lunes, 25 de enero de 2021

Escapada a la Valencia Castellana: Del Altiplano de Utiel-Requena a Los Serranos

Cuevas de la Villa, Requena

Hoces del Rio Cabriel

Requena, Valencia

Parque Geológico de Chera, Valencia

Chulilla, Valencia

Chelva, Valencia


Indice:


  1. Como llegar a la Comarca de La Plana de Utiel
  2. Algo de Historia de la Comarca de la Plana
  3. Croquis de nuestra Ruta
  4. Salinas de Jaraguas
  5. La Venta del Moro
  6. Ciudad de Kelín, Caudete de las Fuentes
  7. Utiel
  8. Comer en Utiel
  9. Zona húmeda de Lavajos de Sinarcas
  10. Requena
  11. Comer en Requena
  12. Parque Geológico de Chera
  13. Chulilla
  14. Comer en Chulilla
  15. comer en Chulilla
  16. Chelva
  17. Comer en Chelva
  18. comer cerca de la Ruta del Agua
  19. Otras Rutas Cercanas


1. Como llegar a la Comarca de La Plana de Utiel

        

Situada en un altiplano que recibe el nombre de “Plana de Utiel”, a orillas del río Magro u Olena y que comprende las tierras de la comarca de Utiel-Requena, al oeste de dicha provincia, en el límite con la de Cuenca, en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. 

Todas las poblaciones de la Comarca, netamente de habla castellana, pertenecieron a Cuenca hasta el día 25 de Junio de 1851. 

Es un importante nudo de comunicaciones: Se ubica a la orilla de la autovía A-3, Madrid-Valencia. 

Posee estación de ferrocarril desde el año de 1885, línea Madrid-Cuenca-Valencia y línea de cercanías Utiel-Valencia. 

Tiene enlace directo con Nacional-330, carretera de Alicante a Francia por Zaragoza y es centro de una amplia red de carreteras locales y comarcales. 

Desde Diciembre de 2010 posee conexión AVE a través de la LAV Madrid-Levante, situándose la Estación de Requena-Utiel en la aldea de San Antonio de Requena.

El relieve presenta una forma relativamente llana, en forma de meseta prolongada hacia el sur y el este, cerrada por bordes montañosos por el noreste y el oeste, mientras que por la parte central-septentrional, la Rambla de la Torre forma un pequeño valle de fondo plano que es como un pasillo hasta las tierras llanas de Sinarcas. 

Por el lado noreste se levanta la Sierra del Negrete o de Utiel, poderoso anticlinal jurásico de orientación ibérica, que separa esta Comarca de la de Los Serranos. 

En esta sierra se encuentra el pico de El Remedio, cima de todas estas tierras, con 1.306 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Pico de El Remedio

El clima es de tipo mediterráneo continental, de los más rigurosos del este peninsular. Los veranos son cortos y más calurosos que en el litoral, con temperaturas superiores a los 30 grados, incluso en algunas ocasiones de hasta 40; pero con temperaturas nocturnas que nunca superan los 18 grados. 

Los inviernos muy largos, suelen superarse los seis meses de invierno consecutivos, en los que en diversos días el termómetro marca hasta los -10 grados. 

La nieve es frecuente durante los meses centrales del invierno. Las fuertes heladas nocturnas son la tónica durante este período y las granizadas y tormentas severas durante la época estival. La media anual de lluvia en Utiel es de 541 litros por metro cuadrado. Y la temperatura media anual, unos 12,5 grados.

2. Algo de Historia

Antes de la Reconquista la comarca formaba parte de la Taifa de Valencia, siendo conquistada por el Reino de Castilla en el siglo XIII, a excepción de Chera y Sinarcas que se mantuvieron en el recién creado Reino de Valencia. 

En 1369 Requena es conquistada por el rey de Aragón, volviendo al Reino de Castilla tres años después. 

Hasta la unificación de los reinos de la Península con los Reyes Católicos es una constante la de los enfrentamientos entre las distintas villas situadas en las fronteras. 

Desde entonces no volvieron los enfrentamientos hasta las guerras carlistas en el siglo XIX, cuando los distintos municipios de la comarca toman partido por unos u otros. 

En esas guerras Requena toma partido por Isabel II mientras que Utiel lo hace por el infante Carlos.​ El 2 de julio de 1837 acaban los enfrentamientos definitivamente y es proclamada la nueva Constitución, jurada por todos los municipios.

Chera, fundada por los almorávides, quienes construyeron su castillo en el siglo XII, pasó en 1238 a pertenecer, como se ha comentado, al Reino de Valencia, situándose en la frontera con el Reino de Castilla. 

Por su situación, durante la Guerra de las fronteras fue tomada por tropas castellanas pasando a formar parte de ese reino hasta 1436, cuando finalizó el conflicto. 

En 1525 se expulsan los moriscos y queda despoblada hasta 1540 cuando se establecen en ella 12 familias cristianas. 

A partir de entonces se unifican los reinos en España, pero el territorio sigue perteneciendo a una familia valenciana hasta el 1800, cuando pasa a manos de la Duquesa de Almodóvar (Córdoba), en 1814 pasa al Barón de Cortes de Pallás (Valencia), pero ya a finales del siglo XIX un judío madrileño (José Enríquez Juana) compra todos los terrenos del señorío, vendiéndolos en 1921 a una familia de Requena (Jordá) y a seis cheranos. 

Años más tarde los Jordá vendieron sus tierras a otros cheranos

Requena-Utiel es una comarca histórica cuyo nombre más antiguo, recogido en mapas históricos (1836), es Tierra de Requena. 

Más tarde, aparecía bajo el nombre de Meseta de Requena en el mapa de comarcas de Emili Beüt "Comarques naturals del Regne de València" publicado en el año 1934. 

La única diferencia es que los municipios de Chera y Sinarcas, (históricamente valencianos), eran adscritos a la comarca de Los Serranos, mientras que el resto de municipios de la actual comarca fueron parte de Castilla hasta el siglo XIX.

 Los municipios históricamente castellanos de la comarca formaron, junto con el municipio de Mira (Cuenca), la Comunidad de Villa y Tierra de Requena.

3. y este es el croquis de nuestra ruta:

         

Iniciamos nuestra Ruta al lado de la Venta del Moro, concretamente en :

4. Las Salinas de Jaraguas  

Salinas de Jaraguas 

En Jaraguas, a una distancia de 1 km aproximadamente del casco urbano, existe un terreno que es una mina de sal llamada "Lolita ", cuya propiedad es estatal. 

Esta mina se compone de un manantial de agua salada que tiene un pozo central en forma de embudo, de boca ancha que luego se va estrechando. De profundidad tiene de 5 a 6 metros y se necesitan unas tres personas para sacar el agua.

Las salinas las trabajaban las familias que querían y cada una construía sus propias balsas, también llamadas pozas. Existían pozos pequeños que algunas familias realizaban cerca de sus balsas, pero éstos tenían poco agua. 

El más usado era el pozo central. El agua se repartía por igual entre todos los usuarios de las salinas, tanto el que tenia una balsa como el que tenía muchas; simplemente el que tenía varias pozas hacía más tandas y trabajaba mucho sacando el agua y pasando más horas en las salinas.

Salinas de Jaraguas 

Las pozas pasaban de generación a generación, tal como me lo ha contado Fernando Ponce, que tiene 76 años, y que recuerda que ya sus abuelos trabajaban en la tarea de producir sal.

Los utensilios usados para dicho trabajo eran capazos de esparto y los "cellos" que eran los aros de hierros empleados en las pipas o cubas de vino. Con los cellos y los capazos se evitaba el que se recogiera la sal con las manos, para así que no se horadasen, especialmente si se llevaba alguna herida.

La sal se extraía llenando las pozas con el agua salada de los pozos, donde se dejaba reposar unos días. El sol se encargaba de calentar el agua y así cuajaba y se convertía en sal. 

Una vez cuajada la sal, se recogía con los capazos, se hacían montones y se trasladaba al molino. La sal debía estar previamente secada para poder molerla.

El molino se cobraba el 10 % de los kilos molidos y no se pagaba con dinero. Era el derecho de maquila. Una vez molida se echaba en sacos de 40 kg. de capacidad y se vendía en los pueblos de la comarca.

 Pocas veces se utilizaba el dinero, pues la norma era que se cambiara por productos que se cosechaban en los pueblos visitados por los salineros y que servían para dar de comer a sus familias. Estas familias eran generalmente las más necesitadas de la aldea, bien porque no tenían tierras propias o bien porque eran familias con muchos hijos y pocos haberes para poder sobrevivir. 

En aquella época, el trueque de la sal por otros productos solucionó las necesidades más prioritarias de estas familias salineras, pues les ayudaban a conseguir comida para ellos y para los animales que tenían. La sal se cambiaba por judías, cebollas, trigo; remolacha, cebada, avena, centeno y guijas.

 Las guijas se convertían en harina que constituía en aquella época uno de los alimentos más utilizados, ya que era barato y saciaba mucho el hambre que había en esa época. El propio Fernando Ponce cambiaba sal por cecina (carne de cabra adobada y seca).

