viernes, 31 de enero de 2020

En Ruta por el Románico del Duero: De Toro a Zamora (I)


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Colegiata de Santa Maria la Mayor de Toro

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Cimborrio de la Catedral de Zamora

La ciudad de Toro se sitúa en el noroeste de España a treinta kilómetros al este de la capital de la provincia, a sesenta de Valladolid, y a setenta de Salamanca. Toro se enclava en una atalaya natural a 739 metros sobre el nivel del mar. 

Es una ciudad amable, tranquila y llena de parajes cercanos al rio Duero. Su patrimonio arquitectónico y cultural son dignos de visitar y con una población cercana a los 10.000 habitantes, Toro tiene mucho que ofrecer al visitante y al turista.

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Calle Principal, Toro

La ciudad está llena de monumentos y de historia. Ciudad vaccea llamada “Arbocala” de donde se cree que parte el monolito “verraco” que da nombre a la ciudad ya que asemeja a un Toro.

La provincia de Toro lo fue de Castilla hasta el siglo XIX. Miradores y parajes increíbles, panorámicas de la Vega y su alfoz dan a Toro un enclave privilegiado dentro de la llanura castellana.

Indice:
  1. Como llegar
  2. Algo de Historia sobre Toro
  3. Colegiata de Santa María la Mayor de Toro
  4. San Salvador de los Caballeros
  5. San Lorenzo el Real
  6. Ermita de la Virgen de la Vega o Cristo de las Batallas
  7. Monasterio del Sancti Spiritus
  8. Arco del Reloj
  9. Cosas Obligatorias que hacer
  10. Museo del Queso Chillón
  11. Enoturismo en Toro
  12. Comer en Toro

1. Como llegar


Situado al este de la provincia, está a tan sólo 32 Km. de la capital zamorana, y muy próximo también, a las capitales de las vecinas provincias de Salamanca y Valladolid.

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De Salamanca dista 72 Km., y de la capital Vallisoletana, 64 Km.

Otro punto de referencia clave es Madrid, de la que tan sólo la separan 220 Km.

Coordenadas GPS: 41.521111,-5.394065

Si tienes planeado viajar en transporte público, aquí tienes información que puedes necesitar.
Viajar en autobús

Estación de Autobuses de Toro
Calle Alba, 4
49800 Toro, Zamora
+34 980 69 32 36

Estación de tren de Toro
Cuenta con servicios de media distancia.
Calle Estación, s/n
49800 Toro (Zamora)
+34 902 240 505

Viajar en avión

Los aeropuertos más próximos son los de Valladolid y Salamanca.
+34 902 404 704

2. Algo de Historia sobre Toro

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La zona de la ciudad de Toro estuvo habitada incluso en épocas prerromanas por tribus vettonas. 

Así se han encontrado verracos de granito como los que se encuentran en los famosos Toros de Guisando

Lo que se desconoce es si existió ocupación romana. 

Se cree, aunque no está claro que el rey godo Leovigildo pudo construir una fortaleza como punto de partida para dominar a los Suevos; pero tras la invasión musulmana y el establecimiento del “Desierto del Duero”, la zona quedo inhabitable con siglos.

Existen diversas teorías sobre el primigenio asentamiento humano en el actual solar de la ciudad de Toro. 

De ellas la más aceptada se basa en el conjunto de piezas o vestigios arqueológicos de origen celtíbero que, según señala Navarro Talegón en su «Catálogo monumental de Toro y su alfoz», «patentizan la existencia de un castro que posiblemente se corresponda con la antigua ciudad vaccea citada por el geógrafo y astrónomo griego Ptolomeo» y que otro historiador mucho más reciente, Gómez-Moreno, «hizo coincidir» con la Arbocela del «Itinerario de Antonino» -recopilación de rutas del Imperio Romano-, situada en la calzada de Mérida a Astorga y Zaragoza, en el ramal de esta última que parte de Ocelu Duri. 

Una población que, según Navarro Talegón, cabe identificar con la «Arbocala», cuya conquista por Aníbal es mencionada por Tito Livio en sus «Décadas». 

De esa época sería uno de los principales símbolos actuales de la ciudad, el denominado verraco, un toro de granito que fue hallado en la ciudad por los repobladores cristianos en tiempos del Alfonso III de Asturias y que para muchos dio su actual nombre a la ciudad.

Más incierta es la presencia romana en la ciudad. 

