miércoles, 17 de febrero de 2021

De Ruta por las Tabernas Centenarias de Madrid

Casa Pedro, 1702

Sobrino de Botín, 1725

“Casa Alberto”, 1827

Lhardy, 1839

Taberna Viva Madrid,  1856

Casa Labra, 1860

De las greguerías de Ramón Gómez de la Serna a los versos de Rubén Darío pasando por las crónicas de Francisco Umbral. 

De la fundación del PSOE a la pintura de Ignacio Zuloaga con la tradición taurina madrileña. 

Y todo ello, con la gastronomía tradicional como eje vertebrador de una parte de la historia contemporánea de Madrid forjada en las  tabernas centenarias que aún conserva la ciudad.


Indice:

  1. Algo de Historia
  2. Croquis de nuestra Ruta
  3. Bodega de la Ardosa
  4. Casa Sierra
  5. Casa Labra
  6. Los Artesanos 1902
  7. Casa Ciriaco y la última cena de Zuloaga
  8. Sobrino de Botin y la Reconversión Francesa
  9. Posada de la Villa, El Origen
  10. Malacatín y el Canto del Mendigo
  11. Taberna Antonio Sánchez
  12. Casa del Abuelo, el Templo de la Gamba
  13. Casa Alberto, La Morada de Cervantes
  14. Taberna “Viva Madrid”
  15. Lhardy y los Salones Literarios
  16. Café Gijón
  17. Casa Maravillas
  18. Casa Pedro, La Tradición

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1. Algo de Historia:

La historia de estos establecimientos arranca en el siglo XI. 

Con la reconquista cristiana del territorio donde hoy se encuentra Madrid, comenzaron a abrirse pequeñas tabernas que, en algunos casos, sustituían a las primitivas alojerías árabes. ... En los bodegones y hosterías se podía comer y beber

Las primeras tabernas, conocidas como tales,  se establecen en el distrito de Latina, concretamente en la calle de Las Tabernillas. 

Con el trascurso del tiempo y, sobre todo, con la proclamación de Madrid como capital del imperio y a fin de abastecer a las numerosas diligencias que por allí pasaban, las tabernas proliferan por la zona, principalmente por las calles de Tudescos y Toledo.

Tabernas de Madrid en el Siglo de Oro

Para el año 1.600 ya existían 400 de estos establecimientos en Madrid, y se habían convertido en el epicentro de las relaciones sociales de la capital. No son de extrañar, por tanto, los versos que en aquella época se hicieron muy populares:

«Es Madrid ciudad bravía,
que entre antiguas y modernas,
tiene 300 tabernas
y una sola librería».

Lo cierto es que debió ser un espectáculo para cualquier visitante, dado que las tabernas tenían sus puertas teñidas de rojo, como símbolo del vino que se vendía en ellas.

Un aspecto muy curioso de esta historia es el nacimiento de las famosas «tapas» que se sirven con la bebida, tal y como aún se hace hoy en el Anciano Rey de los Vinos con sus célebres «galletitas». 

Existen varias teorías, pero haremos referencia a una que, por curiosa, merece la pena conocer. Se dice que en el siglo XII, reinando Alfonso X el Sabio, éste estaba aquejado de alguna dolencia para la cual sus médicos le recomendaron tomar sorbos de vino entre horas.

 Y él lo hacía, pero procurando siempre tomar alguna pequeña cantidad de comida. Como los resultados de este tratamiento fueron los esperados, el propio Rey ordenó a todas la tabernas de Castilla servir algún refrigerio con el vino a fin de «tapar» los efectos indeseados del licor de Baco.

A principios del siglo XX ya se cuentan en Madrid casi 2.000 tabernas, y la diversa procedencia de sus propietarios -que vienen de todas las regiones de España- convierte de paso a la ciudad en un centro gastronómico de referencia, donde lo mismo se podía degustar una buena fabada asturiana, que un pote gallego o una auténtica paella valenciana.

Pero nada es para siempre y, poco a poco, las tabernas van despareciendo en favor de modernos bares y restaurantes. Sin embargo, no todo está perdido y aún puede el lector trasladarse en el tiempo y saborear el ambiente de aquellas tradicionales y añejas tabernas.

