viernes, 9 de octubre de 2020

En Ruta por la Rioja Alavesa (y II): De Peñacerrada a la Villa Amurallada de Labraza

Ermita de San Vicentejo, en Treviño

Parque Natural de Izki

Ermita de san Juan, Marquinez

Pueblo Maldito de Oñate

Villa amurallada de Labraza, Rioja Alavesa


Indice:

  1. Croquis de la Segunda Etapa de nuestra Ruta 
  2. Ermita de San Vicentejo, Treviño
  3. Comer en la zona
  4. El Pueblo Maldito de Ochate
  5. Marquínez: Ermita de San Juan
  6. Arlucea: Iglesia de San Martín
  7. Okina: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
  8. Parque Natural de Izki 
  9. Bernedo
  10. Villa Amurallada de Labraza
  11. Comer en la zona
  12. Otras Rutas Cercanas

1. Croquis de la Segunda Etapa de nuestra Ruta por la Rioja Alavesa

     

Desde Peñacerrada, fin de la primera etapa de nuestra ruta, nos encaminamos ahora hacia la muy interesante

2. Ermita de San Vicentejo, Treviño

Se trata de una pequeña ermita cuyas paredes muestran mensajes misteriosos que parecen atestiguar el paso de la Orden del Temple por allí. 

San Vicentejo es un pequeño pueblo conformado por un puñado de casas por lo que la joya románica que lo preside desde un altozano aún chirría más. ¿Cuál fue la causa por la que se construyó allí?


Ermita de San Vicentejo, Treviño

Ermita de La Concepción

Enigmática, misteriosa, extraña…

No, no son adjetivos utilizados por alguien que busque cautivar al lector, sino expresiones reales empleadas por historiadores y expertos en arte para definir este pequeño templo de San Vicentejo, la Joya Románica de Treviño. 

Debido a la escasez de fuentes documentales es poco lo que se conoce sobre su origen, y por ello no es extraño encontrar opiniones diferentes en torno a su pasado. 

Ermita de San Vicentejo, Treviño

En esta sección trataremos de arrojar algo de luz sobre lo que se sabe y lo que se intuye de este singular edificio que ha merecido, nada menos, las consideraciones de Monumento Nacional y Tesoro Artístico Nacional.

Su entorno:

Según Baraibar, el actual San Vicentejo es el Guzkiano de Suso que en 1025 se nombraba en la Reja de San Millán, en contraposición con Guzkiano de Yuso, que sería el actual pueblo de Uzquiano. 

Posteriormente figuraría en la Nómina Calagurritana de mediados del XII como San Vicent, pasando a ser conocido más adelante como San Vicente de los Olleros (1758 y 1790) probablemente por la presencia de alfareros. Finalmente derivó en San Vicentejo para ser distinguido de San Vicente de la Sonsierra, en cuya ruta se hallaba. Del mismo modo, la ermita de La Concepción estuvo en su origen dedicada a San Vicente.

El pueblo de San Vicentejo en la actualidad

Ya hemos hablado en otras ocasiones de los caminos medievales que atravesaban Treviño, antiguas rutas de arriería muy transitadas que se ramificaban en un sinfín de caminos de herradura, pasos más directos aptos para caballo que conformaban las carreteras secundarias de la época. San Vicentejo fue un pueblo nacido junto a una calzada tan importante que tenía consideración de Camino Real, fue por ello que el lugar contaba con posada y herrero para dar servicio a los transeúntes.

 En el excelente libro “Arte prerrománico y románico en Álava”, los historiadores J. Javier López y Felicitas Martínez añadían a ese camino otra dimensión diferente a la puramente comercial, lo describían así: “San Vicentejo (… ) lugar muy transitado, una ruta de peregrinación que atravesaba por el centro el Condado de Treviño, la que iba desde la capital alavesa hacia Laguardia…”

Las ermitas rústicas de Treviño responden a diferentes orígenes, algunas son el último vestigio de despoblados medievales de los que solo pervivió su iglesia; otras posiblemente ocupen antiguos emplazamientos paganos; incluso las hay, como San Formerio, de carácter defensivo; y el resto fueron construidas sencillamente como lugar de culto o veneración de un Santo local. No se estilan por estas tierras los humilladeros, pequeñas capillas situadas en los caminos para consuelo espiritual de los viajeros que pedían protección durante sus desplazamientos. Puede suponerse por tanto que, en un territorio tan transitado como Treviño, las ermitas cumplieran esta función.

La datación del templo:

En este sillar de la fachada oriental de la ermita podemos leer lo siguiente: ”INE DNI NRI EDIFICATUM EST HOC TEMPLUM IN HONORE STI VICENTI ERA MILESIMA CC”. Es decir: “En nombre de Nuestro Señor Jesucristo fue edificado este templo en honor de San Vicente en la era 1200”, lo que equivale en el actual calendario Gregoriano al año 1162. 

A primera vista podría no entenderse que haya controversia en torno al origen de un templo que cuenta en sus paredes con una placa fundacional, sin embargo, basta acudir a diferentes autores para ver que se barajan distintas fechas. El origen de tal confusión se debe a la erosión del sillar, cuya parte derecha aparece más deteriorada que la izquierda. Federico Baraibar en su libro “Rincones Artísticos” lo interpretó como “ERA MILESIMA CLXXXX”, lo cual adelantaba a 1155 la datación propuesta:

Facsímil expuesto por Baraibar en “Rincones artísticos”, un dibujo de P. Galdós.

