martes, 2 de febrero de 2021

En Ruta por el Románico de la Montaña Palentina( y II): De Aguilar de Campoo a Cervera del Pisuerga

Iglesia de Santa Marina, Villanueva de la Torre


Pinturas en San Cebrian de Mudá


Ermita Rupestre de San Vicente, Cervera del Pisuerga


Iglesia de la Asunción, Pisón de Castrejón

San Salvador de Cantamuda, Palencia


Indice:

  1. Croquis de la De la Segunda parte de nuestra ruta
  2. Iglesia de San Martín, Matalbaniega
  3. Iglesia de Santa Maria La Real, Cillamayor
  4. Iglesia de Santa Marina, Villanueva de la Torre
  5. Iglesia de San Cipriano de Revilla de Santullán
  6. Iglesia de Santa Eulalia, y Ermita de San Miguel , Brañosera
  7. comer en Brañosera
  8. Iglesia parroquial de San Martín Obispo, Salcedillo
  9. San Cebrián de Mudá
  10. Cervera de Pisuerga
  11. Comer en Cervera de Pisuerga
  12. Iglesia de la Asunción, Pisón de Castrejón
  13. San Salvador de Cantamuda
  14. Comer cerca de San Salvador de Cantamuda
  15. Otras Rutas Cercanas

En esta segunda parte de nuestra ruta, vamos a partir también desde Aguilar de Campoo, 
a modo de recordatorio, enlazamos con la primera parte:


1. y Este es el Croquis de la De la Segunda parte de nuestra ruta


  

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2. saliendo desde Aguilar en dirección a Matalbaniega

llegamos a la Iglesia de San Martín

Iglesia de San Martín, Matalbaniega

Al parecer perteneció a un antiguo monasterio, de ahí su riqueza ornamental y su alta calidad artística, donado por Alfonso VIII a los premostatenses de Aguilar. 

Es uno de los edificios románicos de Palencia más completos y mejor conservados, sin apenas añadidos.

Situada a escasos kilómetros de Aguilar de Campoo, la iglesia de San Martín de Matalbaniega se encuentra en un pequeño cerro a las afueras de la población, rodeada de pastizales desde donde hay una magnífica visión del entorno. 

Las primeras citas aparecen entre la documentación del Monasterio de Santa María la Real de Aguilar y datan sobre el año 1200.

Por la decoración es posible situar la construcción del templo actual dentro del siglo XII o principios del siglo XIII.

Iglesia de San Martín, Matalbaniega

Tal como se encuentra hoy, la iglesia es un templo rural formado por una única nave con presbiterio rectangular, ábside semicircular, portada en el norte, torre cuadrada a los pies, todo realizado con sillería de arenisca.

El ábside está cubierto con bóveda de horno, mientras que el presbiterio con bóveda de cañón. Está levantado sobre un zócalo y por el exterior está articulado en tres calles separadas por contrafuertes prismáticos; una imposta de caveto lo recorre a la altura del umbral de la ventana. Dicha ventana consta de un arco y arquivolta apuntados.

La nave, de mayor altura que la cabecera, y pese a que está totalmente reformada, en su tiempo debió tener una cubierta de madera a dos aguas, como se deduce de la ausencia de contrafuertes en los muros de nave que hubieran resistido, de existir, un peso mayor.

La portada está abierta en el muro norte. Tiene arco de medio punto con cuatro arquivoltas que apoyan en jambas rematadas con capiteles historiados pero muy erosionados pero entre los que se pueden ver personajes sedentes, figuras animales y mascarones. La ventana abierta en este muro tiene dos arquivoltas, con columnas acodilladas provistas de capiteles decorados con aves afrontadas. 

En el muro meridional se abre otra portada, hoy cegada, que en su día daría acceso al templo desde el claustro o desde las dependencias del monasterio; está decorada con aves afrentadas y hojas lisas en los capiteles de las columnas. 

En este muro sur también se abren dos ventanas románicas abocinadas, similares a la del muro norte; el derecho tiene capiteles con figuras humanas y el izquierdo figuras humanas, en uno de ellos se puede ver la fígura de un clérigo vestido con ropas talares, posiblemente bendiciendo, y en el otro fuste una figura orante.

Iglesia de San Martín, Matalbaniega

La torre, reformada en el siglo XVII o XVIII, tiene el acceso por el muro sur. La original románica tendría una forma similar, si bien no llegó a concluirse o se derrumbó poco después.

La cornisa aparece decorada con tres filas de abilletado en la cabecera y grecas y palmetas entre entrelazos en la nave, y apoya sobre una serie de canecillos muy ricamente decorados. 

Son más de setenta y de motivos muy variados; los hay antropomorfos, algunos de carácter fálico, otros lectores, músicos (doble flauta, un arpa...), con animales como bueyes, liebres o aves y motivos vegetales y geométricos. Todos ellos se caracterizan por el alargamiento de las figuras.

En el interior, el arco triunfal, apuntado y doblado, apoya en capiteles superpuestos que muestran el tema de un rey dominando leones que aparecen afrontados.

3. En Cillamayor

Iglesia de Santa Maria La Real

Iglesia de Santa Maria La Real, Cillamayor

conserva un interesante ábside, ventanales con archivoltas de medio punto y una sencilla portada. 

Destacan su valiosa colección de canecillos así como los capiteles de su arco triunfal.

La pila bautismal románica de esta parroquia forma parte de la colección Fontaneda y puede ser admirada en el Castillo de Ampudia.

La documentación recoge por primera vez este nombre en la confirmación de la donación de Santa Eugenia de Cordovilla en 1118, en la que aparece como confirmante un tal Analso de Cillamayor. 

Iglesia de Santa Maria La Real, Cillamayor

 En su estudio sobre el románico palentino, el profesor Miguel Ángel García Guinea hacía referencia, a su vez, a un documento de 1285 en el que se nombra la iglesia, en un privilegio concedido por el Rey Sancho IV al Abad premostratense de Aguilar, cediendo a este monasterio determinados lugares y bienes, entre ellos parte del templo de Cillamayor y los vasallos del mismo lugar.