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 ¿Dónde? 

2. Este es el Croquis de nuestra Ruta:

   

Comenzamos nuestra ruta en la 

3. Bodega de la Ardosa


La Ardosa., Madrid, 1892

Todo empezó cuando a finales del s. XIX Rafael Fernández decidió abrir en Madrid una bodega para vender el vino que hacía en Toledo. Llegó a abrir hasta treinta bodegas, pero actualmente quedan cuatro, siendo una de las más famosas la de la calle Colón. 

Las bodegas La Ardosa fueron una red de establecimientos abiertos en el Madrid de finales del siglo xix (1892). 

A comienzos del xxi se conservaban aún dos de ellas, cuyas fachadas son una interesante muestra más del tópico casticismo​ en la decoración del comercio de la capital de España, con ejemplos singulares de la azulejería nacional,​ obra de maestros ceramistas como Enrique Guijo o Alfonso Romero Mesa entre 1917 y 1930.

La Ardosa., Madrid, 1892
Su nombre, «La Ardosa», hace referencia a un pago de viñedos de la provincia de Toledo​ próximo a la localidad de Consuegra.

Durante los años 80 del s. XX se introdujo también la cerveza e instalaron lo que hoy en día es el grifo de cerveza Guinness más antiguo de España. 

Y una de las tortillas de patata más reputadas de la capital.

Sobre los estantes y el mostrador de madera, Bodegas La Ardosa, fundada en 1892, atesora una colección de botellas y grifos de cerveza incalculable. 

De ahí que entre sus galardones figure el diploma que los Maestros Cerveceros Checos le entregaron como mejor expendedor de cervezas Pilsen de España. 

Como acompañamiento este local de la calle Colón ofrece embutidos, conservas, cebollas rellenas, bacalao al ajoarriero o una selección de croquetas desde la cecina al queso cabrales.

Se considera que la más antigua es la conservada en el número 13 de la calle de Colón (entre la calle Fuencarral y la plaza de San Ildefonso), inaugurada en 1892.​ 

Otro local de bodegas «La Ardosa», asimismo convertido en cervecería, es el de la calle de Santa Engracia, con una valiosa fachada de azulejería.​ 

Queda noticia de la existencia de otros locales que al ser totalmente reformados han perdido toda su identidad y encanto: en Ponzano, 10, en el número 32 de la calle de Abtao y en la calle Avecilla, en Vista Alegre

Calle de Colón, 13, 28004 Madrid
Abierto ⋅ Cierra a las 22:00
915 21 49 79

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4. “Casa Sierra” 
(Plaza de Chueca), fundada en 1906, 

Casa Sierra, Madrid, 1906

Es el santuario del vermut de grifo, que le sirven de Reus y es exquisito. Don Ángel Sierra, al que tuve el gusto y el honor de conocer y tratar, fallecido hace 21 años, se empeñó en conservar esta alhaja, que está igual que cuando se inauguró, salvo que el suelo primitivo era de madera y hace años que pusieron el actual. 

En este bellísimo templo báquico se pueden degustar escabeches, pepinillos, anchoas, boquerones en vinagre, etc, junto a uno de los mejores vermut de grifo de todo Madrid.

 La cerveza la tiran bien y tienen vinos de distintas denominaciones de origen, pero los y las camareras suelen estar agobiados por el mucho trabajo y no son muy simpáticos, ni agradables con el cliente.
 
También tiene una curiosidad, que para ir al baño, hay que salir de la taberna y a la vuelta de la esquina, hay otra puerta, donde están los “urinarios” y un reservado, que antiguamente solo lo utilizaba el dueño para sus tertulias con los amigos, donde me presentó al conocido escritor Luis Carandell, que tanto y tan bien escribió sobre el Madrid antiguo y sus tascas centenarias cargadas de historia.

Casa Sierra, Madrid, 1906

También tiene una curiosidad, que para ir al baño, hay que salir de la taberna y a la vuelta de la esquina, hay otra puerta, donde están los “urinarios” y un reservado

Actualmente, el reservado referido, se conserva igual en su estructura, pero han puesto una decoración distinta y mesas y bancos para sentarse, que están siempre ocupados por chicos y chicas del ambiente gay, ya que, dicha zona, está repleta de locales de todo tipo para homosexuales, como en otras tantas grandes e importantes ciudades del mundo, donde los “diferentes” puede hacer su vida sin problemas. 