El testimonio más evidente de esta época es el puente mayor sobre el río Duero, aunque su reconstrucción —casi por completo— de finales del siglo XII o principios del XIII han dejado muy pocos sillares almohadillados de fábrica romana. 

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Puente Mayor sobre el Duero, Toro

Los restos arqueológicos más abundantes fueron localizados en Tagarabuena, pedanía situada a un kilómetro de Toro. Las escasas huellas romanas, visigodas y musulmanas han llevado a que algunos historiadores defiendan que el primer asentamiento vacceo desapareció tras la conquista de Aníbal y que de existir alguna población, sería insignificante.

Edad Media

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De esta época es el primer recinto amurallado y el alcázar.

Alcazar de Toro

Leovigildo, rey de los visigodos, organizó en 573 una campaña contra los suevos, en la que estos últimos fueron derrotados en sucesivas ocasiones. 

El resultado final fue la sumisión del rey Miro a la supremacía visigoda, convirtiéndose en un federado de su corona. Además algunos autores indican que el rey visigodo también fundó «Villa Gothorum», la actual ciudad de Toro, a fin de usarla como baluarte contra los suevos y como lanzadera de la ocupación de lo que se denominó «Campi Gothorum» (Tierra de Campos). 

Sin embargo, otros autores defienden que dicha refundación no tuvo lugar y que la actual ciudad de Toro no fue ocupada en el período que va desde el abandono del primitivo castro celtíbero hasta su refundación en la época de la repoblación de finales del siglo IX, por lo que seguramente formó parte del denominado Desierto del Duero, que fue repoblado como bastión leonés.15​4​

El año 899 es conocido en la historia de Toro como el de la repoblación de la ciudad. Así lo atestiguó el cronista del rey Alfonso III de Asturias, el obispo Sampiro. 

La refundación, ya con el nombre de Toro, se realizó de la mano del infante don García con gentes de procedencia diversa, entre los que destacan grupos de mozárabes provenientes del sur —tal y como evidencian ciertas advocaciones de algunas parroquias y algunos fustes y capiteles de mármol— e incluso por mudéjares que en su mayor parte fueron mano de obra en la edificación de las diversas fortificaciones. 

Cuadro de García I de León.

En el 899, cuando todavía era infante, se encargó de la repoblación de Toro con gentes de diversos orígenes, principalmente grupos de mozárabes provenientes del sur. 

Junto a ellos participaron gentes del norte, principalmente asturianos, vascones y navarros. A esta época pertenece la estructura primigenia de la ciudad y algunos de sus elementos patrimoniales más significativos, como son el primer recinto amurallado y el alcázar.

La repoblación de Toro resultó imprescindible para la consolidación cristiana al norte del Duero. Como consecuencia, durante el siglo X recibió diferentes ataques de los gobernantes de Al-Ándalus. 

Sin embargo, las fuentes cristianas e islámicas silencian el nombre de Toro en relación a estas aceifas. Hacia 974, ya en el reinado de Ramiro III de León, Toro era considerada como cabecera de su comarca, el «Campo de Tauro».

La desintegración del califato cordobés produjo un periodo de estabilidad a comienzos del siglo XI. Esta situación fue aprovechada por Fernando I de León (1016-1065) para reorganizar la ciudad de Toro y por nuevos pobladores —provenientes del norte— que se asentaron en la ciudad, aunque de esta información tampoco hay datos precisos. 

Este monarca legó el señorío de Toro a su hija Elvira, pero su hermano, y primogénito, Sancho, no tardó en incorporar dicho señorío a sus territorios, donde los retuvo hasta su asesinato a las puertas de Zamora, volviendo de nuevo a manos de Elvira.17​

A partir del siglo XII la ciudad se convirtió en un centro de poder político, religioso y militar. Su nuevo rol, supuso una notable transformación urbana, dado que los distintos centros de poder acapararon los espacios más representativos de la pujante ciudad. 

En este sentido, el poder militar se articuló en torno a la plaza del Alcázar, el poder civil municipal en la plaza Mayor y el religioso construyó a partir de 1160 la colegiata de Santa María la Mayor y se reservó el espacio público previo. 

Su creciente importancia aumentó de forma decisiva tras la muerte del rey Alfonso VII de León, también llamado «el Emperador», como consecuencia de la separación de los reinos de León y Castilla, reforzando su papel de plaza fronteriza bajo las políticas del reino de León.