Por si fuese poco, los historiadores alaveses Micaela Portilla y José Eguía, autores del Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria, insinuaron la posibilidad de una tercera centésima en la inscripción: (o MILESIMA CCC), abriendo un abanico que iría desde 1162 a 1261. Hay que hacer notar que Federico Baraibar estudió el sillar a principios del siglo XX, mientras que Portilla y Eguía lo hicieron en los años sesenta. 

Al margen de interpretaciones subjetivas, es un hecho que la degradación paulatina del sillar ha favorecido las diferentes lecturas. Aún así, con los medios actuales hemos querido fotografiar de cerca la inscripción para comprobarlo. 

En la ampliación de abajo (dentro del cuadrado rojo) vemos que se aprecian con claridad las letras “CC”; a continuación hay un desprendimiento en la parte inferior, pero de existir otra letra debería verse al menos parcialmente. Eso confirmaría la teoría de la “Era Milésima ducentésima” (1162), aunque es solo nuestra apreciación personal.

Ante el baile de cifras lo normal sería basarse en el estilo para precisar la datación, pero he aquí que nos encontramos ante una rara avis, un ejemplar único en su entorno cuya singularidad no ayuda demasiado. Visto esto, hay cierto consenso en dar por válida la fecha de 1162, aunque por su estilo avanzado hay quien lo ubica a finales del siglo XII o principios del XIII. Estos son, en definitiva, los motivos de la controversia en torno a su fecha de construcción.

Origen y descripción:

La ermita de la Concepción es un pequeño edificio de 16,60 m de largo por 5,95 de ancho y 10,45 de altura. Está construido a base de sillares de arenisca con hermosas tonalidades rosáceas y presenta una abundancia poco común de marcas de cantero.

Una de sus características es que, aparentemente, se trata de un edificio inacabado en relación con el plan inicial. En él se ve la mano de dos talleres de canteros diferentes. Los primeros, foráneos sin duda, habrían sido unos auténticos virtuosos y se habrían encargado del ábside del templo. 

En opinión del historiador Agustín Gómez -experto en iconografía medieval- da la impresión de que el artista original habría abandonado repentinamente la obra, dejando capiteles a medio hacer y un templo donde solo se había construido la cabecera. El segundo taller se habría encargado de colocar los diferentes elementos ya iniciados y, en función de esto, acabar el resto de la nave. La diferencia en la calidad escultórica es más que notable entre ambas fases.

Sobre ese primer taller de cantería -o maestro cantero- se ha especulado hasta la saciedad, ya que manejaba unos conceptos arquitectónicos y ornamentales casi desconocidos a nivel peninsular y de una complejidad que aún hoy nos maravilla. De él se ha dicho que era buen conocedor de las técnicas constructivas musulmanas; que tenía vinculación con la escultura Borgoñona y que la calidad de su labra estaba al nivel del mejor románico europeo. 

Las analogías e influencias más repetidas por los expertos son las orientales bizantinas y silenses, llegando a mencionarse Cluny, Santa Sofía de Constantinopla, La Mezquita de Córdoba, etc… Pero sobre todo, hay una similitud muy pronunciada entre los arcos trilobulados de San Vicentejo y una parte de la cripta de la Catedral de Santiago, y lo mismo ocurre con los capiteles interiores. 

Agustín Gómez opina: “… ello nos permite suponer que el artista que realizó alguno de los capiteles de San Vicentejo pudo trasladarse a Compostela y allí integrarse a los escultores que trabajaron en la cripta”. Cronológicamente sería factible esa vinculación, puesto que la cripta compostelana se inició seis años más tarde, en 1168. 

 Autores como el profesor Plazaola hablan del “trasiego de artesanos, maestros constructores y monjes desde Borgoña y Languedoc a Compostela”, y de “la transmisión de fórmulas constructivas y modos estilísticos que provocaron influjos en ambos sentidos”.

 Esto ocurrió no solo en las rutas compostelanas que conocemos hoy día, sino también en aquellas alternativas que tuvieron especial relevancia mientras las tierras de las riberas navarra y riojana y los caminos abiertos de la Meseta se encontraban en poder musulmán, como bien explicaba Micaela Portilla. El valle del río Ayuda fue una de esas opciones seguras y muy transitadas durante aquella época.

Recientemente, esta ermita aparece en la novela de éxito «El silencio de la ciudad blanca», en la que se comenta al hablar sobre la misma: «…esta pequeña maravilla románica atraía a expertos desde hacia décadas…«, «…una de sus curiosidades arquitectónicas consistía en un pequeño óculo de piedra enmarcado en un triángulo sobre el ábside

Pero… ¿Qué misterios oculta esta iglesia para generar inquietud incluso a día de hoy?.

Para curiosos que deseen saber más os dejamos un enlace: «El enigma templario de San Vicentejo»


3. Comer en la zona:

Restaurante Urgora

La Legua
Crta N1 km333, 
+34 945 37 30 99


4. Pueblo Maldito de Ochate

Tres fueron las epidemias que devastaron el pueblo de Ochate, quedando solitario y engullido por la naturaleza. Más tarde se vivieron diferentes avistamientos y luces en el cielo, extrañas desapariciones, escabrosas voces que rompían el silencio, densas nieblas que emergen en el despoblado, sombras antropomorfas, suicidios… así es Ochate, el pueblo maldito… ¿o no?


Ochate, el pueblo maldito

A tan solo 20 kilómetro de Vitoria-Gasteiz nos topamos con uno de los lugares que más expectación ha suscitado entre la multitud. Un rincón del Condado de Treviño con un oscuro pasado lleno de misterios sin resolver, ¿O quizás esos enigmas han sido infundados por una antigua historia adornada a base de leyendas locales? Desgranemos más a fondo Ochate y descubramos su realidad.