Afortunadamente, ya pasaron los años duros y negros de la dictadura franquista, que perseguía con saña a los “invertidos” y les aplicaba la “Ley de Vagos y Maleantes” o la de “Peligrosidad Social”, que podían llevarte a la cárcel y que estuvo en vigor hasta 1995, cuando ya la democracia llevaba años instaurada en España, pero aún seguía habiendo muchos devotos del franquismo inquisitorial, que hacía suyo el lema: “A Dios rogando y con el mazo dando”.

C/ Gravina, 11 (Plaza de Chueca), 
28004 Madrid
91 5310126

5. Casa Labra

La mítica Casa Labra de la calle Tetuán, junto a la Puerta del Sol, es la responsable de que los Soldaditos de Pavía, aperitivo que consiste en bacalao rebozado, se haya convertido en uno de los más típicos de la ciudad. 

Casa Labra, Madrid, 1860

Cuando los húsares al mando del general Pavía disolvieron las Cortes el 3 de enero de 1874 poniendo fin a la Primera República, el pueblo madrileño identificó el tono rojizo de las casacas de los soldados con ese pincho de bacalao rebozado y envuelto en pimiento que servían en la taberna. 

Ahora no llevan este particular adorno, pero están muy muy ricos. ¿Aún no los has probado?


Casa Labra, Madrid, 1860

A dos pasos de la Puerta del Sol, casi siempre está llena de gente charlando muy animadamente. Conseguir sitio dentro para sentarse es misión imposible, pero a lo mejor te sonríe la suerte y consigues un taburete en la terraza. 

¿Su especialidad? 

El pescado. “Soldaditos de Pavía”, croquetas de bacalao o tacos de atún son sus platos más demandados. Eso sí, cualquiera de ellos regado con vino de Valdepeñas. 

Ojo, la bebida se pide en barra y la comida en un puesto del mostrador. El único día que cierra es el 1 de enero.

Casa Labra y la Fundación del Psoe

El 2 de mayo de 1879, Casa Labra fijó una fecha en la historia política contemporánea española cuando Pablo Iglesias creó en su interior el PSOE. 

Este local, fundado por un asturiano en la calle Tetuán, en las inmediaciones de la Puerta de Sol, destaca con el bacalao como producto estrella. Rebozado y con un trozo de pan y en sus croquetas, ese es el plato estrella de una taberna que destaca por sus callos y su rabo de toro.

Dónde: calle Tetuán, 12
Cuándo: L-D de 11:00h a 15:30h y de 18:00h a 23:00h
915310616

6. Los Artesanos 1902

Los Artesanos, Madrtid, 1902

Chocolateria 1902 son la familia más antigua de España desde 1902 con su quinta generación.

Nos encantan los negocios familiares y más si se trata de la familia churrera más antigua de España. 

Churros y porras están elaborados artesanalmente como lo hacía Don Florencio (primera generación) en 1902. Recientemente presentamos el primer churro fresco sin gluten

Este reconocimiento ha sido certificado por periodistas y son numerosos los reportajes que les han hecho dando fe de ello. 

Los Artesanos, Madrtid, 1902

5 generaciones (y una sexta ya en camino) de una familia que pone su receta secreta y todo su cariño al servicio de los cientos de personas que cada día disfrutan de su chocolate con churros.

Chocolates elaborados también artesanalmente con una fórmula mejorada por J.Gabriel (quinta generación) con 3 cacaos extraídos de Suramérica para que lo deguste su paladar. Todos los chocolates son sin gluten y tambien opciones vegano, sin azúcar y sin lactosa.

Artesanos 1902
calle de San Martín, 2
Cuándo: L-D de 7:00h a 24:00h
+34 915 225 575
losartesanos1902@gmail.com

7. Casa Ciriaco y la última cena de Zuloaga

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Casa Ciriaco, Madrid, 1887

De tienda de vino a finales del siglo XIX a restaurante en 1929.