La iglesia, bajo la advocación de Santa María la Real, cuenta con la declarción de Bien de Interés Cultural. De nave rectangular, el templo se divide en cuatro tramos, con ábside semicircular precedido por presbiterio rectangular y portada abierta al sur. 

Toda la fábrica original se erigió en sillería arenisca, de tamaño regular y bien escuadrada. 

Iglesia de Santa Maria La Real, Cillamayor

La separación entre la cabecera y la nave se realiza mediante un arco triunfal de medio punto, apoyado en semicolumnas adosadas a pilastras con interesantes capiteles y cimacios.

El ábside semicircular presenta bóveda de horno ligeramente apuntada, en tanto que el presbiterio y la nave se cubren con bóveda de cañón apuntada en el presbiterio. 

Como es habitual, una hilera de canecillos decora el alero que recorre el perímetro exterior del ábside, mientras que el nivel inferior se ve subrayado por un pequeño zócalo o podium bajo. 

Este ábside semicircular es común y característico a toda la geografía del norte de Palencia y Burgos. De las tres entradas que debió poseer el edificio, en el momento de la intervención, tan sólo se conservaba una medieval -de fines del siglo XIII o inicios del XIV- formada por un arco de medio punto rodeado de triple arquivolta que descansa en jambas de codillo.

En el muro norte, se apreciaban restos de arquivoltas y de uno de los capiteles de una desaparecida portada románica, que García Guinea atribuía a un posible carácter conventual y que fue "rescatada" durante la actuación.

4. La localidad de Villanueva de la Torre, recibe su nombre de una recia Torre medieval del siglo XI. 

Medieval y del siglo XII es la Iglesia de Santa Marina

Iglesia de Santa Marina, Villanueva de la Torre

que a diferencia de otras iglesias de esta zona posee una torre campanario románica, pequeña joya del románico que rompe con el uso de la espadaña, propio de la zona. Su atrio es cubierto al estilo de las pequeñas iglesias de concejo. 

Destacan también su ábside y varios capiteles historiados.

Típica iglesia románica rural construida en las dos últimas décadas del siglo XII, está formada por una única nave que se remata en un ábside semicircular precedido de un presbiterio trapezoidal.

 Únicamente la torre campanario rompe con el esquema románico. Está construida en sillería irregular que sólo se contempla por el exterior. A finales del siglo XIX se adosó la sacristía al muro norte,

Iglesia de Santa Marina, Villanueva de la Torre

 mientras que al sur se encuentra un atrio también moderno, que sirve de cobijo a la portada que se abre en el segundo tramo de la nave. 

Esta portada no es la original y presenta un arco de medio punto con arquivolta simple muy sencilla y sin decorar.

La cabecera está muy restaurada y al exterior aparece dividida en dos niveles mediante una moldura lisa y la unión externa con el espacio absidial se realiza por una semicolumna tallada.

 El ábside se divide en tres paños mediante dos columnas que lo recorren completamente y que descansan sobre un podium y finalizan en capiteles que soportan la cornisa, al igual que los numerosos canecillos decorados que presenta. 

En la zona central se abre un vano de medio punto, abocinado tanto interior como exteriormente y con dos arquivoltas que descansan sobre columnas con sus correspondientes capiteles. 

Otra ventana, solo con abocinamiento exterior y chambrana, se encuentra en el muro sur. En el interior un arco triunfal apuntado que descansa sobre columnas triples marca el paso de la nave a la cabecera.

Iglesia de Santa Marina, Villanueva de la Torre

La decoración de la iglesia es repetitiva y muestra muchos de los elementos que aparecen en el norte de Palencia. 

Se encuentran motivos vegetales con hojas esquemáticas, nervadas, lisas, con puntas dobladas en volutas o bolas,... En lo figurativo destacan los dos capiteles interiores de la ventana del ábside, donde se encuentran esquemas híbridos y en el exterior grifos afrontados sobre fondo vegetal. 

Los capiteles del arco de triunfo muestran escenas bíblicas. 

En uno se representan la escena de Daniel en el pozo de los leones sobre un fondo vegetal de acantos. En el otro aparecen cuatro grifos afrontados a pares, los centrales oponiéndose por sus cuello vueltos en el frente de la cesta y envueltos entre tallos enredados y hojas

5. La Iglesia de San Cipriano de Revilla de Santullán

es uno de los mejores ejemplares del románico rural palentino. 

Iglesia de San Cipriano, Revilla de Santullán

En su interior destaca su ábside con restos de pinturas murales. Al exterior lo más llamativo es su espadaña y su portada con la representación de la Ultima Cena en una de las archivoltas, donde se puede ver al escultor con una maza y la inscripción de su nombre: MICHAELIS ME FECIT (Miguel me hizo).

Típica iglesia de concejo con una sola nave y espadaña es uno de los rincones más admirables del románico palentino. 

Fue construida en el año 1175 por canteros pertenecientes a los Monasterios de Santa María la Real y San Andrés del Arroyo.

Iglesia de San Cipriano, Revilla de Santullán

La Iglesia de Revilla de Santullán pertenece a la merindad de Aguilar de Campoo, a cuyo Monasterio de Santa María la Real estuvo ligado. Aparece citada en una donación realizada por Sancho IV en 1285 a petición del abad de Aguilar, aunque ningún documento precisa la fecha exacta en la que fue realizada.

Es una iglesia rural, de pequeñas dimensiones, que ha llegado desde el siglo XII con muy pocas alteraciones. 

Está compuesta por una única nave sin los tramos separados, un presbiterio rectangular, con bóveda de cañón apuntado que se separa de la nave por un arco triunfal doblado con capiteles historiados, y un ábside semicircular con bóveda de horno. 

La portada se abre en un antecuerpo del muro meridional de la nave. En el hastial se encuentra una espadaña románica de un piso.

Iglesia de San Cipriano, Revilla de Santullán

Exteriormente, el ábside tiene tres calles separadas por contrafuertes prismáticos rematados en talud que no llegan a la cornisa. 

Tiene dos ventanas, una abocinada, flanqueada por columnas finas, y la otra, más pequeña. 

A la construcción original se le adosó la sacristía en el siglo XVI y el pórtico que cubre el paramento meridional, así como el coro alto y la caja del cuerpo de campana. 

