente envergadura:

– Alfonso XI en 1313contaba con 6 años de edad cuando en el claustro del monasterio se dieron cita los concejos de Castilla para establecer su regencia y tutoría hasta su mayoría de edad doce años después. Dichas responsabilidades recayeron en su abuela, Dña. María de Molina, su tío el Infante D. Juan, y su tío-abuelo el Infante D. Pedro. Este suceso se conoce como “Acuerdos de Palazuelos”.

– Carlos I, en su retiro hacia Yuste, hizo parada en Cabezón, donde conoció a su nieto Don Carlos. Ambos visitaron Palazuelos y allí escucharon misa. Era el 20 de octubre de 1556.

– Felipe II realizó numerosas visitas al monasterio. Entre las más relevantes, cabe destacar la que realizó durante el viaje que le llevó de Madrid a Tarazona ( Zaragoza) para celebrar las Cortes, pernoctando en la abadía el 25 de agosto de 1592.

– Felipe IV, durante la Guerra de los 30 años, reunió allí a sus tropas en julio de 1638 para marchar a Fuenterrabía, donde el ejército español conseguiría poner fin al asedio francés el 8 de septiembre del mismo año.

Al ser cabeza de la Orden del Císter en Castilla, en el Monasterio se celebraban cada tres años los denominados “Capítulos Generales” en los que se acordaba la gestión de las finanzas y de los bienes inmobiliarios de las abadías.

El monasterio continuó próspero hasta bien entrado el siglo XIX, pues fue víctima de un incendio provocado por los franceses durante la Batalla de Cabezón en 1808. Pero su declive definitivo fue propiciado por las desamortizaciones decimonónicas, especialmente la de Mendizábal (1834-1854). 

Fue la más importante de todas, no sólo por su volumen y la rapidez con que se llevó a cabo, sino también porque a partir de ese momento la desamortización fue un proceso irreversible y afectó a los bienes eclesiásticos. El monasterio pasó a convertirse en una explotación agrícola.

Tras este suceso, la iglesia pasó a ser parroquia abierta al culto los días festivos hasta la primera mitad del siglo XX. Desde entonces, su abandono propició el expolio y el vandalismo de forma continuada, por lo que el Obispado, durante los años 90, rescató del templo los bienes más valiosos y la iglesia fue desacralizada.

Se hicieron llamamientos a las distintas instituciones públicas y eclesiásticas, así como avisos a la prensa para reforzar sus peticiones. 

Abside, visto desde Nave Central

Pero el paso del tiempo fue implacable y no perdonó la lentitud burocrática: en enero de 1998 se derrumbó un tramo del tejado llevándose consigo la espadaña gótica y buena parte de la bóveda del ábside. 

Posteriormente, se le proporcionó al templo una cubierta nueva, aunque se relegó nuevamente una restauración en profundidad, quedando el templo temporalmente cerrado para su contemplación.

DESCRIPCIÓN DEL MONASTERIO

La austeridad, la sencillez y la sobriedad definen esta edificación. Al principio, las construcciones cistercienses solían ser de madera, adobe o se levantaban con sencilla mampostería de piedra. 

Las grandes realizaciones en sillería formando potentes muros y amplias bóvedas que han llegado hasta nosotros, son obras de la época de esplendor de la Orden y aún así, se advierte la falta de ornamentación, la carencia de elementos superficiales y una característica desnudez de los muros en un intento de que nada pudiera distraer a los monjes de sus rezos: ni pinturas, ni esculturas, ni coloridas vidrieras cerrando las ventanas.

Al margen de las dependencias ocupadas por los laicos, el núcleo monacal propiamente dicho lo componían las dependencias residenciales y la iglesia, que venían a formar lo que se denomina el cuadrado monástico que solía estar integrado por:

El claustro. 
Es una galería de cuatro lados, de entre 25 y 35 m de longitud, que se abre a un patio central mediante arquerías. En los monasterios cistercienses suele haber dos claustros. El reglar es el que se construye inicialmente, a la vez que la iglesia y siempre junto a ella. En torno a éste se distribuyen las dependencias propias de la vida de los monjes (sacristía, sala capitular, locutorio, dormitorios, refectorio, cocinas, pasillo de conversos, bodegas…). 

Desde él se accedía directamente a la iglesia. El claustro de las hospedería se construye cuando el monasterio ya está en uso y se dedica a la atención de los peregrinos que acuden al monasterio en busca de cobijo. El cuidado de peregrinos, viajeros y enfermos pobres forma parte del espíritu cisterciense. Se levanta más alejado del templo y sin acceso directo, normalmente al oeste del claustro reglar. 