El mismo Fernando Ponce me contó una anécdota del jaragüeño Fernando Olivares, quien se fue con una carga de sal a un pueblo de la serranía de Cuenca llamada Enguidanos y cambió sal por nabos, pues sus gentes no tenían otra cosa. 

Él pensó que no podía venirse a Jaraguas con la carga de nabos, pero por el camino, en su paso por Camporrobles, paró para ver si podía cambiar su carga. Fernando tuvo suerte y cambió los nabos por guijas, centeno, avena y lentejas. Los cambios eran de 1 kg. de sal por quilo y medio de legumbres o harinas. Fernando Olivares regresó a Jaraguas con mercancía para su familia y sus animales y lo consideró como un buen cambio.

También se extraía sal en invierno. Para ello, se usaba una plancha de 2,25 metros de larga y 1,50 metros de ancha con unos ribetes de 10 centímetros y unas "tiebles" o trébedes que elevaban la plancha a 25 centímetros del suelo. 

Salinas de Jaraguas 

Se ponía la plancha encima de las "tiebles", se le echaba agua salada y se lo ponía fuego debajo. 

La sal salía ya molida, pero era de menor calidad. Además, cuando el tiempo era lluvioso tenía más facilidad para derretirse. 

Sólo se utilizaba esta forma de producir sal cuando el verano no era bueno (veranos de temperaturas bajas o muchas tormentas) o la cosecha era floja.

No sé exactamente cuantas familias trabajaban en la sal, pero eran muchas y muy necesitadas. Se hacían amistades y también se peleaban por el agua, pero en general se tenía buena armonía entre todos. El paso de los años ha servido para que la gente cultivara más las viñas y fuera abandonando el trabajo de las salinas. 

En estos momentos están abandonadas y estropeadas, pero las gentes que trabajaron en ellas en unos años tan difíciles aún mantienen unos recuerdos muy bonitos de aquellos tiempos trabajando en la mina Lolita. 

5. La Venta del Moro

Venta del Moro, Valencia

Si eres amante de los deportes de riesgo y de la naturaleza, no te puedes perder el municipio de la Venta del Moro.

En el término municipal de Venta del Moro abundan los lugares de interés paisajístico, como el puente de Vadocañas, que atraviesa el río Cabriel y fuentes como la del Medrano, el Rebollo, Julianazo, Gadea, de la Oliva, de la Zorra, del Hambre, etc. 

Los mejores bosques se hallan en la sierra del Rubial, también conocida como “Derrubiada”.

Hay que destacar también que la población de Venta del Moro no se concentra sólo en la capital del municipio, sino que se halla dispersa en seis aldeas: Jaraguas, Casas de Pradas, Casas del Rey, Las Monjas, San Marcos y Casas de Moya, además de otros caseríos más pequeños.

 La referencia a la recia y sabrosa gastronomía local se centra principalmente en los gazpachos, el guisado de cordero, el potaje de vigilia, el arroz con coliflor y bacalao, el arroz con bajocas, el morteruelo, la perdiz en escabeche, etc.

En algunas bodegas de Venta del Moro, incluidas en la “Ruta del Vino”, se producen caldos de gran calidad.

Esta villa está situada, tal como dicen todos los turistas que los visitan, en un paraje de belleza indescriptible donde los ríos y los parajes, como los Cuchillos o las Hoces de Cabriel son un verdadero regalo para la vista.

para saber mas sobre las Hoces de Cabriel:

Hoces del Cabriel



Esta comarca de La Plana de Utiel Requena que se encuentra en el oeste de Valencia, también es conocida con el nombre de “Altiplano” debido a que la gran mayoría de su territorio está situado en una gran meseta.



Dentro de los atractivos de Requena-Utiel podemos destacar no solo los naturales, sino también su gran patrimonio histórico, especialmente en la época medieval, y su rica gastronomía reflejada en sus propios vinos denominación de origen.

6. Ciudad de Kelín, Caudete de las Fuentes

Ciudad de Kelin, Caudete de las Fuentes

Los secretos íberos de Kelin en Caudete de las Fuentes

A tan sólo unos 8 kilómetros de Utiel localizamos Caudete de las Fuentes, un municipio histórico ya que su origen data del siglo VII antes de Cristo. Un origen que hoy podemos conocer de primera mano, pues junto a Caudete encontramos la ciudad ibérica de Kelin, ubicada a unos 800 metros sobre el cerro de los Villares.

 Esta altura le confería una posición privilegiada para vigilar sus alrededores y también para controlar los movimientos, ya que la ciudad se levantó junto a una zona de paso natural.

Los restos arqueológicos del yacimiento de los Villares -como también se le denomina- ocupan unas 10 hectáreas que en su día estuvieron amuralladas y forman parte del legado íbero de nuestra provincia. 

Ciudad de Kelin, Caudete de las Fuentes

Se puede visitar tanto el recinto que forma la zona interior de las murallas como el exterior. 

La parte interior alberga 2 excavaciones en las que todavía podemos apreciar una distribución urbana propia de 2 épocas distintas. 

La más antigua de ellas es la protoibérica, que data del siglo VII a. C., mientras que la otra se remonta al periodo situado entre los siglos IV y II a. C., que corresponde a la fase ibérica plena. Encontraréis paneles explicativos que os facilitarán el recorrido.

Si salimos fuera del recinto amurallado podremos rodearlo hasta llegar junto al río, camino en el que nos encontraremos con un tramo de la auténtica muralla, restos de la construcción y también una cantera. Pero las piedras que se extraían de ella no eran el único material; también se utilizaba tierra, adobe, cal, madera y hierro para levantar las casas.

En su época Caudete de las Fuentes fue la capital de toda una zona de dimensiones incluso mayores que la comarca de Requena-Utiel en la que se enmarca. 

De hecho, llegó a formar una red de poblados compuestos por los actuales términos de Camporrobles, Sinarcas, Fuenterrobles, Requena, Utiel, Venta del Moro y Villargordo del Cabriel. Entre ellos se distinguían poblados defensivos y otros destinados a la producción (alimentos agrícolas, vino, aceite), además de determinados lugares para el culto religioso como las cuevas-santuario y las necrópolis.

Desde el año 2004 vienen organizándose jornadas de puertas abiertas para mostrar la ciudad de Kelin a los visitantes interesados a través de visitas guiadas, teatralizadas y actividades culturales. Suelen tener lugar en octubre, ¡así que no pierdas este mes de vista! 

Y si quieres ser testigo de las piezas arqueológicas halladas puedes acercarte hasta el edificio de las bodegas de Marqués de Caro, donde se ha instalado la Colección Museográfica Luis García de Fuentes.

7. Utiel

Utiel, Valencia

Con toda probabilidad, la hoy ciudad de Utiel tuvo su origen en el Bajo Imperio romano, a partir de una villae que debió de ocupar las inmediaciones de la actual Iglesia Parroquial. 

El municipio estuvo poblado desde épocas antiquísimas, habiéndose encontrado materiales del Paleolítico Superior, Neolítico y del Bronce. De este último período, en los mismos aledaños de la ciudad, tuvo lugar, en el año de 1932 el descubrimiento de un brazalete retorcido de plata, con los restos de un compañero partido, teniendo sus paralelos en el tesoro de Salvacañete. 

En la inmediata posterioridad conocieron los habitantes de este territorio de la beneficiosa influencia de la civilización Tartésica y la subsiguiente Cultura del Hierro, alumbrando ambas la desarrollada civilización Ibérica que tuvo, en este rincón de la geografía hispana, su punto máximo de esplendor en la ciudad de Kelin, en el cercano Caudete de las Fuentes

Desde su emplazamiento en el centro de la Comarca, las gentes de Kelin impregnaron y culturizaron todas estas tierras y posiblemente las cercanas de las actuales provincias de Cuenca, Albacete y Teruel.

La destrucción de las estructuras urbanas ibéricas y el nuevo marco político e institucional nacido al calor de la civilización romana, dio lugar en nuestro término municipal a que se abandonasen las anteriores forma de poblamiento agrupado, predominando ahora el disperso, dando lugar al nacimiento de varios caseríos, alquerías, granjas o villae en lo que hoy son demarcaciones de las aldeas utielanas de Las Casas, Los Corrales, Las Cuevas o el Barrio de los Tunos (esta última hasta mediados del siglo pasado, jurisdicción de Utiel) y la propia ciudad, como se ha señalado anteriormente.

No obstante, la zona más densamente ocupada por estos grupos de población ibérico-romana fueron los parajes hoy conocidos como: El Ardal, La Solana, Cabañas, El Campanillo.

En tiempos posteriores y como consecuencia de la invasión de los pueblos del Norte el retroceso poblacional, económico y cultural inherente en todo el mundo hispanorromano es trasladable a nuestro territorio, que no queda despoblado; antes bien; las antiguas villaes romanas pasan a depender de los nuevos dueños y son centros receptivos de aquella nueva civilización que irradian y transmiten por todo el territorio. 

De la misma manera que nos hablan de un activo comercio con las tierras del sur de la Península, ahora en poder del Imperio Bizantino.

En aquellos días, la antigua explotación agropecuaria que ocupaba los aledaños de la Iglesia Parroquial, se ha convertido en una discreta población que ha reunido dentro de sus muros a los descendientes de aquellos colonos que habían vivido dispersos durante la pax romana. La calle de la Serratilla y su torre homónima serán el eje y bastión de aquel Utiel de los siglos arriba mencionados.