La leyenda del pueblo fantasma de Ochate

Todo comenzó en 1981 cuando periódicos y diarios especializados de la época publican una fotografía bajo el título “El OVNI de Treviño”. Ésta foto es tomada por Prudencio Muguruza Guerrero, un joven vitoriano que, paseando por las inmediaciones de Aguillo, se topó con una especie de bola incandescente.

Pero no es hasta 1982 que estalla el revuelo de Ochate. A raíz de su fotografía, Muguruza se interesa por la zona, en especial por Ochate, llevando a cabo varias investigaciones sobre el pueblo abandonado. Es cuando aúna historia y leyenda publicando un artículo en la revista paracientífica más importante de la época “Mundo Desconocido”, el cual revolucionó por completo a las masas.

Es el comienzo de la historia negra que ha rodeado a Ochate durante años y la adopción del sobrenombre “Ochate, el pueblo maldito”. Hasta aquí se acercaron aficionados a lo paranormal, investigadores, ufólogos, etc. Incluso se han llevado a cabo rituales, sesiones de güija y espiritismo.


Diversas pintadas en la ermita de Burgondo, Ochate.

Unos años después, en 1987, un grupo de investigadores encabezados por Alberto Fernández, se aceraron a Ochate con la idea de captar en sus grabadoras voces de ultratumba. 

Consiguieron captar dos psicofonías, convirtiéndose en las más famosas del lugar: “Pandora” o “Kanpora” y “¿Qué hace la puerta cerrada?”. Lo insólito vendría a la hora de regresar a sus vehículos. 

Los compañeros de Alberto lo encontraron asfixiado dentro de su coche con las ventanillas precintadas.

Con el paso del tiempo todo parecía calmarse, pero no tardó en llegar una nueva inyección de misterio. En 1999 Iker Jiménez publica su libro “Enigmas sin resolver”, donde vuelve a hacer hincapié en los fenómenos paranormales ocurridos en Ochate, añadiendo, a lo ya conocido por Muguruza, misteriosas nieblas que aparecen como por arte de magia, varios suicidios y seres extraños que recorren la zona.

En su artículo titulado “Luces en la Puerta Secreta”, Muguruza nos narra los sucesos oscuros y paranormales que han ocurrido en Ochate. 

Demos un repaso por los más significativos.

El pueblo sufre en el siglo XIX tres graves epidemias en apenas una década. La primera, en 1860, es protagonizada por el tifus. Poco después, en 1864, llega la viruela. 

Y finalmente en 1870, y más devastadora, Ochate es azotada por el cólera dejando tal número de cadáveres que ya no cabían en el cementerio. Vecinos de pueblos cercanos tienen que llevar a cabo los enterramientos en una ladera cercana. Lo realmente misterioso es que ésta epidemia solo afectó al pueblo maldito.


Dos años antes del exterminio, el párroco del pueblo, Antonio Villegas, desaparece para siempre de camino a la ermita de Burgondo. Nunca más se supo de él.

Muguruza también hace hincapié en la desaparición de un vecino de Marquínez, varios perros y extrañas luces que recorren los cielos.

La verdadera historia de Ochate

Para encontrar la primera referencia escrita sobre Ochate nos tenemos que remontar hasta el año 1025, donde se muestra en el documento de la “Reja de San Millán”, con el nombre de Gogate.

Se tienen evidencias medievales de una ocupación anterior, gracias al descubriendo de una necrópolis (siglos IX-X) próxima a Ochate. Ésto no es novedoso en el Condado de Treviño, recordar que en el pueblo de Laño tenemos las cuevas eremíticas de Las Gobas y Santorkaria.


Necrópolis cercanas a Ochate.

Gogate estaba localizado al oeste del actual Ochate, en una zona llamada Alto de San Pedro y muy cerca de la necrópolis medieval. Un punto estratégico por el cual transcurría la antigua Ruta del Vino y el Pescado, un camino comercial que unía la Rioja Alavesa con el mar Cantábrico.

La siguiente mención la encontramos en la “Nómina Calagurritana” (1238-1257). Aquí ya adopta un nombre distinto, Chochat.


Pocos años después, en 1295, Chochat será abandonado durante más de doscientos años. Hasta que en 1522 vuelve a ser ocupado por varias familias. 

El pueblo de Chochat se convierte ahora en el actual Ochate, cambiando también su ubicación al margen contrario del pequeño arroyo. Es ahora cuando se construye la nueva iglesia de San Miguel Arcángel, actual torre que todavía queda en pie.


Primer encuentro con la torre de San Miguel Arcángel.

Se cree que la bonita portada de San Miguel Arcángel, ahora instalada en la iglesia de Uzquiano, no procede de la iglesia de Ochate, sino de un templo anterior, la ermita de San Pedro de Chochat. Y las familias que construyeron San Miguel utilizaron ésta portada como decoración de su nuevo templo.


A principios del siglo XIX se abrió el nuevo Camino Real Nuevo de Vitoria Laguardia, dejando a Ochate fuera de éste importante trazado mercantil. Esto fue el comienzo de su fin. Poco a poco el pueblo fue perdiendo importancia y los habitantes se acabaron desplazando a pueblos cercanos como Imíruri.

Es cierto que Ochate estuvo afectada por la pandemia de gripe española en 1918, pero solo hay constancia de una muerte. Nada que ver con las tres epidemias que apunta Muguruza.

