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jueves, 12 de septiembre de 2019

Por Tierra de Campos de Zamora: De Tábara a las Lagunas de Villafáfila

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Monasterio Cisterciense de Granja de Moreruela, Zamora

Tábara (La Asunción) :: diocesisastorga.es
Iglesia de la Asunción, Tábara, Zamora

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Lagunas de Villafafila

Indice:

  1. Tábara
  2. Moreruela de Tábara
  3. Santa Eulalia de Tábara
  4. Castrotorafe
  5. Monasterio Cisterciense de Santa María de Moreruela 
  6. Villarin de Campos 
  7. Reserva Natural Lagunas de Villafáfila
  8. Para comer durante el viaje 

Iniciamos nuestra ruta por la Tierra de campos zamorana por la  Milenaria Villa de Tábara

   

A unos cuarenta kilómetros al norte de Zamora capital, no lejos de la ribera del Esla y junto a las últimas estribaciones más orientales de la Sierra de la Culebra, se emplaza la insigne e histórica población de

1. Tábara.

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Con su casi un millar de habitantes, se considera a Tábara la capital de la comarca de su mismo nombre, aunque hay quiénes prefieren adscribirla a las Tierras de Aliste o de Alba.

Una aproximación histórica

Pese a que se sospecha de su existencia durante los siglos de la dominación romana, las primeras referencias fehacientes de la existencia de Tábara han de remontarse a finales del siglo VII, cuando en el contexto del XI Concilio de Toledo, aparece mencionado su topónimo dentro del Reino Astur Leonés.

Fue sin embargo durante la segunda mitad del siglo VIII cuando Tábara alcanzó notable relevancia al ser erigido en sus pagos, por mandato del Rey Alfonso III y de manos del posteriormente Obispo de León San Froilán, un importante monasterio que, según las crónicas, llegó a acoger en primera instancia nada menos que a 600 religiosos entre frailes y monjas.

Contemporáneamente, muy cerca del primer cenobio y quizás para solventar los problemas de masificación, el propio San Froilán, en compañía de San Atilano, fundarían un segundo monasterio en la vecina localidad de Moreruela de Tábara.

Resultado de imagen de Monasterio de San Salvador y su "scriptorium"Alcanzaría el cenobio tabarense un enorme prestigio cultural durante sus años de vida gracias a la instauración en él de un "scriptorium" especializado en la elaboración de códices iluminados, algunos de los cuales, han llegado hasta nuestros días, permitiendo que dicho monasterio haya pasado a la posteridad pese a su casi total ausencia de vestigios.

Sin embargo, todo ese esplendor quedó truncado cuando, a finales del siglo X y posiblemente debido a una de las devastadoras incursiones de Almanzor, tanto San Salvador de Tábara como su vecino de Moreruela quedarían notablemente dañados hasta el punto de que no volvieron a ser reconstruidos como tales.

Durante los siglos XII y XIII, Tábara y su tierra pertenecieron a la Orden del Temple, circunstancia que generó no pocos conflictos con el cercano obispado de Astorga hasta la disolución de la orden militar durante los primeros años de la decimocuarta centuria.

Ya en el siglo XVI y por dictado del monarca Carlos V, se estableció en esta localidad zamorana la sede de un importante Marquesado, cuyos señores llegaron a poseer extensísimos pagos por toda la comarca.

Tábara puede también enorgullecerse de ser la cuna del famoso poeta León Felipe, una de las personalidades más relevantes de la Generación del 27 y a quien le fue dedicado un monumento en una plaza de la localidad.

Resultado de imagen de beato de tabaraEl Monasterio de San Salvador y su "Scriptorium"

El antiguo monasterio de San Salvador de Tábara se erigía sobre el mismo solar en que hoy se levanta la iglesia parroquial de Santa María, para cuya construcción, a juzgar por distintos vestigios allí aparecidos, debieron ser empleados materiales procedentes del ruinoso cenobio.

Los orígenes del monasterio habría que remontarlos a la segunda mitad del siglo IX cuando los monjes San Froilán y San Atilano (a la postre obispos de León y de Zamora respectivamente), deciden fundar una abadía poco después de la victoria cristiana contra el enemigo musulmán en la Batalla de la Polvoraria.

Tanto el Monasterio de San Salvador, como su vecino de Moreruela de Tábara, se convertirían rápidamente en influyentes centros de poder y cultura, acogiendo, según reza la tradición, nada menos que 600 religiosos de ambos sexos, por lo que, fiable o no el dato, debió ser un edificio de considerable relieve.

No dejaría de ser San Salvador de Tábara uno más de los numerosos y casi ignorados cenobios altomedievales extintos de no ser por el importante scriptorium especializado en la manufactura de códices iluminados que allí se instaló. 

Coinciden en señalar los especialistas que de él saldrían obras miniadas de la relevancia del Beato Morgan, del conocido como Beato de Tábara, o el Beato de Gerona.



En ellos trabajarían maestros como Magius y su discípulo aventajado Emeterio, con puntuales aportaciones de la monja miniaturista Ende y de un monje copista de nombre Senior. 