Fue almacén de vinos o tienda desde 1887, cuando su dueño era Antonio Fernández. En 1923 la licencia del local pasó a manos de Pablo Muñoz Sanz, que junto con su hermano Ciriaco Muñoz, habían trabajado en el establecimiento desde 1917.4​ 

En 1929 Ciriaco abrió la sección del restaurante, dándole su nombre al local. Entre sus parroquianos, además del periodista Julio Camba, estuvieron el Antonio Mingote, que diseñó el sello de casa, el pintor Ignacio Zuloaga, los toreros Domingo Ortega y Juan Belmonte (visitaba el local en sus estancias madrileñas), el pintor Sebastián Miranda.

 Ese es el recorrido en sus orígenes de esta taberna situada a las puertas de la catedral de La Almudena frecuentada por los literatos Ramón María del Valle Inclán, José Bergamín o Julio Camba; los toreros Juan Belmonte y Domingo Ortega, y los artistas Eduardo de Vicente y Gerardo Rueda. 


Pero si hay un personaje que sobresale en la historia de este lugar es Ignacio Zuloaga. 

Casa Ciriaco, Madrid, 1887

Así se recuerda, con un azulejo, la última cena del pintor Ignacio Zuloaga el 25 de octubre de 1945 en un restaurante en cuya carta destacan los callos, la gallina en pepitoria o el cocido.

Está en la calle Mayor muy cerca de la Catedral de la Almudena, así que te puedes imaginar que más de un turista te vas a encontrar. 

Especializados en cocina castiza, los martes sirven cocido madrileño en dos vuelcos. Primero la sopa y los fideos, después la verdura y las carnes. 

Por carnes quiero decir chorizo, tocino, morcillo, gallina… Sí, es muy completito. Y si te queda hueco o no es martes, su «gallina en pepitoria» y su «perdiz con judiones de La Granja» son también dos platazos.

Calle Mayor, 84, 28013 Madrid
Abierto ⋅ Cierra a las 23:00
 915 59 50 66

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8. Sobrino de Botin y la Reconversión Francesa

Sobrino de Botín, Madrid, 1725

Con su tilde bien castellanizada, Sobrino de Botín fue la creación en 1725 de Cándido Remis, sobrina del francés y restaurador Jean Botin, que aún mantiene su tradición de cochinillos y corderos asados bajo el Arco de Cuchilleros. 

Por sus mesas pasaron las plumas de Ernest Hemingway, Benito Pérez Galdos o Carlos Arniches y en sus paredes cuelga una pintura del Madrid del siglo XVI del ruso Pedro Schild, que realizó los decorados de varias películas de Luis Buñuel

Sobrino de Botín, Madrid, 1725

Para bien o para mal está al lado de la Plaza Mayor, lo que hace que siempre haya muchos turistas. 

Restaurante típico y rústico para cenar cochinillo pero algo más caro que la media. Aunque claro, después podrás decir que has comido en el restaurante más antiguo del mundo.

 Abierto en 1725, fue uno de los puntos de encuentro de muchos escritores debido a su ambiente bohemio: Ernest Hemingway, Graham Green, Frederick Forsyth y por supuesto los mejores escritores españoles.

Al parecer Francisco de Goya estuvo trabajando en sus cocinas en 1765 (con 19 años), antes de destacar como pintor.

Sobrino de Botín, Madrid, 1725

Ernest Hemingway fue un asiduo visitante durante sus estancias en Madrid, experiencia que traslada a uno de los personajes de The sun also rises (Jake) que declara haber comido en «Botín».

Otros escritores en lengua inglesa que mencionan el lugar fueron por ejemplo Graham Greene, en Monseñor Quijote, y Frederick Forsyth en El manifiesto negro y en Cobra. 

También el político Indalecio Prieto habla en su libro Mi vida de los «deliciosos bartolillos de Botín».

Sobrino de Botín reproduce en su local –ocupa cuatro plantas del edificio–, un estilo mobiliario del siglo XVI, con los techos bajos y una decoración recargada de muebles y reliquias del pasado. Tiene acceso por una única entrada cubierta de madera.

 Trabajan casi 70 personas en sus instalaciones, con capacidad para unos 200 comensales; por regla general se sirven entre 350 y 400 comidas y cenas, habiendo registrando su récord en 735 por día.

