jueves, 5 de noviembre de 2020

Escapada al Valle de Iruelas, Avila



Necrópolis de Fuenteávila

Bosques Mágicos en el Valle de Iruelas



Como Llegar al Valle de Iruelas

       

Para llegar al Valle de Iruelas desde Madrid hay que tomar la M-501 y posteriormente en San Martín de Valdeiglesias enlazaremos con la N-403 dirección Ávila. 

Tras pasar la localidad de El Tiemblo, encontrarás un desvío a mano derecha que indica “Valle de Iruelas”. Ahora tan sólo tienes que seguir las indicaciones y habrás llegado!

En pleno corazón del Sistema Central en los estribos de la sierra de Gredos, Ávila, encontramos el Valle de Iruelas, un bonito escenario para pasar unos días y poder desconectar del mundo agobiante que nos rodea para vivir sin prisas y sin agobios.


Algo de Historia

La falta de datos anteriores a la Edad del Hierro, sitúa el origen de El Barraco como aldea en la época de la “Cultura de los Verracos”, desarrollada por la tribu de origen celta de los vettones, durante los siglos VII al I A.C.. 

Serían las toscas esculturas de granito con formas de animales, alguna de ellas con una existencia conocida hasta la segunda mitad de la década de 1940, las que dieron nombre a esta villa y a nuestro escudo municipal.

Las legiones del Imperio Romano también dejaron numerosas huellas de su paso por estas tierras. 

Como varios puentes que aún conservan algunas de sus inscripciones originales, y también son visibles pequeños tramos de “calzadillas”. Pontones y vías de comunicación, que durante el auge comercial de la baja edad media, fueron ampliamente utilizados por el Honrado Concejo de la Mesta.

Avanzando en nuestro recorrido histórico, tenemos constancia de la presencia en estos dominios de los visigodos, un pueblo de ascendencia germánica, con una punta de lanza encontrada de manera casual hace algunos años por un vecino de la localidad, en la zona del Valle Iruelas.

De la misma forma, la presencia musulmana fechada a partir del año 711, es también escasa, aunque visible a través de los abundantes topónimos de este origen que todavía encontramos en el pueblo, Arrehondo, Arremoro, Cuna del Moro, Gaznata, Alberche, Nava y Valmoro.

Es sobre todo a partir del año 1086, y una vez concluida por el rey Alfonso VI y su yerno D. Raimundo de Borgoña, la repoblación de los núcleos más importantes, cuando el Concejo de Ávila inicia esta tarea repobladora, surgiendo El Barraco como aldea dependiente de esta ciudad.

Alrededor de ella van surgiendo también otras aldeas con funciones defensivas del alfoz de la propia ciudad amurallada y sus accesos, tales como Avellaneda, Navalpuerco, Navalmulo, Navacarros, Murueco, Guijuelo, El Egido, La Torre de la Gaznata, también conocida como “La Torrecilla”, y el Buro de la Puente. Que paulatinamente fueron convirtiéndose en despoblados, y cuyos territorios fueron el origen del extenso término municipal de este pueblo.

La primera noticia escrita que conocemos sobre El Barraco es de 1180 (Ángel Barrios García – Conquista y Repoblación). La conquista por las milicias concejíles abulenses y salmantinas de la plaza fuerte de Albalat, a orillas del Tajo, permitirá también la consolidación de algunas de estas primeras repoblaciones “…lo demuestra la existencia hacia 1180…del Berraco…”.

La total subordinación ante el Concejo de Ávila, hace surgir con el paso del tiempo entre los habitantes de El Barraco, y también en las demás aldeas, un profundo sentimiento de lucha por su independencia administrativa. Tras largos y continuados años de disputa, fue reconocido como entidad jurídica por el propio Concejo de la ciudad, reunido en la iglesia de San Juan, con el nombre de Berraco, el miércoles 22 de mayo de 1304.

Por virtud de cuya orden Fortún Velázquez, alcalde por el rey en Ávila, tomó a cuatro caballeros de la ciudad para que diesen heredamientos de los egidos del concejo. Señalándose el término jurisdiccional al pueblo, por los mandatarios, Albar Muñoz Recio, Juan Muñoz y Sancho Velasco, el 15 de abril de 1307.

Un privilegio del rey Fernando IV, fechado en la ciudad de Valladolid el día 4 de abril de 1309 (aunque la cronología hispánica le sitúe en 1.347), fue el que sin duda alguna, cambió por completo la historia de El Barraco. 

Ya que a partir de ese momento fue reconocido como Lugar de Ávila, pero con un elevado grado de independencia administrativa y judicial de esta ciudad, y también se le reconocieron expresamente sus términos y ejidos. Después este privilegio fue confirmado sucesivamente por los reyes Alfonso XI, Pedro I, Enrique IV y en último lugar por los Reyes Católicos, el 20 de junio de 1482 en Córdoba.