Muy conocido es, precisamente, el que ha sido bautizado como Beato de Tábara ya que en él, concretamente en su primera lámina, fue representado de manera muy gráfica el scriptorium del Monasterio de San Salvador, siendo reconocibles dos copistas o iluminadores trabajando en un manuscrito junto a una torre campanario con arcos de herradura que algunos han querido comparar con la actual torre de la parroquia, de factura algo posterior.

Resultado de imagen de beato de tabaraLamentablemente, la vida del monasterio de San Salvador, al igual que la de varios del entorno, fue significativamente corta ya que, como antes señalábamos, fueron pasto de la destrucción en el contexto de las arrasadoras campañas o razias de Almanzor por tierras zamoranas y leonesas en su camino hacia Compostela.

Beato de Liebana

La actual Iglesia de Santa María de Tábara se yergue sobre el antiguo solar en el que se ubicaría el influyente Monasterio de San Salvador, que, tras la extinción de la comunidad monacal a consecuencia de las aludidas campañas de Almanzor, nunca llegó a ser reconstruido, siendo aprovechado el terreno y parte del material disperso para dotar a la población de un centro de culto.

De la actual fábrica, sólo el cuerpo inferior de la torre podría ser heredero de la primitiva construcción monacal, siendo el grueso del templo actual de factura románica, pudiendo ser fechada su consagración en 1137 gracias a una inscripción conservada junto al ingreso habilitado bajo el porche lateral.

La iglesia fue profundamente reformada durante el siglo XVIII, conservándose de su primitiva fábrica románica la torre y dos de sus portadas.

La torre-campanario, sobre la que hay quien ha querido ver una cierta evocación de la representada sobre el célebre Beato de Tábara, se eleva a los pies del templo en tres cuerpos de campanas separados mediante listeles horizontales y abiertos en arcos de medio punto doblados.

De sus dos portadas, la sur despliega dos arquivoltas de medio punto cobijadas por un elegante guardapolvo ajedrezado, habiéndose conservado tan sólo una de las dos columnas sobre las que reposaban. La norte, hoy cegada y bastante alterada, presenta una disposición similar, llamando la atención la arquivolta central a base billetes de considerable tamaño.

Además de la lápida fundacional, se han conservado en el templo varias inscripciones y una lauda prerrománica, habiendo sido recientemente descubiertos en distintas campañas de excavaciones numerosas piezas románicas hasta conformar un interesante lapidario hoy expuesto en un pequeño museo habilitado en el propio templo.

en los Alrededores de Tábara encontramos 

2. Moreruela de Tábara

Resultado de imagen de iglesia San Miguel Arcángel Moreruela de Tábara
A escasos kilómetros al este de Tábara se encuentra la pequeña localidad de Moreruela de Tábara.


Por otro lado, existen investigaciones que sitúan en Moreruela de Tábara el segundo monasterio fundado en el siglo IX por San Froilán y San Atilano cerca del Esla, —después del de San Salvador de Tábara—, bajo el reinado de Alfonso III y en el contexto de reforzar el Scriptorium Tabarés como cuna de iluminación de Beatos Universales. 

Aunque la ubicación geográfica del Monasterio que habitaron 200 personas de ambos sexos (tanto religiosos como laicos) es desconocida, algunas piezas integradas en la actual iglesia parroquial pudieron pertenecer al cenobio, destruido por Almanzor, y parcialmente remodelado posteriormente, pero finalmente trasladado al otro lado del río Esla. 

En todo caso, desde el siglo X Moreruela quedó integrado en el Reino de León, cuyos monarcas habrían acometido la repoblación de la localidad dentro del proceso repoblador llevado a cabo en la zona,3​ quedando integrado desde 1371 en el señorío de Tábara, posterior Marquesado de Távara.

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Dicho cenobio correría la misma suerte que su vecino tabarés, sufriendo las acometidas del caudillo árabe Almanzor sin que fuera posteriormente reconstruido ya que, la comunidad monacal, se trasladaría a una nueva fundación al otro lado del río Esla y de la que se conservan unas insignes ruinas que a continuación abordaremos.

La iglesia parroquial de San Miguel Arcángel de Moreruela de Tábara es una construcción románica de tres naves que sufriría importantes reformas durante el siglo XVIII. 

Conserva de su obra primitiva la distribución interior original a base de arcos apuntados sobre pilares rematados en capiteles; su portada norte de tres arquivoltas apuntadas; y varias piezas fragmentarias entre las que destacan un rosetón empotrado en la cabecera, y una preciosa celosía prerrománica

La ocupación humana del territorio de Moreruela remite a El Castillón, yacimiento arqueológico situado en la pedanía de

3. Santa Eulalia de Tábara

consistente en un castro romanizado con posible ocupación desde la Edad del Hierro o anterior, que se ubica en un cerro junto al río Esla.

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Yacimiento El Castillón, Santa Eulaia de Tábara

Este poblado cuenta con un complejo sistema defensivo, formado por una muralla perimetral en forma de "U", que rodea todo el poblado menos por su zona oriental. Esta muralla principal está compuesta por bloques de cuarcita de gran tamaño y una coloración rojiza. 

Este paramento principal se ve reforzado por la existencia de una pequeña muralla o antemuro al exterior de la muralla principal, en su zona suroeste. 

Las excavaciones efectuadas en este elemento, en su zona Oeste y Norte, en el año 2008 y 2011, nos ofrece un elemento defensivo que poseería una anchura media de unos 4 a 5 metros, y una posible altitud de más de 5 metros.