El pórtico es del segundo tercio del siglo XVI y dispone de arco de medio punto coronado por arquitrabe y flanqueado por dos columnas estriadas que a media altura reposan en ménsulas.

La construcción románica está levantada en sillería de arenisca de grano fino y con veta amarillenta que tiene intrusiones de tonos blanquecinos y ocres.

La decoración escultórica de esta iglesia aparece localizada en la portada, los canecillos, los capiteles del arco triunfal, la espadaña y la ventana del ábside.

Iglesia de San Cipriano, Revilla de Santullán

En el arco triunfa, el capitel del lado del evangelio muestra la escena de Daniel en posición orante con los dos leones, y en el lado de la epístola aparece el ángel enviado por Dios para proteger a Daniel, sobre caulículos.

En el ábside, la ventana del eje aparece decorada en un capitel con una pareja de aves afrontadas enredadas entre tallos gruesos y el otro con leones afrontados. 

La ventana del lado de la epístola aparece con capiteles vegetales muy esquemáticos, hojas de roble y bandas horizontales.

El alero presenta 57 canecillos decorados, de tema variado, entre los que aparecen músicos (rabelistas, flautistas y arpistas), acróbatas, un hombre con tonel, lectores, guerreros, personajes con vestiduras de la época, exhibicionistas, máscaras de cabra, liebres,... El resto tiene decoración geométrica.

La portada está protegida por el pórtico moderno. Su escultura es muy refinada y fue realizada al menos por dos personas. 

La protección que tiene la ha protegido de la erosión y por esto apenas está erosionada, con un detalle que permitió a García Guinea como una de las joyas del románico español. 

Iglesia de San Cipriano, Revilla de Santullán

Está formada por un arco apuntado de seis arquivoltas que descansan sobre columnas acodilladas. 

En ellas aparecen dientes de sierra, boceles y medias cañas. 

Pero lo que más destaca es la representación de la Última Cena en una de las arquivoltas, con Cristo en la clave bendiciendo y los doce apóstoles repartidos simétricamente, dos por dovela, uno de ellos identificado como Bartolomé por una inscripción. 

Se encuentran situados en un fondo de columnas pareadas por fustes y pequeños capiteles que individualizan a los apóstoles en arcos. 

En los extremos aparecen personajes de cabellos largos, posiblemente un profeta el de la izquierda, y un retrato del escultor a la derecha bajo la inscripción MICAELIS ME FECI(t) que está grabada en el arquillo.

En la parte baja de la portada las columnas presentan relieves de bastante calidad. Comenzando por la parte izquierda de la portada aparece una pareja de grifos afrontados sobre fondo vegetal. El siguiente representa a Sansón con el león y un dragón. 

El tercero muestra un centauro barbado con cabellos largos, carcaj, y tensando una flecha (zona rota del capitel), sobre un león que le acosa. Siguen tres parejas de animales fantásticos afrontados, grifos, dragones y arpías encapuchadas. 

En la jamba aparece una lucha de un infante con cota de malla y armado con espada y escudo contra un león. En el lado derecho de la portada se comienza con una representación de las tres Marías ante el sepulcro, siendo recibidas por un ángel, tema que aparece en otras iglesias de la zona. 

Continúan dos capiteles con temas vegetales muy bien ejecutados, otro con un infante atacando con una lanza a un dragón y otro con un león que está siendo atacado por una serpiente un león, dando la serpiente al capitel una buena composición en espiral. 

Iglesia de San Cipriano, Revilla de Santullán

Finalmente aparece otro capitel con motivos vegetales de hojas carnosas con bayas.

La pila bautismal es también de época románica, si bien está decorada de forma más sencilla, con hojas tetrapétalas inscritas en círculos y separadas por bandas verticales; data del siglo XIII.

En la bóveda del ábside y presbiterio permanecen los restos de pinturas datadas en torno a 1475-1500, retocadas en el siglo XVIII; en ellas aparecía un ciclo de la infancia de Cristo

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Alrededores

La pequeña localidad de Revilla de Santullán se encuadra dentro del territorio que, por la enorme densidad de construcciones románicas conservadas, ha venido siendo denominado País Románico.

Por ello, es ingente el número de pequeñas iglesias románicas que es posible encontrar en los alrededores de Revilla de Santullán: en el propio Valle de Santullán, Bustillo, Nava, Porquera o Villabellaco conservan pequeños templos rurales altomedievales. El propio Barruelo, aunque reconstruida, esconde en su parroquia restos de una primitiva construcción contemporánea a la de Revilla.

6. En Brañosera, 

su maltratada Iglesia de Santa Eulalia conserva restos del edificio románico y una interesante pila bautismal de la época y decorada con motivos vegetales y geométricos.

Iglesia de Santa Eulalia, Brañosera

La iglesia de Santa Eulalia está situada en Brañosera, considerado primer ayuntamiento de España al firmar el conde Munio Núñez, en el año 824, los primeros fueros de España que marcaban el inicio de su repoblación.

La iglesia fue consagrada alrededor del siglo XII por el obispo de Burgos don Pascual. 

Situada en el núcleo del pueblo en la zona oeste, fue construida en piedra de arenisca rojiza de gran calidad propia de la zona de la sierra de Híjar que, de hecho, toma el nombre del pueblo, siendo conocida como ‘piedra brañosera’. 

Quizá fuera gracias a la dureza de esta piedra que fuera posible su reconstrucción tras la voladura de la iglesia durante el transcurso de los hechos acaecidos en octubre de 1934 relacionados con la revolución minera que también sufrió la iglesia de San Martín Obispo.

Sin embargo, a pesar de esta reconstrucción que, obviamente, cambió su apariencia original, afortunadamente aún han pervivido algunos restos de su factura original románica. Posee una nave única con testero plano cubierta por una artesa de hormigón y una bóveda estrellada la cabecera.

La entrada al templo se efectúa desde el pórtico situado al sur que es de factura moderna. 

La portada románica que se conserva es la que está situada a la derecha de este acceso, reconocible al estar tapiada y coronada por un tejaroz sostenido por siete canecillos decorados con diversos motivos (destacables ya que el resto de canecillos que posee la iglesia carecen de cualquier tipo de decoración), siendo el más reseñable el que representa a un león.