 Como consecuencia, la ciudad creció con nuevos asentamientos extramuros que dieron paso a la construcción de una segunda cerca, la «cerca del arrabal», que fue iniciada hacia el 1208, ya bajo el reinado de Alfonso IX de León.

Con el siglo XIII se inició la etapa de mayor esplendor de la ciudad de Toro, en la que la sociedad civil se centró en la actividad comercial, abandonando progresivamente la militar. Se considera que el detonante de esta tendencia fue la promulgación del primer fuero de la villa, otorgado en 1222 por Alfonso IX de León. 

Como consecuencia, la ciudad de Toro fue escenario de numerosos acontecimientos y sucesos históricos. De esta época destaca la figura de María de Molina, precursora de algunos de los principales monasterios de la ciudad, como el de San Ildefonso o el de Sancti Spiritus el Real.

En el siglo XIV se desarrolló aún más la actividad comercial y artesana en Toro. De esta forma, se creó una diversidad de oficios y actividades que se agruparon por gremios en calles (de Hornos, Candeleros, Odreros o la Plata) y plazas (de las Uvas, de la Paja o de Bollos). 

El impulso económico también contó con el respaldado de la corona, al conceder al concejo de Toro una feria franca que se celebró en los quince días siguientes a la virgen de agosto y que actualmente se conoce como «Ferias y Fiestas de San Agustín». Este notable empuje económico dejó su impronta en la estructura urbana de la ciudad, siendo su mejor ejemplo los numerosos monasterios, conventos, hospitales y viviendas señoriales que se construyeron.​

A finales de la Edad Media la ciudad era uno de los principales núcleos urbanos de la Corona de Castilla, por lo que formó parte del grupo de dieciocho ciudades que podían enviar procuradores con derecho a voto en las Cortes de Castilla, estatus que fue germen de la posterior provincia de Toro.

 Esta fue una época en la que se acusó una cierta pérdida de poder de la corona en beneficio de la nobleza.

 En este contexto, la posición estratégica de Toro terminó situándola en un primer plano de la Guerra de Sucesión Castellana, siendo finalmente escenario de la batalla de Toro el 1 de marzo de 1476 entre los partidarios de la princesa Doña Juana (llamada por sus adversarios «la Beltraneja»), y los seguidores de su tía y futura reina Isabel (conocida como «la Católica»).

La "Rejadorada", situada en el palacio del mismo nombre. En 1476, los toresanos partidarios de Isabel la Católica acordaron sublevarse contra los portugueses que ocupaban la ciudad.

 El gobernador Juan de Ulloa, valedor de la princesa Doña Juana (llamada por sus adversarios «la Beltraneja»), envió a la horca a todos los conjurados, pero ordenó dar garrote vil a Antonia García, esposa de Juan de Monroy, en la reja de su misma casa. Isabel la Católica, tras su entrada en Toro, mandó dorar esa reja en desagravio.

Historia moderna

La expulsión de los judíos de España de 1492 afectó de lleno a Toro que contaba con el barrio de la Judería en la zona este de la ciudad. En 1505 se reunieron en Toro las Cortes de Castilla para cumplir con dos importantes hechos: confirmar el testamento otorgado por la reina difunta, por el que se proclamaba reina de Castilla y heredera de todos sus reinos y tierras a su hija doña Juana (que con ello pasaba a ser la reina Juana I), y se promulgaba un ordenamiento conocido como las Leyes de Toro que habían sido redactadas poco antes del fallecimiento de la reina Isabel. 

Las Leyes de Toro se promulgaron el 7 de marzo de 1505 y recogen un total de 83 leyes que resolvían múltiples cuestiones relacionadas especialmente con el derecho civil.4​19​20​

El inicio del siglo XVI fue convulso, siendo un claro ejemplo el levantamiento armado de los comuneros y la consiguiente guerra de las Comunidades de Castilla. Durante este conflicto Toro se unió a las filas comuneras, aunque sin incidentes como en otros lugares. 

Y extrañamente, la ciudad contó al principio de la revuelta con dos corregidores: el doctor Valdivielso, nombrado por los comuneros, y Carlos de Guevara, que intentaba en lo posible vigilar que la situación de la ciudad no se le fuese de las manos. Finalmente, éste último debió abandonar Toro el 15 de enero de 1521, en el plazo de una hora, bajo la amenaza de ser condenado a muerte.