Con el transcurrir de los años El Barraco fue adquiriendo mayor grado de competencias respecto de la ciudad de Ávila, hasta alcanzar una autonomía municipal completa, y un hecho similar ocurrió con la entonces cercana aldea de San Juan de la Nava. Que pasó a simultanear su dependencia administrativa y judicial con El Barraco y con el concejo de Ávila. A partir de ese momento el lugar de El Barraco y su aldea San Juan de la Nava, pasaron a formar juntos el Concejo de El Barraco.

Al Concejo de El Barraco, sus vecinos y moradores les corresponde peculiar y privativamente el dominio útil de la denominada Dehesa “La Nueva”, con todos sus agregados, pertenencias y jurisdicción, en virtud del legítimo título, contrato y escritura, otorgada en fuerza de Real facultad por la reina Doña Juana la Loca, hija de los Reyes Católicos, en Valladolid el 11 de junio de 1.509.

Esta escritura era formalizada por los vecinos de El Barraco, de una parte, y Don Antonio Carvajal como poseedor que era de dicha Dehesa, por otra. Siendo confirmada por sentencia pronunciada por los oidores y presidente de la Real Chancillería de Valladolid, de la que se expidió Real ejecutoria a favor de los vecinos de El Barraco, el día 7 de abril de 1.509.

 Siendo la Dehesa dominio directo del duque de Santiesteban, marqués de Las Navas, a quien se le reconoció el pago anual y perpetuo feudo de 37.500 maravedís y 20 libras de lino.

La situación de unidad del Concejo se prolongará hasta el 1 de abril de 1.773, cuando por Real Cédula de Carlos III, otorgada en El Pardo, se concede privilegio de villa a San Juan de la Nava, eximiéndola de la jurisdicción de Ávila, del Corregidor, Alcalde mayor y demás justicias y ministros de El Barraco. 

La división del territorio entre ambas entidades, se llevó a cabo teniendo en cuenta la contribución de diezmos y primicias de cada una de ellas durante los últimos cinco años, o sea, desde 1768 a 1773. 

Por voluntad real, esta segregación no supuso la disolución de la mancomunidad de pastos y otros aprovechamientos comunes que ambos pueblos venían disfrutando, sin interrupción, desde hacía tantos años.

Esto ocasionó algunos pleitos entre ambos, como la apelación que se resolvió el 10 de mayo de 1.882. Estableciéndose que El Barraco se aprovecharía de las dehesas de La Nueva y Zarzalejo en las tres quintas partes y San Juan de la Nava, en dos quintas partes. De no ponerse de acuerdo, cada pueblo sólo podría pastar en su dehesa boyal.

Fauna y Flora

Fauna Valle de Iruelas

El Valle de Iruelas, perteneciente al Sistema Central, alberga el área de nidificación de Buitre negro (Aegypius monachus) más importante de Castilla y León, localizándose en el límite septentrional del área de distribución de esta especie. 

Fauna Valle de Iruelas

Al valor que para la conservación del Buitre negro tiene el espacio se incorporan asociados los valores de otras especies de la fauna, más de 200 especies de vertebrados, entre la que destaca la presencia de Águila imperial (Aquila adalberti) .

Flora Valle de Iruelas

Y de la flora con importantes endemismos y formaciones vegetales de especies notables como el tejo (Taxus baccata), acebos (Ilex aquifolium), pinos cascalvos centenarios (Pinus nigra) al borde occidental de su área natural de expansión en la península, olmos de montaña (Ulmus glabra) muy escaso en el Sistema Central, castañares, avellanos, alisedas, enebrales, melojares y encinares.

      
Valle de Iruelas

El Valle de Iruelas abarca 4 términos municipales que son: 

Navaluenga, San Juan de la Nava, El Tiemblo y El Barraco.

          

Comenzamos nuetro recorrido en 

El Tiemblo

El Tiemblo, Avila

Los vettones llegaron a territorio abulense hacia el año 700 a.C., fundando una serie de núcleos de población conocidos con el nombre de 'castros', lugares situados a cierta altura con fortificaciones.

Aunque no se hayan encontrado castros en El Tiemblo, necesariamente tuvo que haber un asentamiento vettón. Los Toros de Guisando son suficiente ejemplo para poder asegurarlo.

Además la riqueza de pastos, las características del terreno para el cultivo de cereal, la abundante caza y las aguas del Río Alberche, del Arroyo Tórtolas y de la Garganta de la Yedra, hacen suponer que su permanencia fuese significativa y duradera.

De la época romana se conservan unas inscripciones en los Toros de Guisando y los restos de una calzada de segundo orden. 

En esta época las tierras tembleñas debieron de tener gran importancia por ser zona de paso obligado. 

En algunos mapas arqueológicos figura un poblado romano en el término municipal.