La cornisa posee un bello motivo ornamental característico de la zona gracias a los escultores de Rebolledo de la Torre. Consiste en flores cuatripétalas encuadradas en el interior de círculos. 

Iglesia de Santa Eulalia, Brañosera

En cuanto a la portada está constituida por cuatro arquivoltas que poseen baquetones, una escocia y hojas de acanto y molduras. 

La arquivolta central se sustenta sobre columnas con capiteles zoomórficos: el del lado izquierdo representa una lucha entre un centauro con su arco y un dragón que apoya su garra sobre el anterior. El del lado derecho ilustra dos leones afrontados de cabezas giradas y con las colas entre las patas.

Sobre esta portada se halla una ventana de medio punto enmarcada por columnillas acodilladas. Tanto la arquivolta que posee como el guardapolvo están decorados con hojas de acanto similares a las de la arquivolta central de la portada. 

El capitel de la izquierda representa dos leones muy similares al capitel de la columna derecha de la portada. El derecho, pos su parte, posee motivos vegetales con hojas estilizadas.

La espadaña, situada en la zona occidental, posee la estructura típica de comarca, con doble vano de medio punto separado por dobles columnas y columnas angulares. 

Iglesia de Santa Eulalia, Brañosera

La moldura de separación está decorada con rombos que se prolongan hasta el remate del hastial. Los capiteles de las columnas ilustran dragones y motivos vegetales muy desgastados por el tiempo.

Como dato curioso, mencionar las tres marcas de cantero que podemos encontrar en tres piedras distintas distribuidas por el recinto. La primera de ellas se halla en la fachada oeste a una altura del suelo de unos cuatro metros y el significado del dibujo es desconocido. La segunda se encuentra en la fachada sur a una altura un poco menor y representa un cordón entrelazado. 

La tercera marca está también en la fachada sur junto a la portada a apenas unos metros del suelo. e ilustra seis círculos dobles entrelazados entre sí que podría representar el tiempo cósmico tal y como era concebido en aquella época por los estudiosos.

Por último, de época románica también es la pila bautismal que se halla en el interior del templo. 

Iglesia de Santa Eulalia, Brañosera

Labrada en granito tiene 118 cms de diámetro por 76 cms de altura y su forma es troncocónica invertida. 

Está dividida en dos zonas claramente diferenciadas. 

La inferior, lisa y sin ninguna decoración. 

Y la superior, ligeramente resaltado con respecto a la base. 

En esta parte es donde encontramos cierta decoración con cruces inscritas dentro de círculos que alternan con motivos vegetales. Todo ello queda distribuido por compartimentos separados por bandas verticales. Hay quien considera que debido a esta parca decoración podría datarse la pila dentro de una etapa anterior al periodo románico.

En las afueras de la población en el cementerio se encuentran los restos de lo que fue la 

Ermita de San Miguel 

Ermita de San Miguel , Brañosera

que sólo conserva un ábside románico. 

Para datarla se cuenta con un documento excepcional: la lápida de consagración que constata su primitiva construcción románica en el año 1118.

La actual ermita de San Miguel es lo que queda de la primera iglesia conocida que tuvo el pueblo de Brañosera.

Su datación más aproximada y fidedigna corresponde al siglo XII, según atestigua la placa de consagración que aún se conserva, correspondiente al año 1118.

" Pascual, obispo de Burgos, consagró esta iglesia en honor de San Miguel Arcángel y guardó reliquias de otros santos el día 24 de enero en la era de 1156."

Ermita de San Miguel , Brañosera

Sin embargo, es probable que la escritura se refiera a un templo erigido sobre otro anterior del siglo IX, al que se referiría la famosa Carta puebla otorgada por el conde Munio Núñez:

" Et populavimus infra ipsa longa silva Brania-Ossaria ecclesie Sancte Michaelis archangeli."

Poco más queda de la fábrica original, y los deteriorados restos que permanecen hacen difícil seguir la evolución del templo hasta llegar al estado actual, un edificio muy reducido anexo al cementerio de la localidad, a la salida del pueblo y en su punto más alto.

La planta de la actual ermita es cuadrangular, lo que fuera cabecera original de la iglesia románica, sobre la que se levantan los muros de sillería de roca caliza del país.

Se observan además los restos de un arco de cañón apuntado,de construcción probablemente moderna,
en lo que debió ser el acceso a la bóveda principal, hoy desaparecida.

Permanecen en el interior una pequeña capilla lateral, y el primitivo ábside está rodeado de una moldura escocesa y baquet.

    

7. para comer en Brañosera

Hostal Cholo
Avenida Conde Munio Nunez s/n, 
34829 Brañosera España
+34 979 60 72 73

La Cueva del Coble
Calle Argilo, 
34829 Brañosera España
+34 630 82 71 79

y en Salcedillo

en el centro del pueblo, junto al puente sobre el Río Camesa está la 

8. Iglesia parroquial de San Martín Obispo

Iglesia parroquial de San Martín Obispo. Salcedillo

Al igual que ocurriera con las de Brañosera, ésta también fue volada en la Revolución de Octubre, por lo que su planta actual ha sufrido múltiples transformaciones, pero aún conserva el ábside, varios canecillos y una interesante portada románica formada por arco de medio punto y tres arquivoltas protegidas por guardapolvo.

Consta de:

dos naves,un ábside semicircular precedido de presbiterio,
un cuerpo de acceso a la espadaña,
y una sacristía cuadrangular adosada al lado sur de la nave.

Iglesia parroquial de San Martín Obispo. Salcedillo

El profesor García y Guinea sólo considera románico el ábside y la portada. 

La torre, la espadaña y la sacristía corresponderían a los siglos XVII y XVIII.

La portada es el único vestigio íntegro del edificio medieval. 

Está formada por arco de medio punto y tres arquivoltas protegidas por guardapolvo. Están decorados:

El guardapolvo con doble banda de semibezantes separados por una línea.
La arquivolta externa con bocel abilletado.

La arquivolta media con bocel sogueado entre medias cañas con bolas.

Pórtico Iglesia de San Martín Obispo. Salcedillo

La arquivolta interna con banda de flores de siete pétalos inscritas en roleos.