 Las muestras de arte rupestre halladas en él son pinturas de arte esquemático que los ancestros dejaron sobre el cauce del Esla. 

Además, cabe señalar el yacimiento arqueológico del poblado de la Dehesa de Misleo —situado en Teso Redondo—, donde se han extraído durante años restos relevantes, entre ellos fíbulas del siglo I a. C, cuentas de collar, anillo, botones y fragmentos cerámicos de cronología romana, visigoda y altomedieval.

A unos kilómetros atravesando el altivo Puente Quintos nos dirigimos hacia el Castillo de Castrotorafe

4. Castrotorafe


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Altitud 718 msnm

Fundación Quizás romana, como Vico Aquario. Fuero en 1129.

Castrotorafe  se encuentra en la comarca de Tierra del Pan y pertenece al municipio de San Cebrián de Castro. En su mayor parte en ruinas, se vislumbran todavía la cerca, el castillo y la iglesia, saqueada por las tropas napoleónicas.

Es Monumento nacional por decreto de 3 de junio de 1931 y figura como Bien de interés cultural en la categoría de Zona Arqueológica.

Resultado de imagen de CastrotorafeLos orígenes de la población quizás se encuentren en la mansio romana de Vico Aquario, situada en la Vía de la Plata.

 Sin embargo, Castrotorafe no aparece mencionada hasta 1129, cuando Alfonso VII de León y su mujer Berenguela de Barcelona le conceden el fuero de Zamora y delimitan su alfoz. Con la independencia de Portugal en 1143, su importancia como emplazamiento estratégico aumentó, y es posible que la población apoyase a los separatistas lusos por lo que el monarca mandó derruir sus murallas y separar parte de Castrotorafe en favor de Moreruela.3

Después de la separación de los reinos de León y de Castilla en 1157, la población creció en importancia y Fernando II de León cambió de actitud y potenció la villa.3​ En 1176 la Orden de Santiago, fundada un año antes, recibió Castrotorafe de manos del rey (villam dictam Castro Toraf per terminus novinssimos et antiquos), y en 1178 otorgó fuero a la villa.

Años después, Urraca de Portugal, viuda del monarca, concedió la mitad del portazgo por el paso de su puente sobre el río Esla (el cual se derrumbó en el siglo XVI) a la Catedral de Zamora para las obras del claustro.1

"creyendo el rey don Alfonso encontrar desprevenidos a los moradores de Castrotorafe ... reunió ... todas las tropas de que a la sazón disponía, y repentinamente, el 13 de noviembre de 1475, cayó sobre la villa, la tomó y trató de combatir el castillo; pero viendo que la empresa no era tan fácil y advertido de que la Reina enviaba desde Valladolid refuerzos a la guarnición, permitió a su gente robar las haciendas de los habitantes, y con el botín recogido regreso a Zamora".

Conquista de Castrotorafe por Alfonso V de Portugal.

Desde 1230, con la unión definitiva de las coronas de León y Castilla, la villa fue perdiendo parte de su importancia hasta que a finales del siglo XIII se vio envuelta en las disputas relacionadas con la sucesión de Sancho IV de Castilla.

Uno de los hechos más destacados fue la sublevación del infante Don Juan, hijo de Alfonso X el Sabio, que se proclamó rey independiente de León en 1296.3​ Posiblemente a él se debe la construcción del castillo en una fecha anterior a 1319, puesto que para entonces ya aparece mencionado en el testamento del Infante.

 Poco después, la villa vuelve a manos de la Orden de Santiago, y en 1333 Alfonso XI autorizó a Vasco Rodríguez a que eligiera cinco judíos para que fuesen a habitar Castrotorafe.​

En 1351, el rey Pedro I el Cruel pide a la Orden santiaguista que entregue la villa a Juan de Albuquerque pero éste, al perder la confianza del monarca, se refugia en ella para más tarde huir a Portugal. El rey lo cede a Men Rodríguez de Sanabria pero con Enrique III de Castilla el poblado es arrasado como castigo al apoyo que había dado a su hermano.

La villa recuperó su protagonismo durante la Guerra de Sucesión Castellana, la cual enfrentó a Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, siendo tomada la villa y cercado el castillo en 1475 por Alfonso V de Portugal, tal y como narran las crónicas, si bien este monarca tuvo que renunciar ante la llegada de Fernando II de Aragón a Zamora. Al año siguiente, los Reyes Católicos cercaron Zamora y llegaron a un acuerdo secreto con su alcalde, Alfonso de Valencia, quien recibiría la alcaldía de Castrotorafe. 

Éste llevó a cabo obras en el castillo y pretendió obligar en dicha tarea a vecinos de la aldea de Pajares, lo que provocó su revuelta, fallando los Reyes Católicos a favor de los mismos en 1481. Un año antes, los Reyes hicieron saber al alcalde que debía entregar la villa a Alfonso Enríquez, conde de Alba de Aliste.

Desde entonces la villa pasó a un segundo plano, y ya en 1688 se decía lo siguiente:

"En quanto a la villa de Castrotorafe esta arrasada y sin habitacion alguna sino es la iglesia y esta necesita de muchos reparos y la cerca de dicha villa esta toda aportillada y caída y el castillo y fuerte en quanto a la canteria esta bueno pero la bivienda del palacio que avia en el toda esta arrasada e inabitable y se tiene noticia que en tiempo que fue comendador el señor conde de Benavente dicho palacio se avitaba y en dicho castillo avia armas y tiros y al presente no ay cosa alguna".