Este modesto Utiel agrícola y ganadero será el que se encontrarán los invasores musulmanes en el siglo VIII y del que buena parte de sus habitantes se irán islamizando paulatinamente, viviendo en alternativas fases de tolerancia con el residual y primitivo contingente cristiano y la minoría hebrea. 

Para dar nombre a la población en las referidas épocas se han barajado los legados por diferentes crónicas: Otobel, Otobesa (en la romanización) Serra, Serrezuela, Serradiel (en su civilización islámica).

 Como seguro dato histórico, y a partir de la instalación en Utiel de un poderoso contingente mozárabe por mano del rey de Aragón, D. Alfonso I el Batallador, en los años de 1123 o 1125, se le conocerá con los nombres de Otiello u Otielo. Apelativos que, al igual de lo ocurrido con numerosos topónimos mozárabes, perdieron la O original para convertirse en Otiel.

Durante la época musulmana sufrirá Utiel hasta diez intentos de reconquista por parte de los cristianos, empresa que culminó el día 29 de septiembre de 1219, en virtud del asedio a que fue sometida por el arzobispo de Toledo, Ximénez de Rada. 

Realizada la completa reconquista de la Comarca en el año de 1238 con la toma de Requena, el territorio pasó a depender del Reino de Castilla. 

No obstante, el rey de Aragón, D. Jaime I el Conquistador, empeñado en la dura tarea de someter y colonizar el Reino de Valencia, no renunciará a los derechos que sobre Utiel y Requena alegaba. 

Dentro del Reino de Castilla y en la dinastía Trastamara, gentes de Utiel participaran con el rey D. Alfonso XI en su cruzada por la defensa del Estrecho y contra los benimerines. Y serán aliados de su hijo D. Pedro I el Justiciero contra su hermanastro, el futuro rey de Castilla, D. Enrique II. 

El nombrado D. Pedro I, en fecha 15 de abril de 1355, reconoce el alfoz o término primitivo de Utiel, le otorga autonomía política, administrativa y judicial, numerosos privilegios y el título de Muy Leal, incorporándolo como Villa real, en un primer momento, a su Corona. Luego hará donación de la villa a su aliado, el infante de Aragón, D. Fernando.

Por su parte el dicho su hermanastro, D. Enrique II, concede a los moradores de Utiel, en 16 de junio de 1366, el privilegio de no pagar portazgo; pero al siguiente día entregará a Utiel en señorío a su almirante, D. Egidio Bocanegra. 

Muerto Bocanegra, D. Enrique II hará merced de la villa de Utiel al noble conquense, D. Alvar García de Albornoz el día 22 de abril de 1369. A instancias de estos señores, el nuevo rey de Castilla, D. Juan I, concede, en fecha 20 de octubre de 1382, a los utielanos el privilegio de la exención de aportación o entrega de galeotes...

¿Qué ver en Utiel?


Santuario del Remedio, Utiel

Un día en Utiel

Descubre el casco histórico de Utiel, con reminiscencias árabes y medievales, su vino y su naturaleza

Si quieres hacer turismo en València y todavía no has visitado Utiel, no te puedes perder el paraíso que te ofrece. Es una región vitivinícola situada en una plana, a orillas del río Magro, en la comarca de La Plana de Utiel-Requena. 

Igual que Requena, disfruta de una gran cultura por los vinos. De hecho, el comercio del vino y del alcohol fue lo que hizo que la ciudad se desarrollara en su momento. De ahí que uno de sus mayores atractivos sean el Museo del Vino y las Bodegas Subterráneas.

Sin embargo, también es una localidad con otros atractivos. 

Ir a pasar el día y conocer su centro histórico -con rincones árabes y medievales-, casas de nobles, el templo gótico, la Iglesia de la Asunción o la Casa Consistorial es un planazo. 

De hecho, Utiel ha sido designado con la categoría SICTED (Sistema Integral de Calidad Turística en Destino) en 2015, recibiendo el distintivo de Compromiso de Calidad Turística.

Iglesia de la Asunción , Utiel

Si quieres saber qué ver en Utiel, dónde comer y cómo llegar, ¡sigue leyendo! Puedes visitar sus monumentos, hacer un turismo histórico por el centro, ver las bodegas subterráneas, las iglesias o hacer rutas de senderismo por la Sierra del Negrete. ¡Utiel tiene planes para todos!

Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. 

Esta iglesia en Utiel es de estilo gótico y es el monumento de mayor valor artístico de la localidad por su gran construcción. Cuenta con una amplica capilla central con ocho laterales y en su interior se puede visitar la imagen del Cristo con la cruz a cuestas y un terno renacentista.

Templo y Convento de La Merced. 

Este templo en Utiel, de estilo Neoclásico, es de planta rectangular y está formado por una nave central y varias capillas laterales. De toda su estructura destaca la cúpula, de tejas vidriadas en azul y blanco, y el gran escudo de la fachada. En su origen, albergó a los Mercedarios desde 1635 hasta la desamortización de 1835.


Ermita del Remedio. 

La Ermita o Santuario de la Virgen del Remedio se encuentra enclavada en plena Sierra de Utiel o del Negrete, a 1.092 metros sobre el nivel del mar. Es una iglesia pequeña y de estilo barroco, su construcción data de 1564.

Casa Consistorial. 

Otro edificio emblemático es el Ayuntamiento, antes Casa de la Villa. Es un edificio de sobria y elegante arquitectura castellana, con bella portada de estilo neoclásico. 

Dispuesta en ángulo, ocupa la parte oeste de la plaza del Ayuntamiento y es el punto donde se encuentran las dos principales calles de la población. 

En él se conservan varios documentos de la época medieval, entre ellos la Carta Puebla concedida por Pedro I de Castilla a Utiel en 1355.

Museo del Vino de la Comunidad Valenciana. 

Ubicado en la famosa Bodega Redonda, alberga numerosas marcas de vino de la D.O. Utiel-Requena, utensilios e instrumentos utilizados en la elaboración del vino. Es un museo permanente y, por sus características, es único en la Comunidad Valenciana.

Bodegas Subterráneas. 

Hay alrededor de 400 bodegas subterráneas bajo el Centro Histórico de Utiel. 

Las bodegas ocupan una antigua red de pasadizos que recorren el subsuelo de la población, la mayoría de estos túneles tienen origen medieval y se hicieron para comunicar los fuertes de la muralla con la fortaleza principal. 

El Ayuntamiento de Utiel, comprometido con la recuperación y valorización de su patrimonio, ha llevado a cabo un proyecto en las bodegas subterráneas de la calle Puerta Nueva, y ha creado un itinerario circular en el qué puedes ver las bodegas subterráneas de la localidad, conocerás su historia, trayectoria y la multitud de oficios que ahí se llevaban a cabo.

Negrete Park

Senderismo en Negrete Park, Utiel

Para aquellos que quieren hacer un turismo más ecológico, el Negrete Park ofrece muchos deportes en plena Sierra del Negrete. 

Puedes elegir entre rutas de senderismo, en bici, de trail running, escalada y un circuito permanente de orientación deportiva. Es un lugar ideal para ir en familia y hacer deporte a la vez que disfrutas del entorno. Tienen rutas de todos los niveles y puedes quedarme a dormir o elegir un pack que incluya la comida para tener una experiencia más rica.

Café Salón Cinema Pérez.

 La Casa de las Cadenas o Casa de los Córdova es una de las viviendas con más historia de la ciudad de Utiel y toda la comarca. Es un excelente ejemplo de cómo un edificio puede representar la esencia de su localidad. 

 El “Palacio de la Cadena” es una casona del siglo XV-XVI donde se instaló una de las familias hidalgas que se trasladaron a la comarca, y entre sus paredes han dormido reyes como Felipe II.

Merece especial mención, otros lugares de gran interés en Utiel como por ejemplo, el Santuario del Remedio situado en un paraje único entre pinares, el Templo y convento neoclásico de la Merced, la plaza de toros “La Utielana” o el almázar, una prensa medieval destinada a la extracción de la cera.

Plaza de Toros, La Utielana

Bodegas DO Utiel Requena

La comarca de Requena alberga una gran tradición en la elaboración de vinos, que además son Denominación de Origen.

Gracias a esto, a lo largo de todo el territorio de la comarca se pueden encontrar numerosas bodegas que nos proporcionan la oportunidad de conocer como se elabora el vino, pasear en caballo por los viñedos, iniciarnos en la cata de vinos o alojarnos en un viñedo.

Todas estas actividades están destinadas para todos los públicos, por lo que también puede ser una buena opción para aquellos padres que quieren hacer actividades culturales con sus hijos.

Entre las bodegas que podemos visitar destacan: 

Dominio de la Vega, Bodega Pago de Tharsys, Bodega Finca Casa Nueva, Bodegas Finca Ardal o Finca Hoya de Cadenas.

Ruta del Vino

Relacionada con el vino, otra actividad para aquellos enamorados del enoturismo que podemos realizar en esta comarca es la Ruta del Vino Utiel-Requena.

Dicha ruta trascurre por diez municipios de la comarca en los que los viñedos son parte fundamental. 