El último caso que dio fin al pueblo maldito fue el asesinado impulsado por Jacinto Ramírez. Jacinto era una persona agresiva y algo desequilibrado lo que provocó que varias familias del pueblo abandonasen el lugar. 

Pero es en 1936 cuando Jacinto asesina a otro pastor en una de las viviendas de la aldea. Es así como Eusebio, único habitante de Ochate, decidiese marcharse. El pueblo fantasma ya es una realidad.


Vivienda donde Jacinto Ramírez asesinó al pastor.

La ermita de Burgondo

En el alto de una pequeña colina, al este de la iglesia de San Miguel, aún podemos ver los restos de lo que fue la ermita de Burgondo. Un lugar muy importante en aquella época, hasta el punto de que tenía su propia Cofradía. Hoy día, cada 15 de agosto se sigue celebrando en éste lugar la romería.


Hay otro hecho que se sumó al misticismo del lugar. En el verano de 1947 tuvo lugar una fuerte tormenta, siendo la ermita de Burgondo azotada por un rayo. Victor Moraza, vecino de Imíruri, contemplo el suceso y acudió inmediatamente al templo. 

Entre los restos, Moraza encontró un medallón con la imagen de una Virgen, objeto que seguramente fue dejado allí durante su construcción. El medallón de Burgondo se reparó y actualmente vuelve a su lugar de origen cada 15 de agosto, durante la romería.

El párroco desaparecido, Antonio Villegas

Antonio Villegas era un joven párroco destinado a Ochate. Su ilusión era ejercer en su pueblo natal, por lo que permanecer en ésta pequeña aldea no era de su gusto. Tras varios intentos de pedir un cambio de destino, finalmente Villegas acabó desapareciendo a finales de 1871.

Se supo en varias ocasiones, a través de una carta escrita por Villegas al cura de Imíruri en 1872 y una investigación por parte del obispado de Calahorra en 1885, que Villegas se había establecido en Brasil junto a su antigua sirvienta, de la cual estaba enamorado.

Con estos datos se rebate por completo la historia de Muguruza, que sostenía que Antonio Villegas había desaparecido en 1868 mientras acudía a la ermita de Burgondo. Como puedes observar, tampoco coinciden los años de la desaparición.

Investigaciones históricas sobre Ochate

No puedo finalizar éste artículo sin nombrar a la primera persona que puso en entredicho la historia de Muguruza. Enrique Echezarra, un investigador vitoriano, publicó un artículo en 2001 titulado “Ochate ¿un pasado fraudulento?” donde desmentía, bajo datos fehacientes, muchas de las alusiones que hizo Prudencio Muguruza en 1982.

Más tarde, en 2007, vio la luz “Ochate, realidad y leyenda del pueblo maldito”, un libro de Antonio Arroyo y Julio Corral en el cual, y tras varios años de investigación, aportaban nuevos datos al ya trabajo de Echezarra.

Si quieres ampliar la información sobre Ochate, te recomiendo encarecidamente visitar la web www.ochate.com, la cual me ha servido para informarme a la hora de redactar éstas líneas.

Cómo llegar a Ochate, el pueblo maldito


A Ochate no se puede llegar en vehículo, para ello tenemos que dejarlo en Imíruri, desde donde comenzamos nuestra travesía a pie.

 Seguimos por un camino hasta llegar a un gran almacén donde tenemos dos posibilidades, ir a ver la necrópolis (una pequeña senda a la izquierda) o ir directos a Ochate (senda de la derecha).

        

El trayecto para llegar a Ochate es fácil y en 30 minutos estaremos en la torre de San Miguel Arcángel. Para visitar la ermita de Burgondo hay que subir por una ladera durante 500 metros.

Sea como fuere, Ochate ha sufrido en sus piedras las marcas producidas por la inconsciencia de sus visitantes. Es un lugar con mucha historia que debemos cuidar entre todos.



 

5. Marquínez: Ermita de San Juan

Ermita de San Juan, Marquinez

La ermita de San Juan de Marquínez es una de las iglesias Alavesas más interesantes. Está situada en un paraje idílico frente a los Montes de Iturrieta, rodeada de eremitorios, y su estado de conservación es perfecto. Hay una relación arquitectónica con al iglesia de San Vicentejo, en la misma zona.

Se conoce su fecha de construcción (“hedificato”) por la inscripción existente en la fachada sur, junto a la portada.. Según la citada placa, se construyó en al año 1226 .

La inscripción reza así:

HEDIFICATIO: HUIUS: TEMPLI: FUIT: FACTA: SUB: ANNO: D: OMNI: M: CC: XX: VI: NONO: KL: DECEMBRIS: IOHE: PETRI: EPO: EXISTENTE: IN: CALAGURRA: ET: REGNANTE: FERDINADDO: IN: CASTELLA: ET: M: ARCHIDIACONO: IN: ARMENTIA: ET: FORTUNIO: DE: MARQUINIZ: ARCHIPRESBITERO: IN: TRIVINIO: ET: GARSIAS: DE: PANGUA: MAGISTRO: IN: ARMENTIA: UT: VIDENTES: HOC: SCRIPTUM. ORENT: PRO: ANIMIA: EPI: ESPECIALITER: ET: OMNIBUS: BENEFACTORIBUS: HUIS: TEMPLI.