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Emplazado en la esquina noroeste de la villa, está constituido por dos recintos en forma de trapecio irregular. El recinto exterior es de mampostería con cubos en los ángulos, dos de los cuales aparecen reformados para la instalación de artillería.

En sus muros se abrían dos puertas, una para acceder a la villa y otra para acceder al puente. En cuanto al recinto interior, su planta es parecida a la del exterior, con dos torres en el lienzo sur, obra en sillarejo, más cuidada que el resto de los muros. El espacio interior está completamente arruinado.

Recinto amurallado

Toda la villa, que ocupaba una extensión de 4709 m², se hallaba protegida por una cerca de piedra. Esta tenía un perímetro de más de un kilómetro y se extendía de manera irregular contando con el castillo en su esquina noroeste. Tan solo se conservan en ruinas algunos de sus lienzos.

Continuando por la misma cartretera y a unos pocos Km llegamos a Granja de Moreruela, para visitar su fantástico

5. Monasterio Cisterciense de Santa María de Moreruela 

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Ubicación

El antiguo monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela se encuentra a cuatro kilómetros de la población "Granja de Moreruela" a no mucha distancia de la ciudad de Zamora en dirección al norte.

Historia del Monasterio de Santa María de Moreruela

Moreruela fue refundado en el siglo XII a partir de uno de los centros monásticos que se crearon en tiempos de Alfonso III (finales del siglo IX), llegando a ser uno de los más destacados focos medievales del Císter en España.

Durante décadas se asignó a este monasterio el carácter primigenio para los cenobios del Císter en España. Actualmente se piensa que tal honor lo ostenta el gallego monasterio de Sobrado.

En Moreruela, la comunidad benedictina precisterciense debió pasar a depender de la orden de los monjes blancos en el año de 1162, pues en esta fecha parece que la antigua advocación de Santiago pasa a la de Santa María. Por estas fechas se sabe de la existencia del abad Gualterio, de más que probable origen francés.

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Por esas fechas se comenzaría el edificio de la iglesia, no finalizando hasta mediados del siglo XIII.

Iglesia

Resultado de imagen de marcas de cantero Monasterio Cisterciense de Santa María de MoreruelaLa iglesia data de la segunda mitad del siglo XII, probablemente se iniciaría en el año 1162 como indica una inscripción en la cabecera con el texto "ERA: MCC" es decir era 1200 o año 1162.

La construcción, estilísticamente, parte de un estilo románico puro evolucionado a lo ojival y se ha asociado por diversos autores, sin ponerse demasiado de acuerdo, a otros edificios tardorrománicos y góticos franceses de donde recibiría la inspiración e incluso los artífices. 

Especialmente se han centrado en explicar la soberbia cabecera con girola de esta iglesia y parece que se apunta a la influencia directa de algún monasterio cisterciense borgoñón hoy desparecido.

La fábrica de la construcción es realmente soberbia, a base de grandes sillares de piedra cuarcítica.

 Las Marcas de Cantero, numerosas y de variados trazos, saltan a la vista por doquier aunque el visitante no intente prestar atención en ellas.

Planta

Originalmente, la iglesia fue un enorme edificio de 63 metros de largo por 26 de ancho, entre los extremos del transepto. Es decir, sus dimensiones son propias de una catedral.

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Su planta estaba constituida por tres naves de nueve tramos. La nave central era mucho más ancha que las laterales.

 Un amplio transepto, relativamente bien conservado, se acusa en planta y alzado.

Por último, tenemos la inmensa y compleja cabecera constituida por presbiterio y capilla mayor semicircular rodeada por girola de una nave que se abre a siete capillas radiales de planta ultrasemicircular.

Una particularidad de la planta de la iglesia de Moreruela es que se añadieron dos pequeños absidiolos en los muros orientales del transepto, que no se acusan al exterior.

Exterior de la iglesia

Cabecera

Exteriormente, la cabecera tiene una armónica superposición de tres niveles.

El primero está compuesto por siete pequeños ábsides o capillas radiales con vanos de iluminación de medio punto sencillos y muy abocinados, rodeados por sendas parejas de contrafuertes prismáticos. Constituye una excepción el absidiolo más septentrional que tiene un ventanal moldurado sobre columnas.
El segundo nivel corresponde a la girola que rodea el ábside central. Tiene ventanales con arquivolta baquetonada y columnas, además de canecillos anacelados.

El tercer y último piso es el de la capilla mayor, también con contrafuertes y ventanales.

La cornisa es muy hermosa con frisos de arquillos sobre ménsulas.

Transepto y puerta meridional

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Los hastiales de los brazos del transepto son un ejemplo de la monumentalidad y austeridad perseguida por los cistercienses.

En ambos hay un óculo en la parte superior, mientras que en el sur también se añadió una pequeña y cuidada puerta.

Aunque han desparecido y no se han repuesto los fustes se conserva bien esta citada puerta que tiene arquivoltas de medio punto de baquetones y escocias y capiteles vegetales muy bien tallados y de gran similitud con las clasicistas cestas de acanto.