La huella de los visigodos está presente en la Dehesa de Valdesanmartín, a unos 12 kilómetros de la villa y en el sitio conocido como Valdepalomas

En una pequeña elevación, a poco más de 200 metros del Arroyo Tórtolas, existe una Necrópolis con más de veinte tumbas.

El enclave geográfico de El Tiemblo, como zona fronteriza entre los reinos moro y cristiano, y la situación de España durante la Edad Media, hace que estas tierras fuesen atravesadas por diversos grupos de uno y otro signo.

Los primeros contactos conocidos de los árabes con las tierras tembleñas datan del siglo IX; de esta época además de algunos restos de acequias y conducciones de agua quedan nombres tan significativos como Alberche, Navalaceña, Atalaya, etc.

A partir de 1273 adquiere gran importancia la Cañada Real, al reconocer oficialmente Alfonso X el Sabio el 'Honrado Concejo de la Mesta de Pastores'. 

La Cañada salva el río Alberche con dos puentes unidos entre sí, conocidos con los nombres de Valsordo y de la Santa Yusta

El primero viniendo de Cebreros, de tres ojos, es posible que se construyese hacia los siglos XIII-XIV, y el segundo, de un solo ojo, quizás en el XVI.

Puentes de  Valsordo y de Santa Yusta,  El Tiemblo

Unos años más tarde las tierras tembleñas serían testigo de excepción de un hecho trascendental en la Historia de España. 

El 19 de septiembre de 1468, en una explanada junto a los Toros de Guisando, Enrique IV reconocería como legítima heredera de Castilla a la princesa Isabel, su hermana, y que después reinaría con el sobrenombre de 'La Católica'.

Entre los lugares de interés en la villa destacan los Toros de Guisando, a unos 9 Kilómetros de El Tiemblo, junto a la Cañada Real, en el margen izquierdo del Arroyo Tórtolas.

Toros de Guisando, Avila

El Monasterio de los Jerónimos, a poco más de 1 kilómetro de los Toros, en la falda del Cerro de Guisando se edificó a finales del siglo XIV y fue reconstruido y ampliado en el siglo XVI en estilo renacentista. En 1979, sufrío un importante incendio encontrándose en la actualidad en ruinas.

Los monjes Jerónimos, más conocidos con el nombre de los 'Beatos de Guisando' fundaron el monasterio en 1375. 

De ellos sabemos que vivieron allá por el siglo XIV en las cuevas naturales existentes en el cerro, que los primeros fueron unos ermitaños venidos de Italia en 1353 y que trataron de pasar inadvertidos.

Monasterio San Jerónimo de Guisando

Continuaron aumentando en número y gozando de protección Real; puede decirse que de todos los reyes, desde Juan I de Castilla (1379 - 1390), hasta Felipe II (1556 - 1598), recibieron favores y todos ellos visitaron el monasterio o pasaron temporadas de descanso en él.

El Puente de Valsordo y el Puente de la Santa Yusta, unidos sobre el río Alberche. 

El Puente de Pasil y el Puente de la Casilla, en la garganta de la Yedra.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con torre del siglo XV. En su interior destaca el retablo mayor, una Virgen con el Niño del siglo XV, un 'Ecce Homo' de comienzos del XVI y un Crucificado del mismo siglo.

La Ermita de San Antonio, de estilo barroco. Muy visitada por gentes de otros pueblos, sobre todo de Toledo, en su desplazamiento hacia Ávila.

El Ayuntamiento es de estilo neoclásico construido en el siglo XVIII. En la placa que aparece en su frontal se indica 'Reinando Carlos III, se hizo esta obra a costa de los propios de esta Villa. Año 1773'. Fue restaurado en el año 2000.

Hornos de Tonajas, El Tiemblo

En el casco antiguo de la población, los Hornos de tinajas fueron construidos a comienzos del siglo XIX. 

Surgen como consecuencia de la gran demanda de tinajas en esos años y se exportaban principalmente a Toledo y Ciudad Real.

Situado entre el Pico del Traviés y la Encinilla encontramos el Pozo de la nieve, curiosa construcción de piedra cuya finalidad era la de almacenar nieve y conservarla para uso en tiempos de calor.

Entre el Patrimonio Natural cabe destacar, El Castañar, lugar de privilegio con sus bosques de robles, pinos y castaños, algunos centenarios y los Embalses.

El Castañar, El Tiemblo

 El río Alberche forma los del Burguillo y Charco del Cura, construídos en la década de los años veinte. 

Isla Amurallada del Pantano del Burguillo

El del Burguillo tiene unos mil kilómetros cuadrados.

La Garganta de la Yedra, que desemboca en el Alberche, cuenta con los embalses del Linar del Rey, La Hinchona y La Hoz del Gato. 

Garganta de la Yedra, El Tiemblo

Además, en el Arroyo del Bolso existe un pequeño embalse, llamado de Ensayo.