(Este templo se edificó el día noveno de la calenda del mes de diciembre del año del señor 1226, siendo Juan Pedro, obispo de Calahorra y reinando Fernando de Castilla y siendo M arcediano en Armentia y fortunio de Marquínez arcipreste en Treviño y garcía de Pangua maestro en Armentia. Para los que vean esta inscripción rueguen especialmente por el alma del obispo y por todos los benefactores de este templo .)

El edifico es de planta rectangular con la cubierta a dos aguas. En la fachada sur se encuentra la portada y en el lado este, el ábside semicircular, con cubierta cónica.

Ermita de San Juan, Marquinez

Adosadas al ábside hay dos medias columnas rematadas por capiteles. La cornisa y canecillos carecen de decoración. También posee una imposta ajedrezada que lleva hasta la portada del lado sur. No continúa en el muro norte.

La portada con arco apuntado, como casi todos los de esta zona, se asienta sobre tres pares de columnas. 

Los capiteles están adornados con hojas de acanto y rostros humanos surgiendo de entre elementos vegetales. 

La arquivolta externa es de grueso baquetón, le sigue otra con hojas de acanto, la siguiente es de baquetón, continúa otra con un entrelazado seguido por una hilera de besantes y una piña en su interior, la siguiente vuelve a ser un baquetón, la siguiente arquivolta es de hoja de acanto, continúa otra con baquetón, luego una hilera de besantes y termina con una en baquetón.

Sobre la portada hay un tejado con cornisa ajedrezada y canecillos sin ornamentación. Tiene tres adornos circulares, uno central y los dos restantes, laterales.

En el lado sur hay dos ventanas, la situada en el lado de presbiterio presenta tres pares de columnas sin capiteles y arcos de medio punto con arquivoltas en forma de baquetón y la del cabecero presenta una arquivolta central con hojas de acanto y cerrando el arco, una cenefa ajedrezada. La ventana de ábside es parecida y sólo tiene dos pares de columnas. Esta abundancia de vanos es inexistente en el muro norte.

Restaurado por la diputación en 1958 y después se ha hecho algún pequeño arreglo.

COMO LLEGAR:

Desde Álava, coger la carretera que se dirige al Condado de Treviño A2124 y que atraviesa los montes de Álava. Pasaremos por San Vicentejo, donde merece una parada y continuaremos hasta un cruce de carreteras dirigiéndonos a la izquierda en dirección a Saraso y continuaremos hasta encontrar un desvío a la izquierda en dirección al bonito y tranquilo pueblo de Marquínez. A las afueras de dicho pueblo en dirección a Arlucea, encontraremos la ermita de San Juan

Entorno apacible. Bellos lugares para hacer senderismo.

6. Arlucea: Iglesia de San Martín

Iglesia de San Martín, Arlucea

La Iglesia de San Martín de Arluzea presenta una estructura compleja en la que se superponen las diferentes etapas constructivas del templo. 

La primera parece corresponder al siglo XIII, del que conserva considerables elementos en estilo románico tardío. 

A éstos se superponen otros de siglos posteriores en estilos gótico, renacentista y barroco, siendo el románico-gótico el que se corresponde con el volumen mayor de la obra.

Asentada sobre roca viva, consta de un cuerpo principal y una serie de elementos adosados por sus caras sur -el pórtico y la torre- y este -la sacristía, que no es otra cosa que el ábside del templo primitivo-. 

Iglesia de San Martín, Arlucea

Presenta muros de sillería, sillarejo y mampostería que permiten identificar distintas fases constructivas de la obra.

El templo presenta planta rectangular, nave única de tres tramos, y ábside ochavado. Se levanta, en parte, sobre los restos del antiguo templo románico. 

La nave se cubre con una sucesión de tres bóvedas estrelladas con claves sin decorar, de la segunda mitad del siglo XVI, apoyadas en ménsulas sencillamente decoradas con dentículos o rosetas geométricas. 

El coro presenta un único arco escarzano apoyado sobre pilastras con basas y jambaje de molduras al gusto gótico. Dispone de dos portadas: la primitiva, con apoyos y arquivoltas y decoración a base de motivos vegetales y animales, sirve en la actualidad de baptisterio; y la portada actual, abierta hacia el pórtico, está realizada con arco de medio punto de tres arquivoltas baquetonadas.

En su lateral sur, se adosa un pórtico románico con ocho arcos de medio punto. Entre los arcos dispone de contrafuertes exteriores con canecillos de época románica con mascarones y figuras monstruosas; y en el interior, rostros humanos y adornos vegetales.

Dada la cantidad, variedad y riqueza de elementos, tanto estructurales como decorativos, que conserva de época románica resulta un valioso ejemplo de la arquitectura rural de la Montaña Alavesa.

7. Okina: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Iglesia de Okina, Alava

Posee una portada protogótica del siglo XIII, así como un retablo mayor de pequeñas dimensiones y reedificado en el siglo XVIII, si bien alberga elementos del original de finales del siglo XVI. ​La torre, cuadrada en planta, es de tres cuerpos, datando el último del año 1884. 

El interior, rectangular, se divide en tres tramos, abriéndose el primero en dos pequeñas capillas a cada lado. En el pueblo existieron además, las siguientes ermitas desaparecidas: San Cristóbal, San Cristóbal Zarra y San Sumate.

Oquina (en euskera y oficialmente Okina) es un pueblo del municipio de Bernedo, en la provincia de Álava (País Vasco, España), ubicado a unos 15 kilómetros de Vitoria-Gasteiz y a una altitud de unos 800 metros.

Está situado al noroeste del municipio, en un valle de la estribación sureste de los Montes de Vitoria, a 794 metros de altitud. El río Ayuda atraviesa Oquina, siendo la localidad uno de los puntos de subida al monte Capilduy. 