Desde un punto de vista urbanístico, la ciudad mantuvo una línea continuista de crecimiento, en el que destacan las numerosas fundaciones religiosas, provocadas por la llegada de Carmelitas, Mercedarios Calzados, Agustinos o los Canónigos Regulares de San Antonio Abad, que se completarían durante el siguiente siglo con la llegada de nuevas órdenes como los Capuchinos y los Franciscanos Descalzos. 

El siglo XVII marcó una clara tendencia de decadencia política y social en la ciudad de Toro, cuyo origen subyace en la derrota de Villalar y en la consiguiente creación del Estado centralista y oligárquico impuesto por la monarquía. 

La situación provocó un empobrecimiento de la ciudad que se fue acusando con el paso de los años, pasando de ocupar una posición de privilegio a reducirse a ser un pueblo más de la corona. Como consecuencia Toro sufrió una sangría demográfica —el censo pasa de los cerca de 4000 habitantes de 1591 a los no más de 800 de comienzos del siglo XVII— y una reruralización en la que su economía se basó en su pujante sector primario, con el cereal y el vino al frente. 

La ciudad fue descrita en la novela picaresca “El donado hablador, vida y aventuras de Alonso, mozo de muchos amos” (1624) del médico y escritor murciano Jerónimo de Alcalá. El capítulo quinto del libro, al narrar las andanzas de Alonso en Toro, la describe de la siguiente forma: "... la ciudad de Toro, una de las mejores que hay en Castilla la Vieja: abundante, rica, bien cercada, amigable sitio, famosa por su caudaloso y soberbio río, con quien vienen acompañados otros seis, que todos siete fertilizan la tierra y dan gran número de pesca a los naturales y extranjeros; demás por la gran cosecha que tiene de pan y vino y tanta diversidad de frutas, con que provee a muchos lugares y ciudades del reino: tanta es la abundancia que en ella se coge."

Resultado de imagen de mapa provincia toroEl retorno a las actividades tradicionales permitió que la ciudad recuperara paulatinamente el pulso económico. 

Como consecuencia, la ciudad fue recobrando su posición económica y demográfica, viendo con ello una nueva etapa de esplendor que se vio reconocido cuando en 1749 asumió los partidos de Carrión y Reinosa como capital de la provincia de Toro. 

De esta época son el Ayuntamiento, la Torre del reloj, el Hospital General de Nuestra Señora de las Angustias y numerosas obras públicas, a las que se unió el incremento de otras actividades económicas en la ciudad al asentarse en ella un buen número de artesanos y artistas.

El "Diccionario Geográfico" de 1763 describía a la ciudad de Toro del siguiente modo: Toro, Taurus, antigua, y considerable Ciudad de España en el Reyno de Leon, famosa por la batalla en que los Portugueses fueron derrotados por Don Fernando el Catholico, y auyentado el Rey de Portugal Don Alonso V en 1476, y por sus generosos vinos. 

Se han celebrado en ella Cortes en varias ocasiones, y en algunas de estas se establecieron las famosas Leyes de Toro. Es patria del Rey Don Juan el Segundo de Castilla, y de otros hombres ilustres. Tiene una insigne Colegiata, que antiguamente fue Cathedral, y se trasladó a Zamora. Está en la ribera derecha del Duero, donde tiene un gran puente, al fin de una llanura hermosa, y fértil.

Historia contemporánea

La bonanza económica se ve truncada a principios del XIX, especialmente tras la división territorial de España en 1833, en la que Toro pierde la capitalidad de provincia y pasa a integrarse como una localidad más de la provincia de Zamora, dentro de la Región Leonesa. La situación de declive se ve acrecentada por los diversos brotes de plagas en las cosechas y las excesivas cargas tributarias a las que estaba sometida. 

El estancamiento del sector primario dará paso a una sociedad basada en el comercio y la industria, junto con la aparición de algunos elementos más característicos de la ciudad moderna, como la travesía de la carretera Zamora-Tordesillas, que supuso una mejora sustancial de la comunicación de la ciudad y que posteriormente se vio complementada con la llegada del ferrocarril y la construcción del puente de hierro. 

De esta época son también los primeros grandes espacios públicos contemporáneos -como la plaza de San Francisco o los Paseos del Carmen y del Espolón- y nuevos equipamientos como el cementerio, el mercado, el teatro Latorre o la plaza de toros, entre otros.