    

Comer en El Tiemblo:

Casa Mariano
Paseo Recoletos 8, 
+34 918 62 52 45

La Bodeguita


El Barraco

Puerto Casillas por las Juntas, El Barraco, Avila

El Barraco es pueblo emprendedor y laborioso, famoso por los éxitos de sus ciclistas. Su término municipal incluye los pastizales de la sierra, los pinares de la Cendrera, el embalse del Burguillo y el valle de Iruelas.

En dicho término se encuentran los núcleos de Arroyo de la Peña, Las Cruceras y La Rinconada del Valle, que distan 12, 16 y 26 km respectivamente del casco urbano de El Barraco.

Es pueblo emprendedor y laborioso, donde abundan las granjas de ganado y las tiendas de peletería, y famoso por los éxitos de sus ciclistas.

De su Patrimonio podemos destacar:

Puente Nueva

A pesar de su nombre se trata de un puente construido en la época de dominación romana, alrededor del siglo I A.C., para salvar el obstáculo de la garganta, en el camino que iba hacia Navaluenga. 

Aún conserva algunos símbolos de los canteros que le edificaron.

Despoblados Medievales

Surgen como pequeñas aldeas después de la reconquista, sobre todo a partir de los siglos XII-XIII. 

Son el origen de nuestro extenso término municipal. 

Visibles en la actualidad por los restos arqueológicos aún existentes.

Avellaneda

De esta pequeña aldea que ha dado nombre a un paraje de nuestro término municipal, aún se conserva una sepultura antropomorfa excavada en la piedra denominada la “Cuna del Moro” y algunos otros restos como molinos de mano

Navalmulo y Navacarros

asentamientos situados uno muy próximo del otro, fueron objeto de diversos pleitos por su posesión con el vecino concejo de Navalmoral. 

Finalmente los vecinos de El Barraco fueron expulsados por la presión recibida de Pedro Dávila, el marqués de “Las Navas”, a finales del siglo XV.

Navalpuerco

tenía su ermita consagrada a Santa Justa, y aun se conservan algunos de sus enterramientos excavados en la piedra.

Murueco: 

Con una pequeña ermita románica dedicada a San Miguel, fue donado por Sancho Murueco a la Catedral de Ávila para la salvación de su alma antes de 1250, aunque en 1303 ya estaba deshabitado. 

En la actualidad se conoce como “Chorro Murueco”.

Guijuelo: 

Los restos de esta pequeña aldea, principalmente enterramientos, se hallan situados dentro de una zona de igual nombre del “Monte Encinar”.

Burgo de la Puente: 

Su fundación se realiza en el último tercio del siglo XII, y la primera referencia documental es de 1215, en la que se cita como “Puente de Alvareche”. 

En el “becerro de las visitaciones” de 1303, aparece citado como “Burgo dalverche”. 

En nuestros días esta sepultado por el embalse de El Burguillo, que casualmente recibe el nombre de su asentamiento conocido como “casas del Burguillo”.

Egido

Pequeño asentamiento próximo al río Gaznata en la zona de los Baldíos, del que solamente se conservan los restos de un pequeño enterramiento.

La Torre de la Gaznata 

Conocida popularmente como “La Torrecilla”, surgió a comienzos del siglo XIII en las proximidades del río Gaznata, aunque desapareciera años después sin que se pueda precisar la fecha con exactitud.

 Quedando como símbolo de su existencia la ermita de Santo Domingo de Guzmán, que también le dio su nombre, el de “Santo Domingo”. 

Tras despoblarse y quedarse sin cuerpo ni formalidad de concejo, sus pastos, monte, pinar y demás útiles fueron aprovechados comúnmente por los vecinos del Lugar de El Barraco, y los de las villas de Cebreros, San Bartolomé de Pinares, Santa Cruz de Pinares y El Herradón, que componían el Concejo de la Torrecilla.

Ermita de la Piedad

Ermita de la Piedad, El Barraco

Ermita de fuerte arraigo popular, donde se unen la devoción, tradición y alegría de todos los barraqueños.

Está realizada de sillería labrada, de una sola nave rectángular, a la que se accede a través de un pequeño jardín y una puerta rectangular de dos hojas. 

Dando vista a un altar, dedicado y consagrado a Nuestra Señora de la Piedad, protectora de los hijos de la localidad, una talla moderna adquirida en el año 1953, que se muestra ofreciendo el Niño Jesús.

Esta nave se remata con un artesonado, y sobre él está situado el tejado, coronado con un sencillo campanario de ladrillo, ambos de clara influencia morisca.

Desde tiempo inmemorial se hace tocar dos veces al día, por la mañana y a la caída de la tarde, la campana de Nuestra Señora de la Piedad, señalando el principio y el fin de la jornada laboral.

Edificio de la Casa Consistorial

Edificio singular de mediados del siglo XVI, de dos plantas de sillería labrada, rematado el alar con piedra noble, acabando el tejado en una caseta, donde se ubica el reloj de cuerda.