Las arquivoltas descansan sobre jambas y una pareja de columnas acodilladas. Los capiteles de las columnas también están decorados:

El de la derecha, con dos leones rampantes afrontados sobre hojas lisas con volutas.
El de la izquierda, con animales afontados, aunque está muy erosionado.

El cimacio se decora con un friso de flores de cuatro pétalos inscrito en círculos.

En el ábside podemos ver los canecillos. Sólo éstos son originales. Hay también un relieve encima del tambor absidal, en el ángulo noreste, en el que aparece un cuadrúpedo.

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Desde aquí nos encaminamos hacia

 9. San Cebrián de Mudá

San Cebrián de Mudá

En la Montaña Palentina y el suroeste de Cantabria hay una serie de iglesias románicas o reconstruidas durante el siglo XV que conservan abundantes pinturas murales en sus cabeceras y partes de los muros. 

Entre ellas tenemos la de San Cebrián de Mudá, Matamorisca, Felices de Castillería, Valberzoso; La Mata de Hoz, La Loma-Santa Olalla, etc.

Habitualmente, al taller -aunque probablemente pudieron ser más de uno- que realizó las citadas pinturas se conoce como el de San Felices.

Fueron realizadas en el último tercio del siglo XV y muestran algunas características propias que tratamos de resumir aquí:

Pertenecen a un gótico muy popular con algunos rasgos del gótico internacional e hispanoflamenco.

Se aprecia un arcaísmo románico en la composición de las escenas dentro de viñetas rodeadas de elementos geométricos. También es frecuente que los fondos estén formados por bandas de colores planos sin elementos paisajísticos.

La indumentaria de los personajes corresponde a la propia de su siglo. Ya no aparecen soldados con cota de malla sino con armadura. 

También se aprecia en otros elementos de la vestimenta.

San Cebrián de Mudá

Resultan de gran expresividad y de clara intención didáctica.

Introducción a la iglesia de San Cebrián de Mudá

Situada en un vallejo secundario que tributa al río Pisuerga entre Cervera y Aguilar de Campoo, la población de San Cebrían de Mudá, de importante pasado minero, es bien reconocible desde la lejanía por la inconfundible silueta de la espadaña de su iglesia parroquial, erigida sobre una dominante elevación en el mismo centro pueblo y en torno a una necrópolis altomedieval.

La iglesia

Dedicada a San Cornelio y San Cipriano, para encontrar su primera mención documental hay que remontarse al primer cuarto del siglo XIII, apareciendo entre la nómina de propiedades del monasterio aquilarense de Santa María la Real.

De origen románico, sufrió notables transformaciones a finales de la Edad Media, presentándose en la actualidad como una construcción de sillería rojiza extraída de canteras próximas a la población y estructurada en una sola nave cubierta con bóveda de cañón apuntado con refuerzo de arcos fajones que parten de columnas adosadas a los muros.

Exteriormente destaca la espadaña a los pies, el pórtico sur añadido en el siglo XVIII y una cabecera cuadrangular de mayor relieve que la nave y que fue construida durante su principal campaña de ampliación en el siglo XV.

La espadaña responde a un modelo que se repite reiteradamente en templos tardorrománicos de la Montaña Palentina, con un cuerpo inferior sobre el que se eleva un primer nivel de doble vano para huecos de campanas rematado en un agudo piñón triangular horadado con una tronera simple.

En el muro meridional y protegida por un pórtico dieciochesco abre su portada original, de triple arquivolta apuntada que descansa sobre columnas acodilladas rematadas en capiteles vegeta-les en los que, de manera muy esquemática, parecen querer reproducirse repertorios decorati-vos puestos en práctica en Rebolledo de la Torre.

Además de una buena colección de canecillos, algunos de ellos figurados con temas antropo-mórficos y zoomórficos, la decoración escultórica románica de la iglesia se limita a algunos ca-piteles de la nave, de gran esquematismo y en los que se distingue un personaje con ropajes eclesiásticos o un guerrero equipado con escudo y lanza en pleno combate con dos felinos que saltan hacia él.

San Cebrián de Mudá

La cabecera fue sustituida en una intervención durante el siglo XV, y aunque se perdió su ábsi-de románico original, ganamos la que hoy en día es uno de los conjuntos de pinturas murales góticos más interesantes de Castilla.

Las pinturas murales

Descubiertas de manera casual en 1969 al extraerse una de las tablas del retablo mayor, en estudios posteriores se pudo comprobar como a lo largo de los tres muros cabeceros y ocultas tras retablillos y capas de encalado, se desplegaba, como si de retablos pictóricos narrativos se tratase, un completísimo ciclo de pinturas murales al temple del último tercio del siglo XV atribuible al entorno del conocido como Maestro de San Felices, activo durante esas fechas en todo el norte palentino y sur de Cantabria.

En el muro cabecero y de nuevo ocultas hoy en día por el retablo mayor (aunque en diferentes fases han estado a la vista), preside la composición en el registro superior enmarcada por ar-quitecturas fingidas la escena de la Anunciación.

El registro intermedio del mismo hastial queda dividido en dos escenas: la Natividad y la Pre-sentación en el Templo con la Circuncisión. Por último, en el cuerpo bajo, aparece en el centro la efigie de uno de los santos titulares (San Cipriano) flanqueado por los pasajes de la Epifanía y la Matanza de los Inocentes.

Las pinturas del muro del evangelio son las mejor conservadas al haber permanecido siglos encaladas y ocultas tras un retablillo barroco. En ellas se repite la estructura de escena única en el cuerpo alto con el tema de la Oración en el Huerto.

 Inmediatamente más abajo y de nuevo separadas a través de marcos decorados a base de grecas geométricas se despliegan tres escenas consecutivas: Cristo camino del Calvario, la Flagelación y una última más polémica que algunos identifican como Cristo ante Pilatos y otros como el cobro de Judas tras delatar a Jesús.

Por último, en el cuerpo bajo de este muro del evangelio fue representada la que quizás es la escena más reconocible de las pinturas de San Cebrián de Mudá: una Última Cena llena de detalles, expresividad y narrativismo.

El muro cabecero de la epístola, por el contrario, sufrió una grave mutilación al ser abierto du-rante la Edad Moderna un enorme óculo de iluminación, perdiéndose algunas escenas. 