En su entorno se encuentran las dependencias necesarias para el cuidado a los peregrinos que eran atendidas por los hermanos (la portería donde se les recibía, la botica que se surtía de productos naturales, la enfermería o los dormitorios…) y las propias de los criados que se ocupaban de dar estas atenciones a los huéspedes. Con esta disposición se conseguía que la acogida y el cuidado a los peregrinos se realizara en el monasterio de forma independiente al desarrollo de la vida monástica, por lo que no se perturbaban así las actividades diarias de los monjes.

La sacristía. 
Se sitúa en el claustro reglar, junto al brazo meridional del crucero. Esta sala tenía acceso directo desde la iglesia y el claustro.

La fuente. 
Se sitúa en el claustro reglar, normalmente en posición central, aunque también puede hallarse junto a una panda. El agua era un elemento indispensable en la vida monástica por lo que todos los cenobios se fundaban en zonas con abundancia de agua.

La sala capitular. 
Es la más importante de todo el monasterio lo que suele conllevar que sea la sala que presenta una arquitectura más bella. Es una habitación de planta cuadrada con columnas que subdividen el espacio y que sustentan bóvedas de arista. Presenta un banco corrido alrededor de tres de sus lados en el que los monjes se sentaban cuando leían capítulos de la Regla o discutían asuntos relativos al orden interno del monasterio. Se abre al claustro reglar en su galería este, con tres arcadas, de las cuales la central es el acceso y las laterales, ventanas.

El dormitorio de los monjes. 
Se solía ubicar en la segunda planta del claustro reglar, en la panda del capítulo, y era un espacio diáfano, de planta rectangular, en el que la comunidad dormía. Estaba comunicada con el claustro por la escalera de día y con la iglesia, por la escalera de maitines, que desembocaba en el crucero, para así acceder directamente en el momento de la oración nocturna. Hasta el siglo XV los dormitorios cistercienses son una gran sala con camas corrida imponiéndose, a partir de entonces, el uso de celdas individuales.

El dormitorio de los novicios. 
Era el lugar donde éstos dormían, separados de la comunidad monástica y situados fuera del claustro reglar.

Las dependencias de los conversos se localizan en la panda occidental del claustro reglar. Agrupaban áreas para el uso de este grupo como el dormitorio o la cocina, amén de otras zonas de servicio, tales como el almacén o cilla y la bodega. Además de una pasillo paralelo a la galería del claustro, por el que los conversos podían pasear sin interferir en la vida de la comunidad religiosa y que desembocaba en la puerta por la que entraban al templo, la huerta de conversos. 

Es una serie de dependencias en las que este grupo que vivía y trabajaba en el monasterio, realizaba sus actividades diarias apartado de la comunidad religiosa.

El armalorium. 
Es un nicho excavado en el brazo sur del crucero que se abre al claustro, donde se depositaban los libros que los monjes usaban en los ratos destinados a la lectura, practicada normalmente en la galería oriental del claustro.

La cárcel. 
Era una pequeña estancia que se situaba en el hueco de la escalera que daba acceso al segundo piso del claustro reglar, al dormitorio de los monjes. Este pequeño espacio se provechaba como prisión donde los monjes cumplían penas impuestas por el abad.

El locutorio. 
Se encuentra en la panda del capítulo, junto a la sacristía y la escalera. Es una pequeña sala de planta rectangular, la única en que se permitía hablar. En ella se organizaba el trabajo diario de los monjes.

Las letrinas. 
Se localizaban junto al dormitorio de los monjes. Son muy pocos los restos que se conservan de éstas y lógicamente se situaban junto a las canalizaciones, donde desaguaban.

El calefactorio. 
Se situaba en la panda sur del claustro. Es la única sala con calefacción del monasterio, a la vez que la mejor iluminada por el mayor número de ventanas abiertas en ella. Era donde los monjes se encargaban de copiar textos y pasaban largas jornadas.

El refectorio. 
Es el comedor de los monjes en el que se disponía un púlpito para la lectura de obras piadosas durante la comida. Se encontraba en la planta baja con acceso desde el claustro reglar, en la panda sur, y en comunicación con la cocina.

La cocina. 
Se situaba también en la panda meridional del claustro, con comunicación directa con el refectorio y cerca del almacén y la bodega, que se localizan en la galería oeste del claustro reglar

La Iglesia. 
El templo tiene planta basilical, con tres naves de cuatro tramos cada una de ellas.La cabecera, orientada al este, se compone de tres capillas con tramo recto que termina en cabecera poligonal, en el caso de la central dedicada a la Virgen, y semicircular en las dos laterales. 

Esta diversidad en la cabecera del ábside principal, poligonal, y los laterales, semicircular, es un hecho singular dentro de la Orden del Cister. Adosada al ábside central existe una especie de girola, construida en el siglo XVI y utilizada como sacristía que aparece decorada con frescos. 