Se accede al interior del edificio a través de una galería porticada, rematada con cuatro arcos de medio punto. 

Sobre el dintel de la puerta se encuentra el escudo real, y a la derecha e izquierda del mismo, figura en letra gótica la siguiente inscripción:

“Esta obra mandó hacer el honrado Concejo del Lugar del Berraco, siendo Alcaldes los honrados señores Juan Gil, Santiago Martín Gil; Regidores, Pedro Torres, Pascual García, Martín Domingo, Antonio Bajo; Procurador Perpetuo General Escribano, Pedro Díaz de Luján, Mayordomo de Diezmos, Año 1563.”

En la parte superior de la fachada, entre los dos balcones, hay una inscripción del reinado de Carlos III, con las grafías JHS MARIA Y JOSEPH, que recuerda su reconstrucción en el año 1757. 

Después el edificio sufrió un incendio fortuito, en el mes de junio de 1937, que redujo a cenizas las dependencias de la época, incluido el archivo municipal de gran riqueza histórica y documental. Siendo necesaria su total rehabilitación que concluyó en 1941.

El paso del tiempo y el deterioro de sus instalaciones, hicieron necesaria una reconstrucción completa de toda su estructura interior, para adaptarle a las actuales necesidades de funcionamiento. En septiembre de 1987, fue inaugurado tal y como se encuentra en la actualidad.

Iglesia Parroquial: Nuestra Señora de la Asunción

Nos encontramos, sin duda, con la construcción más notable y grandiosa de la localidad. 

Realizada a principios del siglo XVI, y orientada hacia el este, como símbolo de luz. 

Nuestra Señora de la Asunción, El Barraco

Está toda ella edificada en piedra de granito, la materia prima de la zona, y labrada en sillería.

Tiene tres entradas rematadas en arco redondo, que están situadas a los laterales de las naves secundarias, y la tercera a los pies de la nave central, muy próxima a la torre del campanario, todas ellas decoradas austeramente con bolas.

Las tres naves rectangulares están separadas entre sí por arcos de medio punto, con nervios cruzados en sus jarjamentos y pilares góticos.

 La nave central se cubre con armadura morisca muy sencilla, y a sus pies se encuentra el tímpano que ilumina el coro alta y nave central. 

La capilla es cuadrada, con bóveda de crucería ojival. En el testero de la misma se encuentra ubicado el retablo mayor dedicado a la Asunción de Nuestra Señora. Dicha capilla se ilumina con dos grandes ventanales, cubiertos a su vez con originales vidrieras.

A los pies de las naves se encuentra la torre del campanario, de gran altura, también guarnecida con bolas en sus arquivoltas, a la que se accede por una escalera interior de caracol, y desde donde se puede contemplar una vista panorámica del pueblo. Anteriormente sirvió como medio de comunicación, puesto de alerta y vigilancia y también reloj, el cual marcaba los tiempos de la oración.

Retablo Mayor

Es definido por Jesús Mª. Parrado del Olmo, en su Tesis Doctoral “Los Escultores seguidores de Berruguete en Ávila”, como “la mejor obra en escultura policromada de toda la escuela abulense”, que fundara Vasco de la Zarza.

Fue realizado a mediados del siglo XVI, después de una larga y compleja historia por parte de los escultores encargados de ejecutarle, Juan Rodríguez, Pedro de Salamanca y Lucas Giraldo. 

Ya que pleito que mantenían desde 1543, debió solventarse unos años más tarde con la muerte de Juan Rodríguez, y un entendimiento entre los segundos, que debían realizarlo conjuntamente, incluyendo un tercio de su ejecución para Isidro Villoldo, que había firmado un contrato de compañía con Giraldo.

En 1547, cuando probablemente aún no habían comenzado los trabajos, Lucas Giraldo cedió su tercio a Pedro de Salamanca, que disponía de dos partes, mientras que Villoldo mantenía la suya. 

No disponemos de más noticias hasta 1560, cuando Pedro de Salamanca arrienda la mitad de los frutos de la iglesia de El Barraco a un mercader de Ávila, derecho que Salamanca había obtenido sobre los frutos de los años 1559 a 1564, como pago de las obras del retablo. 

Obras que quedaron interrumpidas en 1562 al quejarse la iglesia de su labor, y que se demoraron hasta 1567, cuando se encontraba definitivamente acabado.

El trazado del mismo realizado según Parrado por Isidro de Villoldo, entorno a 1547, fecha de la contratación definitiva, consta de un banco o predela, situado en la zona baja, cuatro cuerpos y ático.

 Se distribuye verticalmente en tres calles, dos entrecalles flanqueando la central y unos apoyos o pulseras laterales, a modo de contrafuertes, para los que se usan pilares abalaustrados que abarcan los tres cuerpos superiores.