En dichos municipios se pueden realizar diferentes actividades como: Catas de vinos, visitas guiadas, actividades de aventura, degustar menús marinados, observar aves.

   

8. y para comer en Utiel:

Bar Rte. Orlando
Calle Nicolas Ruiz 1, 
46300 Utiel España
+34 962 17 43 35

Restaurante El Carro
Héroes del Tollo nº 25,
 46300 Utiel España
+34 962 17 11 31

Restaurante Garzaran
Calle Las Cruces, 17, 
46300 Utiel España
+34 962 17 34 88

y Desde Utiel podemos desviarnos de nuestra ruta para conocer las

9. Zona húmeda de Lavajos de Sinarcas


Los lavajos de Sinarcas, un pueblo de Valencia, cerca de la provincia de Cuenca. 

Aunque haya muchos animales en los lavajos, lo que más nos interesa son los anfibios. 

¡Hay 7 de las 8 especies de la Comunidad Valenciana! Están presentes: el gallipato, el sapo común, el sapo partero, el corredor, el de espuelas, el sapillo moteado y la rana común. Pensaréis que faltan dos especies en esta lista: el sapillo pintojo y la ranita meridional, pero sólo falta la primera, pues la segunda no se considera autóctona. Todas las poblaciones de ranita meridional en la comunidad son introducidas.

Los lavajos son uno de los pocos sitios en Valencia donde hay una población muy estable de sapos de espuelas. Esto es así porque los sapos de espuelas de las lagunas de Talayuelas (Cuenca) se desplazaron a los lavajos de Sinarcas. 

Por lo demás, si queréis ver culebras viperinas, el sitio es ideal. La vez que fui vi algo así como 15 ejemplares de culebra viperina, la mayoría dentro del agua. Lo bueno es que se veían perfectamente al salir a respirar. También vi un sapo común, que, como dije en otra entrada, tiene en el S de Francia y en España el nombre científico Bufo bufo spinosus). Había además un par de gallipatos y unas larvas de sapo de espuelas, aunque no conseguí coger ni a unos ni a otras.


Lo que se debe hacer para observar o coger gallipatos es estar muy atento a la superficie, para verlos salir a respirar o, más efectivamente, ir por la noche, después de que llueva y a poder ser en época de reproducción (que curiosamente es más frecuente en otoño que en primavera, aunque las dos estaciones sirven). 

A propósito, ¿qué es un gallipato? 

Pues es un urodelo, o sea, un anfibio que acabada la fase larvaria sigue teniendo cola. Éste es un urodelo especial: el tritón y anfibio en general más grande de España, y el segundo de Europa (el primero es el proteo, que es muy alargado y no tiene propiamente una fase larvaria, porque crece, pero apenas cambia tras la eclosión).

En fin, lo que más nos va a llamar la atención cuando veamos un gallipato son sus costillas. Diréis que eso es imposible, pero el gallipato tiene un curioso método de defensa: saca sus costillas, que a simple vista sobresalen (9 a 13, normalmente 11) como bultos naranjas en los costados. Su dorso es verde, muy pero que muy oscuro, jaspeado de negro. En algunos ejemplares predomina el negro.

Os dejo un vídeo donde se ven algunos animales que cogí en el llamado Lavajo de Arriba (foto arriba).

o bien, podemos continuar nuestra ruta hacia la Villa de 

10. Requena

Requena, Valencia

Requena, que es un municipio que se encuentra ubicado en la parte oriental de la comarca de Requena-Utiel, conserva un gran patrimonio cultural e histórico gracias a que esta localidad fue un enclave estratégico muy importante durante la edad media.

Requena ibérica y romana

Los resultados de las excavaciones arqueológicas realizadas en el interior de la Fortaleza y en la Plaza del Castillo (antigua Plaza de Armas) de Requena han permitido fijar en el siglo VII a. C. los primeros indicios de población y el origen de la ciudad en su núcleo histórico de “La Villa” con la presencia de esculturas y cerámicas de la 1ª Edad del Hierro-Ibérico Antiguo. 

Existe un gran número de yacimientos ibéricos en la comarca de Requena entre los que se pueden destacar los lagares ibéricos de la Solana de las Pilillas y Rambla de los Morenos (Los Duques-Requena s. VI a C.), la ciudad de Kelin-Los Villares (Caudete de las Fuentes s. VII a.C.), Casas de Cárcel (Requena-Río Cabriel), El Molón (Camporrobles), alfar ibérico de la Casilla del Cura (Venta del Moro), la Maragala (Sinarcas), Moluengo (Villargordo), Los Alerises (Requena), El Paraíso (Requena), Prados de La Portera I y II (Requena), Hortunas de Abajo (Requena), Los Villares de Barranco Malo (Requena), Cerro de San Cristóbal y Cerro Carpio (Sinarcas), La Muela de Arriba (Requena), Cerro Hueco (Requena), La Morreta (Requena), Las Quinchas (Requena), Cueva de los Ángeles (Requena), Los Lidoneros I y II (Requena), Barranquillo del Espino (Requena), El Tochar (Venta del Moro), el Rincón de Taray (Requena) y La Peladilla (Fuenterrobles), entre otros.

 Los yacimientos de Las Pilillas y de Kelin atestiguan el cultivo de la vid y elaboración de vino ya desde el siglo VII a.C.

Otro momento cronológico de Requena ciudad corresponde a la época Imperial Romana de entre los siglos II a C al II d C basado en la recuperación de materiales de construcción, así como una serie de silos de planta circular junto a un horno de fábrica de ladrillo y mortero de cal. 

La forma de ocupación en la comarca está basada en villas rústicas. Se encuentran numerosos restos romanos repartidos por la Vega del Magro (Requena-Utiel), Casa Doñana (Caudete de las Fuentes), Solana de Utiel, Los Tunos (Requena), Villar de Olmos (Requena), Cañada del Pozuelo (Sinarcas), Lobos Lobos (Sinarcas), etc. 

Época musulmana

El Arco del Ovejero permitiría el paso entre la muralla de la Medina y del Arrabal de San Nicolás

La villa medieval de Requena aún esconde vestigios de su pasado musulmán, cuando Requena ya estaba marcada por la impronta fronteriza de ser divisoria entre los reinos de Valencia y Toledo. 

Sus fortificaciones serán testigos de las luchas fronterizas y también del avance de la conquista cristiana que iba ganando para la Corona de Castilla las plazas de Cuenca (1177), Alarcón (1184), Iniesta (1185), Moya y Mira (1219). 

Entre el 2 y 4 de agosto de 1172 se registra el paso del ejército almohade del califa Abú Ya’qub Yusuf que acampará en el castillo de Requena en su retirada desde Huete. 

Son varios los intentos fracasados de conquista cristiana de Requena: el acontecido en 1181; el intento de la toma de Requena por Alfonso VIII en 1212 y especialmente el 29 de septiembre de 1219 se registra el asedio cristiano a Requena por el Arzobispo de Toledo D. Rodrigo Ximénez de Rada que será repelido por los musulmanes requenenses.

Es en la propia toba de 4’7 hectáreas de la Villa de Requena, que ya había registrado antecedentes de ocupación ibera, romana y visigótica, donde se emplaza una ciudad hispano árabe marcada por el prototipo clásico de este tipo de urbes: una alcazaba, una medina y un arrabal.

Su recinto es fácilmente identificable por la cerca amurallada y sus torres, que la defendían y que –a pesar de estar subsumidas en las edificaciones adosadas posteriormente- se pueden localizar en parte entre la calle del Rosario y la Angostura de Santa María, como extremos defensivos de la fortificación. El amurallamiento y torres desde la calle Rosario giran buscando el norte por el exterior de la calle Santa María y por la Puerta y Torre del Cristo hacia el Castillo.

En la actual Iglesia de Santa María o en sus proximidades podría haberse ubicado la mezquita.

Fuera de las murallas se ubicaba el arrabal de San Nicolás, entre las actuales calles de Somera y San Nicolás, aunque el trazado actual rectilíneo de estas vías es posterior a la época musulmana.

 El arrabal poseía sus porpias murallas que aun se aprecian en muchas de las casas del Arrabal de San Nicolás y la Torre Montijana, que fueron reconstruidas en el siglo XV. Entre el arrabal de San Nicolás y la medina habría varios accesos como el Arco del Ovejero o los ya desaparecidos de la Purísima y Santa María.

Las puertas de la ciudad eran el lugar desde donde arrancaban los caminos a las ciudades más pobladas. 

Herencia de las puertas musulmanas es el empleo del recodo en el interior que dificultaba el acceso de asaltantes. Estos recodos estaban presentes en la desaparecida Puerta de Alcalá (que daba acceso al camino de Alicante), la Puerta del Cristo y la de Fargalla (inicio del viejo camino a Valencia).

En la comarca habría que destacar que el yacimiento ibérico de El Molón (Camporrobles) también registró una ocupación islámica.

Requena: cristiana, capital de Alfoz y frontera de Castilla. 1238-1480


Rueda de Alfonso X de Castilla "El Sabio" quien otorgó la Carta Puebla de Requena y su comarca en 1257 junto a su propio Fuero.