​Calle de Cuchilleros, 17, 28005 Madrid
913 66 42 17

9. Posada de la Villa, El Origen

Posada de la Villa, Madrid, 1642

El único restaurante de esta lista con una estrella Michelin y con un precio más asequible de lo que se pudiera pensar. Abrió sus puertas en 1642 siendo el único molino de harina de Madrid y posteriormente se reconvirtió en restaurante. 

En plena Cava Baja de Madrid, una de las calles con más restaurantes y bares por metro cuadrado del mundo, su especialidad es el asado de cordero. Utilizan troncos de encina y cenizas de paja que dan un sabor característico a sus platos.

En una esquina de la Cava Baja, en pleno barrio de La Latina, aparece la fachada roja de la Posada de la Villa, el primer establecimiento de este sector en Madrid fundado en 1642. 

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Posada de la Villa, Madrid, 1642

Desde 1980 los callos, el cocido madrileño o el rabo de toro conforman el menú de este restaurante relanzado por Pedro Colomo con cuatro siglos de historia a sus espaldas.

Calle de la Cava Baja, 9, 28005 Madrid
Cerrado ⋅ Abre a las 20:00
913 66 18 60

10. Malacatín y el Canto del Mendigo

Malacatín, Madrid, 1895

"Tin tin tin, Malacatín, tin tin". Ese cuenta la leyenda que era el canto de un mendigo en la inmediaciones de este local cercano al Rastro, en la calle de la Ruda, para conseguir unos chatos que llevarse al gaznate y que acabó dando nombre al establecimiento. 

Fundado en 1895, este restaurante de decoración marcadamente taurina es uno de los templos del cocido en el centro de la capital.

Ubicado cerca de la Plaza del Cascorro, una de las más castizas de Madrid y punto de partida de El Rastro.

Malacatín, Madrid, 1895

 Sigue teniendo todo el encanto de la taberna para tomar “chatos” de vino que abrió en 1893. 

Además tiene una leyenda: en sus 120 años de historia nadie ha podido terminar su cocido.

Muchos dicen que es uno de los mejores cocidos madrileños, por lo cual es imprescindible reservar. 

También tienen un muy buen “bacalao con tomate” y “lomos de bonito con pisto manchego” y una muy interesante opción de cocido sin gluten para que todo el mundo intente acabar con la leyenda.

Calle de la Ruda, 5, 28005 Madrid
Cierra pronto ⋅ 17:30 ⋅ Abre el mié a las 11:00
Menú: malacatin.com
Reservas: malacatin.com
913 65 52 41

11. Taberna Antonio Sánchez, un local sin reforma

Taberna Antonio Sánchez, Madrid, 1787

Según investigaciones recientes publicadas por Antonio Pàsies, la taberna Antonio Sánchez se remonta al año 1787

En 1884 compró el local Antonio Sánchez, comerciante de vinos y natural de Valdepeñas, que le puso su nombre, y con el tiempo traspasó el local a su hijo, Antonio, cuya hermana, Lola, regentaría la tasca hasta el año 1979. 

La Taberna de Antonio Sánchez o Taberna de los Tres Siglos es un castizo establecimiento de la calle del Mesón de Paredes nº 13, en el Lavapiés madrileño.​ 

Debe su nombre a dos de sus antiguos dueños, el cosechero manchego que la bautizó así, y a su hijo, el torero madrileño Antonio Sánchez, quien tomó la alternativa en 1922 de la mano de Ignacio Sánchez Mejías.​ 

Fue llevada a la literatura en la novela "Historia de una Taberna" (1945) escrita por Antonio Díaz-Cañabate. 

Ha sido lugar de reunión de los aficionados a la tauromaquia, entre cuyos contertulios estuvieron el pintor español Ignacio Zuloaga, Pío Baroja, Daniel Vázquez Díaz, Julio Camba, Gregorio Marañón y Cossio

Taberna Antonio Sánchez, Madrid, 1787

Se cerró temporalmente con la jubilación de Tasio, su encargado, hasta que en 1982 la volvió a poner en marcha Juan Manuel Priego Durán, gracias en parte a los esfuerzos de Luis Carandell y José Luis Pecker. 