Aún así, aunque con aspecto de haber sido repintadas, se conservan algunas representaciones de interés como la Huída a Egipto, San Miguel Pesando las Almas, la Visitación, o las efigies de santas mártires como Santa Bárbara, Santa Catalina de Alejandría o Santa Apolonia.

El ciclo pictórico tiene su continuidad en la bóveda de crucería, entre cuyos nervios fueron plasmados bustos de profetas enmarcados en clípeos, así como cabezas de dragones.

En esta ruta visitaremos la localidad de 

10. Cervera de Pisuerga 

Cervera de Pisuerga , Palencia

Esta villa rodeada de embalses, el de Ruesga al oeste y del de Requejada al norte, mantiene su fisonomía de siglos pasados con casas blasonadas, calles porticadas y aleros tallados. 

Cervera de Pisuerga, es tierra de grandes y pequeños tesoros, se haya situado en el centro geográfico de la montaña Palentina.

Esta privilegiada localización ha convertido a la villa en un lugar referente, espacio de encuentro para las gentes llegadas de La Peña, La Valdavia, La Ojeda, La Pernía o el Pisuerga, sin olvidar a los comerciantes lebaniegos y purriegos de Cantabria o los arrieros leoneses.

Sus calles revelan las variadas influencias que ha conocido la localidad: la Plaza Mayor, con sus soportales y las columnas de piedra, se ajusta al modelo tradicional castellano, mientras otras construcciones recuerdan que estamos en terreno cantábrico y montañés. 

Casa de los Leones, Cervera de Pisuerga

Abundan en su callejero casas blasonadas, entre las que destaca la Casa de los Leones con dos impresionantes escudos en su fachada.

También son construcciones de abolengo el Palacio de los Gil, empleado como casa de cultura, y la bolera municipal, antiguo caserón del siglo XVI que conserva elementos de la construcción original.

Una visita a la bolera permite, además, comprobar la pervivencia del juego popular de los bolos, que a nadie deja indiferente a tenor de su tamaño y del fuerte golpear de la variedad del bolo llano.

Entre los abundantes soportales cerveranos pueden verse capiteles bellamente decorados, como los que están en la Plaza de Ángel Gómez de Iguanzo, popularmente conocida como Plaza de la Cruz

Otro capitel, en la Plaza Mayor, está fechado en 1667. 

Cervera de Pisuerga , Palencia

Cervera fue declarado conjunto Histórico Artístico en 1983.

Los amantes del arte deben acudir a la Iglesia de Santa María del Castillo, edificio de poca ostentación en apariencia que, sin embargo, alberga en su interior un mayúsculo repertorio de creaciones sacras.

En la ya citada plaza de Ángel Gómez de Iguanzo se encuentra la Ermita de la Cruz, estilo barroco del siglo XVII, en cuya fachada destaca la imagen en piedra de Jesús Nazareno.

En la carretera que conduce a Guardo, a la salida del pueblo, se sitúa la Ermita de San Cristóbal, que los vecinos visitan en procesión el día del santo. 

Y en el camino que llega hasta Vado se halla la Ermita rupestre de San Vicente, asentamiento de la Alta Edad Media que posee una necrópolis excavada en la roca.

Ermita rupestre de San Vicente, Cervera de Pisuerga

Forma parte del importante conjunto rupestre existente en la Montaña Palentina y en el sur de Cantabria, que tuvo su mayor apogeo en los primeros siglos de la Edad Media. 

Otro punto de interés son los museos y espacios temáticos. 

La Casa del Parque Natural permite un acercamiento rápido y didáctico a todo el Parque Natural de la Montaña Palentina, mientras que el Museo Etnográfico de Piedad Isla situado en la Plaza de la Cruz, recoge los objetos empleados durante siglos por los habitantes de la zona.

Este centro permite conocer el Parque Natural Fuentes Carrionas y Fuente Cobre - Montaña Palentina.

 En la planta inferior, dependencia dedicada a la Red de Espacios Naturales Protegido

Un espacio dedicado al mismo fin es la Casa de Cantarranas, museo de arquitectura y etnografía rural situado junto a la plaza de la Cruz.

 Está emplazado en una casona del siglo XVIII rehabilitada con el mayor gusto y reúne en tres salas diferentes cientos de objetos que de manera cotidiana emplearon los antepasados. Se puede concertar una visita llamando a los teléfonos 979 870 118 y 650 576 701.

La cultura tradicional de la zona, accesible a través de los museos etnográficos, también se refleja en la labor de los artesanos que aún existen en Cervera y sus pueblos. 

En este apartado se puede citar a varios artesanos que trabajan la talla de madera y piedra en Resoba y Cervera, ebanistas y carpinteros en Cervera, iconografía sacra en Arbejal y cerámica con madera en San Martín de los Herreros.

También sobrevive la elaboración de jabones con formulas tradicionales en Cervera y la fabricación de antiguos aperos del campo en numerosos pueblos del municipio. 

Tanto en Cervera como en las demás poblaciones del municipio pueden practicarse múltiples actividades relacionadas con el ocio y el tiempo libre. 

Entre ellas está el senderismo, la escalada, la pesca, la caza o las rutas en bicicleta o a caballo. La existencia de dos pantanos permite la práctica de deportes acuáticos y la riqueza micrológica de la zona es un aliciente para los aficionados a las setas.

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Finalmente, el maravilloso entorno natural hace posible contemplar numerosas especies de la flora y la fauna, con episodios tan llamativos como la berrea del ciervo en otoño o el nacimiento de los narcisos, aquí llamados lirones en mayo.

Existen otros lugares de interés cerca de Cervera como La Tejeda de Tosande

Tejeda de Tosande, Cervera de Pisuerga

. En direccción a Guardo, a siete kilómetros por la carretera llegamos a la parada de autobús de la Dehesa de Montejo. En este punto debe dejarse el vehículo para iniciar un camino que, de forma sucesiva, transcurre junto a tierras de cultivo y a un robledal que se adentra en el Valle de Tosande.