Fuera de los clásicos circuitos turísticos, la ciudad de Toro es un destino aún por descubrir.

Famosa por el carácter fuerte de sus vinos, la ciudad ha destacado siempre por la elaboración del vino tinto, que en el siglo XVI se consideraba curativo y era tomado por monarcas y cortesanos.

Sus calles nos hablan de un rico pasado: preciosas fachadas de palacios y casonas renacentistas, conventos y monasterios, su colegiata, su alcázar… Déjate llevar por esta propuesta de enoturismo en Toro ¡Lo pasaréis en grande!

El Románico en Toro y su Alfoz

Toro fue una ciudad de peso económico y político durante la antigüedad y edad media, fruto del cual ha conservado un legado monumental de primer orden.

Además de contar con una gran colegiata románica que puede ser considerada como uno de los monumentos medievales más importantes de España, es destacable por ser uno de los focos primordiales del románico mudéjar que se extendería como un vector en dirección sureste a otras tierras como Alba de Tormes (Salamanca), Olmedo (Valladolid), Arévalo (Ávila) y Cuéllar (Segovia), por citar sólo los núcleos urbanos más importantes.

        


3. Colegiata de Santa María la Mayor de Toro

La colegiata de Toro es una voluminosa construcción románica cuya estampa impone una fuerte impronta estética como en pocos casos en el románico español.

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Colegiata de Toro

La inspiración de esta colegiata es la Catedral de Zamora, que también influyó en el diseño de otras construcciones, como es el caso de la catedral Vieja de Salamanca. Comenzó a construirse en el siglo XII, bajo los auspicios de los reyes de León, siendo una de las construcciones más características del románico en su fase de transición.

 El cimborrio de esta colegiata se enmarca dentro de un grupo conocido como grupo de cimborrios leoneses formado, además, por los de las catedrales de Zamora, Plasencia y Vieja de Salamanca.

Las obras se extendieron más de lo normal en el tiempo, ya que fueron llevadas a cabo entre el último tercio del siglo XII y mediados del XIII. Esto indica que fuera construida en dos etapas: la primera, en la que se realizaron las portadas laterales, los muros y las trazas; y la segunda, en la que se lleva a cabo la cubierta y un cimborrio con torres adosadas.

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Pórtico Colegiata de Toro

El primer maestro que trabajó en su construcción utilizó la piedra caliza para levantar el edificio, utilizando técnicas muy vanguardistas para la época.

Resultado de imagen de portico majestad toro detalle"Sin embargo, el segundo maestro utilizó elementos más antiguos estilísticamente hablando y utilizó la piedra arenisca en tonalidades rojizas como material base.

Se llevó a cabo desde el último tercio del siglo XII hasta entrado el XIII.

Pórtico Colegiata de Toro, detalle

Como consecuencia de tan largo periodo se aprecian diferentes maneras de enfocar la construcción.

Un primer maestro, empleando como material la piedra caliza, fue el creador de la magnífica cabecera y portadas laterales usando un lenguaje románico evolucionado y refinado.

Paradójicamente el segundo maestro que finaliza la construcción y cubre el templo emplea recursos más arcaizantes (bóvedas de cañón para nave principal y transepto) y utiliza piedra arenisca de color más rojizo.

Leyenda de la imagen
  1. Pórtico norte
  2. La Virgen preñada
  3. San Gabriel
  4. Santiago el Mayor
  5. San Juan Evangelista
  6. Transepto norte y retablo de Juan de Ávila
  7. Crucero y cúpula
  8. Altar Mayor y presbiterio
  9. Transepto sur y coro
  10. Sacristía y museo catedralicio
  11. Ventana gótica ciega con decorado
  12. Torre
Además de la gran cabecera formada por tres ábsides, siendo el central el más decorado con arquerías y los vanos ornamentados (incluyendo una gran colección de rosetones) es sin duda el cimborrio el elemento arquitectónico más apreciado.

Sin duda que su origen hay que buscarlo en la catedral de Salamanca que a su vez parte de la catedral zamorana.

 La Colegiata de Toro fue, por tanto, la tercera escala de esta ingeniosa linterna de gusto bizantino en aquellas tierras y que aún se exportaría a la extremeña Plasencia.

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Cimborrio Colegiata de Toro

Sin embargo, la erección del cimborrio fue una decisión postrera, seguramente provocada por la sorpresa de los cimborrios de Zamora y Salamanca ya que la planta de la colegiata de Toro no estaba preparada inicialmente para esta arriesgada empresa.