Al parecer, sus torrijas fueron tan famosas que el rey Alfonso XIII y su familia las solicitaban para desayunar a diario.​

La taberna conserva la azulejería original y una típica decoración de cabezas disecadas de toros estoqueados en 1902, entre otros variados motivos y cuadros con escenas taurinas. 

Mantiene la antigua instalación de luz de gas y una caja registradora de más de 120 años. De su menú puede mencionarse la olla gitana.​

Aquí se respira el ambiente taurino por todas partes.

Calle del Mesón de Paredes, 13, 28012 Madrid
Horario:
Cierra pronto ⋅ 17:00 ⋅ Vuelve a abrir a las 19:00
Menú: tabernaantoniosanchez.com
Reservas: tabernaantoniosanchez.com, 

12. Casa del Abuelo, el Templo de la Gamba 

Aunque su nombre indique lo contrario, esta taberna fundada en 1906 es la benjamina de los espacios gastronómicos centenarios que aún conserva el centro de la capital. 

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Espejo de la Casa del Abuelo, Madrid, 1906

Pero su fama, aún intacta, data principalmente de la década de los años 40 cuando por 1,60 pesetas ofrecían una ración de gambas a la plancha acompañadas de un vaso de vino. Más tarde llegaron otras modalidades como el ajillo o el récord de 360 kilogramos de este producto vendidos en un solo día.

A falta de pan, buenas son gambas. Esto fue lo que pensó el dueño del Abuelo en 1939 cuando la harina escaseaba en medio del final de una guerra civil. Se fue al mercado de la puerta de Toledo y compró varios kilos de gambas. 

A 35 pesetas el kilo, obtuvo muy buenas respuestas de sus clientes, así que decidió seguir comprando gambas. Sin saberlo estaba dando lugar a otra tradición de La Casa del Abuelo: la de que dos empleados una vez al mes fueran al mercado a pasar horas escogiendo las mejores gambas de Huelva y de Melilla. 

Casa del Abuelo, Madrid, 1906

Normalmente elegían gamba roja, pero alguna vez compraban gamba blanca. 

En cualquier caso, todas eran generosas en su tamaño y realmente jugosas. 

Después las trasladaban ellos mismos hasta la calle Victoria en cajas por kilos y ayudados de unos carros de mano. Una vez allí las apilaban en una cámara congeladora llena de hielo picado también por ellos. 

Como lo hacían todo, decidieron que como no encontraban un buen proveedor de gambas peladas las pelarían ellos mismo. Tal vez esa sea también parte de su éxito. A la plancha o al ajillo, las gambas del Abuelo siguen enganchando a la gente como lo hacían hace ya más de 50 años.

Acompaña este plato con un vino dulce de la casa y la experiencia será completa. No es el más barato de la zona, pero a solera y decoración castiza le ganan pocos. Al frente sigue la misma familia que lo fundó, que va ya por su cuarta generación.

La Casa del Abuelo: c/ Toledo 11 (Plaza Mayor)
Teléfono: +34 910 000 133

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13. Casa Alberto, La Morada de Cervantes

Restaurante Casa Alberto, Madrid, 1827

Antes de que Casa Alberto fuese Casa Alberto, Miguel de Cervantes fue el inquilino de un edificio donde se escribió Viaje del Parnaso en 1614. 

Más de dos siglos después, en 1827, se estableció una taberna en la calle Huertas que aún hoy conserva el vermut de grifo y su tradicional bacalao a la madrileña con el Teatro Español y el Teatro de la Comedia observando desde la cercanía de la Plaza de Santa Ana.

Esta taberna está en la planta baja de uno de los edificios donde vivió Miguel de Cervantes en Madrid.

Tiene todos los elementos imprescindibles de una buena tasca madrileña: grifería original, barra de mármol, frascas de vidrio, etc.

La zona del restaurante es muy pequeña y por eso suele ser difícil probar sus “callos”. 

Restaurante Casa Alberto, Madrid, 1827

Eso sí, un buen vermú de grifo con un cucurucho de torreznos acodado en la barra vale la visita. 

Te recomiendo que vayas fuera del fin de semana para que no tengas que pelear por un huequito dentro de este local de casi 200 años de historia. Uno de los restaurantes centenarios de Madrid imperdible.