La iconografía en su estado original, llevaba relieves de Evangelistas, Profetas, Martirio de San Juan Bautista y Bautismo de Cristo. 

En el primer cuerpo monumental, Custodia de dos cuerpos y esculturas de San Juan Bautista, San Jerónimo, dos Apóstoles, San Sebastián y San Juan Evangelista, relieves de la Anunciación y Adoración de los Pastores.

En el segundo cuerpo, relieves con la Circuncisión, Epifanía y esculturas de Apóstoles, Santas Mártires y Virgen Sedante con el Niño, San Juanito y un Ángel, cuya composición era similar a la usada en cuerpos superiores, lienzos con los temas: Transfiguración, Resurrección, Pentecostés y Aparición de la Virgen a San Bernardo, escultura de los cuatro Padres de la Iglesia y Asunción. 

En el ático Iglesia, Sinagoga, Calvario y Padre Eterno, con bustos de Profetas en los laterales del mismo.

En dos ojos de buey ovalados también llamados medallones, asoman las cabezas de San Pedro y San Pablo, obra de Villoldo.

La decoración del retablo también precisó de varias etapas para su ejecución, desde el montaje de la parte escultórica finalizado en 1567, la instalación de los lienzos a principios del siglo XVII, y finalmente algunos trabajos de policromía realizados en 1766.

Sin embargo, el estado de deterioro que presentaba después de tantos años de existencia y avatares de la historia, hacía necesaria una restauración urgente y digna. Por ese motivo se unieron en un esfuerzo común, el Ayuntamiento y la Parroquia, para lograr su conservación, que finalmente dió su fruto.

Puente del Burguillo

También denominado “Puente del Arco, fue construido en la primera mitad del siglo XVII, para salvar el obstáculo que suponía el río Alberche, a su paso por el antiguo despoblado medieval del “Puente de Alvareche” (Buro de la Puente) o la Venta del Burguillo en la época de los Reyes Católicos. 

Edificado bajo la dirección técnica de un maestro de arquitectura burgalés llamado Pedro Cubillo, que estuvo asistido por Pedro de la Puente Montecillo.

A lo largo de su existencia precisó de diversas reparaciones, como en 1687 para conservar su estructura deteriorada por el fuerte caudal del río, y 1703 para asegurar su permanencia y estabilidad, al haber perdido parte del arco principal, hallándose en peligro de hundimiento. 

Después de servir como paso para los mantenimientos de la corte real, donde confluían caminos y calzadas, en 1930 fue sumergido bajo las tranquilas aguas del embalse de El Burguillo, que lleva su nombre, donde reposa como un viejo tesoro olvidado.

Puente del Visillo

Puente de estilo románico de un solo arco, construido en la primera mitad del siglo XVII, para cruzar el río Gaznata. En septiembre de 1999 sufrió graves daños por la riada que se produjo en este río.

Plaza de Toros

La falta de documentación escrita sobre la época, por el incendio sufrido en nuestro archivo municipal –en junio de 1937-, impide concretar algunos de los detalles de su desarrollo y construcción.

Conocemos, eso sí, por las crónicas orales de nuestros mayores, que la propuesta de construcción de la plaza habría sido realizada en 1927, siendo alcalde D. Manuel Sánchez Zazo. Aunque sería en 1928, durante el mandato de sucesor en el cargo, D. Eduardo Enríquez, cuando se diseñó el proyecto y comenzaron las obras, que no concluyeron hasta marzo de 1.930, con la construcción de las gradas.

Fue edificada con piedra de mampostería y hormigón, y tiene una capacidad de 2000 localidades, con 6 filas de asientos y pasillo doble para los espectadores de pie.


Finalmente la falta de dinero o quizás, la voluntad de las autoridades municipales de dar un carácter benéfico a la construcción, hicieron que solamente se levantara el graderío en la mitad del albero, que tiene 38 metros de diámetro, quedando la otra parte abierta y sin asientos. Eso no impide que el acceso a esta zona en la actualidad, sea previo pago de la entrada correspondiente, como el resto de las localidades.

Fue inaugurada el día 15 septiembre de 1930, con motivo de las Fiestas en honor del Santísimo Cristo de Gracia, actuando los destacados diestros del momento “Joselito de la Cal” y el “Niño del Aro”

El Valle de Iruelas mira al embalse del Burguillo y es una zona rodeada de pinos algunos con cientos de años, además es el refugio de numerosas aves lo que le ha dado a esta zona el título de ZEPA. En este valle existe la mayor colonia de buitres negros de Castilla y León .