El pueblo es bastante conocido por el puerto al que da nombre (puerto de Oquina), que da acceso a la localidad desde Ullibarri de los Olleros y es frecuentado por los ciclistas aficionados alaveses.

También lo es por el desfiladero que lleva su nombre y que horada el río Ayuda en dirección hacia Sáseta, de gran riqueza paisajística y vegetal y muy visitado por los montañeros de Vitoria. Es recorrido por el GR-38 (Ruta del vino y del pescado).

Nombre
Aparece como Okina en 1025 en el Cartulario de San Millán de la Cogolla. En 1257 aparece recogido como Oquia, Oquina en documentación de 1258.

Historia 
A principios del siglo XX Enrique de Eguren descubrió en el término de Oquina un túmulo dolménico, habiéndose encontrado en el término restos de osamentas humanas, trozos de cerámica y puntas de flecha.​ 

En el inventario que hace el abad Mirón de los bienes del Monasterio de San Martín de Albelda a finales del siglo XI, se dice expresamente que el rey Sancho IV de Pamplona dio en el año 1073 a dicho monasterio riojano la iglesia de Santa María de Oquina con todas sus pertenencias. Posteriormente erigida como villa, constituyó una Hermandad realenga de la cuadrilla de Vitoria. 

Esta Hermandad constaba solamente de la villa de Oquina, y estaba representada en los congresos de provincia por el procurador de Vitoria. Su gobierno lo constituían un alcalde ordinario, su teniente y un regidor."

8. Parque Natural de Izki 

es una extensa zona eminentemente forestal recorrida por el río Izki y bordeada por montañas, con la cota más alta en el Monte Kapildui (1.176 m).

Estás en un rincón ideal para realizar turismo ornitológico, paseos y excursiones a pie, en bicicleta o a caballo.

Izki alberga la reserva de "Quercus pirenaica" mayor de Europa y en su seno se ha desarrollado una peculiar cultura rural digna de conservar y conocer.

Desde Korres puedes atravesar el Barranco de Izki y llegar hasta Bujanda. La espectacular foz del río Izki y una amplia zona recreativa te permitirán disfrutar en solitario y familia.


Parque Natural de Izki 

El Parque Natural de Izki, considerado por muchos como “La Capadocia Alavesa”, nos permite descubrir a través del senderismo sus bellos parajes, ricos en flora y fauna. 

Además, dispone de un amplio mapa de rutas perfectas para recorrer con niños, a pie o en bicicleta.

Izki es el tercer parque natural más grande del País Vasco y alberga multitud de paisajes en sus más de nueve mil hectáreas. 

Parque Natural de Izki 

En sus bosques encontramos una gran variedad de especies arbóreas, como robles, carrascales, hayas, abedules o marojos, los más abundantes en el área; mientras que en sus humedales son frecuentes los nenúfares blancos y las plantas carnívoras.

El parque es también el hábitat de numerosas especies animales. Los anfibios abundan cerca de los ríos y charcas, y en el cielo es fácil avistar buitres, halcones o águilas reales. Las zonas más altas del lugar están destinadas al pasto de vacas, yeguas y ovejas.

Parque Natural de Izki 

Entorno cultural

Cuevas, ermitas, castillos y pequeños yacimientos arqueológicos añaden encanto a un paraje de por sí encantador. 

El pueblo de Corres, de época medieval, es el único lugar habitado dentro del parque, aunque en los alrededores hay muchas más municipios de gran riqueza gastronómica y artesanal, con romerías y fiestas tradicionales en todas las épocas del año. 

Corres, Alava
dentro del Parque natural de Izki

Los más cercanos son los de Maeztu, Apellaniz, San Román de Campezo y Antoñana. Estos cuentan, además, con una gran oferta de casas rurales donde pasar la noche.

Actividades en familia

Entre las rutas más interesantes para hacer en familia encontramos La Senda El Paseo, que nos lleva desde la localidad de Urturi a La Venta. En 40 minutos de camino tranquilo, recorremos 2,1 km, a la vez que nos adentramos en pleno bosque de marojales, zona de hayas y abundante acebo. 

Podemos cruzar también el arroyo del Paseo, cuyas aguas se dirigen al río Ega. El trayecto finaliza en la confluencia con la senda Los Arrieros, donde si seguimos con ganas de pasear, podemos seguir hasta el pueblo de Quintana.

Otras rutas de bajo nivel de dificultad aptas para recorrer en familia son La Senda Bujanda, que en 3,5 km y aproximadamente una hora de camino, recorre los municipios de Corres y Bujanda. Comienza en la Cueva de la Ballena, en la zona sur de Corres, y nos introduce en un camino lleno de pequeños ríos y maravillosas vistas, como el barranco que ha formado el río Izki. 

Otra opción es La Senda Ullibarri, que pasa por el icónico bosque de marojos de la zona, encontrando a su paso el puente de Artikuzubia y la Ermita de La Virgen de la Peña en 3,3 km de recorrido.

Parque Natural de Izki 

El centro de información del Parque Natural de Izki organiza también exposiciones, talleres, excursiones y más actividades para divulgar los valores de la naturaleza y permitir al visitante disfrutar al máximo del otoño alavés y de una jornada al aire libre.

 

9. Bernedo

En la Montaña Alavesa, donde las aguas de los ríos Ega e Inglares unen las tierras castellanas y navarras, se encuentra el pueblo de Bernedo: un enclave que, a los largo de los siglos, ha sido motivo de enfrentamiento entre ambos reinos.