Naves

Del cuerpo de las naves quedan los muros exteriores recrecidos en el siglo XVI con una galería de ladrillo. Todavía se aprecia perfectamente la altura original de las naves laterales al haberse conservado los canecillos.

También se mantiene en pie la puerta de los monjes, que comunicaba la iglesia y el antiguo claustro. Desde el interior del templo tal puerta es un mero vano con arco de medio punto.

Exteriormente, la puerta muestra hechuras de similares características a la meridional de la iglesia descrita anteriormente, aunque sin tímpano y peor conservada.

Interior de la iglesia

Cabecera

Resultado de imagen de Interior de la iglesia Cabecera monasterio granja de moreruela
La contemplación del interior de la cabecera de la iglesia del Monasterio de Moreruela nos genera un sentimiento de admiración poco habitual. Se trata de arquitectura con mayúsculas, magnífico ejemplo de la grandeza y puerta de líneas cistercienses

Historiadores memorables dejaron escritos de admiración sobre esta construcción:

La obra más grande de nuestra arquitectura medieval
Chueca Goitia

Moreruela ocupa un lugar tan preeminente en el desarrollo de la arquitectura del siglo XII que bien puede juzgarse irresoluble el problema de lo ogival en León y Castilla sin su conocimiento.
Gómez Moreno

La capilla principal es un espacio que se comunica con el resto del templo mediante un arco triunfal doblado y de medio punto. Este espacio está compuesto por el extremo absidal que tiene planta semicircular, prolongado al oeste por un presbiterio rectangular.

Los muros de la capilla absidal se alzan sobre nueve arcos apuntados que son soportados por ocho poderosas columnas más los apoyos del arco triunfal. Los vanos citados comunican la capilla con la girola que luego se describirá.

Este muro de la capilla central tiene ventanales de iluminación de gran derrame interior y están formados por arquivoltas baquetonadas semicirculares sobre columnas de capiteles lisos. Entre ellos hay haces de tres columnas sobre ménsulas vegetales excelentemente esculpidas que se ocupan de recoger una serie de nervios que refuerzan la bóveda de horno y que se unen en su clave.

Resultado de imagen de abovedamiento es de crucería monasterio granja de moreruelaPor su parte, el tramo presbiterial se aboveda con medio cañón.

Dar un paseo por la girola de la iglesia de Moreruela es una experiencia emocionante al imaginarnos que aquí se experimentó una de las primeras experiencias ogivales de la arquitectura cristiana medieval en España.

 En efecto, el abovedamiento es de crucería con grandes nervios cruceros con perfil de baquetón y escocias. Estos espacios abovedados son trapezoidales en el tramo curvo y rectangulares en los correspondientes al presbiterio.

Por su parte, los siete absidiolos radiales muestran hechuras plenamente románicas, con arcos triunfales de medio punto y abovedamiento de medio cañón y horno. En el centro del muro absidal se abren vanos de iluminación. También hay que fijarse en las credencias de uso litúrgico horadadas en el muro de cada uno de ellos.

Transepto y naves

Los brazos del transepto han llegado hasta nuestros días en estado muy desigual. Mientras que del meridional se mantienen en pie sólo los muros oeste y el hastial, en el caso del brazo norte el estado es mucho mejor, incluyendo el abovedamiento que es de medio cañón apuntado con fajones.

Es probable que el cuadrado del crucero tuviese una bóveda octopartita, mientras que la nave principal de la iglesia la tuviese de cañón apuntado y las laterales de crucería.

Dependencias monásticas

Las habituales dependencias monásticas se construyeron al norte de la iglesia. Además de inevitables reformas y reconstrucciones en distintas épocas, la ruina tras la desamortización se cebó en ellas hasta llegar francamente arruinadas a nuestros días, salvo algunas honrosas excepciones.

Claustro

Contiguo al templo observamos el gran solar del claustro, que tras la construcción medieval fue reformado completamente en el siglo XVII y del que apenas se conserva parte del podium y otros restos menores.

Las dependencias que mejor han sobrevivido son las adosadas a la panda este y que se corresponden con las tareas de los monjes: sacristía, sala capitular, hueco de escalera de acceso al dormitorio de los monjes, pasillo de comunicación entre el claustro y la huerta y la sala de los monjes.

Sala Capitular

Es una sala rectangular dividida en nueve tramos originalmente abovedados y delimitados por pilares cuadrados con aristas aboceladas. Se conserva bien los tres espacios orientales, mientras que el resto se ha reconstruido en tiempos modernos atendiendo a sus formas originales, pero diferenciando visualmente con facilidad lo auténtico de los postizo.

Sala de los monjes

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La Sala de los Monjes ocupa la esquina noreste del claustro y la dependencia mejor conservada. Es obra de finales del siglo XII. Se trata de una sala de trabajo para los monjes que tiene seis tramos o espacios abovedados y separados por dos enormes pilares con cuatro semicolumnas adosadas.

Otras dependencias

La panda norte está en muy mal estado. Aquí existieron las dependencias que comunican el área de los monjes con la de los conversos: refectorio de monjes, cocina y calefactorio.

La panda oeste era la correspondiente a los citados legos o conversos, es decir el personal subalterno al servicio de los monjes.