El avance cristiano por tierras conquenses y albacetenses era ya irrefrenable y entre finales de 1238 y principios de 1239, el Obispo de Cuenca realiza la conquista cristiana (seguramente vía capitulación o pleitesía) de Requena para la corona castellana de Fernando III “El Santo”. 

Desde entonces y hasta 1851, Requena y su comarca han pertenecido a Castilla.

El 4 de agosto de 1257 se otorgó por parte de Alfonso X "El Sabio" la Carta Puebla de Requena a Fuero de Cuenca. Este documento establece una serie de licencias con las que se intentaba facilitar la población cristiana de Requena y sus aldeas históricas, configurándola como un núcleo urbano estable que se convierte en la frontera de Castilla. 

A partir de 1257, Requena y su extenso término disfrutaron de algunos privilegios, franquezas y concesiones reales que le consolidaron como un territorio de realengo dotado con derechos propios de fuero (Fuero de Requena), aduana, pontazgo, mercado franco, feria, etc. 

Estas concesiones permitieron el desarrollo de Requena y su antiguo término y la consolidación de su población en un área fronteriza y de tránsito entre la Meseta castellana y el Levante mediterráneo.

Por entonces, el extensísimo alfoz o término de Requena englobaba la propia Requena, Utiel (segregada en 1355), Mira (agregada a Requena en 1260 y segregada en 1537), Villargordo (emancipada en 1747), Camporrobles (1782) y finalmente Venta del Moro, Caudete de las Fuentes y Fuenterrobles (segregados estos últimos en 1836). 

También los documentos atestiguan el cultivo de la vid y feraz huerta y vega requenense. Su aduana y puerto seco comportaban fuertes ingresos para el Concejo. Numerosas concesiones reales consolidaban la posición clave de Requena y la primacía de los Caballeros de la Nómina, ya citados en la Carta Puebla.

Es en este contexto cuando Requena crece más allá del núcleo fortificado del Barrio de la Villa. 

En los s. XIII y XIV, la ciudad se expande por el Arrabal, destacando la implantación del Convento-Monasterio del Carmen como primer convento del Carmelo en tierras castellanas. Posiblemente desde la segunda mitad del s. XIII surge el típico Barrio de Las Peñas con una fuerte impronta morisca que aprovecha su ubicación al norte de la Villa en una toba abrupta, estrecha y alargada de Norte a Sur. 

La aduana se situaba en el Puente de Santa Cruz también llamado de "las Ollerías", desde donde entraría el camino de Valencia, que proseguiría hasta la Villa accediendo por la Puerta de Fargalla en la angostura de Santa María.

Posteriormente, intramuros de la Villa se realizaban reformas de carácter italianizante con el trazado rectilíneo de calles del viejo callejero musulmán como las de Somera, San Nicolás o la propia Plaza de San Nicolás. En la Calle Somera se emplazaba en el s. XV el imponente Palacio gótico llamado del Cid.

Del s. XIII al XV como muestra de la rápida cristianización de la sociedad estaban ya levantados los principales edificios eclesiásticos de Requena. 

Convento del Carmen y San Nicolás, El Salvador, Santa María (con referencias documentales ya desde 1333) y San Sebastián, aunque experimentarían todos ellos posteriormente grandes reformas y ampliaciones. Las famosas cuevas de la Villa aparecían en el subsuelo de la toba requenense.

En 1355 Utiel se segregaba del término de Requena y en 1468, Enrique IV concedió a Requena privilegio de mercado franco el jueves de cada semana.

La Requena de los Reyes Católicos y los Austrias: 

renacimiento, comercio y comunicaciones. 1481-1699.

Iglesia de Santa María

La subida al poder de los Reyes Católicos (1474-79) supuso el aplacamiento de las luchas nobiliarias, el fin del dominio del Marqués de Villena sobre la comarca (1470-1480) y un periodo de pacificación que aprovecha Requena para realizar los trabajos principales de construcción de las Iglesias de Santa María y del Salvador y también del Castillo y Torre del Homenaje. 

Se acrecienta la función de la ciudad como centro comercial y nudo de comunicaciones, a la vez que aminora su función militar. 

La actividad mercantil entre la Meseta y Valencia aumenta, lo que supone un incremento considerable de los ingresos por los conceptos de aduana y puerto seco. 

Se manifiesta ya una incipiente industria pañera, antecedente de la expansión de la industria sedera del s. XVIII.

Demográficamente, el casco de la ciudad de Requena sólo crece en dos siglos de 516 a 813 vecinos (de unos 2.320 habitantes a unos 3.660).

Los edificios civiles y públicos son impulsados durante esta etapa. 

A mediados del s. XVI, el maestro Mateo de Urquiza remata en los Cuatro Cantones de Santa María la nueva Casa Capitular, el Pósito y la Cárcel. En 1583 se construía en la Calle del Carmen el edificio del Hospital del Dulce Nombre de Jesús o del Niño Perdido, más conocido como “del Novillero”. 

El Castillo y la Torre del Homenaje reciben un impulso definitivo a principios del s. XVI. En 1659 aún se realizan importantes obras de reparación de la fortaleza bajo la dirección de Bartolomé López.

Los Templos de Santa María y El Salvador quedan terminadas durante la primera mitad del s. XVI, pero junto con San Nicolás se realizan en estos templos constantes reformas y ampliaciones. 

En 1537 la aldea de Mira se segregará de Requena. En 1591, en el Censo de Castilla, Requena poseía 964 vecinos (unos 4.440 habitantes): 917 pecheros, 31 hidalgos, 14 clérigos y 2 conventos de 20 religiosas.

El s. XVIII y los borbones: la Requena industrial

Puente de Jalance reconstruido tras la riada de la Noche de Santa Sabina (27 de octubre de 1728)

El siglo XVIII comienza en Requena con el estallido de la Guerra de Sucesión (1700-1714) y el severo saqueo y graves destrozos que provocaron las tropas austracistas en el casco urbano.

 Las viviendas y edificios públicos y eclesiásticos de la ciudad quedaron profundamente afectados entre el 23 y 28 de junio de 1706. 

La entrada austracista dejó un saldo de 500 sitiadores y 40 sitiados muertos, además de unas 300 casas destruidas y la portada gótica de San Nicolás. Además arreció una epidemia de peste. A todo ello se añadiría, tras la Batalla de Almansa del 25 de abril de 1707, la supresión de los fueros valencianos y también de la aduana y puerto seco requenense. 

 En 1752 el término actual de Requena (sin contabilizar sus antiguas aldeas ahora municipios) contaba con 1.294 vecinos y 930 casas en su casco urbano. El Censo de Floridablanca de 1787 arrojaba las cifras para Requena de 8.588 habitantes.

Lo que marcó sin duda la economía del núcleo urbano durante todo el s. XVIII fue el gran desarrollo de la industria sedera en Requena que llegó a convertirse en el cuarto centro consumidor de esta materia prima de España. El número de telares de seda de la ciudad alcanzaron los 750 y en 1752 el sector industrial suponía el 38 % de la población activa. 

Requena se convirtió por primera vez en una ciudad en la que gran parte de sus ingresos dependieron de la actividad industrial. Al calor de los acontecimientos, se aprobaron las Ordenanzas del Arte Mayor de la Seda (1725) y todas las ordenanzas de los gremios de la industria textil (torcedores, tintoreros, etc.). 

El crecimiento económico y las luces de la Ilustración comportarían también la creación de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Requena (1785). Nombres borbónicos se imponen a las nuevas calles que se abrieron en este periodo (San Luis, San Fernando y San Carlos –actual Avenida Constitución-) y calles adyacentes que configuran un barrio dieciochesco que aun conserva un porte muy interesante de visitar.

El periodo no estará exento de las calamidades públicas. Las temibles pestes se sucedían con las muy frecuentes sequías y plagas de langosta. Pero la catástrofe mayor vino en forma de gran temporal en la tristemente célebre Noche de Santa Sabina del 27 de octubre de 1728 con una riada que destruyó los puentes de Utiel, Jalance y Santa Cruz y el Camino Real de Madrid, así como muros y torreones de la fortificación requenense. 

Requena continuaba poseyendo una fértil actividad comercial como enlace entre Meseta y Levante. 

El 5 de noviembre de 1757 Fernando VI otorgaba licencia para restablecer la feria de nueve días dedicadas a la festividad de Nuestra Señora de la Soterraña.

Por tanto, Requena era en el s. XVIII una ciudad con 3 templos parroquiales monumentales, 3 conventos con huertas muradas, un colegio, un hospital, 5 mesones y muchas bodegas subterráneas. La capital municipal perdía parte de su término municipal con la segregación de Villargordo del Cabriel en 1747 y Camporrobles en 1782.

En el agro, el crecimiento demográfico de las partidas rurales llevó consigo la roturación de las tierras del común, dehesas y baldíos a partir de 1768 y hasta finales de siglo. 

La agricultura, impulsada por la Ilustración, ganaba la partida a la ganadería. La viticultura, que ya gozaba de más de 700.000 cepas en 1651, se extiende desde la periferia urbana de Requena a parte de su entorno rural.

 S. XIX: de ciudad industrial a ciudad rural en época de conflictividad. 

La agregación a la provincia de Valencia

La llegada del ferrocarril a Requena (1887) fue fundamental para la economía de la comarca. Estación de Requena

El XIX será un siglo especialmente convulso y de cambios en Requena. 