4. San Salvador de los Caballeros

La experiencia románica francesa de la Colegiata fue estéril en el resto del patrimonio medieval de Toro, pues los demás edificios religiosos contemporáneos se construyeron empleando el lenguaje del románico mudéjar.

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San Salvador de los Caballeros, Toro

Aquí se inicia el llamado "foco toresano" que se extiende de por algunas comarcas de Valladolid, Salamanca, Ávila, incluso Segovia, caracterizado por emplear en los ábsides largas arquerías murales en un solo nivel, evitando la superposición de pisos o cuerpos.

A este prototipo pertenece la iglesia de San Salvador de los Caballeros, perteneciente originalmente a los templarios. Hoy no tiene culto y se ha convertido en el Museo de arte religioso de Toro con una apreciable colección de tallas románicas y góticas.

Su planta es de tres cortas naves unidas a una hipertrofiada cabecera de tres ábsides de planta semicircular y largos presbiterios.

La parte más afectada por reformas es la correspondiente al muro y nave meridional.

Las arquerías interiores son una delicia, aunque la nave meridional fue rehecha. También es apreciable la recoleta puerta de arcos apuntados con frisos alternantes de esquinillas y ladrillos a sardinel.

Resultado de imagen de san salvador de los caballeros toroOtro de los alicientes de la iglesia de San Salvador de los Caballeros de Toro es la instalación en la iglesia del Museo de Arte Sacro, donde se exponen piezas de gran interés pertenecientes a diversas iglesias toresanas.

De todas ellas, citaremos algunos capiteles procedentes de la colegiata románica, probablemente de la puerta norte.

Sorprende una interesante estatua pétrea románica del siglo XII de la Virgen con el Niño procedente de la iglesia de San Julián. En ella, el Niño no se halla sentado en el regazo de María sino erguido y sujeto en vilo por sus caderas.

Otra pieza sobresaliente es un Cristo románico policromado de la iglesia de Nuestra Señora del Canto.

Otras obras de arte de gran importancia que se exponen son algunos Cristos góticos; dos piezas de María y San Juan pertenecientes a un Calvario; una talla de la Virgen del siglo XIII procedente de la Ermita de la Vega; una estatua pétrea del Arcángel San Gabriel del siglo XIV; la mesa de altar románica de la iglesia de la Trinidad; una magnífica puerta con herrajes originales del Monasterio de Santa Clara, etc.

5. San Lorenzo el Real

La iglesia de San Lorenzo el Real de Toro es monumento nacional desde 1929 y se considera la iglesia de ladrillo más antigua de Toro, posiblemente del siglo XII.

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San Lorenzo el Real, Toro

Es un templo construido básicamente con ladrillo. Tiene planta de una nave precedida por cabecera formada por un ábside semicircular (poligonal al exterior) y profundo presbiterio de dos tramos.

Tanto cabecera como nave se decoran con los característicos arcos ciegos sencillos o doblados. Los frisos de esquinillas confieren el adecuado sentido horizontal en contraste con la verticalidad de las arquerías.

Concretamente, el ábside tiene dos niveles de arquerías, además de un zócalo pétreo añadido en el siglo XVII. El inferior es de arcos doblados. El piso superior es de arcos de medio punto sencillos encuadrados.

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Una de las características de este ábside es que los arcos de ambos pisos descritos están desalineados.

El los muros de la nave se invierten los diseños de los dos pisos.

San Lorenzo tiene tres puertas de ingreso. La más monumental es la puerta sur. Sobre arimez se abre el vano de la puerta rodeada de seis arquivoltas abocinadas y apuntadas que apoyan sobre las jambas por intermediación de impostas de perfil de nacela.

Las puertas oeste y norte son mucho más pequeñas y sencillas pues sólo cuentan con dos arquivoltas. La norte se encuentra actualmente cegada.

En el interior se aprecian algunas reformas, pero sigue siendo una obra de gran belleza. Los muros laterales llevan un solo orden de arquerías, lo que servirá de inicio para el mudéjar de modelo toresano en otras iglesia de la zona. El ábside continúa teniendo dos pisos de arcos.

6. Ermita de la Virgen de la Vega o Cristo de las Batallas

Este templo mudéjar se asienta cerca del Duero, al sureste del núcleo urbano, junto a un bello bosquecillo.