Recreación de la Antigua Villa de Bernedo

Por su situación estratégica, en la Edad Media fue una fortaleza amurallada, y en ella había un castillo. El rey Sancho el Sabio de Navarra, en 1182, la nombró villa y le concedió los fueros. 

Sus pueblos y aldeas siempre estuvieron gobernados por alcaldes, que eran nombrados por los reyes o señores que los poseían. 

A lo largo de la historia, los pueblos de los alrededores se han ido uniendo a su ayuntamiento para poder beneficiarse de sus fueros y de los favores de sus dueños. 

En los archivos consta cómo ya en 1556 Navarrete era una aldea perteneciente a Bernedo. San Román de Campezo y Quintana se unían en 1965, y Marquínez y Arluzea, junto con Berroci, Okina e Izarza, se incorporaron en 1976.

Villa de Bernedo

cuadros: M. Zubizarreta

La villa de Bernedo fue plaza-fortaleza amurallada con castillo y torre almendrada. Por su enclave fronterizo y paso obligado a tierras riojanas, los reinos de Castilla y Navarra se la disputaban.

El Rey de Navarra, Sancho el Sabio, le concedió sus fueros en el año 1182 y la nombró villa. 

Durante tres siglos formó parte del Reino de Navarra. Siempre estuvo gobernada por alcaldes, y los reyes siempre respetaron sus fueros.

Los habitantes de la villa mantuvieron siempre arreglado su castillo y muralla, de los que se sentían orgullosos. 

Por ese motivo, y para compensar su trabajo, Carlos III de Navarra les concedió el peaje de paso a Cabredo.

Bernedo había pasado a la Corona de Castilla en 1476 y los Reyes Católicos la incorporaron a la ciudad de Vitoria en 1490. 

El Señorío de los Ayala, durante los siglos XIV y XV la gobernó, aunque sólo la mantuvo 2 generaciones, ya que el heredero del Mariscal, famoso comunero, tuvo que abandonarla, no sin antes reconstruir una torre que había derribado en la plaza del pueblo, junto a la iglesia.

D. Diego Martínez de Álava se hizo cargo de la plaza, pero no gozaba de las simpatías de sus habitantes por ser enemigo del anterior alcalde, D. Pedro López de Ayala, muy amado por los vecinos. 

Cuando D. Pedro se levantó contra Carlos V, en la guerra de las Comunidades, el pueblo apresó a D. Diego para devolver a D. Pedro el gobierno del castillo. 

Bernedo hoy

Al terminar la guerra, y derrotado el Conde de Salvatierra, Bernedo volvió a ser gobernado por los Martínez de Álava desde su palacio de Esquibel en Vitoria.

Juan de Quintana fue el último gobernador y tenía su casa en la calle la Sarrea, junto al Portal. Carlos III lo cedió al principado de Viana.

Bernedo ha sido paso obligado para mercaderes y viajeros. Cabe resaltar las dos ventas y el hospital que tenía.

Bernedo

Ermita rupestre de San Tirso

En lo alto de la Sierra de Cantabria, en una gran peña, se encuentra la ermita rupestre de San Tirso.


Está construida dentro de la cavidad de la roca, y una verja cuida de la imagen rústica del santo.

Desde su altura, San Tirso vela por los pueblos de su alrededor y todos los años, los lunes de Pentecostés, los feligreses suben en romería a visitarlo.

El camino hasta la ermita parte del Santuario de Nuestra Señora de Okón. Cubierto de hayedos, y estrecho en algunos tramos, este camino, que hay que hacer a pie, esta señalizado en todo momento y no tiene perdida.

Ruta a San Tirso desde Bernedo


La ermita rupestre de San Román

en San Román de Campezo, es uno de los edificios más destacables, ya que desde allí se pueden admirar las impresionantes panorámicas del valle de Ega y la Sierra de Toloño. 

Las peñas de Muela y El Santo se elevan al sur del Parque Natural de Izki, en Álava. 

Son dos altivos escarpes rocosos que se alzan sobre San Román de Campezo, en cuyos farallones está excavada la curiosa ermita de San Román. 

Camino a la Ermita Rupestre de San Román

La subida desde San Román es la más directa, corta y cómoda. 

Los altos, con una fauna y vegetación de alto valor ecológico, son llanos y se prestan a reposados paseos familiares, con la posibilidad de disfrutar del vuelo de buitres leonados, águilas y todo tipo de rapaces, después de que la declaración de este territorio como espacio protegido haya permitido a la fauna silvestre recuperarse y multiplicarse. 

El clima es seco y la sierra se puede visitar incluso en los meses más fríos

Asimismo, llaman la atención los restos de una abejera tradicional en Arluzea, formada por un pequeño edificio.

Ermita Rupestre de San Román

En la villa de Bernedo, por otro lado, se conservan los restos del recinto amurallado como la puerta oeste de acceso y un castillo en ruinas, ubicado a los pies de la Sierra de Toloño. 

Todo aquel que decida visitar Bernedo a comienzos de septiembre, tendrá la posibilidad de disfrutar de la romería que se celebra el día 8 de ese mes en las cercanías del Santuario de Santa María de Ocón. 

Ermita de Nuestra Señora de Okón

A un kilómetro del pueblo de Bernedo y a los pies de la Sierra de Cantabria, entre hayedos, se encuentra la ermita dedicada a Nuestra Señora de Okón, que desde la Edad Media es venerada por los lugareños.