La Guerra contra el Francés, las constantes incursiones carlistas, las algaradas liberales, las frecuentes y letales epidemias de cólera, los cambios en las comunicaciones (la carretera de Madrid y el ferrocarril), la gran crisis de la industria sedera, la expansión de la viticultura comercial, las bancarrotas y las revueltas antifiscales y la segregación de gran parte de su término son sólo algunas características de este siglo febril. 

Requena acabará el siglo con una estampa muy diferente a la del s. XVIII: una ciudad en crisis demográfica frente a un entorno rural en expansión por el auge vitivinícola.

El belicismo del siglo XIX, reforzaría el valor estratégico y militar de Requena. En la Guerra de la Independencia de 1808, Requena asume su papel de bastión y capital de la lucha contra el francés. El 30 de mayo de 1808 la Junta Suprema de Defensa de Valencia autorizó la capitalidad de Requena sobre los pueblos de Castilla la Nueva en su lucha contra los franceses. 

De gran importancia fue Requena también como bastión borbónico en las guerras carlistas. Ya durante la primera guerra carlista (1833-1839), se realizaron diversos planes de refortificación que han dejado vestigios visibles en el mobiliario urbano de la actual Requena. El 21 de septiembre de 1836 Isabel II otorgaba el título de “Muy Noble y Muy Leal Ciudad” a Requena como respuesta a la gran defensa borbónica realizada. 

Muros y tapiales aspillerados, tambores aún visibles, baterías y fosos reforzaron las defensas requenenses. Las guerras carlistas se suceden hasta que en 1880 son demolidos portales, baterías, tambores, cuerpos de guardia, tapias y muros aspillerados construidos en la 3ª Guerra Carlista en Requena. 

Desde la segunda mitad del s. XIX, se produce la gran expansión de la colonización vitivinícola que ha caracterizado la comarca hasta estos tiempos. La crisis del oidium y la filoxera en los viñedos franceses y catalanes traería consigo el fenómeno de una viticultura comercial en rápido crecimiento que respondía a la demanda europea de vino. 

La crisis industrial y el crecimiento agrario supondría un gran cambio en el mapa de distribución de la población del término de Requena: la ciudad pierde habitantes (de unos 10.300 en 1805 a 7.400 en 1887) frente a un poblamiento diseminado en caseríos y aldeas en plena expansión.

Otro fenómeno de interés del siglo es el gran cambio que se producen en las comunicaciones. 

En mayo de 1847 se termina la travesía por la población de la carretera de Las Cabrillas (la que conectaba Madrid con Valencia pasando por el puerto de Buñol) por la actual calle Constitución con el gran ingeniero D. Lucio del Valle al frente. Otra vez, Requena sigue siendo un eje viario principal, hoy perfectamente visible en dicha calle. 

Se construyen en 1844 los actuales Puente de Valencia sobre el Regajo de Reinas y el de Utiel sobre el de Rozaleme como consecuencia del paso de la carretera. Para la realización de esta obra se utilizó a muchos presos que se instalaron en el Convento de San Francisco, que había sido previamente desamortizado. La carretera impulsó la exportación de harina de trigo y vino hacia Valencia.

Además, el 11 de septiembre de 1887 se realiza el primer viaje sin transbordo del Ferrocarril Valencia-Utiel. El ferrocarril será un gran impulso para la economía comarcal que lo utiliza para exportar vino al Puerto del Grao de Valencia. 

La desamortización y exclaustración conventual llevó consigo los diferentes destinos funcionales de los conventos. El Convento de San Francisco es transformado sucesivamente en fortín, presidio y hospital de coléricos. 

La gran manzana del Convento del Carmen es utilizada parcialmente para la instalación de la Casa Consistorial en 1851 y del Instituto Libre de Segunda Enseñanza de Requena que era inaugurado el 1 de octubre de 1869. 

El término municipal se reducía drásticamente en 1836, al segregarse definitivamente tras varios conatos, los actuales municipios de Caudete de las Fuentes, Fuenterrobles y Venta del Moro. 

El amplio alfoz con el que contaba Requena en el s. XIII quedaba reducido a un considerable término municipal de 816 km. cuadrados con más de una veintena de aldeas, a las que se uniría Casas del Río en 1874, procedente de Cofrentes. El mapa municipal quedaba así como en la actualidad, tras siglos de segregaciones.

El 26 de junio de 1851, Isabel II agregaba Requena y el resto de la comarca a la provincia de Valencia, separándola de la de Cuenca y quebrando el vínculo histórico que desde 1238 mantenía la comarca con Castilla. Sin embargo, eclesiásticamente, Requena y su comarca siguió perteneciendo a la Diócesis de Cuenca hasta 1957.

En 1887 se censaron 14.457 habitantes habitantes en Requena: 7.397 en casco urbano y 7.060 en aldeas.

1900-1940: crisis vitícola y atonía urbana

El 17 de septiembre de 1901 se inauguró la Plaza de Toros de Requena con los diestros Bombita y Algabeño

A comienzos del s. XX se intensificó el proceso de ruralización que ya había comenzado en la segunda mitad del s. XIX con la diseminación de la población en caseríos y aldeas. 

El censo en el agro requenense llega a superar los 11.500 habitantes, frente a una Requena urbana que decrece hasta alcanzar un mínimo histórico de sólo 6.687 censados en 1930. 

El mortal cólera del s. XIX es sustituido por epidemias menos virulentas y menos frecuentes: es el tiempo del tifus y la gripe (1897, 1918, 1927, 1930).

La economía dependía considerablemente de la viticultura que es afectada periódicamente por crisis y plagas de importancia como la de la filoxera entre 1912-1915 y mildius. A la crisis mundial de 1929, se le sumaría además la cruenta Guerra Civil que mantuvo a España en guerra desde 1936 al 39.

Todo ello trajo consigo un considerable estancamiento del desarrollo urbano. 

El desarrollo urbano seguía la tendencia de finales del s. XIX de centrarse en la zona Oeste de la ciudad, entre la Avenida General Pereira y Estación de Ferrocarril, prosiguiendo con la instalación de bodegas, almacenes, fábricas de alcohol, etc. Por el contrario, las familias pudientes reconstruían casonas de aire modernista en las calle del Peso y Avenida Constitución.

En 1905, se erige el Teatro Circo donde actualmente se ubica el Teatro Principal. En enero de 1911 comenzaba a funcionar la Estación de Viticultura y Enología de Requena que ha tenido un papel crucial en la viticultura comarcana del s. XX en su lucha contra las plagas, formación de enólogos e impulso del cooperativismo vitivinícola.

En 1928 se inauguró el Instituto Local de Segunda Enseñanza de Requena y los Misioneros Claretianos fundaron la Residencia e Iglesia neogótica del Corazón de María. En 1934 se creó el Colegio de Santo Tomás de Aquino de los dominicos que funcionó hasta 1968. 

En los prolegómenos de la Guerra Civil de 1936, se incendió el interior de la Iglesia y Convento de las Monjas Agustinas de Requena ubicado en la Plaza del Portal. Este convento sería derruido en 1937, como inicio de la gran transformación de esta plaza que se llevará a cabo a principios de los 40. 

Los edificios eclesiásticos son saqueados a comienzo de la Guerra Civil y en 1939 se decide el traslado de la Parroquia de San Nicolás al Carmen ante el estado lamentable del templo villero.

Por fin, la carretera de Requena a Almansa que fue proyectada por la Real Sociedad Económica en 1834, se finalizaba con la inauguración en diciembre de 1911.

1941-2013: la reactivación de Requena como ciudad y su expansión urbana.

La segunda mitad del s. XX y principios del s. XXI suponen para Requena ciudad su expansión urbana y demográfica, así como la potenciación de sus funciones como urbe comercial y de servicios, además de su reactivación industrial en los últimos años. 

Vista aérea de Requena

La población de Requena ciudad casi se duplicó entre 1950 y 2010, pasando de 8.259 habitantes a 16.877. 

Sin embargo, el crecimiento urbano contrasta con el sangrante éxodo rural que afecta a la población diseminada en las aldeas y caseríos que desciende alarmantemente de los 12.083 habitantes de 1950 a los 4.561 de 2010. Es por tanto, un escenario inverso a la ruralización de finales del s. XIX y principios del s. XX. 

Un hito en el gran desarrollo urbano de Requena de esta época será el denominado “Plan Borso”. Este plan proyectará el urbanismo requenense durante más de medio siglo, planificando el gran crecimiento de Requena y preservando sus 3 barrios históricos: La Villa, Las Peñas y el Arrabal. 

Requena ve reforzado muy considerablemente en los últimos tiempos su carácter de centro de servicios de ámbito comarcal y supracomarcal. Los Juzgados, la Delegación de Hacienda, el Parque de Bomberos y, especialmente, el Hospital Comarcal a partir de 1992 aumentan el área de influencia de Requena más allá de la propia comarca: Valle de Ayora, Siete Aguas, Chera, Serranía conquense, pueblos albacetenses del Cabriel, etc.