Actualmente es una auténtica maravilla de Taberna-Restaurante, dado que la han restaurado con un exquisito gusto, conservando todo lo antiguo que tenía: zócalos, mostrador, máquina registradora, reloj, frascas para servir el vino… Además, tiene una amplia carta de menús y de vinos y los precios están a la altura del local. 

Claro, que hay que tener en cuenta, que estamos en un restaurante histórico, que tiene casi dos siglos y está en la misma casa en la que vivió Cervantes. También se puede tapear en la barra y tomar vinos por copas de diferentes zonas vinícolas prestigiadas.

Casa Alberto ha mantenido durante generaciones la tradición de la buena mesa y su estética de regreso al pasado. Es considerado lugar de encuentro de toreros y taurinos, escritores, dramaturgos… ¡Vamos! Es un pedazo de la verdadera historia de Madrid.

Nos quedamos con su revuelto de bacalao, pero también muy interesante probar los callos, rabo de toro, caracoles, albóndigas de ternera, oreja guisada, manitas de cordero, tomates secos en aceite de oliva, pimiento del piquillo relleno de rabo de toro… Con nuestra recomendación, hambre no pasarás ¡créenos!

Restaurante Casa Alberto, Madrid, 1827

Dónde: Calle de Huertas, 18
Horario: Antón Martín (L1)
Más información: 914299356

14. Taberna “Viva Madrid” 

Taberna “Viva Madrid” 

(Manuel Fernández y González, 7), taberna fundada en 1856, que yo visité mucho en los últimos años 70 y en la década de los 80, cuando era una tasca castiza de ambiente de gentes del flamenco y le abastecía con sus vinos la célebre bodega valdepeñera “El Mayoralote”. 

Posteriormente, en los últimos años de “La movida madrileña”, la convirtieron en un bar de copas para gente joven, pero tampoco duró mucho.. 

Tras un tiempo cerrada a vuelto abrir nuevamente como restaurante y han tenido el acierto y el buen gusto de conservar su fachada de cerámica pintada a mano en 1920, que es de las más bonitas de la Villa y Corte. 

Taberna “Viva Madrid” 

Además, conserva los zócalos de cerámica originales del interior del local, entre otras reliquias de cuando se creó. 

 Tiene una cocina casera tradicional y el precio medio del menú está entre 20 y 42 euros. 

También puede tapear bien en la barra y tomar vinos por copas de distintas denominaciones de origen. Bien merece una visita, auque solo sea por verla, ya que nos retrotrae a un siglo atrás, cuando aún existía la bohemia verdadera.

Calle de Manuel Fernández y González, nº 7, 28014 Madrid

Horario:
Cerrado ⋅ Abre el mié a las 12:00
916 05 97 74


15. Lhardy y los Salones Literarios

Casa Lhardy, Madrid, 1839

Con sus inicios como pastelería, Casa Lhardy, en plena Carrera de San Jerónimo y a medio camino entre la Puerta del Sol y el Congreso de los Diputados, se mantiene desde 1839 como una referencia literaria y gastronómica de Madrid. 

Uno de los más legendarios y grandes de la gastronomía madrileña. En sus espejos se han reflejado grandes acontecimientos históricos, políticos y sociales de España, desde 1839 que abrió sus puertas. 

Interior de Casa Lhardy, Madrid, 1839

Fue el primer restaurante en España con mesas separadas y menú impreso. Tomar el aperitivo en la tienda: un caldito del samovar, con un fino y hojaldritos, barquetas rellenas, croquetas o sándwiches magníficos, es un ejercicio que los madrileños deberían hacer al menos una vez en la vida, si su bolsillo se lo permite, claro. 

Pero, sin duda su mejor propuesta es uno de los mejores cocidos de Madrid.

Salones del Restaurante Lhardy, Madrid, 1839

Dónde: Carrera de San Jerónimo, 8
Cuándo: M-D de 10:00h a 15:00h

Escritores como Benito Pérez Galdos, Azorín, Rubén Darío o Ramón Gómez de la Serna degustaron en sus salones, con especial atención al japonés, su cocido madrileño, su consomé o sus riñones al jerez.