Desde aquí continuamos hacia nurstra siguiente etapa

6. Villarin de Campos 


Villarrín es un pueblo de la Provincia de Zamora, al sur del Esla, pero ya en la comarca de Tierra de Campos. Situado cerca de Villafáfila, sus tierras están también dentro de la Reserva Nacional y el parque natural creado en torno a las lagunas.

Lo mismo que los demás pueblos cercanos, Villarrín es tierra de palomares y de palomas, además de otras aves que se ven por sus lagunas, y las que llegan y se van, según la época del año.

En su campo, además de las lagunas, se divisan, a lo lejos, grupos de palomares, sobre todo cuadrados y circulares, como se puede ver en las imágenes. 


Al acercarse a ellos se advierten mejor su forma de construcción, materiales, adornos y estado de conservación. 

Algunos ya han desaparecido, pero no tantos como ocurre en otras localidades.



Los de Villarrín se sienten orgullosos de mantener en pie, y en buen estado, algunos de los palomares.

Los consideran de interés patrimonial, y además son también un atractivo más para muchos de los forasteros y visitantes.

y por fín nos encaminamos al punto final de nuestra ruta

7. Reserva Natural Lagunas de Villafáfila


Al noreste de la provincia de Zamora y en plena Tierra de Campos, se localiza el complejo lagunar de Villafáfila, que constituye uno de los más importantes humedales de todo el norte peninsular y, sin duda, el más significado enclave para las aves acuáticas, esteparias y migradoras de Castilla y León.

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Formado por tres lagunas principales -Salina Grande, Barillos y Salinas- y otra serie de humedales más pequeños, está enclavado sobre suelos arcillosos alrededor de la cuenca semiendorréica del río Salado.

Resultado de imagen de AvutardaEn torno a las zonas encharcadas se localiza un territorio dominado por las tierras de cultivo y en el que se asienta una de las aves más emblemáticas de Villafáfila: la Avutarda. 

Los cerca de 2.000 ejemplares de esta gran ave que aquí viven forman su mayor población a nivel mundial.

También son reseñables las ingentes cantidades de ansares comunes que eligen estas lagunas para pasar el invierno.

Naturaleza salobre

Otra de las características principales de este complejo lacustre es la naturaleza salobre de sus aguas, que determina la dinámica de estos ecosistemas. Por una parte, el agua que llega a estas lagunas tiene un alto contenido en sales, principalmente cloruro sódico y magnésico, ya que circula por estratos arenosos y suelos aluviales ricos en estas sustancias. 

Por otra parte, el agua de las lagunas sufre una importante evaporación, especialmente durante el estío, lo cual conlleva una mayor concentración de sales en el agua. 

Como consecuencia, las sales se van acumulando sobre el suelo que con el tiempo va adquiriendo un carácter extremadamente salino, como lo demuestran las especies vegetales que crecen sobre ellos.

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La existencia de las sales ha tenido a su vez, una importante papel económico durante siglos.

Las columbidae son una familia de aves del orden Columbiformes que incluye las tanto a las palomas como a las tórtolas y formas afines.

La mayor parte de los asentamientos que se han establecido a lo largo de la historia en el territorio de esta reserva natural, tienen su origen en el aprovechamiento de la sal, aunque estas fértiles tierras han permitido también unas prósperas explotaciones agrícolas y ganaderas.

Los primeros restos arqueológicos hallados, correspondientes a asentamientos calcolíticos y de la Edad de Bronce (3000 a 1700 a. C.), ya muestran estructuras y herramientas relacionadas con la extracción y transformación de la sal.

El Museo Provincial de Zamora alberga las cerámicas de esta época asociadas a la transformación de sal, encontradas en la orilla de la laguna de las Salinas entre Villafáfila y Villarrín de Campos.

El paso de las culturas romana, visigótica, árabe y mozárabe se pone de manifiesto por el hallazgo de restos, aunque su escasa magnitud hace suponer que nunca se produjeron grandes asentamientos.

Este hecho cambia notablemente a partir del s. XI, cuando se produce un notable incremento de los núcleos de población, especialmente de las cabañas y posadas ligadas directamente a la explotación de las salinas, y origen de muchas de las actuales poblaciones de este territorio, como son: Villarrín de Campos, Villafáfila, Otero de Sariegos y Revellinos.

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El interés creciente a lo largo de los siglos siguientes por la sal originó un notable incremento de la explotación que pasó a ser monopolio real en el año 1348. El frenético ritmo de extracción llevó al progresivo agotamiento de las salinas que, junto con la intensificación del comercio con Portugal, hizo que se iniciara el declive de la explotación de la sal hasta su abandono definitivo en el s. XVI.

En el s. XVI, durante el reinado de Carlos III, se intenta recuperar la explotación de este recurso y se crea la «Real Fábrica de Salitres de Villafáfila», que permaneció en activo hasta la invasión napoleónica del s. XIX. El edificio fue posteriormente reconvertido en fábrica de harina y aún hoy pueden observarse sus ruinas en el interior del casco urbano de Villafáfila.

El s. XX, especialmente a partir de la década de los años cuarenta, esta zona ha sufrido un notable y continuo éxodo demográfico, lo que ha llevado al casi despoblamiento de alguna de sus aldeas.