Será en estos últimos tiempos cuando Requena recobre su función industrial perdida desde la segunda mitad del s. XIX. Muy reseñable es el surgimiento hacia el Oeste de una zona industrial que ya en 1988 recibió un fuerte impulso con la inauguración del Polígono Industrial El Romeral. 

El 10 de marzo de 1966 el barrio de la Villa fue declarado “Conjunto Histórico-Artístico”. A partir de 1983 se realizaron obras de rehabilitación y mejora de Santa María, del Salvador, de la Alcazaba, se excavaban los restos ibéricos y romanos de la Plaza del Castillo y finalmente, en 2006, se finalizó la restauración del bello Palacio gótico del Cid y se acondicionó la Cuesta de las Carnicerías.

Los hoteles con encanto y zonas de restauración surgen en torno a la Plaza del Albornoz y aledaños. 

Actualmente, el término municipal de Requena es el primero en extensión de la provincia de Valencia con 814 km. cuadrados y 21.554 habitantes con datos de 2011. Requena capital posee 16.964 habitantes y el resto del vecindario se reparte entre las aldeas de El Azagador 60; El Barriete 11; Barrio Arroyo 66; Calderón 37; Campo Arcís 430; Casas de Cuadra 6; Casas de Eufemia 140; Penén de Albosa 20; Los Sardineros 1; Casas de Sotos 18; Casas del Río 57; Los Cojos 105; Los Chicanos 20; El Derramador 55; Los Duques 99; Hortunas 36; Los Isidros 356; Fuen Vich 2; Las Nogueras 15; Los Ochandos 235; Los Pedrones 209; El Pontón 329; La Portera 149; El Rebollar 132; Roma 84; Los Ruices 64; San Antonio 1.270; San Juan 131; Turquía 425 y Villar de Olmos-La Cañada 15.

Si paseamos por sus calles llegaremos a su espectacular casco antiguo que nos transporta totalmente a otra época llena de cultura e historia. 

Asimismo, Requena conserva un gran legado de torres, casonas blasonadas como el Palacio del Cif, Castillos e Iglesias góticas, como la de Santa María.

Requena, Valencia

Pero no se queda ahí Requena, pues además de todo lo anterior tiene numerosos lugares atractivos para los visitantes, como pueden ser las 22 cuevas que se encuentran bajo la Plaza de la Villa de origen musulmán que pueden ser visitadas, el Museo Etnológico, la Plaza de Toros, el Teatro Principal o rincones medievales como la Plaza del Castillo o la Cuesta de las Carnicerías.

En una visita a Requena no solo podemos disfrutar de su patrimonio, sino que además es de obligación probar su rica gastronomía elaborada con las mejores materias primas. 

Torre del Homenaje , Requena

Entre sus platos podemos destacar el arroz de matanza, sus embutidos y, sobre todo, sus vinos de denominación de origen.

Requena destaca por su casco antiguo, forjado durante la época cuando la economía se centraba en la producción de la seda. 

El Colegio del Arte Mayor de la Seda está situado en el barrio de la Villa, muestra de arte gótico como las iglesias de Santa María y del Salvador. 

También quedan restos de la ciudad árabe: la Torre del Homenaje o sus murallas.

Requena también ofrece un recorrido por el subsuelo de la ciudad medieval. 

Antiguas cuevas que hacían las veces de bodegas. Y algunos otros puntos para visitar: el Museo Municipal (dedicado a la etnología), el Museo Etnológico o el de Arte Contemporáneo Florencio de la Fuente. 

Conviene visitar algunos Rincones Medievales 

como la Alcazaba, la Medina, la Plaza del Castillo, la Cuesta de las Carnicerías, la Iglesia de San Nicolás o el Palacio del Cid, entre otros.

Palacio del Cid, Requena

Plaza del Castillo, Requena

Si vas a Requena en febrero, no te puedes perder el evento gastronómico del embutido de Requena.

 Bodega Histórica de Murviedro, Requena

 Bodega Histórica de Murviedro, Requena

La Bodega Histórica de Murviedro es un lugar donde conectar con la tradición de nuestra comarca. Tiene como objetivo acercar el mundo del vino a todo tipo de público, guiarlos a descubrir nuestra historia y pasión y descubrir novedades en el mundo enológico.

Haremos un breve recorrido por la historia de nuestra comarca relacionándola con la vitivinicultura desde el s. VI a.C.

Visitaremos nuestra micro-bodega urbana donde contaremos con la última tecnología inspirada en los métodos más tradicionales. 

Depósitos Ovoides de cemento, depósitos revestidos con cerámica, la clásica tinaja de barro o foudres de roble francés serán parte de nuestra apuesta por reencontrarnos con la tradición de nuestra comarca.

Sin duda, el momento estrella de la visita se produce con el descenso a las cuevas. 

 Bodega Histórica de Murviedro, Requena

Seguiremos el proceso de elaboración de cerca tal y como lo elaboraban antaño. 

Con una bodega que se conserva en su estado original, seguiremos el paso del vino en sus diferentes etapas y descubriremos la historia que hay detrás de este entramado de cuevas que nos transportaran a otra época.

Actualmente contamos con los siguientes tipos de visita:

Visita general 7 €: Consta de la visita guiada por nuestra cueva museo + 2 degustaciones + 1 botella de vino

Visita Premium* 15€: Consta de la visita guiada por nuestra cueva museo + 5 degustaciones con embutido típico de la zona + 1 botella de vino

* grupo mínimo Premium 8 personas

Horario:

De Jueves a Sábados 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00
De Domingos a Miércoles de 10:00 a 14:00

Cuevas de la Villa de Requena

Cuevas de la Villa de Requena

Las cuevas de Requena, hoy recuperadas del olvido, son el testimonio de la vida de los habitantes del lugar, de sus costumbres, de su manera de ser, hacer y pensar. 

Las cuevas hablan de requenenses anónimos, gente humilde, personas cuyos nombres quizás no aparezcan en las crónicas históricas pero cuyo trabajo ha sido indispensable para crear lo que Requena es en la actualidad.

Cuevas de la Villa de Requena

Un recorrido por las Cuevas de La Villa os transportará a la época árabe. 

Construidas por los antepasados de la localidad, aprovechando la toba caliza y la arcilla que componen el subsuelo de La Villa.

Las Cuevas son hoy en día uno de los lugares que más llaman la atención al turista en Requena. 

Han sido utilizadas para diversos fines como ampliación de la vivienda, como silos para almacenar cereales y como bodegas para la elaboración y conservación de vinos. 

“Las Cuevas disponen de un sistema de autoguías para realizar el recorrido tanto en el muro audiovisual (junto al mostrador), como en las propias cuevas, pudiendo realizar la visita simultáneamente en varios idiomas.”

Cuevas de la Villa de Requena

Las únicas cuevas con ventanas.

 Nada más bajar las escaleras que nos adentran a conocer las Cuevas, sentiremos una gran bajada de temperatura que, sin embargo, agradeceremos si en el exterior hace calor. 

La señalética interna de las cuevas posee tótems a modo de ventanas que comunican el interior de las cuevas con el exterior de La Villa. 

Cuevas de la Villa de Requena

Nos permiten conocer la relación entre el espacio que encontramos y la superficie. Conocer en distintos puntos del recorrido lo que veríamos si pudiésemos abrir un boquete en el techo y desde esta perspectiva ver las calles y edificios de La Villa.

Casa del Arte Mayor de la Seda

Casa del Arte Mayor de la Seda, Requena

Se encuentra situado en un auténtico adarve musulmán o callejón sin salida del Barrio de La Villa, concretamente en la Calle del Castillo. Este museo nos muestra la importancia de la seda en Requena desde el siglo XVII, con su auge en el XVIII y su decadencia en la segunda mitad del XIX.

No se sabe la antigüedad de esta casa, pero en 1740 se convirtió en la Sede del Gremio de Tejedores de Seda. En su fachada todavía podemos ver el retablo de San Jerónimo, patrón de los comerciantes y sederos, y el azulejo donde se lee: “Casa del Arte Mayor de la Seda de esta ciudad”. 

Al desaparecer el gremio, a finales del XIX, la casa pasó por diferentes particulares hasta que fue comprada por sus actuales propietarios para convertirla en museo.

Casa del Arte Mayor de la Seda, Requena

MUSEO

El museo está decorado con muebles y elementos decorativos del siglo XIX y principios del XX pero sobre todo se centra en la historia sedera requenense.

El museo se encuentra dividido en tres plantas. En la primera podemos ver la recreación de una cocina antigua y un pequeño salón donde se expone una copia de las Ordenanzas de la Hermandad del Arte Mayor de la Seda de Requena que fueron aprobadas el 26 de junio de 1725. 

En la segunda planta encontramos un pequeño taller de costura y una sala donde, entre otros objetos, podemos observar armas y monedas de diferentes épocas. 

En la tercera planta es donde se ha instalado el verdadero museo con herramientas y utensilios propios del oficio de la seda. Entre ellos encontramos un telar, que perteneció a la última fábrica de sedas, ruecas, lanzaderas, peines, devanadoras e hilos. 

Esta planta se complementa con un audiovisual que ilustra la tradicional manufactura de tejidos de seda, a la que tantos requenenses se dedicaron durante más de dos siglos.