El crucero de la iglesia no destaca en planta pero sí en alzado. Está compuesto por tres tramos, el central, cubierto con bóveda de crucería, más otro en cada uno de sus brazos, con bóvedas de cañón. Estos restos, cabecera y crucero, del siglo XIII, son los más antiguos conservados siendo, el resto del templo, fruto de la reforma clasicista realizada en el siglo XVI por Juan de Nantes, motivada por el hundimiento que sufrió buena parte del edificio a causa de un rayo.

En el primer tramo de la nave sur se abre la puerta de los monjes que conducía al claustro y que actualmente se encuentra tapiada. En el extremo oeste del último tramo de esta misma nave se practica la puerta de conversos que en la actualidad se encuentra parcialmente cegada. 

En cuanto a las dependencias monásticas, del claustro reglar, situado al sur del templo, sólo podemos ver dos arranques de arcos junto a la puerta de los monjes y la de los conversos, y otro en el muro occidental de la sacristía. 

Su construcción data del siglo XVI. 

Las dependencias en torno al claustro también han desaparecido, pudiéndose sólo ver la sacristía y su pequeña capilla aneja, ambas medievales.

Lápida que da fe de la consagración del altar mayor de la iglesia abacial, conservada en el muro norte del tramo recto del ábide.

 La sacristía es una sala de planta ligeramente rectangular, de un solo tramo y cubierta con bóveda de crucería cuatripartita, cuya construcción es contemporánea a la iglesia, de mediados del siglo XIII.

Los capiteles interiores, muy elaborados y elegantes, poseen decoración vegetal estilizada en forma de hojas cuyos tallos se ajustan a la parte inferior, más estrecha, del capitel, mientras que en la superior se avolutan y rizan con un notable ensanchamiento.

Además de la arquitectura, este templo atesora un magnífico conjunto de sepulcros. Al menos han podido catalogarse diez. 


De estos sepulcros, los tres mejor conservados se trasladaron en 1964 al Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid.
 
Los restantes, en avanzado estado de deterioro, se encuentran recogidos en la capilla de Santa Inés (situada en la nave del Evangelio y a la que se accede por una puerta en el brazo norte del crucero, junto a la cabecera). 

Interior de la capilla de Santa Inés

Son sarcófagos elevados del suelo mediante sillares tallados frecuentemente en forma de león o de animal fantástico. 

Es el tipo de sepulcro preferido por las grandes familias nobiliarias en estos territorios de Castilla durante la segunda mitad del siglo XIII y principios del XIV, con la figura yacente sobre la tapa y escenas del entierro en las caras. Aquí están enterrados el fundador Alfonso Téllez de Meneses (†1230) y su segunda mujer Teresa Sánchez de Castro. 

La documentación del monasterio insiste en que allí está enterrada la madre de María de Molina, doña Mayor Alfonso, nieta del fundador. 

En uno de los sepulcros hay una inscripción que dice «cembris obit Allefonso decimo». Esta referencia alude a Alfonso infante de Molina, hijo del rey de León, Alfonso IX, fallecido en 1252.

“HOC ALTARE EST CONSTRUCTUM IN HONORE BEATE VIRGINS MARIE SU ERA M CC LXIIII”

“ESTE ALTAR SE HA LEVANTADO EN HONOR DE SANTA MARÍA VIRGEN EN LA ERA DE 1264”

En la capilla mayor encontramos los monumentales escudos de armas de Carlos V situados en los laterales de la capilla mayor. También aparecen restos de otras pinturas referentes a escudos de la Orden del Císter. Al lado del evangelio del presbiterio se localiza la lápida conmemorativa de la construcción del altar de Santa María. En ella se lee:

Existen restos de figuras esculpidas de leones. En el arte románico, la imagen del león se presentaba como el guardián del templo. Representaba la fuerza justiciera de Dios y su implacable poder de justicia, castigando al infiel y pecador.

Ya en el exterior, podemos observar el mismo estilo sobrio y sencillo característico del románico. Podemos observar capiteles distintos a los de interior: capiteles de amplias hojas lisas y carnosas rematadas en brotes vegetales, capiteles de hojas planas desplegándose en ramificaciones florales, capiteles de crochets con tallos anchos y nervios marcados, capiteles de hojas con múltiples lóbulos dispuestos en dos niveles y, por último, capiteles figurados en los que encontramos parejas de dragones afrontados que cruzan cuellos y colas, abriendo sus fauces para morderse; o bien, sirenas-pájaro provistas de caperuza y largas colas de serpiente entrelazadas.

  


11. Otras Rutas Cercanas:

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