Embalse del Burguillo

Comer en El Barraco

EL Descanso
Calle Arroyo de la Parra, 2 Pantano del Burguillo, 
+34 920 28 16 57

El Pozo
+34 687 72 07 33

El Chato
Calle General Sanjurjo, 22,
+34 640 26 18 85

Restaurante Bar Diegos
+34 651 69 92 67

Rutas en el Valle de Iruelas

Si por algo es conocido el Valle de Iruelas es por su gran cantidad de rutas para hacer senderismo, donde las principales rutas son:

Ruta hasta el castañar de El Tiemblo, es una ruta sencilla, circular de unos 4,5 kilómetros y parte del área recreativa del Regajo. Es una ruta ideal para hacer con niños

Senda botánica, también es una ruta muy sencilla que sale del camping del valle de Iruelas, es una ruta ideal para hacer con niños pues sólo nos llevará una media hora y durante todo el camino veremos paneles interpretativos de los árboles que vamos viendo, una forma de conocer Iruelas y su entorno.

Ruta acessible, es una ruta como su nombre indica para todos, que sale desde la casa del Parque en las Cruceras, desde aquí salen unas pasarelas de madera adaptadas para personas con movilidad reducida que nos adentran en un corto recorrido de unos 750 metros que nos permite conocer este valle.

Además en la casa del parque durante todo el año hacen varios talleres como son; reconocimiento de huellas, de hojas o incluso de setas en época otoñal

Ruta por la senda accesible

Otras actividades en el Valle 

Además de todas estas rutas de senderismo en el valle de Iruelas encontramos infinidad de actividades como son:

Paseos a caballo en Hípica Valle de Iruelas
Deportes acuáticos sin motor en el embalse de El Burguillo, vela, paddle surf, canoas y piragüas
Observación de aves con empresas como Birding Iruelas
Aventuras en los árboles con un parque con lianas y tirolinas
Visita al museo de la naturaleza de El Barraco

San Juan de la Nava

Situado al norte de la fosa tectónica que forma el Valle del Alberche, al sureste de la provincia de Ávila, El pueblo está situado en la falda del Cerro de la Chorrera, una pequeña montaña a una altitud de 1.115 metros sobre el nivel del mar.

San Juan de la Nava, Ávila

 El clima puede clasificarse como mediterráneo fresco-frío, es decir inviernos fríos y veranos calurosos, típico de estos climas. 

Las precipitaciones medias de la zona se pueden situar entre los 400 y 700 mm. anuales. 

Sabemos que en el Mapa de verracos encontrados, se cita uno existente en San Juan de la Nava y El Barraco (de Verraco), son esculturas de toros y cerdos, realizadas en granito que constituyen la manifestación más característica de las gentes que ocuparon esta zona en la época prerromana: Los vettones.

 Era el de San Juan de la Nava, uno de los 62 existentes en Ávila, que contó en el siglo XVII el cronista Gil González Dávila. Estos monumentos, funerarios para unos y señales de caminos para los más.

 También coincide Ballesteros en hablar de las vías romanas, cita la ermita de la Virgen de Sonsoles, las de Madrid y El Barraco, también etimológicamente confrontando con los caminos de las viejas tribus.

En el libro VETTONES de Jesús R. Álvarez Sanchís, (Pag 352) dice hablando de los verracos o toros de piedra, refiriéndose al que existía en San Juan de la Nava....

Procedencia: A poca distancia del pueblo en el cerro junto al camino de Navaluenga se desconoce su paradero actual... ¿ dónde estará?

San Juan de la Nava pertenecía al sexmo de Santiago y en cuanto a lo eclesiástico al arciprestazgo de Burgohondo.

Posiblemente la primera ubicación del primitivo asentamiento humano en San Juan de la Nava se levantaba en el Barrio de los Pajares y C/ Costanilla sobre los recorridos de las curvas de nivel, era una zona lo suficientemente cercana a las fuentes y también suficientemente alta, como para gozar de una cierta visión sobre el valle y próximo a la zona de los corrales, lugares destinados a los ganados. 

Iglesia de San Juan de la Nava

La zona y el pueblo bien pudiera ser zona de paso y cobijo para familias que se alejaban de la ciudad durante los enfrentamientos entre la población cristiana e islámica.

En 1347, Fernando IV, concede el privilegio de pueblo a El Barraco con todos sus términos municipales, en los cuales se incluye San Juan de la Nava.

En el siglo XV la zona de asentamiento del poblado, con la prosperidad del mundo rural, crece longitudinalmente siguiendo la dirección Este-Oeste, que une la Plaza de la Iglesia y la zona de la ermita de San Sebastián.

En 1768 reclama su independencia jurídica y territorial de El Barraco y de Ávila. En 1773 se gana el recurso y es cuando Carlos III le concede el título de Villazgo.


El paisaje de esta localidad es el típico de Meseta. La vegetación crece afectada por las grandes oscilaciones térmicas. En una primera mirada observamos principalmente el crecimiento de árboles y arbustos. 

Dentro de los primeros y en la parte más alta de la montaña destaca el roble localizado en las zonas de Las Camas, Zarzalejo, Gamonal y la Dehesa. 