 

11. Comer en Requena:

Asador Uruguayo
Calle de San Agustin 39, 
46340, Requena España
+34 961 67 87 21

La Despensa de Sofía
Calle luis verdu #5,
 46340, Requena España
+34 669 38 96 83

Meson La Villa
Plaza Albornoz, 13, 
46340, Requena España
+34 962 30 21 32

La Posada de Agueda
Carretera N-III 282, 
46340, Requena España
+34 962 30 14 18

y algo mas económico

Meson Plaza
Calle Consistorial 7, 
46340, Requena España
+34 902 09 14 66

y despues de bien comer y paserar nos vamos hacia el

12. Parque Geológico de Chera

El Parque Geológico de Chera es el tercero que se realiza en España, el primero en Valencia y goza de gran relevancia en cuanto a valores paisajísticos, medioambientales y culturales. 

 
Visitarlo nos permite tener una gran oportunidad para conocer la geología de Valencia, ya que en él están registrados todos los acontecimientos que sucedieron en la Cordillera Ibérica desde hace muchos años, incluyendo la desaparición de los dinosaurios.

Las rutas que ofrece este Parque de unos 70 km cuadrados de extensión son ideales para pasar un día en familia en plena naturaleza.

Parque Geológico de Chera

 Además, el Parque Geológico de Chera dispone de un museo donde se puede ver diversas colecciones de fósiles, rocas o minerales. 

De igual manera, os invitamos a visitar la localidad de Chera, un precioso pueblo que se enclava en este impactante entorno natural.

Gracias a estos parajes existen numerosas empresas de actividades que nos permiten realizar deportes de aventura como el rafting, escalada, descenso de barrancos, puenting, senderismo o piragüismo entre otras.

Parque Geológico de Chera

Y despues, nos preparamos para marchar hacia la comarca de los Serranos, a fin de visitar el extraordinario y pequeño pueblo de Chelva, con un inimaginable patrimonio histórico, una gran reserva cultural, todo esto colocado en un ambiente natural sin igual.

Donde pasaremos por el impresionante Pueblo de

13. Chulilla

otro de los pueblos más bonitos de la provincia de Valencia

Chulilla, Valencia

Recorriendo la Comarca de la Serranía y al llegar al Cañón del Río Turia, allí veremos, alzado en un peñón, al que llaman el Monte del Castillo, el fascinante pueblo de Chulilla, con un asombroso patrimonio, donde la madre naturaleza pone su mejor esfuerzo, cuando reúne en un mismo lugar, un hermoso pueblo medieval inmerso en un entorno ambiental impecable.

Chulilla, un precioso municipio con menos de 1000 habitantes en la Serranía, es uno de esos rincones que invita al caminante a disfrutar de sus calles y entorno, paisaje rodeado de montañas y parajes naturales.

Charco Azul, Chulilla

Los entusiastas de la vida al aire libre, amarán darse una escapada a Chulilla. 

Allí tendremos múltiples actividades, que nos permitirán poner un alto al ajetreo cotidiano, y dejar que fluya la adrenalina.

Además, podremos visitar el origen mismo de este poblado al visitar su Castillo o las antiguas murallas, sin dejar atrás las hermosas casas, que en un todo, conforman una imagen de postal, en esta comunidad valenciana.

Si bien podríamos decir que uno de sus grandes atractivos es la conocida como Ruta de los Puentes Colgantes, Chulilla tiene que ofrecer muchísimo más al visitante, ya que dispone de decenas de senderos y caminos naturales para conocer todo su término.

Ruta de los Puentes Colgantes, Chulilla

     

Un paseo por sus calles y centro histórico, lleno de casitas blancas con flores en sus fachadas; un refrigerio, comer o cenar en uno de sus bares, donde la mayoría se localizan en la Plaza de la Baronía. 

Comprar en uno de sus hornos o carnicerías alguno de sus productos típicos; o alojarse en alguna de sus casas rurales, son opciones que se pueden complementar con las múltiples opciones naturales que ofrece la población.

y Como Opciones para realizar Senderismo

Realizar la ruta de los Calderones o los Puentes Colgantes; caminar hasta la Peña Judía, zona de baño del río Turia.

Disfrutar del Charco Azul, un precioso lago que dispone de una pasarela de madera en uno de sus laterales (aunque está en mal estado); realizar la pequeña ruta circular de Las Cuevas – Peñeta; o subir hasta lo alto del Castillo de Chulilla, lugar desde donde observar preciosas vistas de la población, .

Castillo de Chulilla, Valencia

14. comer en Chulilla:

Restaurante El Pozo
Calle Arrabal 7, 
46167 Chulilla España
+34 679 05 97 51

Restaurante Hoces del Turia
Calle Maestro Amblar 25 Calle Maestro Amblar 25, 
46167 Chulilla España
+34 625 56 41 92

Restaurante Las Bodegas
Calle Bodegas de Vanacloig, 84, 
46167 Chulilla España
+34 962 11 77 75

y para concluir nuestra ruta nos encaminamos hacia el pueblo que ha sido nombrado la localidad más bonita de la Comunidad de Valencia en el año 2016. Todo un lujo…¡¡¡

15. ¿ Por qué visitar Chelva ?

Chelva, Valencia

Cada persona interesada en el arte y la historia encuentra en el pueblito de Chelva toda una enciclopedia abierta para conocerla y entenderla.

Acá se dieron cita al mismo tiempo distintas culturas como la cristiana, judía y árabe (cada una perfectamente separada de la otra), lo cual se refleja en el trazado de sus calles, y las joyas arquitectónicas que visitaremos.

No queda duda que esta villa, con aire medieval, tuvo sus momentos de gloria en el pasado, pero toda esa riqueza ha llegado para mantenerse entre nosotros, hoy.

Monumentos y sitios de interés

Iniciamos nuestro viaje en la Plaza Mayor, el mero centro de reunión y vida de la ciudad, y admiraremos su hermosa fuente de piedra. 

También se encuentra el Ayuntamiento, y allí nos frenamos frente a la majestuosa Iglesia Arciprestal Nuestra Señora de los Angeles, hermosa por todos lados y además insignia de la ancestral Chelva.

Esta magnífica obra del arte barroco nos sorprende por su fachada y exótica decoración interior; en el exterior una hermosa cúpula y campanario con casi 60 mts de altura, con un icónico reloj que señala hora, día y fecha…muy original…¡¡¡

Palacio Vizcondal Chelva, Valencia

Por allí, también se encuentra el Palacio Vizcondal de finales del Siglo XV, también conocido como “La Posada” en el cual recientemente se descubrió, que aparentemente, allí se ubicó la primera iglesia cristiana de este poblado.

Lastimosamente no lo podemos visitar, motivado a las obras arqueológicas y de restauración que allí se llevan a cabo.

Al caminar por el histórico barrio árabe, encontraremos el Portal de San Cristóbal, especie de pasadizo que conserva ese aire añejo.

Luego veremos la Ermita de la Virgen de la Soledad, pequeño templo apretado entre dos callejuelas, y que fue la capilla del antiguo hospital de la localidad.

Chelva, Valencia

Este espacio del antiguo hospital hoy se encuentra ocupado por el Museo Arqueológico, lugar en el que aprenderemos sobre las piezas primitivas encontradas en excavaciones realizadas en este pueblo y sus adyacencias.

Otro tramo a recorrer es el barrio judío, al cual entraremos por el portal del Azoque, uno de los arcos que mantenían aislado este sector de la villa, y que actualmente mantiene intacto su trazado original, el cual es una delicia descubrir.

Otros lugares de Chelva que debes conocer

Otro punto muy interesante por desnudar en nuestra andanza es el barrio cristiano, conocido desde antaño como el de las “Ollerías”, por el número de hornos de cerámica que existían a lo largo de sus calles, ubicadas en la parte más baja de la villa.

Acá, lo entramado de sus vías nos ofrece un espectáculo para los ojos, y muchas ganas de caminar para que ellas mismas guíen nuestros pasos. 

Desde este lugar veremos la parte trasera del Palacio Vizcondal, y algunos restos de murallas medievales.

Ruta del Agua, Chelva

Un aspecto fascinante al transitar por el llamativo pueblo de Chelva, es la llamada Ruta del agua, singular tour donde se fusionan cultura y naturaleza.

Ruta del Agua, Rio Chelva

Recorremos dentro de esta villa lugares donde existen muchísimas fuentes de agua, y salimos a buscar los lavaderos, riachuelos, manantiales y pozas.

     

 Y cerramos con broche de oro, en nuestra ruta de senderismo visitando el Acueducto de Peña Cortada, donde disfrutaremos de las hermosas vistas, y como somos atrevidos pasaremos por encima de este Acueducto, pero sin mirar abajo..por aquello del vértigo.

Acueducto de Peña Cortada, Chelva

Además, la montaña de este lugar, nos invita a recorrer los túneles excavados en la misma hace más de 2000 años.

16. y para comer cerca de la Ruta del Agua:

Conrado Brasa Bar
Avenida Madereros 26 Bajo, Izq., 
46176 Chelva España
+34 640 87 23 77

La Aldea
Avenida El Mirador 9 Avd.Mirador 9, 
46175 Calles España
+34 665 54 53 05


17. Otras Rutas Cercanas:





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