Tras finalizar el paseo por una bella senda boscosa se abre finalmente el valle, apareciendo a la izquierda del caminante un frondoso ayedo en el interior del cual se refugian los tejos, muchos de ellos soberbios ejemplares de gran diámetro y extraordinaria longevidad. Es una joya botánica que debe visitarse con el mayor respeto.

La Montaña Palentina cuenta con cumbres legendarias que visitan asiduamente los aficionados al montañismo.

 Quizá la cima más mítica, ubicada en el Valle de Pineda, sea el Curavacas (2524 m), aunque existen otras montañas referentes como El Espigüete (2450 m), Peña Prieta (2536 m), o el Pico de Murcia (2341 m), todas ellas en Fuentes Carrionas. 

Para finalizar esta ruta por Cervera de Pisuerga se puede visitar el El Parque de Aventura en Árboles del 'Robledal del Oso' situado en un Bosque de Roble del Monte la Dehesa de Cervera

No solo se trata de un Super Parque de Aventuras, también es una Aula de Naturaleza con un programa divertido y educativo, que sirve para acercarnos a la flora y la fauna de la zona.

    

  11. y para comer en Cervera del Pisuerga:

Restautante Taxus
Paseo Antonio Villanueva, 0 S/N,, 
34840 Cervera de Pisuerga España
+34 979 87 04 24

Restaurante Bar Juanon
Calle Real s/n, 
34844 Ruesga España
+34 979 87 04 43

Peñalabra
Calle Labradores 72, 
34840 Cervera de Pisuerga España
+34 979 87 00 37

Restaurante del Parador de Cervera
Carretera de Resoba km 2,5,
34840 Cervera de Pisuerga España
+34 979 87 00 75

Opcionalmente, porque está en sentido contrario a nuestra ruta, podriamos ir hacia 

12. Pisón de Castrejón

para visitar la Iglesia de la Asunción, 

Iglesia de la Asunción, Pisón de Castrejón

La pequeña localidad de Pisón de Castrejón se sitúa entre Cervera de Pisuerga y Guardo y su templo parroquial dedicado a la Asunción de la Virgen está ubicado junto a la rotonda de acceso a la población. Su orientación se desvía de modo notable hacia el nordeste. Mide alrededor de 20 metros en su eje mayor.

A pesar de los añadidos de época posterior, se distinguen bien los tres volúmenes del templo. Cabecera con cilindro absidal y alargado presbiterio y nave.

Hay un porche añadido al sur así como una sacristía con graciosa ventanita geminada sobre la que se empotró una talla de la Virgen.

Dicha sacristía oculta todo el lado meridional del presbiterio. El hastial de poniente remata por medio de una elegante espadaña de tres vanos en dos niveles: dos en el inferior y uno en el superior.

Iglesia de la Asunción, Pisón de Castrejón

También en un momento tardío se alzó sobre el último tramo de la nave una estructura adosada a la espadaña que le confiere aspecto torreado/fortificado

El cilindro absidal se alza sobre un basamento sobresaliente. Posee vano central derramado al exterior y decorado con arquivolta provista de columnillas con basas y capiteles. Está orlado de ajedrezado jaqués. Prolongando sus cimacios se desarrolla por el cilindro absidal una moldura provista de decoración vegetal en su cara inferior. Acaba al llegar al presbiterio. 

Algunos de los canecillos que sustenten la cornisa poseen decoración escultórica. En el lado sur del cilindro absidal abren dos vanos modernos cuya probable motivación fue la de aportar luz a un espacio en el que seguramente el añadido de un retablo dejó sin función al vano absidal.

La portada del templo abre en el muro sur en un cuerpo ligeramente adelantado. Se compone de cuatro arquivoltas apuntadas apeadas en capiteles dotados de sencilla decoración vegetal. Por fuera de las arquivoltas hay guardapolvo con decoración de "panal de abejas". 

Iglesia de la Asunción, Pisón de Castrejón

Sobre el cuerpo que contiene la portada coronándola se añadió, muy bien integrado, un friso escultórico gótico que muestra a Cristo en majestad rodeado de los Tetramorfos y flanqueado por los doce apóstoles; todos ellos bajo doseles y apeados en peanas decoradas con elementos vegetales. Viene a ser un eco tardío de los magníficos frisos de Carrión y de Moarves

Románica del siglo XIII, en la cual se aprecia la transición desde este estilo hacia el gótico, especialmente en su portada con un apostolado presidido por el Pantócrator.

Al igual que en las otras rutas básicas propuestas, hay varias poblaciones cercanas en las que existen elementos románicos interesantes

Y Siguiendo para concluir nuestra ruta, tomamos desde Cervera la carretera en dirección a Potes llegaremos a la Meta de nuestra etapa:

13. San Salvador de Cantamuda 

San Salvador de Cantamuda, Palencia

donde el templo dedicado al Salvador llegó a tener rango de colegiata y estaba bajo el patronato real hasta que el rey Alfonso VII la entregó al obispo de Palencia. 

El edificio es muy armonioso, con volúmenes bien definidos. En su interior destaca su mesa de altar con columnas románicas.

a de San Salvador de Cantamuda es una adorable iglesia situada muy cerca del límite provincial de Palencia con Cantabria.

En efecto, en el extremo norte de la provincia de Palencia y junto a la ruta que a través del Puerto de Piedrasluengas comunica con las ya cántabras tierras de Liébana, la localidad de San Salvador de Cantamuda, surgida al amparo del monasterio homónimo, es en la actualidad el principal núcleo poblacional del Valle de la Pernía, subcomarca más septentrional de la Montaña Palentina por la que discurre un recién nacido río Pisuerga.

Se trata de un territorio especialmente montañoso y de reconquista muy temprana, constando ya desde la novena y décima centuria los primeros intentos de asentamientos cenobíticos por parte de gentes llegadas del otro lado de la cordillera, como por ejemplo, la vecina Abadía de Lebanza.

Doña María Elvira, esposa de Rodrigo Guntis y sobrina de Fernando I, funda la iglesia de San Salvador, la cual elige además como su lugar de enterramiento.

En torno a esta iglesia surgiría un primer núcleo poblacional llamado San Salvador de Tremaya (nombre de la peña bajo la que se asienta), el cual, tras ratificar Alfonso VIII en 1181 su donación a la mitra palentina, se convirtió en capital del pequeño condado eclesiástico de La Pernía.