Como arbusto cabe destacar el piorno situándolos en zonas de El Pucheruelo, Aguanfría, Cabeza de Mula y Navacarros. 

En la zona más baja de la localidad se dan como árboles: el pino, localizados en La Solana; el nogal, situándolos en La Garganta, El Gallo; el fresno en La Hoce y Los Triguillos; la encina en Las Umbrias y Chorro Murueco. El arbusto de la zona más cálida que destaca es la jara situada en La Gallina, El Castrejón y Umbría.

 

Comer en San Juan de la Nava:

Restaurante "La Alacena"

Restaurante las Manillas
Calle Castillo 1, 


Navaluenga

Navaluenga, Ávila

Situada en la Vega del Valle del Alberche, en las estribaciones de la Sierra de Gredos y en su cara norte, a una altitud de 763 msnm23

El río Alberche cruza su término de Oeste a Este y a su paso por el pueblo forma las piscinas naturales que empiezan por encima del puente románico y se prolongan por debajo del puente nuevo.

Por el sur, se levanta la Sierra del Valle, prolongación de la de Gredos y donde nacen las gargantas del Rollar, Gargantilla, Chivetiles, Raios, Maguillo y la Cabrera, con aguas muy limpias y lugares increíbles donde alternan los prados y las huertas con vegetación frondosa de robles, fresnos, nogales y castaños.

Las tierras de Navaluenga han estado habitadas desde época pre romana por grupos seminómadas, ganaderos que habitaron las recónditas y escabrosas riberas del Alberche (del árabe Al-Bírka, que significa "estanque") y la Gaznata.

La necrópolis del Cerrillo de San Marcos, del siglo VII, nos muestra que una primera vida urbana surgió en época visigoda, con viviendas de planta rectangular, construidas con lajas de piedra y en algunas ocasiones de adobe. Parte de este conjunto de incipiente urbanismo era una ermita o humilladero dedicada a San Marcos, una fragua y un pequeño molino para triturar grano.

Con posterioridad, este núcleo se transforma en una pequeña población mozárabe y en el siglo XI la reconquista y repuebla Don Raimundo de Borgoña, yerno de Alfonso VI.

La primera mención a Navaluenga se da en un documento fechado en Toledo el 7 de febrero de 1172 (Navam-Longam) y el 6 de febrero de 1250 se la cita en una consignación de rentas a la Iglesia y Obispado de Avila, ordenada por el Cardenal Gil Torres. Por su parte, Alfonso XI en el Libro de Montería, narra cómo y por qué (por cazar un oso) se detuvo durante cinco días en los frondosos bosques de Navaluenga.

Navaluenga fue puesta bajo la protección y defensa de la Orden Hospitalaria San Juan de Jerusalén, al tiempo que permanecía como lugar de caza, principalmente de oso y jabalí, caza que practicaron asiduamente en esta zona, entre otros, los reyes Sancho IV y Fernando IV.

El 1 de junio de 1275, el rey Alfonso X el Sabio, hace donación al Convento de los monjes regulares de San Agustín de Burgohondo, Navaluenga y otros pueblos, que constituidos en Comunidad de Villa y Tierra forman el Concejo de Burgohondo.

Navaluenga pertenece a este Concejo hasta 1837, en que aparece como «Lugar con Ayuntamiento».

Que ver:

Puente Románico


Construido en el siglo XVI con las aportaciones realizadas por los pueblos que formaron el Concejo de Burgohondo, para facilitar el paso de ganado a la sierra. Sobre él se pagaba el portazgo. Está edificado con sillares de granito unidos con argamasa, dándole un carácter muy señorial sus dos enormes tajamares. Imita las formas románicas.

Potro de Herrar

Construcción tradicional de las zonas ganaderas, donde se herraban las vacas, formado por cuatro sillares de piedra unidos por vigas de madera en los laterales y por un yugo en el frontal. Del suelo arrancan los tres apoyos para herrar. Recientemente ha sido restaurado por el Ayuntamiento.


Necrópolis medieval de Fuenteávila

El yacimiento arqueológico altomedieval de Fuenteávila data de los siglos IX al XII. 

Necrópolis de Fuenteávila

Configuran su necrópolis al menos 15 sepulcros, excavados en los lanchares graníticos, que se distribuyen por 7 conjuntos de enterramiento muy próximos entre sí. 

Este tipo de yacimiento es frecuente en las zonas serranas de la provincia de Ávila, correspondiéndose con áreas sepulcrales cristinas que pertenecían a pequeñas comunidades de aldea, dispersas por las sierras, cuya base económica fue la ganadería, y que se mantuvieron al margen de los focos de influencia, por lo que conservan numerosos arcaísmos.


Comer en Navaluenga:

Restaurante Avenida

La Tabernilla

Asador Pit Lane
Carretera de Madrid 198, 

Restaurante Gema

La Galeria
Calle Ermita 16, 



y otras rutas cercanas:



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