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Ermita del Cristo de las Batallas, Toro

Tras su restauración es uno de los edificios medievales más fotogénicos de Toro. Tiene una nave terminada en la habitual cabecera de tramos recto y ábside. El material es ladrillo en su totalidad. Las arquerías definen perfectamente el modelo toresano, abarcando en un solo registro la totalidad del muro.

Las puertas -norte y sur- tiene arquivoltas apuntadas y friso de esquinillas.

7. Monasterio del Sancti Spiritus

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Monasterio del Sancti Spiritus, Toro

Fundado en 1316 por Doña Teresa Gil, en el se encuentra, entre otros, el sepulcro de Doña Beatriz de Portugal, una bella obra realizada en alabastro.

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En su interior se pueden contemplar bellas armaduras moriscas, una colección de sargas del s.XVI y un destacado museo de arte sacro.

Dirección
C/ del Canto, 27. Toro. 49800 Zamora.
Teléfono: 980 690 304

8. Arco del Reloj

Es una torre ubicada en el recinto amurallado de Toro 

Encontramos en la ciudad de Toro restos de las murallas primitivas del siglo X que se conservan en los muros de algunos edificios.

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Colegiata y Arco del Reloj de Toro

Entre los restos está la puerta del Mercado, que perteneció al primer recinto amurallado, y en ella se levantó la torre del Reloj, de planta cuadrada, y que según la leyenda, para la fabricación de la argamasa se utilizó vino, que a abundaba más que el agua en la ciudad. 

El diseño se atribuye a Joaquín Churriguera. Se encuentra ubicada sobre la antigua puerta del Mercado (del siglo XV) que cercaba el primer recinto amurallado de la ciudad de Toro. Su altura permite que sea divisada desde cualquier punto de la ciudad.

La estructura cuenta por tanto con tres cuerpos: el arco que da acceso a la plaza, la capilla, y el reloj y por último, el campanario, rematado con una cúpula.

9. Cosas Obligatorias que hacer

Dentro de nuestro recorrido, además podemos hacer cuatro cosas que nos gustarán:

CONTEMPLAR LA VEGA DEL DUERO

Situado en un otero a 100 metros de altura sobre la vega del Duero, Toro ofrece desde su Mirador del “Paseo del Espolón”, una espectacular vista.

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Dependiendo de la época del año, los diferentes tonos de verdes y marrones de los campos, se mezclan con los azules del cielo y el agua, y nos regalan un paisaje de singular belleza.

PERDERSE” POR SUS CALLES

No te hará falta un plano que indique dónde están los principales monumentos de la ciudad. Un paseo por las calles de Toro se convertirá en un continuo descubrimiento: edificios históricos, inscripciones centenarias, escudos heráldicos, … Cualquier rincón tiene algo que admirar.

IR “DE TAPAS”

Resulta imposible hablar de Toro sin mencionar su vino con Denominación de Origen, y si lo mencionamos, ¡qué menos que probarlo!

Una tarea imprescindible y obligatoria en tu visita a Toro, será recorrer algunos de los muchos y tradicionales bares y restaurantes de la ciudad, donde podrás degustar las exquisiteces de la gastronomía local, acompañadas de una copa de buen vino.

Sin ninguna duda, tu paladar te lo agradecerá.

COMPRAR VINO

Seguro que después de haber degustado unas cuantas tapas con su correspondiente copa de vino, querrás llevarte a tu casa un “trocito de Toro” para rememorar esos aromas y sabores.

Apúntate a un paseo desde la Puerta de la Corredera hasta el Espolón.

En este recorrido y sus alrededores, encontrarás numerosos establecimientos donde comprar vino, dulces y productos típicos de la zona, que no pueden faltar como recuerdo de tu estancia en Toro.

La Plaza es el corazón de la ciudad de Toro, en ella se agolpan en sus soportales varios restaurantes y bares de tapas de Toro. También está el ayuntamiento de la ciudad y la Oficina de Turismo de Toro. Desde el lado porticado tienes a la vista, hacia el sur, la Colegiata de Toro; y hacia el norte, la Torre del Reloj.

Principales Fiestas de Toro

Igualmente, al ser un lugar amplio y sin tráfico, es el telón de fondo perfecto para las grandes citas de Toro, como son las fiestas de Carnavales, que se viven muy intensamente; la Fiesta de la Vendimia, de gran importancia por la relación entre el vino y la ciudad; La Semana Santa, declarada de Interés Turístico Regional; La Romería del Cristo de las Batallas que se celebra el Lunes de Pentecostés, y otras tantas fiestas más.