La estructura de los pueblos de la Tierra de Campos, suele ser la de viviendas alineadas a lo largo de una vía de comunicación, sin que exista un claro núcleo principal. La arquitectura popular se caracteriza por el uso de la tierra como principal materia prima.

Resultado de imagen de lagunas villafafilaMezclada con agua, paja y un largo secado al sol nos proporciona adobes. Si la tierra se aplica en capas alternas con cal dentro de un encofrado hablamos de tapial

La mayor parte de las iglesias existentes en los pueblos, construidas en piedra y ladrillo, cuentan con importantes tesoros artísticos

. Alguno de estos templos son verdaderas joyas arquitectónicas.

De entre los elementos arquitectónicos propios de la región, destacan los singulares y bellos palomares, que con su silueta rompen el uniforme paisaje estepario. De planta generalmente circular, los palomares suelen estar construidos con ladrillos de adobe, unidos por una fina capa de barro.

Exteriormente, las paredes están recubiertas por tapial y el tejado está realizado con teja árabe de barro cocido. Por desgracia, la poca rentabilidad de las palomas llevó al abandono de muchos de estos palomares y la consiguiente situación de semiderruidos.

En las últimas décadas del s. XX y primeros años del s. XXI se ha producido un notable trabajo de recuperación y rehabilitación de estas estructuras arquitectónicas tan características de la Tierra de Campos, al margen de permitir ser el albergue de una rica fauna autóctona, principalmente de aves.

Vegetación y flora

FLORA DE VILLAFÁFILA
El intenso frío invernal y la sequía del intenso periodo estival, condicionan la presencia de especies que sean capaces de resistir las condiciones extremas.

Situación que conlleva la presencia de vegetación de tipo estepario, característica de las zonas de clima continental, con plantas herbáceas y arbustivas de escaso porte, y la práctica ausencia de especies arbóreas.

La variación estacional del nivel del agua de las lagunas y de los encharcamientos temporales, que determina un gradiente ambiental según el grado de inundación de cada zona. Así, la planta más habitual de las zonas inundadas durante la mayor parte del año es la castañuela, de cuyos brotes se alimentan muchas de las aves de la zona.

 Otra de las especies propias de la zona es el gramón, cuyo desarrollo solo es posible en los bordes de las zonas inundadas, donde la profundidad del agua es escasa.

La elevada concentración de sales en los suelos, y como consecuencia la dificultad que tienen las plantas para extraer el agua del suelo, debido a fenómenos físicos ligados a la presión osmótica. Por ello, aunque el suelo contiene una suficiente cantidad de agua, esta no se encuentra disponible para las especies vegetales, que sufren como consecuencia una sequía fisiológica. 

Para poder sobrevivir en estos espacios salinos, las plantas han desarrollado diversos mecanismos encaminados a aumentar la absorción del agua y eliminar las sales que encuentran disueltas con ella.

Algunas plantas, como el guarapo, pueden eliminar por poros de hojas y tallos el exceso de sal, motivo por el que presentan un aspecto blanquecino. Otras como las salicores, presentan tallos llenos de agua para diluir el exceso de sal y evitar sus efectos nocivos.

En este espacio natural, es reseñable además su temprana deforestación con objeto de aprovechar sus terrenos para cultivos, diferenciamos claramente dos comunidades vegetales:

Por un lado, una inmensa llanura cerealista, con una monotonía aplastante solo rota por alguna pequeña alameda y unos escasos ejemplares de pino piñonero. La estepa cerealista se encuentra dominada por los cultivos de cebada, trigo y alfalfa de secano, así como las plantas ruderales características.

Por otro, en el centro de la Reserva, un complejo lagunar de carácter salino, estacional y estepario, que junto con los prados salinos que las rodean conforman los ecosistemas que presentan mayor riqueza botánica, en una superficie total aproximada de unas 600 ha. 

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Esta variada vegetación está condicionada por los gradientes de encharcamiento, salinidad y climatología, lo que permite encontrar conviviendo juntas especies características de zonas continentales y otras de bordes marinos.

Hasta el momento, todos los estudios realizados sobre vegetación acuática confieren a este complejo lagunar una importancia internacional. 

Entre las muchas especies de plantas existentes en el humedal de interés botánico resaltaremos la juncia o castañuela, de la que se han descrito tres especies:

Scirpus maritimus, Scirpus litoralis y Scirpus lacustris.

En los bordes lagunares y praderas cercanas predomina el gramón junto a especies como la escorzonera enana, el pelujo, el hinojillo de conejo, la arrastradera, la margarita, el correjuelo y la grama.

Fauna

Alcaraván

En la estepa cerealista pervive una de las mayores poblaciones de avutarda (Otis tarda) del mundo —2668 individuos censados en marzo de 2005— así como otras especies de gran interés ligadas a la estepa como el cernícalo primilla, con más de 300 parejas nidificantes, el aguilucho cenizo, el sisón y la ortega entre otros.

El complejo lagunar posee una extraordinaria riqueza en invertebrados acuáticos, pero son las aves las que ponen la nota más colorista y espectacular de la Reserva. 

En ella se concentran casi el 50 % de todas las aves acuáticas censadas en Castilla y León.

Avutarda

Como nidificantes pueden destacarse la cigüeñuela, la avoceta, el aguilucho lagunero, la pagaza piconegra, la avefría, el azulón, el zampullín, la cigüeña blanca, el pato cuchara y el chorlitejo chico. 