16. Café Gijón

Café Gijón, en el Paseo de Recoletos, Madrid, 1888

Café Gijón, La Vanguardia Artística

Como su propio nombre hace sospechar, este local del Paseo de Recoletos fue fundado en 1888 por un gijonés y ha formado parte fundamental de la vanguardia literaria y artística del siglo XX en la capital.

En sus mesas se estableció "La tertulia de los poetas", presidida por Gerardo Diego, y recogió la presencia de artistas internacionales como Orson Welles, Ava Gardner o Truman Capote o del mundo de la cultura nacional con Ángel González, Camilo José Cela o Enrique Jardiel Poncela. 

La noche que llegué al Café Gijón, de Francisco Umbral, recoge buena parte de la vida de los años 60 y 70 de este local

Aunque para hablar de un lugar donde se respiraba cultura, el café de los artistas por antonomasia es el Café Gijón. 

Café Gijón, Madrid, 1888

De hecho, hasta tiene su propio premio anual de novela fundado por Fernando Fernán Gómez. 

Desde 1888 ha sido escenario de acaloradas tertulias que se alargaban hasta bien entrada la noche. 

En el precio de las consumiciones debe estar incluido visitar un trocito de la historia de la literatura mundial, pero siempre se puede tomar un café.

Sobre sus hombros carga 181 años de historia y las reformas aún no han llegado a este local de la calle Mesón de Paredes, en el corazón del barrio de Lavapiés, que forma parte indispensable de las páginas de Historia de una taberna, de Antonio Díaz-Cañabate, y en cuyas tertulias se congregaron Pío Baroja o Gregorio Marañón. 

De fuerte tradición taurina tras ser fundado por el picador Colita y estar en manos de Cara Ancha o Antonio Sánchez, la oreja adobada, los callos y la tortilla de patata forman parte ya de una tradición centenaria.

Paseo de Recoletos, 21, 28004 Madrid
Horario:
Abierto ⋅ Cierra a las 2:00
915 21 54 25

17. Casa Maravillas

Casa Maravillas, Madrid, 1900

Situada en pleno corazón del barrio de Salamanca, Casa Maravillas se ubica en el local del mítico Casa Puebla, que abrió sus puertas en el año 1900, y sigue su estela con un corazón castizo y tradicional, sin dejar de lado los toques de modernidad del siglo XXI.

Su cocina presume de cocido —elaborado de forma tradicional y servido en tres vuelcos, como se ha hecho toda la vida—, de callos, de tortilla isabelina, de caracoles. 

Casa Maravillas, Madrid, 1900

Cuenta, además, con una amplia bodega para todos los gustos, en la que destacan los caldos madrileños. 

El local cuenta con salones privados, así como menús variados para grupos.

Casa Maravillas acoge a sus invitados en un ambiente familiar y castizo; guisos elaborados a fuego lento y de sobremesas largas.


Casa Maravillas
Dónde: Calle Jorge Juan, 54
Cuándo: L-X y S de 12:00h a 17:00h y de 19:00h a 24:00h | J-V de 12:00h a 17:00h y de 19:00h a 1:00h
915777477

y un poco mas alejado de nuestra ruta y del centro , encontramos la mas antigua de Madrid:

18. Casa Pedro, La Tradición

Mesa de Casa Pedro. Madrid, 1702

Abierta en 1702 como fonda para los que venían unos días a Madrid a vender sus productos de otras partes de España.

 Las paredes están llenas de reseñas de comidas al más puro estilo 1.0 hablando de sus guisos y asados. Está bastante alejado del centro, y por eso seguramente no hay turistas. 

Dicen que su “perdiz escabechada” es imperdible y sus “manitas de cerdo” un clásico que hay que pedir sí o sí. 

Por cierto, tienen una bodega de vinos con botellas al alcance de muy pocos restaurantes de España.

Mesa de Casa Pedro. Madrid, 1702

Alejado del mundanal ruido del centro de Madrid, Casa Pedro, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, abrió sus puertas en la calle Nuestra Señora de Valverde en 1702 como casa de postas. 

Allí se hospedaban viajeros que salían de la capital hacia el norte de España para degustar las manitas de cerdo, las perdices escabechadas y todo tipo de casquería.

Casa Pedro
Nuestra Señora de Valverde, 119, 
28034 Madrid España
+34 917 34 02 01

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