Nuestra Señora de Okón, Bernedo

Desde el pórtico de su ermita se contempla la hermosa sierra, con sus riscos y cumbre escarpada con las peñas de San Tirso y Dos Hermanas.

El templo es rectangular, con cubierta de bóveda nervada y ábside semiexagonal. Lo único que queda de su época medieval son los contrafuertes, la espadaña y el material de su primitiva construcción. En el siglo XVI o XVII se reformó.

El pórtico se compone de tres arcos rebajados con espadaña.

El retablo lo forman el camerín de la virgen, una «Andramari» medieval del siglo XIII o XIV. A sus lados, dos relieves de la Anunciación y la Visita de la Virgen a su prima Santa Isabel, y junto al sagrario, otros dos relieves de San Lucas y San Marcos.En los altares laterales, las imágenes de Santa Lucia y San José.

Robles, nogales y hayas pueblan el bosque que rodea la ermita, y en una de sus campas podemos encontrar una fuente-lavadero, recientemente restaurada. También dispone Okón de asadores y mesas para el disfrute del visitante, así como un hermoso comedor al lado de la ermita. Un parque infantil y la exposición en sus campas de los aperos de labranza que se usaban antaño, completan el bonito entorno de Okón.

Entre las leyendas está la del «Haya de la Virgen», cuyas hojas florecen en primavera con quince días de antelación respecto a las demás hayas. Otra leyenda nos traslada al camino viejo, donde encontramos una encina con el tronco casi quemado por un rayo. Todas las primaveras, sus hojas florecen, y los lugareños creen que en ella se apareció la Virgen, y han colocado junto a la encina una hornacina con una pequeña imagen.

10. Villa Amurallada de Labraza

Labraza, Rioja Alavesa

La imagen de la acrópolis de Labraza situada a 677m de altitud es una imagen medieval. 

Una villa medieval parcialmente reformada durante el siglo XVI que después de haber perdido sus funciones castrenses ha ido deteriorando su aspecto impresionante. 

El asentamiento de la población y la propia estructura de su complejo defensivo la hacen una de las poblaciones de más recio aire militar de la zona. Se trata, no obstante, de un territorio pequeño y de escasa población, que adquiere personalidad política diferenciada por motivos estratégicos y militares. 

Su preocupación por la fortificación de la villa fue constante. 

Se sabe que a comienzos del segundo cuarto del siglo XV se contrató un cantero al que pagaron una cantidad económica considerable. 

Labraza, Rioja Alavesa

Posiblemente las marcas que existen en las piedras dejadas por los canteros sean la firma del trabajo por el cual cobraban..

El Fuero de Labraza

En nombre de nuestro Señor Jesucristo. Yo Sancho, por la gracia de Dios Rey de los pamploneses, hago esta carta para todos mis pobladores de San Cristobal de Labraza, tanto presentes como futuros, de manera que decretamos daros buenos fueros y buenas costumbres... / /...Quien esta carta y estos fueros y estas costumbres quisiera romper o quebrantar sea maldito separado de Dios Padre e Hijo y Espíritu Santo y de Santa María, madre de nuestro Señor Jesucristo y sea en la maldición de los ángeles, arcángeles, patriarcas, profetas, apóstoles, evangelistas, mártires, confesores y de las vírgenes y de todos los elegidos de Dios y sea condenado con Judas el traidor en el infierno inferior y perezcan como perecieron Sodoma y Gomorra, sean sus días contados, su mujer viuda y sus hijos huérfanos, sean borrados del libro de los vivos y no se haga más mención de él, amén. Y además de esta maldición pague al señor Rey 10000 maravedis. ( fuero de Labraza 1196)

Pareciera como si la Labraza de alto valor estratégico de los siglos X-XII, que hizo que Sancho el Fuerte le concediera un Fuero especial, perdió pronto ese papel estratégico en beneficio de otras rutas y otras villas navarras próximas, como Viana, fundada por el mismo rey 20 años más tarde.

Fuero de Labraza

Tras la incorporación de Labraza a Álava a principios del XVI se desató una guerra fiscal entre Labraza y otros pueblos alaveses de su entorno y los pueblos navarros vecinos como Lapoblación, Meano o Marañón, que exigieron un alto pago por pasar vinos y otros productos por sus puertos y esto supuso un hándicap importante respecto a Labastida, Villabuena, Elciego, San Vicente… localidades por otra parte más próximas a los mercado de destino, Bilbao y Vitoria.

Obviamente, el limitado tamaño de la Villa, motivado por la escasa disponibilidad hídrica también va a tener mucho que ver. 

La villa la diseñó Sancho el Fuerte para poco más de una cincuentena de familias (unos 300 habitantes) y casi siempre se ha movido cerca de esa cifra, excepto en los últimos 100 años, cuando fue descendiendo poco a poco desde los 240 habitantes a menos de la tercera parte.

Ese aislamiento secular, ese minúsculo tamaño, esa mediterraneidad, esa “navarridad” de Labraza convierten a la Labraza actual en un enclave muy especial, muy sorprendente.

Se comprende así que en 2008 Labraza ganara el Premio Mundial de Ciudades Amuralladas

11. Comer en la zona:

Restaurante Sidreria Casa Armendariz
Calle Navarro Villoslada 15,
31230 Viana España
+34 948 64 50 78

Tres Tinas
Calle Serapio Urra 2,
31230 Viana España
+34 948 64 60 39

Cafe Bar D&T
Avenida de la Paz 39 Bajo, 
26004 Logroño España
+34 941 03 49 08


12. Otras Rutas Cercanas


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