Sería en torno a ese año 1181 cuando se levantaría con rango monacal la edificación que hoy admiramos, figurando en los documentos medievales como San Salvador de Campo de Muga de Pernía, un topónimo el de "muga" de origen prerrománico que significa "límite" o "frontera" y que, en tierras palentinas, fue derivando en "Muda" hasta su actual denominación de "San Salvador de Cantamuda", cuyo monasterio, ya en la Baja Edad Media y debido a su importancia como lugar de paso entre la Meseta y los Valles Cántabros, fue elevada a la categoría de Colegiata.

Sobre el topónimo Cantamuda existe también una versión legendaria y de gran acervo popular que viene a evocar un episodio en el que el Conde Rodrigo, preso de la desconfianza por una supuesta infidelidad de su esposa Doña Elvira, la ató a una mula ciega montada por una sirvienta muda con el fin de que se despeñasen por las laderas de su castillo de la Peña Tremaya.

Tras encomendarse a la Virgen, tanto la condesa como la sirvienta llegaron sanas y salvas a la población, arrancándose la muda a entonar primero el Salve Regina ("Cantó la Muda"), y después a declarar ante el juez. Arrepentido, el Conde mandó erigir la Abadía de Lebanza y la Condesa la iglesia de San Salvador.

Con todo ello, la Colegiata de San Salvador, declarada Bien de Interés Cultural en 1993, constituye una de las construcciones románicas más interesantes y fotogénicas de la Montaña Palentina tanto por su airoso y privilegiado emplazamiento, como por conservarse prácticamente íntegra respecto a su concepción original, tan solo modificada por la adición de una especie de pórtico en su muro meridional que algunos autores han querido identificar, sin otro fundamento que la intuición, como los restos de un claustro.

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La iglesia

Exterior

Así pues, el edificio de San Salvador de Cantamuda es un conjunto extraordinariamente armónico. 

Además, se conserva completa y se sitúa aislada en un prado verde lo que contribuye a reforzar su encanto.

Presenta planta de cruz latina definida por una nave de dos tramos, crucero muy marcado y triple cabecera en la que el ábside central, de mayor altura y anchura que las absidiolas laterales, viene precedido de un profundo tramo recto presbiterial.

Mientras que las citadas absidiolas son totalmente lisas, el ábside central queda articulado en tres paños separados por contrafuertes prismáticos que, a la altura de una moldura horizontal casi a media altura del muro, se convierten en columnillas pareadas que culminan en sencillos capiteles a la altura de las cornisas.

Tanto las cornisas absidiales como las del transepto y los brazos cruceros se animan a base de esquemáticos canecillos; mientras que las ventanas, a excepción de la del brazo sur cuyos capiteles se decoran con motivos de entrelazo y una cabecita humana, se reducen a aspilleras abocinadas.

Lo más fotogénico del aspecto exterior es su fachada occidental, con la que podría ser la más bella espadaña del románico español.

Está conformada por un primer cuerpo en el que un arco apuntado y rehundido abraza un ventanal y una sencilla portada también apuntada; un segundo cuerpo con dos arcos de medio punto sobre columnas y capiteles de entrelazo, y un tercer y último registro de idéntico esquema aunque rematado en piñón triangular, un modelo que, con sus variantes, resulta recurrente a lo largo y ancho de todo el norte palentino. 

Algunas columnas llevan rostros humanos en los fustes.

Adosada a la espadaña llama la atención una estructura circular torreada a modo de husillo levantada para albergar las escaleras de acceso a los cuerpos de campanas. Su construcción (e incluso su coste) fue documentada en el año 1607.

Interior

Nave y transepto

En su interior, se cubren los dos tramos de la nave mediante bóvedas de cañón ligeramente apuntados, idéntica solución a la que presentan tanto los brazos cruceros como el tramo recto presbiterial. Tan solo en la bóveda de de la intersección se recurrió al abovedamientos de crucería, presentando los nervios decoración floral que converge en una delicada roseta en la clave.

Ábsides laterales

Las absidiolas laterales abren a su correspondiente brazo crucero a través de arcos apuntados y doblados sobre columnas rematadas en capiteles vegetales, llamando la atención el hecho de que ambas capillas comunican con el presbiterio a través de pequeños arquillos justo detrás de los soportes torales.

Ábside central

Quienes consideran a este estilo como un arte horizontal y sin ánimo de verticalidad han de entrar en la iglesia para comprobar cómo hasta una modesta construcción pequeña y rural puede contar con una cabecera de estilizadas líneas ascendentes. La sensación de equilibrio y armonía que transmite este ábside es verdaderamente sugerente.

Además, la desnudez de la cabecera de San Salvador de Cantamuda a su exterior contrasta con su articulación interna, dividiéndose este ábside central en tres paños definidos por cinco semicolumnas rematadas en capiteles que, a su vez, sirven de sustento a los nervios que convergen en la clave del cascarón absidial.

Tanto en las citadas columnas como en los ventanales internos hallamos esos capiteles que se echan en falta al exterior, presentando la mayoría cestas decoradas a base de fórmulas vegetales y motivos de entrelazo.

Sin embargo, se da alguna licencia puntual a la figuración en forma de una pareja de equinos, otra de bóvidos y dos aves que voltean su cuello en el ventanal central.

Mesa de altar

Otra de las joyas de la Colegiata de San Salvador de Cantamuda es su mesa de altar, pieza casi única en el románico español compuesta de un ara monolítica sustentada por 7 graciosas columnillas en su frente principal. 

Estas columnillas presentan fustes cilíndricos de variada ornamentación (entorchados, composiciones geométricas a base de flores, lazos, botones, tallos entrelazados) y culminan en capiteles en su mayoría vegetales análogos a los del resto del templo.

   

Comer cerca de San Salvador de Cantamuda:

La Taba Hostal-Restaurante
C/ Puente S/N,
 34847 San Salvador de Cantamuda España
+34 979 87 90 87

Venta Morena
Ctra. Burgos-Potes, S/N, 
34847 San Salvador de Cantamuda España
+34 979 87 90 42

15. Otras Rutas Cercanas


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