10. Museo del Queso Chillón

En el Museo del Queso los visitantes podrán ver la evolución que ha tenido el proceso de elaboración del queso en ésta fábrica artesana y familiar.

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Cuatro generaciones de la familia Chillón dedicadas durante más de 125 años a la elaboración del queso de oveja y que ahora están reflejados en este Museo.

Un recorrido emocionante recordando el trabajo artesano de elaboración del queso que todas las familias ganaderas y en particular la nuestra, realizaban en sus pueblos.

La visita finaliza con una amplia degustación de siete clases de quesos de leche cruda de oveja, embutidos y vino reserva D.O. Toro.

Otros monumentos románicos y mudéjares de Toro

El románico mudéjar de Toro ofrece otras posibilidades como San Pedro del Olmo y Santo Sepulcro.

11. Enoturismo en Toro


Sede del Consejo Regulador de la DO. Toro


Con la importancia del vino en toro y dando nombre a la denominación de origen, la sede del Consejo Regulador de esta denominación está en un edificio de estilo neoclásico próximo a la plaza de Santa Marina, en el Palacio de los Condes de Requena.

Patio del Palacio de los Conde de Requena 

El patio central principal suele ser visitable, y los capiteles de las columnas, es posible encontrar alegorías al vino, además de los escudos de los Zúñiga. 

Este edificio también aloja servicios municipales.

Detalle de uno de los capiteles del Palacio de los Condes de Requena 

Visita a la Bodega histórica de Toro

Junto a la Plaza Mayor, en el subsuelo de un antiguo casón solariego de Toro, se ha rehabilitado una antigua bodega

En su interior se puede disfrutar, además de una muy agradable temperatura, una exposición permanente sobre los vinos de la Denominación de Origen Toro.

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Lagar de la Bodega tradicional de Toro

Durante siglos, la elaboración del vino fue el principal recurso socioeconómico de la región, pues como todos los vinos elaborados en las riberas del río Duero, su calidad es excepcionalmente buena.

Las bondades de sus vinos dieron gran prosperidad a la comarca que dejó su impronta en el patrimonio arquitectónico que aún se conserva.

Visita al Museo del Vino de Pagos del Rey (Morales de Toro)

El viaje continúa en Morales de Toro (Zamora), una pequeña localidad situada a pocos kilómetros antes de llagar a Toro, viniendo desde Tordesillas.

Allí se encuentra el Museo del Vino de Pagos del Rey, una antigua cooperativa convertida en Museo que cuenta con distintas salas expositivas, sala de barricas, sala de audiovisuales y tienda de vinos.

Interior del Museo del Vino Pagos del Rey

La escultura del Ciego y el lázaro, situada en el jardín exterior del museo da la bienvenida al visitante. Su interior se divide en dos plantas. la planta inferior que cuenta con paneles con información sobre el vino (sus aromas, sus colores, sus defectos…) y la planta superior que muestra un recorrido por la historia del vino y su importancia en la comarca.

En el exterior podréis ver una preciosa prensa romana, una de las primeras furgonetas de reparto restaurada y unos carros preparados para transportar barriles.

Actividades y exposiciones temporales

El Museo se ha convertido en un foco cultural importante en la comarca con un interesante programa de actividades para todos los públicos (talleres para niños, conciertos, degustaciones temáticas, talleres de cocina… Si no tienes planes un finde, ojea directamente a su web, es posible que siempre encuentres algo diferente para hacer allí.

Av. de los Comuneros, 90 
49810 – Morales de Toro, Zamora
Telf.: +34 980 696 763




12. y para Comer en Toro


La Esquina de Colás
Plaza Mayor 24, 
49800 Toro, España
+34 980 69 31 31

Bodega Divina Proporcion
Camino de la Ermita del cristo s/n,
 49800 Toro, España
+34 678 73 07 60

Restaurante Carpe Diem
Plaza Mayor, 5,
 49800 Toro, España
+34 607 60 18 80

Bar LATINTA
Plaza Mayor Nr. 2 | Bajo a, 
49800 Toro, España
+34 980 69 10 20

y una vez comidos , paseados y descansados nos dirigimos hacia Zamora Punto Final de nuestra Ruta:

Zamora

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