Como únicamente invernantes o en paso citaremos al ánsar común, con una media de 26 000 individuos invernantes en la última década, la grulla, el ánade friso, la cerceta común y la espátula.

En la estepa cerealista se localiza una importante variedad de "aves esteparias" como:

Especie               Situación
Alcaraván           Residente
Avutarda             Residente
Ortega                 Residente
Sisón                  Residente
Aguilucho cenizo   Estival
Cernícalo primilla   Estival

En el complejo lagunar se concentran casi el 50 % de todas las aves acuáticas censadas en Castilla y León:

Especie                     Situación

Ánsar común           Invernante
Ánade rabudo          Invernante
Cerceta común         Invernante
Porrón moñudo        Invernante
Silbón europeo          Invernante
Correlimos común     Invernante
Ánade azulón              Residente
Ánade friso                Residente
Cuchara común          Residente
Porrón europeo          Residente
Focha común              Residente
Zampullín común        Residente
Garza real                   Residente
Garcilla bueyera         Residente
Aguilucho lagunero    Residente
Avefría                        Residente
Cigüeñuela                  Estival
Avoceta                        Estival
Grulla                           Paso
Espátula                        Paso



¿Qué observar?

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Palomar en Villafafila

Dependiendo de la estación del año, se pueden observar diferentes concentraciones de aves:

Otoño:

Septiembre es un mes en el que son frecuentes las grandes concentraciones de azulón (ánade real) y la abundancia de garzas reales procedentes de las colonias de cría de la Reserva y alrededores.

Octubre es la época de paso de aves migratorias como correlinmo menudo y otras limícolas.

Noviembre es el mes de mayor concentración de grullas en la Reserva, la llegada de los primeros ánsares comunes de la temporada y de importantes concentraciones de correlino común.

Invierno:

En diciembre abundan el ánsar común y el ánade friso, siendo por lo general un buen mes para observar anátidas raras como las barnaclas cariblancas y los ánseres caretos.

En enero se dan las mayores concentraciones de ánsar común, abunda el silbón europeo y la ceceta común. Al margen de las aves, es una buena época para observar en la zona la caza de liebres con calgo.

En febrero los ásares comunes inician la emigración hacia los países nórdicos, llegando en su lugar la cigüeña en fase de inicio de su celo nupcial.

Combatiente, especie observable en Villafáfila.

Primavera:

Marzo es el inicio de la llegada de los cernícalos primilla, abunda el cuchara común y es la época de paso primaveral de gran cantidad de limícolas: correlimos, chorlitejo, andarríos, etc...

También es la época de celo de las avutardas. 

En abril la avutarda continúa en celo, y surgen grandes concentraciones de combatientes.

Mayo es época de cría de los cernícalos primilla, especialmente llamativa la colonia de la iglesia de Otero de Sariegos. También crían las cigüeñas, avocetas y pagaza piconegra.

Verano:

Junio es el mes del canto de las codornices en la Reserva, abundan las garcillas bueyeras y los primeros vuelos de las cigüeñas del año.

Julio hace que la fauna acuática se concentre en los escasos puntos de agua que quedan, siendo frecuente la observación de aguiluchos cenizos. Se comienzan a dar las primeras concentraciones premigratorias de cigüeñas.

En agosto comienza el paso postnupcial de limícolas como el andarríos chico, correlimos y archibebes.

Fauna Acuática

Aunque es más bien escasa también hay que reseñar las especies más comunes que podemos encontrar. Podemos diferenciar dos ecosistemas, las lagunas permanentes y las lagunas temporales, donde encontraremos diversas clases de peces; siendo los más representativos los siguientes pertenecientes a las siguientes familias:

Cyprinidae:
Carpa (Ciprinus carpio), posee grandes escamas y puede llegar a medir hasta 70 cm de longitud. Suben por el arroyo Salado hasta las lagunas temporales dónde perecen constituyéndose en un elemento básico en el ciclo biológico de las lagunas. También las podemos encontrar en las lagunas permanentes.

Carpín (Carrasius auratus), tiene aspecto de carpa pequeñita y es muy abundante en las charcas permanentes de la comarca.

Tenca (Tinca tinca), alcanza los 35 cm de longitud y su color va desde el amarillento al verde oscuro, siendo sus escamas casi invisibles. Es una especie que ha sidointroducida en unas pocas charcas de la Reserva.

Ictaluridae.

Gambusia (Gambusia affinis), en esta especie la hembra puede alcanzar hasta los 6 cm y tiene el cuerpo rechoncho. En cambio el macho no supera los 3 cm y es más estilizado. Es el pez más abundante y fue introducido para combatir el paludismo que era transmitido por los mosquitos. Se encuentra tanto en las lagunas permanentes como en las temporales.

8. Para comer durante el viaje :


Restaurante El Palomar
Carretera Villalpando , 6, 
49136 Villafáfila, España
+34 980 59 18 61

y a media hora de distancia, y como colofón a esta Gran Ruta, merece la pena hacer este desplazamiento a uno de los mejores restaurantes de Castilla y León

Restaurante Lera
Conquistadores Zamoranos, s/n, 
Castroverde de Campos, España
+34 980 66 46 53

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